Tras los vestigios de la Revolución bolchevique

‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, de VV.AA.
Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC)
Sala de exposiciones
San Ferrán 12, Valencia
Hasta el 8 de noviembre de 2017

La sala de exposiciones del Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), en colaboración con el Centro Ruso de Ciencia y Cultura de Madrid, acoge la exposición ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, comisariada por Emilio Gallego y la participación de los artistas Colectivo Democracia, Emilio Gallego, Carlos García-Alix, Núria Güel, Diana Larrea, Arturo Marián Llanos, Levi Orta, Natalia Pastor, Raquel Puerta y Rafael Tormo i Cuenca, que podrá visitarse hasta el miércoles 8 de noviembre de 2017.

Revolución de Octubre. Makma

Huérfano de oropeles y refrendos conmemorativos oficiales, el centenario de la Revolución bolchevique -epílogo otoñal de la conspicua Revolución Rusa, que portó consigo la disolución del regimen zarista de Nicolás II de Rusia y la constitución de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, uniformada por el prócer bolchevique Vladímir llich Uliánov Lenin– transita de puntillas por el cronograma de fastos y efemérides que suelen alimentar las revisitaciones gubernamentales, muy especialmente en la gran hacienda eslava del Vladímir contemporáneo (Putin), quien, durante su perorata sobre el Estado de la Nación de hace un año, encorsetaba y circunscribía las solemnizaciones al gris y plúmbeo microcosmos académico, eludiendo, de este modo, adentrarse en las ciénagas de un determinante episodio que no sólo brindaría al siglo XX nuevas acepciones para la clase obrera y campesina, sino que extendería sus influjos, de igual modo, por el vasto feudo estético y conceptual del arte.

No obstante, como lúcidamente apunta el crítico de arte y periodista Jose Manuel Costa en el texto ‘De la revolución en las artes. Utopía y práctica’, que formará parte del catálogo de la presente exposción, “los artistas, que ya habían desarrollado sus rupturas formales antes de 1914, sentían que la revolución refrendaba en lo político y en lo económico sus propios planteamientos estéticos. De ahí a ligar todas esas revoluciones y a comprometerse con ellas no había más que un paso. Esta idea es importante en la subjetividad común de la cultura alternativa rusa: no es que estuvieran cogiendo un tren en marcha, ellos lo habían hecho antes”; Vasili Kandinsky, Kazimir Malévich, Olga Rozanova, Ivan Puni o Nathan Altman, verbigracia, erigidos en rúbricas ineludibles de las vanguardias rusas, como son la abstracción lírica, el suprematismo y el cubofuturismo.

Imagen de la obra 'Viva la U.R.S.S 1937', de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Viva la U.R.S.S 1937’, de Diana Larrea, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Atendiendo a estos relevantes sótanos de la razón artística y al sobrevenido poso ulterior del histórico y tabernario mapa floral de la geopolítica, el comisario de la exposición, Emilio Gallego, concita, en ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, a una decena de artistas (incluido el propio Gallego) cuyos respectivos proyectos permiten componer una cartografía contemporánea no sólo de los (aún) arcillosos vestigios, que reportan al espectador un poético testimonio de pretensiones radiográficas, en sumarísimo y reinterpretativo parentesco con el legado iconográfico de la Revolución bolchevique – ‘Siguel el rastro’ y ‘Frutos de la historia’, de Emilio Gallego; ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix; ‘Viva la U.R.S.S 1937’, de Diana Larrea; ‘Pensamiento Único’ y ‘Consecuentes’, de Raquel Puerta Varó-, sino de concisos testimonios coetáneos de la perviviente confrontación discursiva entre el artista/proletario y el endriago capitalista que sojuzga el relato de la sustantividad -‘IP7 Implosiò Impugnada 9’ e ‘IP9 Implosiò Impugnada 7’, de Rafael Tormo i Cuenca; ‘Prodezodezhda’, ‘Patrones para una revolución’ y ‘Enlaces y desenlaces’, de Natalia Pastor; ‘Reflexión sobre un souvenir’, de Levi Orta; ‘Régimen de agua’, de Arturo Marián Llanos; ‘Te odio mi amor’, de Núria Güel i Levi Orta; la instalación ‘СМЕРТЬ БУРЖЯМЬ. Muerte a los que viven en el lujo’ y ‘Es más fácil’, así como ‘No lloréis mi muerte. Proseguid la lucha. Adelante siempre. Por encima’ y ‘Order. Act III’, del Colectivo Democracia-.

Tal y como considera Jose Manuel Costa, “Los artistas presentes en esta exposición llevan trabajando en esa interfaz desde hace tiempo, cada uno de ellos desde premisas muy diferentes. Son una muestra de las decenas que existen con la conciencia de que, incluso en el capitalismo rampante, es posible trabajar pensando en el mundo que les rodea, escuchando sus necesidades y trabajando para su solución. Que no por parcial e insuficiente, tampoco debería desviarse del objetivo final”.

 Imagen de la obra 'Siguel el rastro', de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

Imagen de la obra ‘Siguel el rastro’, de Emilio Gallego, presente en la exposición. Fotografía cortesía del artista.

MARTES 7 DE NOVIEMBRE DE 2017. ACTO DE CLAUSURA

Con motivo del centenario del asalto al Palacio de Invierno de San Petersburgo por parte de los guardias revolucionarios -bajo las órdenes de León Trotsky-, que depuso al gobierno provisional de Alexander Kerensky, el 25 de octubre de 1917 (en base al antiguo calendario juliano, vigente hasta encontes) y en el marco de ‘100 años de la Revolución de Octubre. Visiones desde el arte actual’, el próximo martes 7 de noviembre, a partir de las 19h, el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC) acoge el acto de clausura, en el que se proyectará el video-arte del Colectivo Democracia ‘Order. Act III. Dinner at the Dorchester’ (17 min.), rodado en el elitista Hotel Dorchester de Londres, en las navidades de 2016, en el trascurso de una cena real de la alta burguesía, donde se produce una sorprendente acción.

A continuación, el documental ‘El honor de las injurias’, dirigido por Carlos García-Alix en 2008, en el que el artista narra su investigación sobre la vida de un viejo pistolero anarquista, Felipe Sandoval, quien, durante la Guerra Civil Española, en su sueño por alcanzar la revolución social, se convertirá en atracador primero y asesino despiadado después.

Imagen de la obra 'Madridgrado', de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Imagen de la obra ‘Madridgrado’, de Carlos García-Alix, presente en la exposición. Fotografía cortesía del comisario, Emilio Gallego.

Jose Ramón Alarcón

 

“Estar nominado a los Goya es ya un premio”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Sergi Pitarch Garrido, nominado a los Goya por ‘El último abrazo’ como Mejor Cortometraje Documental
Entrevistado por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres
29 edición de los Premios Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Sábado 7 de febrero, 2015

“Acabamos el cortometraje la noche antes de que se cerrara el plazo para presentarlo a los Goya”. In extremis. Y es que Sergi Pitarch tiene esa filosofía que le proviene del mundo de la televisión: “Prefiero una cosa regular a tiempo que una excelente fuera de tiempo o en la máquina, sin salir de edición”. ¿Una cosa regular? ‘El último abrazo’ no sólo fue presentado por los pelos, sino que ha sido nominado en el apartado de Mejor Cortometraje Documental. Y razones hay, de sobra, para ello.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

La forma en que se gestó ya tiene su historia. La adjudicación azarosa de un bolso “feo a rabiar” en una subasta por 1€. Unos papeles en su interior sin aparente valor. Y, entre ellos, dos cartas fechadas el 2 de junio de 1946 en las que alguien anunciaba que se iba a suicidar. Cartas que terminaban con esa frase que da título al corto: ‘El último abrazo’. Sergi Pitarch las pudo tirar. Pero no lo hizo. En lugar de eso, aprovechó que estaba sin trabajo tras el dantesco cierre de Canal 9, para lanzarse a una aventura de corte detectivesco propia del mejor cine negro.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental 'El último abrazo', en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental ‘El último abrazo’, en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«He sido muy cuco siguiendo el esquema de película de ficción»

¿Quién era ese tal Mariano desesperado de la vida? Sergi Pitarch lo va desvelando en su cortometraje con gran sentido del pulso narrativo. “Quise hacer de la debilidad mía una fuerza. No tenía dinero, ni experiencia para hacer un super documental, así es que puestos a ser amateur, pensé, vamos a ser amateur del todo”. De manera que la investigación entre periodística y policial fue un asunto primerizo, del que Sergi Pitarch ha salido crecido. “No creo que ganemos, pero el premio ya es estar nominado a los Goya”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

El documental se sigue como si estuviéramos delante de una película de ficción. “He sido muy cuco. He aplicado el esquema de una película de ficción, para que pudiera verse como un cuento”. Un cuento de verdad, como son los verdaderos cuentos. Y la verdad que encierra ‘El último abrazo’ no sólo está depositada en esas cartas suicidas, sino en la trayectoria del protagonista, finalmente descubierto como Mariano Rawicz, “tipógrafo polaco, judío y rojo”. Como subraya Sergi: “Un pájaro entrañable”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La nominación es la mejor carta de presentación»

Ese ‘pájaro’ nacido en la Lvov, entonces perteneciente al berlanguiano Imperio Autrohúngaro, voló a España desde Leipzig en 1929 y fue, junto a su compatriota Mauricio Amster, uno de los renovadores del diseño gráfico editorial durante la República y la Guerra Civil. “Le pillaron en Barcelona, tras perder el último tren, justo cuando estaba a punto de salir de España”. Condenado a cadena perpetua, se pasó siete años en la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia. Excarcelado en 1946, sin familia ni novia ni amigos, redacta esas dos cartas suicidas de cuyo hilo ha tirado Sergi Pitarch para realizar su nominado documental. “El premio ya es éste, porque va a ser la mejor carta de presentación”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Estoy preparando el ensayo novelado del guión de la película»

“Lo grabamos a la vez que investigábamos, en riguroso orden cronológico”. Sin tiempo para pulir detalles, fruto del intenso ritmo de trabajo que el montaje subraya para que tenga ese aire fresco, irregular, pero pleno de suspense narrativo, ‘El último abrazo’ es la historia en vivo y en directo de todo un personaje. “Ahora estoy preparando un ensayo novelado con todo aquello que no pude incorporar al documental”. Que no es poco.

“Tengo su acta de detención de la policía, las cartas que escribía desde la cárcel”. “Fue espía soviético, tenía pasaportes con varios nombres”. “Le echaron del partido comunista por no ser de Stalin”. “Su mujer, también polaca, se suicida cuando le meten en la cárcel”. “Y, para colmo, cuando llega a Chile le toca más tarde vivir el golpe de Pinochet. Como él mismo decía, el fascismo me ha perseguido”. En definitiva, “os sugiero que leáis sus memorias [Confesionario de papel. Memorias de un inconformista] porque son maravillosas”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Canal 9 ha muerto para siempre»

Sergi Pitarch confía en que, gracias a la nominación a los Goya, el documental “sea más conocido y, ojalá, pueda venderlo a alguna televisión”. Imposible ya a Canal 9, que a su juicio “ha muerto para siempre”. Y matiza: “Canal 9, tal y como existía, ya no volverá”. Piensa que el cierre se debió a “todos los desfalcos y desmanes que, costara lo que costara, había que tapar”. “Unos técnicos judiciales fueron a requisar ciertos ordenadores y, cuando llegaron, allí no había nada. ¡Qué causalidad, no! Se cierra y se destruye todo”.

Tras ese triste episodio, que Sergi resume con la frase “da miedo pensar que no hay nadie al volante” (o lo conduce un prestidigitador de ‘nada por aquí nada por allá’), ‘El último abrazo’ es la constatación de que hay vida, y mucha, más allá de la nefasta gestión política. “Bueno, hace cuatro o cinco años hicimos el corto ‘Un año y un día’, basado en una historia de mis abuelos durante la Guerra Civil, pedimos ayudas públicas que nos concedieron y todavía no hemos visto el dinero. La productora de mi hermano tuvo que cerrar, se fue a Ecuador y está en juicios para ver si recupera ese dinero”.

Y, pese a todo, ahí está Sergi Pitarch, junto a otros cineastas, actores y productores, representando en la Gala de los Goya al audiovisual valenciano. “¿Conocéis a alguien de la Academia?”, pregunta con ironía tratando de buscar las influencias del jurado. Ni falta que le hace. ‘El último abrazo’ ya se lo lleva él, con premio o sin él, a la vista de tan apasionado viaje siguiéndole los pasos a Mariano Rawicz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres