Lafosse: “El cine debe molestar al espectador”

Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia
29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Celebrado del 20 al 27 de junio de 2014

A Joachim Lafosse le haces una pregunta y, lejos de tomarse el encuentro con los periodistas como un acto de obligado cumplimiento promocional, medita cada respuesta como si estuviera disfrutando de un buen solomillo. Sería una falta de decoro, pero a Lafosse se le ve tan a gusto respondiendo, que diríase tentado a rebañar cada palabra con la lengua. De manera que cada pregunta, en la distendida comida con el director de  perdre la raison (Perder la razón) en el restaurante Mar de Avellanas, se convertía en una aventura, quizás debida al impacto que le había producido el rodaje en Marruecos de su última película Les chavaliers blancs (Los caballeros blancos).

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

“Ha sido impresionante trabajar en un campamento con 50 niños de un montón de familias, mientras sobrevolaban helicópteros. Un caos del que todavía no me he repuesto”, dijo para abrir boca con los periodistas. Un caos que, sin embargo, parece gustarle a Lafosse, puesto que en varias de sus películas, sin duda en menor grado, participan niños con los que siempre resulta difícil trabajar. “Me gusta llevar las cosas al límite”, reconoció, para enseguida explicar su tendencia a mostrar personajes igualmente sometidos a excesos y contradicciones.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

Fotograma de À perdre la raison, de Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de Cinema Jove.

“El cine debe molestar al espectador”, por eso admitió que los personajes que más le gustaban eran aquellos que en principio parecían “luminosos y encantadores”, pero que luego terminaban siendo “malvados”. Un rasgo de carácter que el director de Nue propieté (Propiedad privada) suele inscribir en el marco de la familia. En esta película, por ejemplo, se ve al matrimonio protagonista recoger los cristales de una mesa rota durante el enfrentamiento entre dos hermanos. La fragilidad como denominador común de un cine que él entiende siempre al límite de lo permitido.

“Me gusta que el espectador se sienta incómodo con el comportamiento de los personajes”. Que no entienda, por ejemplo, la deriva de una pareja primero felizmente enamorada y luego en franco proceso depresivo, tal y como sucede en À perdre la raison. “Creo que es la película más dura que he hecho”. No se mostraba Lafosse especialmente satisfecho con la utilización del encuadre en esta película, estrechándolo mediante la aparición lateral de franjas borrosas. “Quise dar la impresión de que alguien acechaba a esa pareja, pero no creo que logré ese efecto”, admite con total sinceridad.

Fotograma de 'Lecciones privadas', de Joachim Lafosse.

Fotograma de ‘Lecciones privadas’, de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Para Lafosse, los personajes son el material del que se nutre, “como el periodista busca los hechos o el juez la verdad”. Pero matiza que, a diferencia de estos, los protagonistas de sus películas “no se instalan cómodamente en la realidad, sino que provocan emociones muchas veces contradictorias”. A Joachim Lafosse, que recibió el Premio Especial Luna de Valencia en la recién concluida 29ª edición de Cinema Jove, le gusta explorar esas contradicciones de sus personajes, hasta el punto de dibujar el perfil de lo que le gustaría ver en una pantalla: “Un superhéroe de los de Hollywood que a medida que avanza la película da un vuelco, desconcertando al espectador con su lado más oscuro”. Y agregó: “Una especie de Batman que al quitarse la máscara resulta ser el Joker”.

En À perdre la raison explora en esta dirección, aunque de forma muy sutil. El personaje benefactor, médico y amigo de la joven pareja protagonista, va descubriendo poco a poco su faceta opresiva. “Es quien va imponiendo sus normas y provocando el triste desenlace”, que Lafosse dijo haber tomado prestado de una noticia en prensa. Les chavaliers blancs dijo que se despegaba de esa tendencia en su cine por mostrar la doble faz, luminosa y oscura, de sus personajes. Y terminó de hablar para salir en busca de algún recuerdo de su visita a Valencia. Objeto de un deseo que, apuntó suavemente, “conviene también alimentar”.

El director belga Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de la 29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El director belga Joachim Lafosse, Premio Especial Luna de Valencia de la 29ª edición del Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres

Juventud, maldito tesoro

‘Artico’, de Gabri Velázquez, y ‘Safari’, de Gerardo Herrero
Inauguración del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Teatro Principal
C / Barcas, 2. Valencia
Viernes 20 de junio, a las 22.00 horas
Hasta el 27 de junio

La vida, y cuanto más larga mejor, por encima de todo. De manera que la juventud, símbolo de energía y vigor, es la estación de la vida por antonomasia, superando en puntuación a la infancia, la edad adulta y no digamos la vejez. Pero resulta que ese divino tesoro poetizado por Rubén Darío tiene su lado oscuro, menos glamuroso y, en ocasiones, detestable y detestado. Como sucede en las dos películas que sirven para inaugurar la 29ª edición de Cinema Jove: el largometraje Ártico, de Gabriel Velázquez, y el corto Safari, de Gerardo Herrero.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de 'Ártico', de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Ninguno de los dos directores acertó a explicar qué les pasa a los jóvenes de sus películas para estar tan crispados. Velázquez apeló a su inclinación por los quinquis, aquellos jóvenes de los 80 retratados por Eloy de la Iglesia (Navajeros, El Pico) o José Antonio de la Loma (Perros callejeros, Yo el Vaquilla). Y Herrero explicó que le atraía la violencia (“me fascinan las situaciones extremas”), y que no le interesaba el análisis de la violencia en la juventud, sino “la violencia en sí”.

De manera que ahí están, campando a sus anchas, los quinquis del siglo XXI de Ártico y el joven asesino de Safari, recreando la masacre de la escuela secundaria de Columbine. Todos ellos crispados, incapaces de hacer otra cosa que trapichear en la vida o planear una estruendosa venganza por acoso escolar, en un contexto social de familias desarticuladas o ignorantes de la impotencia de sus vástagos; impotencia que suele llevar aparejada una desproporcionada descarga pulsional.

Secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Gabriel Velázquez narra la situación de sus jóvenes y crispados protagonistas sin mostrar directamente su violencia. Prefiere hacerlo de forma indirecta, mediante planos de una naturaleza tan bella como hiriente por el vacío al que convoca. También las fábricas, por oposición, revelan esa prisión en la que están encerrados Jota, Debi, Simón, Lucía y Alba. Jóvenes que se debaten entre dos de los postulados que aparecen en pantalla, a modo de citas de sus personajes: “Sin familia no eres nadie” y “Tener un hijo a los 16 años fue una ruina”. Esa búsqueda de una familia distinta a la que cada cual posee resultará trágica.

Gerardo Herrero reconoció la dificultad de mostrar en 15 minutos “algo tan complejo como la posesión de armas y el bullying”. Y más que hacerlo siguiendo los pasos de Gus Van Sant en Elephant,  dijo haberse fijado más en el cine de Michael Haneke. Sea como fuere, lo cierto es que Herrero logra transmitir esa desazón del adolescente que decide vengarse del acoso escolar tirando por la calle del medio, y tirando de verdad: escopeta en mano y a las bravas. Eso sí, lo hace desconcertando al espectador acerca de quién es el verdugo y quién la víctima.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Ártico, por aquello de la frialdad y la distancia con la que se cuenta la historia, y Safari, por aquello de narrar una cacería en la que se confunden los papeles del agresor y del agredido, abren el Festival Internacional de Cine de Valencia mostrando las contradicciones de una juventud asfixiada. Una juventud a la que le falta el aire que ni la familia, desestructurada, ni la educación, incapaz de discernir entre el autoritarismo y la autoridad, se muestran capaces de insuflar.

Así arranca Cinema Jove, a golpe de violencia juvenil, proyectando en la gala inaugural del Teatro Principal ambas películas, después de que se entreguen los Premios Luna de Valencia a Joachim Lafosse y Ferenc Cakó. Enrique Urbizu, Rodrigo Sorogoyen, Paco Plaza, Rosana Pastor y Gonzalo Suárez, entre otros, figuran entre los invitados a una gala que será presentada de nuevo por la actriz Ana Álvarez. La cita, un año más, promete buen cine y acalorados debates.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de 'Ártico', de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

Cinema Jove, un amor en conserva

Premio Luna de Valencia Especial: Joachim Lafosse y Ferenc Cakó
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Chico Marx dice en Amor en conserva, última película de los Hermanos Marx: “Tengo algo que vale más de un millón de dólares”. “¿Y qué es?”, le preguntan. Su respuesta: “Amor”. El Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove vale ese millón de euros, pero se gestiona con poco más de la mitad: 540.000. El resto corre a cuenta de ese amor. Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, lo destacó utilizando la anécdota del inspector de la FIAPF que, tras visitar por sorpresa el festival, exclamó: “Con ese presupuesto hacéis uno de millón de euros”. Manuel Tomás, director gerente de CulturArts, salió al quite: “También se puede interpretar a la inversa: que se puede hacer con 500.000 euros” y, agregó después, “a base cariño”.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, Manuel Tomás y Ana Álvarez, en la presentación de Cinema Jove en la Sala Berlanga. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Todo ello vino precedido del entusiasmo declarado por la actriz Ana Álvarez hacia Cinema Jove, un festival que considera “un tesoro que tiene la ciudad de Valencia”. Manuel Tomás lo corroboró: “Para nosotros es un tesoro, cuidado, mimado e impulsado”. Un tesoro valorado en 540.000€, porque los tiempos son duros y hay que acatarlo. La propia Ana Álvarez asumió la fórmula del crowdfunding o micromecenazgo vía redes sociales para poner en marcha proyectos cinematográficos, pero con matices: “Las instituciones públicas deberían fomentar las ayudas al sector”. “La sostenibilidad de la cultura es un tema que nos preocupa”, y Manuel Tomás dijo estar en ello. Entretanto…

Entretanto se siguió avanzando en la programación de la 29ª edición de Cinema Jove. Rafael Maluenda dio a conocer en la Sala Berlanga los nombres del Premio Luna de Valencia Especial otorgado al director belga Joachim Lafosse, de quien se proyectarán sus cinco largometrajes, y al director húngaro de cine de animación Ferenc Cakó. Del primero, Maluenda dijo que se trataba de un autor cuyas historias se apoyaban en “paradojas”. Por ejemplo, ésta: “Cómo las buenas intenciones pueden generar grandes desastres”. Hablaba, claro está, del cine de Lafosse, caracterizado en su mayoría por las “relaciones de autoridad y poder”.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

El director húngaro, Ferenc Cakó. Imagen cortesía de Cinema Jove.

De Ferenc Cakó apuntó Maluenda que se trataba de “uno de los grandes cineastas de animación en activo”. Su técnica de animación con arena protagonizará la gala de apertura del festival en el Teatro Principal el 20 de junio. ”Será un gran descubrimiento para el público no especializado”. De la presentación de esa gala se encargará precisamente Ana Álvarez, sorprendida, tras conocer otros festivales de la talla de los de San Sebastián, Málaga, Berlín o Moscú, de la enorme acogida de Cinema Jove por parte del público. “¡Es que llenan las salas, algo que no he visto en otros festivales grandes y pequeños”, recalcó.

La actriz de Don Juan de los infiernos, de Gonzalo Suárez, se refirió precisamente a la presencia de este director en la sección Cuadernos de rodaje del festival. “He hecho lo posible para que viniera, porque es muy amigo mío”. He ahí el espíritu, una vez más, de Cinema Jove: un festival que acerca grandes directores al público y comparte con él la pasión por el cine. Una pasión recompensada por los vínculos afectivos y profesionales que se generan entre los participantes y que Álvarez representa en una sección querida del festival: el Encuentro Audiovisual de los Jóvenes. Un tesoro más del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Fotograma de 'Lecciones privadas' de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Lecciones privadas’ de Joachim Lafosse. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres