Metrópoli, un instante solidificado

‘Con-vivencias urbanas’, de José Juan Gimeno
Galería Alba Cabrera
C / Felix Pizcueta, 20. Valencia
Inauguración 26 de enero de 2017 a las 20h

En un mundo tan convulso como apasionante, la coexistencia pacífica y armoniosa en las ciudades nos remite a los espacios de con-vivencia que propone José Juan Gimeno (Valencia, 1961) en esta exposición. La singularidad marca el límite entre lo público y lo privado; desdibuja la realidad de lo cotidiano en un envite anónimo que se resigna a interpretar aquellas curiosidades que esconde ante los ojos fascinados del espectador. Esto no es una ciudad, es la ciudad por donde el artista deambula observando cuando la ciudad enmudece y el ocaso asoma, y aguarda hasta que todo y el todo silencian su actividad para dejar la vida solidificada y captar ese instante. Gimeno, apuesta por una soñada quietud donde la linealidad del trazo ordenado del lienzo o soporte se yuxtapone y este ejercicio requiere que el artista agudice sus sentidos “en una búsqueda donde la poética de lo privado y el lugar de paso marca una sinfonía pictórica”, en sus palabras.

Lo primero que observamos es la intencionada ausencia humana, una acción inactiva que cubre de misterio su aguda mirada de la metrópoli. José Juan Gimeno intercala y superpone iconografías donde modula, por ejemplo, dos estaciones que indican la salida y la llegada con dos puntos geográficos distantes en más de 300 kilómetros de distancia. A nuestra imaginación se le otorga el encargo de realizar el recorrido que une a dos ciudades o a dos barrios, en segundos, facilitando en una misma instantánea esta quimera fantástica. Esta particular visión de congregar en una misma obra dos ubicaciones, como se señala, y proponer líneas como ‘excusas visuales’ es una realidad capaz de establecer vínculos cercanos al imaginario cubista.

Se nos descubren escenografías en un paseo que se detiene donde los espacios recobran el anonimato que el antropólogo francés Marc Augé (1935) denominó como “no-lugar”: esos lugares donde la transitoriedad carece de importancia para ser verdaderos “lugares”. José Juan Gimeno convierte lo urbano en un tema recurrente y coincide con Augé en fijar su foco en la configuración de los espacios, esos espacios donde se han definido sin duda por el transitar inexistente de individuos en el momento captado en una iconografía muy característica en su obra.

Una de las piezas de José Juan Gimeno. Imagen cortesía Alba Cabrebra.

Una de las piezas de José Juan Gimeno. Imagen cortesía Alba Cabrebra.

¿Cuál es el sentido de la persistencia de las ventanas que aparecen diseminadas a lo largo de estas pinturas? las ventanas son el elemento que Gimeno utiliza como verdadero ‘paréntesis’, moratorias de las conjeturadas cotidianas y, al mismo tiempo, una extensión de su vida interior recluida a un segundo plano y exponiendo la fachada como plano principal. El literato griego Constantino Kavafis (1863-1933), afirmaba: “Sin darme cuenta me encerraron fuera del mundo”, y es en su mundo donde José Juan nos muestra un mismo patrón que se repite en casi toda la obra de esta exposición: parte de una imagen de un lugar público (tienda, museo, aeropuerto, estación de trenes… ), y la fusiona con un edificio o vivienda particular pero con una forma de acción inactiva. En el cuadro en el que no aparece el espacio público, esa imagen está próxima a una estación o lugar de tránsito que busca sin duda esas Con-vivencias urbanas. La ventana es un motivo visual, es un instante, una escena o un momento significativo donde el tiempo es el comensal del espacio de arte.

Asoma una manifiesta coincidencia que recuerda a la codificada modernidad líquida que el sociólogo, filósofo y ensayista polaco de origen judío, Zygmunt Bauman (1925- 2017), acuñó en la década de los 90. La “modernidad líquida” describe un mundo contemporáneo en un flujo donde los individuos subsisten sin raíces y son despojados de cualquier signo de referencia imaginable e incluso son obviados hasta ser invisibles e inexistentes, como en el caso de las Con-Vivencias Urbanas que dan título a esta muestra. Tanto en las obras de Bauman como en la  obras de José Juan Gimeno, se explora la fragilidad de la conexión humana en su tiempo, sin importar a qué siglo referencia cada uno, poniendo de manifiesto la inseguridad que crea un mundo en constante cambio. La vida dentro del proceso por el cual el individuo pasa a integrarse en el engranaje de una sociedad cada vez más global /local/ glocal, turba la identidad fija y la hace maleable, indivisible este proceso que arrastra la vida. Se torna voluble inquietando hasta tal punto al artista que se cuestiona el desintegramiento de las sociedades colectivas.

En este espacio es donde la con-vivencia de cada día asoma por la ventana en una cambiante fisonomía que adecua a los tiempos y a los habitantes. En una quietud vertiginosa ubica una identidad escurridiza en donde esconde y replica su individual dependencia del otro, y es ahí donde se encuentra la esperanza de crear condiciones de crecimiento sostenible, aumentar la conciencia colectiva positiva por el bien individual a partir del común, en unos versos donde pinceles, materiales y pigmentos trazan y dibujan pura poesía. La técnica que utiliza el artista es acrílico sobre tabla y serigrafía sobre metacrilato, esto le permite crear estratos que integran la entidad del conjunto y fingen el nivel social. El pintor considerado italiano, aunque nacido en Grecia, Giorgio de Chirico (1888-1978), representa obras dentro de la propia obra, característica propia del surrealismo, y aquí podemos establecer un vinculo cercano a José Juan Gimeno, ya que ambos invitan al espectador a participar dando un sentido final de lo representado en cada obra.

Imagino al artista preocupado por la propuesta de una nueva ciudad, la Smart City – ciudad inteligente-  como resultado de la necesidad cada vez más imperiosa de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Tal vez esta nueva metrópoli necesite más que nunca humanizarse y convivir con sus ciudadanos digitales, una ciberciudadanía donde la comprensión de asuntos humanos, culturales y sociales relacionados con el uso de las tecnologías conquiste a los pinceles de Gimeno.

Chele Esteve Sendra

Del mito al espanto

Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto
Comisario: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

En la parte de la exposición que corresponde al mito se puede leer esta cita de Rilke: “Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. La cita no recoge lo que viene justamente después: “lo terrible…que todavía podemos soportar”. Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, que hasta el 3 de julio permanecerá en el IVAM, reúne 100 piezas de 30 artistas reveladoras de esa belleza como antesala del horror desplegado en el más amplio espacio destinado al conjunto expositivo. Espanto, eso sí, amortiguado para que pueda ser soportable y, por tanto, objeto de estudio. “No queríamos imágenes truculentas, sensacionalistas, sino aquellas otras que invitaran a la reflexión”, indicó José Miguel Cortés, director del IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

De manera que “más que un puñetazo en el rostro”, la muestra pretende motivar con sus imágenes poéticas a una indagación profunda acerca de ese Mediterráneo conflictivo, “con muchas aristas y de difícil solución”, precisó Cortés. De la visión cálida, amable, con la que se entra en la exposición, a través de las obras de Benlliure, Pinazo, Sorolla o Muñoz Degraín, se pasa al espanto “más contemporáneo” que ofrecen las imágenes de Xavier Arenós, Adrian Paci, Zineb Sedira, Montserrat Soto, Sergio Belinchón, Yto Barrada o Ursula Biemann.

Como explicó José Miguel Cortés, en calidad igualmente de comisario de la exposición, por un lado está el mar de finales del siglo XIX y principios del XX como espacio de “tranquilidad, sosiego y búsqueda del placer” y, por otro, ese Mediterráneo más problemático de nuestra contemporaneidad relacionado con la migración, los refugiados, las fronteras y las guerras. “El desarraigo está muy presente en toda la exposición”. El desarraigo y, con él, esa sensación de “melancolía por lo perdido”, abundó Cortés.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

“Queríamos huir de la simple denuncia y que las imágenes fueran de gran belleza poética”, señaló el comisario. Más que impactar, Entre el mito y el espanto establece un pacto lleno de fisuras entre lo imaginario y lo real; entre el mito de las tierras luminosas bañadas por el Mediterráneo, y el horror que contienen esas mismas tierras anheladas por cuantos buscan una vida mejor. Aunque el mar que protagoniza la exposición ha sido durante siglos objeto de disputas, “nunca como ahora ha sido lugar de fronteras e inmensa tumba”, recordó Cortés.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

A esa tumba se llega después de atravesar el más florido jardín que propone el mito del Mediterráneo, en cuya entrada está Kavafis con su ‘Viaje e Ítaca’. “Que Kavafis nos acompañe en este viaje placentero”, señaló el comisario. Las palabras del poeta sirven de introducción a la muestra, corroborando las de Cortés: “Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”. Y así, cadenciosamente, fue Cortés desgranando el cambio en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Rogelio López Cuenca, insertado en el mito, desvela lo que se oculta tras esa visión amable. Es la primera advertencia de lo que nos aguarda. Enseguida empiezan a aparecer las imágenes de refugiados (Biemann), de límites y fronteras (Arenós), de personas hacinadas en las escalinatas que conducen a un avión que jamás llega (Paci), de hombres mirando a un horizonte imposible (Sedira), de interminables esperas (Barrada), de lugares fantasmales (Montserrat Soto) y de simple supervivencia (Mohamed Bourouissa).

Debates, talleres, jornadas, un ciclo de cine y diversas actividades completan la exposición Entre el mito y el espanto, con el fin de profundizar en tan controvertido Mediterráneo. Un mar al que se abocan 22 pueblos en busca de felicidad no exenta de melancolía muchas veces siniestra. Cortés apuntó en todo momento su intención de “huir de las visiones fáciles, sensacionalistas”, para que mediante fotografías “menos evidentes pero más profundas” la reflexión fuera posible.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Salva Torres