La intimidad de Vera y Victoria

Vera y Victoria, fotolibro de Mar Sáez
Presentación en La Central del Museo Reina Sofía (Madrid)
Jueves 27 de octubre de 2016, a las 19.15h
Exposición en la Galería Kursala (Cádiz)
Hasta el 12 de diciembre de 2016
Próxima presentaciones: París Photo (11 de noviembre), Galerie Clémentine de la Fernonnière de París (12), Murcia (24) y en otras ciudades españolas

“El día que Vera besó por primera vez a Victoria le confesó que era transexual. Fue en un parque. No cambió nada. Durante los cuatro años que pasaron juntas se amaron como nunca antes amaron a nadie. En esa etapa de sus vidas Vera y Victoria dejaron de ser dos personas para convertirse en una. Juntas construyeron un hogar común colmado de sueños y proyectos de futuro. Siempre ajenas a los prejuicios de otras personas se entregaron a su amor”.

El libro ‘Vera y Victoria’ es un diario visual comprendido entre 2012 y 2016 en el que Mar Sáez retrata el universo íntimo de Vera y Victoria. Un universo en el que surgen renovados matices de la riqueza de una relación como la suya. Ni mejor, ni peor que las demás.

Vera y Victoria son dos jóvenes que se conocieron hace más de dos años y se enamoraron. Comparten un proyecto de vida común e ignoran los prejuicios de otras personas. Sencillamente son dos mujeres que se aman. Se complementan, se atraen y se comprenden. Caminan juntas en la misma dirección y, paralelamente, conservan su propio espacio.

Secuencia fotográfica de 'Vera y Victoria', de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Secuencia fotográfica de ‘Vera y Victoria’, de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Vera es vegetariana, está terminando Filología Clásica y le fascinan los animales. Se siente mujer desde la infancia, pero hasta los 18 años no se lo confesó a su familia. Desde entonces, dejó de llamarse Bernardo y ese niño desapareció de su vida. Es activista y se siente orgullosa de su cuerpo. No tiene intención de someterse a ninguna cirugía. Defiende que la identidad sexual está en la cabeza de cada persona y que la reasignación genital es una decisión personal e individual.

Victoria alterna trabajos temporales como camarera. Es un torrente de vitalidad y adora que su pareja le sorprenda y le robe besos cuando menos lo espera.

Vera y Victoria son dos jóvenes de 26 y 22 años que tienen sueños, anhelos, miedos e ilusiones. El proyecto comenzó en 2012 como un diario visual y, tras cada encuentro con ellas, una nueva página se escribe. Se trata de un retrato íntimo de esta joven pareja y de la riqueza de su relación.

El fotolibro ha sido editado por André Frère Éditions y en él han colaborado la Universidad de Cádiz, el Instituto de Industrias Culturales de la Región de Murcia y los ayuntamientos de Murcia, San Pedro del Pinatar y Pilar de la Horadada. El texto de la publicación corre a cargo de Lara Moreno y cuenta con dos ediciones en español-inglés y francés-inglés.

'Vera y Victoria', de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

‘Vera y Victoria’, de Mar Sáez. Imagen cortesía de la autora.

Mar Sáez (Murcia, 1983) es licenciada en Psicología y Comunicación Audiovisual, y como fotógrafa profesional lleva a cabo proyectos personales con los que intenta explorar la complejidad de la identidad y la biopolítica intentando hacer un retrato, desde dentro, de las realidades que le preocupan.

Su trabajo ha sido reconocido dos veces con el Premio LUX de Fotografía Profesional (2014 y 2015), en la categoría de Documental, con proyectos sobre transexualidad y en 2015 obtuvo el Premio Dúo Fotógrafo Emergente, la Beca del XV Seminario de Fotografía y Periodismo de Albarracín, fue finalista en el Photon Festival y seleccionada en el V Encontro de Artistas Novos. A su vez ha colaborado con la revista Ojo de Pez y con distintos medios nacionales.

Por si se va la luz

 

“Si me asomo a la delicadeza destructiva del arte, apenas puedo respirar”

 

Lara Moreno (Sevilla, 1978) creció en Huelva y actualmente vive en Madrid. Recientemente ha estado en Lotelito, (Valencia) para presentar su primera novela Por si se va la luz (editorial Lumen). En la obra, cuenta la historia de una pareja de treintañeros, Nadia y Martín, artista y científico, que deciden dar una vuelta radical a su vida y trasladarse a vivir al campo. El pueblo que eligen cuenta con tan solo tres habitantes.

 

¿La lectura es para ti un imprescindible como para Nadia? ¿Te llevarías varios libros en tu equipaje?

Sí, para mí es imprescindible, y siempre me llevaría libros. Para Nadia en realidad no era imprescindible en su vida, pero toma la decisión de llevarse libros porque entiende que allí, sin otros medios, podrá encontrar en la lectura algo más que un simple placer.

¿Serias capaz tu también de ir a una zona perdida con un amor desgastado?

Pues depende de las circunstancias. En realidad, no construí a mis personajes basándome en lo que yo sería o no capaz de hacer: sería muy aburrido limitarse a la valentía o cobardía de uno mismo.

¿Ir a un lugar así une a las personas?

Si te refieres a la pareja, es una gran incógnita. Es imposible saber, creo, qué circunstancia unirá o separará a una pareja. Fugarse del hogar, juntos, ir a un lugar desértico puede ser peligroso para ellos. Pero ¿es que quedarse en el hogar, continuar con lo cotidiano, es una solución mejor? Nunca se sabe… Aparte de la pareja, si pensamos en el resto de los personajes: creo que la convivencia estrecha, directa y basada en la necesidad, a pesar de la tensión que puede generar y la incomodidad, sí une a la gente.

¿A qué lugar te refieres? ¿O nos quedaremos sin saberlo?

No existe el lugar en el mapa. Me lo imagino en España, quizá por el ambiente y algo del paisaje en la meseta, pero en realidad tiene relativamente cerca la costa, y lo cercan unas montañas altas.

¿Ese lenguaje tan cuidado se nace o se estudia? ¿Ha sido muy difícil de escribir?

No sé qué decirte, supongo que un poco de ambas cosas. Hay algo que sale de forma natural, que no se puede forzar ni tampoco dominar, pero luego todo hay que trabajarlo con un poco de frialdad, para limar las aristas. Por supuesto, no trabajarlo hasta el delirio, porque si no puedes volverlo impersonal. Ha sido más difícil calibrar cuánto había que corregir y cuánto no, encontrar ese equilibrio entre ambas cosas dándole prioridad al texto.

Lara Moreno en Lotelito (Valencia)

Lara Moreno en Lotelito (Valencia)

Nadia afirma en la obra “si me asomo a la delicadeza destructiva del arte, apenas puedo respirar”. ¿Qué significa para ti el arte?

Una forma de expresión, de comunicación, a veces una forma de vida, una forma de sentir y de percibir.

¿Cómo ha sido el cambio de la poesía  a la novela?

He escrito poquísima poesía en mi vida, y ya bastante tarde. Lo que ha sido más complicado ha sido el cambio del relato a la novela. Creo que algo hay de la estructura del relato en la novela. Pero no fue fácil al principio. Me parecía estar en la cuerda floja todo el tiempo. Hasta que la cuerda se fue haciendo más ancha.

¿Porqué esa línea narrativa? ¿El libro de pedía dividir a los personajes?

Creo que fue primero la idea de una novela coral y luego llegaron los personajes, o si no fue antes fue casi a la vez. Elegí hacer una novela coral y además utilizar la tercera persona porque me apetecía enfrentarme a todo eso, me apetecía tener la libertad de la primera persona y el sosiego de la tercera.

¿Tenías la historia clara desde el principio?

Tenía claros el arranque, el planteamiento, un breve esbozo de los personajes y el contexto, al marco que rodea a la historia. Pero poco más, todo iba llegando poco a poco, conforme avanzaba en la escritura.

¿En qué medida la literatura es arte para ti?

En toda medida.

¿Caerás en los libros electrónicos online?

No lo creo.

¿Si pudieras relacionar tu novela con un olor con cuál sería, y con un color? 

Olor a tierra, color el del cielo en un año de sequía.