Disonantes y efectivos

Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político
Colectivo 1668. Dómix Garrido y Mario Gutiérrez
Sala exposiciones La Lonja
Paseo Almirante Julio Guillén Tato. Alicante
Hasta el 26 de noviembre de 2017

Disonantes y efectivos. Así se exponen Dómix Garrido y Mario Gutiérrez en su intervención en la Lonja de Alicante. Un toque de atención, una llamada de alerta y un grito socavado de auxilio. En esta línea de llamamientos el sonido es una de las herramientas inmersivas clave que destaca en la exposición ‘Disonancias fronterizas. La artificialidad del límite político’. Se trata de una serie de piezas de videoarte y performance que toman sentido en su conjunto. El objetivo es exteriorizar  el resultado de aquellas prácticas, sobre todo gubernamentales, que tienen un efecto directo en el individuo migrante, que normalmente es obligado a ello, y que solo trata de practicar su libertad supuestamente innata.

‘Lo ideal hubiera sido no inaugurar esta exposición, eso significaría que no existe este problema’, declara Dómix Garrido, resumiendo la necesidad compartida que tienen ambos artistas de expresar la injusticia de una situación. Cuentan que, en junio de 2014, llegaron a la ciudad de Melilla, ciudad fronteriza y comenzaron el proyecto que se expone. Reflexionan sobre el término fronterizo, estando precisamente en la frontera, pero sin ser eso mismo, situándose frente a frente, casi al margen. Esa línea divisoria (a veces imaginada) nos traslada inevitablemente a reflexionar sobre el inclasificable y casi interminable no-lugar.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Instalación en Disonancias fronterizas. Imagen cortesía de los artistas.

Las disonancias se definen como un conjunto de sonidos que son poco inteligibles ya que se entremezclan. Cabe pararse a observar, y a escuchar. Pero antes se debe atravesar la negra cortina de entrada a la sala, donde ya se empiezan a escuchar esas disonancias. La famosa e hipnotizante apertura de ‘Europa’ de Lars Von Trier, nos da la bienvenida y nos lleva de lleno a una parte de Europa poco idealizada. Accedemos de esta forma a una especie de viaje estático, cuyo ambiente predominante está siendo reproducido por ‘Diálogos sordos (o la imposibilidad de un diálogo transfronterizo’, murmullos y voces rotas que parecen tratar de dialogar pero solo escupen sus historias ya sabidas y todavía por solucionar.

Las acciones del Colectivo 1668 se hayan recogidas en piezas audiovisuales. Entre las sucesiones de imágenes, algunas cifras se desvanecen casi de inmediato. Ante esta situación ha dejado de ser algo lejano, un hecho que hemos tratado de ignorar ante la escucha de los telediarios, pero que ahora se hace más real. Trata de nuevo de desaparecer pero algo queda en la memoria, acompañando, normalmente, a esas voces rotas y sordas. Los símbolos son también un continuo. La simbología que ya arranca en la propia imagen del colectivo, alcanza su punto álgido en los restos de la instalación ‘Balsa’ y la performance ‘Banderas mojadas’ que ocupan el final de la sala.

También invitan a la reflexión y participación. No importa que esas banderas estén mojadas, secas, clavadas en la pared u ondeando al viento. Son símbolos de una identidad. En este caso, una identidad perdida que trata de alcanzar una nueva en lugar alejado… Y para alcanzarla se hace necesario inventar y re-inventar, traspasar esa artificialidad de lo político que solo parece entender de límites. Esta importante misión se concreta en la intervención interactiva de Olga Diego ‘Alfombras voladoras’ [o como sobre volar una frontera]. En este taller participativo la imaginación da paso a la utopía y al trabajo conjunto, poniendo punto y final de una forma podríamos decir optimista. Pero la reflexión continúa ya que la problemática persevera en permanecer. Al igual que la frontera cuyas líneas parecen no tener fin.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

Instante durante el Taller de Olga Diego. Imagen cortesía de los artistas.

María Ramis

Rocío Villalonga. Éxodo o genocidio

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca
Galería Alba Cabrera, Valencia
C/ Félix Pizcueta, 20, bajo. Valencia
Inauguración: 12 de noviembre de 2015, 20h.

Reproducimos un fragmento del texto del comisario de esta exposición, acerca del proyecto de Rocío Villalonga, en el que la artista aborda la actual crisis humanitaria, que transita entre el éxodo o la migración, el destierro o el genocidio. Se trata de un nuevo trabajo de Villalonga, en el que destaca una gran instalación realizada ex profeso, que bien merece una visita.

«(…) Para abordar la cotidianidad no es posible abstraerse conscientemente de lo político, pues la lectura de un trabajo artístico no puede realizarse desligada de la realidad social que representa una determinada geografía y un determinado tiempo, pues de lo contrario nos quedaríamos en la superficie, en la anécdota. Rocío Villalonga, con su exposición en la Galería Alba Cabrera de Valencia, centra su atención en los desplazamientos no voluntarios de personas. Los movimientos migratorios no son un problema nuevo, ni es la primera vez que la artista lo trabaja en su obra. En esta exposición apuesta por formatos cargados de simbolismo, que trasladan al soporte artístico los aspectos múltiples de esta realidad fragmentada.

La ONU[1] planteó en el año 2000 la necesidad de combatir los desastres del mundo enunciando 8 objetivos de desarrollo para el Milenio, poniéndose como meta para lograr resultados el año 2015. La propia organización siempre ha reconocido el retraso que se cernía sobre el plan de trabajo establecido y la dificultad de cumplir con las previsiones. El ejercicio de la doble moral hace que los mismos estados que han contribuido a determinar una política de “tierra quemada” a favor de sus intereses, sin considerar las consecuencias humanas, ambientales y culturales, sean los que pretendan expiar sus culpas representando la figura del “donante”. Bien está que contribuyan económicamente a paliar los efectos de su codicia, pero mejor estaría si reconsideraran y modificaran los medios de explotación que emplean, para de verdad transformar la realidad del planeta. Tres cuartas partes del mismo agoniza claramente, pero en el mundo desarrollado, en la zona de privilegio, han estallado ya las alarmas que evidencian el fin de una era. La angustia humana, retransmitida por televisión durante años, provenía de lugares que nos resultaban lejanos pero, en una magnitud infinitamente menor, se ha trasladado ahora a nuestro propio escenario, para que entendamos un poco mejor su significado.

Las mariposas monarcas (Danaus plexippus) migran desde México a Canadá, y en años con vientos favorables llegan al suroeste de Gran Bretaña, a España, a Marruecos y a Rusia, siendo uno de los pocos insectos que logra realizar travesías transatlánticas. Pero lo más llamativo es que durante esos desplazamientos la mariposa se reproduce, muere y es su descendiente la que continúa el viaje sin haber recibido las enseñanzas parentales.

Rocío Villalonga toma como referencia el ejemplo de superación de esta especie para abordar la larga y dolorosa crisis humanitaria que obliga a millones de personas a abandonar sus entornos vitales para emigrar, para huir, buscando ponerse a salvo, persiguiendo el sueño de una vida mejor ante el fracaso de unos derechos humanos universales que, en realidad, no son más que tinta seca sobre papel.

Explica Enzensberger[2] que en todas las épocas ha habido grandes masacres y pobreza endémica; los enemigos eran enemigos, y los pobres eran pobres. Pero sólo desde que la historia se ha convertido en historia mundial se ha condenado a pueblos enteros declarándolos superfluos. Y curiosamente los autores de tales sentencias se mantienen despersonalizados: se llaman “colonialismo”, “industrialización”, “progreso tecnológico”, “revolución” o “colectivización”; las sentencias se dictan en voz alta y se ponen sistemáticamente en práctica, de modo y manera que a nadie le puede quedar la menor duda del destino que le ha sido asignado: éxodo o emigración, destierro o genocidio.

¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuántas vidas?»

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

Rocío Villalonga. El extraño flujo de la monarca, 2015. Cortesía Galería Alba Cabrera.

José Luis Pérez Pont


[1] http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/
[2] ENZENSBERGER, Hans Magnus. La gran migración. Anagrama, Barcelona, 1992.