El hipogeo de la memoria de Howard Brookner

‘Uncle Howard’, de Aaron Brookner
Turner Classic Movies (TCM)
‘Un pulso a Nueva York’
Sábado 24 de junio, 2017, a las 20.20

Con motivo del ciclo de sesión continua ‘Un pulso a Nueva York’, programado por el canal para plataformas de pago Turner Classic Movies (TCM), cuya pretensión es la de componer un florilegio audiovisual de la escena underground neoyorkina de los años ochenta, Turner International emite en exclusiva el documental ‘Uncle Howard’, del director y guionista del Greenwich Village Aaron Brookner, tras su periplo internacional por la nómina de festivales como la Berlinale o la Sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián de 2016.

‘Uncle Howard’ polariza su morfología en torno del cineasta Howard Brookner, una de las figuras capitales del fértil sótano de la vanguardia norteamericana de la costa este, cuya existencia urgente, vertebrada por la inquietud y el fulgoroso hedonismo de los ochenta, hubo abjurado su cuasidesconocida y sugerente cinematografía sobre la cerviz del turbio olvido y la mitificación tras el deceso prematuro, habiendo sido, de un modo sumarísimo, “ciudadano de aquel otro lugar” (parafraseando a Susan Sontag en ‘El Sida y sus Metáforas’) y celebrándose sus exequias, ulteriormente, durante el mediodía de su trigésimo quinto aniversario, en la primavera de 1989.

Imagen de Howard Brookner presente en el documental 'Uncle Howard'. Fotografía cortesía de la distribuidora.

Imagen de Howard Brookner presente en el documental ‘Uncle Howard’. Fotografía cortesía de la distribuidora.

Debe ser la mitificación de un infante y su fascinación por el breve recorrido y la dilatada sombra de su referente adulto lo que posibilite la revisitación. De este modo, la edificada memoria de Aaron Brookner -sobrino de Howard- se ve gobernada no sólo por la intención, sino por el arrojo de la perseverancia. En consecuencia, el menor de los Brookner, exhortado por la búsqueda del proverbial ‘Burroughs: The Movie’ (1983) -maldito, mirífico y agreste documental, dirigido por Howard Brookner, acerca del elefantiásico tórax literario de uno de los conspicuos miembros de la Beat Generation, William Burroughs-, se embarca en la difusa y compleja tarea de rastrear los diseminados vestigios depositados, errática e involuntariamente, por Tío Howard.

Diversas pesquisas -decisiva la colaboración del editor y escritor James Grauerholz, albacea literario de Burroughs- focalizan la atención en ‘The Bunker’, conspicuo, aséptico y civilizado zulo (y antiguo vestuario de un gimnasio) en la segunda planta del 222 de Bowery, en el corazón del ínclito Lower East Side de Manhattan, en el que el autor de ‘El almuerzo desnudo’ mecanografió una reseñable parte de su legado en cut-up y se convirtió en escenario ineludible de una razonable parte de ‘Burroguhs: The Movie’, por cuyo dining room transita la excelsa y marchita flor y nata del on/off-off neoyorkino, tales como el hamburguesado Andy Warhol, el correligionario y sotabarbo Allen Ginsberg, el permutador literario Brion Gysin o la aflautada péndola lírica y violeta de John Giorno.

Será precisamente el permiso de Giorno -vecino y propietario de ‘The Bunker’, quien, a pesar de sus iniciales reticencias, accede a colaborar con Aaron Brookner- la inflexión definitiva que alumbre la génesis instrumental del proyecto, en tanto que un cuantioso archivo cinematográfico y personal -cintas de vídeo, bobinas de sonido y entrevistas, incluyendo tomas eliminadas y material propedéutico de ‘Burroguhs: The Movie’- había sido depositado allí, como una inopinada e incólume cápsula del tiempo, por el propio Howard.

Con el personal y pecuniario apoyo de Jim Jarmusch -compañero de Howard Brookner, junto a Tom DiCilo, en la Escuela de Cine de Nueva York-, quien participó en la filmación de ‘Burroguhs: The Movie’ como responsable de sonido, amén de la realizadora Sara Driver -pareja sentimental de Jarmusch- y la inestimable aportación de Brad Gooch -compañero vital de Howard durante los convulsos y nocturnos ochenta-, Aaron Brookner procura dotar de sentido al ingente material encontrado y vertebra ‘Uncle Howard’ por la senda del proceso -el de búsqueda, gestación y desarrollo-, a la manera en que Burroughs dotaba de preeminencia a la metodología, evitando, así, supeditar la cinta a la exclusiva relación entre el escritor y el cineasta o pormenorizando la bitácora de la enfermedad de Howard Brookner, acerca de la que existe un personalísimo dietario fílmico que el sobrino Aaron opta por introducir con fugaces acentos y laterales insinuaciones.

‘Uncle Howard’ se erige literal y metafóricamente en un hallazgo, portando consigo una refulgente carga simbólica que ilumina el hipogeo de la memoria y procura avituallamiento para quienes, devotos, precisamos de la espuma del mito y fabulamos, ávidos, con el resto de material de Brookner pendiente de clasificación y rumbo.

Fotograma de William Burroughs y Howard Brookner durante el rodaje de 'Burroughs: The Movie'. Fotografía cortesía de la distribuidora.

Fotograma de William Burroughs y Howard Brookner durante el rodaje de ‘Burroughs: The Movie’. Fotografía cortesía de la distribuidora.

Jose Ramón Alarcón

 

‘Paterson’. Tras la razón poética de Jarmusch

‘Paterson’, de Jim Jarmusch
Estreno en España: 7 de diciembre de 2016
Cines Babel
Vicente Sancho Tello 10, Valencia

Atendiendo a un devenir cinematográfico tan hiperbólicamente subjetivo -por oposición a la tendenciosa razón ecuménica- como el que porta el talludo y elevado director Jim Jarmusch, no debe desatenderse ápice alguno de aquellos elementos/destellos que conforman el desarrollo, no sólo de su formación como cineasta, sino de su ubicación en el mapa de los diletantes confesos.

De las gélidas, pioneras e industriales tierras de Ohio hasta la Universidad de Columbia en el Alto Manhattan -”In lumine tuo videbimus lumen”- se cubren apenas 700 kilómetros y veinte años de errática evolución académica en la biografía de Jarmusch, cuyas inquietudes primigenias desembocan en su constitución como poeta novel, co-editor de la revista literaria ‘The Columbia Review’ y avezado alumno de Kenneth Koch, quien, junto a otros coetáneos vates como Frank O’Hara, John Ashbery y Ron Padgett, verbigracia, formaría parte de la nómina de disolutos miembros de la denominada Escuela de Nueva York, insurrecta y antiacademicista propalación de un nuevo horizonte poético, de ineludibles imbricaciones (a mi juicio, más geográficas y cronológicas que proposicionales) con los egregios iconos del expresionismos abstracto -Pollock, Kline, de Kooning, etc- durante la década de los cincuenta del siglo pasado.

Paterson. Makma

De este modo, ‘Paterson’ -duodécima película del director, amén de sus dos incursiones en el género documental- no podría concebirse sin tales antecedentes en la heterodoxa instrucción de Jarmusch, en tanto que el filme responde a aquellos influjos y concluye erigido en una proposición poética de 113 minutos, en la que morfología y sintaxis audiovisual propician el objeto semántico.

Si la Escuela de Nueva York se desabrigaba de ortodoxias y temáticas formales, propias de la literatura anglosajona hasta mediados del siglo veinte, y focalizaba su atención en nuevos referentes adheridos a la cotidianidad como vehículo de información desestructurante de la existencia urbana, Jarmusch consuma con ‘Paterson’ una contumaz (y anestésica) elevación contemporánea de tales planteamientos estructurales, hallando en la sobria reiteración -con progresivas y comedidas variaciones- un lúcido y personalísimo modo de propiciar una lírica de lo cotidiano.

Paterson. Makma

No por insospechables motivos ‘Paterson’ germina en ciudad y protagonista homónimos y ramifica su discurso en base a sucesivas secuencias, en apariencia, pleonásticas. Para profundizar en los libérrimos dictados de Kenneth Koch, O’Hara y compañía y, por ende, en el aprendizaje discipular y poético de Jarmusch, se antoja indispensable recurrir a la figura del escritor neojerseíta William Carlos Williams -arbotante del filme y oportunamente referido en una de las escenas que conforman el decisivo epílogo de la película-, celebrado autor del imagismo norteamericano, cuya obra poética viene a situarse como paradigma de experimentación, implementando el verso escalonado o el pie variable, en obsesiva búsqueda por capturar formalmente el ritmo y la prosodia del lenguaje norteamericano, rubricando en los cinco volúmenes de su monumental poemario ‘Paterson’ un compendio de estilos y géneros prácticos, sirviéndose del collage, las misivas personales, entrevistas y textos en prosa, para capturar el acento diacrónico de la ciudad y de sus habitantes. Un tipo de gravedad asentada sobre el proceso mismo de la creación que igualmente se posibilita en la película de Jarmusch.

Tal vez, para un espectador/lector hispanohablante será tarea casi infructuosa e insípida aproximarse o pretender aprehender la traducción de los elementos estilísticos que constituyen la literal prosodia poética de ‘Paterson’ y baste, además de dejarse inocular por el narcotizante sístole de imágenes y acontecimientos, escuchar los inconclusos versos leídos en voice over al ritmo del proceso por Adam Driver -escritos por el referido Ron Padgett-, quien encarna al personaje de Paterson, cuya ciudad principia y termina siendo epónima del protagonista y territorio para extraer la belleza mínima que mora en el universo de lo consuetudinario, situando a los personajes y al resto de elementos de este particular microcosmos como significantes últimos de la razón poética que habita, definitivamente, en la forma.

Paterson. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

 

 

 

 

La recién fallecida Chantal Akerman en La Cabina

VIII Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

La octava edición de La Cabina – Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cine de la Universitat de València y con la colaboración de Culturarts-IVAC, crece tanto en su Sección Oficial, compuesta por 25 mediometrajes, como en sus Secciones Paralelas, en las que se proyectarán un total de 20 películas de directores como Federico Fellini, Claire Denis o la recientemente desaparecida Chantal Akerman. La Sección Amalgama y Díptico Rock se sumarán a las ya conocidas La Cabina Día Cero, Panorama Francés y La Cabina Inèdits.

Fotograma de 'A Mal Gam A', de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de ‘A Mal Gam A’, de Iván Zulueta. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Amalgama, nombre escogido por la película de vanguardia de Iván Zulueta A Mal Gam A (España, 1976), acoge trabajos audiovisuales poco convencionales, mediometrajes de no-ficción y otros lenguajes como documental creativo, cine experimental, video-arte, videoclip… Piezas que sorprenden, que engañan, que desconciertan y que buscan un espectador abierto, curioso y desprejuiciado.

Un jurado, compuesto por profesionales del audiovisual, teóricos, etc., otorgará un premio al mejor mediometraje de Amalgama en la que competirán un total de seis películas. 10 (Marta Jurkiewicz, 2014, Países Bajos) es un documental experimental que habla sobre momentos de la vida comunes a todos, así como de aquéllos que hacen que cada vida sea única. Dime quién era Sanchicorrota (Jorge Tur, 2013, España) es también documental que registra la búsqueda de la historia de Sanchicorrota, un bandolero del siglo XV que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.

Fotograma de El gran vuelo. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de El gran vuelo, de Carolina Astudillo. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

El gran vuelo (Carolina Astudillo, 2014, España) narra la historia de Clara Pueyo Jornet, militante del Partido Comunista, que escapa de la prisión de Les Corts de Barcelona por la puerta principal durante los primeros años de la dictadura franquista, momento en el que su rastro se pierde para siempre. El último abrazo (Sergi Pitarch, 2014, España) es un mediometraje documental nominado  a los Premios Goya 2015.

La parte de la sombra (Olivier Smolders, 2013, Bélgica) es una película que nos presenta al fotógrafo húngaro Oskar Benedek y su misteriosa desaparición. Y Voilà l’enchaînement (Claire Denis, 2014, Francia) de la reputada directora francesa, que comenzó como asistente de Jacques Rivette, Costa-Gavras, Jim Jarmusch y Wim Wenders, y que es conocida por sus películas Chocolat (1988), que le ganó aclamación de la crítica, Buen trabajo (1999) o El intruso (2004), nos muestra a través del diálogo las distintas etapas de un matrimonio y el punto de vista de sus componentes.

Fotograma de Voilè l'enchanment, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Voilà l’enchainement, de Claire Denis. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Para inaugurar esta sección (y fuera de competición) se proyectarán las películas, A Mal Gam A (Iván Zulueta) e Iván Z (Andrés Duque). Dos mediometrajes que representan el tipo de piezas que acoge la nueva sección.

La Sección Díptico Rock, que se proyectará en el Centre Cultural La Nau, acogerá dos mediometrajes con sello valenciano y cuyo leitmotiv es la música. La conquista del oeste, realizada por el músico Néstor Mir, que acompañará en directo con su música y la de Gilbertástico el pase de la película; y Teología. Perdimos un imperio por esto, realizada por el periodista y escritor Carlos Aimeur. Las exitosas Día Cero, Inèdits y Panorama Francés continuarán en la octava edición.

La Cabina Día Cero supone el pistoletazo de salida para cada una de las ediciones del Festival desde 2012 en las que se proyecta una película muda con música en directo. Este año se celebrará en el Auditorio Joan Plaça del Jardín Botánico de la Universitat de València días antes de la inauguración del Festival.

Fotograma de Les rendez vous, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de Les rendez-vous d’Anna, de Chantal Akerman. Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia La Cabina.

Por su parte, el ciclo La Cabina Inèdits da la oportunidad a los espectadores de ver los mediometrajes de directores consagrados. En ediciones anteriores se han proyectado películas de Orson Welles, Woody Allen, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese; obras que a pesar de haber sido realizadas años atrás, son desconocidas para el gran público debido a que no gozaron de distribución y proyección en salas comerciales. En esta octava edición, le tocará el turno a Fellini o a la cineasta belga Chantal Akerman, desaparecida el pasado 5 de octubre, entre otros reputados cineastas.

Y el Instituto Francés de Valencia volverá a acoger Panorama Francés, sección en la que nos acercamos a la producción del país galo con la proyección de tres mediometrajes de la Sección Oficial con la presencia de sus directores, quienes participarán en un coloquio posterior con el público.

 

El collage esquizofrénico de Jean-Michel Basquiat

Jean-Michel Basquiat: Ahora es el momento
Museo Guggenheim
Avenida Abandoibarra, 2. Bilbao
Del 3 de julio al 1 de noviembre de 2015

“No pienso en el arte mientras trabajo, trato de pensar en la vida”. Jean-Michael Basquiat (1960-1988). En esa vida que se desprendió de él, por azar o no, con una sobredosis de heroína, a la edad de 27 años. Tristemente demasiado joven para descender al mundo de Hades e incomprensiblemente demasiado joven para que su obra estuviese ya aclamada por la crítica, por los coleccionistas y por artistas como Andy Warhol, Jim Jarmusch, David Byrne, Keith Haring. Recordar que Jean-Michael Basquiat fue el primer artista afroamericano en exponer en el amplio circuito de galerías de prestigio de Nueva York y Europa y que su obra Dusthead, pintada cuando tenía 21 años, fue vendida en 1981 por veinte millones de dólares. En la vida de Basquiat, la muerte y la fama surgieron demasiado pronto, demasiado rápido.

Eroica, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Eroica, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

El rizoma

El mundo pictórico de la obra de Basquiat, desde el grafiti hasta el lienzo, se distribuye a modo de rizoma. Múltiples significantes abigarran el espacio creativo.  La letra escrita, los números, el dibujo y el color se amalgaman sin orden, ni ley, ni centro. Frases escritas, fórmulas matemáticas, expresiones médicas, dibujos de animales, de objetos infantiles, de cuerpos fragmentados, a modo de los libros de anatomía, se apretujan en el lienzo junto a dos de sus figuras más significativas de su obra: la corona tricorne, icono de su firma, y los seres trazados con la fisionomía del hombre negro.

La obra de Jean-Michael Basquiat es un collage propio de la escritura esquizofrénica del arte visual posmoderno. Basquiat pinta su obra de mayor raigambre artístico en el auge posmoderno de la década de los ochenta del siglo XX.

Autorretrato, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Autorretrato, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Frederic Jameson, en su artículo Posmodernismo y sociedad de consumo, señala que el collage es un rasgo de estilo de la pintura del siglo XX, sea ésta posmoderna o no; la escritura esquizofrénica, junto con el pastiche, son cualidades estílisticas propias del arte posmoderno. Según este autor, un arte, el posmoderno, que expresa muchos aspectos del capitalismo multinacional, de la sociedad de consumo y mass-mediática. Y una escritura posmoderna que está unida a la experiencia esquizofrénica, entendida ésta como un desorden en el lenguaje donde los significantes materiales pululan aislados, desconectados, discontinuos, sin establecer una secuencia coherente en el tiempo y en el espacio.

El ring, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

El ring, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

La obra de Jean-Michael Basquiat está impregnada de la cualidad de la experiencia esquizofrénica. Los significantes en toda su materialidad explotan en el interior del lienzo fragmentando el tiempo y el espacio y estallando toda posiblidad narrativa.

El sentido artístico de la obra de Basquiat está ahí, en la ruptura temporal y espacial, en la falla narrativa, en la materialidad de lo rasgos infantiles de sus dibujos, de sus colores, de sus letras, de sus números, en la inmensa apertura de la boca y en los desproporcionados dientes de esas figuras de seres cubiertos con las máscaras de la fisionomía del hombre negro, afroamericano.

La ironía de un policía negro, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

La ironía de un policía negro, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Bocas tétricas, irónicas, iracundas, impotentes para acallar, a pesar de su majestuosa presencia, el desgarro de angustia que produce la discontinuidad que somos y la continuidad perdida que fuimos y seremos, como señala Bataille en su libro Erotismo.

Six Crimee, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Six Crimee, de Jean-Michel Basquiat. Cortesía de Museo Guggenheim Bilbao.

Begoña Siles

Fugas, westerns: Nits de Cinema al galope

Nits de Cinema
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universidad, 2. Valencia
Del 10 al 23 de julio de 2015, a las 22.00h

La octava edición de ‘Nits de Cinema’ organizadas por el Aula de Cinema de la Universitat de València alternará este año películas de intentos de fugas y meticulosas estafas, con ‘westerns’ contemporáneos. Del 10 al 23 de julio, el Claustro del Centre Cultural La Nau acogerá proyecciones nocturnas a partir de las 22 horas. En total se proyectarán 13 títulos que se ofrecen en dos ciclos: ‘Planes maestros’ y ‘Nuevos horizontes del western’. La entrada a las sesiones -todas en versión original y subtitulada- es libre.

El Aula de Cinema de la Universitat de València, que a lo largo del curso ofrece ciclos de cine mensuales en horario de tarde, traslada su programación a su sede estival: La Nau y en horario nocturno. En esta octava edición, la programación de ‘Nits de cinema’ se organiza de nuevo en torno a dos ciclos. ‘Nuevos horizontes del western’, una variada muestra que resume en cinco títulos la reciente evolución del género, desde su ‘renacimiento’ en los años noventa hasta la actualidad.

Y ‘Planes maestros’, una lúdica propuesta compuesta por ocho películas que relata meticulosos intentos de fuga, ingeniosas estafas o metódicos asesinatos que parecían perfectos cuando se gestaron. ‘Nits de Cinema’ cuenta con la colaboración de la Filmoteca CulturArts IVAC, por ello el ciclo ‘Planes maestros’ tendrá su continuación en la Filmoteca d’Estiu, a partir del 31 de julio, en los jardines del Palau de la Música.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

‘Planes maestros’

Recientemente adaptada como serie televisiva, Fargo (Joel Coen, 1996) será la película encargada de inaugurar las proyecciones de ‘Nits de cinema’ el viernes 10 de julio. Título clave del neo-noir, esta ácida comedia negra se regodea relatando las mil complicaciones de un ‘plan maestro’ que pronto se tuerce y regala un desternillante e inolvidable retrato de personajes gracias a la mirada excéntrica de los hermanos Coen.

El ciclo continúa el domingo 12 con una de las cintas más exitosas del ‘cine político’ italiano de los setenta, Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha (Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto, Elio Petri, 1970). Un film que examina los mecanismos del poder a partir del proceso de autoinculpación de un asesino, que resulta ser el jefe del Departamento de Homicidios.

Con la proyección de La huella (Sleuth, Joseph L. Mankiewicz, 1972), el lunes 13, el público podrá asistir al duelo de ingenio entre un escritor de novelas de misterio y el actual amante de su mujer y, al mismo tiempo, disfrutar del duelo interpretativo entre dos de las máximas figuras actorales que ha dado el cine británico, Laurence Olivier y Michael Caine.

Fotograma de 'La evasión', de Jacques Becker. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘La evasión’, de Jacques Becker. Nits de Cinema de la Universitat de València.

El miércoles día 15 está programada una de las grandes obras maestras de la cinematografía francesa de todos los tiempos: La evasión (Le trou, Jacques Becker,1960) un drama carcelario que describe con asombrosa meticulosidad la ejecución de un complejo plan de fuga. Y el jueves 16, de la mano del valenciano Luis García Berlanga, llega el turno de la comedia rural, Los jueves, milagro (1957), sátira sobre la organización de un falso milagro para revitalizar la economía de un pueblo, que revela la mediocridad y las penurias de la España franquista.

El ciclo encara su recta final el lunes 20 con el pase de Las margaritas (Sedmikrásky, Vera Chytilová, 1966). Con esta sesión, el Aula de Cinema brinda al público la oportunidad de descubrir este título de corte experimental, un collage visual y auditivo dirigido por una cineasta clave de la Nueva Ola Checoslovaca y protagonizado por dos jóvenes que planean provocar el caos en su entorno de las formas más dispares.

No podía faltar a la cita el ‘mago del suspense’, cineasta por excelencia de los crímenes perfectos, de quien se proyectará el martes 21 un clásico indiscutible como Extraños en un tren (Strangers on a Train, Alfred Hitchcock, 1951).

Fotograma de 'Tarde de perros', de Sidney Lumet. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Tarde de perros’, de Sidney Lumet. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, el atraco convertido en espectáculo mediático de Tarde de perros (Dog Day Afternoon, Sidney Lumet, 1975) cerrará el miércoles 22 el ciclo dedicado a ‘Planes maestros’ en el claustro de La Nau. Un ciclo compartido con la Filmoteca d’Estiu, que un año más organiza CulturArts IVAC en los jardines del Turia, donde se prolongará esta muestra a partir del 31 de julio con la proyección de cintas como Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944) o El quinteto de la muerte (The Ladykillers, Alexander Mackendrick, 1955).

Fotograma de 'Sin perdón', de Clint Eastwood. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Sin perdón’, de Clint Eastwood. Nits de Cinema de la Universitat de València.

‘Nuevos horizontes del western’

La programación de ‘Nits de cinema’ se completa con las cinco sesiones que componen ‘Nuevos horizontes del western’. Un ciclo que se inicia el sábado 11 con la proyección de Sin perdón (Unforgiven, 1992), la obra maestra de Clint Eastwood que hizo pensar en una revitalización del cine del Oeste o, al menos, en la posibilidad de puntuales ‘resurrecciones’ de un género que se daba ya por enterrado. Muy buenas muestras del género ha ofrecido el cine desde entonces, y este ciclo no pretende sino ofrecer un breve repaso, que dé cuenta de la originalidad y la heterogeneidad de las propuestas.

Fotograma de 'Lone Star', de John Sayles. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Lone Star’, de John Sayles. Nits de Cinema de la Universitat de València.

El martes 14 se proyectará Lone Star (John Sayles, 1996), un western ‘de misterio’ que profundiza en dos elementos temáticos esenciales del género, el racismo y la frontera, escarbando en los secretos más ocultos de un pueblo de Texas. Una joya coreana situada en la Manchuria de los años 30, El bueno, el malo y el raro (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, Kim Jee-woon, 2008), será la protagonista el viernes 17, en una sesión que ofrecerá el más explosivo cine de acción y un homenaje al spaghetti western de Sergio Leone. El cine de animación, por su lado, tendrá también cabida en la presente edición de ‘Nits de cinema’ con la proyección de Rango (Gore Verbinski, 2011) el domingo 19. Una cinta para todas las edades y con citas y referencias a algunos de los westerns esenciales.

El jueves 23, el cine independiente de Jim Jarmusch y su original revisión de los mitos, temas y formas del western clausurarán con Dead Man (1995) esta octava edición de Nits de cinema al claustre de La Nau.

Fotograma de Fargo, de los hermanos Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Antonio Ariño: “Se ve más cine que nunca”

Filmoteca d’Estiu
Jardines del Palau de la Música
Del 1 al 30 de agosto de 2014, a las 22.30h
Entrada: 3,5€. Abono de 10 sesiones: 25€

El cine, a pesar de los pesares, parece recuperar la buena salud. “Se ve más cine que nunca”, destacó Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, durante la presentación de la Filmoteca d’Estiu en la Sala Berlanga. “Otra cosa”, se apresuró a decir, “es dónde y cómo se ve”. Lo cual confirma que “ver cine no está en crisis”, agregó. José Luis Moreno, director del IVAC-La Filmoteca, se sumó a ese dato optimista señalando que existe una “tendencia general de incremento de asistencia al cine, más allá del éxito de Ocho apellidos vascos”.

Fotograma de 'Las maestras de la República', de Pilar Pérez Solano. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d'Estiu de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Las maestras de la República’, de Pilar Pérez Solano. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d’Estiu de CulturArts IVAC.

En esa línea ascendente se sitúa también la proliferación de terrazas de verano programando cine al aire libre. Filmoteca d’Estiu cumple ya 15 años; La Nau de la Universitat de València con sus Nits de Cinema lleva seis; el Centre del Carme hace ya tres años que programa cine en su claustro, y este año, por primera vez, el MuVIM abre su terraza al cine para homenajear precisamente a esas terrazas de verano ya desaparecidas en distintos barrios de Valencia. José Antonio Hurtado, jefe de programación del IVAC, subrayó la conveniencia, una vez comprobada esa proliferación de nuevas terrazas, de “coordinar toda esa oferta cultural” proveniente de la institución pública.

Fotograma de 'Plácido', de Luis García Berlanga. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d'Estiu de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Plácido’, de Luis García Berlanga. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d’Estiu de CulturArts IVAC.

Ariño afirmó que esa proliferación se debe a la existencia de una “masa crítica en la ciudad de Valencia”; de un público “que busca y valora el cine con esa exigencia superior de la versión original”. Los datos están ahí: 350 personas que todas las noches llenan el claustro de La Nau para ver películas como Amarcord, de Federico Fellini (“casi 600 personas la vieron”) o Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott. José Luis Moreno habló de 315.000 personas durante los 14 años de Filmoteca d’Estiu: unos 25.000 espectadores por año.

Fotograma de 'Todos dicen I Love You', de Woody Allen. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d'Estiu de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Todos dicen I Love You’, de Woody Allen. Jardines del Palau de la Música. Filmoteca d’Estiu de CulturArts IVAC.

Las películas que durante el próximo mes de agosto se proyectarán en los Jardines del Palau de la Música anuncian más de lo mismo. Roberto Cámara, director general de Gas Natural, que por quinto año consecutivo patrocina la Filmoteca de Verano, tiene claro que se trata de una actividad “muy social dirigida al total de la ciudadanía”. De ahí su compromiso con seguir ayudando económicamente a su sostenimiento, para el cual también se hace necesario cobrar 3,5€ por sesión. “La recaudación es importante para mantener la actividad. Se cobra y la gente sigue acudiendo al cine”, subrayó Moreno.

Fotograma de 'Amanece que no es poco', de José Luis Cuerda. Filmoteca d'Estiu de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘Amanece que no es poco’, de José Luis Cuerda. Filmoteca d’Estiu de CulturArts IVAC.

Filmoteca d’Estiu prolongará el ciclo ya iniciado en La Nau de la Universitat de València bajo la denominación de ‘Películas corales, mosaicos de vidas’. Como su nombre indica, se trata de películas con “reparto coral y protagonismo colectivo”, abundó Hurtado. Películas como Plácido, de Luis García Berlanga, Ser o no ser, de Ernst Lubitsch, Todos dicen I Love You, de Woody Allen, Amanece que no es poco, de José Luis Cuerda o Moonrise Kingdom, de Wes Anderson. También habrá espacio para el ‘Cine de hoy’, con películas como La gran belleza, de Paolo Sorrentino, Vivir es fácil con los ojos cerrados, de David Trueba, 12 años de esclavitud, de Steve McQueen y Las maestras de la República, de Pilar Pérez Solano.

Hurtado destacó el “rigor” y la proyección “en versión original” como seña de identidad del IVAC que se traslada a la Filmoteca d’Estiu, además de las “muy buenas condiciones de proyección en 35mm y en Blu-ray”. La posibilidad de ver en esas condiciones películas como Plácido o Ser o no ser ya justifica la necesidad de seguir sosteniendo una iniciativa que goza del favor popular.

Fotograma de 'To be or not to be', de Ernst Lubitsch. Filmoteca d'Estiu de CulturArts IVAC.

Fotograma de ‘To be or not to be’, de Ernst Lubitsch. Filmoteca d’Estiu de CulturArts IVAC.

Salva Torres