Vicent Marco y la moderna invidencia

INvidenteS, de Vicent Marco
Galería Imprevisual
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Hasta el 26 de enero de 2015

Vicent Marco Puig (l´Alcúdia, 1956) inaugura una nueva exposición individual en la galería Imprevisual con el sugestivo e inquietante título de ‘INvidenteS’. Pero, ¿a quiénes afecta esta nueva forma de ceguera? La pintura de Vicent Marco viene de lejos, de muy lejos. Cuarenta años nos separan ya de su primera exposición individual (galería Amadis, Madrid, 1974) y algunos más de la primera exhibición de sus cuadros en exposiciones colectivas y concursos.

En todo este tiempo, ha sido un pintor a full time. Un artista dedicado en exclusiva a la pintura, a la construcción de su obra y a la meditación sobre el pasado y el presente pictórico. Tanto en sus distintos períodos “españoles” como en su larga estancia en México (más de una década), Vicent Marco ha ido levantando, sin interrupciones significativas, una imponente obra personal, en la que reina la coherencia, la evolución sin rupturas y una continuada reflexión sobre los vínculos entre su obra y el presente. Y es que su obra es un trabajo pictórico que busca insistentemente entablar un diálogo instructivo con la realidad. Eso que está ahí, fuera de nosotros, en interminable devenir, y que va fluyendo e influyendo en nuestra vida, alterando una y otra vez nuestra percepción de las cosas.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS'. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’. Imagen cortesía de Imprevisual.

Vicent Marco recorre ahora las salas de exposiciones, las galerías y los museos y ¿qué ve? Distraídos con el móvil, en actitud de turistas, absortos en las preocupaciones inacabables de sus grises vidas, figurantes ocasionales en un escenario incómodo, los expectadores deambulan por las salas como si fueran vestíbulos de aeropuertos o galerías comerciales. Los enigmáticos objetos colgados en las paredes no les dicen nada, no les llaman en absoluto, si acaso constituyen un bonito fondo para una selfie momentánea en la que lo único que importa es que uno mismo está allí, en primer plano, con una sonrisa demoledora. El arte ya no es siquiera decoración, es simple fondo, burdo paisaje a lo lejos. Y por supuesto, testimonio social de que “se estuvo allí”.  La selfie no engaña.

En esta exposición, un Vicent Marco muy maduro lleva esa reflexión y su trabajo pictórico hasta un cierto límite. Aquel en el que constata un peligro, una amenaza, un riesgo letal para el arte. No se trata de una nueva y reiterada alerta sobre la pretendida “muerte del arte”, bien por agotamiento estético o por su brutal sumisión comercial. No hay tampoco un temor ante el supuesto apocalipsis que puedan provocar las nuevas tecnologías al modificar las reglas de la creatividad artística. Su alerta -si por tal podemos tenerla- va en otro sentido. Y de la misma forma que el escritor Philip Roth ha advertido que la literatura puede morir (es decir, convertirse en algo minoritario e insignificante) por falta de lectores, de buenos lectores, Vicent Marco traza un amplio interrogante ante el riesgo de que la pintura -una vez perdida el aura- pierda también su visibilidad misma, sencillamente porque el espectador ya no ve nada. En una sociedad de “invidentes”, la pintura no tiene sentido. No porque carezca de belleza y verdad, sino simplemente porque nadie la mira, porque nadie la ve.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS'. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’. Imagen cortesía de Imprevisual.

Hemos ido muy lejos. El arte, como decía Walter Benjamin, perdió el aura, pero ahora puede perder su razón misma de ser. ¿Qué sentido tiene una exposición en una sociedad de invidentes? La pintura es el arte de la mirada. La mirada escruta la obra como una llave que quiere abrir el cofre y encontrar el tesoro. Inmersa en el goce estético, lanza su anzuelo en busca de lo desconocido. A veces yerra, confundida: piensa que el cuadro es la respuesta, y no la encuentra. Y es que el cuadro no es la respuesta, el cuadro es la pregunta. El cuadro interroga. El cuadro encierra el enigma. Ese enigma reclama toda nuestra atención. Toda nuestra inteligencia. Toda nuestra sabiduría y sensibilidad. Y eso se despierta sólo intensificando la mirada.

Pero toda esa experiencia de la mirada y el arte es humo que se pierde tras la hoguera del presente. En ella arden no sólo el interés o la atención, la curiosidad y el reto, el juego o la magia, sino la capacidad misma de ver e interpretar lo visto. En la pintura cartesiana de Vicent Marco, donde la realidad se escinde siempre entre lo objetivo y lo subjetivo, el adentro y el afuera, el cuerpo y el alma, el caos interior es el correlato de esa total invidencia. La mirada ya no interpreta lo visto, sino que expresa el total sinsentido de la no-visión, de la ceguera emocional, sensible o intelectual. Ya no se mira, si se mira ya no se ve, y si se ve ya no se entiende nada, parecen decirnos -y advertirnos, también- los cuadros de Vicent Marco. Y en esa sociedad de ‘INvidenteS’, el arte podría caminar a su extinción.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS'. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’. Imagen cortesía de Imprevisual.

Y quizá con esa conciencia de fin, el pintor ha introducido también en esta exposición algunos cuadros de otra serie diferente. Una serie que bien podría llamarse “el museo imaginario”, en la que algunas de las figuras canónicas de su gusto y formación se adivinan en los trazos indecisos que se mueven libremente por un cuadro que ahora, por voluntad del artista, rompe su marco y desdibuja sus límites. Como si el pintor anhelara que esas figuras de la historia del arte volaran libres fuera de sus tradicionales ataduras, pero conservando su simplicidad y su armonía, su eterna belleza indestructible.

Hermoso viaje pictórico el que nos invita a realizar Vicent Marco con esta exposición, un viaje lleno de dudas, de interrogantes, de anhelos y de una desasosegada inquietud sin angustia. El artista preserva su coherencia manteniendo el equilibrio necesario entre la armonía reconciliadora y el caos destructor. Y aunque muchos de sus temas puedan adscribirse -sin vergüenza alguna, con toda conciencia- a una cierta “sociología del arte”, a la postre lo que domina en esta exposición es la fuerza y el vigor pictóricos que, para grata sorpresa nuestra, Vicent Marco mantiene completamente vivos cuarenta años después.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS'. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’. Imagen cortesía de Imprevisual.

Manuel Turégano

 

 

Dos artistas de Valencia, en la bienal de México

13 Bienal Internacional del Cartel de México
1.500 participantes, 275 seleccionados
Arístides Rosell, en la categoría de Cartel político
Agustín García, en la categoría de Cartel cultural
Entrega de premios: viernes 24 de octubre, 2014

La 13 Bienal Internacional del Cartel de México ha contado con una participación que supera los 1.500 participantes, de los que finalmente han sido seleccionados un total de 275 diseñadores de todas las partes del mundo. Entre ellos, dos artistas afincados en Valencia que forman parte del estudio SignoVisual: Arístides Rosell y Agustín García. El primero, responsable a su vez de la galería Imprevisual y del certamen bienal Russafart.

Detalle del cartel de Agustín García para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Detalle del cartel de Agustín García para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Arístides Rosell ha sido seleccionado en la categoría B de Cartel Político con el trabajo titulado ‘Partes de una bala. Stop terrorism’. Mientras que Agustín García ha sido seleccionado en la categoría A de Cartel Cultural con la obra ’3 Certamen de Arte OPEN NATURA’. La entrega de los premios está previsto que tenga lugar el próximo 24 de octubre, premios a los que optarán los dos únicos artistas seleccionados de España en categoría profesional.

Cartel de Arístides Rosell para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Cartel de Arístides Rosell para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

La Bienal Internacional del Cartel de México es una de las más importantes bienales del mundo, junto a la de Varsovia-Polonia, Mons-Bélgica y Bolivia “BICEBE”. Arístides Rosell tambien fue seleccionado en el 2009 en la Bienal Internacional de Bolivia con el cartel ‘Alzheimer, Homenaje’. Sus carteles forman parte igualmente de una colección de la Bienal de Bolivia de ‘Diseñadores españoles’, y Agustín García en la 11 Bienal de México fue seleccionado con el cartel sobre la defensa de los bosques y es parte de la colección de carteles de la bienal de ‘Diseñadores por la tierra’.

Cartel de Agustín García para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Cartel de Agustín García para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Además, han realizado, entre otros, la campaña gráfica de Russafart 2014, la identidad corporativa e implementación de la moneda social ORUÉ para el Barrio de Russafa y Valencia. Han realizado la identidad corporativa e implementación de la Moneda social de Villarreal “El REAL”, han diseñado la linea editorial de la revista Canibaal y diseñado libros para la editorial “Contrabando”, abarcando los ámbitos de diseño web y editorial.

Detalle del cartel de Arístides Rosell seleccionado para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Detalle del cartel de Arístides Rosell seleccionado para la 13 Bienal Internacional del Cartel de México. Imagen cortesía del autor.

Un Russafart ‘apoteósico’

Balance de Russafart 2104
Más de 80 espacios del barrio de Russafa en Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Se han superado con creces las expectativas”. Arístides Rosell, coordinador de la bienal artística Russafart, valoró esa superación en torno a los 60.000 visitantes que acudieron a los cerca de 90 espacios abiertos al público durante los tres días. En la anterior edición, rondaron los 40.000. Pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas y performers, que abrieron las puertas de sus estudios y talleres, pudieron sentir ese interés de la gente por el arte que se hace fuera de los circuitos comerciales. Ya sea directamente en sus espacios de producción e incluso a pie de calle, los miles de visitantes (“público diferente, respetuoso e interesado por el arte”: Arístides) comprobaron la agitación artística de un barrio cuya bienal no para de crecer.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

“Ha sido apoteósico”, recalca el coordinador de Russafart, que ha tenido como lema este año ‘Comunicando arte’. Galeristas, gestores culturales y coleccionistas pudieron tomar nota de esa ingente comunicación, difícil de cuantificar económicamente, dada la discreción en las ventas, pero que Rosell valora muy positivamente a nivel de contactos y futuros proyectos. “Se han tramitado exposiciones con artistas y el menudeo del mercado se ha movido”.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

La participación, por primera vez en Russafart, de artistas internacionales invitados, en esta ocasión procedentes de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, también ha contribuido a elevar la capacidad de intercambio cultural de la bienal. “Es un proyecto que se gestó hace tres años y del que ahora se recogen sus frutos”. Los 10 artistas brasileños participantes, que llevan 24 años haciendo su Russafart en el barrio de Santa Teresa, aportaron sus obras y su experiencia en la organización de un evento similar.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Tráfico “colapsado” durante los tres días de la bienal (“no se podía aparcar”, subraya Arístides), estudios abiertos de par en par, gente entrando y saliendo de los diferentes espacios, animación cultural en todo el barrio, dejan la sensación, apuntada por el catedrático Román de la Calle, de hallarnos ante “un proyecto inductivo, no institucional”. Un proyecto que nace de abajo hacia arriba y que sirve de “imán para ayudar a la transformación” de un arte que De la Calle entiende como esencial para el enriquecimiento social, lejos del carácter decorativo que suele atribuírsele.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Con un presupuesto exiguo, más que integrado por dotación económica compuesto por ayudas en la producción o en materia de seguridad ciudadana, Russafart sigue haciendo valer el altruismo de cuantos colaboran, cuyo “ingente trabajo” Arístides Rosell recordó que no tenía precio. “Todo esto si se cuantifica son miles de euros, pero finalmente es low cost”, señaló durante la presentación de la bienal. La tarea pendiente de alcanzar (el presupuesto necesario para que tamaña creatividad tenga la recompensa que se merece) resulta complicada. “Cada año partimos de cero; es como volver a empezar”, concluyó Rosell. He ahí la apuesta, de nuevo sobre la mesa, de la próxima bienal. Porque Román de la Calle lo tenía claro: “El año que viene alzaremos la mano”. La quinta edición de Russafart ya está en marcha.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Salva Torres

Incubarte, la eclosión del arte contemporáneo

Incubarte, VI Festival de Artes Plásticas y Visuales
Diversas localizaciones. Valencia
Del 21 al 24 de noviembre

Cabanyal Portes Obertes, Russafa Escènica, Mostra Viva, La Cabina, Ciutat Vella Oberta, próximamente Russafart, y, ya mismo, Incubarte. La cascada de actividades culturales impulsadas por los ciudadanos arrecia en Valencia. Las instituciones públicas, con la crisis por montera que, a su vez, sirve de capote para lidiar el ímpetu ciudadano, hace tiempo que tiraron la toalla del combate por la cultura. Arropan, en el mejor de los casos, esas actividades, pero sin ayudas económicas dignas de mención porque, como se sabe, no hay dinero público una vez dilapidado en tiempos de mangarrota. De manera que ahí están las plataformas cívicas, los colectivos vecinales o los simples ciudadanos sacando adelante proyectos de gran calado cultural, con escaso o nulo presupuesto y una voluntad a prueba de recortes.

Obra de la polaca Weronika Lawniczar. Imagen cortesía de Incubarte

Obra de la polaca Weronika Lawniczar. Imagen cortesía de Incubarte

El último caso de esta inercia ciudadana lo tenemos en Incubarte. El Festival Internacional de Artes Plásticas y Visuales se ha presentado en el Centro del Carmen. Celebra su sexta edición, del 21 al 24 de noviembre, con la mayor participación registrada hasta la fecha: 175 artistas de 26 países, después de haberse recibido 1.800 propuestas. “Es uno de los cinco mejores festivales de arte que hay en Europa”, afirma Javier Marisco, director del certamen. Y lo es principalmente por dos razones: porque, al no pedir currículum, sino basarse únicamente en la calidad de las obras, “se juntan artistas ya consagrados con otros más noveles”, y porque “se crean sinergias entre ellos”. De manera que Incubarte, he ahí su vocación internacional, “tiende un puente entre profesionales y artistas de diferentes países, que encuentran en el festival un lugar de intercambio de ideas y proyectos”, destaca Marisco.

Obra de Fernando Maselli. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Fernando Maselli. Imagen cortesía de Incubarte.

Pese a la eclosión de Incubarte, el festival sigue adoleciendo de las ayudas necesarias para dignificar el trabajo de profesionales y artistas. Espacios donde exponer tamaña creatividad hay muchos: Centre del Carme, MuVIM, Jardí Botànic, La Llotgeta, Institut Français de Valencia, La Gallera, Espai d’Art Fotogràfic. Al igual que colaboradores: Universitat de València, Universitat Politècnica y, por primera vez, Universidad Miguel Hernández de Elche. “Nos falta dotación económica para cubrir a veces gastos imprevistos y remuneración por nuestro trabajo”. Este año, con 1.800 propuestas, disponen de 3.000€; la pasada edición, con 800 obras presentadas, contaron con 5.000€.   ¿Un contrasentido? “A base de mucho esfuerzo y consiguiendo cosas en especie o mediante el trueque salimos adelante, aunque nos gustaría lógicamente disponer de mayor presupuesto”. Y Felipe Garín, director del Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana, que estaba a su lado, tomaba nota.

Obra de Séraphin Zounyekpe. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Séraphin Zounyekpe. Imagen cortesía de Incubarte.

Javier Marisco prefiere, con todo, centrarse en un festival que ha ido creciendo “de forma exponencial” y que cuenta con una propuesta (“todavía por definir”) de ampliación en otra ciudad. Dejando de lado la falta de ayudas económicas, incluso la ambigüedad con que las instituciones públicas terminan materializando su apoyo, lo cierto es que Incubarte celebra su sexta edición con más artistas que nunca, más galerías valencianas, nacionales e internacionales, y nuevas disciplinas artísticas, como es el caso de las performances y del Live Art. “Nunca antes habíamos tenido performances”, subraya Marisco, que vienen así a unirse a la pintura, fotografía, escultura, instalación, videoarte, pintura mural y mapping. Todo ello pensado para ofrecer “una visión original, innovadora y creativa de la imagen en todas sus manifestaciones”.

Obra de Xabier Barrios. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Xabier Barrios. Imagen cortesía de Incubarte.

Entre esas nuevas performances de Incubarte, cabe destacar las de Davis Museum en el Centro del Carmen, Ola Ignasiak en el trayecto que va del Institut Français a Espai d’Art Fotogràfic, Lorena Izquierdo e Isabel G. Mondragón en Espai d’Art o las de Alicia Cubells y David Trashumante en el MuVIM. DEIH realizará una pintura mural en el solar de la plaza Tavernes de Valldigna que, esperemos, corra mejor suerte que la de Vinz Feel Free censurada por la policía durante la pasada edición.

Obra de Jorge Rubert. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Jorge Rubert. Imagen cortesía de Incubarte.

A falta de premios en metálico, Incubarte, por medio de las galerías participantes, concede ayudas relacionadas con proyectos expositivos para los artistas o bien producción de obra. De ello se encargarán, las valencianas PazYComedias, Punto, Kessler Battaglia, Alba Cabrera, Mr. Pink, Imprevisual, Espacio 40, Collblanc, Trentatres, Espai d’Art Fotogràfic, La Salita Espacio Creativo, junto a Momentolux y Screens. También estarán presentes los espacios Artnobel, Ob-art y Davis Museum, de Barcelona, Espacio Creativo Alexandra, de Santander, Czulosc de Varsovia y Dok de Zurich. Profesionales y artistas internacionales que, durante cuatro días, convertirán Valencia en la capital del arte contemporáneo más innovador. Incubarte, al calor de todos ellos, germina y eclosiona.

Obra de Magnus Bjerk. Imagen cortesía de Incubarte.

Obra de Magnus Bjerk. Imagen cortesía de Incubarte.

Salva Torres

Canibaal, para voraces del arte y la literatura

Canibaal, revista de arte y literatura
Directores: Ximo Rochera, Fran Amador y Aldo Alcota
Nº 1, Sexo y Locura. 8€
De venta en quioscos y librerías

A rebufo de aquel Manifiesto Caníbal Dadá de Francis Picabia, leído en 1920, nace la revista de arte y literatura Canibaal, dirigida por Ximo Rochera, Fran Amador y Aldo Alcota, así, por riguroso orden alfabético inverso. Con la idea de ponerlo todo patas arriba, o al menos con la intención de no andar cabizbajos, han decidido sacar el primer número de la revista sin publicidad, con la imaginación por montera, poniendo (de momento) dinero de sus bolsillos y dedicando este primer ejemplar al sexo y la locura. Al sexo, es de suponer, porque parir una revista requiere de cierta pasión por el cuerpo textual y la imagen que lo acompaña, y a la locura, porque cierta demencia se hace necesaria para sacar un proyecto editorial en tiempos de virtualidad extrema.

Portada del primer número de la revista Canibaal.

Portada del primer número de la revista Canibaal.

Como el antecedente Caníbal del que maman, Rochera, Amador y Alcota se estarán preguntando por la incredulidad con que muchos habrán acogido su propuesta artístico literaria. Y, al igual que Picabia, dirán: “¿Qué hacen ustedes [ahí], hacinados como ostras serias?” Y la respuesta no se hace esperar en su primera editorial de la revista: “Hay que reventar los globos de la idiotez y la hipocresía”. Para terminar lanzando su grito de guerra: “Canibaal, la disciplina de lo asombroso. Caníbaaaaaaaaaal! Salimos al recreo. A divertirnos con las corbatas de los zombies!”

La bestia humana, de Fillol, obra citada en uno de los artículos de Canibaal.

La bestia humana, de Fillol, obra citada en uno de los artículos de Canibaal.

Para combatir esa idiotez e hipocresía que está provocando la emergencia de tanto zombie desorientado, Canibaal nos propone un menú rico en ensayos con colmillo filosófico (que arranca con El imaginario del escritor loco, de Jesús García Cívico), en entrevistas (a Nazario), en relatos (El año que perdí la inocencia, de Roser Amills, o Art Brut, del propio Ximo Rochera), en poesía (de Bruno Montané, Roberto Yáñez o Lola Pan), en cine (Bienvenido a la carne, de Dani Gascó), en un buen puñado de mordiscos en la red, y en regalos, porque este primer numero lleva en su interior una obra del artista Alfonso Renza.

Fotograma de Chroniques sexuelles dune familie daujourdhui, en el artículo de Dani Gascó para Canibaal.

Fotograma de Chroniques sexuelles dune familie daujourdhui, en el artículo de Dani Gascó para Canibaal.

Canibaal, que ya se puede comprar en quioscos y librerías al módico precio de 8€, tiene 66 páginas bien maquetadas, que arrancan con una ilustración de Aldo Alcota: Caníbal de la confusión patajazz. Un mundo caníbal para lectores con hambre voraz de arte y literatura, en medio, efectivamente, de una confusión alarmante. Quizás alentado por ella, como quien echa gasolina al fuego para acelerar el proceso de combustión interna que parece agitar nuestra, por otra parte, adormecida sociedad, la revista Canibaal inunda sus páginas de sexo y locura.

Hastiados del vacío lenguaje político y del anestesiante, pero sin duda seductor, lenguaje publicitario, el manifiesto caníbal del que se nutre la nueva revista con sede en la Calle dels Tomasos de Valencia, no viene si no a agitar esa coctelera con el fin de revelar su ausencia de contenido. A cambio, prometen palabras subversivas, incendiarias, poéticas, con las que adentrarse en lo real de una experiencia caníbal. Entren a la revista con cuchillo y tenedor, porque con las manos, por muy Canibaal que se anuncie su lectura no entenderemos nada. Debajo del humor siempre hay cierta verdad escondida. Que aproveche.

Fotograma de Shortbus para el artículo de Dani Gascó en Canibaal.

Fotograma de Shortbus para el artículo de Dani Gascó en Canibaal.

Salva Torres

Intimistas

Imprevisual
Alejandro Casanova
Intimistas
Hasta el 26 de febrero

Para Alejandro Casanova el desnudo es el momento más revelador de la psicología humana. Ese instante de intimidad que posterga el entorno social, con sus rutinas y manierismos, profundiza en un mundo de relaciones hombre-objeto, donde predomina un criterio puramente selectivo. Casanova reconstruye la escena despojándola de todo detalle superfluo. Discrimina. Separa. Difumina. Así sus personajes parecen interactuar con las circunstancias y los entornos que él mismo ha elegido, como para subrayar ese instante en el que podemos imaginar las sensaciones, el subconsciente, en su devenir cotidiano. Una sensibilidad sobrecogedora e introspectiva. El artista nos convida a respirar y sentir ese tono sugestivo propio de los ambientes cerrados –por momentos clasutrofóbica-. Estos retratos son síntesis de emociones. El día a día, puertas adentro. La contemplación frente al espejo, el contacto de los pies desnudos con las baldosas, la mirada absorta frente a la pantalla de un ordenador, el contacto con el agua de una bañera, el reposo en un sofá, un perro solitario. Momentos en que rivalizamos con nuestro yo, en que nos enfrentamos a nuestros miedos, angustias y soledades, en que gozamos de una casi absoluta libertad y nos despojamos de nuestras vestiduras. Casanova refuerza esta intencionalidad con pinceladas y texturas propias del expresionismo sin abandonar las formas y la expresividad del color y la línea, sin subrayar los detalles. Sus composiciones reproducen los mismos modelos en situaciones diferentes; sin embargo, esta reiteración no supone una limitación expresiva. Tales recursos le permiten transitar entre dos discursos: el del más puro retrato realista y el del retrato difuminado que reivindica lo sensible e intimista del cuerpo humano, lo puramente emotivo.