La galería Cànem, Medalla de Sant Carles

Medallas de Sant Carles
Auditori Alfons Roig
Facultat de Belles Arts de Sant Carles
Universitat Politècnica de València
Jueves 18 de diciembre, a las 19.00h

Con motivo de la celebración de la festividad de San Carlos, la Facultat de Belles Arts de Sant Carles de la Universitat Politècnica de València concede anualmente la Medalla de Sant Carles a aquellas instituciones y personalidades que favorecen la promoción y la difusión cultural y artística de la sociedad valenciana. A lo largo de estas ediciones (esta es la XIX), las Medallas han pretendido subrayar y poner en valor a personas y/o entidades cuya aportación en el ámbito del arte y la cultura hayan sido relevantes para nuestra comunidad.

Este año la Facultat ha resuelto conceder la Medalla de Sant Carles 2014, por acuerdo de la Comisión Permanente de la Junta de Centro celebrada el viernes 7 de noviembre (ratificado por la Junta de Facultad  celebrada el viernes 12 de diciembre):

La Galería Cànem, Medalla de Sant Carles.

La Galería Cànem, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de Valencia.

A la Galería Cànem, coincidiendo con su 40 aniversario, por su destacada labor dinamizadora de la escena cultural y artística de la ciudad de Castelló y por su importante presencia en el panorama expositivo valenciano a lo largo de todos estos años, la misma que la ha convertido en un referente nacional y en una excelente representante del gremio.

Josep Soler Vidal 'Monjalés', Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València.

Josep Soler Vidal ‘Monjalés’, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València.

Al artista Josep Soler Vidal, “Monjalés”, antiguo estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, por su importante trayectoria creadora en el ámbito de la pintura, participando en grupos como Art Nou, Movimiento Artístico del Mediterráneo y Grupo Parpalló, y en muestras como la Bienal de Alejandría de 1959 y  la de Venecia de 1960 y 1976; así como por su compromiso socio-político, que le llevó a exiliarse durante más de cuatro décadas y hasta el año pasado en Bogotá (Colombia).

Sole Giménez, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València. Imagen extraída de su web.

Sole Giménez, Medalla de Sant Carles por la Universitat Politècnica de València. Imagen extraída de su web.

A la cantante Sole Giménez, antigua estudiante de esta Facultat, en reconocimiento a su importante y larga trayectoria musical como cantante y compositora, ahora que celebra treinta años en el mundo de la música, haciendo propia una particular combinación de estilos y géneros.

 

 

Monjalés, ¡qué bueno que viniste!

Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2014
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 29 de junio y 7 de septiembre, respectivamente

Tiene 82 años muy bien llevados. Quién sabe si fruto de una vida dedicada con pasión al arte. Cuando habla de su obra, que arranca a principios de los años 50, la mirada parece regresar al instante de cada creación, emanando un brillo que diluye las tinieblas del pasado proyectando un gran chorro de luz hacia el futuro. La represión franquista, que le obligó a un exilio prolongado durante 46 años, apenas ha dejado huella en su figura, que se mueve impulsada por esa energía interior depositada en su dilatada producción. De hecho, diríase que ha salido indemne de tan tristes avatares, gracias al vital combate sostenido en cada una de sus obras. Ahora, de vuelta en Valencia, Monjalés (Albaida, 1932) puede disfrutar de la amplia retrospectiva que le dedican al alimón el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Monjalés en el Centro del Carmen de Valencia.

‘Casi que por ensalmo’, obra de Monjalés.

Josep Soler Vidal, Monjalés, comenta sus obras una por una, deteniéndose en aquellas que mejor explican cada etapa pictórica o marcan el salto hacia una nueva. Y la palabra salto es fundamental. “Cuando un pintor está sujeto a perpetuar la inutilidad de un momento en su día vivo, está condenado a morir”. Por eso Monjalés ha ido saltando de serie en serie, renovándose a cada instante, para no caer en esa trampa de la repetición a la que suele abocar cierta docilidad comercial. ¡Y eso que pudo hacerlo! Tras la Bienal de Venecia de 1960, en la que participó, la prestigiosa galería Marlborough quiso montarle una exposición que él rechazó. “Querían que hiciera el tipo de obra que había presentado en la Bienal, cierta abstracción revolucionaria, pero yo estaba en otra cosa y les dije que no volvía a la abstracción”.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Los seres aterrados que aparecen en su serie sobre la lucha, los vencidos y los torturados destilan idéntico terror al que manifiesta Monjalés por la repetición y el acomodado encasillamiento. Por eso en la retrospectiva de más de un centenar de obras, repartidas entre el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano, se recogen las diversas etapas por las que ha ido saltando Monjalés: desde sus primeros paisajes de Albaida (“fuera de lo manido”), a sus últimas producciones en homenaje a la expedición botánica del Nuevo Reino Granada dirigida por Mutis, pasando por su serie El pacto de las premoniciones, en torno al jardín de las delicias de El Bosco, sus Itinerarios, su serie negra más constructivista, los mapas ibéricos, los derrotados o vencidos, ya más figurativos, o sus Hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

El Centro del Carmen acoge las 54 obras que van desde sus inicios paisajísticos al cuadro La paloma de la paz (1960), que Monjalés señala como el último de su serie plenamente abstracta. Cuando en 1954 viaja a Madrid, se queda impresionado con El jardín de las delicias de El Bosco, del que se sorprende que no fuera a la hoguera por esa obra repleta de provocativas escenas sexuales. Monjalés agrega elementos de ese cuadro a sus figuras en la serie sobre las premoniciones, dando como resultado un conjunto de piezas igualmente sorprendente. Otro viaje posterior a Bélgica le introducirá de lleno en el informalismo. “Entonces no había nadie informalista y hoy, en cambio, se hace mucho, lo cual me parece ridículo porque significa estar muerto”. Alain Robbe-Grillet, escritor y teórico del nouveau roman, o el poeta Paco Brines, figuran entre los compradores de sus obras informalistas.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Siempre en la búsqueda de nuevos caminos, ideas o formas de expresar lo que muerde por dentro, Monjalés empieza a enseñar la patita figurativa por debajo de la puerta de la abstracción, que es donde arranca la muestra de Chirivella Soriano. Allí, las figuras aparecen dolidas, derrotadas, vencidas o en abigarrada lucha contra la falta de libertad que por aquellos años 60 representaba el franquismo. “Son figuras suspendidas en el aire, que representan lo más denigrante, el sometimiento del ser humano a lo peor”. Obras que, como subraya Monjalés, están impregnadas de cierta lucha (pictórica y representacional) por “hacer y deshacer”. Pintura que, más que social, el artista entiende de “lucha y protesta contra el franquismo”.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Su serie Los hijos de España tiene el complemento idóneo del poema de Antonio Machado escrito sobre la pared, elegido por el propio Monjalés: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Las cerámicas de la última planta, con fragmentos de Gaudí y referencias picassianas, su serie de sellos, nuevas sombras (con los pífanos de Manet), las oraciones comparativas y las “Adveraciones taléticas” completan el recorrido. “Siempre he pensado que la función del ser humano es hacer algo significativo o denunciar algo”. Ahora está enfrascado en su serie botánica, como “apología de la conservación de la naturaleza”. De manera que Monjalés, lejos de regresar a Valencia a lomos de cierta nostalgia, sigue mirando el futuro con insistencia creativa. Su inquietud no encuentra límite alguno en retrospectivas por amplias que éstas sean.

Detalle de una de las obras de Monjalés.

Detalle de la obra de Monjalés ‘Los derechos humanos’, de su serie Los sellos.

Salva Torres