Palabras de hoy para fotografías de ayer

Relatos en blanco y negro
Generación Bibliocafé (GB)

Un grupo de amigos y conocidos amantes de la literatura en su doble vertiente como lectores y escritores. Una serie de talleres literarios para iniciarse en sus misterios. Un local donde reunirse a intercambiar conocimientos e ideas, la librería cafetería Bibliocafé de José Luis Rodríguez y su esposa Fernanda.  Así surgió de una forma espontánea la Generación Bibliocafé (GB) a partir de una idea tan simple como eficaz: ¿Por qué esperar que publiquen nuestros escritos? ¡Hagámoslo nosotros! Y se lo tomaron tan en serio que unos tres años después ya tienen una biblioteca propia de doce volúmenes de contenido variopinto. Desde temas ligeros, como viajes, gastronomía y mascotas, a asuntos candentes de plena actualidad; violencia de género o el drama de la inmigración.

Pese a la lamentable desaparición de la librería Bibliocafé, los miembros del colectivo se mantienen unidos, ilusionados y  productivos como el primer día. Varios de ellos ya han publicado novelas en solitario y en conjunto demuestran su capacidad de superación en cada proyecto que emprenden.

Portada de Relatos en blanco y negro. Generación Bibliocafé.

Portada de Relatos en blanco y negro. Generación Bibliocafé.

El pasado mes de diciembre apareció su duodécimo título presentado con gran expectación en el palacio de los Condes de Alpuente, en la calle Caballeros. Se trata de un libro homenaje a  Valencia y sus habitantes de un ayer relativamente próximo que parece muy lejano en el tiempo. A partir de la colección de fotografías antiguas del blog de Julio Cob, dos docenas de autores, con declarada mayoría femenina, han urdido otras tantas historias, 24 en total, reunidas en Relatos en blanco y negro.

Variedad de estilos, de temas, brevedad y concisión. Es el aliciente de esta obra colectiva que sumerge al lector en una época de tonalidades grises, la sociedad del franquismo atenazada por la hipocresía, la represión y las secuelas del gran desastre que fue la guerra civil.

En ‘Cola de caballo’ Susana Gisbert cuenta la historia de dos hermanos huérfanos separados por duras circunstancias que vuelven a reencontrarse tras muchos años. Inmaculada Martínez describe en ‘Crisantemos, 1934′  el estado de ánimo de una madre viuda a causa de la guerra de África que se dispone a comprar flores para la tumba de su marido.

Saler. Imagen cortesía de Generación Bibliocafé.

Saler. Imagen cortesía de Generación Bibliocafé.

No sólo hay espacio para el drama. En clave humorística Mauro Guillén recuerda el gran impacto que tuvo en la sociedad española la llegada del Seiscientos (Modernidad), y Fuensanta Niñirola relata en ‘Una vida a trompicones’ la vida de una mujer que, pese a su tendencia a sufrir accidentes, tiene una vida dichosa y plena. La nota rural la pone Ángel Marqués con su cuento ‘Alegría’, nombre de la mula del abuelo del narrador, un avispado animal que es testigo de su iniciación en el sexo y la muerte.

Don Vicente Blasco Ibáñez protagoniza dos relatos. ‘El Boa’, de Herminia Luque recrea la relación del fogoso escritor con la famosa escritora doña Emilia Pardo Bazán, varios años mayor que él. Confesiones a María de Luisa Berbel es el propio Blasco Ibáñez quien, en una carta imaginaria a su primera esposa María Blasco, le pide disculpas por no haber prestado suficiente atención a su familia debido a sus vocación viajera y aventurera.

El bibliófilo e historiador Rafael Solaz, Pilar Martínez, el equipo de Côdez Iuvenis y el joven diseñador Marcos Escolano son otros colaboradores de este proyecto.

Riada en Valencia. Imagen cortesía de Bibliocafé.

Riada. Imagen cortesía de Generación Bibliocafé.

Bel Carrasco

Voces contra la violencia invisible

016. Relatos que se deben contar, por Generación Bibliocafé
Día Internacional contra la Violencia de Género

Unas 60 mujeres fallecen cada año en España, víctimas de la violencia de género. Desde 2003, un total de 757 víctimas, 44 en lo que va de año. Se estima que  alrededor del 80% de las mujeres que sufre maltrato no lo cuentan y, desde 2009, el número de denuncias ha ido en descenso.  Son algunos de los datos que se barajaron con motivo de la celebración, el pasado 25 de noviembre, del Día Internacional contra la Violencia de Género.

Coincidiendo con esta fecha, el grupo de escritores Generación Bibliocafé presentó un libro comprometido, que se atreve a denunciar esa vergüenza social en clave literaria: ’016 Relatos que se deben contar’. “Es un asunto difícil de tratar, doloroso y complejo”, dice Mauro Guillén, editor y coordinador del texto. “Conscientes de la seriedad del tema, contamos con la colaboración de Susana Gisbert, autora del grupo y fiscal especializada en la violencia de género, que ha supervisado todos y cada uno de los originales. El prólogo es de otro especialista en la materia, el abogado José Antonio Burriel, que se implicó al máximo en este nuevo proyecto”.

Portada del libro '016 Relatos que se deben contar', de Generación Bibliocafé. Fotografía: Jordi Pla.

Portada del libro ’016 Relatos que se deben contar’, de Generación Bibliocafé. Fotografía: Jordi Pla.

’016. Relatos que se deben contar’, reúne las historias de 19 autores, cuatro de ellos hombres, que plasman la violencia de género como denominador común.  Felicidad Batista, María Tordera, Antonio Briones, Isabel Barceló Chico, Alicia Muñoz Alabau, José Luis Rodríguez-Núñez Ramón, Susi Bonilla Hernández, María Isabel Peral del Valle, Luisa Berbel Torrente, Rosa Pastor Carballo, Ángel Marqués, Herminia Luque, Inmaculada Martínez, Susana Gisbert, Loreto Ochando, Inmaculada López Arce, Luz Gómez-Perreta, Pilar Descalza y Nacho Gisbert.

‘Porque me quería’ es el título del relato de Isabel Barceló. “La frase empezó a martillearme en la cabeza aún sin saber exactamente qué historia podría salir de ahí”, dice Barceló. “Esa expresión, tantas veces repetida por algunas mujeres en un tiempo pasado muy reciente, señalaba una especie de aceptación, una asunción del argumento de que era el amor el que llevaba a sus parejas a (mal) tratarlas. Ellos les pegaban por su bien, para que aprendieran de una vez, pues toda la culpa la tenían ellas mismas, por ser tan torpes, tan tontas y tan faltas de competencia para actuar y trabajar como era debido. En una palabra, la víctima asumía el discurso de su verdugo”.

En el perfil del personaje femenino maltratado se refleja esa aceptación del papel que le ha asignado su marido. “Sin embargo, cuando el maltratador excede los límites de lo que esta mujer puede soportar, ella reacciona, actúa por instinto y nos sorprende”, señala la autora. “El relato está teñido de género negro. Hay en él una bajada a los infiernos y también se adivina un resurgir, una salida”.

Integrantes de la compañía Crit en un momento de 'Pausses Luarges'. Imagen cortesía de Crit.

Integrantes de la compañía Crit en un momento de ‘Passos Lleugers’. Imagen cortesía de Crit.

Ocho testimonios

Con motivo del Día Internacional Contra la Violencia de Género, el 27 de noviembre se representó ‘Passos Lleugers’ en el Gran Teatro de Alzira ante alumnos del segundo ciclo de ESO y de Bachillerato. Amnistía Internacional, a través de su grupo local de La Ribera, Ediciones 96 y la compañía de teatro valenciana CRIT han colaborado en un proyecto teatral, construido a partir de casos reales, documentados por Amnistía Internacional y dramatizados por la escritora italiana Dacia Maraini, dentro de la campaña mundial, Nunca más violencia contra las mujeres.

‘Passos Lleugers’ (Pase affrettati) es un proyecto de sensibilización contra la violencia machista y una herramienta para la promoción de la igualdad. Consiste en una lectura dramatizada de repercusión internacional que se lleva a cabo desde hace años en Italia, Francia, Inglaterra, Alemania, Japón y otros países. El evento incluyó un coloquio posterior con participación del público adolescente, la compañía CRIT y activistas de Amnistía Internacional.

La pieza recoge los testimonios de ocho mujeres que simbolizan una tragedia cotidiana. Las crónicas reflejan el horror y el miedo de las que en su propia casa son víctimas de padres, esposos, hijos o compañeros. Integran el reparto: Rosana Pastor, Maribel Bravo, Pau Pons, Anna Marí, Pau Gregori, Josep Valero y Daniel Tormo, bajo la dirección de Dacia Maraini.

Detalle de la imagen de la portada del libro. Fotografía: Jordi Pla.

Detalle de la imagen de la portada del libro 016 Relatos que se deben contar. Fotografía: Jordi Pla.

Bel Carrasco

Inmaculada Martínez: playa, luz y… sombras

Operación Ocio, de Inmaculada Martínez Martí
Galería Rosalía Sender
Carrer del Mar, 19. Valencia
Hasta el 13 de diciembre, 2014

A primera vista, la obra de Inmaculada Martínez resulta amable. Su serie de escenas playeras, donde se respira cierta paz y tranquilidad, con colores suaves y suave cadencia expresiva, provoca un tranquilo reconocimiento. El espectador, delante de esas representaciones veraniegas, parece a resguardo de la duda, arropado por esa naturaleza apacible de los días en calma. Diríase que la artista de Mislata, en medio de las prisas que nos acucian, hubiera decidido transformar el bullicio en sencillez.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

Su ‘Operación ocio’, tal es el título de su exposición en la Galería Rosalía Sender, consiste en apoderarse de la realidad con naturalidad, sin grandes aspavientos, mostrando la quietud que reina afuera, a partir de un estado similar proveniente de dentro. Frente al discurrir turbulento de la vida agitada por lo que algunos filósofos llaman “síndrome de ocupación desmedida”, Inmaculada Martínez opone una mirada relajada, ociosa, toda ella volcada en la contemplación de una naturaleza sosegada.

La propia artista señala, al referirse a su exposición, que con esa veintena de obras lo que intenta es “contagiar de optimismo al espectador, que llegue por su sencillez, naturalidad”. Y añade: “Que no nos deje impasibles pero desde un lado optimista, sin necesidad de emplear recursos de fácil impacto”. Nada que ver con su anterior muestra ‘Estado de inconsciencia’, donde “hacía una profunda reflexión sobre la vida y la muerte y el proceso de duelo”.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

‘Operación ocio’ apunta en esa otra dirección más optimista, pero a veces da la impresión que cierto estado de ánimo anterior se cuela en su más reciente obra. Por ejemplo, en las dos piezas tituladas ‘Pregón’. En ellas, se aleja del motivo playero para mostrar pequeños grupos de personas ocupando un espacio interior despojado de elementos; espacios sobrios que parecen evocar cierto silencio y recogimiento.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

En algunas otras obras, aunque el sosiego de la playa en calma transmita esa respiración ajena a las prisas, el ambiente creado no deja de producir sensaciones contradictorias. De nuevo, las personas que habitan ese paisaje amable y colorista parecen guardar un secreto que las empalidece. Como si tanto placer reflejara en su piel sombría la señal de un próximo desencuentro. Como si la playa, al igual que contara Manuel Vicent en relación al mar Mediterráneo, de tan aparentemente quieta ocultara bajo la luz transparente del cielo y de las aguas un peligro inadvertido.

La mezcla de rostros claros y rostros borrosos, de cuerpos tamizados por un sol que bruñe la piel al tiempo que la difumina, convierte la ‘Operación ocio’ de Inmaculada Martínez en algo más que un amable día de playa. Bajo esa aparente calma exterior, late la inquietud de un placer amodorrado.

Obra de Inmaculada Martinez en la exposición 'Operación ocio' de la galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martinez en la exposición ‘Operación ocio’ de la galería Rosalía Sender.

Salva Torres

El papel, auténtico protagonista

El arte del papel, exposición colectiva
Galería Rosalía Sender
C / Mar, 17. Valencia
Hasta el 14 de diciembre

El muestrario es imponente: Alfaro, Toledo, Molina Ciges, Vento, Maestre Yago, Pagola, Monjalés, Castellano. Y así hasta un total de 19 artistas cuya obra en solitario ya ha sido objeto de singulares exposiciones en la galería Rosalía Sender que ahora, a rebufo de la crisis, los reúne a todos en una brillante colectiva. Rosa Torres, Balanzà, Manchas, Brecht, Granell, Salvador Victoria, Lucebert. Artistas de renombre para una exposición en torno al papel, protagonista material de una muestra cuya selección aviva la mirada del espectador por la indudable calidad de los representados. Richard White, Inmaculada Martínez, Juan Vida, Pérez Bermúdez: 19 artistas hermanados alrededor de El arte del papel, que hasta el 14 de diciembre permanecerá en Rosalía Sender.

Obra de José Vento en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de José Vento en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Con las navidades a la vuelta de la esquina, llevarse uno de esos papeles se antoja ocasión inmejorable de elevar el tono del consumo. Los hay de todos los estilos, desde la figuración más o menos velada, más o menos explícita e incluso grotesca, hasta la abstracción. Y los hay realizados con técnica mixta, a lápiz, a base de tinta china, acuarela, grafito o acrílico sobre cartulina, cartón y, principalmente, sobre el papel que da título a tamaña reunión de talentos.

Obra de Inmaculada Martínez en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Inmaculada Martínez en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

“Ante todo sinceridad”, decía Andreu Alfaro refiriéndose a su obra. En Rosalía Sender, esa honestidad queda reflejada en el jazz de minimalistas trazos. Y sinceridad que se observa en el conjunto, ya sea el bodegón de Molina Ciges o la “pintura de playas y bañistas” de Inmaculada Martínez, en esta ocasión concentrada en un par de sencillas figuras. Javier Pagola, para quien lo atractivo del abstracto residía en la liberación del cuadro de contenido y de sentido, muestra esa liberación en un par de obras, siendo así el único de los artistas expuestos que cuenta con dos trabajos.

Brecht, que ya expuso en la galería sus “dibujos alarmantes”, insiste en esa exclamativa atracción por la vida excesiva. Excesos que pueden verse en otras de las obras exhibidas, ya sea por la cadencia del color que explotan Rosa Torres, Bermúdez o Molina Ciges, o el riguroso trabajo formal de Castellano, Vento o Monjalés. La inquietante figuración corre a cargo de Richard White, Balanzà o Toledo, mientras el collage de Maestre Yago nos descoloca frente al rostro de Hopper. Como lo hace Juan Vida en su brumosa Notre Dame.

Obra de Maestre Yago en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Obra de Maestre Yago en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

La variedad continúa en el taller de Manchas, o en ese soldado que Eugenio Granell muestra como si fuera una reliquia universal de la frustración ante un mundo tenebroso que parece confluir en “La casa está oscura” de Brecht. Y así, entre oscuridad y luminosidad, siguiendo el movimiento pendular de la crisis, que sin duda arroja sombras producidas por tanta demolición, al tiempo que abre agujeros por donde se filtra cierta luz, avanza la exposición El arte del papel. Una muestra colectiva en tiempos de ajuste económico que, sin embargo, permite al espectador deleitarse con una brillante selección de artistas y trabajos. Una veintena de obras en papel que Rosalía Sender muestra como antídoto visual a la penosa crisis.

Broken sibling, de Richard White en 'El arte del papel'. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Broken sibling, de Richard White en ‘El arte del papel’. Imagen cortesía de Galería Rosalía Sender.

Salva Torres