Robles, un asesinato al ‘rojo’ vivo

Robles, duelo al sol, de Sonia Tercero
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

José Robles Pazos estaba leyendo a Edgar Allan Poe cuando alguien llamó a su puerta y se lo llevó para que respondiera a ciertas preguntas. Pura rutina. Había llegado a Valencia desde Madrid en noviembre del 36 y aquella fue la última noche que se le vio con vida. A partir de ahí, son múltiples las elucubraciones en torno a su desaparición y asesinato. Sonia Tercero recrea el misterio del “Robles que sabía demasiado”, según el novelista Ignacio Martínez de Pisón, en el documental Robles, duelo al sol, presentado en Cinema Jove.

Fotograma del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

No se sabe a ciencia cierta quién lo mató, pero de lo que no cabe duda es que la orden partió de los servicios secretos soviéticos, con el silencio cómplice del gobierno de la República que nada hizo por esclarecer los hechos. “Se le pudo hacer un juicio, porque el Gobierno de la República los contemplaba por ley”, subraya Martínez de Pisón, presente en el documental y que recreó el misterio en su libro Enterrar a los muertos’. Se pudo, pero no se hizo. ¿Por qué?

Casi todos coinciden en señalar que Robles sabía demasiado; conocía buena parte de los secretos entre el Ministerio de la Guerra español y el Kremlin soviético. Fue asignado como traductor, dados sus conocimientos de inglés, francés y ruso, a Vladimir Gorev, embajador soviético en Madrid, lo que le permitió establecer contactos de alto nivel en aquel momento convulso que desencadenó la Guerra Civil. Una guerra que atrajo a corresponsales, intelectuales y novelistas de la talla de John Dos Passos y Ernest Hemingway, instalados en el Hotel Florida de la capital de España.

Imagen de José Robles en el documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Imagen de José Robles en el documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

José Robles fue el traductor al español de Manhattan Transfer, novela fundamental de Dos Passos. La amistad entre ambos se fue estrechando con el tiempo, después de que el escritor le animara a dar clases en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore. Amistad parecida a la que tenían Dos Passos y Hemingway, hasta que la desaparición y asesinato de Robles provocó la ruptura entre ambos. Ruptura que venía a simbolizar las dos formas de entender el comunismo por quienes entonces lo profesaban: la defensa a machamartillo de una ideas por turbias que en ciertos momentos fueran, o el pensamiento social por encima de la terquedad ideológica.

Dos Passos, empeñado en esclarecer la muerte de su amigo, se encontró con la negativa de Hemingway a la hora de seguir ese rastro, al igual que sucedió con otros muchos republicanos. El duelo al sol al que se refiere el título del documental se extiende más allá del que se establece entre ambos novelistas y toma otros derroteros. “En realidad hay tres duelos, en el sentido de sucesivas tristezas: el que se refiere a la pérdida del amigo Robles; el que alude a Hemingway, y el que se deriva del desencanto por el comunismo”, explica Sonia Tercero, que tuvo siempre claro el formato de película de ficción del documental, “porque el personaje lo tenía todo en contra”.

Fotograma de 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Fotograma de ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero. Cinema Jove.

Otra de las especulaciones gira en torno a Ramón, hermano de José Robles, militar y en el bando contrario, que pudo tramar cierta venganza. El documental, narrado de forma clásica, cuenta con los testimonios de Carmen Robles, hija de Ramón, Lucy Dos Passos y John Dos Passos Coggin, hija y nieto del novelista, así como de los historiadores Paul Preston y Ricardo Miralles o el propio Martínez de Pisón. Testimonios y declaraciones que ofrecen abundantes pistas acerca del misterioso asesinato de José Robles, al tiempo que abren la puerta a posteriores pesquisas. El fantasma que Marx anunciara en su Manifiesto comunista recorriendo Europa sigue, tras la presentación de Robles, duelo al sol, dando miedo.

Fotograma del trailer del documental 'Robles, duelo al sol', de Sonia Tercero.

Fotograma del trailer del documental ‘Robles, duelo al sol’, de Sonia Tercero.

Salva Torres

15.000 valencianos a la conquista del Oeste

Barras y Estrellas. Los valencianos y los USA
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 24 de mayo de 2015

“A principios del siglo XX un valenciano de la comarca de la Safor o de la Marina, vivía en un contexto socioeconómico desde el que la percepción de lo ‘norteamericano’ resultaba cuanto menos exótica”. Lo dice Joan Seguí, director del Museu Valencià d’Etnologia. Luis García Berlanga se hizo eco de ese mismo exotismo en su genial ‘Bienvenido Mr. Marshall’. Eran tiempos de penuria en España, que miraba hacia América como la “tierra de oportunidad” tantas veces mostrada en las películas del Oeste. Y hacia allí se fueron, hace un siglo, los 15.000 valencianos de los que se hace eco la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los Estados Unidos’.

Algunos de los objetos incluidos en la exposición 'Barras y estrellas. Los valencianos y los USA'. Museu Valencià d'Etnologia.

Algunos de los objetos incluidos en la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los USA’. Museu Valencià d’Etnologia.

El “99’9%” de los que emigraron regresó tiempo después, porque como apuntó Robert Martínez, comisario de la muestra junto a Sunció García, el viaje tenía como objetivo lo que Woody Allen sintetizó en una de sus obras: “Coge el dinero y corre”. La tierra de oportunidad americana consistía en eso, algo que también recoge Dos Passos en su emblemático ‘Manhattan Transfer’: “Quiero llegar a algo en este mundo. Europa está podrida, apesta. En América uno puede abrirse camino”.

Una de las imágenes pertenecientes a la exposición 'Barras y estrellas. Los valencianos y los USA'. Museu Valencià d'Etnologia.

Una de las imágenes pertenecientes a la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los USA’. Museu Valencià d’Etnologia.

Y para abrirse camino, esos 15.000 valencianos no dudaron en cruzar el Atlántico y, a través de Ellis Island, entrar en los Estados Unidos en busca del sueño que destilaba tan exótico territorio. Comparado con otras migraciones, la valenciana fue como “una milésima parte de una gota de agua”, si, como apuntan los comisarios siguiendo al historiador James D. Fernández, las demás oleadas representan “una gota en un océano”.

Barras y estrellas. Los valencianos y los USA. Museu Valencià d'Etnologia.

Barras y estrellas. Los valencianos y los USA. Museu Valencià d’Etnologia.

El Museu Valencià d’Etnologia recoge la huella de su paso minúsculo por aquel inmenso país, mediante fotografías, cartas y diversos objetos personales, entre los que se encuentran visados, monedas, el baúl de Concha Piquer o multitud de gorras (“allá donde dejo mi sombrero, allá es mi casa”, como dice un proverbio anglosajón señalado por los comisarios). El montaje de la exposición tiene un marcado carácter escenográfico, lo que permite entroncar ese viaje de ida hacia el exotismo de los Estados Unidos, con el posterior retorno y la influencia de aquella cultura en la sociedad valenciana.

Instalación perteneciente a la exposición 'Barras y estrellas. Los valencianos y los USA'. Museu Valencià d'Etnologia.

Instalación perteneciente a la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los USA’. Museu Valencià d’Etnologia.

La segunda parte de la exposición ‘Barras y estrellas’ supone una reflexión acerca de esa “apabullante influencia cultural” (Seguí) de los Estados Unidos en nuestra sociedad más próxima. “Un reflejo poliédrico en el cual encontramos desde la emulación hasta la crítica, pero nunca la indiferencia”, destacan Robert Martínez y Sunció García. De la emulación se encargan los numerosos objetos que, a modo de iconos, representan aquella cultura del rock, el cómic, el cine y la televisión. Hay chapas de Coca-Cola y Pepsi, referencias a Elvis Presley, carteles con frases alusivas al universo mediático (“siempre nos quedará París”), la famosa sopa Campbell y hasta una Harley Davidson.

Pieza de José Sanchis en la exposición 'Barras y estrellas. Los valencianos y los USA'. Museu Valencià d'Etnologia.

Pieza de José Sanchis en la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los USA’. Museu Valencià d’Etnologia.

Y como reverso, la crítica acerada contra esa cultura tan omnipresente como avasalladora. Hay piezas de Equipo Crónica, de Josep Renau o de Rafael Calduch, dando paso a una instalación con disfraces tipo Superman y otra con hueveras, un sillón y diversas series de televisión, desde Mad Men a Equipo A. De manera que el viaje de aquellos 15.000 valencianos se torna agridulce. Aquella cultura exótica, de la que muchos regresaron con los bolsillos vacíos y una vieja maleta, dejando paso al seductor encanto de unas imágenes con el The End interminable sobre una pantalla.

Obras de Josep Renau en la exposición 'Barras y estrellas. Los valencianos y los Estados Unidos', en el Museu Valencià d'Etnologia.

Obras de Josep Renau en la exposición ‘Barras y estrellas. Los valencianos y los Estados Unidos’, en el Museu Valencià d’Etnologia.

Salva Torres

MediArte, la inexperiencia es un grado

MediArte, muestra creativa de estudiantes
II Exposición de fotografía, creación audiovisual y publicidad
CEU Universidad Cardenal Herrera
Palacio de Colomina
C / Almudín, 1. Valencia
Hasta septiembre

El paro juvenil en España rebasa la tasa del 55%. Eso por abajo. Pero si miramos en la dirección contraria, resulta que el desempleo entre mayores de 55 años se ha cuadruplicado tras el estallido de la crisis en 2007. Nada por aquí, nada por allá. Hace ahora casi diez años se hablaba de los jóvenes JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados). Alguien, con malicia, habló de jóvenes becarios que se pasaban Julio Agosto y Septiembre Puteados. Luego vino lo de lo generación Ni-ni (Ni estudia, Ni trabaja). Y ahora se habla de generación perdida, diferente a la de Dos Passos y compañía, pero igualmente zarandeada por la depresión económica.

Obra de Anabel Fajardo en la muestra creativa de estudiantes 'MediArte', en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los responsable de 'MediArte'.

Obra de Anabel Fajardo en la muestra creativa de estudiantes ‘MediArte’, en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los responsable de ‘MediArte’.

Hasta ahí las tristes cifras. Porque si nos fijamos en lo que esos jóvenes realizan, al amparo de la universidad, resulta bochornoso comprobar el modo en que se dilapida el talento de buena parte de esa juventud. MediArte, con tan sólo dos años de existencia, es una muestra de esa creatividad estudiantil fomentada en la Universidad Cardenal Herrera. El Palacio de Colomina acoge una selección de Trabajos Fin de Grado de alumnos de las disciplinas de Humanidades y Comunicación. Un centenar de obras, desde fotografías a cortometrajes y documentales, pasando por videoclips, videocreaciones, música, audiovisual publicitario, diseño gráfico, blogs y creaciones sonoras que, a falta de consideraciones técnicas, muestra un numeroso caudal de buenas ideas.

Obra de Berni Mir en la muestra creativa de estudiantes 'MediArte', en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

Obra de Berni Mir en la muestra creativa de estudiantes ‘MediArte’, en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

La experiencia, que todos estos jóvenes creativos han de acumular, se compensa con la inquietud observada en sus trabajos. De manera que, en su caso, la inexperiencia es un grado, fruto de la vitalidad que a veces rebasa la calidad de las propias obras. Obras de todos los estilos y temáticas. Giselle Selva, por ejemplo, se centra en la problemática social ‘Al otro lado del charco’. Paula Tudón hace lo propio centrándose en los ‘Iaios’. Berni Mir apuesta por la vista en espectacular picado como forma de atraer la mirada del espectador. De la sangrienta cacería se ocupa Héctor Portolés, mientras Pilar García-Contell ‘cambia de tercio’ centrándose en la polémica tauromaquia.

Obra de Eva Corberá en la  muestra creativa de estudiantes 'MediArte', en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

Obra de Eva Corberá en la muestra creativa de estudiantes ‘MediArte’, en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

Del espacio melancólico, claustrofóbico, carcelario o siniestro se hacen cargo Beatriz Barba, Pedro Torres, Eva Corberá y Javi Abadía, respectivamente. Sugerente es la interpretación que hace del frío Sabrina Montoro, en su serie de fotografías titulada ‘It’s cold in(out)side’.  De los rostros y tatuajes, cada cual a su manera, se ocupan Laura Pérez, Andrea Bellot, María Miquel y José Montero (explotando la ya manida doble cara), Ester Morell, Rubén Prados, Yazmina Villani y Murad Odeb. Agata Koszulinska le saca partido a la perfección publicitaria en un ingenioso montaje de imágenes que viene a quebrar la seducción imaginaria. Inquietante resulta la ‘Vivencia’ de Anabel Fajardo.

Obra de Javier Abadía en la muestra creativa de estudiantes 'MediArte', en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

Obra de Javier Abadía en la muestra creativa de estudiantes ‘MediArte’, en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de MediArte.

Los cortometrajes, videocreaciones, videoclips y documental ocupan un lugar destacado en MediArte, si bien hay momentos en que el sonido de unos (videocreaciones) dificulta la escucha de otros (documental). En todo caso, se advierte la calidad de las imágenes. Como sorprende la música de Black & White Keys Dúo con su Classic’s Live Music. De nuevo, jóvenes inexpertos en posesión de un alto grado de inquietud, a falta de un contexto que favorezca su proyección artística. MediArte, en su segunda edición, promovida por Raúl Cruz, Carolina Hermida, Manuel Millán, Vicente Peñafort y Begoña Siles, consolida lo apuntado en su despegue. Cuestión de insistencia.

Obra de Beatriz Barba en la muestra creativa de estudiantes 'MediArte', en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los responsables de MediArte.

Obra de Beatriz Barba en la muestra creativa de estudiantes ‘MediArte’, en el Palacio de Colomina. Imagen cortesía de los responsables de MediArte.

Salva Torres