La perturbadora inocencia de Agente Morillas

Ecosistemas invisibles, de Agente Morillas
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 30 de abril de 2016

Las criaturas que habitan la obra de la artista malagueña Agente Morillas no proceden del reino animal ni vegetal, sino del mundo de las ensoñaciones y la fantasía. Seres singulares que transmiten una inquietante sensación de candidez terrorífica, de perturbadora inocencia y remiten a los universos de Murakami o Miyazaki. Una muestra de su última obra, ‘Ecosistemas invisibles’, se puede disfrutar en la galería Pepita Lumier a lo largo de este mes. Son una treintena de dibujos de distinto formato y una veintena de esculturas de cerámica que reflexionan en torno a la naturaleza, no como modelo u objeto de representación, sino como punto de partida para cruzar el umbral de la realidad e indagar en el otro lado.

“Este conjunto de obras surge del interés que me inspira la naturaleza, que ha ido evolucionando y desarrollándose de manera progresiva”, dice Morillas. “En primer lugar mediante la observación directa en las salidas al campo que hacía de niña con mi familia, posteriormente, tras una colaboración con el Museo de Historia Natural de Londres”.

Esta experiencia le dio la posibilidad de comparar el presente con el pasado, las especies vivas y las extintas. “Me ha llevado a admirar la belleza de la vida y de la evolución y a avivar el interés científico que siempre he tenido. El contacto con lo real y lo empírico me ha hecho plantearme cuestiones sobre el camino evolutivo del mundo y la naturaleza, así como orientar la mirada hacia pensadores y naturalistas que han estudiado el tema, sobre todo Darwin”.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Amor por la naturaleza

El leiv motiv de esta exposición parte de una idea de este científico. La especie más fuerte no es la que sobrevive o es más inteligente, sino la que mejor se adaptaba al cambio. “A partir de este principio he creado pequeños emplazamientos naturales habitados por determinadas especies de flora y fauna ficticias, que conviven y comparten un mismo espacio sin necesariamente por ello interactuar”, explica la artista.

“Son lugares perdidos a los ojos del ser humano en los que recreo ecosistemas perfectos, evolutivamente hablando, reductos inalcanzables por el hombre, que los convierte en supervivientes.  En definitiva, trato de transmitir  el sentimiento que la naturaleza despierta en mí y la admiración que me inspira como un ente bello en formas y colores,  inexplicablemente perfecto, inquietante y siniestro, misterioso y mágico a partes iguales. Algo salvaje, con sus propias normas y leyes, y que es por ello la fuente creadora y cambiante de la que emana toda la vida y en la que sucumbe el último aliento de todos los seres que la conforman. Me recreo en todas sus cualidades para imaginar un mundo maduro, sano y bondadoso que rezuma esplendor y que evoluciona de forma muy distinta a cuando el ser humano está comprendido dentro de sus inmediaciones”.

Así, la artista ha creado una serie de piezas con autonomía propia que funcionan de manera independiente y que pueden fusionarse y dialogar con otras creaciones para formar piezas mayores con sentido más complejo y una lectura más amplia, como funcionarían las distintas piezas de un ecosistema, tanto animales como vegetales en un hábitat determinado.

Obras de Agente Morillas en Pepita Lumier. Fotografía de Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Espíritu inquieto

Su nombre auténtico es Mamen Morillas y eligió este seudónimo en homenaje a la agente Scully de Expediente X, una serie que la marcó. “Es una de las muchas fuentes que me nutren, además de libros ilustrados, multitud de películas y programas míticos de la tele, desde los Pitufos o las Tortugas ninjas a Planeta imaginario o La Bola de cristal”.

Al acabar los estudios secundarios, con 19 años, y sin una idea muy definida sobre lo que quería ser, se marchó a Oxford a estudiar inglés. En 2001, ya con su vocación clara, se instaló en Barcelona, donde estudió ilustración en la Escola Massana. En su segundo año ganó un premio convocado por La Vanguardia y La Generalitat y comenzó a publicar las portadas del suplemento Mes Jove de dicho periódico. Agente Morillo es uno de los referentes de la ilustración española en moda, humor gráfico, pintura en directo y mural. Desde 2005 ha expuesto sus trabajos tanto en solitario como en grupo.

Entre su clientes se encuentran: Amnistía Internacional, Primavera Sound, Advance Music, Sónar Kids, Converse, Ajuntament de Barcelona, Club Q Zurich, Hydroponic, Apolo Club, Bibian Blue, Pepa Karnero, etcétera. Forma parte del profesorado de BAU (Escuela Superior de Diseño de Barcelona). Ha residido en París y en Londres, y esta primavera volverá a su ciudad natal, Málaga, con una beca de La Térmica.

“Mi trabajo es bastante narrativo, gira en torno a un universo de personajes y simbología que he creado, en los que me apoyo para contar historias y cuentos”, señala. “Mis personajes son un tanto naïf y fantásticos, muchas veces sombríos, casi siempre infantiles. Es un trabajo en parte autobiográfico y personal, en el que hablo de las cosas que me preocupan o me inquietan, sobre todo de los sentimientos y la naturaleza de los seres que habitan el mundo, desde un punto de vista un poco naïf”.

En cuanto a su estilo,  es bastante gráfico, de trazos y formas limpias, con predominio de colores pasteles, rosas y negros, sobre los fondos de los soportes que utiliza, aunque cada vez experimenta más con las disciplinas y el lenguaje. “Dibujo, pintura, escultura, pintura mural, pasando del grafito a los acrílicos, la arcilla o la madera. Hace cuatro años hice un curso de modelado en Londres y descubrí que me encanta dar volumen a mis personajes”, comenta.

En su obra, según ella misma confiesa,  se percibe el influjo de una larga lista de autores: Alphonse Mucha, Edward Gorey, Anette Messeger, Keith Haring, Mark Ryden, Goya, Yoshimoto Nara, Gary Baseman, Win Delvoye, Joana Vasconcelos, Camille Rose García, Elizabeth McGrath, Laurie Lipton, Marion Peck… Influencias que se reflejan en personajes de grandes y misteriosos ojos que a veces se esconden tras grandes flequillos.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Obras de Agente Morillas en galería Pepita Lumier. Fotografía: Nacho López Ortiz.

Bel Carrasco

Agente Morillas pregunta: ¿existe sólo lo que vemos?

Ecosistemas invisibles, de Agente Morillas
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Inauguración: viernes 1 de abril, a las 20.00h
Hasta el 30 de abril de 2016

Una exposición de dibujo, pintura y escultura cerámica, en la que tomando como referencia a la madre naturaleza, Agente Morillas nos presenta distintas formas de vida (fantástica), la relación que establecen unos seres con otros y los entornos que habitan, para plantear una pregunta: ¿Existe solamente aquello que vemos o pueden existir o haber existido otros mundos desconocidos por el hombre?

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

La muestra ‘Ecosistemas invisibles’ parte de la propia contemplación de la naturaleza, de la singularidad y magnificencia de sus especies (presentes y pasadas), llegando en muchos casos a tratarse de seres casi fantásticos dadas sus características físicas y su comportamiento, y la cantidad de especímenes que aparecen cada día y que desgraciadamente desaparecen, y también de la importancia en la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno y lo cuidamos, pudiendo crear ecosistemas nuevos y diversos en cualquier parte y/o alterar y/o exterminar los ya existentes.

Como dice el propio Agente Morillas: «He querido crear mundos aparte del hombre, donde la magia y la vida son posibles a partes iguales». La exposición podrá ser vista en la Galería Pepita Lumier de Valencia hasta el 30 de abril.

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Artista e ilustradora, Agente Morillas se instaló en Barcelona en 2001 para estudiar ilustración en la Escola Massana, tras haber recibido una formación en diseño gráfico. En su segundo año ganó un premio de ilustración organizado por La Vanguardia y La Generalitat y comenzó a publicar profesionalmente las portadas del suplemento ‘Mes Jove’ de dicho periódico.

Su particular estilo la ha posicionado como uno de los referentes de la ilustración española, desenvolviéndose sin problema en ámbitos tan dispares como la moda, el humor gráfico, la prensa o la pintura en directo y mural. Como artista lleva exponiendo su trabajo en solitario y colectivamente desde 2005. Entre su clientes se encuentran: Amnistía Internacional, Primavera Sound, Advance Music, Sónar Kids, Converse, Ajuntament de Barcelona, Club Q Zurich, Hydroponic, Apolo Club, Bibian Blue, Pepa Karnero…

Además forma parte del profesorado de BAU (Escuela Superior de Diseño de Barcelona). Tras dos años en París, actualmente vive y trabaja en Londres.

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

Obra de Agente Morillas. Imagen cortesía de Pepita Lumier.

 

Maridos, mujeres y su difícil convivencia

Marits i mullers, de Àlex Rigola, adaptación de Maridos y mujeres, de Woody Allen
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. Valencia
Sábado 16, a las 20.30h, y domingo 17 de enero, 2016, a las 19.00h

La crítica ha alabado unánimemente esta adaptación de Maridos y mujeres, que durante cuatro meses ha triunfado en la cartelera barcelonesa y ha congregado 25.000 espectadores en la sala Villarroel. Àlex Rigola, uno de los directores de escena más reconocidos de Europa, es el responsable de esta versión de la mítica película de Woody Allen estrenada en 1992 y que llega al escenario del Musical en dos únicas funciones: sábado 16 a las 20.30 y domingo 17, a las 19.00 horas. Una comedia dramática que se adentra en los conflictos de pareja con una visión cruda y mucho humor. Los intérpretes son Andreu Benito, Joan Carreras, Mónica Glaenzel, Sandra Monclús, Mar Ulldemolins y Lluís Villanueva.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

El guión de Marits i mullers está considerado uno de los más brillantes en la carrera de Woody Allen y disecciona las relaciones de pareja con tanta filosofía como humor. La trama arranca cuando Andreu y su mujer Rosa se enteran de que sus mejores amigos han decidido separarse. A partir de ese momento ellos también comenzarán a plantearse su relación.

Àlex Rigola acudirá el sábado al estreno del montaje en Valencia, primera parada en la gira de esta obra. Rigola ha sido director de la sección de teatro de la Bienal de Venecia entre 2010 y 2015 y ha dirigido el Teatro Lliure de Barcelona durante 8 temporadas. Director de escena de prestigio internacional, estrenó esta misma versión de Maridos y mujeres en castellano y con otro reparto en el Teatro de la Abadía en 2013. Su último trabajo es el montaje de El público, de Federico García Lorca.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Este montaje de Marits i mullers es una coproducción de Heartbreak Hotel, Teatro de la Abadía, Trànsit Projectes y La Villarroel. La crítica ha dicho de él: «La función es divertidísima (…) Tiene profundidad, humor, poesía, verdad y ritmo: ¿Qué más se puede pedir?» (Marcos Ordóñez. El País).  «En pocas palabras, me gusta más Àlex Rigola que (Woody) Allen. Es un placer descubrir que tiene igual talento para la comedia como para sus excesos (…) y su inteligente capacidad para dominar los tiempos y el espacio» (Javier Villán. El Mundo).

«De los mejores filmes de Woody Allen y una de las obras más inspiradas y populares de Àlex Rigola (…) Una puesta en escena brillante, por ingeniosa y meticulosa, y una soberbia dirección de actores.»

Santi Fondevila (ARA). «Incluso el propio Woody Allen aplaudiría la versión de Àlex Rigola de Marits i Mullers” (José Carlos Sorribes. El Periódico de Catalunya). «Versión dotada de un gran cuadro interpretativo, consigue una diversión de las más brillantes que se han podido ver en la escena local de muchos años a esta parte» (Joan-Anton Benach. La Vanguardia).

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

Escena de Marits i mullers, de Àlex Rigola. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

“La cultura limpia lo que otros ensucian”

I Congreso de Periodismo Cultural
Palacio de la Magdalena
Avda. de la Magdalena s/n. Santander
Días 10 y 11 de abril de 2015

Se habló de botellas medio vacías o medio llenas. De la cultura del conocimiento versus industria del entretenimiento. De audiencias o prestigios. De información y/o crítica. Incluso se planteó la cultura en términos de heroicidad por mantener vivas ciertas palabras en tiempos de malsonantes discursos. Como sugirió Sergio Vila-Sanjuán (La Vanguardia): “Cultura es aquello que nos permite limpiar lo que otros ensucian”. De todo eso y mucho más se encargó el I Congreso de Periodismo Cultural celebrado los pasados días 10 y 11 en el Palacio de la Magdalena de Santander.

Allí se reunieron periodistas de algunos de los principales medios de comunicación de España, ya sea a nivel impreso o digital. El congreso, organizado por la Fundación Santillana, el Ayuntamiento de Santander y la Fundación Botín, permitió pulsar el estado de salud de una cultura amenazada por la “superficialidad” que “maltrata a los que aman” esa cultura, según puntualizó Pepe Ribas, fundador de la revista Ajoblanco. “La cultura que se hace en España es muy mediocre”, señaló Juan Cruz (El País).

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

I Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Y entre la cultura como instrumento de limpieza y la cultura como medidor de esa suciedad en materia de conocimiento transcurrieron los dos días del encuentro, en el que participó medio centenar de periodistas. Algunos, apocalípticos: “Parece que se está buscando convertir los museos en productos consumibles” (Pepe Ribas). “La ignorancia cultural viene propiciada por la industria del entretenimiento”, subrayó Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana. Otros, más positivos: “La cultura es el modelo de la perfección en un mundo imperfecto” (Vila-Sanjuán). “El público no sólo quiere información, sino también la experiencia lectora”, precisó Berna González Harbour (Babelia). Martín Caparrós, periodista y escritor, aseguró que el periodismo consistía en “hacer ruido con algo que parece inocuo”.

También se habló de territorios culturales y lingüísticos españoles, de las “disputas familiares” en la crítica literaria, de la “seducción de la intimidad” o “popularización” de la cultura en radio y televisión, y de los nuevos medios on line. Angélica Tanarro (El Norte de Castilla) denunció la rapidez con la que pasa todo, con libros que desaparecen “como si nada” de las estanterías de novedades. Y como antídoto contra esa velocidad de las noticias y esa vulgarización de los contenidos, Laura Revuelta (ABC Cultural) abogó por otra faceta importante de la cultura: “El arte es educar el ojo”.

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

I Congreso de Periodismo Cultural. Imagen cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

La frontera entre información y opinión también ocupó buena parte del debate surgido en las diez mesas del congreso. “Se puede informar de modo crítico” (Ribas). “Hay mucho literato en el periodismo cultural”, aseveró Manuel Pedraz (RNE). “Debemos valorar el periodismo de autor”, postuló Eva Díaz (El Mundo de Andalucía). Y como ni en éste ni en otros aspectos del periodismo cultural llegaron a establecerse acuerdos, Peio H. Riaño (El Confidencial) lanzó la propuesta de un código de buenas prácticas en materia tan espinosa. Juan Cruz recogió el guante, a falta de que alguien finalmente se haga cargo de liderar tamaña propuesta. Hubiera sido (sigue siendo) una buena forma de convertir el I Congreso de Periodismo Cultural en correa de transmisión de futuros encuentros.

En todo caso, valga este primer foro como muestra de la “vitalidad creativa del sector cultural”, según la premisa de los organizadores, y como contagio del “entusiasmo y respeto” de un sector “consciente de su influencia en la construcción del gusto y la elección de lo mejor”. Que la iniciativa cunda.

Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias, por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Congreso de Periodismo Cultural. Fotografía de Luis Walias, por cortesía de Palacio de la Magdalena de Santander.

Salva Torres