Géneros de la técnica y el espanto en ‘Arquitectura y Terror’

‘Arquitectura y Terror’, nº8 de la revista Canibaal
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Viernes 26 de mayo de 2017 a las 19:30

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta el viernes día 26 de mayo su octavo número, dedicado en esta ocasión a una sugerente doble temática: ‘Arquitectura y Terror’. Como ya viene siendo habitual, la presentación tendrá lugar en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia (Plaza del Horno de San Nicolás, 4), situado en pleno dentro del barrio de El Carmen. El acto dará comienzo a las 19:30.

Canibaal. Makma

Inma Coll (imagen de cubierta), Jesús Palacios, José Luis Jover, Juan Francisco Ferré, Bárbara Traver, Susi Lizondo o Álvaro Colomer son solo algunos de los más de 50 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel de más de 150 páginas. Se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre vanguardia, crisis y actualidad de la arquitectura, literatura y arte que tienen al terror como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: la mansión gótica, la Torre de Babel, el monumentalismo, con especial atención a confluencias actuales no exentas de una mirada crítica en términos sociales, morales y estéticos: los nuevos «muros», los campos de refugiados, la pervivencia de construcciones vinculadas a los totalitarismos.

Encrucijadas y confluencias que abarcan un número imaginativo de episodios y referentes: del cine de Hitchcock a Birdie de la Compañía Señor Serrano, Guantánamo, la valla de Melilla, casas del bosque, albergues incendiados en el corazón de Europa, el hotel Overlook (El Resplandor), la casa de los Usher de Poe, el «no lugar» del antropólogo Marc Augé, las ruinas, King Kong en la cumbre del Empire State y muchos otros.

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de 'El Resplandor' (Stanley Kubrick, 1980).

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980).

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como las nuevas secciones de pensamiento con reflexiones en clave feminista (la metáfora del «techo de cristal») y socioeconómica: suburbans, Lager, espacios de ocio de acuerdo con la crítica ya clásica de Marcuse, metáforas arquitectónicas y clases sociales (J. G. Ballard), los Centros de Internamiento de Extranjeros o las Torres Gemelas de Nueva York.

Fotograma de la película 'King Kong' (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.

Fotograma de la película ‘King Kong’ (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York. 

Just in Heaven: Inma Coll en ‘La maleta de Victoria’

‘También los ángeles tienen alas’, de Inma Coll
La maleta de Victoria
Buenos Aires 5, Valencia
Hasta el 31 de marzo de 2017

“¡Quién, si yo gritase, me escucharía entre la jerarquía de los ángeles!”
‘Elegías de Duino’, Reiner María Rilke

‘También los ángeles tienen alas’ es el título de la exposición de la artista Inma Coll en el delicadísimo espacio del barrio de Ruzafa ‘La maleta de Victoria’: una veintena de obras de distintas técnicas y formatos de una estupenda pintora de larga trayectoria, con más de 56 exposiciones y ferias nacionales e internacionales, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Valencia (1980) y diplomada en Diseño por la Università Internazionale dell’Arte de Firenze (Italia) (1983), Inma Coll también cursó estudios de grabado calcográfico en el Instituto de Artes Gráficas de Santa Reparata (Florencia).

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

La presencia de los ángeles como tema del arte, especialmente de la pintura, ha permitido la creación de todo un imaginario de símbolos bajo la insoslayable mirada de aquel archiconocido detalle de la ‘Madonna Sixtina’, el cuadro que Rafael Sanzio pintó en el siglo XVI; un imaginario que tiene como hitos más hermosos, por citar sólo algunos gustos personales ubicados en El Prado, la ‘Santa Cecilia’ de Nicolas Pussin, el boceto sobre la felicidad eterna de José de Madrazo y Agudo o la multitud angélica concentrada bajo la ‘Inmaculada niña’ de Francisco de Zurbarán.

Sin embargo, una primera mirada a la obra tan clásica como brutal de Inma Coll emplaza de inmediato al visitante a la apertura de ese referente alado, que posiblemente desde la penúltima revolución científica no sea ya sino una expresión efímera del contradictorio estado del espíritu más humano y a cuya imposible disección le ha dedicado tantas páginas la angeología. Así, desde ‘Nacer de un ángel’, el collage de gran tamaño con el que se inicia el inquietante paseo por el cielo a través de las obras de Inma Coll, todo nuestro cuerpo y no sólo el tradicional destino de las emociones –el corazón y la cabeza– se tensa y pone en guardia.

Inma Coll. Makma

Ángeles, como la propia pintura de Coll, nada inocentes. Ángeles, como la propia pintura de Coll, poco convencionales. Ángeles impuros, ángeles de complejas revelaciones. Hay un ángel negro entre tela metálica y zinc que atestigua el cosido que remienda un corazón quizás también quebrado y el impulso de esta artista de largo y coherente recorrido por la fina línea que separa (o que une) el horror y la belleza, esto es, la determinación por aprehender sobre el papel, la tabla y el lienzo el impacto último de lo sublime.

Hay problemas ontológicos (‘El sexo de los ángeles’), primitivismo, cuerpos, provocación, símbolos, pintura despojada de cálculos, de toda jactancia, de toda petulancia; hay grabados de dos ángeles, ecos de sexo y ángeles caídos, trapecistas (ángeles metafóricos), ángeles ilustres (Ícaro) y hay bestiarios (‘Mujer sobre glifo’, ‘El ángel exterminador’), hay autobiografía y erotismo, animalidad y delicadeza y en todos esos casos, los ángeles de Coll tienen, sobre todo, algo urgente que decirnos.

Los ángeles que orbitan sobre su obra no son blancos ni puros, sino llenos de palabras y obsesiones; el ángel es también o, sobre todo (recordémoslo), un mensajero de alegrías o de cataclismos, de textos crípticos o de amor hacia los hombres como en el bello filme de Wim Wenders ‘El cielo sobre Berlín’. Poder de la palabra, incluso cuando ésta cae sobre una sima invisible de la comunicación y desaparece (‘Ha pasado un ángel’). Hay, de hecho, en aquel ángel negro una de las piezas centrales de esta hermosa exposición, ecos de las ‘Elegías de Dunio’, el poema removedor de tripas y conciencia, que debió movilizar en su momento el pincel clásico, primitivo, moderno y contemporáneo de Inma Coll: de nuevo la fuerza primordial de las palabras.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

Fotografía de una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Efectivamente, nada en el repaso del currículo de los ángeles (desde el anuncio del embarazo más complejo de la historia a la eminente llegada del apocalipsis) permite confiarnos demasiado en su gracilidad, en sus alas o en su peso. Ligeros, pero nada predecibles, son los ángeles, por eso, y porque algo semejante a una celebración es lo que suele ocurrir en el particular espacio de Victoria (un espacio donde la artista y artesana colombiana despliega toda la magia de su personal escenografía), una última nota debe recogerse: Inma Coll, que ha expuesto en tantos lugares, ha acertado al integrar esta excelente muestra de su arte en un espacio personalísimo y angélico, con ecos de Venecia, Florencia y Estrasburgo, lleno de ángeles que se confunden con la propia obra de una pintora (volvemos a Inma Coll) cercana a los espíritus celestes, a los códices y al arte románico, pero también a Grosz, a Bacon y a sus demonios, a los sentimientos febriles como cuerpos deformados, al derroche del arte y la lujuria, a Rilke y a toda su poesía.

‘El cielo está vacío’ es el nombre de, en mi opinión, una de las obras más emocionantes de Inma Coll, sin embargo, como ocurre con los mejores artistas, Coll también se contradice: su cielo, alborotado de cuerpos, Eros, sueños y desvelo, figuras clásicas, terror, belleza y fantasía no está vacío sino repleto de ángeles… terribles.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición 'También los ángeles tienen alas'. Fotografía cortesía de la artista.

La artista Inma Coll frente a una de las piezas que conforman la exposición ‘También los ángeles tienen alas’. Fotografía: FreeZia Estudio

Jesús García Cívico

 

Artistas de Russafa en Open Natura

Open Natura, por artistas de Russafa
Paraje natural de La Ermita
Carretera de Almodóvar, kilómetro 9
Paracuellos de la Vega. Cuenca
Hasta diciembre

Open Natura, certamen inaugurado el 12 de octubre, acoge las obras de artistas del barrio valenciano de Russafa, en una simbiosis entre arte y naturaleza que permanecerá expuesta hasta diciembre. La iniciativa, que tiene como marco el paraje rural de Paracuellos de la Vega en Cuenca, es una forma de acercamiento al arte diferente, desde otros espacios, en contacto con el medio natural, reflexionando acerca de él y lo necesario que es preservarlo para el futuro.

Instalación de Miguel Ángel Aranda y María Jesús Bárcena en el paraje natural de La Ermita en Paracuello. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Miguel Ángel Aranda y María Jesús Bárcena en el paraje natural de La Ermita en Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Open Natura, que se puso en marcha hace ahora tres años por dos de los artistas del colectivo Russafart,  Arístides Rosell y José Juan Gimeno, ha reunido en esta ocasión a un nutrido grupo de artistas para que dialoguen con la naturaleza, a través de un tema de vital importancia para el medio como es el agua, lema y motivo de esta tercera edición 2014.

Instalación de Inma Coll y José Juan Gimeno en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Inma Coll y José Juan Gimeno en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

En palabras  del coordinador general de Open Natura,  José Juan Gimeno,  “la importancia del agua dentro del medio natural y rural de la zona, Valle del Cabriel, es el lema que nos mueve en este evento artístico.  La concienciación sobre este recurso natural, necesario para el desarrollo económico y humano de esta zona, hacerlo bajo los parámetros del desarrollo sostenible, la investigación, la educación y el intercambio de información, teniendo en cuenta la conservación y protección de los recursos naturales y culturales del Valle del Cabriel, es nuestra principal motivación”.

Instalación de Arístides Rosell en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

Instalación de Arístides Rosell en el paraje natural de Paracuello de la Vega. Imagen cortesía de Open Natura.

El evento, que cuenta con el apoyo de diferentes instituciones públicas y privadas, nació para llevar el arte a otros espacios, buscar la participación de artistas y la convivencia entre ellos y propiciar el encuentro con los visitantes. Para ello cuenta con un amplio programa de actividades, entre las que cabe resaltar diferentes ponencias, encuentros, talleres para niños y, lo más destacado, la jornada dedicada a la instalación de las propias obras de arte de los participantes.

Una de las instalaciones de Open Natura realizada por varios artistas. Imagen cortesía de Open Natura.

Una de las instalaciones de Open Natura realizada por varios artistas. Imagen cortesía de Open Natura.

“Queremos una ciudad viva, que ofrezca otras miradas”

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista a Irene Ballester, Lucía Peiró y Teresa Legarre por parte de José Luis Pérez Pont y Salva Torres, del equipo de dirección de Makma
Con motivo del Festival Miradas de Mujeres

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Foto: Consuelo Chambó.

 

 

 

“Este festival no debería existir”. Lo dijo Marián López, presidenta de Mujeres en las Artes Visuales (MAV), durante la presentación del Festival Miradas de Mujeres en la reciente edición de ARCO. No debería, pero existe. “Y hay festival para rato”. Al menos, “hasta que se alcance la igualdad entre hombres y mujeres”. Lo dice Irene Ballester Buigues, directora del festival en la Comunidad Valenciana, y asienten a su lado Lucía Peiró, artista, y Teresa Legarre, galerista. Para alcanzar esa igualdad se hace necesario derribar algunos muros. El de Berlín cayó hace 25 años; el que discrimina a las mujeres artistas sigue al parecer levantado. Enseguida veremos por qué.

El Festival Miradas de Mujeres, que nació hace tres años en Madrid y ahora se extiende por 15 comunidades autónomas, pretende abrir grietas en ese muro. De momento, ahí están las más de 1.000 artistas participantes, un centenar en la Comunidad Valenciana, mostrando sus obras en 308 espacios, de los cuales casi 30 se encuentran en territorio valenciano. “Nuestra finalidad es llevar el arte hecho por mujeres a los grandes museos y galerías, pero también a las concejalías de Cultura e Igualdad de cualquier pueblo”, destaca Irene Ballester, para quien dirigir el festival ha sido “un reto”, no exento de “un poco de susto” y de “responsabilidad”. Y añade: “Le hemos dedicado muchísimas horas, pero ha sido un trabajo fructífero y gratificante, porque he conocido espacios, artistas y galeristas que no conocía”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

¿Cómo se ha llevado a cabo el Festival Miradas de Mujeres?

Irene Ballester: “Teníamos claro que para que el festival saliera bien había que entretejer entre nosotras una red de colaboración en la que primase la igualdad, con reuniones a través de skype y mediante correos. Hubo espacios que nos dijeron que el festival les parecía muy interesante, pero que ya tenían cerrada su programación, como es el caso de Cataluña, que lo hace con dos años de adelanto. Aún así, hemos conseguido más de 300 espacios y quienes no han podido ya nos han dicho que les guardemos un sitio para el año que viene”.

Teresa Legarre: “Yo ya tenía claro lo de Andrea Nacach, que es la artista que propuse para el festival”.

En este sentido, Irene Ballester subraya que le ha parecido “muy interesante” poder mostrar galerías dirigidas por mujeres, como la de PazYComedias de la propia Teresa Legarre. “Eso es muy importante. Al igual que las comisarias, como Johanna Caplliure, María Luisa Pérez, Lidón Sancho Ribés, Inma Coll, Carolina Maestro o Elena y Cristina Roig Cardona. Es decir, hacer visible el trabajo de galeristas, artistas y comisarias”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Mujeres en las Artes Visuales (MAV), que es el colectivo del que parte la iniciativa del festival, aporta una serie de datos reveladores de esa discriminación de las mujeres artistas. ¿Cuáles son?

Irene Ballester: “Sí, desde MAV todos los años se realizan estudios acerca de cuántas son las mujeres que exponen en galerías y en museos o cuántas adquisiciones de obras de mujer se llevan a cabo en esos espacios. Y lo que descubrimos es que las redes museísticas, artísticas, siempre están dominadas por los hombres. De hecho, en el Museo del Prado en la actualidad sólo hay dos obras de Sofonisba Anguissola, lo cual ya nos indica algo; es un signo. Y en Historia del Arte, nos pasamos cinco años estudiando la obra de hombres artistas. Bien, Miguel Ángel es muy interesante, pero Sofonisba Anguissola también lo es y pasa completamente desapercibida. ¿Por qué en los planes de estudios no tenemos asignaturas de arte contemporáneo específico de mujeres? Y no sólo en arte contemporáneo, sino a lo largo de Historia del Arte. En MAV también denunciamos que sólo el 15% de las adquisiciones de museos es obra de mujeres.

Teresa Legarre: “¿Cuántas mujeres hay en el comité de ARCO? Yo he oído a gente del comité de ARCO decir que ellos no exponen a mujeres”.

Irene Ballester: “El festival lo que pretende es precisamente mostrar nuestro punto de vista, la pluralidad de miradas de mujeres que forma parte del espíritu del festival. Porque a lo largo de toda la tradición artística hemos encontrado siempre que son los varones los protagonistas, mientras que el arte realizado por mujeres se ha entendido, desde esa mirada machista, como una cuestión femenina cuyos temas eran infravalorados, denostados, como si fuera un simple hobby para la mujer. A nosotras se nos ha limitado a ser observadas, objeto de representación para disfrute de la mirada masculina. Lo que el festival pretende es mostrar muestra mirada como mujeres y como sujetos de empoderamiento, y no como objetos”.

Lucía Peiró: “Llenar la sociedad de artistas es tener un punto de vista diferente, lo cual ayudaría a que las relaciones humanas fueran completamente distintas. Esa capacidad artística hace que obtengas cosas que no puedes lograr sólo con la burocracia”.

¿Cómo llegar a eso en un país tan reacio a la cultura, reducida al puro entretenimiento?

Irene Ballester: “La cultura en este país no es valorada y mucho menos el trabajo realizado por mujeres. De manera que nosotras estamos doblemente discriminadas: por ser mujeres y por dedicarnos a la cultura”.

Lucía Peiró: “La política y la cultura deberían ir por separado. Y creo también que debería de haber una equidad mayor a la hora de distribuir los recursos públicos. Queremos una ciudad viva, que ofrezca otros modos de ver, de pensar. Para eso hace falta un equipo que no esté supeditado a lo político, sino guiado por la calidad profesional. Y Valencia carece de eso. A mí me parece bien que haya falleros o artistas joyeros, porque todas las disciplinas son respetables, interesantes y necesarias, pero lo que no debe haber es un agravio comparativo, porque ese agravio supone una unilateralidad en la forma de ver”.

Irene Ballester: “Nos han llegado a decir, cuando solicitamos al Ayuntamiento de Valencia permiso para ciertas actividades en la ciudad, que no podíamos tomar la calle porque del 1 al 20 de marzo Valencia es de los falleros, remarcando además que todas las personas que viven en Valencia eso lo debían de tener muy claro”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto  a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, junto a Álvaro de los Ángeles (de espalda), Salva Torres y José Luis Pérez Pont. Foto: Consuelo Chambó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el dossier del festival aparecen como patrocinadores instituciones públicas de otras comunidades autónomas. La valenciana, por número de espacios, es la tercera después de la andaluza y la madrileña. ¿Por qué no hay un respaldo similar?

Irene Ballester: “Pues porque nos pusieron muchas trabas. Aquí en Valencia, los grandes museos han optado por el silencio. Si salvamos la disposición que en todo momento ha tenido Felipe Garín, cediéndonos el Centro del Carmen para la presentación e incluyendo la muestra de Helena Sorolla en el programa de actividades, el resto de espacios públicos no participa en el festival. Luego está la burocracia en estos museos, que lo complican todo, porque el Museo de la Universidad de Alicante (MUA) ha participado sin problemas, como también lo hecho el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA)”.

Y qué decir del Ayuntamiento de Valencia, que colabora con uno de sus espacios, el Museo de Ciencias Naturales, pero que manifestó, por boca de su concejala delegada de Cultura, Mayrén Beneyto, su rechazo al festival. Un rechazo sorprendente, por cuanto lo hizo en plena rueda de prensa, teniendo al lado a una estupefacta Irene Ballester y a un hierático Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana. La explicación de que el Ayuntamiento ya tenía su festival de miradas de mujer en Atarazanas fue como un jarro de agua fría, por parte de un responsable público que debería tener como consigna la suma de voluntades ciudadanas, en lugar de andar restándolas para mantener un protagonismo político que entorpece la dinámica cultural.

Teresa Legarre, Irene Ballester, Lucía Peiró y José Luis Pérez Pont, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester, Lucía Peiró y José Luis Pérez Pont, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

¿Cómo vivisteis ese episodio?

Irene Ballester: “Con sorpresa, porque el Ayuntamiento no ha pagado nada por su participación [las instituciones públicas abonan 180€ y los espacios privados 80] y nos encontramos con que Mayrén Beneyto dice que ya tiene su propio festival y que el nuestro, por tanto, no lo iba a apoyar. Al final, ha tenido que ser la propia artista María José Alvarado quien ha pagado la cuota asignada, aunque en su caso la hayamos rebajado. Pero es que no es el mismo festival, por mucho que Pepe Garnería dijera que lo habíamos copiado, lo cual demuestra que ni siquiera se habían leído la finalidad del Festival Miradas de Mujeres, y no miradas de mujer como lo llamaba Mayrén. En fin, de todo se aprende y, desde luego, si el año que viene quieren participar tendrán que pagar como el resto de espacios públicos y privados”.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró, en un momento de la entrevista. Foto: Consuelo Chambó.

¿Y las galerías cómo participáis?

Teresa Legarre: “Yo tengo muchos artistas de la Comunidad Valenciana, el 70% son de aquí, y aunque tal vez sean más hombres que mujeres los que exponen en PazYComedias, lo cierto es que yo siempre me he inclinado por el arte de las mujeres porque me siento identificada con sus propuestas”.

Lucía Peiró: “Las galerías deberían apostar al máximo por todo el arte que se está haciendo aquí. Deberían abrir sus puertas a esos artistas que muchas veces por vergüenza no se acercan”.

Teresa Legarre: “Hay un problema y es que a veces muchos de esos artistas de la Comunidad Valenciana están habituados a vender en estudio. Se saltan a la galería y de eso te enteras a veces de manera casual”.

Lucía Peiró: “Pero hay una cosa que se llama contrato y ética profesional, y tienen que funcionar las dos cosas”.

Teresa Legarre: “Pero esto es así, porque también los compradores se han acostumbrado a ir a los estudios. Y como ahora todo el mundo tiene web, pues lo primero que se hace es contactar con el artista. Y luego está ARCO, que ha invertido un millón de euros en traer coleccionistas, lo cual me parece un gasto salvaje”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó

En cuanto al lema del festival, La artista está presente, en alusión al título de la exposición de Marina Abramovic en el MoMA de Nueva York, ¿qué se puede decir?

Lucía Peiró: “Marina Abramovic es una performer que habla de vender. De hecho, Marina convierte su presencia en una venta. Ésa no es la esencia del arte en acción, que lo que hace es poner en cuestión lo que hay a tu alrededor, porque tal y como está no funciona. Y el arte debe de ser eso: acción, reacción”.

Irene Ballester: “Nosotras lo que pretendíamos con La artista está presente es, de nuevo, llamar la atención acerca del trabajo de las mujeres, que su obra se haga visible. También poner en valor ese trabajo de las mujeres, que no se valora con criterios de igualdad”.

Ponerlo en valor y, por supuesto, pagarlo.

Irene Ballester: “Bueno, ésa es otra. ¡Estamos tan acostumbrados a trabajar en la cultura de manera gratuita!”.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

De izquierda a derecha, Teresa Legarre, Irene Ballester y Lucía Peiró. Fotografía: Consuelo Chambó.

Salva Torres

Políticamente incorruptos: entre la risa y el miedo

Políticamente incorruptos. Colectiva

Imprevisual Galería

C / Doctor Sumsi, 35. Valencia

Hasta el 17 de septiembre

Obra de Alejandro Casanova, para 'Políticamente incorruptos'. Imprevisual Galería

Obra de Alejandro Casanova, para ‘Políticamente incorruptos’. Imprevisual Galería

La corrupción forma parte de la vida: somos seres abocados al paulatino desgaste físico, al inevitable deterioro de un cuerpo corruptible por el paso del tiempo. Por eso es tan importante afrontar lo incuestionable, lo real de la existencia, para que tamaña verdad no se vuelva insoportable. Lo hacemos a través de relatos que ofrecen un horizonte de sentido a lo que no lo tiene. Cuando esos relatos se diluyen en el marasmo de los discursos tramposos que aceleran el proceso de la corrupción, entonces se hace más necesario que nunca reinventarlos, crear espacios que los propicien. Que es lo que hace, a su manera, Imprevisual Galería con la exposición Políticamente incorruptos.

Arístides Rosell, responsable de la galería de la calle Doctor Sumsi de Valencia y, a su vez, uno de los 24 artistas de la muestra, lo explica así: “La corruptela nos obliga como creadores a buscar formas de protesta y de acción desde el campo de las artes plásticas”. Y es así como se van sucediendo los testimonios plásticos de esos artistas críticos con la situación actual. Críticos con esa corrupción que parece anegar el espacio social, inundado por las numerosas vías de agua abiertas por tanta falta de escrúpulos. El quevedesco “poderoso caballero es don dinero”, elevado a su máxima expresión depredadora, que amenaza con dejar la sociedad del bienestar echa unos zorros.

Obra de Vicent Marco, en Políticamente incorruptos. Imprevisual

Obra de Vicent Marco, en Políticamente incorruptos. Imprevisual

Ferrán Capilla, José Juan Gimeno, Carmen Roglá, Ana Karina Lema, Inma Coll, Eduardo Lozano, Anna Sanchis, Javier Calvo, Alfonzo Renza, Juanjo Sanchis, Araceli Carrión, Alberto Biesok, Díaz Puche, Paloma Gómez, Federico Méndez, Alejandro Casanova, Vicent Marco, Mercedes Mollá y Dany Bytrop (Bichobolacreativo), Carlos Michel, Manuel Martínez Ojea, Mompar, Miguel Ángel Ovejero, Burguitos y el propio Arístides Rosell son los 24 artistas encargados de protestar, como creadores, contra la destructiva inercia del todo vale con tal de obtener los beneficios más espurios.

Obra de Miguel Ángel Ovejero, Políticamente incorruptos, Imprevisual

Obra de Miguel Ángel Ovejero, Políticamente incorruptos, Imprevisual

Su crítica se manifiesta desde los más variados registros. Unos directamente alusivos, incluso caricaturescos: el Bárcenas de Mompar, la Barberá de Alejandro Casanova, ambos con títulos igualmente elocuentes: Sin dinero y sin riqueza JLB pierde igualmente la cabeza, y Fuck you desde la Casa Consistorial. Otros, apuntando de diversas formas a esa corruptela que amenaza con destruir la confianza humana, como en Tres corbatas para un burro, de José Juan Gimeno, Falsa democracia, de Ferrán Capilla, La fábula del banquero, de Juanjo Sanchis, Fuera corruptos, fuera vetos, fuera privilegios, de Vicent Marco, Judas y la cena, de Eduardo Lozano, Un gesto de histeria reflejado en ese “somos impunemente tu banco”, de Federico Méndez, o Aerohuerto, de Burguitos.

Obra de Carlos Michel, para 'Políticamente incorruptos'. Imprevisual Galería

Obra de Carlos Michel, para ‘Políticamente incorruptos’. Imprevisual Galería

Luego están las obras que recogen las consecuencias de tan gris panorama, propiciado por el desorbitado culto al becerro de oro, en forma de angustia existencial, desazón o tristeza poética: Me dejé el corazón, de Ana Karina, Res pública, de Anna Sanchis, Laberinto, de Araceli Carrión, Después de la plenitud viene la soledad, de Martínez Ojea, Sin Título, de Alfonso Renza, o el crucificado Ars, Art, Artis, Aris, de Arístides Rosell, que viene a jugar así con el sacrificado arte en nombre propio. Miguel Ángel Ovejero hace el gesto de la higa en el elocuente Para todos vosotros, Carlos Michel opta por el sutil apareamiento de unas moscas en Back, y Díaz Puche recoge en Fasteam23 ecos del nazismo. Carmen Roglá sugiere Recortar por la línea de puntos, a modo de intervención quirúrgica con la que detener esta sangría de la corrupción, Inma Coll se detiene en ese Hablar ¡Hablar!…un absoluto es incorrupto, como Javier Calvo, empleando la abstracción va directamente a lo Políticamente corrupto. El viaje en red de Paloma Gómez y el Himalaya 16 de Alberto Biesok, son otros dos ejemplos poéticos del aislamiento urbano en compañía y de la naturaleza como vía de escape.

Obra de Federico Méndez, para 'Políticamente incorruptos'. Imprevisual Galería

Obra de Federico Méndez, para ‘Políticamente incorruptos’. Imprevisual Galería

Políticamente incorruptos es una exposición satírica, mordaz, catártica, de 24 artistas empeñados en oxigenar la mala sangre, aireando los trapos sucios de una sociedad en manos de ciertos políticos y banqueros hermanados en su loca carrera a ninguna parte. De manera que entre la estulticia de unos y la avaricia de otros, la crisis continúa campando a sus anchas. La muestra de ingenio desplegado en Imprevisual Galería no acabará con ella, pero señala al menos cierta salida de incendios.

Obra de Mompar, en 'Políticamente incorruptos'. Imprevisual Galería

Obra de Mompar, en ‘Políticamente incorruptos’. Imprevisual Galería

Salva Torres