La poética cotidianeidad de Rocío Rojas-Marcos

#MAKMAEntrevistas | Rocío Rojas-Marcos
‘Habitada por palabras’
Huerga & Fierro, 2020
24 de mayo de 2020

“Hay meses que duran años,
días tan tremendamente largos
que pierdo la cuenta de las horas”
(‘Mayo’ | Rocío Rojas-Marcos)

Vivimos un tiempo excepcional, impredecible y confuso, en el que algunas jornadas se nos hacen tan interminables como esos días de mayo de los que nos habla la escritora andaluza –profesora en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y en el International College of Seville– Rocío Rojas-Marcos (Sevilla, 1979) en su poemario ‘Habitada por palabras’ (Huerga & Fierro, 2020); un título con el que inicia una trayectoria poética que viene a sumarse a su itinerario como narradora de Tánger, ciudad que concentra buena parte de sus inquietudes.

Y así lo ha demostrado en ensayos como ‘Tánger: la ciudad Internacional’ (Almed, 2009), ‘Sanz de Soto y Buñuel: «La tercera España transfretana»’ (Khbar Bladna, 2012) o ‘Tánger, segunda patria’ (Almuzara, 2018), y en diversas colecciones de relatos como ‘Los conjurados de Tánger’ (Sures, 2019) –junto a destacados amantes de la ciudad marroquí como Javier Valenzuela, Alberto Gómez Font, Farid Othman-Bentría Ramos o Santiago de Luca, entre otros–.

‘Habitada por palabras’ es, además, una de las novedades de la editorial Huerga & Fierro que se han visto afectadas por las consecuencias de la COVID-19 –tal y como su editora, Charo Fierro, manifestaba en el artículo ‘Editoras en tiempos convulsos‘ (publicado en MAKMA el pasado día 20)–, puesto que el poemario iba a ser presentado durante la 79ª edición de la Feria del Libro de Madrid (pospuesta, finalmente, para el mes de octubre).

Por ello, nada mejor que acercarnos a ese lugar inédito en el que habitan las palabras de Rocío Rojas-Marcos a través de su propio testimonio.

Atendiendo a tu trayectoria, encaminada por otras sendas ajenas a la poesía, ¿cómo has desembocado en este género?

La realidad es que desde la adolescencia he escrito. Tal vez entonces no eran más que intentos, juego de experimentación, por ponerles un nombre. No conservo ninguno de esos poemas, recuerdo que contaba sílabas sin olvidarme de las sinalefas. Luego pasé años en los que leía más que escribía, hasta que ‘Habitada por palabras’ empezó a tomar forma. En 2012, entendí qué quería decir con estos poemas, dónde quería que fuésemos de la mano. Han pasado muchos años, pero creo que le han sentado bien al libro porque al leerlo se revela con una atemporalidad que es fundamental para la literatura. No es una escritura impulsiva ni empujada por acontecimientos, eso hace que no caduque, creo.

Encabezas el poemario con un cita de Henri Miller y concluyes con una referencia a Walter Benjamin. ¿Qué grado de influencia han tenido en la composición del poemario? ¿Tiene algún significado especial o decisivo con el que conducirte?

El motivo de cada una es bien distinto. La visión urbana de Benjamin me interesa mucho. Tal vez, aquí sí está un poco de esa yo de sendas ajenas a la poesía sobre la que me preguntabas. La simbiosis entre espacio –espacio urbano, especialmente– y literatura es lo que vengo estudiando desde hace años en la ciudad de Tánger. Me apasiona entender cómo el hombre construye no solo el espacio en el que vive, sino que también lo escribe. Se produce, por tanto, una doble creación de un mismo espacio. Ahí Benjamin tiene mucho que decirnos.

La cita de ‘Trópico de Cáncer’, de Miller, la metí cuando el libro estaba casi terminado. Un día, al leerla, entendí que eso era lo que yo estaba haciendo: “Lo esencial es querer cantar”, dice Miller, y yo pensé que eso era: que yo quería cantar. Y canto tan terriblemente mal que menos mal que puedo escribir; y ese es mi canto.

Igualmente, acontecen Pessoa, Ángel González, Ángeles Mora, Leopoldo María Panero y Paul Auster.

Sí, yo necesito lecturas. El poema ‘Necesidad’ está dedicado precisamente a eso. Es el reconocimiento de que, para escribir yo, necesitaba deshacerme de las palabras de los demás. También el título responde en cierto modo a lo mismo. Me gusta decir que quise copiarle a Cortázar el título de ‘Casa tomada’, adaptarlo, pues yo estoy habitada por palabras a las que no identifico en muchos casos y con las que me he acostumbrado a vivir. Lo que espero es no acabar como los hermanos del cuento, que no puedan conmigo. Yo no quiero irme y tirar la llave. Por eso me encanta leer a Panero, las palabras se apoderaron de él y de ahí surge su genialidad.

Pessoa creo que no necesita explicación, no hay poesía sin Pessoa. Ángel González es uno de los poetas españoles que más leo y releo, es uno de mis escritores de cabecera, si es que ese tipo de expresiones tan manidas pueden seguir diciéndose. Pero es que es la verdad. Entiendo versos suyos como si me los estuviese dictando.

Leer ‘Ficciones para una autobiografía’, de Ángeles Mora, fue para mí una sorpresa, casi un susto. Estaba leyendo lo que yo quería haber escrito. Tenía la sensación de que teníamos poemas que lidiaban con ideas tan parecidas que tuve que pensar fríamente y calcular que el manuscrito de ‘Habitada por palabras’ hacía ya meses que estaba en manos del editor cuando yo leí, por primera vez, a Mora; por tanto, yo no había parafraseado nada. Era como mirarme a un espejo.

Paul Auster tal vez es el escritor que menos encaja en esta secuencia, pero siempre ha sido uno de los novelistas que me han gustado, He leído todas su novelas y diarios. Me encanta como juega con la magia, el misterio de lo inesperado. Como si escribiese realismo mágico en Nueva York. Cuando publicó su poesía completa (está en edición bilingüe), descubrí a un escritor diferente, más racional; me interesó mucho. Esa línea es la que ha seguido en sus últimas publicaciones y la novela ‘4, 3, 2, 1’ es sublime. Una oda a la fuerza de lo insignificante en el devenir de la vida.

Rocío-Rojas Marcos recita para el Instituto Cervantes de Tánger el poema ‘Bulevar’, perteneciente a su poemario inédito ‘GMMTT’, inspirado en la ciudad de Tánger.

¿A qué responde que hayas estructurado el poemario en dos partes?

A la dicotomía entre interior y exterior. El poemario entero gira en torno a la vida compartida, al amor y el desamor, a la incertidumbre y la soledad. La primera parte es la vida interior, la que lucha la voz de los poemas desde las pareces de su casa, pero en la segunda parte aparece con más fuerza la ciudad, las calles se entremezclan con la vida. Surge un caos que no es tan controlado como el que se mantiene dentro de las pareces de una casa.

Los conceptos de soledad, huida, incomunicación, abandono y vacío están muy presentes a lo largo ‘Habitada por palabras’. ¿Sintetizan, en buena medida, el estado emocional de tu poemario?

Sí, sin duda. Quería reflexionar sobre los vaivenes de la vida, sobre la mentira de la linealidad del tiempo de nuestra vida y la sinuosidad real que compone nuestra existencia, pero creo que pudo conmigo la desazón en muchos de los poemas. Darme cuenta que somos, a pesar de las muescas. La última antología que acaba de publicar Margarit (Joan) la ha titulado ‘Sin el dolor no habríamos amado’; creo que es el verso perfecto que explica mi obra.

En tu poema ‘Diluidos’ se entrevé una cierta metáfora entre casa y cuerpo.

Sí, puede leerse así, sin duda. Esa es la dicotomía a la que antes me refería. La unión entre el yo de los poemas y su encierro en la casa donde existe y está, en cierto modo, protegido a pesar del frío, pues ese frío es interior.

¿Consideras que el tono general de los poemas dibuja una atmósfera austera en la que los escasos objetos mencionados adquieren un extraordinario valor simbólico?

Está también relacionado con lo anterior. Son objetos normales, vulgares. Hay lápices, sillas, horquillas, zapatos planos para andar cómoda. Una lista de objetos cotidianos, porque la vida es cotidianeidad y tiempo.

De volver al pasado / solo puedo decirte una cosa: / ya no me interesa”. El poema ‘Reinventarme’ encierra toda una declaración de intenciones. Sin embargo, ¿cómo gestionas todo lo pretérito?

Bueno, repitiendo lo que acabo de decir: la vida es cotidianeidad y tiempo y el tiempo pasa y no se detiene. Eso lo sabemos, por tanto, si queremos aprender a vivir tranquilos (no me atrevo a decir felices) hay que intentar no mirar mucho hacia atrás. Cualquier pasado no es verdad que fuese mejor, simplemente está pasado. La literatura enseña a vivir así, pero hay veces que cuesta entender en tu vida lo que aceptas en unas páginas. No tienes por qué quererlo.

Desde el marco de mi ventana / encuadrado por la madera, / pin…pon / el cielo es solo un trozo recortado”. ¿Qué mira ahora desde su ventana ‘El niño del cuarto’?

El niño del cuarto es la vida más allá de las pareces de la casa. El Pepito Grillo que nos ayuda a saber que el mundo está al otro lado de la ventana, aunque tengamos poco ángulo de visión. La ciudad, que es la vida en sociedad, sigue ahí. La verdad es que esto, precisamente ahora, parece rozar lo utópico, pero ojalá pronto otro niño en otro piso moleste a todos los vecinos y les recuerde que somos seres sociales y nos necesitamos.

La escritora Rocío Rojas-Marcos. Fotografía cortesía de la autora.

Merche Medina

Editoras en tiempos convulsos (I)

#MAKMAEntrevistas | Editoras en tiempos convulsos (I)
Con las editoras Ana Orantes (Kaótica Libros y Lastura Ediciones), Carmen Moreno (Cazadora de Ratas), Charo Fierro (Huerga & Fierro) y Marian Bango (Satori Ediciones)
Miércoles 19 de abril de 2020

Artistas plásticas, escritoras, editoras, bailarinas, actrices, directoras de arte, comisarias, cineastas, y tantos otras, que, con iniciativa, talento y perseverancia, trabajan diariamente para mantener activo el tejido cultural, a pesar de no ver siempre recompensada su labor por ignominiosos motivos de género, a los que sumar las innumerables casuísticas de sus respectivos sectores.

El pasado domingo 17 de mayo, ‘Día das Letras galegas 2020’, fue una oportuna jornada para revisitar la figura de la escritora, editora y periodista –entre otras y fértiles dedicaciones– Emilia Pardo Bazán (1851-1921), ilustre aristócrata abanderada de los derechos de la mujer, quien encabezada sus correspondencias y diversas obras con el lema “De bellum lucem” (“La luz en la batalla” o “La luz de la guerra”).

Y conviene conducirse a partir de esta sentencia idealista y motivacional para resaltar el decisivo trabajo de un reducido, aunque contundente, grupo de mujeres que imprimen entusiasmo, lucidez y capacidad de gestión en sus proyectos editoriales, y que aportan conocimiento y destreza en la materialización de los títulos que componen el catálogo de sus sellos.

Mujeres combatientes y carentes de corsés que han convertido las virtudes literarias en senda profesional, cuyo cauce y dinámica presentes se han visto gravemente afectados por las consecuencias sanitarias y económicas de la COVID-19, dibujando un impredecible escenario sobre el que reflexionar a partir de las siguientes cuestiones que les planteamos desde MAKMA.

1) ¿Qué ha supuesto para ti esta inesperada situación de alarma sanitaria y confinamiento?
2) ¿Cómo has afrontado a nivel profesional la presente situación?
3) ¿De qué modo vislumbras con inmediatez y a medio plazo el devenir editorial? ¿Qué cambios, a tu juicio, deberían implementarse?.
4) ¿Qué títulos y/o novedades han visto afectadas sus presentaciones durante estos meses?
5) ¿Consideras que serán rentables las normas sanitarias que habrán de implementar ferias y festivales del libro durante el último tercio del año?
6) Otros reflexiones y comentarios.

ANA ORANTES (KAÓTICA LIBROS Y LASTURA EDICIONES | MADRID)

1) Ha supuesto un gran cambio de rutinas diarias; he pasado de estar casi todo el tiempo fuera de casa a no salir de ella. Me ha permitido hacer una vida social mayor con mi comunidad, con la que normalmente, en una ciudad como Madrid, se tiene poco trato. También me estoy comunicando más con familiares y amigos que de forma habitual. He reflexionado mucho más sobre mi vida personal y profesional, lo que me ha empujado a realizar cambios que quizá en otro momento no me hubiera atrevido a llevar a cabo. Lo peor está siendo no poder ver a mis familiares y amigos, que, por suerte, están todos bien. Este aislamiento físico me ha llevado a pensar más en los demás y a repensarme. Me agarro a eso y a que soy afortunada por poder trabajar en lo que me gusta. Además, puedo dar paseos todos los días con mi perra –ella siempre me salva del caos–.

2) Comencé la cuarentena trabajando para una editorial en la que he puesto todo mi esfuerzo durante más de dos años y empezando mi propio proyecto de edición. Ahora trabajo para otra editorial distinta, Lastura Ediciones, y continúo con más ganas que nunca en Kaótica Libros. Como comentaba antes, me he atrevido a realizar cambios y, sin saltar de sector, me he embarcado en estos dos proyectos en los que creo realmente. Lastura ya es una editorial sólida en la que espero poder aportar cosas buenas y de la que voy a aprender muchísimo junto a Lidia López Miguel; y Kaótica Libros, que nació en enero de 2020, ha surgido del mismo caos y en el caos. Nunca me imaginé que de tal forma, pero, a pesar de los miedos y de las especiales complicaciones que está sufriendo el mundo del libro, siento que Kaótica tendrá futuro. Soy afortunada porque a este proyecto personal que llevo años imaginando han querido sumarse con su apoyo las editoras Lidia López Miguel y Sofía Sánchez.

3) El confinamiento para muchos está siendo un periodo de incertidumbre al tener que paralizar la actividad normal. Ahora mismo, con la reapertura de las librerías y todas las estrategias de venta online que han surgido, parece que vuelve a haber movimiento, pero tenemos que ser conscientes de que va a ser mínimo en comparación a lo que son estos meses otros años, en los que realizamos ferias y eventos que nos aportan las mayores ventas del año. Todos queremos que nuestros libros estén disponibles, vamos cargados de novedades, pero tampoco podemos colapsar el mercado.

Deberíamos reflexionar sobre el ritmo que mantenemos en general y, en particular, sobre el ritmo de publicación. A medio plazo, espero que la situación de salud pública haya mejorado y podamos volver a hacer presentaciones y actividades, aunque sean de aforo limitado y con precauciones. Lo que ayudaría de verdad al sector de la cultura y en especial al del libro (siempre el más perjudicado), es que vuelva a haber subvenciones para bibliotecas e instituciones así como protección y facilidades para las editoriales y librerías independientes, tanto para el negocio físico como para el digital. Es necesario crear alianzas entre libreros y editores y, hasta que nos sea posible, volver a dialogar cara a cara de nuestros libros, potenciar la venta online y los eventos virtuales.

4) Desde Lastura Ediciones hemos mantenido el calendario de publicaciones, pero sí hemos tenido que cancelar muchas presentaciones. Estamos realizándolas online y hemos lanzado una propuesta, ‘Al habla con la editora’, a través de los directos de Instagram. En Kaótica Libros hemos aplazado el lanzamiento de las novedades y la presentación oficial de la editorial, que esperamos poder hacerla pronto. La primera novedad va a ver la luz el mes que viene; se trata del libro ‘Manifiesto Cíborg’, de Donna Haraway, dentro de nuestra colección de ensayos ‘Teorías del caos’, un libro de cabecera que define totalmente los cuatro pilares en lo que se basa la editorial: feminismo, ecología, teorías queer y transhumanización ética. Próximamente, también publicaremos ‘El hilo de Ariadna. Las mujeres y lo femenino en la salida del laberinto’, de Manuel Ángel Vázquez Medel.

5) Para ferias y festivales independientes sí lo veo viable, pero lo veo complicado para las ferias del libro más grandes en las que se invierte más dinero y las ventas se realizan por la cantidad de público constante que acude a ellas. Va a ser difícil llegar a tener ganancias con un aforo controlado, manteniendo las distancias, teniendo que desinfectar las casetas… Pensar en una feria en la que no puedes abrazar a tus compañeros, autores, amigos y clientes se hace realmente extraño.

6) Fuerza a todos para continuar en este caos, de las crisis siempre emergen nuevas oportunidades.

CARMEN MORENO (CAZADOR DE RATAS | CÁDIZ)

1) Creo que, como a todo el mundo, un momento de desconcierto brutal que continúa, porque nadie ha dicho que esto haya acabado, solo que ha mejorado. No creo que vayan a retomarse ni ferias ni eventos literarios (ojalá me equivoque) y eso hace que todo lo que habíamos planeado para este año se haya ido al garete. En cuanto a lo de no salir, me da bastante igual. La vida del editor y del escritor es muy solitaria. Se sale poco en general, así que sin demasiados cambios. Lo peor es la incertidumbre, pero una editorial pequeña siempre vive en ella.

2) Ya te digo, intentando hacer muchos cambios dentro de la editorial y proyectando diferentes cosas para intentar salir adelante. Lo cierto es que la primera decisión fue dejar de imprimir todo lo que no fuera imprescindible. Los autores/as lo han entendido, pero eso no hace que te quede un regusto amargo por ellos y por ti.

3) Es complicado. Ya se ha dado un paso importante, establecer el IVA del libro electrónico en el 4%, era algo necesario. Por lo demás, no me gustaría estar en el pellejo de nadie del Gobierno en este momento. En Andalucía, tanto PP como Vox tienen una clara política de menosprecio al libro; de hecho, el Centro Andaluz de las Letras sigue sin tener quien lo dirija después del despido de Juan José Téllez.

Cuando el sector del automóvil está en crisis, los Gobiernos ha puesto en marcha innumerables campañas de ayudas. Cuando la banca estuvo al borde de la quiebra por (vamos a llamarlo) «mala praxis», nos obligaron a pagar sus deudas y a que arrimáramos el hombro para sacar a entidades que no se conocen por sacar al ser humano del hoyo en el que ellas solitas se habían metido. Lo menos que podemos esperar en el sector es que se nos ayude, pero ya te digo que en Cádiz, por ejemplo, las ayudas van a ser retransmitidas por Facebook, así que, o eres seguidora del partido en el poder, o te vas a enterar de poco. Bueno, también se lo comentan a algún medio escrito que casi nadie lee.

4) Uf. Más de 15 títulos. Títulos que o salieron en marzo, con lo cual se tuvo que cancelar todo, o algunos otros que deberían haber salido en abril o mayo y no van a salir porque ¿para qué? No hemos querido estarnos quietas, pero, desde luego, no podemos asumir ahora gastos de libros que no se pueden promocionar. Los libros que sacamos: ‘Diario de Dimas’, de Pepe Maestro (juvenil), ‘Todo forma parte del plan’, de Marisa Adal, ‘Impías’, de Carmen Moreno, ‘El saludo de las brujas’, de Emília Pardo Bazán, ‘Hija de las sombras’, de Felicidad Martínez.

5) No. De hecho, ya hay muchas ferias que han comunicado que se cancelan definitivamente. Además, ¿cómo vas a mantener dos metros de distancia de seguridad en un stand? Es imposible. ¿Cómo consigues controlar el aforo en grandes recintos o en parques como El Retiro. Pensemos que llega el verano, sí, pero que las autoridades ya han dicho que hay que estar preparados porque este virus se activa con el frío. Y lo más importante, ¿merece la pena poner en riesgo la vida de los lectores por vender? Creo que hasta que esto no haya sido controlado –y eso solo pasará cuando haya vacunas para todos– no vamos a poder ponernos en marcha.

6) Hay que ser cuidadosos, pero no hay que tirar la toalla.

CHARO FIERRO (HUERGA & FIERRO EDITORES | MADRID)

1) Parón, reflexión, saneamiento y priorización de proyectos para beneficio de las colecciones y la continuidad del sello Huerga & Fierro.

2) Creo que la respuesta ya la he dado en la primera pregunta. Pero si hablamos de cómo afronto esta situación, diría que intentando tener la suficiente calma para no precipitarme en decisiones que puedan perjudicar nuestra trayectoria y a nuestrxs autorxs.

3) Junto con mi compañero, llevo 40 años dando identidad propia al sello H & F. Somos un sello independiente que siempre hemos resistido a los múltiples envites y retos que el mercado ha ido imponiendo. Los cambios más significativos serán los que a partir de ahora nos inponga la situación acontecida: fomentar más las estrategias comerciales y de promoción por vía redes sociales e implantación tecnológica.

4) A finales de 2019 inauguramos una nueva colección –’Rayo Azul Poesía–, dirigida por Oscar Ayala y Enrique Villagrasa; arrancamos con seis títulos: ‘Dije Luz’, de Mar Benegas, ‘Placeres y Mentiras’, de Mercedes Escolano, ‘Después’, de Isabel Bono, ‘Pavesas y Lar’, de José A. Hernández, ‘En este momento que llamamos lugar’, de Juan A. Tello, y ‘Vikinga’, de Isabel Tejada Balsas. Justo en el mes de marzo, unos días antes del confinamiento, llegaron de imprenta 7 títulos más: ‘Aquí y Ahora’, de José M. Lucía Mejías, ‘Trilogía de las Sombras’, de Enrique Falcón, ‘Ciclo del 9’, de Raúl Herrero, ‘El aliento del Klai’, de Alejandro Céspedes, ‘La llama inversa’, de BeatrizRrusso, ‘Que llueva siempre’, de Luis Miguel Rabanal, y ‘Lo que dejamos fuera’, de Regina Salcedo’. En total, 13 títulos que en todas y cada una de las ferias y eventos hubieran sido la novedad tanto como nacimiento de la colección así como de cada título individual. También otras novedades de poesía, como ‘Habitada por Palabras’, de Rocío Rojas-Marcos, ‘Lo que pudo haber sido’, de Itziar Mínguez, ‘Pastos de invierno’, de Isaac Alonso, etc., se han visto afectadas en los distintos eventos y ferias que estaban programadas sus participaciones.

5) Rentables, no; necesarias, sí. Ahora bien, creo que si en los supermercados, centros comerciales y otros establecimientos, la gente entra, elige el producto, lo toca…, y en las cajas se aglomera la gente, en ferias y librerías no tendríamos que estar tan limitados a la hora de poder abrir y recibir a los lectores; estoy convencida que en ellas se cumplirán los mismos protocolos que en los locales que he mencionado y con mucha más garantía, seguridad e higiene.

6) Considero que el libro es también ALIMENTO de PRIMERA NECESIDAD.

MARIAN BANGO (SATORI EDICIONES | GIJÓN)

1) Por un lado, una gran preocupación debido a la situación de extrema gravedad a nivel sanitario y de suma tristeza por la pérdida de vidas de tantas personas. La preocupación se extiende también al futuro, pues afrontaremos en el muy corto plazo una gran incertidumbre económica en todo el país. A nivel personal, he de confesar que el confinamiento me ha ayudado a desconectarme de una rutina laboral demasiado intensa y de unas dinámicas de trabajo demasiado autoexigentes, así que me he permitido reconectar conmigo misma y disfrutar de lecturas que tenía pendientes y que nada tenían que ver con mi trabajo.

2) La idea principal que me he autoimpuesto es la de no proyectar un futuro apocalíptico ante nosotros. Comenzar poco a poco, valorando la situación que se abre ante nosotros a cada momento y buscar en ella, sino los aspectos positivos, al menos los escenarios más realistas.

3) Ojalá lo tuviera claro, pero no creo estar en posición de aventurar qué nos deparará todo esto al sector editorial. La cancelación de Sant Jordi y la FdL de Madrid, por ejemplo, supone un durísimo golpe, pero quizá se pueda amortiguar en cierto modo con las nuevas fechas que se han propuesto (julio y octubre, respectivamente). Me preocupan especialmente las librerías, cuya situación antes de la COVID-19 no era especialmente buena. Quizá deberían de implementarse medidas de apoyo a los pequeños libreros, ayudas al alquiler de sus negocios, por ejemplo.

4) Lo cierto es que habíamos realizado una apuesta muy fuerte para el primer cuatrimestre de este año que se ha visto perjudicada por toda esta situación. Han quedado en suspenso la presentación de algunos libros y mangas que constituían nuestra apuesta principal del cuatrimestre y que apenas disfrutaron de una semana en librerías antes de que se decretase el estado de alarma.

5) Creo que la situación actual es tan volátil que se me antoja difícil aventurar una respuesta. Puede surgir un repunte de contagios en cualquier momento. También hay que tener en cuenta que el miedo al contagio ha enraizado en muchas personas que, muy seguramente, no querrán acudir a actos con demasiada gente. En este contexto, y muy especialmente para editoriales periféricas como nosotros, acudir a una feria –que supone gastos de participación, desplazamiento y alojamiento y manutención considerables– implica tener la seguridad de obtener un mínimo de rentabilidad. Cosa que a día de hoy me parece algo muy lejano.

‘Fahrenheit 451’ (1966), de François Truffaut.

Merche Medina