El cielo y el infierno del estallido árabe

Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe

Sala Lametro. Estación de metro Colón

Plaza Pinazo. Valencia

Hasta el 13 de julio

Hay imágenes que recuerdan la desgarrada frase de Shakespeare en Macbeth: “La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia, que no tiene ningún sentido”. Se nos olvida, en el confortable universo de la sociedad del bienestar, pese al azote de la crisis, que hay lugares repletos de agujeros negros por donde se esfuma la vida como si fuera una corta mecha encendida. La ciencia, la de verdad, afirma que todo es probable y que ninguna certeza existe en el mundo real, allí donde la corrupción se impone como una variable asociada al paso del tiempo. De manera que el sentido, de existir, es cosa de los hombres empeñados en construir relatos que transformen la muerte inevitable en horizonte de vida.

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Manu Brabo. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Los países árabes están ahora mismo atravesados por ese ruido y esa furia que, en el punto de ardor máximo, termina confundiendo las proclamas de los iluminados que miran al cielo, con las oscuras pasiones de quienes acostumbran a vivir en las llamas del infierno. Y en medio del estallido, hombres y mujeres intentando hallar un sentido a la espiral de violencia que todo lo confunde. Que es lo que vienen a contarnos en imágenes los fotoperiodistas Manu Brabo, reciente Premio Pulitzer, Guillem Valle, Maysun, Ricardo García Vilanova y Diego Ibarra en la exposición Españoles en primera línea de fuego: estallido árabe, que hasta el 13 de julio muestra la Sala Lametro de la estación de Colón.

Esqueletos carbonizados, cuerpos ensangrentados, hombres armados y, en ocasiones, desalmados, mujeres clamando al cielo por algún hijo abatido a tiros, escombros, brazos en alto con sus fusiles, ojos en blanco, encendidos, crispados, vueltos hacia dentro en busca de un hilo de luz y de esperanza, en medio de paisajes desolados. Eso es lo que reflejan las 32 imágenes que integran la exposición, con Manu Brabo ocupando el espacio central de la sala, con sus fotografías duras, ásperas, conmovedoras. El civil sirio atendido de sus heridas durante un bombardeo, con la mirada perdida en sangre y ese cuerpo ladeado, es uno de los tantos ejemplos desgarradores que muestra Brabo, en el marco de PhotOn, III Festival Internacional de Fotoperiodismo.

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Maysun, una de las pocas fotoperiodistas involucrada en conflictos armados, explora la ambigüedad de los rostros extasiados por el dictador de turno o por quien supuestamente vendría a liberar al pueblo árabe de sus excesos. De manera que se confunden las partidarias del derrocado dictador egipcio Hosni Mubarak, con las Mujeres de Hermandad Musulmana que celebran la victoria del Dr. Mohammad Morsi, allí donde los rostros emanan un mismo goce abrasador. El cielo y el infierno del estallido árabe ligados por ese delirio que supura la guerra cuando se abre en canal para dividir inmisericorde a la sociedad.

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Guillem Valle. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Guillem Valle apunta su cámara a las sombras que dejan explícitamente los cadáveres. También a la basura acumulada, con la foto de Gadafi, en el centro de Trípoli en Libia. La misma oscuridad, del mismo país, salpicada de intensos fogonazos rojos es la que recoge Ricardo García Vilanova, mientras  que Diego Ibarra amortigua tanto desgarro bélico con sus imágenes de corte más reivindicativo y social de Bahrein, que él asocia con ciertos sueños y esperanzas. Un ligero respiro en medio de las atronadoras imágenes de ese estallido árabe contado en primera línea de fuego por cinco arriesgados fotoperiodistas. Ellos sí, abriendo un hueco de luz con sus terribles imágenes. 

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Fotografía de Maysun. Españoles en primera línea de fuego, estallido árabe. Sala Lametro

Salva Torres

¡Qué penas de muerte!

Las fosas del olvido. Eloy Alonso
Centre Cultural La Nau
C/ Universidad, 2. Valencia
Hasta el 1 de septiembre

El sociólogo Zygmunt Bauman se pregunta, en su libro Modernidad y Holocausto, “¿cómo fue posible tal horror?”. Y dedica las casi 300 páginas del libro a intentar explicarlo. Para ello, lo primero que hace es sortear un primer, y a veces insalvable, obstáculo: “Todo sucedió ‘allí’, en otro tiempo” y “cuanto más culpables sean ‘ellos’, más a salvo estará el resto de ‘nosotros”. Se refiere, claro está, al horror nazi, pero el fondo de la cuestión también afecta a nuestra guerra civil. Bauman se mete de lleno en un asunto que, más allá de la ideología en cuestión, sin duda potenciadora de ese horror, se centra en la pregunta esencial: “¿cómo fue posible tal horror?”

Y lo primero que deja traslucir Bauman es que el odio se fomenta por el cierre estricto en torno a una bandera, a una férrea adscripción identitaria, que tienen, como reverso, un chivo expiatorio al que arrojar toda esa violencia generada por cierta pureza de raza, de genética, de esencias patrias. Una vez inoculado ese virus, lo demás viene solo: explicaciones supuestamente racionales que motiven el odio al otro, cierta legalidad que permita ajusticiar al oponente, y un aparato burocrático que transforme los crímenes en rutina administrativa. “El departamento de la oficina central de las SS encargado de la destrucción de los judíos europeos se denominaba oficialmente ‘Sección de Administración y Economía”, subraya Bauman.

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Con algo parecido se encontró el fotógrafo Eloy Alonso, cuando al pasado año acudió al Archivo Militar de El Ferrol: “Entre más de cuarenta mil viejos y húmedos expedientes, encontré la huella dactilar [de su abuelo] firmando su pena de muerte”. Por eso dice que jamás ha visto su rostro en una fotografía. A su abuelo Gerardo González Iglesias lo fusilaron en las tapias del cementerio civil de Oviedo el 5 de marzo de 1938. Y esa huella dactilar representaba su último acto de resistencia y dignidad. “A veces”, cuenta Alonso, “los condenados a muerte se negaban a firmar sus condenas como última protesta y les obligaban a untar de tinta su dedo pulgar para dejar constancia legal de serles leída su sentencia”.

Cerca de una veintena de imágenes y un video, elocuentemente titulado Contra la impunidad, vienen a rescatar del olvido ese horror producto de la violencia ejercida contra muchas personas en la guerra civil, sin duda formando parte de la alargada sombra que recorrió Europa próximos al ecuador del pasado siglo. Eloy Alonso titula su exposición de La Nau, en el marco del III Festival Internacional de Fotoperiodismo PhotOn, Las fosas del olvido. Un conjunto de imágenes que contienen huellas indelebles de esos crímenes justificados por una causa ¿justa?

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Porque lo que se deduce de toda esa violencia guerrera, es que se desencadena siempre detonada por argumentos indubitables, que el otro jamás llegará a comprender. He ahí tan obtuso enfrentamiento. Eloy Alonso no sólo da fe de esa terquedad con imágenes repletas de fosas, muertes, cráneos, balas y descubrimientos telúricos, sino con pertenencias personales de desaparecidos durante la guerra, postales y periódicos que aluden a tan sangrante periodo bélico. En el video Contra la impunidad, personajes de la cultura prestan su voz y su rostro como testimonio vivo de buena parte de aquella memoria sepultada: Juan José Millás, Pilar y Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Miguel Ríos, Juan Diego y Aitana Sánchez Gijón, entre otros. Más allá de su escorada representación izquierdista, sin duda lógica si tenemos en cuenta la mayor saña nacional, lo interesante de Las fosas del olvido radica en su fondo telúrico, necrófilo, siniestro: “¿cómo fue posible tal horror?” Responder a esta pregunta exige ir más allá de las pasiones ideológicas, para adentrarse en la pulsión de muerte que anida en todos nosotros. De lo contrario, esas fosas del olvido que muestra Eloy Alonso seguirán siendo pasto de encendidos y rabiosos comentarios.

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Las fosas del olvido, de Eloy Alonso. PhotOn Festival. La Nau

Salva Torres