“Estar nominado a los Goya es ya un premio”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Sergi Pitarch Garrido, nominado a los Goya por ‘El último abrazo’ como Mejor Cortometraje Documental
Entrevistado por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres
29 edición de los Premios Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Sábado 7 de febrero, 2015

“Acabamos el cortometraje la noche antes de que se cerrara el plazo para presentarlo a los Goya”. In extremis. Y es que Sergi Pitarch tiene esa filosofía que le proviene del mundo de la televisión: “Prefiero una cosa regular a tiempo que una excelente fuera de tiempo o en la máquina, sin salir de edición”. ¿Una cosa regular? ‘El último abrazo’ no sólo fue presentado por los pelos, sino que ha sido nominado en el apartado de Mejor Cortometraje Documental. Y razones hay, de sobra, para ello.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

La forma en que se gestó ya tiene su historia. La adjudicación azarosa de un bolso “feo a rabiar” en una subasta por 1€. Unos papeles en su interior sin aparente valor. Y, entre ellos, dos cartas fechadas el 2 de junio de 1946 en las que alguien anunciaba que se iba a suicidar. Cartas que terminaban con esa frase que da título al corto: ‘El último abrazo’. Sergi Pitarch las pudo tirar. Pero no lo hizo. En lugar de eso, aprovechó que estaba sin trabajo tras el dantesco cierre de Canal 9, para lanzarse a una aventura de corte detectivesco propia del mejor cine negro.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental 'El último abrazo', en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch mostrando la tarjeta de su documental ‘El último abrazo’, en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«He sido muy cuco siguiendo el esquema de película de ficción»

¿Quién era ese tal Mariano desesperado de la vida? Sergi Pitarch lo va desvelando en su cortometraje con gran sentido del pulso narrativo. “Quise hacer de la debilidad mía una fuerza. No tenía dinero, ni experiencia para hacer un super documental, así es que puestos a ser amateur, pensé, vamos a ser amateur del todo”. De manera que la investigación entre periodística y policial fue un asunto primerizo, del que Sergi Pitarch ha salido crecido. “No creo que ganemos, pero el premio ya es estar nominado a los Goya”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito, junto a Vicente Chambó. Fotografía: Fernando Ruiz.

El documental se sigue como si estuviéramos delante de una película de ficción. “He sido muy cuco. He aplicado el esquema de una película de ficción, para que pudiera verse como un cuento”. Un cuento de verdad, como son los verdaderos cuentos. Y la verdad que encierra ‘El último abrazo’ no sólo está depositada en esas cartas suicidas, sino en la trayectoria del protagonista, finalmente descubierto como Mariano Rawicz, “tipógrafo polaco, judío y rojo”. Como subraya Sergi: “Un pájaro entrañable”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«La nominación es la mejor carta de presentación»

Ese ‘pájaro’ nacido en la Lvov, entonces perteneciente al berlanguiano Imperio Autrohúngaro, voló a España desde Leipzig en 1929 y fue, junto a su compatriota Mauricio Amster, uno de los renovadores del diseño gráfico editorial durante la República y la Guerra Civil. “Le pillaron en Barcelona, tras perder el último tren, justo cuando estaba a punto de salir de España”. Condenado a cadena perpetua, se pasó siete años en la cárcel de San Miguel de los Reyes de Valencia. Excarcelado en 1946, sin familia ni novia ni amigos, redacta esas dos cartas suicidas de cuyo hilo ha tirado Sergi Pitarch para realizar su nominado documental. “El premio ya es éste, porque va a ser la mejor carta de presentación”.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Estoy preparando el ensayo novelado del guión de la película»

“Lo grabamos a la vez que investigábamos, en riguroso orden cronológico”. Sin tiempo para pulir detalles, fruto del intenso ritmo de trabajo que el montaje subraya para que tenga ese aire fresco, irregular, pero pleno de suspense narrativo, ‘El último abrazo’ es la historia en vivo y en directo de todo un personaje. “Ahora estoy preparando un ensayo novelado con todo aquello que no pude incorporar al documental”. Que no es poco.

“Tengo su acta de detención de la policía, las cartas que escribía desde la cárcel”. “Fue espía soviético, tenía pasaportes con varios nombres”. “Le echaron del partido comunista por no ser de Stalin”. “Su mujer, también polaca, se suicida cuando le meten en la cárcel”. “Y, para colmo, cuando llega a Chile le toca más tarde vivir el golpe de Pinochet. Como él mismo decía, el fascismo me ha perseguido”. En definitiva, “os sugiero que leáis sus memorias [Confesionario de papel. Memorias de un inconformista] porque son maravillosas”.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

De izquierda a derecha, Salva Torres, José Luis Pérez Pont, Sergi Pitarch y Vicente Chambó, durante los Desayunos Makma de Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

«Canal 9 ha muerto para siempre»

Sergi Pitarch confía en que, gracias a la nominación a los Goya, el documental “sea más conocido y, ojalá, pueda venderlo a alguna televisión”. Imposible ya a Canal 9, que a su juicio “ha muerto para siempre”. Y matiza: “Canal 9, tal y como existía, ya no volverá”. Piensa que el cierre se debió a “todos los desfalcos y desmanes que, costara lo que costara, había que tapar”. “Unos técnicos judiciales fueron a requisar ciertos ordenadores y, cuando llegaron, allí no había nada. ¡Qué causalidad, no! Se cierra y se destruye todo”.

Tras ese triste episodio, que Sergi resume con la frase “da miedo pensar que no hay nadie al volante” (o lo conduce un prestidigitador de ‘nada por aquí nada por allá’), ‘El último abrazo’ es la constatación de que hay vida, y mucha, más allá de la nefasta gestión política. “Bueno, hace cuatro o cinco años hicimos el corto ‘Un año y un día’, basado en una historia de mis abuelos durante la Guerra Civil, pedimos ayudas públicas que nos concedieron y todavía no hemos visto el dinero. La productora de mi hermano tuvo que cerrar, se fue a Ecuador y está en juicios para ver si recupera ese dinero”.

Y, pese a todo, ahí está Sergi Pitarch, junto a otros cineastas, actores y productores, representando en la Gala de los Goya al audiovisual valenciano. “¿Conocéis a alguien de la Academia?”, pregunta con ironía tratando de buscar las influencias del jurado. Ni falta que le hace. ‘El último abrazo’ ya se lo lleva él, con premio o sin él, a la vista de tan apasionado viaje siguiéndole los pasos a Mariano Rawicz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Sergi Pitarch, al término de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Fernando Ruiz.

Salva Torres

Danzar en precario

Encima del escenario y en movimiento los bailarines parecen pertenecer a una raza superior, más grácil y ligera que el resto de los humanos, como si por sus venas corriera sangre de hadas o de elfos. Pero cuando ponen los pies en el suelo su realidad es mucho más prosaica. Prosaica, precaria y de gran inseguridad laboral. Posiblemente,  son los artistas más afectados por la crisis debido a sus particulares circunstancias, sumadas al hecho de que la danza es un espectáculo minoritario en este país. En contraste se trata de una de las disciplinas más duras que exigen un entrenamiento diario, una constante tensión cuerpo-mente y, como les ocurre a los atletas o futbolistas, su carrera tiene una fecha de caducidad muy ajustada.

El bailarín Miguel Tornero. Fotografía: María Tornero.

El bailarín Miguel Tornero. Fotografía: María Tornero.

La Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad Valenciana (APDCV), entidad que aúna a más de un centenar de bailarines, coreógrafos, docentes, junto a las asociaciones y sindicatos agrupados en la Confederación de Artistas-Trabajadores del Espectáculo (Conarte),  denuncian esta situación de precariedad y el hecho de que no se les abonen las horas extras a los miembros de las compañías públicas de carácter nacional.

“Queremos denunciar la precariedad y difícil situación que atraviesa el sector de la danza en estos momentos”, dice Miguel Tornero, presidente de APDCV. “Los sueldos de los bailarines de los distintos elencos artísticos públicos apenas superan los 900€ al mes. Una precariedad que vive el sector tras una larga y dura formación como profesionales de esta disciplina, cuya carrera en el escenario termina a los pocos años de cumplir los cuarenta, incluso antes”.

Condiciones laborales

La APDCV ha puesto en marcha el primer estudio sobre las condiciones laborales de los profesionales de la danza en la Comunidad Valenciana en colaboración con el Máster Oficial Interuniversitario en Gestión Cultural de la Universitat de València. Los resultados se harán públicos este año con el objetivo de elaborar un diagnóstico fidedigno de la situación actual.

“El estudio reflejará cuál es la actividad de los profesionales de la danza (intérpretes, docentes, coreógrafos, gestores, asesores de movimiento, repetidores, etcétera) y la realidad del conjunto del sector a través de entrevistas y encuestas”, explica Tornero.

La precariedad económica se suma a una difusa situación laboral, pues no existe un Convenio Colectivo para la danza a nivel nacional. “En numerosos casos se toma como referencia uno de la Comunidad de Madrid que marca mínimos muy mínimos”, comenta Tornero. Tampoco están incluidos en el Instituto Nacional de Cualificaciones que permite el reciclaje laboral o la transición profesional a otros oficios y profesiones. De hecho, ni siquiera sus estudios profesionales de danza tienen reconocimiento académico de ningún tipo y los estudios superiores siguen, en la práctica, en una situación difusa respecto a su equivalencia total a los estudios universitarios.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Artista Intermitente

En cuanto a las prestaciones del paro, debido a que sus contratos suelen ser de  corta duración resultan muy exiguas. “En el Régimen de Artistas un día cotiza más o menos por uno y medio”, indica Tornero. “Pero ese régimen, digamos privilegiado,  no siempre se aplica durante las producciones de espectáculos». En Francia existe la figura del Artista Intermitente por la cual estos profesionales reciben una consideración y protección laboral acorde con su actividad.

El mundo de la danza es por naturaleza variado y caótico. Si bien hoy por hoy los sueldos de los bailarines son exiguos en general, siempre ha habido diferencias significativas en función del sector en el que se trabajara; televisión, musicales, etcétera. Por ejemplo, en el caso de las compañías privadas no es habitual que se contemple en el sueldo las horas extras. En el plano docente sucede lo mismo, y así encontramos que mientras los de conservatorios públicos disfrutan de un régimen similar al de los maestros de Educación Primaria o secundaria, los de las escuelas privadas se rigen por el mismo convenio que aúna a peluqueros y monitores de centros deportivos.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Sin cobrar las horas extras

Lo que se podría considerar la elite de la danza, los miembros de los entes públicos tampoco salen de miseria. En la Compañía Nacional de Danza (CND) y el Ballet Nacional de España (BNE) , reciben sueldos ínfimos, teniendo en cuenta su grado de preparación,  y a partir del pasado mes se les niega  el cobro de las horas extras.  Estos profesionales no percibirán las horas extras que les pertenecen si han superado las 60 anuales, lo que la mayoría ya ha hecho. Estas horas serán remuneradas con días de libranza, criterio establecido sin ningún tipo de diálogo previo.

“Consideramos que la medida impuesta y aparentemente “compensatoria” es injusta e inaceptable y supone un claro atropello y recorte a los derechos laborales de los profesionales de las compañías públicas que representan la cultura española por todo el mundo”, señala Tornero. “Además de interferir y no poder garantizar los compromisos y giras de los bailarines, no resulta factible en una profesión que, como la danza, requiere de entrenamiento y ensayos diarios para poder realizar las actuaciones, lo que supone horas complementarias de trabajo, por lo que la sustitución de horas extras a cambio de libranzas resulta inviable”, concluye.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Imagen del Día Internacional de la Danza 2013 en el MuVIM. Fotografía: María Tornero.

Bel Carrasco