Penev, el fútbol como puro teatro

Penev, de Xavo Giménez
Dirección: Toni Agustí y Xavo Giménez
Sala Russsafa
C / Denia, 55. Valencia
Viernes 1 y sábado 2 (20.30h), y domingo 3 de mayo (19.00), 2015

La programación escénica de Sala Russafa para esta semana se cierra con una propuesta para los que aman el fútbol y odian el teatro. Y viceversa. Pero también para los que aman el fútbol y el teatro.

Del 1 al 3 de mayo, el teatro de Ruzafa acoge la pieza ‘Penev’, una obra escrita por el actor Xavo Giménez, quien ya se estrenó como autor en 2011 con ‘Ártico’, que recibió muy buena acogida. Junto a Toni Agustí dirige esta obra que ambos interpretan y en la que se desvela el punto en común entre el deporte de masas y las artes escénicas: la ilusión, la esperanza de creer que siempre irán a mejor y la capacidad de hacer que los espectadores se sientan mejor viendo actuar a otros.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de Penev. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sobre el escenario, el dependiente de una tienda de artículos de segunda mano y un ex trabajador de Canal 9 barajan cromos de la alineación del Valencia FC. En una sociedad en que los individuos son intercambiables y en la que un gol en la portería contraria puede hacernos sentir alguien, ‘Penev’ construye una trama llena de ternura, humor ácido, melancolía y sátira.

Mediante saltos temporales y espaciales, vamos conociendo la historia de estos dos personajes, que mantienen una intensa relación sobre las tablas, magistralmente interpretados por Giménez y Agustí.

Esta propuesta de la compañía local La Teta Calva se estrenó la pasada temporada con excelentes críticas y constituye una muestra de la viveza y la originalidad de la escena valenciana, capaz como ninguna de realizar un retrato de nuestro tiempo. A mitad camino entre la comedia y la crítica social, ‘Penev’ hace un regateo a la apatía y una magnífica chilena a quienes creen que el buen teatro solo puede ser clásico.

VÍDEO: https://www.youtube.com/watch?v=MzK0O0u52lQ

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de 'Penev'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Toni Agustí (izquierda) y Xavo Giménez en una escena de ‘Penev’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La provocación de Yara El-Sherbini en pazYcomedias

Yara El-Sherbini. No sé si debería reírme de esto…
Galería pazYcomedias
Plaza del Patriarca, 5. Valencia
Hasta el 18 de abril de 2015
Inauguración: 6 de marzo, 20 h.

De padre egipcio y madre caribeña, Yara El-Sherbini nació en el Reino Unido en 1978. Vive y trabaja en Londres, donde completó sus estudios en artes visuales y su máster en Bellas Artes en la Slade School of Art.

Actualmente está considerada una de los principales exponentes de la nueva generación de artistas británicos y una de las principales protagonistas del movimiento Live Art. Con su característico humor ácido y rebelde, la joven artista desafía las plataformas de expresión tradicionales del sector, inventando nuevos lenguajes y formatos que le permiten un diálogo más directo, fluido y provocador con el público.

Justo antes de su participación este año en la Bienal en Venecia, Yara El-Sherbini presenta en la Galería pazYcomedias, en colaboración con La Caja Blanca, un proyecto comisariado por José Luis Pérez Pont con una selección de obras entre las que se encuentra un trabajo inédito, End of Conflict in the Middle East, que tiene con esta exposición en Valencia su estreno absoluto.

Yara El-Sherbini. Conflict in the middel east. Cortesía Galería pazYcomedias.

No sé si debería reírme de esto… es la frase que más se escucha cuando el público se encuentra con una obra de Yara El-Sherbini.

A la generación PC (políticamente correcta), le preocupa mucho decir, mostrar y pensar según qué cosas. La obsesión por no adentrarnos en un terreno “delicado”, por no ofender al “otro”, llega a bloquear nuestra curiosidad natural, paralizar nuestra capacidad de reflexión y anular cualquier proceso de pensamiento crítico.

En sus obras, con el tono desafiante e inconformista que caracteriza a la juventud más comprometida, Yara El-Sherbini nos incita a aparcar nuestro instinto de autocensura para “mojarnos”; involucrarnos intelectualmente con los temas “complicados” de nuestra realidad social, con las relaciones oriente-occidente como telón de fondo.

Sus herramientas de trabajo son la provocación, la ironía, y sobre todo el sentido del humor –a ratos negro, a ratos infantil. El-Sherbini utiliza “el chiste”, no como herramienta para criticar o ridiculizar, sino como recurso para enganchar con su público y entablar un proceso de diálogo-reflexión al margen de las limitaciones de lo políticamente correcto.

El trabajo de El-Sherbini ya se ha mostrado en prestigiosos espacios como la Delfina Foundation, el CCCB de Barcelona, el INIVA, la Arnolfini (Bristol), la Tate Modern (Londres), Tate Britain (Londres) y la Nacional Portrait Gallery (Londres). La BBC le ha dedicado un documental completo reflejando la capacidad de esta joven artista para alternar exposiciones en los más importantes museos internacionales con la realización en persona de performances provocativas en entornos sociales.

En 2008 fue seleccionada para participar en Art Futures, una exposición anual que presenta las jóvenes promesas que cada año irrumpen en el circuito artístico anglosajón; y en el 2014 llevó a cabo una The Current Situation, una exposición con obras creadas específicamente para el espacio de The New Art Exchange (Nottingham). Algunos de sus próximos proyectos incluyen la exposición colectiva Transmission Interrupted, en la Modern Art Oxford.

Yara El-Sherbini. Jokes from the dark side. Cortesía Galería pazYcomedias

Yara El-Sherbini. Jokes from the dark side. Cortesía Galería pazYcomedias.

Comando Marisol: La resaca del festín

Game over vs. insert coin’, de Comando Marisol
La Llimera
C / Pérez Escrich, 13. Valencia
Hasta el 17 de octubre

Hace diez años el Comando Marisol, un equipo de cinco artistas valencianos que prefieren guardar el anonimato, hizo su primera aparición, en la Politécnica de Valencia. Una acción artística que denunciaba, con un humor muy ácido, las atrocidades cometidas durante la Guerra de Irak.

Una década después, más maduros pero no menos combativos regresan con ‘Game over vs. insert coin’, una exposición multidisciplinar, que se puede ver en La Llimera. Una docena de obras impregnadas del toque crítico que les caracteriza. En tono irónico, los autores se autodefinen como dos mentes escenógrafas, una mente instalo-pictórica y otra de-mente.

Obra instalación de Comando Marisol. La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol. La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

El leit motiv de la muestra gira en torno a la idea de España como un país hecho pedazos, tras los acontecimientos vividos en los últimos años. Un país en fase de resaca, tras haber sido el escenario de una desmesurada fiesta. Los componentes del colectivo afirman que la sociedad actual se encuentra ante una seria contradicción que enfrenta los valores humanos y los económicos. Esa contradicción genera una catástrofe cultural, que divide profundamente al individuo y a la sociedad. Comando Marisol refleja esta desoladora situación en la puesta en escena de un banquete del que sólo quedan los restos. Un festín en el que  unos comensales han quedado ahítos, mientras otros pasan más hambre que nunca.

“El nombre de Comando Marisol, surgió por casualidad”, cuentan. “Nuestra primera acción como colectivo fue en la época de las manifestaciones del No a la guerra. Decidimos hacer algo diferente, algo más allá de salir a la calle y manifestarnos. Así que creamos una acción donde el elemento central era una tómbola en la que  los premios a los participantes incluían desde duchas de gas a malformaciones. La banda sonora era la canción ‘La vida es una tómbola’ de Marisol, y fue por ello que nos bautizamos Comando Marisol. Un nombre que nos define bastante bien por nuestro espíritu crítico y guerrillero, y con ese aspecto como kitsch y humorístico muy característico de nuestra forma de creación”.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Aglutinantes del equipo

El aglutinante que los une son los cinco años de universidad en Facultad de Bellas Artes de Valencia, y otros cinco de comunicaciones vía skype, emails y video-conferencias. Dos de sus integrantes viven fuera, en Berlín y Nueva York,  respectivamente, y las corrientes artísticas de estas ciudades han modelado su trabajo.

En su habitual tono desenfadado afirman que, además de la amistad y las afinidades ideológicas y artísticas, su mayor aglutinante es la gelatina de fresa y la cola de conejo, productos que se aplican para hacer las imprimaciones. “Al igual que el pigmento se unta con la pintura para crear tonos, nosotros nos untamos con eso», bromean.

La muestra de la Llimera es el inicio de una nueva etapa para Comando Marisol que lanzará una campaña de micro-mecenazgo para recoger fondos, “porque es la única forma de poder seguir con el proyecto a la vista de la falta de subvenciones para conseguir fondos culturales. Falta financiación para la cultura, para el arte y para seguir adelante con proyectos”, afirman. “El artista termina haciendo lo que es susceptible de ser subvencionable o vendible para poder subsistir. Nosotros tenemos un equipo de abuelas  trabajando las 24 horas del día en un sótano,  tejiendo bufandas para la próxima exposición”, alardea la mente de-mente.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

El predominio del dinero

Con materiales baratos comprados en Mercadona y comida basura, “al fin y al cabo, lo único que pueden comer muchas personas”,  reflexionan sobre cómo ha afectado la crisis al mundo de la cultura, sobre todo a nivel humano. “La exposición se basa en lo que hemos vivido estos últimos años: conmemoraciones, celebraciones e inauguraciones  de proyectos que no tienen ningún sentido, y que son un malgasto. Un instrumento de los políticos para recrearse en sus logros y ponerse la medalla. Por ejemplo, la Ciudad de las Artes. Continente versus contenido. Mucho dinero invertido en el ladrillo y nada en los contenidos.»

“No es sólo malgasto español, sino internacional”, apunta la artista afincada en Berlín. “El derroche es un instrumento del neo-liberalismo basado en la importancia del dinero. Nos hemos cargado las luchas de los trabajadores, los derechos que nuestros padres había conseguido, y la evolución de un  bienestar falso”.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

Obra instalación de Comando Marisol en La Llimera. Imagen cortesía del grupo.

«Esta exposición surge de una necesidad que se originó hace diez años y que sigue vigente”, indica la artista de-mente. “Queremos hablar otra vez de un problema que todavía está ahí,  y que ha ido a peor. Lo hemos hecho con  pasión, porque  echando la vista atrás, diez años después de un desastre humanitario como fue la guerra de Iraq, estamos todavía peor”.

“Cada uno ha llevado el tema a su terreno sin pensar en si iba a tener o no aceptación”, señala la artista instalo-pictórica. “Sin pensar que va a ser juzgado por un galerista o por una institución. Crear con la libertad de no pensar en la aceptación. Libertad que radica en hacer lo que realmente queremos, con la libertad de crear porque sí”.

Cartel promocional de la última exposición de Comando Marisol. Imagen cortesía del grupo.

Cartel promocional de la última exposición de Comando Marisol. Imagen cortesía del grupo.

Bel Carrasco