“Las dos películas son elementos de memoria histórica”

‘Las ahijadas’, de William James
Centro del Carmen
Museu 2, Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centro del Carmen, en colaboración con Es Baluard Museu d’art Modern i Contemporani de Palma, acoge, hasta el próximo 22 de enero de 2017, la exposición ‘Las ahijadas’, de William James, una singularísima instalación audiovisual -cuya morfología se completa con la contribución fotográfica de Almudena Soullard y diversas instantáneas de archivo privado- que focaliza su atención en parte del devenir biográfico de dos figuras de diverso lustre y soterrada referencia: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

La primera, refulgente icono de los oropoles hollywoodienses de los años 20, bailarina y diseñadora de vestuario y decorados, segunda esposa de Rodolfo Valentino y con cuyo ulterior marido, el aristócrata español y comandante naval Álvaro de Urzaiz, se tralada a Mallorca, fijando su residencia en la isla desde 1931 hasta los albores de la Guerra Civil Española. La segunda, artista de cabaret transgénero y activista de referencia en el movimiento LGBT valenciano desde finales de los años 70, víctima carcelaria de la vergonzante Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación  Social y presente paradigma de la lucha sobre políticas de género y justicia social en la ciudad de Valencia.

Con el objetivo de desentrañar las veladas e intrínsecas consonancias que emparentan a ambas conspicuas, Makma entrevista al artista británico, avezado investigador documental sobre las imbricaciones existentes entre la construcción del género y el espacio urbano, quien rubrica en esta exposición un dilatado y perseverante proceso credencial sobre la subrepticia consaguinidad de ‘Las ahijadas’.

Vista general de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Vista general de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿En qué momento o de qué modo se solidifica el germen del proyecto?

Empezó realmente en un proyecto de educación sobre historia oral por parte de Es Baluard en Palma de Mallorca, en un barrio de Palma que se llama Gènova. Los niños del colegio tenían que preguntar a los vecinos mayores sobre el pasado del barrio. Una vecina (María Salomé Juaneda Pujol) les contó que era la ahijada de Natacha Rambova, que había vivido allí. Más tarde, hicieron otra cita y los niños se fueron a su casa para ver la fotografías personales que habían sido propiedad de Rambova -algunas están reproducidas en la exposición, cedidas por ella-.

Posteriormente, Sebastián Mascaró -docente del museo- había oído el nombre de Rambova en otra ocasión, hablando conmigo, por mi amistad con la Rampova valenciana, y él comenzó a preguntar acerca de qué significa el hecho de que compartan el mismo nombre, a pesar de la pequeña diferencia (Rambova/Rampova); entonces, yo le expliqué que, para Rampova, Natacha Rambova era su alias y que en la época de la Transición la gente activista y progresista solía tener nombres de guerra y, así, si tenían problemas con la policía, no podían denunciar a los demás porque nadie sabía realmente cómo se llamaban sus compañeros. Ella eligió Natacha Rampova, aunque al principio era Rambova. La gente la llamaba Rambo y cuando se estrenaron las películas de ‘Rambo’, de Silvester Stallone, lo cambió por Rampova, porque no quería asociarse con esas películas.

Entonces decidimos que era una coincidencia muy interesante. La Rampova valenciana no sabía que Rambova, su heroína, había vivido en España -una parte de su vida desconocida para ella-. Pensamos que esta coincidencia podía formar la base de un proyecto. Esta idea de coincidencia, de casualidad, se ha mantenido durante todo el proyecto por el hecho de que se ha presentado como dos canales de vídeo que no tienen una relación obvia entre ellos, dejándose al espectador el encuentro de los vínculos entre los dos. Y eso es lo que he hecho en el proyecto, dos historias -la de Rampova en Valencia y la de Natacha Rambova en Mallorca-, en las que surgen ciertas ironías, conexiones y temas.

Una cuestión en la que debe repararse es en el propio título de la exposición, ‘Las ahijadas’, cuya nominación puede sugerir diversas interpretaciones, amén de encontrarnos con la figura de la ahijada de Natacha Rambova y entendiendo a Rampova como libérrimamente consanguínea de la primera por emulación. Sin embargo, la figura de la ahijada real no puede equilibrarse con la de Rampova y parece revelarse más bien como una excusa inicial para profundizar en el resto del proyecto.

Sin ella no habría proyecto, porque todo empezó con la ahijada real. Pero, claro, la información que ella tiene sobre Natacha Rambova viene a través de sus padres. Su madre era la doncella y su padre era el chófer del matrimonio y vivían en su casa de Cala Fornells, a partir del año 1933 (incluso tenían que casarse para ir a vivir con ellos para instalarse, aunque ya estaban comprometidos). Toda la información que la ahijada tiene procede de anécdotas y, sobre todo, acerca de lo bien que vivían, sus fiestas, la gente que les visitaba, pero no hay ningún análisis.

Un instante de la instalación audiovisual de 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Un instante de la instalación audiovisual de ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Ambas películas documentales atesoran sentido en sí mismas, funcionan de un modo autónomo. Sin embargo, ¿proponerlas en comunión en esta instalación audiovisual posibilita o exige un espectador proactivo, es decir, que se sumerja en el raquis de cada uno de ellos y esto propicie un análisis acerca de cuáles son los elementos que los cohesionan?

Claro. Se deja al espectador la búsqueda de los vínculos entre las dos. Quería posibilitar una manera de enfrentarse a esta coincidencia o casualidad, porque todo el proyecto se basa en la casualidad, la coexistencia de estos dos personajes que mantienen una relación casi abstracta. También es importante la simetría histórica del antes y el después de la dictadura, por lo que, en ese sentido, se ha pensado para una audiencia española o con un conocimiento acerca de la Guerra Civil, de lo contrario es muy difícil de seguir.

¿De qué modo te documentaste acerca de la figura de Natacha Rambova?

Comencé a estudiar la vida de Natacha Rambova y descubrí que había escrito un ensayo de cuarenta páginas, en el otoño del 36, para convencer a la comunidad internacional para apoyar a Franco -luego nunca se publicó-. Quería leer ese artículo y escribí a su biógrafo, Michael Morris, profesor de Historia del Arte en California recientemente fallecido. Acabamos negociando e hicimos un intercambio de derechos de publicación sobre las fotos de la ahijada a cambio de una copia del texto. Eso ha sido una fuente muy importante, porque ahí cuenta en primera persona todo lo que vio en Mallorca y todas sus ideas sobre las políticas de la República, siendo un monólogo de derechas muy reaccionario. Había que contextualizarlo, entonces entrevisté a un historiador mallorquín, David Ginard i Féron, sin el que tampoco habría sido posible el documental. El cuerpo central del proyecto son extractos de ese texto y él los comenta y contextualiza, siendo muy crítico con su contenido.

¿Conocer y tener una conexión previa con Natacha Rampova te ha influido cuando has profundizado en el devenir de Natacha Rambova y en la búsqueda de parentescos entre ambas?

Yo diría que no. Cuando tienes una instalación que tiene elementos distintos el significado reside en la distancia entre ambos. Lo que sucede, también, es que Rampova tiene una política muy clara, de izquierdas, muy crítica social y políticamente, y luego resulta que Natacha Rambova se casó con Álvaro de Urzaiz, que era monárquico y de derechas y que apoyaba a Franco, por lo que ella apoyaba a los nacionalistas antirrepublicanos. Sin embargo, Rampova viene de una familia muy republicana.

¿Deben considerarse dos figuras antitéticas?

No exactamente, porque Rambova era también libertaria. Esa ironía es muy típica de los procesos de la historia. Cada uno interpretamos la historia como queremos y esto resulta que no es fiable ni objetivo.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Fotografías personales de Natacha Rambova cedidas por su ahijada María Salomé Juaneda Pujol. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué cuestiones en común pueden servir de ejemplo de cómo el entorno, la atmósfera y el convulso devenir histórico de cada una de las dos figuras influye decisivamente sobre su actitud vital y política?

Un tema que comparten los vídeos es la reacción (en sí misma) contra la violencia. La diferencia es que Rampova fue víctima (durante las postrimerías del fraquismo) y Rambova era testigo (en plenos albores del Guerra Civil Española). Las reacciones son distintas y tampoco sabemos, más tarde, qué actitud tenía Rambova respecto de la dictadura. No hay ningún testimonio posterior, no sabemos qué pensaba. De todos modos, hay dos cosas muy significativas: una es que nada más llegar a Francia sufrió un infarto y su salud nunca se recuperó durante el resto de su vida; la otra cuestión es que rompió con su marido. Son hechos que sabemos y que están claros. Son hechos significativos, o así me gustaría pensarlo.

Un factor inquietante reside en el hecho de advertir a Natacha Rampova como apriorística émula de Rambova.

Sí. Emula la parte de Hollywood.

La del exotismo orientalista, pero ¿llevado al hiperbolismo para transgredirlo?

Bueno, hay otra ironía acerca de la que tampoco sabemos muy claramente el porqué. Para Rampova es muy importante que Rambova era muy libertaria y pansexual, y es muy difícil llegar a la verdad de la sexualidad de Rambova (yo creo que era heterosexual). Se ha hablado mucho acerca de que tenía una relación con Alla Nazimova, que era una actriz rusa conocida como lesbiana o bisexual y tenía muchos affaires con mujeres y actrices de Hollywood. También existe la idea de que Rodolfo Valentino (su primer marido) era gay, cuestión que yo no tengo nada clara. Insisto en que sobre estas cuestiones es muy difícil llegar a la verdad. La mitad de las mujeres de Estados Unidos estaban enamoradas de él y estamos hablando de una época en la que surge un fenómeno nuevo, que miles de mujeres de todas las clases sociales podían ver la misma imagen a la vez por la llegada del cine. Eso tuvo mucho impacto en la sociedad americana. Todas estas mujeres adoraban a Rodolfo Valentino y él no encajaba nada con la imagen del héroe americano; era extranjero, moreno, exótico y los papeles que le daban también eran así. No era fiable, honesto o abierto, sino una persona dudosa como personaje.

Un fenómeno sobre el que se han volcado las más diversas miradas, siendo especialmente turbia y fascinante aquélla de Kenneth Anger en ‘Hollywood Babilonia’, radiografiando el exceso y la posterior decadencia.

Está claro que los hombres de América le acusaban de maricón, entonces es muy difícil llegar a la verdad de su sexualidad, porque siempre está velada por esta acusación, aunque miles de personas estén convencidas de ello; sigue siendo una especie de icono gay. Parece que los que estaban cerca de Natacha Rambova y Rodolfo Valentino afirmaban que eran absolutamente heterosexuales, pero no lo sabremos nunca, realmente.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Retrato de Natacha Rampova realizado por Almudena Soullard. Fotografía cortesía de William James.

Sin embargo fue una década propicia para ciertas licencias cotidianas en contraposición a la época que Rampova hubo de padecer en España.

Rampova, hablando de la relación entre Rambova y Valentino, dijo que era un matrimonio para disimular su sexualidad y yo, en base a lo que he leído, no estoy tan seguro. Pero esa es la ironía, que para Rampova era muy importante que su musa fuera pansexual.

Todas esas complejidades o neblinosas dificultades para trabajar acerca de la figura y los archivos de Natacha Rambova no acontecen con Natacha Rampova, en tanto que, además de tu conocimiento próximo sobre su figura, existe una contemporaneidad muy facilitadora. Sin embargo, resulta singular descubrir algunos vídeos y pasajes poco conocidos, recibidos como una sorpresa o revelación para muchos espectadores de ‘Las ahijadas’, a pesar o fruto de su permanente presencia en el mapa del off-off valenciano.

Sí. Realmente creo que el vídeo de Rampova no es para nosotros, sino para la gente que no conoce a Rampo. Veo importante contar esa historia.

Para quien ya conoce a Rampova refrenda algo consabido.

Si, porque es una historia muy interesante y todas sus ideas sobre género son absolutamente actuales, aunque se han formado hace más de treinta años.

Radiografía no sólo las circunstancias político-sociales del país, sino que también es un curiosísimo testimonio de la ciudad.

Es memoria histórica. Las dos películas son elementos de memoria histórica. Esa ha sido otra motivación para desarrollar el proyecto.

Atendiendo a los episodios históricos que vertebran ‘Las ahijadas’, ¿consideras que atravesamos una nueva época de políticas y pensamiento reaccionarios?

Sí. Lo dice Rampo claramente. En el vídeo ella habla de la transversalidad de las luchas políticas y cómo esa idea de transversalidad se ha perdido. Como ejemplo, considera que todas las luchas afectan a toda la comunidad LGBT y tenían que estar presentes en todas las acciones y manifestaciones.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

William James durante un instante de la entrevista a propósito de su proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

Damià Jordà: rituales de consumo

Rituales de Consumo de Damià Jordà
Galería Mr. Pink
C/ Guillem de Castro, 110. Valencia
Hasta el 11 de abril de 2014

La exposición de Damià Jordà en la galería Mr. Pink muestra un trabajo que reflexiona sobre el fenómeno de las drogas y la construcción social que los medios de comunicación elaboran en torno a este.

El llamado “problema de la droga” es una representación social sembrada, abandonada y cosechada por los mecanismos de poder, que en España toma forma con la instauración de la democracia parlamentaria.

El concepto de ritual se ubica entre lo sagrado y lo profano, lo ceremonioso y lo cotidiano. “La programación cognitiva abierta del ser humano nos obliga a aferrarnos a procesos, a convertirnos en adictos a los rituales”.

Damià Jordà "Rituales de consumo" (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Toni Belda). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà “Rituales de consumo” (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Toni Belda). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà "Rituales de consumo" (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Rubén Mira). Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà “Rituales de consumo” (fotografía de la exposición, en la que vemos uno de los vídeos interpretados por Rubén Mira). Imagen cortesía de la galería.

De esta manera, el artista nos presenta dos historias que se dan la espalda, pero que al mismo tiempo conviven: dos colecciones de rituales de consumo; reinterpretaciones de emisiones televisivas españolas de las últimas décadas, por los actores Rubén Mira y Toni Belda. En una instalación audiovisual multicanal que obliga al usuario a transitar por la sala, y a decidir en qué lado ubicarse. Un trabajo que muestra las influencias del cine expandido para proporcionar una experiencia sensorial e incitar a la reflexión.

Rubén Mira (fotografía) en "Rituales de consumo" de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Rubén Mira (fotografía) en “Rituales de consumo” de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Damià Jordà (Alcoi, 1982)
Es un artista especializado en lenguajes audiovisuales. Su trabajo se caracteriza por la búsqueda de formas de expresión narrativa mediante la construcción de poemas visuales de clara influencia cinematográfica, así como de eventuales propuestas de instalación que planteen una reflexión formal acerca de nuestra relación física con la imagen audiovisual.

Toni Belda (fotografía) en "Rituales de consumo" de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Toni Belda (fotografía) en “Rituales de consumo” de Damià Jordà. Imagen cortesía de la galería.

Antoni Abad: megafone.net

Antoni Abad, megafone.net/2004-2014
Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA)
Plaça dels Àngels, 1 , Barcelona.
Inauguración:18 de febrero, a las 19 h.
Hasta 24 de junio de 2014.

Desde 2004 megafone.net, un proyecto creado por Antoni Abad y que se puede definir como una instalación audiovisual, invita a grupos situados al margen de la sociedad a expresar sus experiencias y opiniones. Mediante el uso de teléfonos móviles graban y publican en la web, de manera instantánea, mensajes de audio, video, texto y foto.

Es una manera de “prestarles la voz” a los grupos marginados, al mismo tiempo que sirve de espacio donde los participantes, transforman estos dispositivos en “megáfonos digitales”, los cuales amplifican sus voces, tanto individuales como colectivas, que son en muchas ocasiones ignoradas o desfiguradas por los medios de comunicación imperantes.

megafone.net. Lleida, 2005, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.

Antoni Abad. megafone.net. Lleida, 2005, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.

Estos trabajos exploran la transferencia de creatividad entre el artista y el usuario, de manera que el artista adquiere el rol de catalizador. Las obras traspasan inicialmente la institución museística, y ésta se convierte en receptáculo de esos trabajos-procesos-intercambios, en una conexión entre, por una parte, los espacios físicos de la ciudad, sus geografías y la institución artística y, por otra, el espacio virtual de las ondas, invisible pero tangible y útil de las redes.

Antoni Abad (Lleida, 1956), es el creador y catalizador de este proyecto, un pionero en el uso de redes de comunicación en la tecnología de los teléfonos móviles. A través de su trabajo, permitió que esta tecnología estuviera al alcance de grupos sociales situados en los márgenes de la sociedad: personas con diversidad funcional, inmigrantes ilegales, refugiados políticos, comunidades desplazadas, trabajadoras sexuales y sectores profesionales como taxistas y mensajeros motoristas.

Antoni Abad. megafone.net. Mèxic DF, Mèxic, 2004, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.

Antoni Abad. megafone.net. Mèxic DF, Mèxic, 2004, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.

Esta exposición documenta y analiza por primera vez un cuerpo de trabajos innovador y de una gran implicación social, que ha sido producido en un amplio abanico de ciudades de Europa, las dos Américas, África y Asia a lo largo de la última década (2004-2014).

El proyecto está comisariado por Cristina Bonet, Soledad Gutiérrez y Roc Parés.

megafone.net. Lleida, 2005, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.

Antoni Abad. megafone.net. Lleida, 2005, CC (by-nc-nd). Imagen cortesía del MACBA.