‘The Gagfather’, humor por los bajos fondos

The Gagfather, de Yllana
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Del viernes 8 al domingo 10 de abril de 2016

Yllana, la compañía de humor gestual más sorprendente y original de España, vuelve, del 8 al 10 de abril, a Espai Rambleta con un nuevo espectáculo: ‘The Gagfather’, un homenaje al cine negro lleno de delirantes situaciones.

‘The Gagfather’ es un divertidísimo viaje a los bajos fondos y a los más oscuros instintos, que no se limita a hacer reír, sino que también ofrece al público su dosis de crítica y lo sume en una reflexión sobre el bien y el mal. Todo ello arropado por un impactante montaje escénico.

Escena de 'The Gagfather', de Yllana, en Espai Rambleta.

Escena de ‘The Gagfather’, de Yllana. Espai Rambleta.

Los amantes de ‘El Padrino’, ‘Los Soprano’ o los trabajos de Tarantino verán reflejados en ‘The Gagfather’ a estos referentes de la ficción. Una obra de teatro con mucho humor e inventiva que lleva intrínseca los valores del código gestual que se han convertido, con el paso de los años, en el distintivo de Yllana.

El hilo argumental es el siguiente: una banda de despiadados “GaGsters” aterroriza la ciudad. Tras ellos, un grupo de disparatados policías se proponen pararles los pies, cueste lo que cueste, con imprevistas y desopilantes consecuencias.

Yllana es una de las compañías de teatro gestual más reconocidas de nuestro país. Lleva en activo desde 1991 y en este tiempo ha producido tantos espectáculos como años lleva en funcionamiento: veinticinco. Entre ellos destacan 666 (2009), ganador en el Fringe Festival de Nueva York (USA); PaGAGnini (2007), galardonada con el Premio al Mejor Espectáculo del Fringe Festival de Edimburgo; y Zoo (2009), que ya pasó con gran éxito por Rambleta y se hizo con el premio Max al Mejor Espectáculo Infantil en 2010.

Cartel de 'The Gagfather', de  Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Cartel de ‘The Gagfather’, de Yllana. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

Otelo en Sala Russafa

Ciclo Nueva Escena Valenciana
El moro de Venecia (Otelo), de Kalicnicta Teatre
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 27 y sábado 28 de marzo,  a las 20.30h, y domingo 29, a las 19.00h

El Ciclo de programación ‘Nueva Escena Valenciana», con el que Sala Russafa ha dado cabida desde el 30 de enero a propuestas de compañías autóctonas de reciente creación, se cierra con una pieza de Kalicnicta Teatre.

Este grupo, integrado por 11 jóvenes actores, se ha creado a raíz de uno de los talleres de interpretación de postgrado de Sala Russafa, destinado a profesionales de las artes escénicas e impartido por Chema Cardeña, director del área docente del Centro Cultural.

Una formación de siete meses en la que se tocaron diversas áreas y que tuvo como trabajo final  ‘El moro de Venecia (Otelo)’, montaje que formó parte del Festival de Talleres de Teatro Clásico de Sala Russafa la pasada temporada.

Gracias a la buena acogida del público, los estudiantes se decidieron a constituirse en compañía y a mover esta obra, que del 27 a 29 de marzo podrá verse de nuevo en el teatro de Ruzafa, antes de salir de gira a ciudades como Sagunto. Un reestreno que coincide con el Día Internacional del Teatro, que el centro cultural celebrará leyendo el manifiesto de 2015 por las Artes Escénicas, escrito por el director polaco Krzysztof Warlikowski.

Toni Lloréns, Jaime Vicedo, Eusebio Játiva,  Azucena Abril, Lucía Abellán, Mª José Crespo, María Part, Fran de la Torre, María Poquet, Patricia Pérez y Sandra Perelló son el elenco de este novedoso acercamiento al texto de Shakespeare, dirigido por Cardeña, en el que se da especial relevancia a la expresión corporal y la danza.

Fotograma del 'Otelo' de Orson Welles, que la Sala Russafa acoge en versión de Kalicnicta Teatre.

Fotograma del ‘Otelo’ de Orson Welles, que la Sala Russafa acoge en versión de Kalicnicta Teatre.

Numerosas versiones, tanto en las óperas de Verdi y Rossini, como en el cine, de la mano de directores como Orson Welles (1952), Oliver Parker (95) o Hammudi Al-Rahmoun en una película española de 2012, han popularizado esta tragedia shakesperiana. Sin embargo, Cardeña propone un montaje diferenciado, en el que, partiendo de la simbología animal, se recrea un mundo en el que dominan los instintos y emociones más primitivas.

Un oso, un caballo o una serpiente, por ejemplo, inspiran la creación de personajes y se reflejan en el modo en que los actores dan vida a Desdémona, Otelo y al resto de personajes que interfieren en esta historia pasional, llena de manipulación e intrigas. Una potente historia, marcada por los celos y la codicia, dos de los sentimientos más irracionales y poderosos, capaces de animalizar a cualquier individuo.

Escena de 'El moro de Venecia (Otelo), de Chema Cardeña, por Kalicnicta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena de ‘El moro de Venecia (Otelo), de Chema Cardeña, por Kalicnicta Teatre. Imagen cortesía de Sala Russafa.

¿Qué hay detrás del chocolate?

Después del chocolate, de Ana Vernia
Galeria Cuatro
C / La Nave, 25. Valencia
Hasta noviembre

“Dentro del dulce”, postula Ana Vernia, “hay algo que te adormece”. Lo dice tomando como referencia cinematográfica la película de Claude Chabrol ‘Gracias por el chocolate’. En ella, una perversa Isabelle Huppert se vale del chocolate para introducir una serie de letales somníferos. Ana Vernia se pregunta si no pasará lo mismo en la sociedad de consumo. Se refiere, claro está, al consumismo. No tanto al consumo derivado de la simple supervivencia, sino al más complejo disfrute de objetos e imágenes que parecen colmar nuestro insaciable deseo.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Ana Vernia, al lado de una de sus obras en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Fotografía: Mónica Díez.

“Es como un adormecimiento por el excesivo azúcar en la sociedad”. Y Ana Vernia, a juzgar por la obra expuesta en la Galería Cuatro bajo el título de ‘Después del chocolate’, zarandea la mirada del espectador para provocar en él una especie de eléctrica sacudida. Los amables colores, de cuyos amarillos, azules y rosas la artista se nutre por razones varias, contrastan con esas cabezas dentadas que amenazan con devorarlo todo. En el fondo, se trata de revelar esa naturaleza depredadora que, bajo la protectora faz del almibarado consumo, insiste muy a pesar nuestro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Detalle de una de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

La instalación audiovisual que completa la muestra viene a incidir en ello. Ana Vernia la ha titulado, muy oportunamente, valga la redundancia, ‘La oportunidad de las moscas’. ¿De qué oportunidad habla la artista? De la que tienen esas moscas, una vez abierto el bote del que salen en busca del dulce alimento, de “libar como una abeja sin caer como una mosca”, explica de una forma tan metafórica como elocuente. Consumir, pero sin consumirnos. O por decirlo en sus propias palabras: “Saber extraer lo mejor, sin caer del lado del adormecimiento”.

Toda la exposición gira en torno a esa dupla entre lo dulce y lo incisivo. “No hay rosa sin espinas”, recuerda la artista. De manera que el consumismo al que nos enfrenta la obra de Ana Vernia tiene como correlato la “renuncia para ser libres” por la que optaron los místicos. Por eso los osos, peces y moscas de la exposición libran su particular batalla por acomodar los instintos a la naturaleza, que se presenta tan amable como amenazadora.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Dos de las obras de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Hay otra referencia cinematográfica en la exposición de Ana Vernia: ‘Ojos negros’, de Nikita Mikhalkov. De nuevo para subrayar las contradictorias apetencias, en este caso del amor, que la artista pone en boca del personaje de Marcello Mastroiani: “Demasiado tímido para ser amado”. El deseo, tan difícil de articular, moviéndose entre la adormecida imagen de uno mismo y la pulsión que te saca de tus casillas. El sonido que envuelve la exposición evoca esa animalidad que, bajo tanta dulzura, punza la mirada del espectador.

Obra de Ana Vernia en la exposición 'Después del chocolate' de la Galería Cuatro.

Obra de Ana Vernia en la exposición ‘Después del chocolate’ de la Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

‘Después del chocolate’ es una exposición habitada por dulces colores y seres perplejos, diríase que dudando entre permanecer esclavos de ese fondo que los adormece o hacer uso de sus afilados dientes para rasgar tan anestesiada sociedad de consumo. Lo que el chocolate esconde y Ana Vernia muestra es la sensación contradictoria del dulce, que de tanto adormecer incita a mostrar las garras para llegar a sentir algo que no sea puro amodorramiento. Dulce, mas dulce envenenado.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro.

Imagen de la exposición de Ana Vernia en Galería Cuatro. Foto: Mónica Díez.

Salva Torres

Sala Russafa: reinventando los clásicos

III Festival de Talleres de Teatro Clásico
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
Hasta el 6 de julio

La enseñanza del arte dramático es una de las facetas de la Sala Russafa, un foco cultural en el barrio del mismo nombre que lucha contra viento y marea para aguantar el tirón de la crisis. A sus aulas han acudido este curso 76 alumnos de los que 24 son menores, un número superior a los anteriores, que demuestra que la afición crece.

Fruto de esa labor pedagógica es la tercera edición del Festival de Talleres de Teatro Clásico, que se celebra hasta el 6 de julio. “Difundir el teatro de corte clásico es uno de los motivos por los que creamos Sala Russafa, junto a la voluntad de apoyar a las nuevas generaciones de la escena valenciana, tanto en la formación como en la exhibición”, explica Chema Cardeña, director del Festival.

Figuras imperecederas y dramas eternos protagonizados por Don Juan, Otelo o Romeo y Julieta han sido reinventados para adaptarlos  al público contemporáneo de forma que su esencia cale y perdure. Beber en estas caudalosas fuentes  de sabiduría y conocimiento del alma humana es la base de la formación actoral que durante cinco meses ahonda no sólo en las técnicas de interpretación, sino también en otros aspectos del oficio. Así, los estudiantes deben escribir o reescribir textos para los personajes que interpretan, diseñar el vestuario, el cartel o escenografía de las piezas, entre otras de las muchas tareas relacionadas con el montaje de una pieza.

Integrantes de la compañía que representa 'Otelo'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Integrantes de la compañía que representa ‘Otelo’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

“El trabajo es muy distinto al que se realiza para un montaje teatral al uso, aquí hay mucho más tiempo y los actores tienen una implicación mayor en el resultado final”, dice  Cardeña. “Esto hace que las obras sean arriesgadas y rupturistas con el concepto más conservador de representación, llevando al escenario la investigación que en muchas ocasiones precede a la creación de un espectáculo”.

El cartel de esta tercera edición del Festival  incluye cuatro montajes: uno de actores aficionados, dos de profesionales y una compañía invitada.  El primero, Don Juan de tod@s se representó del 12 al 16 de junio, una pieza en la que conviven todos los Don Juanes que crearon Molière, Zorrilla, Lord Byron o Tirso de Molina.

Fiesta Shakespeare

Seguirán distintas versiones y adaptaciones de piezas de William Shakespeare, coincidiendo con la celebración del 450 aniversario del nacimiento del autor inglés. Romeo x Julieta, del 19 al 22 de junio, sitúa la apasionada historia de amor imposible en el Flower Power de los años setenta, en una comuna hippie que prepara la representación de los amores prohibidos entre los Capuleto y Montesco. Los alumnos del taller  llevan a las tablas un montaje novedoso, apoyado en la música de la época, que va mostrando paralelismos entre lo que ocurre en la comuna y lo que viven los personajes de la pieza más popular del dramaturgo inglés.

La tercera propuesta es El moro de Venecia (Otelo), del 26 al 29 de junio, cuando se cumplen más de 400 años desde su primera representación. Un nuevo acercamiento a esta pieza en la que tiene especial relevancia la expresión corporal y la danza. Los integrantes del curso de interpretación para profesionales de Sala Russafa parten de la simbología animal para recrear un mundo en el que dominan los instintos y emociones más primitivas.

El Festival culmina con la compañía de Teatro de Sombras Avoramar. Mariola Ponce y Vicent Ortolá (Teatres de la Llum) dirigen a un grupo de discapacitados físicos e intelectuales que encuentran en las artes escénicas una herramienta para integrarse, expresando inquietudes y aptitudes a través de su experiencia de la interpretación. Por tercer año consecutivo visitan el Festival, en esta ocasión con Enfadados con Shakespeare (6 de julio), un montaje en el que todos los miembros de la compañía aportan su particular visión de las emociones encontradas que tan bien supo retratar el autor inglés a través de sus personajes.

Sala Russafa pone a disposición del público un abono por 18€ para disfrutar de las cuatro propuestas de este Festival en el que se espera alcanzar el éxito de anteriores ediciones, con llenos prácticamente diarios. “Los espectadores tienen la oportunidad de descubrir nuevos talentos y de acercarse a piezas y personajes clásicos desde puntos de vista muy distintos a lo habitual” explica su director. “Al mismo tiempo a los actores, les damos lo fundamental: la opción de que les vean haciendo su trabajo”., concluye Cardeña.

Escena 'Romeo y Julieta'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Escena ‘Romeo y Julieta’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Bel Carrasco