La Mar… de ideas

Mar-Mar, exposición colectiva multidisciplinar
Octubre Centre de Cultura Contemporánia
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Hasta el 8 de enero de 2015

Hay dos maneras de enfrentarse al paisaje, la naturaleza o, en el caso que nos ocupa, a la mar. Una, digamos imaginaria, es concebirlos como lugares amables donde uno puede recuperar la tranquilidad, el sosiego y, por qué no, hasta el alma que las prisas diarias nos roba. Una especie de placebo para el desgastado y maltratado cuerpo. La otra, más arrebatada, concibe esa naturaleza como un espacio embravecido en consonancia con esa otra naturaleza interior que ansía más de lo que la vida cotidiana ofrece. Algo así, por emular a Umberto Eco, como si habláramos de apocalípticos e integrados con respecto al paisaje, la mar o el mundo.

Obra de Blanca Montalvo en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Blanca Montalvo en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

En la exposición ‘Mar-Mar’, organizada con motivo del festival ciudadano Mostra Viva y comisariada por Amparo Carbonell, se reúnen artistas de ambas tendencias. Los hay integrados con esa naturaleza, a la que toman por objeto de su obra, para mostrar cierta poética marina, ya sea mediante el trabajo del medio técnico empleado (pintura, fotografía, instalación, video) o empapándose del runrún de sus mediterráneas aguas. Y los hay apocalípticos, denunciando el ultraje perpetrado contra el medio ambiente o reflejando el desgarro interior que provoca adentrarse en los peligros de sus fondos marinos.

Obra de Germán Torres en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Germán Torres en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Hay sin duda poesía, nostalgia de esa mar forjadora de sueños románticos. Como en el caso de Blanca Montalvo, que desde su ventana observa la gradual transformación lumínica del mar con pasmosa obsesión, diríase que absorta por el magnetismo y atracción que ejerce el vaivén de esas aguas. Otro tanto sucede con los trabajos de Germán Torres o Giorgia Partesotti, que se zambullen en ese Mediterráneo para extraer cierta memoria, quién sabe si ligada al líquido amniótico del que procedemos. De la memoria se ocupa igualmente Luis Urquieta, con sus fantasmales fotografías digitales, temblorosas ante el paso del tiempo.

Obra de Luis Urquieta en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Luis Urquieta en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

También hay crítica, perplejidad e incluso imágenes kitsch o esperpénticas. Neus Lozano e Isaac Senchermés lo hacen mediante una fotografía de asueto playero en un espacio árido, (des)encarnado, mezcla de relax estival y contaminación. Pepe Romero se lleva la casa a cuestas para mostrar esa doblez entre la plácida vista frente al mar y su pesada carga inmobiliaria. José Luis Cueto se limita a constatar los diferentes habitantes de ese Mediterráneo, que en la playa del Lido en Venecia simbolizan modernidad y tradición en tenso diálogo. Ainhoa Salas y Guillermo Lechón se encargan de reunir pinturas, objetos y videos para poner en solfa la vida disoluta de ese turismo galopante que convierte la mar en una sopa de letras de difícil digestión.

Obra de Neus Lozano en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Neus Lozano e Isaac Senchermés en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

De la exploración del medio se hacen cargo Pepa L. Poquet, Julio Sosa, Rocío Vicent y Jaume Chornet, entre otros. Poquet utiliza un proyector de transparencias para mostrar  sus microrrelatos en torno al agua; imágenes sepia de viejos fotogramas. Sosa se apropia del mar para deconstruir su fluidez hasta dar con el alma pictórico fotográfico de sus aguas. Vicent convierte los cabellos entrelazados en un mar de dudas para la percepción, dotando al cuerpo de naturaleza propia acompasada con los ritmos de la mar. Chornet hace arqueología marina mediante el trabajo escultórico del esqueleto de cierto cetáceo que habita en el Mediterráneo, para disolver los límites entre el objeto y sus emanaciones; entre la figura y el fondo del que procede.

Fotografía de José Luis Cueto en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fotografía de José Luis Cueto en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

‘Mar-Mar’ prolonga su multidisciplinar oleaje en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia mediante un total de 27 propuestas a las que dan fértil vida 34 artistas, cuya lista completa es la siguiente: Blanca Montalvo, Mariajo Martínez de Pisón, Amparo Carbonell, Trinidad Grácia, José Maldonado, Emilio Martínez, Bia Santos, Maribel Doménech, Dolores Furió, Silvana Andrés, Laura Silvestre, Paco Giner, Paco Sanmartín, Carlos García Miragall, Vicente Ortíz, Leopoldo Amigo, Laura Rodrigo, Hector Sampér, Pepe Romero, Cuento Lominchar, Jaume Chornet, Pepa López Poquet, Isabel Navarro, Gil Gijón, Giorgia Partesotti, Rocío Vicent, Neus Lozano, Isaac Senchermès, Guillermo Lechón, Ainhoa Salas, Germán Torres, Luis Urquieta, Julio Sosa y Soumaya Raissouni.

Obra de Pepa L. Poquet en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Pepa L. Poquet en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Mercedes en 'Mar-Mar'. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Obra de Rocío Vicent en ‘Mar-Mar’. Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Escultura de Jaume Chornet y video de Giorgia Partesotti en 'Mar-Mar', en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia.

Escultura de Jaume Chornet y video de Giorgia Partesotti en ‘Mar-Mar’, en el Octubre Centre de Cultura Contemporánia.

Salva Torres

Mar-Mar, 34 Mediterráneos en el Octubre

Mar-Mar, exposición colectiva
Octubre Centre de Cultura Contemporània
C / Sant Ferran, 12. Valencia
Inauguración: Marte 2 de diciembre
Hasta el 8 de enero de 2015

‘Mar-Mar’ nos brinda la mirada de 34 artistas hacia el lugar donde progresivamente ha crecido, en un tiempo sin medida, la idea contemporánea del mundo: la mar Mediterránea. Una idea del mundo agitada, como una sucesión de espejismos que reúnen con la niebla, envueltos en la humedad que todo lo empapa, mezclados con la arena en las olas.

Imagen de la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Cortesía de Mostra Viva.

Imagen de la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Cortesía de Mostra Viva.

Idea / imagen de una mar sin tiempo, una mar sin espacio propio, que es a la vez la mar común a muchos pueblos. Miradas hacia ese lugar en medio de las tierras. Miradas privadas, compartidas a menudo, fugaces o profundas, ligeras o entregadas, militantes, abiertas a preguntas eternas que encadenan respuestas tan ondulantes e inestables como el horizonte lejano y tan presentes, rotundas y presentes, como las olas a la orilla.

La misma mar que, de cuando en cuando, limpia y ensucia todo lo que toca, y así renueva o ancla ideas y territorios. La mar que continúa dando nueva forma a las piedras, al cielo y a las nubes, que continúa custodiando lugares y creencias, que nos une y nos separa, que guarda, con la misma firmeza, lágrimas y melodías.

Esa mar tan azul y tan capaz de renovar la sangre y la memoria, que se rehace cada día en cada cuerpo, en cada ola. Mar azul y negra, y verde y roja, y gris y azul, y blanca, y otro golpe negra, mar de luz.

Obra de Dolores Furió y Silvana Andrés en la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Obra de Dolores Furió y Silvana Andrés en la exposición Mar-Mar del Octubre Centre de Cultura Contemporània. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Estas miradas, que se resuelven a través del arte, nos obligarán a revisar nuestro presente, tan ajeno ya a aquella idea de mundo civilizado que nació, sin tiempo ni espacio, en todas las riberas de la Mediterránea.

Participan en la exposición ‘Mar-Mar’: Blanca Montalvo, Mariajo Martínez de Pisón, Amparo Carbonell, Trinidad Grácia, José Maldonado, Emilio Martínez, Bia Santos, Maribel Doménech, Dolores Furió, Silvana Andrés, Laura Silvestre, Paco Giner, Paco Sanmartín, Carlos García Miragall, Vicente Ortíz, Leopoldo Amigo, Laura Rodrigo, Hector Sampér, Pepe Romero, Cuento Lominchar, Jaume Chornet, Pepa López Poquet, Isabel Navarro, Gil Gijón, Giorgia Partesotti, Rocío Vicent, Neus Lozano, Isaac Senchermès, Guillermo Lechón, Ainhoa Salas, Germán Torres, Luis Urquieta, Julio Sosa y Soumaya Raissouni.

Obra de Luis Urquieta en la muestra 'Mar-Mar' del Octubre Centre de Cultura Contemporánia. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Obra de Luis Urquieta en la muestra ‘Mar-Mar’ del Octubre Centre de Cultura Contemporánia. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Amparo Carbonell Tatay

Salvem les cases de taulellets

Houses from El Cabanyal
Editor: Felip Bens
Fotografías de Germán Caballero
Editorial L’Oronella

El Modernismo surgió a caballo de los siglos XIX y XX como expresión estética de una pujante burguesía urbana que expresaba su refinamiento, mostrando a la vez cierta nostalgia por los colores vivos y las formas orgánicas expulsados de las grandes ciudades. En un singular proceso de mimetismo y adaptación, los habitantes de los poblados marítimos de Valencia tradujeron esa estética a su propia arquitectura popular, un conjunto de viviendas, la mayoría unifamiliares, que hoy día constituye un patrimonio único  en grave peligro de extinción.

Viviendas de El Cabanyal. Fotografía: Germán Caballero.

Viviendas de El Cabanyal. Fotografía: Germán Caballero.

Afectadas de lleno por la polémica ampliación de la Avenida de Blasco Ibáñez, muchas de estas viviendas han sido abandonadas por sus propietarios y se encuentran deterioradas, incluso han sido derruidas. La segunda edición del Houses from El Cabanyal, realizada por la editorial L’Oronella, incluye imágenes de 270 viviendas de las que sólo 130 se encuentran en buen estado. Sólo en el último lustro han desaparecido 28.

“En estos momentos la situación socio política y la presión sobre el barrio  es menos desesperada que en 2007, cuando lanzamos la primera edición de 2.000 ejemplares”, comenta Felip Bens, el editor. “Sin embargo, no se trata sólo de evitar la destrucción sino de activar un plan de rehabilitación que permita regenerar una zona degradada que alberga grandes posibilidades”.

Vivienda de El Cabanyal. Foto: Germán Caballero.

Vivienda de El Cabanyal. Foto: Germán Caballero.

“El libro no pretende entrar en polémicas sino mostrar una realidad”, añade Germán Caballero, el joven fotógrafo autor de las imágenes que incluye el libro. “Las tomé a lo largo del verano pasado para captar la luz mediterránea, que tiene mucho que ver con la estética de estas casas”.

Arquitectos, historiadores y periodistas colaboran con una serie de textos, en castellano e inglés, que ilustran las distintas facetas de este patrimonio peculiar. Son Joan Víctor Pascual, Sergi Tarín, Jaume Chornet, Vicente Gallart, Joaquim Díez y Pep Martorell.

En el apartado, Casas Perdidas, el libro documenta las 25 casas desaparecidas en estos últimos años, las tres reformadas que perdieron sus distintivos azulejos y las 42 condenadas, según el Plan especial de Protección y Reforma Interior (PEPRI) del Ayuntamiento.

“Destruir El Cabanyal es una obsesión particular de Rita Barberá, su lucha personal”, comenta Bens. “Hay mucha gente en el PP que ya contempla el futuro del barrio con otros ojos”.

Vivienda de El Cabanyal. Foto: Germán Caballero.

Vivienda de El Cabanyal. Foto: Germán Caballero.

Del taulellet al trencadís

En 1875, El Cabanyal sufrió un gran incendio que destruyó 250 barracas, la típica vivienda del barrio de pescadores. A partir de esa fecha comenzaron a construirse las casas revestidas de azulejos con un doble objetivo práctico y ornamental. Por una parte se evitaba así tener que encalar la fachada todos los años para combatir la humedad y por otra el propietario hacía alarde de su poderío. Curiosamente, las viviendas eran mucho más lujosas por fuera que por dentro, se trataba de aparentar y competir con los demás, un reflejo del típico temperamento valenciano que sigue vigente, como demuestran las ampulosas construcciones de la Ciudad de las Ciencias que ya evidencian indicios de ruina.

El azul y el verde, los mismos colores típicos de las barcas de pesca, eran los dominantes en la decoración y otros detalles modernistas muy visibles. Las rejas pintadas de purpurina plateada, los apliques y picaportes de bronce, las guardamalletas de las persianas, la madera de mobila, etcétera. Existían varios tipos de casas, según superficie y alturas: la caseta de quart, la de dos quarts, la completa y la finca, de tres o cuatro alturas.

Detalle de la puerta de una vivienda en El Cabanyal. Foto: Germán Caballero

Detalle de la puerta de una vivienda en El Cabanyal. Foto: Germán Caballero

Las casas más grandes, de estilo señorial, fueron edificadas por familias burguesas que veraneaban junto al mar, entre finales del XIX y principios del XX. Se encontraban en calles perpendiculares a la costa y, entre diversos diseños de azulejos, incluían el que imita las plantillas del bordado de punto de cruz.

Víctor Gosàlbez, Vicent Nicolau El Carrasquet y Tomàs Cardona fueron algunos de los artífices de las sencillas viviendas de pescadores de una sola planta, entre Pintor Ferrandis y Tarongers.

Detalle de la fachada de una casa del Cabanyal. Fotografía: Germán Caballero.

Detalle de la fachada de una casa del Cabanyal. Fotografía: Germán Caballero.

Bel Carrasco