Harterofilias domésticas | Estado de alarma

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Instituida en una obra de referencia durante el último tercio de su producción ensayística, el pater patriae del psicoanálisis Sigmund Freud (1856 – 1939) publicaba, en 1927, ‘El porvenir de una ilusión’, una sucinta aproximación a los principios y razones de la existencia de las desemejantes religiones y dogmas de fe que pueblan la geografía cultural de Occidente, así como un esperanzado anhelo por alumbrar un período de laicismo ilustrado, huérfano de los menoscabos del pasado.

A modo de prefacio, Freud aventura su pensamiento por la vasta y uliginosa senda de “la cultura humana”, entre cuyas líneas debo rescatar (permitiéndome una extensa cita) un singular y apropiadísimo parágrafo que bien pudiera ilustrar, a modo de sumario de pretensiones, la vigente necesidad de amparo de la cultura –en calidad de entidad semántica relativa a la educación, ilustración y sabiduría–, en tanto que preciado erario de las heterogéneas colectividades frente a las volubilidades y contingencias del individuo/ínsula:

“(…) Cada individuo es virtualmente un enemigo de la civilización, a pesar de tener que reconocer su general interés humano. Se da, en efecto, el hecho singular de que los hombres, no obstante, serles (sic) imposible existir en el aislamiento, siente como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común. Así, pues, la cultura ha de ser defendida contra el individuo, y a esta defensa responden todos sus mandamientos, organizaciones e instituciones, los cuales no tiene tan sólo por objeto efectuar una determinada distribución de los bienes naturales, sino también mantenerla e incluso defender contra los impulsos hostiles de los hombres los medios existentes para el dominio de la Naturaleza y la producción de bienes. Las creaciones de los hombres son fáciles de destruir, y la ciencia y la técnica por ellos edificada pueden también ser utilizadas para su destrucción”.

Clarividente exordio que un servidor incorpora a modo de estribo y capítulo, a la par, del memorando/dietario que he incoado desde la primera jornada de confinamiento, fruto del decreto de estado de alarma coronavírico, y consecuencia ubérima con la sortear nuestro compartido aislamiento sine die, bajo el encabezamiento ‘Harterofilias domésticas | Estado de alarma’.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (I) | Sábado 14 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

“No soy más que un pequeño productor de tofu. Si se pide a un pequeño productor de tofu que prepare un plato de curri, o unas costillas de cerdo empanadas, nunca conseguirá que le salgan bien” (Yasujiro Ozu).

Sumergirse en la idiosincrásica hacienda cinematográfica de Yasujiro Ozu de la mano de sus confesas y reiterativas predilecciones.

‘La poética de lo cotidiano. Escritos sobre cine’, de Yasujiro Ozu (Gallo Nero, 2017).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (II) | Domingo 15 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

–“Necesito un cigarrillo. ¿Me acompañas?”.

Mesmerizante trayecto por el inasible horizonte de las variaciones a partir del encuentro de dos personajes y el confín de una jornada.

‘Ahora sí, antes no’ (2015), de Hong Sang-soo.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (III) | Lunes 16 de marzo de 2020

–“Tu fantasía no es real. Adiós”.

Eclosión matutina de seres taciturnos tras los vanos.

Aloys‘ (2016), Tobias Nölle.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IV) | Martes 17 de marzo de 2020

Foto: Jose Ramón Alarcón.

“Si bien los rancios castillos europeos eran abandonados ahora por los modernos laboratorios científicos (…), la esencia del miedo en Hollywood seguía siendo de raigambre gótica. (…) Su formato, esencialmente melodramático y romántico, y su mensaje moral y moralista, podría resumirse en la advertencia que ya lanzara la novela de Mary Shelley en 1918, al presentar a su Frankenstein como el moderno Prometeo: ‘No desafiéis a Dios ni a la naturaleza” (Jesús Palacios).

Inmaculada antología alumbrada por el túrbido escritor y crítico de cine Jesús Palacios, en cuyas entrañas habita un pormenorizado recorrido por los precedentes literarios que han cimentado nuestros pavores nocturnos procurados por el celuloide.

‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de terror moderno’, edición de Jesús Palacios (Valdemar, 2018).

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (V) | Miércoles 18 de marzo de 2020

–“Que la arquitectura tenga poder para curar”.
–“Este es mi segundo edificio favorito”.

Las razones arquitectónicas que habitan en la inefable circunspección de las emociones.

Columbus‘ (2017), de Kogonada.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VI) | Jueves 19 de marzo de 2020

–“Yo paso a encarnar un típico personaje de Orwell, una no-persona” (Reinaldo Arenas).

Peregrinar tras los estigmas orbiculares de un proscrito.

Reinaldo Arenas, escritor cubano, nos habla de su vida‘. Cuatro fragmentos de entrevistas realizadas entres 1980 y 1988.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VII) | Viernes 20 de marzo de 2020

“Se ha perdido una idea del teatro. Y mientras el teatro se limite a mostrarnos escenas íntimas de las vidas de unos pocos fantoches, transformando al público en voyeur, no será raro que las mayorías se aparten del teatro, y que el público común busque en el cine, en el music-hall o en el circo satisfacciones violentas, de claras intenciones” (Antonin Artaud).

No cabe más razón de sobremesa que acechar la nada.

‘El teatro y su doble’ (1938), de Antonin Artaud.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (VIII) | Sábado 21 de marzo de 2020

(Don) –“¿Qué ha pasado?”
(Ann) –“No nos damos cuenta cuando somos felices, y eso también es injusto. Uno debería vivir la felicidad y poder guardarla para cuando falte, sólo un poco, como guardar cereales en la despensa, o papel higiénico de recambio”.
(Don) –“¿Recambios de felicidad?”.

Provisiones para la incertidumbre.

Cosas que nunca te dije‘ (1996), de Isabel Coixet.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (IX) | Domingo 22 de marzo de 2020

(Sebastian Flye) –“Pensaba que estaba de vuelta en Oxford… lo que es extraño… ¿no crees? Porque ya no podría salir de aquí”.
(Charles Ryder) –“No”.
(Sebastian Flye) –“… que de momento no puedo viajar”.
(Charles Ryder) –“No”.
(Sebastian Flye) –“Charles… si vas a venir a verme… ¿Podrías traerme una botella de brandy?”.

Descender al Marruecos francés tras los vestigios sanitarios de Sebastian (Flyte para los advenedizos).

Retorno a Brideshead‘ (1981), de Derek Granger, basada en la novela homónima de Evelyn Waugh.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (X) | Lunes 23 de marzo de 2020

(Jacques Cormery | Infante) –“¡Me aburro! ¡Me aburro!”.
(Abuela) –“¡A benidor!” (“Au, vine i dorm!” | “¡Venga, ven y duerme!”).
(Jacques Cormery | Adulto) –“La memoria de los pobres está menos alimentada que la de los ricos, tiene menos puntos de referencia en el espacio, puesto que rara vez dejan el lugar donde viven, y también menos puntos de referencia en el tiempo de una vida uniforme y gris…”.

Eviscerar la memoria ontológica, gráfica y última de Camus.

‘El primer hombre’, de Jacques Ferrandez (Alianza Editorial, 2019), novela gráfica basasa en la obra homónima de Albert Camus.

Harterofilias domésticas | Estado de alarma (XI). Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus
Viernes 13 de marzo de 2020

Mientras COVID-19 se expande, sus consecuencias nos trastornan y dibujan un estado de alarma sanitaria sin precedentes. Miedo, desconcierto, incredulidad, impotencia, escepticismo, manipulación y otros conceptos sobrevuelan nuestro horizonte personal y profesional. “Responsabilidad cívica” y “recesión económica” resuenan en un inquietante equilibrio que afecta, de un modo progresivo, al ámbito social, cultural, económico y político. En definitiva, vital.

Ante el presente e incierto panorama, desde MAKMA (y mediante frías solicitudes telemáticas) hemos invitado a difundir su testimonio a una heterogénea nómina de personas implicadas profesionalmente en el área de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias y políticas, procurando respuesta a diversas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos la presente pandemia.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) En caso de confinamiento, voluntario o forzoso, ¿de qué modo prevés afrontar tu aislamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevarías a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ADA DEL MORAL (ESCRITORA Y PERIODISTA | TÁNGER)

1) En Marruecos, ¡sin poder salir!

2) Creo que vamos a estar así un tiempecito. Y, económicamente, como no se frene la cosa, las consecuencias no seran muy sostenibles. Me preocupa la alarma social y el no saber el alcance real de esta pandemia.

3) Espero no llegar al aislamiento. Pero me imagino que en casa con mi novio y el perro y salendo a comprar lo mínimo, huyendo del gentío. Si pudiera cruzar a España iríamos a Palencia con mi gato y mi poni, que allí tengo jardín. Voy a aprovechar para terminar mi tesis y mi libro y leer todo lo que tengo pendiente: los cuentos de Katerine Briggs, ‘Apegos feroces’, ‘Hotel California’, la biografía de Victor Hugo, de André Maurois…, cocinar, escribir, cuidar bichos y animales, embarazarme.

4) Me preocupa el pánico social. Me asquean las actitudes de los políticos de todo signo. Me fastidia el cierre de los teatros, la cancelación de las ferias, el destino de los viejos, la duración y el impacto, que tantos vagos estén, de momento, tranquilos ante la idea de no dar palo al agua, y los trabajos que puede estar perdiendo la gente válida.

ALBERTO GÓMEZ FONT (ESCRITOR, LINGÜISTA Y BARMAN | MADRID)

1) En mi domicilio principal (en Madrid), con mi hija, su madre (y viene a trabajar la asistenta). Todos bien. Vida muy normal.

2) Imagino varias semanas de parón casi absoluto y después una lenta vuelta a la normalidad. Los daños económicos (fundamentalmente para el sector servicios) serán muy fuertes. No veo, en cambio, que vaya a haber consecuencias en el cultural ni en lo político.

3) Escuchar música, conversar con los amigos por teléfono y por otros canales y seguir sumergido en mis lecturas tangerinas.

4) Solo echaré de menos mis cervecitas en el bar del barrio…

ÁNGEL DE LA CALLE (ILUSTRADOR, AUTOR DE CÓMICS Y DIRECTOR DE CONTENIDOS DE LA SEMANA NEGRA DE GIJÓN | GIJÓN)

1) Estoy en un autobús, hacia una cita de trabajo.

2) El escenario inmediato es el que veo, cola en el Mercadona. La gente cagada, porque no hacen más que comprar papel WC. A largo plazo no sé, a corto supresión de toda actividad cultural, festiva y de ocio comunitaria.

3) Tengo bastantes libros en papel sin leer o releer para lo que me quede de vida. Y, por suerte, piratear series y pelis es uno de los bienes fundamentales en España (je, je).

4) ¡¡¡Ay, si esto fuese el final del capitalismo, qué bonito hubiese sido!!!

CALO CARRATALÁ (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) Hoy he estado todo el día trabajando y, en estos momentos, escuchando las noticias, que anuncian medidas resctrictivas en cuanto a movimientos.

2) Me estoy planteando pasar por la tienda de materiales de Bellas Artes para reponer algunos materiales ya escasos en mi taller; no me haría ninguna gracia quedarme sin poder trabajar estos días. También espero poder ir a mi estudio a diario a trabajar y cuidar de mis gallinas. Con respecto a la comida no soy tan exigente como la locura de mis conciudadanos demuestra, así que espero no dar empujones en los supermercados.

3) Intentaré que mi actividad se parezca a la de cualquier día normal y disfrutar de la oportunidad de pasar más horas en casa con la familia –lo que puede ser un buen momento para disfrutar y compartir confidencias–, ya que siempre es poco el tiempo que tenemos habitualmente –apenas unas horas por la noche–.

4) Mi deseo es seguir viviendo y hacer una vida de lo más normal, intentando compartir y disfrutar de cada momento que tenemos en este universo.

EMILIO GALLEGO (ARTISTA | REQUENA, VALÈNCIA)

Fotografía: Diana Gallego.

1) Me encuentro bien y tranquilo, en casa, donde tengo el taller y el estudio, por lo que no altera en exceso mis rutinas habituales, si bien a partir de hoy los niños no tendrán colegio y tendremos que organizarnos.

2) El escenario inmediato lo veo con preocupación; esto va empeorar, según parece, y hay que atender disciplinadamente las recomendaciones. En cuanto a las consecuencias, parece obvio que se nos viene encima una crisis económica, cuyas consecuencias van a depender de la duración de esta crisis sanitaria. Como siempre, el primer sector afectado es el cultural y artístico, que parece más prescindible en cuanto a supervivencia pura y dura, algo que viene a agravar la ya de por sí situación precaria del sector de las artes visuales, que es en el que me muevo. Las consecuencias a medio y largo plazo creo que dependen, por un lado, de cómo altere la convivencia y si esto nos hace más o menos empáticos y solidarios. Por otro lado, siempre hay que temer que los poderes económicos aprovechen para dar un giro restrictivo en las políticas sociales, pero también en la sombra que se proyecta sobre la cultura, cada vez más espectacularizada, como modo de neutralizar su capacidad de cuestionamiento social. Me preocupa y mucho esto.

3) Como he comentado, debido a que en casa tengo la posibilidad de seguir trabajando, me va a afectar moderadamente el confinamiento, que es voluntario de momento, ya que ni en casa ni alrededor hay ningún caso de coronavirus. La familia estamos siguiendo las indicaciones generales en cuanto a restringir el contacto directo con personas y demás. Tengo una buena reserva de libros y películas para ver, pero no creo que disponga de mucho más tiempo del habitual, así que aún seguiré necesitando un par de vidas más para agotar esa reserva…

4) Ojalá que pase pronto, que la gente sea capaz de tomar las medidas adecuadas, por ellos y por todos. Que no entremos en pánico y que si se acaba el papel higiénico siempre quedará el bidé. ¡Ah!, y una cosa más, mi más sincero agradecimiento a los profesionales de la salud pública, ¡verdaderos héroes de esta situación!

ESPIDO FREIRE (ESCRITORA | MADRID)

1) Estoy en mi casa, en Madrid, confinada de manera voluntaria para evitar la propagación del coronavirus.

2) Es imposible de imaginar ni de prever. Ni siquiera hemos llegado al peor pico de la epidemia. Podremos evaluarlo más adelante.

3) Se parece en gran medida a los días de trabajo en casa sin confinamiento: lectura, escritura, tareas pendientes. Por suerte, no está siendo en absoluto un cambio de hábitos ni un sacrificio para mí. Para quienes sí lo es, estoy recomendando libros y enlaces culturales en las redes sociales, y planeo algo un poco más complejo para cuando se prolongue la situación.

4) Ánimo para todos, y por favor, mucha precaución. Es momento de salvar vidas, lo demás vendrá después.

ISAURA NAVARRO (SECRETARIA AUTÓNOMICA DE SALUD PÚBLICA Y SISTEMA SANITARIO PÚBLICO DE LA GENERALITAT VALENCIANA | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi casa, confinada esperando que vengan a hacerme la prueba porque la directora general de Salud Pública ha dado positivo, y como llevamos trabajando codo con codo para hacer frente a esta pandemia, hay riesgo, soy persona de contacto; además, tengo tos y dolor de cabeza.

Ahora trabajando vía telemática, con Whatsapp, llamadas, como mucha más gente. Me encuentro bien, menos la tos y el dolor de cabeza, aunque en espera de resultados.

2) Los efectos económicos y sociales están encima de la mesa. El gobierno debería adoptar más medidas de las que ha adoptado, que son absolutamente insuficientes y poco realistas en cuanto al impacto económico que va a tener una paralización absoluta de la vida productiva y de la vida social.

Creo que las medidas han de ser mas valientes por parte del Estado. Se debe proponer a las Comunidades Autónomas que vayan más allá de lo que se ha ido hasta ahora. Porque es cierto que la mayoría están controladas, pero en Madrid hay más descontrol, y como no se les ha ordenado que se queden en sus casas (como es la recomendación lógica), se están yendo a su segunda residencia a la costa y, por ello, se expande el virus de una manera acelerada. Las medidas a adoptar entiendo que deben ser más drásticas, de mayor cierre, porque la gente lo está viviendo con incertidumbre.

Ayer hubo una comparecencia del presidente del Gobierno donde se anunciaron un serie de medidas, pero desde mi punto de vista, y dado lo ocurrido en otros paises –Francia tomó medidas más pronto e Italia más drásticas y, por supuesto, sabemos el caso de China–, entiendo que ya urge que se adopten decisiones más radicales para parar esto o reducir su impacto, porque, aunque detenerlo es difícil, hemos de contenerlo y tener el mayor control de la situación.

3) ‘L,últim dels valencians’, de Guillermo Colomer, será mi próxima lectura en cuanto pueda, ya que estoy trabajando desde casa.

JAVIER RIOYO (ESCRITOR, PERIODISTA Y DIRECTOR DEL INSTITUTO CERVANTES DE TÁNGER | TÁNGER, MARRUECOS)

1) En Tánger, mirando la costa española desde la terraza. No con aquella sensación de urgencia que se veía en Casablanca película –que siempre fue Tánger–, sino con una inquietud por los que quiero.

2) El escenario cambia cada hora, no quiero ser ni seré apocalíptico, pero los vientos son mucho peores que ese del Levante que de vez en cuando nos aturde y calienta.

3) Me gusta aislarme con mis libros, mis películas y mis cercanos. Ahora termino el mejor del año, ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo, y me esperan unos cuantos clásicos.

4) Quiero que mi aislamiento y mi manera de ver mi país desde la terraza sean algo voluntario y corto. ¡A la mierda el virus!

JAVIER VALENZUELA (ESCRITOR Y PERIODISTA | MADRID)

1) El coronavirus no ha alterado demasiado mi vida, pero es que mi vida no es de las más habituales. Como antes de su aparición, paso la mayor parte del día en mi casa de Madrid, leyendo y escribiendo. Es lo que hago desde hace décadas: trabajar a distancia. Mi casa, estuviera en Beirut, Rabat, París, Washington o Madrid, o fuera la habitación de un hotel en decenas de otros lugares, siempre ha sido también un lugar de trabajo. El lugar desde el que escribía y desde el que enviaba a la redacción mis artículos, crónicas, reportajes o columnas, o a la editorial los manuscritos de mis libros. Como siempre, salgo a pasear un par de veces al día durante treinta o cuarenta minutos. Y como siempre, sin entrar necesariamente en bares o comercios. Así que, de momento, los principales cambios que siento son que me han cerrado el gimnasio –donde iba dos o tres veces a la semana-, y cancelado reuniones amistosas y actos públicos.

2) Me temo que la recesión provocada tanto por el miedo al coronavirus como por las medidas adoptadas para combatirlo va a ser brutal, tan brutal como la de 2008. Y me temo que la vamos a pagar los de siempre. Con despidos masivos, congelaciones o reducciones de salarios, recortes de prestaciones sociales. Deberíamos aprovechar esta crisis para ajustar determinados aspectos del modo de vida mayoritario. Por ejemplo, para no ir tan acelerados, para ser menos consumistas, para efectuar menos viajes caprichosos que son altamente contaminantes (lo de pasar un fin de semana en una ciudad extranjera porque el vuelo es barato), para devolver las fiestas populares (Fallas y demás) a unas proporciones más razonables, para celebrar menos eventos completamente prescindibles, para intentar tener un país más autosuficiente energética e industrialmente, para valorar y fortalecer el sistema sanitario público, para desarrollar más el teletrabajo y reducir el presencial… Pero intuyo que no lo vamos a hacer. Intuyo que la única consecuencia de esta crisis va a ser una tremenda recesión económica que paguen las clases populares.

3) Aunque ahora vaya a tener que pasar más tiempo en casa, dedicaré mi tiempo libre en ella a lo de siempre: leer y ver algunas películas y series interesantes. He dicho “algunas”, no “todas”. El consumo compulsivo de Netflix y similares también me parece enfermizo.

4) Hubiera sido maravilloso que la reacción popular a la extensión en España del coronavirus no hubiera sido solo el asalto a los supermercados para arramblar con el papel higiénico y las latas de atún. Hubiera sido maravilloso que también se hubiera producido un incremento de las ventas de libros, en librería u online, para pasar la cuarentena. Yo siempre he entendido la lectura de un libro como un viaje, pero creo que los que así lo hacemos somos una minoría cada vez más exigua. Supongo que el principal consumo cultural de esta crisis serán las series televisivas en plataformas de pago. Eso me apena, para qué voy a negarlo.

JESÚS PALACIOS (ESCRITOR Y CRÍTICO DE CINE | MADRID)

1) En Madrid, ciudad contagiada, metido en casa y después de que se hayan cancelado todos los compromisos laborales que tenía tanto fuera como dentro de la capital. Con buena salud, de momento, y capeando el temporal.

2) El escenario inmediato personal es muy negro: la cancelación de varios eventos en los que colaboro significa también pérdidas económicas de las que, como autónomo, dependo mes a mes, con lo que, a día de hoy, no sé cómo voy a poder hacer frente a mis pagos y necesidades más inmediatas. En lo general, creo que el panorama no pinta tampoco mucho mejor. La crisis económica y de confianza propiciará medidas restrictivas de todo tipo, la caída del estado de bienestar se afianzará y tendremos que lidiar con nuevas subidas de precios, cierres de pequeñas y medianas empresas y subidas impositivas. La vida, en especial para quienes trabajamos en temas culturales, se pondrá más complicada, pues en tiempos de tribulación lo que menos importa e interesa al estado (y a la mayoría de ciudadanos) es la cultura. Somos como Stallone, Schwartzenegger y Chuck Norris (quien ya tiene el Corona, por cierto): expendables. Libros, cine, revistas, cómics, literatura y todo lo que los rodea (ferias, festivales, salones, convenciones, etc.) caerán en picado, salvo que el estado haga un gran esfuerzo por respaldarlos. Y si lo hace, será para controlarlos y manipularlos, lo que dejará fuera de juego a quienes no sigan las directrices ideológicas del momento.

3) Como siempre: leyendo, viendo películas, escribiendo y practicando juegos perversos con mi pareja. Por suerte o por desgracia, con más de tres mil libros en cajas y estanterías y más de dos mil películas, no creo que me falte entretenimiento. Incluso puedo prescindir de la televisión (lo que ya suelo hacer en general). Las lecturas serían, como suele ser también el caso, literatura de horror, ciencia ficción distópica y castastrofista, apocalíptica clásica y moderna, crimen, novela negra, pornografía del siglo XX, cuentos infantiles y filósofos como Cioran, Schopenhauer, Zappfe o Nietzsche. O sea: como la vida misma.

4) Mi único comentario es, parafraseando las mejores y peores películas de catástrofes, de ‘Tiburón’ a ‘Redneck Zombies’, que gran parte de lo ocurrido se podría haber evitado, tanto a nivel global como nacional. Ver cómo el día 8 de marzo se manifestaban miles de personas con permiso del gobierno central y local, en el Día de la Mujer, a sabiendas (no de las posibilidades) de las certezas de contagio y multiplicación del virus, no ha hecho más que confirmar mis peores temores sobre la raza humana. Que hace cinco días se permitiera y animara a miles de mujeres a que se concentraran en el epicentro de la epidemia en España y hoy yo no pueda salir de mi casa, ni trabajar, es un dato más que confirma el egocentrismo suicida de una especie que quizá merezca la extinción.

JORDI A. CARBONELL (PROFESOR DE LA URV | TARRAGONA)

1) Desde el punto de vista de la salud me encuentro perfectamente. Como han cerrado la universidad, trabajo en mi casa mandando materiales y deberes a mis alumnos mediante el moodle. Salgo poco y no quedo con nadie. Espero que esta situación dure pocas semanas, ya que la clausura no va conmigo.

2) El escenario inmediato que imagino es el de confinamiento general de todo el país. Creo que las consecuencias que va a tener la epidemia serán nefastas a medio plazo y a todos los niveles. La economía se resentirá sustancialmente y no digamos la cultura. Muchos de los proyectos de este año no se llevarán a cabo y otros saldrán enormemente perjudicados.

3) En estos momentos ya estoy prácticamente confinado. El trabajo me mantiene ocupado y así el tiempo pasa más deprisa. También aprovecharé estos días para terminar unos artículos y para leer algunos libros que tenía pendientes. Si puedo, saldré de vez en cuando a pasear un poco por la playa, acompañado de mi mujer, para que me dé el aire y tomar un poco el sol.

4) Pienso que, aunque no nos guste, debemos seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias para superar este problema en el tiempo más breve posible.

LIDIA LÓPEZ (DIRECTORA DE LASTURA EDICIONES | MADRID)

1) Me encuentro en mi casa, donde tengo una pequeña oficina para trabajar. Intento estar en casa todo lo posible y seguir a rajatabla todas las recomendaciones. Apenas salgo para ir al almacén a preparar los pedidos y a la oficina de Correos.

2) No me atrevo a vaticinar las consecuencias en lo social, pero estoy segura de que esta crisis supondrá cambios en muchos aspectos sociales y económicos. Vamos a tener que hacer un examen de conciencia profundo como sociedad y nos daremos cuenta de todo en lo que hemos fallado; quizás pueda ser hasta una oportunidad para plantearnos hacer las cosas como sociedad de una manera diferente.

3) Intentaré cumplir un horario de trabajo regular durante estos días, aunque, evidentemente, hay una buena parte de mi labor que no puedo realizar, precisamente la que más me gusta: la del contacto con los/as autores/as y los/as lectores/as en las ferias del libro y las presentaciones. Aprovecharé para hacer algunas cosas para las que nunca me da tiempo en el día a día y las voy dejando: actualizaciones en la página web, volcado de datos en algunas plataformas, cambios en algunos diseños, etc. Y, claro, pensaré, pensaré mucho en cómo solucionar el parón económico que estos meses van a suponer para una editorial independiente como Lastura. Y en lo personal, espero poder aprovechar para leer alguno de esos libros imprescindibles para los que no se saca tiempo en el día a día.

MANUEL AGUILAR (ACTOR | MADRID)

1) En Madrid. Aquí la situación todavía es de aparente normalidad.

2) Catastrófico en todos los sentidos. En estos momentos lo único que siento es absoluta impotencia. Lógicamente, me interesa mi gremio y siempre que sucede cualquier calamidad los primeros afectados somos los desgraciados de los actores. Las noticias que llegan de la Unión de Actores son alarmantes. Se que es egoísta solo mencionar mi gremio, pero en estos crudos momentos es complejo explicar correctamente la situación que estamos viviendo.

3) Lectura, sobre todo.

4) Espero que el gobierno sepa conducir de forma inteligente y firme la situación de la crisis económica que se nos viene encima.

MARINA VICENTE (CODIRECTORA DE LA LIBRERÍA 80 MUNDOS Y DIRECTORA DE AGENCIA MANKELL | ALICANTE)

1) Actualmente en casa, de retiro social y espiritual. Vamos, sin síntomas y sin excusa para dejar de trabajar en el ordenador.

2) El escenario inmediato es de desastre. Desde el punto de vista de nuestro sector supone una parada económica brutal. Se van a ver muchas empresas culturales afectadas, pero no solo las empresas van a sufrir las consecuencias, también los artistas y creadores que viven de la participación en encuentros públicos. Y eso solo hablando del ámbito cultural, pero todo el sector servicios está sufriendo ya las consecuencias de esta situación. Esperemos que nuestro gobierno sepa cómo afrontar esto para que haga el menor daño posible a la salud y al empleo. No obstante, nosotros pondremos de nuestra parte cumpliendo con las recomendaciones de sanidad. Hay que frenar esto y tenemos que hacerlo entre todos.

3) Creando nuevas propuestas culturales para cuando salgamos de este parón. Leyendo todo lo que tengo pendiente (que no es poco) y viendo algunas series que me han recomendado.

4) Todo mi cariño a los afectados por el virus y… ¡ánimo a todos los autónomos!

MARISA GALLÉN (DISEÑADORA | VALÈNCIA)

1) En casa, leyendo… Estaba preparando una exposición y una conferencia para la semana del 22 de marzo y se ha cancelado; esta será una oportunidad para relajarme tras un período muy intenso.

2) Hemos de cumplir la cuarentena por responsabilidad cívica ya que solo así podremos reducir la transmisión del maldito coronavirus.

Todo palo tiene dos puntas: una será el impacto económico y social, que puede ser devastador para los ingresos y para la salud mental de muchas personas. La otra punta, la positiva, es que obligará a reflexionar sobre la importancia de lo público, de lo colectivo. Véase lo diferente que es afrontar una crisis sanitaria de este tipo cuando existe sanidad pública a cuando la cobertura es privada. ¿Es que solo tienen derecho a la atención médica los que poseen recursos económicos para pagar un seguro médico?

3) Voy a tratar de ver la cuarentena como algo no necesariamente negativo, sino como un período de tiempo diferente y una oportunidad de trabajar en casa sin el estrés del día a día. También me ocuparé de mi bienestar físico y mental, haciendo cosas que me gustan, como leer y hacer alguna escapada al aire libre, preferiblemente lejos de la ciudad.
Tengo varios libros a estrenar ya mismo:
‘Una teoría de la democracia compleja’, de Daniel Innenarity.
‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres’, de Siri Hustvedt.
‘Mujeres de la posguerra’, de Inmaculada de la Fuente.

4) El teléfono se convertirá en el aliado imprescindible para mantenerme en contacto con amigos, familiares y clientes.

MARISA GIMÉNEZ SOLER (GESTORA CULTURAL Y DIRECTORA DEL MUSEO DEL RUSO DE ALARCÓN (CUENCA) | VALÈNCIA)

Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

1) Me encuentro en mi casa, en Valéncia, ya mentalizada para no salir en días o semanas.

2) Parece que estemos viviendo en una peli de ciencia ficción. No habíamos imaginado nunca una situación así. Esto va a suponer un antes y un después. Por supuesto que vendrá una crisis brutal y que el panorama geopolítico va a cambiar. Ante el desastre que se nos avecina, espero que sepamos sacar también algún aprendizaje. Que este parón sirva para valorar las razones importantes por las que vale la pena pasar por la vida. Esta bofetada a nuestra estupidez nos hace vulnerables y más sensibles para apreciar lo que tenemos o teníamos. Que lo que dábamos por hecho que estaba ahí, que libertades y derechos se tambaleen y que todo lo que nos rodea pueda cambiar en pocos días nos va a hacer replantearnos muchas cuestiones personales, sociales y políticas. Es un momento de concienciarnos más y asumir deberes.

3) Como es el primer día, lo llevo con filosofía. Yo no soy nada casera y se me va a hacer bastante largo, pero es lo menos que podemos hacer. Pienso en la gente que está dándolo todo (personal sanitario, por ejemplo) y los veo como superhéroes.

Durante este tiempo, mi idea es seguir trabajando desde casa, escribir dos textos para catálogos que tengo pendientes y leer. Seguiré con el segundo libro de Dani Cardona ‘Fractura de tibia y peroné’, ‘Alegría’, de Manuel Vilas y con ‘4321’, de Paul Auster. Otro libro que tengo en el montonet es una biografia sobre Patti Smith. La música también espero que me acompañe.

4) Ojalá podamos besar y abrazar pronto a padres, familia y amigos. Esto de las distancias se me hace muy raro.

MERY SALES (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) A mi me pilla en el taller, pintando; preparando una exposición prevista para la temporada mayo-septiembre.

2) Me cuesta tener una previsión, pero, lamentablemente, afectará, sobre todo, a las personas más vulnerables… Por mi parte, suscribo la maravillosa canción mensaje de Jorge Drexler, ‘Codo con codo’. Pienso en los afectados, los enfermos, los que tienen más dificultad para salir adelante en su día a día. Confío, sobre todo como sociedad, en su naturaleza solidaria en situaciones límite; espero que seamos capaces de estar a la altura, cada cual desde su lugar, y que tengamos perspectiva altruista.

3) Mi aislamiento, con lecturas y actividades hogareñas, espero que me ayude a encontrar silencio interior para escuchar aquello que va encaminado en esta dirección y saber actuar de la mejor forma ante las dificultades que vayan viniendo. Y mantener un contacto afectivo cotidiano, aunque sea desde la distancia, con quienes me puedan necesitar.

4) Estamos al principio de un proceso largo. Para poder reflexionar bien sobre este recién iniciado “estado de alarma” necesitamos tiempo y, precisamente, esto es lo que vamos a tener… Espero que sepamos aprovecharlo y superarnos como “sociedad resiliente”.

PACO CAPARRÓS (ARTISTA Y GESTOR CULTURAL | RIBA-ROJA, VALÈNCIA)

2) Lo que creo desde hace algunos meses es que estamos ante una metamorfosis social. Era de esperar un acontecimiento especialmente singular como lo que acontece. Es la antiglobalización. Veremos, en breve, una deslocalización de empresas tanto americanas como europeas en China, y nada mejor que el miedo como bálsamo y justificación del cambio de rumbo de los paises…

3) Pues en casa leyendo, viendo cine, escribiendo, afinando proyectos, dibujando, haciendo fotos del nuevo trabajo, ordenando los archivos del servidor, y reflexionando… Además de arreglar el jardín, y cocinar en familia… Un buen plan, ¿verdad…?

RAFA GARRIGÓS (ESCENÓGRAFO | MADRID)

1) Estoy en Madrid, en casa, tirando de mi padre supermayor.

2) Pues ni idea, pero se restringirán las reuniones y la libertad de moverse.

3) Con mi padre ya llevo una vida de monja luterana, así que me dedicaré a mi vida de sirvienta ponelavadoras y planchadora y cambia pañales. Sobre cómo cultivarme, haré lo que pueda, porque llevo meses en el marasmo intelectual: Internet, Spotify, YouTube, Pornhub…

4) Esto es la ‘teoría del shock’, controlar a la población a través del pánico y justificar la neorrecesión y redundar en el capitalismo salvaje.

ROMINA SÁNCHEZ (ACTRIZ | MADRID)

1) Estoy en Madrid, en el epicentro de la crisis. Por ahora he llevado una vida normal, pero dado el elevado número de contagios, y por mi vulnerabilidad debido a que soy asmática, por recomendación de mi neumóloga he decidido no ir a trabajar para evitar una hora de transporte público, así como ir a clases colectivas, etc.

2) En estas próximas semanas, me imagino un panorama bastante oscuro, lo más seguro es que cierren Madrid, se cree un estado de alarma… Si la gente no se queda en sus casas, no parará de subir el pico de expansión de la epidemia, por lo que nos podemos ver en una situación similar a la de Italia.

Ya se entán viendo las consecuencias, todo paralizado, teatros, museos, festivales, conciertos, etc., suspendidos… Si la propagación del virus no se para y las medidas extremas se extienden en el tiempo, tendremos una crisis peor que la de 2008.

3) La verdad es que no me importa en absoluto pasarme unos días en casa, ¡¡¡hay tanto que se puede hacer!!! Pienso descansar, leer, escuchar música, tocar el piano, cantar, conversar con mi compañera, jugar con mi perro, planificar el proyecto de mi obra, etc… Ahora tendré más tiempo para cosas importantes.

SARA JOUDI (DIRECTORA DE SHIRAS GALERÍA | VALÈNCIA)

1) Después de un mes de febrero sin parar lleno de ferias en diversos lugares, nos encontramos, en primer lugar, sorprendidos. Madrid es el último destino en el que hemos estado, participando en la feria Art Madrid 2020. Tras dos semanas de trabajo, de repente, nos hemos encontrado con un cambio radical del que todos debemos concienciarnos y poner de nuestra parte para poder volver lo antes posible a retomar la normalidad.

2) En el escenario inmediato, debido a las circunstancias actuales, nos hemos visto obligados a cerrar las puertas de la galería, así como aplazar los eventos programados. Es un escenario preocupante en el ámbito de salud, desembocando en grandes problemas para el panorama cultural, así como especialmente para el económico, algo que ya se está viendo reflejado.

Respecto a la cultura, nuestro sector es el ámbito más vulnerable y el cual podría verse muy afectado y perjudicado en estas situaciones. Véase, por ejemplo, la crisis económica previa. Es por ello por lo que esperamos contar con futuro apoyo de las administraciones públicas. Volver a la normalidad es el objetivo principal y, para ello, todos debemos colaborar para conseguir salir de esta situación.

3) Creo que ante este tipo de situaciones debemos parar y reflexionar. La calma y la paciencia es lo que más debemos potenciar estos días. Además, considero que es un buen momento para pensar en cómo hemos llegado a esta situación, cómo poder superarla y cómo aprender de ella para que estas circunstancias no se vuelvan a repetir en un futuro.

En lo referente a la galería y nuestro espacio, ante la situación y recomendaciones sanitarias, la mejor opción es cerrar las puertas de la galería, ya que gran parte de nuestro trabajo se basa en el trato personal con nuestros clientes. No obstante, para sobrellevar la situación, continuaremos trabajando vía online a través del e-mail y mantendremos informado a nuestro público a través de nuestra página web www.shirasgaleria.es y nuestras redes sociales. ¡Seguir trabajando es la clave fundamental para superar esta situación!

Un buen libro siempre es bienvenido. Ante la falta de tiempo con el trabajo, también se agradece un pequeño parón para comenzar nuevas lecturas pendientes. Aquellos que nos dedicamos al arte y la cultura siempre tenemos un gran listado de libros por acabar.

Además, un amigo coleccionista me ha recomendado la idea de hacer visitas virtuales por algunos de los museos más destacados del panorama mundial como el Metropolitan, El British Museum, National Gallery Art of Washington, El Louvre, El Prado y los Museos Vaticanos, entre otros.

En fin, un parón siempre viene bien, aunque mejor si fuera en otras circunstancias.

El apoyo de la familia y las amistades son necesarios para sobrellevar mejor este tipo de circunstancias.

SEBASTIÁN NICOLAU (ARTISTA | VALÈNCIA)

1) En Valéncia, atento a las noticias y tratando de salir lo imprescindible para evitar recibir o transportar el desagradable pasajero, polizón invisible.

2) El escenario ya no hace falta imaginarlo, lo estamos viviendo entre la serenidad y el miedo colectivo. En cuanto a la repercusión sobre cualquier actividad en cualquier ámbito creo que será devastadora a corto plazo y con una recuperación incierta, dependiendo de la duración de esta crisis que, de sanitaria, se ha convertido en sistémica en cuestión de días.

3) No es fácil contestar. Escuchar música, leer o hacer cualquier actividad creativa necesita de cierta atención y, llegado el caso de una situación más extrema, que esperemos no llegue, esa tranquilidad mental desaparece. Tal vez, recuperar cine o series interesantes en TV ayude a distraer y pasar el tiempo más fácilmente.

4) Mantenernos informados y valorar el hecho de que el verdadero peligro no parece ser tanto el propio virus como el que su contagio se produzca de manera multiplicada al mismo tiempo, lo que impediría su atención hospitalaria. Su ralentización parece ser la mejor vacuna y para eso la conciencia colectiva es indispensable.

SOLIMÁN LÓPEZ (ARTISTA | PARÍS)

Filtro ‘High meshes’, de Solimán López.

1) Actualmente, me encuentro en París por fuerza mayor. Resido aquí, pero el domingo tenía previsto mi viaje a Colombia para presentar la obra ‘CELESTE’ en el marco de la Muestra de Cine Español en Bogotá, Cali y Medellín. Los eventos se han cancelado, incluidas mis instalaciones, masterclass, reuniones y charlas. Estamos tratando de continuar con el proyecto de manera online, pero hay algo que irremediablemente se ha perdido y el trato personal con otros profesionales y gente que había hecho un esfuerzo enorme por tenerme en su programa.

2) El escenario inmediato es el pánico. El empoderamiento de los medios de comunicación es un arma superpeligrosa. Ahora mismo, ellos tienen el poder para hacer y deshacer. Es el momento donde la responsabilidad mediática debe salir a la luz. En este sentido, le tengo más miedo a esto que al propio virus.

Las consecuencias a medio y largo plazo son, por una parte, conceptualmente positivas, así como medioambientalmente magníficas, pero sin duda desde el punto de vista económico, tanto micro como macro, el sistema puede venirse abajo.

Políticamente es el momento de la creatividad. Esa palabra, que tanto de menos hemos echado estos años respecto a la política, esperemos que salga a flote. Se dice que en tiempos de crisis se agudiza el ingenio.Temo también a los oportunistas y a los egoístas. Esos que van al supermercado a asegurarse comida para años, sin pensar en que pueden dejar sin nada a otros, por ejemplo. El gran síntoma de nuestro tiempo.

Es el momento de la inteligencia colectiva, más que el de la ambición individual.

Respecto a la cultura, estos días me he preguntado cuál sería el papel del arte y de los artistas en el momento del caos final, y la verdad que me han venido muchas dudas a la mente. Es, sin duda, un buen momento para reflexionar y poner de nuevo muchas cosas en orden. La intelectualidad en estos momentos es una potentísima herramienta de control social, ya que mesura, conciencia y justifica las acciones más drásticas. Es el momento de identificar otros marcos teóricos que no tengan que ver con la presunción religiosa.

Económicamente creo que tomaremos conciencia del producto local y cercano como estrategia de supervivencia y, por supuesto, volveremos a algunas prácticas antiguas. No digo que volvamos al trueque, pero imaginando el colapso total, sería posible.

3) Creo que el aislamiento ya está creado. El perímetro personal se ha reducido y se han abierto barreras virtuales entre nosotros, conocidos y desconocidos. Pasará mucho tiempo para que esta barrera caiga y nos miremos directamente. En el caso de un toque de queda generalizado, creo que haré todo aquello que nunca he podido hacer por otros compromisos externos. Aprender algún idioma, por ejemplo, seguir formándome, experimentar con mis ideas y, en la medida de lo posible, pasar el mayor tiempo posible con mis seres queridos.

4) En este momento las estructuras digitales adquieren una fuerza mayor en nuestro sistema social de comunicación y estrategias. Más que un comentario, lanzo una pregunta: ¿Es la realidad virtual la respuesta a nuestro tiempo?

XIMO ROCHERA (ESCRITOR Y EDITOR DE CANIBAAL Y REVISTA 491 | VALÈNCIA)

1) ¿Que cómo estoy? Estoy jodido, porque ahora mismo estaríamos yendo al aeropuerto para viajar a Japón a celebrar el 18 cumpleaños de mi hijo Saúl. Un viaje programado hace meses y anulado ayer mismo.

2) El escenario inmediato va a ser de caos, porque creo que el género humano es caótico; no hace falta más que ir a los supermercados y ver que todas las estanterías están vacías.

Hace poco hablaba con Arístides Rosell y él definía que, en realidad, esta es una situación de guerra (la Tercera Guerra Mundial), pero sin tanques ni balas. Estoy de acuerdo con él.

3) Leería por la noche, como todos los días, y adelantaría todos los trabajos editoriales pendientes, que con la reciente reforma de mi casa no he dado rienda suelta a mis dedicaciones literarias, y solo me he dedicado a ser albañil.

4) No deja de ser mas que una expresión de cómo está la humanidad hoy en día, no solo de sometida y desnortada y de falta de interés por tener juicio propio. El único que respira a gusto (y eso es un placer decirlo) es el planeta, que dice: “Por fin los humanos han parado (je, je, je)”.

Merche Medina

La literatura que alimentó el cine de terror

‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de horror moderno’, de VV.AA. (Valdemar Editores)
56º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX)
Centro de Interpretación del Cine en Asturias (CICA)
Casino de Gijón
Fernández Vallín s/n, Gijón
Martes 20 de noviembre de 2018 a las 17:00

El próximo martes 20 de noviembre de 2018, dentro de las actividades paralelas del 56º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), a las 17:00 h. de la tarde, en el Centro de Interpretación del Cine en Asturias (CICA), sito en el Casino de Gijón, tendrá lugar la presentación del libro ‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de horror moderno’, publicado por Valdemar Editores.

Valdemar-Cartel-FB copiaLa presente antología, elaborada por el crítico de cine y especialista en literatura popular Jesús Palacios, reúne dieciséis relatos que, de una u otra forma, han servido de inspiración para algunos de los títulos más representativos del cine de terror moderno.

Desde la época del cine mudo son numerosas las películas inspiradas en relatos góticos clásicos o historias de terror más modernas. En los años treinta, los estudios Universal llevaron al cine la práctica totalidad de los mitos literarios del género: ‘Drácula’ (1931), ‘El doctor Frankenstein’ (1931), ‘El hombre invisible’ (1933) y muchas otras. En los años cuarenta toma el relevo la RKO con títulos como ‘La mujer pantera’ (1942) o ‘El ladrón de cuerpos’ (1945). Pero a partir de la década de 1950, los mitos clásicos del terror han ido dando paso a otros temas más propios de la ciencia ficción, como los monstruos mutantes, las invasiones alienígenas o los zombis, así como a la aparición de nuevos personajes como el científico loco. Finalmente, en los años sesenta se produce una revisión iconoclasta de estos mitos de la mano de productoras como la Hammer o directores como Roger Corman o Mario Bava.

La selección reúne relatos clásicos llevados al cine, como ‘El gato negro’, de Poe, o ‘La pata de mono’, de Jacobs, y otros menos conocidos, como ‘La plaga de los muertos vivientes’, de Hyatt Verrill, precursor de ‘La noche de los muertos vivientes’, de Romero; ‘El hombre elefante’, crónica del doctor Frederick Treves, que inspiró a David Lynch la película del mismo título; ‘No mires ahora’, de Daphne du Maurier, que se adaptó al cine como ‘Amenaza en la sombra’ (1973), dirigida por Nicolas Roeg, o ‘Destructor negro’, de A.E. Van Vogt, en el que el lector descubrirá la opresiva historia de horror cósmico que hay detrás de ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott.

Fotograma de la película 'La noche de los muertos vivientes', de George A. Romero (1968).

Fotograma de la película ‘La noche de los muertos vivientes’, de George A. Romero (1968).

“El ero-guro es un transgénero bastardo»

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Géneros de la técnica y el espanto en ‘Arquitectura y Terror’

‘Arquitectura y Terror’, nº8 de la revista Canibaal
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Viernes 26 de mayo de 2017 a las 19:30

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta el viernes día 26 de mayo su octavo número, dedicado en esta ocasión a una sugerente doble temática: ‘Arquitectura y Terror’. Como ya viene siendo habitual, la presentación tendrá lugar en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia (Plaza del Horno de San Nicolás, 4), situado en pleno dentro del barrio de El Carmen. El acto dará comienzo a las 19:30.

Canibaal. Makma

Inma Coll (imagen de cubierta), Jesús Palacios, José Luis Jover, Juan Francisco Ferré, Bárbara Traver, Susi Lizondo o Álvaro Colomer son solo algunos de los más de 50 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel de más de 150 páginas. Se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre vanguardia, crisis y actualidad de la arquitectura, literatura y arte que tienen al terror como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: la mansión gótica, la Torre de Babel, el monumentalismo, con especial atención a confluencias actuales no exentas de una mirada crítica en términos sociales, morales y estéticos: los nuevos «muros», los campos de refugiados, la pervivencia de construcciones vinculadas a los totalitarismos.

Encrucijadas y confluencias que abarcan un número imaginativo de episodios y referentes: del cine de Hitchcock a Birdie de la Compañía Señor Serrano, Guantánamo, la valla de Melilla, casas del bosque, albergues incendiados en el corazón de Europa, el hotel Overlook (El Resplandor), la casa de los Usher de Poe, el «no lugar» del antropólogo Marc Augé, las ruinas, King Kong en la cumbre del Empire State y muchos otros.

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de 'El Resplandor' (Stanley Kubrick, 1980).

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980).

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como las nuevas secciones de pensamiento con reflexiones en clave feminista (la metáfora del «techo de cristal») y socioeconómica: suburbans, Lager, espacios de ocio de acuerdo con la crítica ya clásica de Marcuse, metáforas arquitectónicas y clases sociales (J. G. Ballard), los Centros de Internamiento de Extranjeros o las Torres Gemelas de Nueva York.

Fotograma de la película 'King Kong' (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.

Fotograma de la película ‘King Kong’ (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.