Carles Congost: efectos de realidad

Not your own desire / The Last Days Of Disco, de Carles Congost
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

El protagonista de The Artist Behind the Aura (2014), el propio Carles Congost (Olot, 1970), inicia su relato señalando que lo que vamos a escuchar no podremos encontrarlo on-line, esa ausencia nos sitúa en un territorio incómodo en el que la veracidad del relato queda vinculada únicamente a la oralidad de lo que escuchamos, evidenciando la existencia de realidades al margen de internet.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El efecto de verosimilitud ha sido uno de los problemas que han centrado la producción artística desde la antigüedad, cuál es la relación de las obras con “lo real”. Este tipo de cuestiones no sólo resurgen cíclicamente sino que se avivan en los momentos de transición entre periodos históricos. El número 11 de la revista Comunications publicó una serie de ensayos de Barthes, Kristeva o Todorov que se tradujeron al castellano como “Lo verosímil”. En ellos no se recuperaban los ecos platónicos de condena artística de “La República” pero sí el problema de cómo atender a la realidad en las prácticas contemporáneas.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

A día de hoy son muchos los trabajos que se han preocupado por desenmascarar los mecanismos que ofrecen ese “efecto de verosimilitud”, no sólo en el territorio del arte sino en campos como el científico, y aún así seguimos cargando con el peso de un supuesto capital de “autenticidad” a la hora de evaluar un trabajo artístico.

Frente a la voluntad de reglamentar el trabajo artístico, la obra de Carles Congost ha estado vinculada al deseo de responder a la contemporaneidad pero desde una relación más anárquica o “inestable”. De esta forma los elementos que componían sus primeros trabajos han ido configurando un universo que, adaptándose a los lenguajes, se ha decantado en una reflexión melancólica e irónica sobre nuestro  papel como individuos, evidenciando los mecanismos de funcionamiento de nuestras economías emocionales al enfrentarnos a los conflictos de los modos de producción y trabajo.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Congost refuerza esa necesidad al buscar nuevos referentes, imágenes como We can change the world IV (2009) o Walter and the Spanish Baroque Gang in the New Golden Age (2008) no sólo permiten reivindicar a figuras del cómic alejadas de los modelos de representación hegemónica o cuestionar los modos en los que la tradición condiciona los procesos de trabajo, también son dos ejemplos de la necesidad de deconstruir los discursos generando otras mitologías.

Ese generar otras mitologías pasa por la propia experiencia personal, no como ensimismamiento sino como búsqueda de mecanismos que permitan procesos de identificación. La citada The artist behind the aura (2014), contrarelato de una pieza anterior, That’s my impression! (2001), en la que un crítico analizaba su obra, plantea una narración en boca del propio artista pero recurriendo al subterfugio de la máscara, a un acto de ventriloquía que desdobla al artista pero que nos sitúa en un territorio en que todos podríamos ser Carles Congost. La enumeración de trabajos “no realizados” no sólo nos plantea un recorrido individual sino que nos confronta con realidades afines y propias del capitalismo de las emociones en el que nos encontramos inmersos.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto*

*Extracto de su crítica en el dossier de la exposición

 

“Los últimos de Filipinas son los que hoy resisten”

Morir bajo tu cielo, de Juan Manuel de Prada
Editorial Espasa
La última princesa del Pacífico, de Virginia Yagüe
Editorial Planeta

¿Héroes que entregaron hasta su última gota de sangre por amor a España o unos ilusos que se dejaron matar por ideales periclitados? Los últimos de Filipinas, una expresión integrada en el lenguaje, refleja esta dramática ambigüedad basada en un hecho real.  La epopeya de un grupo de militares que, en la isla de Luzón, resistieron durante un año el asedio de las tropas insurrectas filipinas muy superiores en número. Este episodio bélico, conocido muy superficialmente, ha inspirado a Juan Manuel de Prada su última novela, ‘Morir bajo tu cielo’ (Espasa). Un relato épico, coral y de largo aliento, “una experiencia de vaciamiento y entrega a mi oficio que espero que el lector sepa apreciar, porque en ella me he dejado la vida”, dice de Prada.

Entre el 30 de junio de 1898 y el 2 de junio de 1899, en la iglesia del pueblo de Baler, un puñado de soldados al mando del capitán Enrique Las Morenas se convirtió en leyenda por la pertinaz resistencia que ofrecieron al enemigo, incluso después que aquellas tierras dejaran de ser españolas. ‘Morirán tan inútilmente como mueren tantos héroes españoles, luchando por ideales en los que nadie cree’, dice uno de los personajes,  un comerciante holandés al malherido capitán Las Morenas. Una metáfora del fin de una época en la que se puede ver cierto paralelismo con la crisis actual.

Portada de la novela de Juan Manuel de Prada, Morir bajo tu cielo. Editorial Espasa.

Portada de la novela de Juan Manuel de Prada, Morir bajo tu cielo. Editorial Espasa.

“Los últimos de Filipinas de hoy día son las personas que siguen en la brecha, pese a todas las dificultades”, dice de Prada. “El pueblo sufrido que padece gobernantes corruptos o irresponsables pero sigue tirando del carro. La gente que es arrojada a la cuneta pero, en lugar de entregarse a la desesperación, sigue luchando, porque cree en un bien más alto, más allá de las promesas falsas con que tratan de embaucarlos. En la novela ese bien más alto es, en algunos casos, la patria, en otros el entendimiento entre los pueblos, en otros la fe religiosa”.

Además de los últimos de Filipinas, por las páginas del libro desfilan religiosos, funcionarios, burgueses y traficantes. Un fresco de hombres y mujeres heroicos, “en contraste con la España de la Restauración, pululante de políticos corruptos y fariseos profesionales, que los sacrificó sin que les temblara el pulso. Más o menos como nos sacrifican hoy”.

Algunos de ellos históricos y otros ficticios, como Sor Lucía Cifuentes, principal personaje femenino o el pragmático comerciante holandés, Rutger van Houten. La acción transcurre en distintos escenarios: la sierra de Biacnabató, los fumaderos de opio y los palacios civiles y religiosos de la Manila oficial. “Centros de poder alejados de la realidad del país y de quienes, en nombre de España o de la Iglesia, suplían la incapacidad de las autoridades con voluntad, valor, sacrificio y amor a sus semejantes”.

Según de Prada, la pérdida de Filipinas es un tema poco estudiado en la historiografía. “La restauración y el Desastre del 98 son temas muy visitados por nuestros historiadores, pero el caso concreto de Filipinas suele ser más bien una nota marginal dentro del conjunto”, señala. “En cambio, hay multitud de libros de memorias, publicados en los mismos años en que ocurrieron los hechos, sobre todo de frailes y militares que habían vivido en sus propias carnes aquellos hechos, que me han resultado muy valiosos a la hora de recrear los climas intelectuales, políticos, sociales, militares y religiosos del momento”.

Juan Manuel de Prada se dio a conocer con un contundente título, ‘Coños’, en 1995. En 1997, su novela ‘La tempestad’ ganó el Premio Planeta. ‘Las esquinas del aire’, ‘La vida invisible’, ‘El séptimo velo’ y ‘Me hallará la muerte’ son sus últimos títulos. En su larga trayectoria, ‘Morir bajo tu cielo’ representa un hito. “Una obra de gran ambición, en la que logro cuajar una serie de personajes de carne y hueso con los que el lector puede empatizar, identificándose con sus pasiones y sus sentimientos, sus anhelos y sus debilidades”, afirma de Prada. “Si gusta al público, podría dar lugar a una serie de episodios nacionales sobre el siglo XX español”, concluye.

Virginia Yagüe. Imagen cortesía de la autora.

Virginia Yagüe. Imagen cortesía de la autora.

Una princesa del Pacífico

Otra novedad de este otoño se ambienta también en el mismo tiempo y lugar, ‘La última princesa del Pacífico’ (Planeta), de Virginia Yagüe, guionista de ‘La Señora’ y otras series de éxito como ‘Amar en tiempos revueltos’ o ‘La República’. Es la historia de Carlota Díaz de la Fuente, una mujer valiente que como fotógrafa del diario de Manila es testigo de excepción de los cambios políticos y sociales acontecidos en Filipinas en esa época turbulenta.

Yagüe confiesa que prefiere inspirarse en el pasado en vez de plasmar el presente. “He llegado a la conclusión de que contar relatos históricos me permite abordar historias donde el espectador puede sentirse relajado y gozar de ese espacio que le permite la distancia que marca el tiempo”, señala. “Nada de lo que se cuenta responde a su realidad y, a la vez, hay un vínculo sentimental sobre lo que se expone: referencias compartidas, aquel abuelo o bisabuela que vivió esa realidad y que la transmitió a la familia, etcétera.  Me interesa, especialmente, explorar ese efecto donde el distanciamiento convive con la empatía”.

Documentarse para ambientar con rigor la historia fue un trabajo complicado y muy intenso. “Las fuentes documentales relativas a Filipinas son muy concretas, vinculadas a la relación administrativa entre la colonia y la Metrópoli, lo que incluía a las órdenes religiosas, funcionarios y militares”, comenta. “Sin embargo, los usos y costumbres de la época estaban muy limitados, lo que supuso un gran trabajo para concretar esa documentación”, concluye Yagüe.

Juan Manuel de Prada. Imagen cortesía de Espasa.

Juan Manuel de Prada. Imagen cortesía de Espasa.

Bel Carrasco