Callejero ilustrado

Valencia Se Ilustra
Cafetería Llépol
C / Navellos, 10. Valencia

Que Valencia es tierra de artistas no es ninguna novedad, pero la cantera de dibujantes, pintores y creadores plásticos en general nunca fue tan rica y variada como ahora. Aprovechando esa ebullición creativa que se plasma en el mundo del cómic, de la novela gráfica y la publicidad, Espai Rambleta, en colaboración con Cervezas Alhambra, ha lanzado un desafío al colectivo de ilustradores. Representar su visión personal de algunos de los hitos más característicos de la ciudad, bien sean barrios, monumentos o lugares de interés. Valencia Se Ilustra se concibe como un callejero o plano en imágenes con un toque artístico subjetivo y original.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

La Casa Judía, de Pepitagrilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Las obras que se presenten se darán a conocer vía on line a través de Instagram y mediante una serie de exposiciones de periodicidad trimestral que culminará el próximo verano con una muestra conjunta de todos los artistas participantes.

La primera entrega de este callejero iconográfico ya se puede visitar en la cafetería Llépol (Navellos, 10). Las seis primeras firmas son: Lawerta, María Rodilla, Pablus, Laura Castelló, Atypical Valencia y Pepitagrilla. En una efusión de colorido e imaginación recrean sobre el papel los populares barrios de Benicalap y el Cabanyal, edificios emblemáticos como Alcosa, Rambleta o La Casa Judía y tótems urbanos como la Estació del Nord. Una visión nueva y refrescante de la ciudad que todos conocemos y que adquiere una dimensión calidoscópica.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Obra de Jorge Lawerta. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Nuevos talentos

Por otra parte, en Espai Rambleta se ha puesto en marcha las residencias de doce jóvenes, cuatro de ellos valencianos, seleccionados por el proyecto europeo Under 25, Alternative routes to ripen through theater. Los elegidos, de entre 18 y 24 años disfrutan  las residencias y laboratorios  impartidos por profesionales: Roger Bernat, Cristina Blanco, Bea Fernández (La Poderosa), Agost Produccions y La Dula. Este proyecto consiste en un proceso de convivencia, creación y crecimiento de estos nuevos artistas  que concluirá en una muestra colectiva el próximo 28 de julio. Finalizará la estancia en Valencia, continuará en Torres Vedras (Portugal) y en Manchester (Gran Bretaña).  Todo el proceso será contado por los propios alumnos a través de un  blog y una cuenta de Instagram creadas para la ocasión.

«El objetivo de Under25 es facilitar la emergencia de nuevas voces, discursos y producciones únicas y contemporáneas, así como promover el intercambio cultural y lingüístico entre los países participantes, siempre con el fin de estimular la creación de nuevos públicos y trabajo con las audiencias», señalan los organizadores.

Espai Rambleta, la Escuela del Actor  e Inestable son la representación valenciana de esta iniciativa que, mediante los laboratorios, dibujarán algunas de las líneas motoras del proyecto. La investigación en nuevos lenguajes y nuevas dramaturgias, nuevas audiencias y relaciones con los espectadores, y nuevos espacios de residencia.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Benicalap, de María Rodilla. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Alcosa, de Pablus. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Bel Carrasco

Savia nueva en Rambleta

Proyecto europeo Under 25 para jóvenes residentes
Espai Rambleta, Escuela del Actor y Espacio Inestable
Muestra colectiva: 28 de julio de 2016 en Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia

Rambleta ha presentado a los doce jóvenes, cuatro de ellos valencianos, seleccionados por el proyecto europeo Under 25, Alternative routes to ripen through theater. Los elegidos, de entre 18 y 24 años, están ya disfrutando de su estancia en Valencia de las residencias y laboratorios  impartidos por profesionales de primer nivel como Roger Bernat, Cristina Blanco, Bea Fernández (La Poderosa),  Agost Produccions y La Dula.  El formato de los laboratorios será teórico-práctico y compaginará sesiones de trabajo internas con otras abiertas al público.

Espai Rambleta, la Escuela del Actor e Inestable son la representación valenciana de esta iniciativa que, mediante los laboratorios, dibujarán algunas de las líneas motoras del proyecto como son la investigación en (nuevos) lenguajes y (nuevas) dramaturgias, (nuevas) audiencias y relaciones con los espectadores, y (nuevos) espacios de residencia.

Un nutrido grupo de periodistas culturales y algunos agentes del sector -Gabi Ochoa, Esther Melo, Leo Santos, Patricia Pardo, Jacobo Pallarés o Maribel Bayona-, acudieron a una amena presentación en Rambleta a la que también asistieron los representantes de  Torres Vedras y Manchester.

Sonia Martínez (Rambleta) y Jaume Ibañez (tutor de Under25 en Valencia) condujeron la presentación en la que tanto Joao García (Torres Vedras) como Steph Broken (Peshkar, Manchester) mostraron su excitación ante este “desafío de convivencia y creación artística” que llega, además, en un momento clave para el devenir de Europa en general y del Reino Unido, mostrándose esperanzador en cuanto a la posible marcha de las relaciones culturales y profesionales entre UK y el resto de países europeos tras los recientes resultados del referéndum.

El compromiso con los jóvenes talentos y la cultura que ha caracterizado a Rambleta desde sus inicios envuelve a este proyecto que consistirá en un proceso de convivencia, creación y crecimiento de estos nuevos artistas y que desembocará en una muestra colectiva el próximo 28 de julio. Tras la exhibición, finalizará la estancia en Valencia para reanudarse en Torres Vedras, Portugal (del 12 de enero al 12 de febrero de 2017), y en Manchester (del 15 de junio al 16 de julio de 2017).  Todo el proceso, además, será contado por los propios alumnos a través de un  blog y una cuenta de Instagram creadas para la ocasión.

Como ya se avanzó el día de su presentación desde la organización, “el objetivo de Under25 es facilitar la emergencia de nuevas voces, discursos y producciones únicas y contemporáneas, así como promover el intercambio cultural y lingüístico entre los países participantes, siempre con el fin de estimular la creación de nuevos públicos y trabajo con las audiencias”.

Residentes en Rambleta. Fotografía de Pablo Ortuño cortesía de Espai Rambleta.

Residentes en Rambleta. Fotografía de Pablo Ortuño cortesía de Espai Rambleta.

Valencia, en la Champions de la cultura

Europa Creativa #Under 25
Proyecto cultural gestionado por Escuela del Actor, Teatro Inestable, Espai Rambleta, Peshkar y Joao García Miguel CO

“Creemos que va a dar un vuelco a la vida cultural de esta ciudad”. Y Mariola Cubells, directora de Relaciones Externas de Espai Rambleta, dijo más: “Nunca se ha dado en Valencia algo similar”. Luego procedieron a explicar el proyecto, que provocó tan encendidas palabras, los impulsores del mismo: Andrés Poveda, de la Escuela del Actor, que fue quien prendió la mecha; Jacobo Pallarés, de Teatro Inestable, encargado de la farragosa gestión; Lorena Palau, gerente de la Rambleta, y Joao García y Jim Johnson, como responsables de los espacios teatrales ubicados en Torres Vedras (Portugal) y Manchester (Reino Unido), respectivamente.

Entre todos ellos han dado forma al proyecto cultural que unirá las tres ciudades, después de obtener 200.000€ de Europa Creativa, tras un laborioso trabajo de dos años. Un proyecto que permitirá seleccionar a 12 jóvenes artistas (cuatro por ciudad) de entre 18 y 25 años, ofreciéndoles la posibilidad de formarse en común siguiendo un estimulante proceso creativo en el que participarán profesionales a nivel internacional. La selección se hará mediante convocatoria pública en marzo del próximo año.

Escuela del Actor.

Imagen de un video de la Escuela del Actor.

Los elegidos tendrán la oportunidad de participar en laboratorios de ideas y talleres, donde adquirirán una formación, que, como recordó Andrés Poveda, también contará con sus propias aportaciones. “Si dejamos a los jóvenes hablar con sus nuevas tecnologías y sus ideas es probable que sean ellos los que nos enseñen otra manera de actuar”. Hacia el mes de julio convivirán durante 30 días en régimen de residencia, primero en Valencia, culminando el aprendizaje con una representación teatral fruto de su trabajo. Será Espai Rambleta quien lo acoja. Después se hará lo mismo en las otras dos ciudades, completando los dos años previstos con un espectáculo de su creación a modo de resultado final.

“Queremos que el talento crezca y se dispare”, subrayó Mariola Cubells. “Es un proyecto que apuesta por los jóvenes, fomenta la creación y estimula el talento a través de laboratorios y residencias”, señaló Lorena Palau. “Con este proyecto los jóvenes podrán abrirse a la vida, a la experiencia, a la creación”, apuntó Joao García, responsable de la compañía portuguesa que lleva su nombre. “Se trata de que gente con capacidades artísticas puedan desarrollarlas”, indicó Jim Johnson, al frente del espacio Peshkar, en el condado de Oldman, quien ironizó acerca de la lluvia en Valencia: “Me la he traído de Manchester”.

Imagen de un video promocional de Teatro Inestable.

Imagen de un video promocional de Teatro Inestable.

Jacobo Pallarés, que tiene larga experiencia en Teatro Inestable en lo que se refiere a la gestión de ayudas europeas, reconoció que se trataba de “un marrón”. Por eso el trabajo con proyectos europeos resulta “insignificante”. “Italia y Alemania nos llevan la delantera”, apostilló. De hecho, el proyecto por el que han obtenido los 200.000€ de Europa Creativa (el 60% del total; el 40% restante corre a cargo de las partes implicadas) es uno de los ocho que han alcanzado la puntuación necesaria, de los poco más de 40 presentados en toda España y de los 300 a nivel europeo. Por eso Pallarés y Poveda insistieron en la importancia que tiene su consecución.

“En los últimos cinco años sólo ha habido tres empresas valencianas que han tenido un proyecto europeo de este alcance”. De ahí que Pallarés tuviera la impresión de haber entrado con Europa Creativa #Under 25 en la “Champions de la cultura”. Valencia, Torres Vedras y Manchester jugarán en ella promoviendo la libertad de creación y el diálogo cultural en Europa.

De derecha a izquierda, Mariola Cubells, Joao García, Jacobo Pallarés, Lorena Palau (en el centro, de rojo), Andrés Poveda y Jim Johnson, en Espai Rambleta. Foto: Pablo Ortuño.

De derecha a izquierda, Mariola Cubells, Joao García, Jacobo Pallarés, Lorena Palau (en el centro, de rojo), Andrés Poveda y Jim Johnson, en Espai Rambleta. Foto: Pablo Ortuño.

Salva Torres

Cohen: Al(gu)ien en tierra de nadie

Lynne Cohen, restrospectiva
Comisaria: Nuria Enguita Mayo
Sala Rekalde*
Alameda de Recalde 30. Bilbao.
Hasta el 25 de enero de 2015

Lynne Cohen (1944–2014) empezó a fotografiar a comienzos de los setenta –provenía de la escultura y el grabado– los salones de sus vecinos y otros espacios íntimos que le parecieron dignos de ser retratados para «plasmar las realidades sociológicas de un mundo cambiante», según sus palabras. Hay una curiosidad etnográfica en esa intimidad circundante pero sin ánimo científico; no data su fotos, ni revela su exacta ubicación (con la salvedad de unas pocas al comienzo) en un intento de que el relato no se someta a prejuicios geográficos, se someta a clichés culturales, o pruebas de cargo sociológicas. Es su manera de superar la anécdota visual y dotar de entidad a la fotografía al aislarla del intrusismo controlador (que las pequeñas comunidades consideran normal en el intercambio de información local).

En estas primeras fotografías hay un cierto pasmo ante la profusión de objetos, algunos curiosos, bizarros, en ese espacio de exposición que es el salón de la casa. Un espacio teatral por excelencia donde la familia representaba –simulándolas– su buena cuna y sus posibles; un lugar donde lucía la memoria familiar. Pero el moderno living tiene una incoherencia plástica que se impone sobre los objetos cuajados de recuerdos, la limpieza: el rechazo de lo deteriorado, de las manchas, de las cicatrices del tiempo.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Las primeras fotos de Lynne Cohen son casi coetáneas de aquel viejo anuncio del sacabrillos cuyo slogan gritaba «cambie el polvo por brillo natural». Así frente el deterioro (que sí es lo «natural»), el brillo oculta el paso del tiempo y hace que la memoria familiar sea sometida también a una limpieza, a un expurgo, y a un brillar y deslumbrar en su exhibición.

La fotógrafa también nos muestra salas de clubs masculinos donde la representación se ensimisma y la intimidad grupal se sobredimensiona hasta lo kitsch: hombres tocados de sombreros turcos con inscripciones, sillones con astas de alce, una galería de notables custodiada por un ciervo disecado. Ahí parece nacer lo que será el leit motiv de su fotografía: mostrar interiores que por diferentes razones no son accesibles.

En los comienzos son fotografías de pequeño formato con una invisible —pero perceptible— mano que gira palma arriba para mostrar las salas. Es la única presencia humana, sobreentendida: Lynne fotografía los interiores sin persona alguna («no sabría dónde ponerlas») aunque se puede percibir la presencia fuera de cuadro, contemplando –ufanas– su escenario favorito.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Cohen se vale de composiciones equilibradas, una iluminación bien compensada (con una exposición larga) que permita detallar todo el espacio; un punto de vista natural en altura y una acusada simetría compositiva. Así consigue distanciarse y ofrecer una mirada neutra; de modo espontáneo brota la curiosidad objetiva que desea escudriñar. Este ofrecimiento a mirar se troca en «invitación a entrar» cuando sus fotos pasan a formato más grande al inicio de los 80. La ausencia de personas, la desaparición de la autora y el tamaño grande hacen que la retrospectiva de la Sala Rekalde sean más de sesenta ventanas a las que asomarse.

Agotado el tema de los livingroom y los clubs masculinos, Cohen da rienda suelta a esa necesidad de mostrar lugares poco accesibles e incluso lugares que están a dos pasos en un instante inédito. Durante el resto de su producción surgen sus series de fotografías agrupadas bajo colecciones genéricas: aulas (classroom), spas, laboratorios, warehouse, escuelas de vuelo, fábricas, instalaciones militares. Son espacios muy distintos a los salones «de exhibición» anteriores: la mano alegre que mostraba pasa a ser una mano que abre una cortina donde está lo que no se enseña (muchos a regañadientes, según comentó). Queda atrás el espejo que se mira la cara maquillada, el ornamento y la ostentación.

Cohen fotografía los órganos del sistema, donde los procesos ocultos: ahí donde se experimenta, se aprende, se descansa, se ensaya, se fabrica, se relaja, se prueba, se sanea, se almacena, se adiestra… a disparar. Pasa de una fotografía que no estaría lejos del cuché (salones y clubs en modo show), a otra mucho más distante, más cercana a la ecografía de los interiores del sistema (donde el control).

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

En la retrospectiva, la serie de Aulas es notable y se funde con la de otros espacios de entrenamiento y aprendizaje como las galerías de tiro, los simuladores o incluso las salas de baile. Son todas fotografías de gran formato lo que dota al observador de detalles e imperfecciones como abolladuras, muescas, arreglos que enriquecen el genérico título de la foto con el espacio retratado. En algunos casos muy evidente y en bastantes asalta el extrañamiento visual.

La mirada pasmada suele encontrar en el humor una manera rápida de salir de ese estado oleaginoso: buscar una ganzúa en los varios significados que la ambigüedad ofrece con la esperanza de que una de las puertas ofrezca el escape. En algunas fotografías no queda muy claro qué son, qué se hace (ni, por supuesto, quién lo hace). Los objetos no destacan en forma, ni en ubicación. Salas y estancias carentes de un punto central funcional que dé significado y ofrezca líneas de fuga hacia los matices. No, todo conjuntado y cerrado en sí mismo.

Objetos y muebles, suelos y techos, paredes, todo queda a merced de un diseño monótono de motivos geométricos o vegetales como si fuera un tejido de camuflaje (especialmente en blanco y negro). Puede ser un recibidor de un hotel pretencioso, o un espacio mixto frente una oficina industrial, o una antesala donde entregar paquetería. Mediante patrones llamativos y chillones se configura el equívoco, el pasmo, un paréntesis a nuestro mirar etiquetador. Sin buscar la sobreinterpretación que es el peligro de esta obra, ya que cualquiera de sus fotografías con maniquíes se impone casi; en una segunda observación aparece más abstracto que hay engaño, artificio y ese debate entre lo absurdo (de mirar para clasificar) y lo serio.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

De la fotografía de Cohen suele destacarse que causa inquietud por carecer de personas e inspira a percibir presencias, ausencias, incluso ver fantasmas en sus instantáneas. La habitación deshabitada se utiliza contra el que mira: anula el mirar forense, produce apariciones, la fantasía encuentra interrogantes que habitar. La perturbación no nace de ninguno de los objetos que Cohen fotografía, sino de la pérdida de éstos (de escala humana en las primeras fotografías hacia estructuras y aparatos sobrehumanos) y en consecuencia da paso a el aire; un aire vaciado que permite a la imaginación entrar y, claro, obligarla a husmear por marcas, aparatos, reflejos, ventanales y romper los confines de cada imagen.

En algunas fotografías los maniquíes, los muñecos, las siluetas de figura humana invocan la presencia humana abstracta y cosificada de las víctimas del ensayo: estar ahí para ser tiroteadas, golpeadas, vestidas. En otras hay mirillas y troneras, cabinas de observación, barricadas que materializan la presencia no visible de personas que observan y controlan; al igual que al otro lado de micrófonos y tuberías, en el origen de cableados, leyendo indicadores, medidas, ajustando parámetros. Y por último, la simple orfandad del mobiliario vacío, de las salas despobladas de baile o las aguas quietas de las piscinas acaban por imponer una nostalgia de cuerpos. No en vano Lynne Cohen tituló a sus exposiciones más famosas «Camouflage», «Occupied territory» (Territorio ocupado) y «No Man’s Land» (Tierra de nadie). Quizá dando a entender que si bien ella no sabía dónde poner las personas, los espectadores podrían.

La última imagen de Cohen es la pared lateral de un frontón de la serie llamada classroom (algunas fotografías fueron tomadas en España en los 90). Un frontón sin números, ni los pasa y falta: las rayas pintadas revelan que no es el largo frontón clásico de pelota. Un guiño local, una manera de mirar a uno de esos espacios comunes con otro ángulo, una invitación a reposar la mirada y apreciarlo con la misma luz, sin nadie, con otra velocidad.

¿Y si se revisaran todas estas fotografías como la persona encargada de limpiar y ordenar el lugar? Como si se acabara de evaporar la última marca de agua jabonosa en el suelo y, acodado sobre un carrito de baldes y escobones, se contemplaran los espacios que otros usarán justo antes de volverse para apagar la luz. Espacios donde poder descansar nuestra mirada mientras ellos descansan a su vez de nosotros.

* La retrospectiva de la Sala Rekalde consta de 78 fotografías. Se inició en la Fundación Mapfre en Madrid en febrero de 2014. La autora se ausentó de la inauguración por problemas de salud que no pudo superar y falleció en mayo. Afortunadamente para los lectores de Makma, se puede visitar la exposición madrileña mediante una visita virtual con apoyo gráfico y auditivo en la dirección:

http://www.exposicionesmapfrearte.com/lynnecohen/visita_virtual/visita_virtual.html

Esta retrospectiva también estuvo expuesta en la Sala Vimcorsa en Córdoba. La obra completa en la web de la autora también merece una visita aunque las imágenes son de resolución media-baja: http://www.lynne-cohen.com

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Jorge Laespada

Lo elemental del detective Mario Rabasco

Espacios contingentes, de Mario Rabasco
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 27 de abril

“Actúo en cierta forma como un policía”. Y, para ello, Mario Rabasco se sirve de la fotografía documental. Tirando de esos dos hilos, la acción detectivesca y la herramienta fotográfica, encontramos en la obra de Rabasco una sugerente visión de lo que puede dar de sí el solapamiento entre ciencia y arte en el marco de la sociedad contemporánea. Por un lado, la más estricta racionalidad; meticulosa, fría, ordenada. Por el otro, la paradójica revelación de cierto misterio, precisamente allí donde la ausencia de figuras parece dejar un halo fantasmal de profundas resonancias líricas.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Diríase, siguiendo el enunciado de uno de los más famosos detectives de la literatura universal, que Rabasco parte de lo elemental para dejar rienda suelta a la imaginación. Y, como Sherlock Holmes, su obsesiva actividad detectivesca viene acompañada de cierto correlato melancólico. He ahí las dos caras, sin duda ejemplares, de nuestra modernidad: la racionalista, sustentada en la eficacia tecnológica, y la romántica, en tanto subjetividad que tiende a salirse del estrecho marco de las leyes empíricas. Los Espacios contingentes de Mario Rabasco, que La Nau acoge, son una brillante muestra de esa doble faz: transparente y opaca.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València

“Trato de buscar la sustancia de cada espacio y congelarlo mediante la fotografía”. E inmediatamente después, que esos espacios “tengan trascendencia”. Para lograr esa comunión entre la imagen documental y la imagen diríamos mística, Rabasco se planta en los espacios a fotografiar y, como un sabueso, olisquea el lugar con el fin de encontrar su alma. ¿El resultado? Unas imágenes frontales, sinónimo de “honestidad”, y “muy geométricas, con mucha claridad”. En resumen, una serie de espacios “de ceremonia y sacrificio”, en lugares “profanos”.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, echó mano de la fenomenología para explicar el modus operandi de Mario Rabasco: “Va quitando capas para encontrar la sustancia”. Funcionando, para ello, “como una especie de danzante”. Rabasco lo dijo con otra palabras: “Yo transito por los espacios y durante ese tránsito dejo que sea mi memoria la que trabaje”. Y agregó: “Intento ser sintético, incluso descaradamente super sintético”. Plantado en mitad de esos espacios vacíos, hasta un total de 43 pertenecientes a distintas facultades de la Universitat de València, dependencias rectorales o laboratorios, Rabasco corre el riesgo de perderse por amor a esos lugares que tanto le encandilan.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

“No necesito que haya nadie”. Es más: “Necesito que sea la ausencia la que señale y explique estos espacios”. Por eso el artista habla de “autoría compartida”, que se manifiesta “a través de lo que otros han dejado allí”. Pep Benlloch, comisario de la exposición Espacios contingentes. Estudio visual de la Universitat de València, amplió esa importancia de lo ausente: “Si hubiera personas sería redundante, porque esos lugares vacíos remiten precisamente a la actividad humana”. Es la huella o el rastro dejado por esa actividad, lo que provoca el misterio que anida en las fotografías de Mario Rabasco.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau.

De nuevo la tecnología, la fría captura que se extiende durante horas, conviviendo con la acerada mirada, inquisitiva, obsesiva, magnetizada por el lugar. En ocasiones sale a colación el nombre de David Lynch, maestro de los espacios siniestros. Pero también, quizás más pertinente, el de David Cronenberg, éste sí más interesado en captar los misterios que se esconden bajo la escalofriante transparencia tecnológica. Mario Rabasco, en cualquiera de los casos, sigue la estela de su propia intuición recorriendo espacios “muy familiares” para él. Tan familiares como extrañamente habitados por seres ausentes. A veces, diríamos, que hasta se oyen voces.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de Mario Rabasco. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres