Kepa Garraza y sus iconos del poder

Power, de Kepa Garraza, y Everything is Bent’, de Frank Plant
Galería Víctor Lope Arte Contemporáneo
C / d’Aribau, 75. Barcelona
Inauguración: jueves 7 de septiembre, a las 19.00h
Hasta el 21 de octubre de 2017

La Galería Víctor Lope Arte Contemporáneo acoge dos exposiciones: en la sala principal ‘Power’ de Kepa Garraza y en la sala Showroom ‘Everything is Bent’ de Frank Plant. El evento contará con la presencia de ambos artistas.

En ‘Power’, Kepa Garraza presenta una selección de retratos de algunos de los iconos políticos más destacados de la historia universal. Su objetivo, tal y como lo cuenta el propio artista, es analizar las relaciones entre arte y poder a lo largo de la historia, desplegando una cronología visual de imágenes que muestre al espectador cómo el arte ha trabajado siempre bajo la sombra del poder político.

Obra de Kepa Garraza. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

Obra de Kepa Garraza. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

Esta estrecha relación de las artes plásticas con el poder y la propaganda parece ser una constante hasta comienzos del siglo XX, cuando las vanguardias artísticas erosionan esta unión en nombre de la autonomía del arte. Este proceso de ruptura con los intereses de los aparatos de poder ha demostrado ser, no obstante, una quimera. Hoy en día, el concepto de propaganda ha mutado en formas más sofisticadas, pero todavía completamente funcionales.

Obra de Frank Plant. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

Obra de Frank Plant. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

En ‘Everything is Bent’, Frank Plant presenta una selección de trabajos realizados este año. En palabras del propio artista: “Mi trabajo trata sobre las observaciones físicas y sociales. Pienso en las cosas en términos de composiciones ya sea un objeto, una línea de texto o una situación social. Es importante para mí que el trabajo sea abierto y accesible».

«Busco por igual la armonía y la discordancia, las encuentro igualmente reveladoras y fascinantes. He estado imbuido de un sentido de conciencia social y de ahí que aborde estas cuestiones, siempre bajo mi propia subjetividad, de forma habitual en mi trabajo. Encontrar y examinar las maneras sutiles de la comunicación de y entre los seres humanos. Para mí se trata de exponer el equilibrio y la simetría o la falta de ella, en nuestra existencia cotidiana”, concluye.

Obra de Kepa Garraza. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

Obra de Kepa Garraza. Imagen cortesía de la galería Víctor Lope.

¡Qué horror!

Ni cautivos ni desarmados. Arte, memoria y dolor versus política o [violencia] en/desde [la España del] siglo XX
Colecciones de 9915 y Martínez Guerricabeitia
Centre Cultural La Nau
C/ Universitat, 2. Valencia
Hasta el 2 de octubre de 2016

Manuel Chirivella, presidente de la Fundación Chirivella Soriano, reflexionó en las páginas de la primera etapa de ARTS de El Mundo en torno al coleccionismo de arte apuntando el cambio sufrido en los últimos años a causa del capitalismo salvaje, donde el “todo vale” ha depreciado en muchos casos la labor del coleccionista vocacional. Coleccionistas que han sostenido el patrimonio artístico en momentos de crisis del Estado y que, como apuntó Mercedes Basso, de la Fundación Arte y Mecenazgo de La Caixa, invierten (se refería al auténtico coleccionista, no al arribista de turno) “no para escalar socialmente”.

Algunos de esos coleccionistas vocacionales se dan cita en La Nau de la Universitat de València para ofrecer una muestra de su labor, al tiempo que hacen memoria a través de su valioso patrimonio cultural. José Pedro Martínez Guerricabeitia recordó que las obras que coleccionaron sus padres, reunidas en la Fundación Martínez Guerricabeitia y depositadas en la propia universidad, guardaban un “marcado criterio de índole social y de denuncia de los males de la sociedad”.

Miliciana, de Alberto Korda, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

Miliciana, de Alberto Korda, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau de la Universitat de València.

La Asociación de Coleccionistas Privados de Arte Contemporáneo 9915, con su presidente Jaime Sordo a la cabeza, sigue ese mismo rastro al recordar el por qué de la cifra que justifica al colectivo: “El logo 9915 combina el carácter frío del número, con la historia a medio camino entre la pulsión atávica, incontrolada e irracional y el romanticismo azul de lo imposible, de lo irremediablemente humano, y del compromiso con las formas más elaboradas de la creatividad artística”. Además de ser 9915 el código con el que los organismos internacionales identifican a los coleccionistas en general.

Esa mezcla de pulsión atávica y elaboración de la propia pulsión es la que atraviesa la exposición Ni cautivos ni desarmados, que reúne en La Nau de la Universitat de València 40 obras y un mosaico de 28 fotografías pertenecientes a las colecciones de la 9915 y la Martínez Guerricabeitia. Todas ellas mostrando lo que aglutina el “largo y sonoro”, a modo de “proclama o pasquín”, subtítulo expositivo: “Arte, memoria y dolor versus política o violencia en la España del siglo XX”. Alfonso de la Torre, comisario de tan contundente razón de ser de la muestra, lo explica así: “Habla de la pervivencia de la violencia y el dolor como uno de los asuntos del arte”.

Monjas viajeras, de Carlos Saura, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Monjas viajeras, de Carlos Saura, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

Asunto que el propio comisario localiza en los albores de las vanguardias históricas: “Ni cautivos ni desarmados reflexionan sobre la violencia y el dolor contemporáneos, un tema que persigue o, incluso, atormenta al artista y al mundo del arte, especialmente desde la llegada del surrealismo frente al arte convencional, tradicional, sacro o realista”. Diríase, por tanto, que existe cierta relación entre la quiebra de ese universo simbólico que acoge y da forma al dolor, y ese otro en cuyo interior ya nada sutura la violencia, que campa a sus anchas una vez desgarrado su tejido narrativo.

Víctimas del bombardeo (Kosovo), de Simeón Saiz, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural LaNau.

Víctimas del bombardeo (Kosovo), de Simeón Saiz, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural LaNau.

Y es que el siglo XX que sirve de contexto a las obras de ambas colecciones, provenientes de una quincena de coleccionistas, es el siglo donde parece dominar la idea del horror como verdad más palmaria. Da lo mismo que tal cosa suceda en la España del franquismo y, a su rebufo, los años posteriores, porque como explica De la Torre, lo verdaderamente importante es “la reflexión más intensa sobre la violencia y el horror”, más allá “del contexto social y político en el que se movía Martínez Guerricabeitia”. Violencia y horror del que se nutren las 24 pinturas, siete fotografías, siete esculturas y dos obras audiovisuales, además del mosaico de otras 28 imágenes, a modo de reflejo de ese arte contemporáneo atraído por el abismo de la sinrazón.

“Este es el siglo del dolor”, se apunta en una cita de Paul Lafargue extraída de su ‘Diccionario abreviado del surrealismo’. Siglo atravesado por las dos grandes guerras mundiales y otras menores igualmente sacudidas por odios enfrentados. Y si la Olympia, decía el propio Manet (tal y como se recoge en la exposición), “choca, desprende un horror sagrado”, lo mismo cabe decir de las obras que se hacen eco del dolor que caracteriza al “surrealista” siglo XX.

Guantánamo, de Joan Fontcuberta, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Guantánamo, de Joan Fontcuberta, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

Obras que van del grito de Santiago Ydáñez, con esa boca desmesurada que parece ampliar la boca de ese otro grito famoso lanzado por Edvard  Munch, a la muerte del miliciano de Robert Capa, pasando por las víctimas del bombardeo en Kosovo (Simeón Saiz), el Guantánamo de Joan Fontcuberta o las notas por Guernica de Eduardo Arroyo. Guerras agujereando, pixelando, descoyuntando la trama interior de la obra de arte, encargada de acoger los efectos devastadores de una violencia muchas veces proyección de las propias ansias del artista.

El NO de Santiago Sierra viene a poner límite al horror, al tiempo que concede todo el protagonismo a la negación frente al carácter afirmativo de un siglo sospechosamente entregado a la destrucción. Muchas veces, autodestrucción o autocensura, como en los textos autocensurados de Concha Jerez, la cabeza demente de Darío Villalba o la Mujer de Juana Francés. También aparece el propio arte yacente, con Andy Warhol postrado letalmente en la obra de Kepa Garraza.

Fotografía de la serie España oculta, de Cristina García Rodero, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Fotografía de la serie España oculta, de Cristina García Rodero, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

La España del siglo XX comparece nítidamente en los casos de Cristina García Rodero, revelando su cara oculta en lugares inhóspitos de pueblos desabridos, de Alberto García Alix, con el dolor de Elena Mar, de Antonio Sánchez y sus niños de la guerra, o de Juan Roig y sus toreros en la noche. Yoan Capote se sirve de una silla esposada para mostrar cómo hasta los objetos se hallan apresados, atenazados, de ese ambiente claustrofóbico dibujado por los compartimentos estancos de la guerra, en tanto vomitorio al que desemboca fatalmente la política mal digerida.

Ni cautivos ni desarmados, en alusión manida al último parte de guerra del general Franco, pretende darle la vuelta a aquel enunciado victorioso, para que sea el arte contemporáneo quien lo elabore creativamente a su favor. Elaboración, en todo caso, volcada hacia la pulsión atávica de la violencia que nos constituye y a la que conviene poner freno. De lo contrario, como recuerda Nuno Nunes-Ferreira, ahí están las 30 portadas de su ‘Primera Página’ de diversos periódicos, para recordarnos el carácter letal del siglo XX.

Dónde dormir I (Goya), de Eugenio Ampudia, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Centre Cultural La Nau.

Dónde dormir I (Goya), de Eugenio Ampudia, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Centre Cultural La Nau.

También hay movimientos de resistencia como el expresado por Eugenio Ampudia en su serie ‘Dónde dormir’, invitando el autor a tomar espacios como el Museo del Prado, donde junto a ‘Los fusilamientos del 3 de Mayo’, de Goya, descansa una persona tumbada como los fusilados del famoso cuadro. Las zonas de vigilancia, tratadas por Carlos Garaicoa, ponen el acento igualmente en la más contemporánea fijación por el control y la manipulación en tiempos donde lo bélico adquiere un carácter, no por virtual, menos violento.

Las colecciones Marrtínez Guerricabeitia y 9915, al amparo de La Nau de la Universitat de València, hacen memoria de toda esa violencia y horror del doloroso siglo XX mediante una ingente creatividad. Precisamente la que permite recordar su prevalencia sobre la barbarie. El coleccionista Fernando Saludes, insistiendo en la importancia de la cultura, concluyó entonces: “Quién se acuerda de los ministros de la corte de Felipe IV, pero en cambio todo el mundo conoce a Velázquez. ¡Fíjese si tiene importancia la cultura!” Los coleccionistas de Ni cautivos ni desarmados también lo saben. 

Marifile, de Jorge Rueda, en 'Ni cautivos ni desarmados'. Imagen cortesía de Centre Cultural La Nau.

Marifile, de Jorge Rueda, en ‘Ni cautivos ni desarmados’. Imagen cortesía de Centre Cultural La Nau.

Salva Torres

En torno a Osama Bin Laden, ¿realidad o ficción?

Osama, de Kepa Garraza
Combustión Espontánea Art Gallery
C / Colmenares, 11. Madrid
Hasta el 7 de noviembre de 2015

¿Realidad o ficción? ¿Cuán verídicas son las imágenes que podemos encontrar en prensa y televisión? ¿Hasta qué punto la información es o no ocultada? Damos por verídico todo lo que se muestra en los medios de comunicación, imágenes retocadas parecen reales, información alterada parece veraz. El artista Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) pretende hacernos reflexionar acerca de estas cuestiones valiéndose de una de las noticias más relevantes en la actualidad, los diferentes puntos de vista de la muerte de Osama Bin Laden y sus consecuencias.

Lo hace en la Galería Combustión Espontánea, donde utilizando el metalenguaje cuestiona «los procesos de legitimación institucionales» hablando «con ironía de sus discursos hegemónicos y de la fragilidad estructural que refleja una sociedad en permanente crisis», explica el propio artista, recientemente galardonado con el premio ‘al mejor proyecto ESTAMPA 2015 / Casa Velázquez’.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Poniendo en contexto la figura de Osama Bin Laden y analizando la crónica de su muerte, podríamos partir de su pacto con la CIA en la Guerra de Afganistán contra la URSS, finalizada la guerra y tras un intento estadounidense de explotación e invasión en tierras iraquíes, Osama Bin Laden rompe sus lazos con la gran potencia mundial y forma el grupo Al Qaeda, formación que tratará de enfrentarse a EEUU y a todo aquel que vaya en contra de su ideología.

Este grupo presuntamente organizó y financió ataques por todo el mundo, entre ellos, el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Realmente, ¿hasta qué punto Osama propició todos los ataques terroristas que se le asignan? ¿Participó en el ataque del 11S, o se trata de una culpabilidad pactada por los Estados Unidos con la excusa de poder atacar Afganistán? Hoy en día éstas y otras muchas cuestiones siguen vigentes en torno a la figura del líder islamista.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Imagen cortesía de Combustión Espontánea Art Gallery.

La exposición Osama analiza el final de esta historia, la operación militar que acabó la madrugada del 2 de mayo de 2011 con la vida de Bin Laden y sus consecuencias en los medios de comunicación, recreando imágenes que nunca han visto la luz con otras que han llegado a todos nosotros.

Kepa Garraza consigue hacernos reflexionar acerca de las cuestiones planteadas mediante una cuidada técnica basada en las pinturas de historia del S.XIX, que se podrían definir como imágenes preperiodísticas, pudiendo establecer relaciones pictóricas y compositivas en las obras que aquí se presentan con clásicos como ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’ de Goya o ‘La balsa de la medusa’ de Gericault.

Con una linea hiperrealista, representación fidedigna y representación ficcionada se entremezclan para crear una atmósfera inquietante en donde Kepa Garraza logra su intención, que cada uno de nosotros busque su propia verdad. Reinterpretando el viejo refrán,’una imagen no vale más que mil palabras’.

Obra de Kepa Garraza.

Obra de Kepa Garraza en la exposición Osama. Combustión Espontánea Art Gallery.

El enemigo de Estados Unidos

Osama
Kepa Garraza

Louis 21 «The Gallery»
C/ San Martí 1, Palma de Mallorca
Inauguración: jueves 2 de mayo a las 20 h.
Hasta el 4 de junio de 2013

Kepa Garraza, "The Burial". Óleo sobre lienzo, 2012. 200 x 150 cm. Imagen cortesía de Louis 21 "The Gallery".

Kepa Garraza, «The Burial». Óleo sobre lienzo, 2012. 200 x 150 cm. Imagen cortesía de Louis 21 «The Gallery».

El último proyecto de Kepa Garraza, “Osama”, consta de una serie de dos pinturas de gran formato y cinco acuarelas que abordan el asesinato del que fue el hombre más buscado del planeta. La inauguración coincide con el segundo aniversario de su captura y ejecución. Analizando las posibilidades del medio pictórico para construir relatos y cuestionando la naturaleza misma de la imagen como testigo de los acontecimientos históricos, Garraza reconstruye visualmente la operación que terminó con el enemigo público número uno de Estados Unidos el 2 de mayo de 2011.

Un puñado de SEAL, enviados de madrugada a la localidad paquistaní de Abbottabad donde se escondía Osama Bin Laden, acaban con el jefe de Al Qaeda. El presidente Obama a las 23.30 (hora de la Costa Este) anuncia el resultado de esta operación que rápidamente se difunde por todo el mundo. Los escasos pormenores de esta acción militar se dieron a conocer en los días posteriores, generando todo tipo de reacciones.

Garraza emplea un trazo cuidadoso y una puesta en escena muy controlada para reconstruir los momentos emblemáticos de la operación y de las distintas emociones que produjo el anuncio de la muerte de Bin Laden. Estructura un relato en el que se alternan imágenes de los medios de comunicación con la recreación de algunos momentos no filtrados a la prensa. Justamente a estos últimos Garraza dedica, pa- rodiando la pintura de historia del siglo XIX, dos grandes lienzos donde vemos la ejecución de Bin Laden por parte de los SEALS y la escueta ceremonia fúnebre en el portaaviones “USS Carl Vinson”. Dos cuadros cargados de dramatismo, cuya composición y realización imponen al espectador una lectura detenida. Mien- tras las imágenes que encontramos en los medios se consumen rápidamente, estas obras obligan a retener la mirada. Ampliando los tiempos de contemplación, el artista nos brinda la posibilidad de emanciparnos del papel de espectador pasivo para asomarnos a una observación más empática y consecuentemente crítica.

Su dramatismo sirve de contrapunto a las reconstrucciones asépticas y desapasionadas que realizaron los principales medios. La segunda parte del proyecto consta de acuarelas dedicadas a las reacciones apareci- das en internet durante los días 3 y 4 de mayo. Garraza respeta la naturaleza de los originales pero al llevar al papel estas imágenes desarma una percepción presurosa.

Mientras que las dos obras que componen la primera parte del proyecto se han concebido como recreaciones de sucesos de los que no existen testimonios visuales, las acuarelas surgen de imágenes ya existentes y aceptadas globalmente como auténticas. En esta dialéctica, entre lo real y la ficción, es donde habita el interrogante pictórico de Garraza, es decir, su posicionamiento frente al medio que emplea. Si es harto evidente que toda creación artística es un ejercicio de ficción, lo es igualmente asumir que su manifies- to artificio nos protege de engaños, de confundir estas obras con un espejismo de la realidad. Su naturaleza compleja impide un consumo rápido a la vez que propone preguntas sobre lo que estamos viendo y cómo se configura su significado. La meditación del artista sobre su medio expresivo nos ampara de caer en la “apátheia”, según Paul Virilio, “esa impasibilidad científica que hace que cuanto más informado está el hom- bre, tanto más se extiende a su alrededor el desierto del mundo.

Garraza reflexiona acerca del potencial crítico y emblemático de ciertas imágenes; desplazando la estética de la pintura de historia teje relatos que, despojados de toda superficialidad, indican las grietas de la narración impuesta como “oficial”. El pintor explora las posibilidades de la pintura como lenguaje creativo actual y eficiente, capaz de asumir los retos que le impone el mundo contemporáneo. A su vez analiza la censura que despliegan los estados para decidir qué información debe ser transmitida a la población y cuál debe quedar oculta con la colaboración de medios complacientes. El artista indaga las imágenes que los informativos difunden copiosamente, a menudo instantáneas borrosas y descentradas, comúnmente acep- tadas como testimonio fidedigno de la realidad, mientras que las imágenes que simulan lo real, construidas y organizadas con detenimiento, se reconocen como ficción. Sin embargo, es precisamente en este campo de resistencia donde Garraza cuestiona la construcción y la fruición de la información y de las imágenes, aguardando la llegada de un espectador sagazmente crítico.

Kepa Garraza, "Celebration 3". Acuarela sobre papel, 2012. 21 x 29 cm. Imagen cortesía de Louis 21 "The Gallery".

Kepa Garraza, «Celebration 3». Acuarela sobre papel, 2012. 21 x 29 cm. Imagen cortesía de Louis 21 «The Gallery».

La galería Louis 21 abre espacio en Madrid

RAL 9005. Álvaro GilAntonio GonzálezBel FullanaKepa Garraza, Mikeldi Pérez Urkijo, Joan Morey e Ian Waelder

Louis 21 «The Gallery»
C/ Doctor Fourquet, 1, Madrid
Hasta el 18 de mayo de 2013

Vista de la galería. Imagen por cortesía de Louis 21 "The Gallery"

Vista de la galería. Imagen por cortesía de Louis 21 «The Gallery»

Louis 21 “The Gallery” inaugura su nuevo espacio en la calle Doctor Fourquet de Madrid con la exposición RAL 9005. Un proyecto que incluye tanto artistas representados por la galería, Álvaro Gil, Antonio González, Bel Fullana, Kepa Garraza y Mikeldi Pérez Urkijo, como otros que han colaborado de manera significativa con Louis 21, Joan Morey e Ian Waelder.

RAL es acrónimo de Reichsausschuss für Lieferbedingungen, un comité instituido en Alemania durante la República de Weimar que se encargó de establecer una clasificación que utiliza un código de cuatro cifras para definir un color. En esta taxonomía, RAL 9005 indica el “negro intenso”. Otra plausible definición podría ser “negro no reducible. Tan denso en los bordes como en el centro”, como escribe Beckett en Se Voir. Por ende, una ulterior indagación alrededor de RAL 9005 es lo que propone esta exposición colectiva; RAL 9005 ciertamente no pretende aclarar el abismo, sino más bien ensanchar aquellas fisuras dentro del “interior absoluto” de las propuestas aquí reunidas que conducen al espectador hacia un campo de arenas movedizas; desde esta ambigua inestabilidad es factible empezar a cuestionar lo establecido.

Bel Fullana (Manacor, 1985) se desprende de la máscara del género para avanzar con sus botas de cuero desde lo sexualmente explícito hacia un pudor casi infantil por medio de la sutileza del trazo, poniendo patas arriba los estereotipos representados por Pinocho, marioneta convertida en fetiche. Inevitablemente, la infancia es el principio del fin. “Birth was the death of him. Again”, así comienza la pieza sonora de Joan Morey (Mallorca, 1972). El artista se apropia de un monólogo de Beckett sobre la repetición cíclica de nacimiento/muerte, día/noche, luz/oscuridad; “Night after night the same”, desde y hacia las tinieblas, procediendo a tientas “from mammy to nanny and back”, Morey inquiere y desplaza el rol del artista. Kepa Garraza (Bilbao, 1979) a su vez critica los papeles del artista estrella y del galerista todopoderoso; en su pintura el propio Garraza interpreta el papel de un Ed Ruscha desafiante, sentado al lado de Leo Castelli, y a sus espaldas se impone un cuadro negro del artista norteamericano donde apenas distinguimos la palabra “chief”. Mando y sumisión, más o menos consensual, forjan el espacio expositivo donde RAL 9005 lleva las riendas tonales desde la piel hasta lo hondo. Entre los pliegues de las noches en vela y aguardando un ritmo perpetuamente hambriento de emociones sin titubeos se mueve la obra de Ian Waelder (Madrid, 1993). Sus fotografías, manipuladas a través de un pausado proceso analógico, se vinculan tanto al arte postal como a una idea de viaje, casi iniciático, al final de la noche. “Stare beyond through rift in dark to other dark. Further dark” recita la voz dramatizada en la obra de Morey que nos acompaña en una intensidad abismal, RAL 9005 suspende la claridad de la apariencia para que de este modo despierte una percepción más consciente y el espectador se asome a los límites del espectro visual. Esto es lo que consiguen Antonio González (Alicante, 1972) y Mikeldi Pérez Urkijo (Getxo, 1983), reducir los elementos de la pintura a lo esencial para adentrarse en las grietas del medio y desde aquí emprender sorprendentes variaciones. La seria y rigurosa obra de González atestigua cómo, también en lo pictórico, menos es más. Por otro lado, Pérez Urkijo investiga la visión a través de un despliegue muy controlado de efectos ópticos; sosteniendo la mirada, sus cuadros-objetos empiezan a desplazarse, lo que mueve el espectador a dudar de su percepción. Finalmente, la escultura de Álvaro Gil (Corella, 1986) reinterpreta las formas desde la profundidad de lo epidérmico, transforma los objetos seriados a través de manipulaciones sucesivas. Si algunas de las propuestas de la exposición proponían deshacerse de máscaras, roles y papeles asignados por convenciones impuestas, el trabajo de Gil actúa desde el borde, en lo ribeteado añade carcasas transformativas, negro sobre negro, RAL 9005 inclusive.

Vista de la galería. Imagen por cortesía de Louis 21 "The Gallery"

Vista de la galería. Imagen por cortesía de Louis 21 «The Gallery»