La apuesta de Hybrid por el arte emergente internacional

‘Hybrid. Art Fair & Festival’
Petit Palace Santa Bárbara
Plaza de Santa Bárbara 10, Madrid
Del 24 al 26 de febrero de 2017

Hybrid es un festival y una feria internacional de arte emergente creada gracias al programa de apoyo al arte joven de ImpulsArte by Petit Palace Hoteles que celebrará su primera edición los días 24, 25 y 26 de febrero de 2017, durante la Semana del Arte de Madrid.

Imagen de diversas obras de artistas presentes en Hybrid (de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Marie-Lou Desmeules, Diora Reshetnikova, Yassine Chouati, Sergio Frutos y Pierre Louis Geldenhuys). Fotografías cortesía de Hybrid.

Imagen de diversas obras de artistas presentes en Hybrid (de arriba a abajo y de izquierda a derecha: Marie-Lou Desmeules, Diora Reshetnikova, Yassine Chouati, Sergio Frutos y Pierre Louis Geldenhuys). Fotografías cortesía de Hybrid.

En Hybrid se podrá disfrutar del trabajo de más de un centenar de artistas emergentes procedentes de una exclusiva selección de 34 propuestas, entre galerías, colectivos y espacios de arte híbridos llegados desde siete países diferentes. Artistas españoles de gran proyección como Francisco Buenavida, Juan Carlos Rosa Casasola, Verónika Márquez, Christian Lagata, Olga de Dios o Irene Cruz expondrán sus nuevas obras en Hybrid. Los acompañarán artistas emergentes internacionales como Pierre Louis Geldenhuys, Marie-Lou Desmeules, Paloma Proudfoot, Angela Kaisers, Diora Reshetnikova, Dario Felicíssimo o Marcelo Macedo, entre otros.

A parte del programa general de expositores, Hybrid contará con una programación paralela en la que destacará una serie de performance comisariada por Mario Gutiérrez Cru (Acciones Hybridas), talleres y mesas redondas, una noche de música electrónica experimental, conciertos acústicos a mediodía y sesiones de Djs a últimas horas de la tarde.

‘Proyecto Quimera’

El equipo curatorial de la feria ha escogido seis  proyectos artísticos de corte híbrido que trabajarán en parejas para intervenir un ala del hotel Petit Palace Santa Bárbara donde se realizará Hybrid.

Hybrid. Makma

El punto de partida temático viene definido por la naturaleza misma de este proyecto multipolar. La instalación final no sólo reflexionará sobre las hibridaciones y sobre las virtudes de exponer en espacios de exhibición no tradicionales, sino que ‘Proyecto Quimera’, en tanto que animal híbrido, también define su temático por su otro significado: quimera como aquello que se propone a la imaginación como verdadero, sin serlo. El proyecto reflexiona sobre las promesas del arte, sobre los problemas de la emergencia artística o sobre el engaño desde un punto de vista más filosófico.

Desde este abierto punto de partida temático los comisarios y artistas de los espacios escogidos tendrán vía libre para hablar, crear y sorprender.

‘Acciones Hybridas’

En ‘Acciones Hybridas’ el comisario Mario Gutiérrez Cru ha reunido a seis accionistas que trabajan desde una búsqueda híbrida de conceptos, espacios de trabajo y personajes. Este ciclo presentará en los espacios comunes del hotel Petit Palace Santa Bárbara propuestas nuevas y/o creadas site specific para la programación de la feria internacional de arte emergente, Hybrid.

Andrés Montes y Laura Flores realizarán acciones continuadas en los pasillos y escaleras del hotel apartir de las 11:00 del sábado 25. De 17:30 a 19:30 horas se sucederán el resto de las acciones en el salón Santa Bárbara: Miguel Andrés, Víctor Colmenero Mir, Paula Lafuente en colaboración con Kike Medina Galán, Andrés Montes, Pan (Alberto Chinchón y Miguel Palancares).

Consultar toda la información en http://www.hybridartfair.com

Hybrid. Makma

Es Baluard apuesta por el audiovisual

Dentro de la programación audiovisual de Es Baluard, en colaboración con British Council, proyectará la selección finalista de los premios BAFTA 2015. Una selección de cortos de los mejores cineastas promesas del Reino Unido.

Fotograma de Slap, Nick Rowland.

Fotograma de Slap, Nick Rowland.

La Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA) es una organización benéfica independiente que apoya, desarrolla y promueve las formas de arte de la imagen en movimiento premiando la excelencia, inspirando a los profesionales y beneficiando al público.

Además de sus premios BAFTA, la Academia trabaja todo el año en un programa internacional de eventos e iniciativas de aprendizaje que ofrece acceso a algunos de las personas con más talento del mundo a talleres, clases magistrales, becas, conferencias y programas de tutoría, que conecta con el público de todo las edades y de todo el Reino Unido, los Ángeles y Nueva York.

Con la colaboración de: BAFTA y British Council.

21 de noviembre de 2015 a las 19 h en el Auditori.

Precio: Gratuito hasta completar aforo.

Duración: 1 hora.

Idiomas: Versión Original Subtitulada al castellano.

 

entre islas

Cartel del Festival Internacional de Videoarte ”Entre Islas”.

En paralelo y hasta el 17 de NoviembreEs Baluard acoge el Festival Internacional de Videoarte ”Entre islas, una iniciativa que surge con el objetivo de conectar valores artísticos de zonas geográficas diferenciadas culturalmente a través del lenguaje del videoarte. Todos los trabajos presentados tienen en común la idea de la insularidad y el cuestionamiento sobre el territorio. El intercambio social y cultural permite abordar discursos con temáticas como la emigración, la frontera, la identidad, la patria o el concepto de región

En horario y precio habituales del museo.

 

Por último, un año más el museo participa en ArtFutura el festival de Cultura y Creatividad Digital iniciado en 1990 y centrado en explorar los proyectos y las ideas más relevantes surgidos en el panorama internacional del new media, el diseño de interacción, los videojuegos y la animación digital.

Fotograma de Artistry/ Technology de Liberatum, Pablo Ganguli y Tomas Auksas

Fotograma de Artistry/ Technology de Liberatum, Pablo Ganguli y Tomas Auksas

En la era digital en la que vivimos inmersos, la vida artificial, la realidad virtual y las imágenes generadas por ordenador son sólo la primera entrega de un nuevo universo de posibilidades.

El programa ArtFutura 2015, que en esta convocatoria se realiza en 22 ciudades más, incluye las últimas aportaciones dignas de mención en el campo de la creatividad digital: animación 3D, motiongraphicstime-lapse, efectos especiales, virales, videoclips y un gran documental.

Las proyecciones están divididas en bloques temáticos de 60 minutos:


3D Futura Show

Cada año, el 3DFutura Show incluye los trabajos internacionales de animación por ordenador más destacados y refleja la evolución tanto técnica como de contenidos de esta nueva forma de expresión creativa.

FuturaGraphics
Animaciones digitales y más allá: cortos, virales, videoclips y otras obras en la búsqueda de nuevas estéticas y lenguajes.

Artworks
Nueva sección dedicada a las instalaciones new media y su reflejo en el formato vídeo. Los nuevos sistemas de grabación y edición, cada vez más sofisticados, facilitan nuevas formas de documentar las obras y, en ocasiones, de ir más allá de la contemplación directa como experiencia. Con obras de Daniel Canogar, Daniel Rozin, Laurent Mignonneau & Christa Sommerer, Universal Everything, Factory Fiftee, Mark Nixon, Viliina Koivisto, Rafael Lozano-Hemmer y otros.

Feeding the Web / Collective Intelligence

Una nueva entrega de este programa dedicado a aquellos mensajes y obras audiovisuales producidas directamente para la Web. Un nuevo tipo de material, pensado y realizado exclusivamente para ser visto online. Alimentando a la Web, nos alimentamos a nosotros mismos.

Trailing the Games

Las intros son el punto de cruce entre la cultura de la interacción y el lenguaje cinematográfico. Selección de las mejores intros del mundo de los videojuegos con especial énfasis en su creatividad y diseño.

Dramas & Landscapes

Dramas y paisajes. Retrospectiva de animaciones digitales de obras poco conocidas pero cruciales y que significan auténticos hitos en la evolución de la imagen virtual. Con obras de Steve Katz (Protest), Kouji Morimoto (Extra), Tomek Baginski (Fallen), Zeitguised (Peripetics), Nobuto Ochiai (Zaijian), Makoto Yabuki (One) y otros.

Artistry / Technology (30 min). Versión original en inglés.

El sábado 9 de enero, con acceso libre, se proyectará Artistry / Technology:

  • 1r pase: 19:00h
  • 2º pase: 19:30h

Este mediometraje, dirigido por Pablo Ganguli y Tomas Auksas, cuenta con la participación de David Hockney, Francis Ford Coppola, Frank Gehry o Ed Ruscha, así como con otros líderes culturales, artistas, cineastas, actores, músicos y diseñadores: Susan Sarandon, Francesco Vezzoli, MIA, Marc Quinn, Miranda July, Kehinde Wiley, Daniel Arsham, Brett Ratner, Jonas Akerlund, Marcel Wanders y Simon de Pury. La película profundiza en algunas de las mentes más creativas de nuestro tiempo y refleja sus ideas sobre la relación entre la tecnología y la creatividad y la forma en que las artes y la tecnología se han influido mutuamente en los últimos años.

Con la colaboración de: artfutura

Todo ello se encontrará en el Intermedi de Es Baluard desde el 9 de diciembre de 2015 hasta el 18 de febrero de 2016.


Harddiskmuseum: lo intangible original

Harddiskmuseum, de Solimán López
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
Presentación: Galería Punto de Valencia
Septiembre de 2015

No es un museo ni una galería virtual. En su interior no habrá obras físicas que una vez fotografiadas puedan contemplarse on line. Nada de eso. La originalidad del Harddiskmuseum, proyecto de Solimán López desarrollado en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, es que los trabajos depositados en su disco duro se encontrarán off line. Sólo podrán verse en el interior de sus “paredes” o carpetas creadas para tal fin. De manera que los artistas seleccionados mostrarán su obra en exclusividad. “Hablamos de artistas que trabajan con la idea de lo intangible en su discurso”, explica su creador.

Solimán López, con su Harddiskmuseum. Cortesía del autor.

Solimán López, con su Harddiskmuseum. Cortesía del autor.

Harddiskmuseum será presentado en el transcurso del Abierto Valencia en septiembre. Más concretamente en la Galería Punto, dentro del proyecto Arte y Nuevas Tecnologías (ANT), en el que participarán una primera serie de esos media artists de lo intangible. “Estamos todavía cerrando el acuerdo de su participación”. En todo caso, recalca Solimán López, serán artistas importantes a nivel nacional e internacional. Esta primera exposición denominada Líquido marcará la pauta de las siguientes, previstas en Madrid, Londres y Nueva York.

Se dará valor al arte digital y a los artistas que trabajen en ese formato, creando piezas originales que formarán parte de la colección del museo de lo intangible y de las exposiciones que se vayan programando. “Las obras no existirán físicamente y únicamente se podrán ver en los archivos digitales” del Harddiskmuseum. Solimán López también destaca que se trata de “un proyecto colaborativo”, ya que de momento “no hay dinero para la producción de las obras y el pago a los artistas”. Hasta que haya un patrocinador global del museo.

Imagen promocional de Harddiskmuseum, cortesía de su autor.

Imagen promocional de Harddiskmuseum, cortesía de su autor.

Quien se ha hecho cargo de los costes derivados de la programación, las carpetas físicas del disco duro, escritorio 3D, web e imagen corporativa es ESAT, en cuyo Laboratorio de Investigación en Arte y Tecnología se ha gestado el museo. Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) y Droide Comunidad han apoyado el proyecto.

“El sonido también tendrá su espacio”, subraya Solimán López. Los nombres de los artistas valencianos Llorenç Barber y Lucía Peiró salen a colación, ya que sus intervenciones musicales efímeras y performances, respectivamente, son ejemplos del arte intangible que se potenciará en el Harddiskmuseum. Arte representado de forma digital o que dependa para activarlo de diferentes interfaces físicas para ser visualizado. “No cabrán obras que no sean digitales”, remarca su creador.

Como apunta el propio López a la hora de justificar el proyecto, “la figura del museo, centro de arte, espacio cultural o galería, está totalmente relacionada con la idea de un entorno tridimensional, pero ¿acaso un disco duro en su interior no es arquitectura?” No sólo eso: ¿acaso un disco duro no da respuesta a las preguntas que hasta ahora respondía un museo? Y Solimán López se refiere a la memoria y el trabajo de los artistas, a sus huellas, no sólo inscritas en paredes, colecciones y archivos museísticos, sino también ahora en formatos digitales. En la Galería Punto de Valencia verá la luz este museo de lo intangible con proyección internacional.

Disco duro del Harddiskmuseum. Imagen cortesía del autor.

Disco duro del Harddiskmuseum. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Festival de las Artes Escénicas en Valencia

Festival de las Artes Escénicas
Diversos espacios teatrales y al aire libre de Valencia
Junio de 2016

Ya soplan nuevos aires a rebufo del cambio político. O eso parece. Dos representantes de ese giro en la forma de hacer gobierno, Carmen Amoraga (PSPV) y Consol Castillo (Compromís), se comprometieron a ello en la SGAE. Lo hicieron en apoyo de una iniciativa “larvada durante años” a favor de un Festival de las Artes Escénicas en Valencia. Festival que ya tiene hasta fecha: primera quincena de 2016. Y a tenor de las conclusiones a las que llegaron los representantes del sector, tras unas jornadas celebradas hace un par de meses en la Universitat de València sobre ‘Nuevas fórmulas de gestión’, el certamen es imparable.

“No sólo es necesario, sino que Valencia se merece un festival de estas características”, dijo con rotundidad Amoraga. “Este festival es una llamada de socorro”, completó Castillo. Eso sí, ambas advirtieron de que no sabían con lo que se iban a encontrar cuando tomaran el mando de las instituciones. Aún así, insistieron: “La Administración debe ser facilitadora de este tipo de iniciativas culturales” (Castillo), porque “hay una sensibilidad que no tenía el actual gobierno” (Amoraga).

Mariángeles Fayos, presidenta de AVETID, en el video del estudio sobre Nuevas Fórmulas de Gestión de Festivales. Universitat de València.

Mariángeles Fayos, presidenta de AVETID, en el video del estudio sobre Nuevas Fórmulas de Gestión de Festivales. Universitat de València.

Mariángeles Fayos, presidenta de la Asociación Valenciana de Empresas de Teatro y Circo (AVETID), y Manuel Cuadrado, profesor de la Universitat de Valéncia, tomaron buena nota de la promesa, mientras desvelaban en la SGAE los datos del estudio que ha sentado las bases del festival.

En aquellas jornadas académico-profesionales celebradas en marzo, los participantes valoraron de forma muy positiva la oferta escénica valenciana: creativa, entusiasta y talentosa, fueron algunos de los adjetivos. También “algo localista, conservadora y poco arriesgada”. Pero hubo “unanimidad” en cuanto a la necesidad del festival. Un festival, eso sí, que debía dirigirse a un “público amplio” (local, nacional e internacional), que “enamorara”, con un modelo de gestión “privado (mixto)” y bajo una “dirección profesional”.

Manuel Cuadrado, responsable del estudio sobre Nuevas Fórmulas de Gestión, en el video realizado a su conclusión. Universitat de València.

Manuel Cuadrado, responsable del estudio sobre Nuevas Fórmulas de Gestión, en el video realizado a su conclusión. Universitat de València.

El Festival de las Artes Escénicas, para cuyo nombre y logotipo se convocará un concurso, pretende convertirse en un “referente nacional e internacional” que coloque a Valencia en “el lugar que se merece”. Para ello, cuentan igualmente con el apoyo del sector empresarial, representado en la SGAE por David Izquierdo, gerente de la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia, y Carlos Boga, director del Hotel Las Arenas. “Valencia es la ciudad, ahora después de Murcia, con menos gasto por turista y día”, destacó Izquierdo, incluyendo a la cultura en esa escasez de gasto. De ahí que Boga calificara de “fantástica” la noticia de la creación del festival: “Todo lo que sea tener una ciudad dinámica nos viene bien a todos”.

Algunos de los asistentes al acto de presentación del Festival de las Artes Escénicas de Valencia en la SGAE. Imagen de AVETID.

Algunos de los asistentes al acto de presentación del Festival de las Artes Escénicas de Valencia en la SGAE. Imagen de AVETID.

The Kojaks, Juan Salvador (guitarra) y Amparo Ballester (magnífica voz), puso la música, entre las declaraciones de unos y otros, al anuncio del futuro festival que todos los presentes en la SGAE recibió con entusiasmo. “Es un proyecto que se presentó en la Diputación, en CulturArts y en la ciudad de Valencia, que tras una primera etapa ilusionante, luego falló por ese defecto tan habitual de querer cada cual figurar”. Hasta que, por fin, llegaron las jornadas, las consultas, el criterio profesional y, sin duda, la “sensibilidad” del futuro equipo de gobierno. El Valencia Escena Oberta (VEO), desaparecido hace cuatro años junto a la Mostra de Cine, ya tiene su ansiado relevo.

Imagen del video sobre el estudio de los festivales de artes escénicas. Universitat de València.

Imagen con la que arranca el video sobre el estudio de los festivales de artes escénicas. Universitat de València.

Salva Torres

“No me interesa el pasado, sino el futuro del IVAM”

José Miguel García Cortés, director del IVAM
Primera comparecencia pública ante los medios
Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)
Miércoles 24 de septiembre, 2014

Consuelo Císcar ya es agua pasada. Y José Miguel García Cortés, nuevo director del IVAM, tiene claro que agua pasada no mueve molino. Por eso aprovechó su primera comparecencia pública ante los medios para incidir en ello: “No me interesa el pasado, sino el futuro”. Un futuro “de esperanza, de colaboración”, para que en el Instituto Valenciano de Arte Moderno “entre aire fresco”. ¿Estaba el aire viciado? Ningún reproche a su antecesora en el cargo. Pero como lo cortés, con perdón, no quita lo valiente, bastaron esas y otras alusiones indirectas para marcar un punto y aparte en su gestión.

José Miguel García Cortés, director del IVAM (en el centro), con parte de su equipo: de izquierda a derecha, Raquel Gutiérrez, Joan Llinares, Ana Moure y Álvaro de los Ángeles. Imagen cortesía del IVAM.

José Miguel García Cortés, director del IVAM (en el centro), con parte de su equipo: de izquierda a derecha, Raquel Gutiérrez, Joan Llinares, Ana Moure y Álvaro de los Ángeles. Imagen cortesía del IVAM.

“¿Por qué China y no Marsella o Argel?”

“Por qué China o Estados Unidos, y no Nápoles, Marsella o Argel? Nos olvidamos de lo que tenemos al lado. Debemos valorar nuestra cultura mediterránea”. Y así prosiguió su alocución Cortés: mirando hacia delante (“voy a trabajar para el futuro”), pero soltando el lastre del pasado. “Tenemos que llegar a públicos que hasta ahora no nos conocen; aprovechar las redes sociales”. Y puestos a llegar, se hacía necesario referirse a los artistas y entidades que tenían al IVAM como un buque fantasma.

“Los artistas van a tener la palabra”

“Los artistas van a tener la palabra”. Y al igual que ellos, todos los colectivos artísticos de Valencia que habían arrojado la toalla. “Tenemos que trabajar con todos, enriquecernos de todas las personas, que se les escuchen a todos”. Lo cual no es labor que pueda acometer una sola persona. “No es que yo solo no pueda hacer un nuevo IVAM, sino que no quiero”. ¿Un nuevo IVAM? Cortés, de nuevo, soltando lastre. “No entiendo el arte y la vida en singular, sino en plural”. De ahí que buena parte de su discurso girará en torno a esa idea de sumar fuerzas, de abrir las puertas de par en par del IVAM, sabedor del legado de su antecesora.

“No me gustan las tortillas, sino los revueltos”

Le echó huevos a la metáfora que utilizó para consolidar su postura: “No me gustan las tortillas, me gustan los revueltos”. Es decir, “un IVAM variado, mestizo, en el que haya distintos discursos; mezclar lo mejor de cada casa”. La cultura, dijo, “es muy variada y en el IVAM vamos a intentar dar cabida a todas esas disciplinas”. Desde el diseño, al audiovisual (“¿por qué no, el cine?”), pasando por las habituales: pintura, fotografía, escultura. “Habrá menos exposiciones, pero más trabajadas”, subrayó.

El director del IVAM, José Miguel García Cortés, en un momento de su intervención ante los medios. Imagen cortesía del IVAM.

El director del IVAM, José Miguel García Cortés, en un momento de su intervención ante los medios. Imagen cortesía del IVAM.

“Nuestra actitud será inclusiva, no excluyente”

Ese carácter mestizo se propagó por el resto de su discurso, pausado, integrador. “Vamos a desechar cualquier proyecto excluyente”. Nada de esto o lo otro, sino esto y lo otro. “Lo moderno y lo contemporáneo. Lo local y lo internacional. Lo individual y lo temático, lo cronológico y lo transversal”. En definitiva: “Programas culturales de todo tipo”. Programas y actividades de las que será su nuevo responsable el crítico de arte y comisario Álvaro de los Ángeles.

“No somos el Reina Sofía, ni el Pompidou, ni la Tate Modern, sino que tenemos que buscar nuestra especificidad”. Especificidad que Cortés localizó, entre otras cosas,  en la colección permanente del IVAM, a la que sacará jugo. ¿Cómo? Potenciando “el estudio y la investigación” de esa colección. También “recuperando las labores propias de un instituto como éste, mediante talleres y seminarios”, al tiempo que se fomentan las relaciones “con instituciones docentes” y se “potencia la biblioteca”, además de abrir “una nueva línea de catálogos, atractiva e interesante, pero adecuada a la austeridad en que nos movemos”.

“100 días de gracia”

El nuevo director del IVAM quiso dejar claro que las exposiciones ya programadas en la etapa de Consuelo Císcar “se respetarán, salvo las que superen las previsiones económicas”. ¿Cuándo se verá la mano de su recién estrenada gestión? José Miguel García Cortés dijo que, de una u otra forma, ya se estaba viendo, pero pidió “100 días de gracia”. Hay mucho trabajo por hacer para que todo ese aire fresco penetre de verdad en el nuevo IVAM.

José Miguel García Cortés, director del IVAM. Imagen cortesía del Instituto Valenciano de Arte Moderno.

José Miguel García Cortés, director del IVAM. Imagen cortesía del Instituto Valenciano de Arte Moderno.

Salva Torres

Nacho Valle: “Que abran los ojos”

La galería Valle Ortí de Valencia cierra sus puertas tras casi cuarenta años. Nacho Valle ha estado al frente los últimos doce, cuando tomó el relevo a su padre, creando una apuesta con carácter propio que ha servido para proyectar a algunos de los nuevos valores artísticos de la órbita valenciana y abrir un camino de internacionalización en dos direcciones.

Conforme se ha ido deteriorando la política cultural en la Comunitat Valenciana, las galerías han mostrado una mayor voluntad de asumir en sus programaciones los riesgos y el apoyo a los creadores que las instituciones públicas han desatendido. Una situación que tiene su origen en decisiones políticas anteriores a la llegada de la crisis económica, pero que como cualquier veneno administrado progresivamente va mostrando sus efectos irreversibles. La sociedad globalizada y la deslocalización de las responsabilidades quieren mostrarnos que no hay un culpable determinable, aunque aquí conocemos sus nombres y apellidos.

Nacho Valle responde con franqueza a esta entrevista con un pie en Nueva York, donde ha asumido la dirección de la Y Gallery. No duda y apunta a los responsables de la situación de la cultura y el arte en Valencia. Las cosas no suceden sin más.
El silencio ya no es la opción.

José Luis Pérez Pont

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

En tu experiencia personal y profesional al frente de Valle Ortí durante estos años, ¿qué ha sido lo mejor y lo peor?

Lo mejor ha sido desarrollar un proyecto personal expositivo y poder contar con los artistas que me habían entusiasmado desde que empecé. Preparar las exposiciones, ir a los estudios, ver las obras que iban a la galería, recibir la visita del público en la sala, estar en las ferias, preparar los books y conocer a mucha gente dentro del mundo el arte.
Lo peor ha sido el desamparo que hemos tenido en la ciudad, darse cuenta que estamos completamente solos, que no les importamos, no tienen en cuenta el esfuerzo tan grande que estamos haciendo. Siempre quise hacer este proyecto aquí, en Valencia. Lo malo ha sido darme cuenta poco a poco de que no, que en Valencia no se puede hacer. Eso ha sido lo peor. Me he ido dando cuenta de las taras que tiene la ciudad, de los obstáculos que ha habido que ir salvando hasta que ha llegado uno que ha sido infranqueable.

 ¿Qué fue lo que te decidió para tomar el testigo de la galería? ¿Cuales fueron tus propósitos?

Siempre lo tuve bastante claro. La galería era algo que me encantaba, era un sitio mágico, hipnótico, también era un lugar con muchas cosas de mi padre. Mi padre era muy coleccionista –yo también lo soy- y en la galería había objetos, muñecos, esculturas, cuadros, había de todo, era un sitio al que me encantaba ir, además del contacto con las exposiciones y las inauguraciones. Cuando venían los artistas, que siempre eran muy amigos de mi padre, ver lo que hacían, cómo dibujaban, cómo escribían… me parecían una pasada. Cuando estaba estudiando me di cuenta de que quería empezar a ir de ayudante a la galería y poco a poco cuando volví de Londres tuve claro que quería llevarla en serio, pero la galería era de mi padre y por mucho que me decía “vas a llevarla tú”, pues en realidad no era así. Cuando ya tenía decidido que me iba a montar mi galería, qué tipo de artistas quería llevar y hasta tenía decidido donde la iba a poner –en el primer bajo donde Tomás March tuvo la galería Temple-, a mi padre le diagnosticaron cáncer y se paralizó todo. Hablé con mis hermanos y les propuse llevar yo la galería, ocupándome de la programación sin consultar con nadie. Me dijeron “sí” y con el tiempo les dije que la galería me gustaría quedármela yo y estuvieron de acuerdo. A mi padre le encantaba que yo estuviera involucrado con la galería, había mucha compenetración entre él y yo.

 ¿En qué medida crees que has influido mediante tu galería en el panorama artístico y cultural de Valencia? ¿Hasta dónde te habría gustado llegar?

No lo sé, me gustaría pensar que he influido, de hecho parte del bagaje anímico que me llevo es pensar que hemos hecho muy buenas exposiciones y que eso quedará en el recuerdo de la gente, de exposiciones que vio en la galería. Hay artistas que nos ha costado mucho traer, tanto a nivel personal de convencerlos, de involucrarlos en el proyecto, como a nivel económico de producción y de trabajo. Hay exposiciones que nos ha costado un gran trabajo montar. Recuerdo una que nos costó una semana y media trabajando día y noche haciendo turnos, uno llegaba y se iba otro, haciendo una instalación enorme, pidiendo colaboración a gente para tener suficientes proyectores, porque hemos hecho un trabajo de supervivencia, nosotros no podíamos permitirnos cuatro proyectores o unos focos de teatro… hemos colaborado mucho entre nosotros, entre algunas galerías. Pero se han hecho exposiciones que nos ha costado mucho hacer, me gustaría pensar que eso ha servido para que la ciudad pudiera disfrutar de una mejor calidad expositiva, con exposiciones que las instituciones no hacen. A nuestra galería siempre ha venido mucha gente, mucha gente joven, gente de la universidad y me gustaría pensar que hemos influido en ellos, en su creatividad, en su carrera, en sus iniciativas. Han sido diez años de exposiciones y yo siempre he intentado que tuvieran el máximo nivel.
Me habría gustado retirarme aquí. Siempre pensé que me jubilaría en la galería, en la calle Avellanas. Me hubiera gustado seguir incorporando artistas, seguir desarrollando el proyecto y hacer cada vez Valle Ortí más grande y más internacional, pero desde Valencia es muy difícil. Es complicado traerte a un artista que está exponiendo en Nueva York o en Londres a esta ciudad. Una ciudad que ya sabes que no va a tener ninguna influencia, que no va a vender nada, que no va a conseguir mucho… es muy difícil venderle que venga a Valencia, te va a decir: a Valencia, ¿a qué? Es duro, le tienes que decir que no va a vender, no le puedes engañar, en Valencia no hay coleccionistas y en la inauguración va a haber mucha gente joven pero no va a haber coleccionistas, porque en Valencia escasean. Y si los hay son tan especiales que prefieren irse a Madrid o Copenhague. Me he encontrado a coleccionistas de Valencia en inauguraciones en Bruselas, Copenhague… y gente que me decía que era un coleccionista valenciano, a pesar de que yo nunca lo había visto en la galería. Es frustrante. Llevo ocho años en ARCO, ¿cómo es que nunca ha pasado ese coleccionista por el stand? ¿Cómo nunca ha tenido la curiosidad o la inquietud de acercarse por mi galería? Eso es Valencia. Es duro. A mi personalmente me ha ido debilitando el ánimo, a pesar de que soy una persona con mucho ánimo, pero tiene un fin y llega un punto que entras en reserva. Me hubiera gustado llegar hasta el final, pero llega un momento que son demasiados obstáculos y no puedes seguir invirtiendo en una labor que no es la tuya por amor al arte y, o cambias, o vas a tener que empezar a bajar el nivel; para eso prefiero acabar. No voy a hacer exposiciones que no me gusten, ni más baratas porque el artista esté más cerca… no, no es mi objetivo ni el de la galería. Llegado ese momento decides.

¿Qué motivos han pesado más a la hora de optar por cerrar la galería?

Básicamente no se planteó un cierre como tal, era un cambio de localización, íbamos a cerrar el espacio de Valencia porque no tenía ningún sentido tener un espacio de 250 m. como el nuestro en el centro de Valencia haciendo exposiciones de artistas de Chicago –como el que tenemos ahora- con lo que ha costado el transporte de la obra y que viniera él… no tiene sentido. Yo no quería cerrar en Valencia, me unen muchos recuerdos a ese bajo y a ese nombre. Me ha costado mucho, me da mucha pena cerrar la galería de mi padre. Definitivamente nos hemos dado cuenta en el último año. La idea era que Valle Ortí siguiera on line hasta reinventarse de alguna forma. Ahora se va a reinventar en otro sitio, el proyecto sigue, pero la galería en Valencia cierra.
Me llevo a Nueva York el bagaje de Valle Ortí, con mis artistas, mis contactos y mis coleccionistas. Voy a hacer de los dos proyectos uno, voy a imprimirle el carácter de Valle Ortí. He encontrado este trabajo para dirigir la Y Gallery de Nueva York cuando en realidad no me ha dado tiempo ni a redactar mi currículum.
Si Valencia quiere un espacio tendrá que apoyarlo. Me voy porque no me han apoyado. Las subvenciones de 2010 a las galerías valencianas para ir a ferias las pagaron la semana pasada, más de mil cien días después. El IVEX todavía me debe dinero. Solo les preocupa hacerse la foto, se olvidan de que deben ayudar. En otras comunidades autónomas han recibido un apoyo que en la Comunitat Valenciana nunca hemos tenido. Las galerías que aguanten, que creo que van a ser dos, será con las ventas que realizan fuera en ferias. Por ejemplo, EspaiVisor podría estar en Berlín o en Motilla del Palancar, no le sirve de nada estar en Valencia, si está aquí es circunstancialmente. Eso es lo que le ha pasado a Valle Ortí, que nosotros estábamos haciendo un esfuerzo tanto físico como económico por tener un espacio aquí, pero hay cosas que ya no tienen sentido, ya no. Durante un tiempo sí lo tenía, pero cuando ya has cogido la velocidad de crucero que te permite estar donde tienes que estar no puedes ir hacia abajo, no puedes ir hacia atrás. En España una galería fuera de Madrid es difícil que pueda aguantar y yo a Madrid no me quiero ir. Como decía mi abuela, para hacerla “ben grossa”, si te vas vete.

¿Cuantas ventas has hecho a museos o colecciones dependientes de la Generalitat Valenciana o del Ayuntamiento de Valencia?

Una vez, una sola venta en doce años, hasta este año en ARCO que compraron a todas la galerías valencianas. Dos ventas en total a las instituciones públicas valencianas.
En una ocasión el IVAM compró toda una serie de la artista Cristina Lucas que yo había expuesto en la galería, pero la compra la hicieron a través de la galería Juana de Aizpuru de Madrid. Cuando necesitaron la información de la obra de Cristina Lucas no se la pidieron a Juana de Aizpuru, me la pidieron a mí, que ya es para echarse a llorar. Esa compra habría supuesto mucho para Valle Ortí, por una parte como crédito de la galería frente a la artista, además de una inyección de dinero importante que te aseguro que Juana de Aizpuru no la necesita. Esa es la realidad de esta ciudad, es como vivir en una familia desestructurada en la que tu padre es alcohólico y tu madre es ludópata y ves que tu única opción es irte de casa. Esto es lo que sucede en Valencia. La gente que maneja esto están enfermos de ambición o no sé exactamente el mal que tienen, pero esto es un desgobierno. Es una tras otra y debilita, no ya como galerista sino como ciudadano. He tenido cuatro negocios en Valencia y no invierto ni un euro más, ni un minuto más.

¿Cuantas veces has recibido en tu galería la visita de directores de museos valencianos y de responsables políticos en materia de cultura?

Dos visitas en doce años, y porque había un evento organizado por todas las galerías y era casi ineludible hacerlo, la otra vez fue la noche que se inauguró la temporada el año pasado.

 ¿A que crees que se debe esa desatención?

A que les da completamente igual todo. No tienen respeto, no tienen educación, no tienen consideración ni interés. Esto es como un cortijo, “ella” (refiriéndose a la directora del IVAM) compra lo que le da la gana sin ningún tipo de asesoramiento, hace las exposiciones que quiere… no está cualificada para nada de esto. Les da completamente igual. Ni siquiera tienen el respeto de pasar por las galerías valencianas, es tan flagrante la poca consideración y lo poco que les importa esta ciudad y el mundo del arte que no cumplen ni el mínimo canon de visitas y cortesía. En el polo opuesto te encuentras museos como Artium, dirigido por Daniel Castillejo, que está al pie de la calle, que es capaz de venirse de Vitoria a Valencia para la inauguración de un artista que le interese, que conoce a todos tus artistas, que sabe cuales son sus proyectos, que pregunta para saber de aquellos a los que no conoce. Ese museo que tiene mucho menos presupuesto que el IVAM está compuesto por gente joven, gente inquieta, gestores con ganas, con inauguraciones que concitan a profesionales de toda España, comisarios, galeristas, críticos, artistas… Cuando comparas las exposiciones que hacen con las que hace el IVAM es terrible. No puede usar el museo como si fuera suyo, y ella lo hace. Yo no voy en contra de un partido, de un museo ni de una señora, estoy en contra de lo que pasa. La gente se tiene que dar cuenta de que esto es insostenible.

Se ha hablado mucho del progresivo desprestigio del IVAM en los últimos años, ¿qué opinión tienes?

El IVAM no puede estar más desprestigiado. Lo sabe todo el mundo en Valencia, en España y fuera de España. El IVAM es como un pollo sin cabeza. No te sabría citar una exposición del IVAM, la última que recuerdo es de James Turrell y fue hace ya unos años. No va nadie al museo, nadie te dice voy a ir el domingo al IVAM. Vas a ver más arte en el rastro que en el IVAM. El desprestigio es total. Da igual que haya dinero o que no haya dinero. Las cosas se pueden hacer bien o mal y ella ha decidido hacerlas mal. Cuando decides comprar de golpe artistas chinos de ese modo, cuando haces exposiciones en el museo a tu peluquero o a tu diseñador, cuando metes a tu hijo en bienales… Hacer las cosas de ese modo es como quien va al rastro y compra lotes de vinilos y por uno de Mozart te dan otro de Georgie Dann. Ella misma se ha puesto el adjetivo y es impresentable, es sangrante, es doloroso. A ella la acuso directamente de gran parte de lo que pasa. Ella podría haber hecho muchas cosas y no las ha hecho. Ahí estamos.

¿En que medida crees que afecta a las galerías de arte valencianas la devaluación del IVAM?

Directamente, porque tiene una implicación total. El IVAM era la imagen de la ciudad, era el buque insignia. Eso nos da y nos quita. Se supone que las galerías tendríamos que ir de la mano del IVAM y tendría que contar con nosotros. El IVAM tiene que tener un contacto con la ciudad, tiene que hacer un patriarcado con las galerías y mantener una relación tanto con artistas nacionales como con artistas internacionales. El IVAM tiene que dar oportunidades a los jóvenes artistas valencianos y ayudar a consagrar a los que ya tienen un trabajo. Un museo como el IVAM, que tiene en sus fondos obras de artistas que nadie sabe quienes son, es alucinante que no tenga obras de artistas valencianos como Xisco Mensua, Mira Bernabeu o Chema López. Es increíble, porque además los ha visto crecer. Se pueden realizar millones de actividades donde los artistas participen, el IVAM debería dirigir la política cultural. Con un IVAM completamente despótico y prepotente como el que tenemos todo eso se enturbia y no se consigue nada. No se puede meter la cabeza en el agua porque no se ve. Otra ciudad sería Valencia si el IVAM hubiera hecho en estos años todo lo que en realidad ha dejado de hacer.

 ¿Cómo ves la situación artística y cultural en Valencia?

Muy mal. Vamos a ver, la situación artística la veo bien en cuanto a que en Valencia hay un gran potencial a todos los niveles, hay una gente increíble. Pero ese potencial increíble no se ha podido desarrollar como en otros sitios. Veo grupos de artistas que representan al País Vasco, Madrid o Andalucía que lo han tenido más fácil que aquí. No hemos sabido encontrar el camino, aunque creo que hemos tenido más obstáculos que en el resto de España y no solo a nivel artístico, también a nivel musical, etc. A nivel intelectual alternativo le veo un gran potencial, dentro del zombieland en el que vivimos, dentro de esta plaza sitiada, de esta casa tomada, hay un 5% que resiste. Cada vez se van a ir más, yo cada diez días tengo una despedida de alguien que abandona Valencia. Se ha trabajado mucho para aguantar. A mi me ayudaron mucho Tomás March y Pep Benlloch, pero no se ha podido. Se ha intentado pasar el testigo pero llega un momento en el que deja de tener sentido. Mi proyecto aquí es inviable y más con el tiempo que viene. Hay gente como Álvaro de los Ángeles que después de tanto tiempo ha tenido que volver a trabajar en una galería, porque no era capaz de vivir como crítico, a pesar de ser un crítico extraordinario. ¿Quién escribe mayoritariamente en los catálogos de las instituciones públicas valencianas y a quien se encarga los comisariados? Habitualmente a momias totalmente alejadas de la realidad. Son todo continentes sin contenidos, catálogos que son carne de reciclaje, sin sentido. No se cuenta con la gente cualificada, muchos ya se han ido, pero aún quedan. Quedan artistas jóvenes que creo que son muy buenos, pero no se cuenta con ellos, como tampoco se cuenta con los jóvenes críticos y comisarios ni se ha contado con las galerías. No se cuenta con nadie y al final la gente tiene que hacer trabajos de guerrilla desde espacios non profit, con cero presupuesto, pidiendo los marcos a no se quién y haciéndolo todo por amor al arte. Pero por amor al arte uno se cansa, no puede ser así toda la vida. No puede haber artistas lavando platos, deberían tener menos obstáculos. La gente está preparada, pero no se cuenta con ella. La vida cultural la veo insuficiente. La gente con dinero no quiere apoyar la cultura, quiere coches, quiere eventos, pero no quiere eso y sin ese apoyo no se puede mantener el sistema del arte. La oferta cada vez será menor.

¿Alguna sugerencia a quienes tienen en sus manos la posibilidad de marcar una nueva hoja de ruta?

Sí, que sean más humildes, muchísimo más humildes. Que salgan a la calle y tengan contacto con la vida cultural valenciana. En cuanto hagan un pequeño esfuerzo van a recibir mucho más de lo que están dando. Que intenten colaborar con los artistas, que intenten hacer exposiciones que tengan sentido, que no quieran dirigirlo todo. Que vean los proyectos que hay, que consulten con otra gente, que sean menos caciques. Por ejemplo, que pregunten a Nuria Enguita, a José Luis Pérez Pont, a Álvaro de los Ángeles qué podría hacerse en el Centro del Carmen. Se podrían hacer cosas con sentido que implique a los profesionales y coleccionistas valencianos, en vez de traer colecciones de no sé donde que nadie se entera. Que vean la temperatura de la ciudad, que pidan consejo… pero es que no lo van a hacer. Que abran los ojos, porque los tienen cerrados. Pero no lo van a hacer. En Valencia la gente tiene que dar un paso al frente y decidir el tipo de ciudad que quiere, la ciudad tiene que despertar.

¿Qué retos te planteas para tu nueva etapa al frente de la Y Gallery en Nueva York?

Quiero imprimirle un poco del carácter de Valle Ortí. Esta galería que está ubicada en Nueva York y muy enfocada a Latinoamérica, quiero imprimirle un carácter más europeo a nivel artístico, de coleccionistas y de estilo. Nuestra galería siempre ha sido una galería que no ha sido como otras galerías españolas, hemos intentado incorporarle una estética de artistas nórdicos, nuestro proyecto ha sido un proyecto muy personal, creo que allí puede encajar muy bien. Mis objetivos son internacionalizarla un poco más. Básicamente trabajar, porque a mí este trabajo me encanta. A mí las semanas se me hacen cortas. Creo que va a ser más fácil y más difícil. Más fácil porque voy a tener una respuesta inmediata de la gente y más difícil porque voy a tener que trabajar muchísimo más. Mi objetivo es también intentar hacer ARCO, quisiera lanzar puentes entre los dos proyectos, linkearlo todo. Definirlo y seguir desarrollando el proyecto que aquí se había quedado finito. Tirar para delante y seguir lo que han sido estos últimos diez años de Valle Ortí. Hemos estado formándonos para lo que viene, para cada vez hacerlo mejor. Cada vez que volvía de la feria de Basel miraba y veía que la galería era mejor que el año anterior. Es seguir con esa inercia, pues aunque la galería ha ido evolucionando, en Valencia habíamos entrado en una inercia que no era agradable y me estaba desgastando mucho. Tengo 41 años y me quiero comer el mundo, lo necesito. Quiero acción.

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo

Nacho Valle, en la galería Valle Ortí de Valencia. Foto: Miguel Lorenzo