Cine polaco en todo su esplendor

Ciclo de cine polaco
Filmoteca de CulturArts
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 27 de abril de 2016

La Filmoteca de CulturArts, en colaboración con el Instituto Polaco de Cultura, presenta una selección de películas recientes que certifican que la cinematografía polaca está viviendo un momento de esplendor, tras el éxito internacional de ‘Ida’ (2013) de Pawel Pawlikowski, que obtuvo el Oscar y el BAFTA a la Mejor Película de Habla No Inglesa, Cinco Premios del Cine Europeo y el Goya a la Mejor Película Europea.

El ciclo se inaugura el martes 5 de abril (18.00h) con la proyección en la sala Berlanga de ´Male stluczki’ (‘Pequeños choques’, 2014) de Aleksandra Gowin e Ireneusz Grzyb. La película cuenta la historia de dos amigas que se ganan la vida limpiando los pisos de gente fallecida recientemente y que establecen una extraña relación laboral y amorosa  con un hombre separado.

Fotograma de 'Coraje'. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Coraje’, de Greg Zglinski. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

El ciclo está conformado por ocho películas producidas en los últimos cuatro años, entre las que destacan ‘En cuerpo y alma’ (2015), de Malgorzata Szumowska, que fue galardonada con el Oso de Plata en la última edición del Festival de Berlín y ganadora del festival de Cine Polaco de Gdynia; ‘Casa del ángel poderoso’ (2014) de Wojciech Smarzowski, que es un estremecedor estudio sobre el alcoholismo basado en la novela en parte autobiográfica del reconocido escritor Jerzy Pilch; ‘Coraje’ (2011) de Greg Zglinski, uno de los últimos discípulos de Kieslowski que plantea una reflexión sobre el bien y el mal en una revisión moderna de la historia  de Caín y Abel; ‘Mów mi Marianna’ (‘Llámame Marianna’, 2014), de Karolina Bielwaska, un documental premiado en el Festival Internacional de Cine de Cracovia, sobre una transexual que decide someterse a una operación de reasignación de sexo a los 43 años; y el drama ‘Carte Blanche’ (2014) de Jacek Lusinski, sobre un profesor de historia que empieza a perder la vista.

Fotograma de 'La semilla de la verdad'. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Ziarno prawdy’, de Borys Lankosz. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Completan la programación el thriller ‘Ziarno prawdy’ (‘La semilla de la verdad’, 2014) de Borys Lankosz; y el cortometraje ‘Matka Ziemia’ (‘Tierra Madre’, 2014) de Piotr Zlotorowicz, que es un proyecto de fin de carrera premiado en el Festival de Cine de Gijón en 2014.

El ciclo, que podrá verse hasta el próximo 27 de abril, nos ofrece un recorrido por el cine polaco más reciente, desde el documental al cine de acción pasando por las producciones independientes de debutantes y las películas de  realizadores ya consagrados.

Fotograma de Mala Slutzcki. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Male Stluczki’, de Aleksandra Gowin e Ireneusz Grzyb.  Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

 

NEBRASKA: retrato en blanco y negro

NEBRASKA

Convencido de haber ganado un millón de dólares, el anciano Woody Grant (Bruce Dern) emprende un curioso viaje dispuesto a cobrar el hipotético premio. Su hijo menor (Will Forte) le acompaña en esta odisea familiar e híbrida –drama y comedia se dan la mano−, donde la recompensa final en absoluto poseerá valor económico.

Adoptando los modos de esas pequeñas –sólo en apariencia− películas americanas de los últimos años −a saber, Buffalo ’66 (Vincent Gallo, 1998), Transamérica (Duncan Tucker, 2005) o Pequeña Miss Sunshine (J. Dayton, V. Faris, 2006)−, Nebraska ofrece una visión diferente de la familia de clase media estadounidense, sinécdoque de la cultura norteamericana de provincias cimentada en el patriotismo barato, el capitalismo y el falso sueño americano televisivo. La última película de Alexander Payne revela, de manera perspicaz, la auténtica y miserable personalidad de los codiciosos, ofreciendo un retrato extremadamente incisivo sobre la avaricia, el engaño y el abuso. Sin embargo, la mirada de David, el hijo de Woody, ofrece el antídoto a esta ruindad. Con el permiso de Charlot, ambos protagonistas bien podrían engrosar la nómina de personajes más tiernos de la historia del cine.

Un plano de vacíos en el ficticio pueblo de Hawthorne.

Un plano de vacíos en el ficticio pueblo de Hawthorne.

Un elemento a destacar: el reproche a ciertos aspectos de la cultura estadounidense. Al menos en dos ocasiones, Nebraska coloca en solfa el sistema sanitario, evidenciando carencias que debieran resultar inconcebibles en una nación democrática. Asimismo, no resulta banal que el personaje de Woody Grant critique los altos relieves del Monte Rushmore o que su hijo declare, ante el estupor de sus abúlicos primos, no poseer un coche norteamericano. Ello no es un síntoma de antipatriotismo –más si cabe, cuando el personaje principal estuvo en la guerra de Corea−, sino una crítica a quienes aceptan, sin razonamiento previo, las acciones que lleva a cabo el gobierno de su país. Rodada en blanco y negro como otras de las producciones estrenadas este año –Mucho ruido y pocas nueces (Much ado about nothing, Joss Whedon, 2012), Oh Boy (Jan Ole Gerster, 2012) o Ida (Pawel Pawlikowski, 2013)−, cabría preguntarse si no es el deseo de Payne el retrato fotográfico al estilo de Robert Frank y su obra The Americans.

En definitiva, Nebraska resulta una película sobre la familia, la falsedad y la pérdida de valores por un puñado de papeles con número de serie. Un relato en donde el viaje es la excusa para el crecimiento personal, en especial para David, quien descubre a un padre que hasta ahora le era completamente desconocido. He aquí el premio. Nebraska es la historia de un hombre sin maldad, inadaptado y confundido por tomar como cierto aquello que otros le refieren. Su tierna aventura bien vale un millón de dólares.

Tere Cabello

La familia abducida por la televisión en Nebraska (Alexander Payne, 2013).

La familia abducida por la televisión en Nebraska (Alexander Payne, 2013).