Géneros de la técnica y el espanto en ‘Arquitectura y Terror’

‘Arquitectura y Terror’, nº8 de la revista Canibaal
Colegio Mayor Rector Peset
Horno de San Nicolás 4, Valencia
Viernes 26 de mayo de 2017 a las 19:30

La revista valenciana Canibaal (Revista de Arte, Literatura y Filosofía del colmillo) presenta el viernes día 26 de mayo su octavo número, dedicado en esta ocasión a una sugerente doble temática: ‘Arquitectura y Terror’. Como ya viene siendo habitual, la presentación tendrá lugar en el Colegio Mayor Rector Peset de Valencia (Plaza del Horno de San Nicolás, 4), situado en pleno dentro del barrio de El Carmen. El acto dará comienzo a las 19:30.

Canibaal. Makma

Inma Coll (imagen de cubierta), Jesús Palacios, José Luis Jover, Juan Francisco Ferré, Bárbara Traver, Susi Lizondo o Álvaro Colomer son solo algunos de los más de 50 colaboradores (artistas plásticos, fotógrafos, pensadores, poetas y escritores) que han participado en un número en papel de más de 150 páginas. Se ha reflexionado de forma interdisciplinar sobre vanguardia, crisis y actualidad de la arquitectura, literatura y arte que tienen al terror como principal motivo y, finalmente, sobre algunas de las inquietantes intersecciones clásicas entre ambos temas: la mansión gótica, la Torre de Babel, el monumentalismo, con especial atención a confluencias actuales no exentas de una mirada crítica en términos sociales, morales y estéticos: los nuevos «muros», los campos de refugiados, la pervivencia de construcciones vinculadas a los totalitarismos.

Encrucijadas y confluencias que abarcan un número imaginativo de episodios y referentes: del cine de Hitchcock a Birdie de la Compañía Señor Serrano, Guantánamo, la valla de Melilla, casas del bosque, albergues incendiados en el corazón de Europa, el hotel Overlook (El Resplandor), la casa de los Usher de Poe, el «no lugar» del antropólogo Marc Augé, las ruinas, King Kong en la cumbre del Empire State y muchos otros.

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de 'El Resplandor' (Stanley Kubrick, 1980).

Imagen del ínclito Hotel Overlook, edificación protagónica de ‘El Resplandor’ (Stanley Kubrick, 1980).

Se consagra la polémica sección de crítica del delegado en España de FIPRESCI, Oscar Peyrou, sobre películas que no ha visto, el ensayo, la poesía y los ecos que el doble leitmotiv del número suscita en los ámbitos artístico, literario, musical y cinematográfico, así como las nuevas secciones de pensamiento con reflexiones en clave feminista (la metáfora del «techo de cristal») y socioeconómica: suburbans, Lager, espacios de ocio de acuerdo con la crítica ya clásica de Marcuse, metáforas arquitectónicas y clases sociales (J. G. Ballard), los Centros de Internamiento de Extranjeros o las Torres Gemelas de Nueva York.

Fotograma de la película 'King Kong' (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York.

Fotograma de la película ‘King Kong’ (Cooper & Schoedsack, 1933), aupado sobre el Empire State Buiilding de Nueva York. 

El resplandor y su siniestra habitación 237

El resplandor, de Stanley Kubrick. Debate moderado por Oscar Cortijo. Ponentes: Begoña Siles, Francisco Santolaya, Pedro Lainez, Ricardo Bonet y Daniel Gascó

Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

C / Alberique, 35. Valencia

Viernes 24 de mayo, a las 19.30 horas

El resplandor, la magnífica película de Stanley Kubrick realizada en 1980, lleva implícito en su título esa cegadora luz, tras la que luego veremos que se esconde una experiencia traumática. Suele ocurrir, como apuntó Freud, que lo que expulsamos por la puerta de la razón, entra luego por la ventana del inconsciente. O lo que viene a ser lo mismo: la negación de ciertos hechos suele conllevar inesperados y muchas veces crueles retornos. Es lo que sucede en El resplandor, donde cierto pasado traumático, que se quiso velar, irrumpe con siniestra violencia.

Desde un principio nos lo advierten: el Hotel Overlook está construido sobre un cementerio indio, que ya fue objeto en su día de dura y encarnizada controversia. No sólo eso, en la habitación 237 del propio hotel tuvo lugar un terrible suceso: un padre perdió la razón y asesinó con un hacha a su mujer y sus dos hijas. Nada de todo ello impide a Jack Torrance (Jack Nicholson) aceptar el trabajo de regentar a solas el espacio, junto a su mujer Wendy (Shelley Duvall) y su hijo Danny (Danny Lloyd), durante el duro invierno. Y no lo impide porque, de hecho, el propio Jack llega a ese hotel queriendo poner distancia con su pasado: sabremos que cierta energía incontrolable le martiriza.

Imagen de la Habitación 237 de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de la Habitación 237 de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Todos esos pasados juntos y revueltos, toda esa violencia mal encauzada, irán desencadenando la locura de Jack, fruto de su incapacidad para transformar la energía (auto)destructiva en caudal más fecundo. De hecho, será incapaz de escribir el libro al que dedica buena parte de su tiempo en el hotel. En su lugar, la repetición incesante de una misma frase: “All work and no play makes Jack a dull boy”. La traducción española dejó en “No por mucho madrugar amanece más temprano”, lo que en el inglés original resulta mucho más elocuente: “Sólo trabajo y nada de juego hacen de Jack un chico gris”. De cualquier manera, lo importante es subrayar la impotencia creativa de Jack, ligada a su manifiesta violencia.

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

En el centro mismo de la película, en su ecuador, se halla una secuencia ejemplar. Aquella en la que Jack descubre, entrando en la habitación 237, a una bella mujer desnuda saliendo del baño. Cuando la abrace, el placer inicial dará paso a la repulsión por ese cuerpo de repente envejecido y masacrado. Lo bello y lo siniestro: el resplandor y la muerte. Cuanto acontece en la película tiene mucho que ver con ello: con ese cuerpo de mujer deseable, al tiempo que causante de un terror angustioso.

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la CV

A Jack el resplandor de ese cuerpo le seduce, magnetizado por su presencia allí donde cierto crimen tuvo lugar. Es decir, allí donde la sangre fue abundantemente derramada, comparece esa mujer cuya desnudez vela el fondo criminal de la habitación 237. Jack acude a su encuentro para descubrir impotente la transformación de ese cuerpo inexplicablemente marchito. De manera que lo que iba a ser un satisfactorio encuentro sexual, se torna lacerante pesadilla. O lo que viene a ser lo mismo: el encuentro sexual, lejos de consumarse, da pie a otro encuentro menos amable y más cercano a lo real de la muerte.

Imagen de El resplandor, Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor, Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Stanley Kubrick

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Jack se pasará el tiempo intentando escribir un libro. Dijo que aprovecharía tanto tiempo en soledad para hacerlo. He ahí su deseo. Pero cierto exceso de energía, proveniente de un pasado que le llevará a esa habitación criminal y al laberinto donde conocerá la muerte, se lo impide. La máquina de escribir no escupirá más que una sola y machacona frase: “All work and no play makes Jack a dull boy”. Frase que, además de la traducción ya señalada, podría interpretarse así: “Sólo trabajo sin obra final hace de Jack un chico gris”. Porque play puede ser sin duda juego, pero también obra dramática o relato, algo que no conseguirá Jack, atrapado en el sinsentido de un tiempo pasado. El mismo que cerrará la película, con esa fotografía fechada un 4 de julio de 1921, con Jack en el centro de la imagen. Ninguna salida posible en El resplandor, que no sea la circular y siniestra muerta. 

Imagen final de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

Imagen final de El resplandor. Colegio de Psicólogos de la Comunidad Valenciana

 Salva Torres