«Los toros son más de lo que sucede en el ruedo»

Con motivo de la exposición ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’, organizada por la revista Avance Taurino, en colaboración con la Diputación de Valencia y Simón Casas Producciones, implementada durante el desarrollo de la Feria de Fallas 2017 en el primer piso de la plaza de toros y que ha contado con la participación de un generoso número de artistas, literatos y periodistas  -Mario Vargas Llosa, Albert Boadella, Fernando Savater, Pere Gimferrer, Agustín Díaz Yanes, Andrés Calamaro, etc-, así como recapitulaciones axiomáticas e históricas de diversa índole -Camilo José Cela, Rafael Alberti, Pablo Picasso, Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, etc-, con el objetivo de aportar con sus respectivas sentencias un ejercicio de abogacía reflexiva de la tauromaquia, Makma entrevista al periodista Paco Delgado -comisario de la exposición, director de Avance Taurino y colaborador de información taurina en medios como Radio Nacional de España en la Comunidad Valenciana, La Razón, Las Provincias o Valencia Radio- y a Pedro Toledano -columnista taurino de dilata trayectoria en diferentes rotativas como El País, Levante y Las Provincias-, con la pretensión de conversar acerca de la cultura y el periodismo asociados al universo taurino.

¿Se alimenta esta exposición, ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’, de la manifestación acontecida en Valencia el pasado 13 de marzo de 2016, bajo el lema ‘Los Toros, Cultura, Raíces y Libertad de un Pueblo’?

Paco Delgado (PD): ‘Los Toros son Cultura ¡Claro que sí!’ es una forma de dar conocimiento a la gente de que la fiesta de los toros es algo más de lo que sucede en el ruedo, que la fiesta tiene un componente cultural que excede, que es mucho, lo que acontece en el ruedo entre toro y torero, pero que no se limita a este comportamiento, que va mucho más allá, no solamente en el espacio, sino en el tiempo, porque la relación entre el hombre y el toro arranca, prácticamente, desde que aparecen sobre la faz de la tierra y se enfrentan por primera vez; ahí arranca la historia de la tauromaquia.

He apreciado que en el texto curatorial se hace una referencia a una acepción del término cultura emparentada con la antropología, como todo aquello fenotípico que va más allá de la genética.

PD: Sí, claro. Cultura es toda aquella creación humana que no tiene nada que ver con la genética, que requiere de un esfuerzo, de una dedicación y de una reflexión. A partir de ahí hay otras ciento sesenta y cuatro definiciones de cultura.

Paco Delgado y Pedro Toledano durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Paco Delgado (izda) y Pedro Toledano (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Creo que esa acepción prácticamente nadie podría discutirla, salvo fruto del desconocimento, en tanto que compartida y universal. Sin embargo, ¿la acepción específica de cultura contemporánea que se maneja sigue atesorando un parentesco con la tauromaquia?

PD: El término cultura referido a tauromaquia lo tenemos que enfocar desde la etimología. Cultura viene de cultivación y la tauromaquia surge desde el momento en que se cultiva o se cría al toro, porque el toro es un animal que no tiene interés pecuniario, en tanto que no sirve para comer, ni para ayudar en las tareas del campo; no tiene interés nada más que para se lidie en una plaza.

Pedro Toledano (PT): La tauromaquia aparece como cultura cuando va tomando forma de expresión entre el torero y el toro. La tauromaquia llega a ser cultura por el camino del esfuerzo del hombre por crear algo con un material tan dúctil y maleable como es el toro de lidia. Es a partir de ahí cuando va ganando en expresión y llega hasta donde lo ha hecho hoy en día. Pero todo nace de la emoción, de la expresión que consigue el torero a través de su valor.

PD: De su valor y de su manera de intrepretar ese enfrentamiento, que lo traduce en arte. Luego ya enlazamos con ese concepto de arte y cultura en la que los toros han influido en toda las actividades del ser humano, desde la medicina hasta la pintura, la música o la arquitectura. Donde pongas la mirada vas a ver que hay huellas de la tauromaquia.

La tauromaquia, además, es una industria que tiene tres siglos tal y como la conocemos, pero ya existe de antes. En cualquier evento festivo o cualquier acontecimeinto social el toro estaba presente. Una boda, un bautizo real, una alianza, todo se festejaba con el toro. Y no olvidemos que los toros son la gran conquista social del pueblo español. Ahora mismo, en el contexto político en el que estamos, nadie se acuerda y algunos lo tienen como una cosa aristocrática, incluso franquista.

PT: Los aristócratas fueron apartados de la fiesta por el pueblo. El pueblo fue el que dijo “tú vienes aquí con el caballo a matar un toro, pero nosotros venimos a divertirnos”, con toda la expresión que ha ido evolucionando artísticamente.

Paco Delgado y Pedro Toledano durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Paco Delgado (izda) y Pedro Toledano (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

¿La evolucion cultural de la tauromaquia ha afectado, igualmente, a la genética y al ecosistema?

PT: Fíjate desde cuando Cúchares (Francisco Arjona) o Montes (Antonio) empiezan a torear, o darle forma a lo que es hoy la tauromaquia, lo que ha progresado hasta ahora, porque la propia genética del toro ha ido evolucionando hasta llegar a ser un material, de alguna manera, más dúctil, pero con la impronta de que es imprevisible.

PD: Hemos llegado a crear un animal artificial, un animal que no existía. Antes era un animal salvaje prácticamente intratable. Por la evolución y la genética se ha ido creando un animal que hace tres siglos no existía. Ahora tenemos un toro propio que es el toro de lidia, que en el momento en el que se supriman las corridas desparece.

PT: Y el bien ecológico que produce y que hemos visto a lo largo de la exposición. España es un país, afortunadamente, con mucho monte, no tenemos industria pero tenemos mucho campo y la crianza del toro está equilibrando el paisaje y la conservación del ecosistema.

PD: En el momento en que desaparezca el toro desaparece el ecosistema que es la dehesa. Y no solamente desparece el toro, sino un montón de especies que viven en ese ecosistema, aves, reptiles y demás que superviven gracias a la cría del toro. Sin contar ya los más de doscientos mil puestos de trabajo que genera su industria, los miles de puestos indirectos, el dinero que genera e ingresa el Estado gracias a la fiesta de los toros.

Unos de los apéndices fundamentales de la cultura taurómaca debemos encontrarlo en el periodismo taurino, en la crónica, como legado y constatación presente de su devenir histórico. ¿En qué media se ha transformado y cómo ha afectado a su desarrollo la transformación de los medios técnicos y audiovisuales o la formación cultural para el ejercicio de la comunicación?

PT: Creo que hemos salido perdiendo a través del tiempo. En la época anterior a nosotros, y como consecuncia de la guerrra civil, se incoporaron al mundo de la crítica personajes muy cultos, muy preparados, que no tenían cabida en el ámbito político que se estaba viviendo en España, y se refugiaron en la crítica de toros. Entonces había crónicas que eran una delicia. Ahora, el periodista, probablemente, domina más la técnica pero no la literatura, lo que era darle el carácter literiario a la crónica. En este sentido, creo que la crónica taurina del pasado era mejor que la presente.

PD: Ahí influyen dos factores: por un lado la inmediatez que requiere ahora el medio periodístico, en tanto que termina la corrida y tienes que tener la crónica ya hecha. Eso imposibilita que repases la crónica, que la pulas, que se repose. Antes salían las crónicas con dos o tres días de retraso, podía pensarse detenidamente, uno podía recrearse, hacer una pieza literaria. Ahora es una crónica de urgencia. Por otro lado, tenemos un fenómeno que es muy perjudicial, sobre todo para el aficionado, que es que el periodismo taurino está derivando en un medio publicitario de cara a las empresas y los toreros. Ahora hay muchos medios que no hablan para el público, sino para el profesional taurino, con lo cual diría que se está engañando al aficionado.

Pedro Toledano y Paco Delgado durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

En consecuencia, ¿ello contribuye a alimentar ese fenómeno endogámico, asociado a la tauromaquia, que imposibilita universalizar parte de lo que acontece en este ámbito, es decir, que posibilite una mayor democratización del conocimiento taurino?

PD: No es que se limite esa democratización, sino que se está teledirigiendo la información, se está manipulando.

PT: Creo que se ha derivado a proteger lo que es la fiesta y hemos caído en este error. El no criticar lo suficientemente claro lo que pasa en el ruedo para que los que nos leen, que no sean aficionados, no consideren que esto no merece la pena. Nosotros mismos hemos derivado hacia una fórmula de protección y, de alguna manera, le estamos hurtando al lector, aficionado y público asistente, muchos matices que en un momento dado se dirían y permitirían un mayor aprendizaje del aficionado. Hemos perdido algo de frescura.

La crónica taurina probablemente sea la que con más riqueza emplea el lenguaje y, por tanto, también exige de un lector mucho más avezado.

PT: Porque se utiliza mucho el léxico. La tauromaquia es muy rica en expresión, tanto en la plaza como en la literatura. Si embargo, la immediatez y la urgencia de hoy nos ha obligado a soslayarlo y nos basamos más en la técnica del momento.

PD: Un periodista que se dedique a la información taurina tiene que tener unos conocimentos profundos de lo que es la tauromaquia, con unas referencias más complejas de las que pueda tener otro tipo de periodismo.

¿Qué factores han influido en la progresiva animadversión y desconexión hacia la cultura taurina?

PT: Mucha culpa de esa desconexión que existe entre parte de la sociedad y el mundo del toro la tienen los políticos, sólo y exclusivamente. Ya sabemos lo fácil que es majear a las masas y para ser aficionado a los toros también debe tenerse un nivel de preparación más alto que en otras expresiones populares y artísticas, incluso.

PD: Para lograr una mayor conexión son fundamentales los medios masivos, la televisión, que otorgue mayor presencia a los toros. También influye que se ha perdido de vista la vida rural. La gente joven desconoce lo que es el campo.

PT: No han visto matar a un cordero, a un conejo o a un cerdo. Todo eso influye en la relación con la muerte, no se percibe con igual naturalidad.

PD: La corrida de toros, al fin y al cabo, es la representación de la vida. El sufrimiento, la cumbre, el afán de superación, la codicia y también está la muerte; es un personaje principal. Desde fuera la gente ni lo percibe ni se lo puede imaginar.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Pedro Toledano (izda) y Paco Delgado (drcha) durante un instante de la entrevista. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

Retrato de una mujer libre

Como arena entre tus dedos
Gadea Fitera
La Esfera de los Libros

Algunas personas tienen vidas tan intensas y extraordinarias que desafían las leyes de la verosimilitud. Vidas tan increíbles que parecen fruto de los delirios de un guionista trastornado por los excesos de las drogas y el alcohol. Es el caso de Margarita Ruiz de Lihory, aristócrata valenciana que, a principios del pasado siglo y con sólo 20 años de edad, abandonó a su marido, dejo a sus cuatro hijos al cuidado de su madre y  emprendió una aventura  insólita para una mujer de su época.

Gadea Fitera, autora del blog ‘Diario de una madre inexperta’ que publica El Mundo digital, fabula su historia en ‘Como arena entre tus dedos’ (La Esfera de los Libros). Un relato que plasma las múltiples facetas de esta mujer fuera de serie, la primera periodista con corresponsalía extranjera propia, agente doble, pintora, abogada y amante de grandes hombres de su tiempo, como Miguel Primo de Rivera o Henry Ford entre otros muchos. Además del título de baronesa de Alcahalí, que usurpó a su hermana mayor, acumuló otros varios títulos nobiliarios de abolengo.

Portada del libro 'como arena entre tus dedos', de Gadea Fitera.

Portada del libro ‘como arena entre tus dedos’, de Gadea Fitera.

“Conocí la apasionante figura de Margarita de forma casual durante una conversación con una de mis tías y quedé fascinada”, dice Fitera. “A medida que me informaba sobre su vida iba quedando más atrapada por la personalidad de esta mujer arrolladora, egocéntrica, narcisista, superdotada, ante todo un espíritu libre”.

Fitera se documentó a fondo en las hemerotecas de ABC y Las Provincias centrándose en el periodo 1920-1954 en el que trascurre la historia. A lo largo de los dos años que ha dedicado a escribirla afronta con valentía el reto de dar vida a un personaje que, de haber sido totalmente imaginario, la haría sospechosa de impostura y exageración. Porque la vida de Margarita Ruiz de Lihory es un conjunto de avatares que supera la más febril fantasía. “Fue una de esas personas que puede caer muy bien o resultar insoportable”, comenta. “Yo quería que los lectores empatizaran con ella, que al llegar al final del libro comprendieran sus motivaciones”.

Coleccionista de reliquias

Para lograr ese objetivo, Fitera combina el relato en presente y en primera persona con la voz de un narrador imparcial que rememora las peripecias de Margarita por Marruecos, México, Cuba, Estados Unidos y París hasta su regreso a España, donde residió sus últimos años a caballo de sus residencias en Madrid, Barcelona y Albacete. Fue en esa etapa cuando un macabro suceso eclipsó su brillante trayectoria para convertirla en carnaza del populacho y llevarla incluso a la cárcel, aunque por pocos días. Uno de sus familiares denunció que había amputado la mano del cadáver de su hija pequeña, Margot.

“El semanario El Caso dio noticia del suceso que suscitó un aluvión de críticas y rumores”, comenta Fitera. “Se decía de ella que oficiaba misas negras, que daba amparo a nazis, incluso que mantenía contactos con alienígenas del planeta Humo. Todo ello especulaciones sin sentido. Lo que sí es cierto es que Margarita tenía gran afición a conservar reliquias, desde el bisturí con el que habían operado a uno de sus hijos, a los órganos de sus mascotas que ella misma extirpaba y guardaba en formol tras su muerte”.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Gadea Fitera. Imagen cortesía de la autora.

Como Fitera relata en las primeras líneas de su novela, fue en Marruecos donde se inició en los rituales funerarios de los yezidíes, una secta islamista que acostumbra a mutilar a sus difuntos.  Siendo católica devota combinaba su fe religiosa con las creencias esotéricas muy en boga en su época. La familia Bassols de su último esposo, mucho más joven que ella, era propietaria de la mayor biblioteca espiritista de Cataluña de la época. Mundana y cosmopolita y a la vez animada por un intenso afán espiritual que la impulsaba a buscar algo más allá de los límites de la realidad.

Entre claros y oscuros, gozos y tormentos, Fitera traza una retrato de un mujer libre, adelantada a su tiempo. “Es cierto que la situación de la mujer es hoy mejor que a principios del XX, pero creo que estos últimos años se ha producido una involución. Si una mujer abandona a sus hijos  recibe muchas más críticas y rechazo que si lo hace un hombre”.

‘Como arena entre tus dedos’ es la primera novela que publica, pero no la primera que escribe. Con ‘La sombra de un desconocido’ quedó finalista de los Premios Planeta. Ahora piensa ya en su próxima obra ambientada en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Bel Carrasco

La ¿apuesta? de Valencia por Cinema Jove

El Festival y la ciudad
Aula Magna de La Nau de la Universitat de València
Jueves 17 de diciembre de 2015

“No entiendo cómo el Ayuntamiento [de Valencia] no apoya a saco Cinema Jove”. Lo dijo Javier Angulo, director del Festival Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), durante el encuentro mantenido con periodistas de diferentes medios de comunicación, en el que también participó José Luis Cienfuegos, director del Festival de Cine Europeo de Sevilla, y el propio director de Cinema Jove, Rafael Maluenda, que ejerció de moderador. “En Valladolid hay paladar de cine”, subrayó. Paladar que, en el caso de Valencia, está por hacer. “La marca Cinema Jove existe”, señaló Cienfuegos. Y agregó: “Tiene muchas posibilidades de crecimiento y desarrollo”.

El encuentro audiovisual ‘El Festival y la ciudad’, que acogió La Nau de la Universitat de València organizado por CulturArts IVAC, sirvió para radiografiar el estado de los festivales de cine en España. También, por contraste, para generar sana envidia con relación a los de Valladolid y Sevilla, cuyas ciudades se vuelcan en dichos certámenes. Y Angulo Insistió: “El Ayuntamiento de Valencia debería apostar decididamente por Cinema Jove”.

José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo, en el centro de la mesa, junto a los periodistas que participaron en el encuentro El Festival y la ciudad. Imagen cortesía de CulturArts.

José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo, en el centro de la mesa, junto a los periodistas que participaron en el encuentro El Festival y la ciudad. Imagen cortesía de CulturArts.

Para el director de la Seminci, un buen festival de cine se caracteriza por tener “un buen equipo profesional, una buena programación” y, de nuevo, “tener a la ciudad detrás”. También, por qué no, “un poco de glamour”. Y ofreció algunos datos extraídos de una encuesta a 3.000 personas. Por ejemplo, que el 70% de los encuestados opinaba que un festival le venía bien a la economía de la ciudad, y un 82% que los festivales de cine tienen gran impacto. “Es un valor añadido a la ciudad”, resumió Angulo.

Rafael Maluenda afirmó que se abría una “nueva etapa” en Cinema Jove “después de 30 ediciones”. El encuentro audiovisual entre directores de festivales y periodistas culturales de Valencia ya era, en opinión de Maluenda, síntoma de ese cambio. Cienfuegos subrayó que Cinema Jove “nació de las dudas que hubo en el Festival de Gijón”, certamen pensado en su origen para el público infantil y juvenil, y que el ahora director del Festival de Cine Europeo de Sevilla dirigió durante años.

“Un festival no es sólo proyección de películas”. Cienfuegos explicó la importancia de ofrecer un paquete turístico, porque hay gente, de entre 30 y 45 años, “que prepara sus vacaciones para ir a festivales, ver buen cine y disfrutar de la gastronomía local”.

Tanto Angulo como Cienfuegos coincidieron a la hora de señalar lo importante que era que la ciudad se creyera el festival: “Y ahí los medios de comunicación juegan un papel de suma importancia”. Como era de vital importancia situar el festival de cine “con respecto al resto de eventos de la ciudad”, así como “tener el festival abierto todo el año, generando actividades”. Y, por supuesto, ”el festival debe quedar al margen de la bronca política”, concluyó Angulo, que animó a los periodistas a visitar la Seminci.

De izquierda a derecha, José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo. Imagen cortesía de CulturArts.

De izquierda a derecha, José Luis Cienfuegos, Rafael Maluenda y Javier Angulo. Imagen cortesía de CulturArts.

Salva Torres

Aimeur: “Es imposible que esto vaya a peor”

Destroy. El corazón del hombre es un abismo, de Carlos Aimeur
Editorial Drassana
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
Viernes 26 de junio, 2015, a las 19.30h

Carlos Aimeur en Valencia es una firma asociada a la cultura, materia que impregna sus neuronas después de trabajar como periodista especializado en Las Provincias, El Mundo y otros medios. Actualmente es jefe de CulturPlaza.com. Cinéfilo empedernido, con varios proyectos audiovisuales en su haber, ávido lector y dueño de una prodigiosa memoria, era inevitable que antes o después  revelara su faceta de escritor. Y así lo hizo.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Portada de Bonaventura, de Carlos Aimeur.

Sorprendió con Bonaventura, un relato de crímenes ambientado en la Valencia de la Guerra de la Sucesión que mereció el Premio Ciudad de Valencia 2007. Aimeur demostraba una solvencia y madurez impropia de un primer título, aspirando  a crear una atmósfera de intriga histórica similar a la de dos grandes hitos literarios: El nombre de la rosa y El Perfume. Sólo sus íntimos sabían que Bonaventura era en realidad su segunda historia  pues con anterioridad afiló sus garras con otra muy diferente: Destroy. El corazón del hombre es un abismo que hace poco publicó la editorial bilingüe Drassana, y que se presenta el 26 de junio por la tarde en el MuVIM.

Situada en la Valencia de los noventa, evoca la extinta Ruta del Bakalao sin nostalgia a través de una serie de personajes que la viven con intensidad: un camello, una puta yonqui y el encargado de una discoteca. A partir de las declaraciones de una prostituta, una juez novata y dos policías veteranos investigan un crimen ocurrido en Aldaia.

Además de una novela negra Destroy es la crónica de una generación, la que pasó su juventud en los noventa y maduró con la llegada del nuevo siglo para convertirse en “gente sin grandes metas ni pasiones, moderadamente progresistas, tímidamente burgueses, convencionales. Gente para los que vivir, como dice Carlos Marzal, es un puro mecerse insatisfecho que se consuela en su vaivén”.

Portada de 'Destroy. El corazón del hombre es un abismo'. Editorial Drassana.

Portada de ‘Destroy. El corazón del hombre es un abismo’. Editorial Drassana.

Toda primera novela es una especie de taller literario. ¿Qué aprendió usted con Destroy?

Que los personajes y la historia mandan. Hasta que no me sometí a ellos, hasta que no hice lo que ellos debían hacer, no tuve novela. En ocasiones, al hablar con escritores, cuando me decían que los personajes tenían vida propia y todas esas cosas pensaba que me estaban vendiendo humo. Pero no. Es verdad. Ocurre.

¿Cómo  se sumergió en los bajos fondos sin acabar entre rejas? 

Iba con la Policía, unos de confianza que conozco. (Risas) Realmente he tenido problemas con la primera parte de la historia, porque tenía que ponerme en situaciones y comprender actitudes que no me eran ni remotamente próximas. Algunos amigos me han comentado que leído les resulta extraño, como si la hubiera escrito otra persona. Para mí es un elogio porque significa que he conseguido lo más difícil, o al menos a mí me lo parece, que es ponerme en la piel de personas totalmente distintas a mí.

Valencia queda algo desdibujada como telón de fondo. ¿Fue deliberado no dar mucho protagonismo a la ciudad a favor de los personajes?

Fue por no ser redundante. Valencia estaba ahí. Quien la conoce la ve y quien no la conoce se la imagina.

¿Qué circunstancias confluyeron para generar un fenómeno como la Ruta del Bakalao y por qué dejó de existir?

Ha habido gente que lo ha analizado. Creo que es más producto de las circunstancias. Confluyeron un tipo de diversión, una legislación horaria muy laxa y otras circunstancias, como la irrupción de determinadas drogas recreativas, que unidas a las ansias de libertad permitieron esa celebración del exceso. Habría sido divertido si no hubiera sido tan largo, pero lo que era una fiesta se acabó convirtiendo en algunos casos en una pesadilla. En general, la mayoría de la gente que conozco que realizó la Ruta del Bakalao se fue distanciando conforme fueron adquiriendo responsabilidades, personales, laborales, familiares… Era una etapa de su vida.

¿Cuál es su postura respecto a las drogas? 

No tengo una postura única. No puedo poner en el mismo plano drogas nocivas como la cocaína, la heroína o el alcohol, que otras drogas de perfil más bajo como la marihuana o el tabaco. Lo que sí es evidente es que la represión, la Ley Seca, ha fracasado. Eso es un hecho. No sé cuál es la solución, si hay una o varias. Lo que sí que tengo claro es que la actual ‘solución’ no soluciona nada. Y obstinarse en un error es de necios.

¿Como jefe de cultura de Valencia Plaza, qué opina del momento cultural que vive nuestra Comunidad? ¿Espera algo positivo en este aspecto del cambio político?

Cualquier cambio suele ser para bien. En este caso, es imposible que sea peor. Durante la última década la actuación en materia cultural del PP en la Comunidad Valenciana ha acumulado más sombras que luces. Los últimos cuatro años han sido desastrosos. Todo aquello que se advertía desde la prensa o señalaban algunos desde el propio seno de las instituciones, se ha cumplido. Cuando denunciábamos proyectos faraónicos sin sentido como la Bienal de las Artes, se nos criticaba por ser antivalencianos. Cuando denunciabas el comportamiento irregular de personajes, te señalaban a ti. No creo que el PP lo haya hecho todo mal, pero sí que constato que durante los últimos años han permitido toda clase de desmanes y estupideces amparados en que era ‘su gente’. Que personajes como Consuelo Císcar o Paz Olmos hayan dirigido museos como el IVAM o el San Pío V ha sido una broma de mal gusto y ha durado tanto que ha sido denigrante.

El año 2015 trae un aluvión de novedades literarias escritas por valencianos. ¿Estamos ante un fenómeno puntual o son los  frutos de una cantera de novelistas que dejarán huella?

Es una ola, coyuntural, quizás, pero con visos de permanecer. Ahí será fundamental la respuesta del público. Si la audiencia responde y esos autores se pueden profesionalizar, habrá más testarudos.

¿Alguna nueva historia entre manos?

Muchas. Demasiadas. Lo peor es que no tengo tiempo para ellas. Prefiero pasar el poco tiempo disponible con mi hijo. Espero que la posteridad me perdone (Risas) pero prefiero jugar al fútbol con mi hijo, aunque siempre me gana de un gol, qué cosas.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

El periodista y escritor Carlos Aimeur. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Des-cerebrados

Las desafortunadas declaraciones aparecidas en el artículo publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título “Comisarios, los cerebros del arte” han generado un profundo descontento en el sector profesional artístico valenciano.  Los principales representantes del sector profesional de las artes visuales valenciano: la Asociación Valenciana de Críticos de Arte (AVCA) y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón (AVVAC), han elaborado un comunicado-réplica a algunas de las ofensivas declaraciones que aparecen en dicho artículo, que reproducimos íntegramente en MAKMA:

RÉPLICA DE AVVAC Y AVCA A LAS DECLARACIONES APARECIDAS EN EL ARTÍCULO “COMISARIOS, LOS CEREBROS DEL ARTE”

Desde la Asociación Valenciana de Críticos de Arte [AVCA] y la Asociación de Artistas Visuales de Valencia, Alicante y Castellón [AVVAC], nos vemos obligados a responder a algunos de los comentarios que aparecen en el artículo firmado por Carmen Velasco y publicado por el periódico Las Provincias el pasado día 1 de abril, bajo el título ‘Comisarios, los cerebros del arte’. Estos comentarios no hacen sino poner en evidencia un notable desconocimiento de las más elementales nociones de las Buenas Prácticas Profesionales reconocidas para con los y las artistas, comisarios y curadores por todo el sector profesional de las artes visuales, así como la falta de respeto hacia el ejercicio del y la artista visual o de quién ejerce la crítica-comisariado de arte contemporáneo.

El enfoque que se da en el artículo a la relación comisariado-artista se caracteriza por una perspectiva desigual donde se perfila una total subordinación de la figura del artista a la del comisario. El punto culminante de este enfoque llega con la declaración de Juan Lagardera en la que afirma que “Estoy en contra de pagar a los artistas porque éstos se benefician directamente de la acción de ser expuestos en un espacio público. Si se paga, se adultera uno de los procesos más democráticos y libres que existe en el mundo del arte que es la irrupción del mercado”. Resulta sorprendente que a estas alturas un comisario que ha percibido dinero público en múltiples ocasiones por su trabajo niegue este derecho a las y los artistas, basándose en el supuesto beneficio de la visibilidad del que, en todo caso, también él participa. Además, con dicha afirmación también demuestra ignorar la estrecha relación que existe entre mercado, galerías, museos públicos y productores culturales, un entramado indisociable en el que no existen compartimentos estancos.

Este trasnochado punto de vista únicamente revela el nulo conocimiento del funcionamiento del mundo del Arte por parte del mencionado comisario, pues demuestra que no sólo desconoce el Manual de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales, aprobado y consensuado por el Ministerio de Cultura y por todo el sector del Arte en el año 2008, sino que ignora que el propio IVAM firmó su adhesión a dicho Manual el pasado 10 de diciembre, en un comunicado público que se encuentra disponible en la web del Museo, comprometiéndose, entre otras cosas, a pagar a los y las artistas siempre que participen en una exposición, práctica que todos los Centros de Arte de excelencia del país vienen realizando desde hace años. Incluso el propio Defensor del Pueblo, Síndic de Greuges, instó hace meses a la Consellería de Turisme, Cultura i Esport a comprometerse con la firma de un contrato en toda relación entre artista y espacio de arte público, en el cual entre varios conceptos debía necesariamente figurar los honorarios del artista. Ante la inexistencia de un contrato y honorarios nos encontramos ante un claro caso de discriminación laboral, abuso profesional y deterioro del tejido artístico.

También se hace obligado recordar que la tarea que llevan a cabo los y las artistas constituye una labor de investigación, en muchas ocasiones inmaterial, que escapa a las leyes de mercado. Afirmar que “es el mercado quien debe aceptar o no a un artista” supone ningunear la labor no sólo de los y las artistas sino de quiénes ejercen la crítica y el comisariado, desplazándoles en su labor profesional en favor de los caprichos de quien puede permitirse el lujo de adquirir obras de arte. Y acudir a la falacia de que el mercado es democrático y libre es insostenible. Es por ello que el apoyo con dinero público a críticos, artistas y comisarios debe existir, puesto que es el medio para proveer a la sociedad un acceso democrático y libre a la cultura, del mismo modo que no dudamos en pagar a los y las empleadas públicas de la cultura en museos y universidades. Considerar que el o la artista es el único agente que no debe ser remunerado por su trabajo en una exposición pagada con dinero público es algo que, a día de hoy, nadie con sentido común y conocimiento del funcionamiento de un proyecto expositivo se atreve a defender.

Estos razonamientos, sumados al hecho de no encontrar a ninguna mujer comisaria en el grupo de entrevistados y a la sorpresa que nos causa la consideración de las y los artistas como incapaces de dirigir un proyecto expositivo, producir conocimiento y experiencias estéticas bien coordinadas o participar de las políticas culturales, nos mueven a mostrar nuestro firme rechazo ante este tipo de planteamientos que, a todas luces, se encuentran en vías de extinción.

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo "Comisarios, los cerebros del arte".

Imagen publicada por Las Provincias para ilustrar su artículo «Comisarios, los cerebros del arte».

NOTA: La imagen de cabecera corresponde a la inauguración de la exposición «Dueñas del arte», con su comisario Juan Lagardera y la concejala de cultura del Ayuntamiento de Valencia, Mª Irene Beneyto. AVCA y AVVAC denunciaron en un comunicado la gestión de ese proyecto.

“Los 80 tuvieron mucha personalidad”

Abrir en caso de muerte, de Bel Carrasco
Carena Editors
Ámbito Cultural de El Corte Inglés
C/ Colón, 27. Valencia
Presentación: jueves 19 de febrero, a las 19.00h

«Los monumentos más importantes de una ciudad no son los que aparecen en las guías turísticas, sino los lugares donde sus habitantes viven sus primeros amores y desamores». Es uno de los pensamientos que cruza por la mente del detective Samuel Campos mientras recorre Valencia de punta a punta en busca de unos fantasmas del pasado que se desvanecen nada más encontrarlos. Una bella y enigmática joven le ha encargado un caso muy distinto a los que suele ocuparse, y se entrega quizá demasiado a fondo a resolverlo. Por piedad por amor, o quizá por un larvado sentimiento de culpa. Con su tercera novela, ‘Abrir en caso de muerte’ (Carena Editors), la periodista Bel Carrasco dice que ha puesto una nota de color al género negro. “Amor, humor y un toque de fantasía”. El libro lo presenta Elena Casero el día 19 de febrero en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón, a las 19 horas.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

‘Abrir en caso de muerte’. ¿No le preocupa que ese título dé aprensión a los posibles lectores?

¡Qué va! La gente ya no se asusta de nada (risas). Lo que me preocupa no es que abran o dejen de abrir el libro, sino que lo cierren antes de terminarlo de leer.

La acción se sitúa en otoño en la Valencia de 1986. ¿Por qué esa ubicación tan concreta? 

El otoño es mi estación preferida y Valencia la ciudad que mejor conozco. En cuanto a la fecha, 1986, fue un año importante con la entrada en Europa y en cierta forma de modernidad. Los ochenta fueron nuestra década prodigiosa con veinte años de retraso respecto a la que se vivió en Europa y América. Además de su excelente cosecha musical, la historia la recordará como el arranque de la mejor época que ha vivido España. Al principio todavía existía ilusión por el cambio, aunque luego todo se convirtió en codicia con la cultura del pelotazo, y en eso todavía estamos. Como periodista de la delegación de un diario nacional en Barcelona, asistí en primera fila a cambios fundamentales que asentaron  la sociedad del bienestar y de las libertades individuales.

Si vivía entonces en Barcelona, ¿por qué ambientó su libro en Valencia? ¿Patriotismo costumbrista?

Nada de eso. Valencia merece un lugar en el mapa  literario, y no estar siempre eclipsada por Madrid y Barcelona. Tiene sus defectos, claro está,  es altamente ruidosa, indefinida entre la gran urbe y la capital provinciana. Pero ofrece contrastes muy interesantes, desde las mansiones y palacios del centro histórico a las alquerías de las pocas huertas que van quedando o la Ciudad de las Ciencias, aunque en ese espacio concreto nos ha traicionado el barroquismo y sobran edificios emblemáticos. En mi opinión bastarían L’Umbracle y L’Hemisfèric. Los demás se los regalaría a los chinos.

Portada de 'Abrir en caso de muerte', de Bel Carrasco. Carena Editors.

Portada de ‘Abrir en caso de muerte’, de Bel Carrasco. Carena Editors.

¿Samuel Campos, el detective protagonista es de tipo americano o europeo?

Ni lo uno ni lo otro. Es de tipo mediterráneo, aunque no se parece  a Carvalho o al comisario Montalbano. Samuel es un tío de lo más normal. Un chico de pueblo con ansias de triunfar en el mundo de la música que ve sus sueños truncados y acaba siendo detective casi por accidente. Me interesaba crear un detective próximo y familiar, no un súper héroe de sangre fría y nervios de acero, ni un dipsómano deprimido o una personalidad extravagante, que son los prototipos detectivescos que más abundan en la novela negra.

Un relato de intriga, una novela fantástica y ahora se pasa al género negro tan en boga. ¿En la variedad está el gusto?

Efectivamente. Las etiquetas son necesarias para orientar al lector, pero en realidad todas las historias son la misma historia. La de unos seres humanos que intentan sobrevivir mientras buscan inútilmente la felicidad. ¿Qué hace que unas se leen y otras no? Quien responda esa pregunta tendrá la llave del mayor tesoro.

¿Periodismo y literatura son dos oficios bien avenidos?

Bien avenidos sí, porque en ambos se usan palabras. Aparte de eso son muy diferentes. El periodismo es centrífugo, de urgencia y codificado al máximo en cuanto a espacio y tiempo. La literatura es centrípeta, reflexiva y sin limitaciones. De hecho puedes pasarte toda la vida escribiendo un solo libro o repitiendo una y otra vez la misma historia. Lo que aporta la experiencia periodística es cierta agilidad ante el texto, siempre que antes lo hayas pensado mucho. Hoy día la frontera entre periodismo y literatura es muy difusa y porosa. Hay novelas que son crónicas periodísticas y artículos de opinión que son ensayos.

¿Tiene algún proyecto entre manos?

Voy por la mitad de un relato fantástico próximo a la ciencia ficción. Me encanta imaginar mundos paralelos y poner nombres a lugares que no existen. La literatura fantástica exige mayor inversión imaginativa y te otorga una gran margen de libertad, por eso me gusta. Pero también te obliga a mayor autodisciplina para que no se te vaya la olla o se te crucen los cables.

¿Qué significa para usted escribir ficción?

Una terapia que ayuda a huir de los miedos y miserias cotidianas. Un acto de autodisciplina y comunicación que se ejecuta en soledad y silencio. Domar el potro salvaje de la imaginación para que otros puedan montarlo contigo, y viajar a un lugar maravilloso donde vivir aventuras extraordinarias sin que nada ni nadie pueda dañarte.

Bel Carrasco ha trabajado en ‘El País’, ‘Las Provincias’, ‘Levante’, ‘Cartelera Turia’ y otros medios valencianos. Desde hace más de 15 años colabora en ‘El Mundo’ de la Comunidad Valenciana en temas de sociedad y cultura. Tiene el blog Zoocity en la edición digital. También colabora con la revista digital de arte y cultura www.makma.net. ‘Abrir en caso de muerte’ es su tercera novela. Ha publicado ‘El relojero de Real’ (Ediciones Atlantis), ‘Las semillas del madomus’ (Versátil) y varios libros colectivos de relatos.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Bel Carrasco. Fotografía: Vicent Bosch.

Vicente Chambó