El Congo del Doctor Carsí en 800 piezas

Doctor Carsí, supongo?
Museu Valencià d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 3 de abril de 2016

No es tan conocido como el famoso doctor David Livingstone. Pero Robert Martinez, comisario de la exposición Doctor Carsí, supongo?, utiliza el “recurso irónico” para establecer una conexión nada descabellada entre ambos médicos y exploradores del alma africana. Como apuntó Paco Tamarit, director del Museu Valencià d’Etnologia, la vida de Mariano Carsí “da para escribir un relato novelado”. Las 800 piezas que integran la exposición, desde máscaras, arcos, marfiles, tallas de madera y fetiches, a óleos, acrílicos, bronces, grabaciones y recortes de prensa, sirven para ilustrar esa novela.

María Londero, viuda del médico de Alfara del Patriarca que recaló en el Congo en 1958, ofreció algunas pinceladas. “Su vida corrió serio riesgo, estando amenazado de muerte en varias ocasiones”. Una de las publicaciones incluidas en la muestra titula: “Heroísmo de un médico español en el Congo”, por negarse a abandonar su hospital ante la llegada de los rebeldes. “Asistió a 11 matanzas en el campo de fútbol”, recuerda Londero. Dos veces estuvo a punto de ser ejecutado, en medio de aquel clima de revueltas que sacudió al país africano en los 60.

Algunas de las piezas de la exposición Doctor Carsí, supongo? Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Algunas de las piezas de la exposición Doctor Carsí, supongo? Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

A pesar de todo, Robert Martinez matizó que Doctor Carsí, supongo? no era una exposición “sobre la historia del Congo, ni sobre el arte africano, ni sobre la ayuda humanitaria en el Tercer Mundo”. “Es una exposición sobre el origen de la pérdida”, que el comisario cifró en la melancolía que despiden los objetos en tanto emanación subjetiva de esa pérdida. “Todo objeto exótico es bello porque ha sobrevivido convertido en signo de una vida diferente”, subraya Martinez.

Objetos que han sobrevivido, en el caso de Carsí, dada la pasión del médico que los fue coleccionando y de su viuda que los ha donado al Museu Valencià d’Etnologia. Piezas que vienen a dibujar esa “vida diferente” a la que aludió el comisario y que el diputado de Cultura, Xavier Rius, dijo que era “de justicia poner en valor”, más allá de las condecoraciones que la enaltecen. Y es que por encima de todo, la figura de Mariano Carsí sobresale por el “espíritu humanista” y “carácter abnegado” con los que “se entregó a los otros”, destacaron los responsables de la exposición. Exposición que tiene su parte didáctica en forma de álbum coleccionable (hasta 550) en diversos talleres, evocando la estética de los antiguos álbumes de los 60 y 70.

Una joven observa algunas de las pieza de la exposición Doctor Carsí, supongo? Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Una joven observa algunas de las pieza de la exposición Doctor Carsí, supongo? Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

El conocido poéticamente como ‘mal de África’, que afecta a quienes viajan al continente y quedan atrapados por él, se puede ver en Doctor Carsí, supongo?, muestra que ha llevado cinco años de preparación. Grandes colmillos, máscaras, armas de caza (“él no era cazador”), tapices y diversos utensilios dibujan el mapa de esa vida “apasionante” de quien se pasó 40 años en el Congo. Una existencia que su viuda definió así: “Principalmente humana”, en la que “éramos uno para todos y todos para uno”, dados los “vasos comunicantes entre el médico y sus pacientes”. María Londero recordó las “800 intervenciones quirúrgicas” que practicó su marido y cómo, en agradecimiento por las que realizó para superar ciertos casos de  infertilidad, algunas mujeres “pusieron el nombre de Carsí a sus hijos”.

Y aunque la exposición no se centra en la historia del Congo, en los duros avatares de su colonización y descolonización, se deja caer algún que otro mensaje: “Todas las riquezas, que son muchísimas, salen del país a cambio de armas”. No es el caso de las expuestas hasta el 3 de abril en el Museu Valencià d’Etnologia, cuyo valor se  cifra en el relato de vida que ofrecen todas esas piezas acerca de Mariano Carsí, el doctor Livingstone de Alfara del Patriarca.

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Algunas de las piezas de la exposición Doctor Carsí, supongo?. Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Algunas de las piezas de la exposición Doctor Carsí, supongo?. Fotografía de Raquel Abulaila cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Salva Torres

A quién le importa, ya sin entradas en Rambleta

A quién le importa, El Musical, de Jorge Berlanga
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina calle San Pío IX. Valencia
Viernes 25 de septiembre, a las 21.00h.
Entradas agotadas

‘A quién le importa, el musical de Jorge Berlanga’, que hace un recorrido por un buen puñado de composiciones míticas de los años ochenta, se presenta el próximo viernes 25 de septiembre en Espai Rambleta de Valencia. El texto, escrito por Jorge Berlanga y adaptado por Enrique y Yeray Bazo, hace un homenaje a 22 temas que popularizaron en los años ochenta su hermano el compositor Carlos Berlanga junto a Nacho Canut, como ‘Un hombre de verdad’, ‘Cómo pudiste hacerme esto a mí’, ‘El rey del Glam’, ‘Perlas ensangrentadas’ o ‘La rebelión de los electrodomésticos’, entre otros.

El musical es además un reconocimiento a dos de las figures insignes de una época emblemática: Jorge y Carlos Berlanga. Desde el inicio se ha concebido como algo más que un musical, una experiencia única que quiere recuperar el espíritu desenfadado de ‘La Movida’, a través de una exposición de obras gráficas de Carlos Berlanga, vídeos, un bar abierto hasta el amanecer que hace un guiño al famoso Rockola y sobre todo el disfrute de una música excepcional y la palabra de los Berlanga.

Escena del musical 'A quién le importa', de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Escena del musical ‘A quién le importa’, de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Más de 12.000 personas ya han disfrutado de esta inolvidable obra de Carlos y Jorge Berlanga, que llega por primera vez a Valencia.

Óscar despierta en la cama de un hospital. Delirante y desmemoriado no recuerda cómo llegó allí. Una enfermera singular, Sor Yvonne, le atiende y medica. Entre jeringazo y jeringazo empieza a recordar: nombres de amigos, amores perdidos, lugares, situaciones, cambios frenéticos.

Con estas piezas sueltas comienza a reconstruir el relato de su vida (que lo es, también, de toda una década), pero es un relato narcotizado, surrealista y psicodélico. Un relato que nos hará viajar desde un hospital con monjas de dudosa vocación, hasta un infierno muy particular, pasando por clubes, discotecas, cárceles, freidurías.

Un viaje que nos llevará incluso a compartir mesa y copa con Valle-Inclán, Lorca, Conchita Piquer, Warhol o Dalí.

Escena de 'A quién le importa'.

Escena del musical ‘A quién le importa’, de Jorge Berlanga. Espai Rambleta.

Joaquín Bérchez y El Greco

Joaquín Bérchez. El Greco Architeto, algo más que retablos
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Inauguración: 3 de julio, 20 h.
Hasta el 31 de agosto de 2014

Al calor del cuarto centenario del fallecimiento de Doménico Theotocópuli “El Greco” (Candía, Creta, 1541 – Toledo, 1614), esta exposición ofrece al espectador -por medio de la fotografía y del video- un recorrido visual por los hitos más importantes de su actividad artística en España en el ámbito de la arquitectura, en especial del arte del retablo.

La presente exposición tiene sus orígenes en la de “El Greco, Architeto de Retablos. Fotografías Joaquín Bérchez”, cuyo catálogo fue presentado a primeros de año en la Real Academia de San Carlos de Valencia. Con la cooperación del Instituto Cervantes, la exposición se encuentra recorriendo en buena medida el periplo vital y geográfico de El Greco, antes de arribar a España, itinerándola por sus sedes de Atenas, Nápoles y Palermo. Del mismo modo el Ayuntamiento de Heraklion (la antigua Candía, Creta), lugar de nacimiento de El Greco, la ha expuesto durante el mes de marzo en la Basílica de San Marcos.

Joaquín Bérchez. Retablo mayor del templo del Hospital de la Caridad de Illescas. Imagen cortesía del autor.

El Greco y la arquitectura
El Greco, formado primero en Creta, después en Venecia (1568-1570) y Roma (1570-1577), llegó a Toledo en 1577. En este ambiente toledano, El Greco, al lado de su gran producción artística como pintor, desarrolló su actividad como architeto, es decir, como diseñador de retablos, interviniendo junto con su hijo Jorge Manuel en su traza, ensambladura y dorado.

El Greco asombraría con su estilo personal, por su peculiar gusto con los esplendores del oro bruñido, pero sobre todo aflorarían también las lecciones aprendidas de la arquitectura de vanguardia que conoció durante su estancia en Venecia y Roma (de Andrea Palladio, pero muy en particular de Miguel Ángel), ahora revisitadas desde su innovadora personalidad y desde los usos de la arquitectura española. En sus obras de madurez brotaría una renovada concepción moderna del lenguaje clásico de la arquitectura de la Antigüedad, al modo de la que Vasari  (leído y anotado por el Greco) sugirió a partir de la arquitectura desarrollada por Miguel Ángel.

Como ha escrito el propio autor: “El Greco nos descubre una apostura clásica y un modo de operar con la arquitectura que inesperadamente nos lanza al siglo XVII con una coherencia no contemplada hasta entonces en España, anunciando temas de la gran arquitectura del moderno clasicismo llamados a cobrar protagonismo en el episodio que tradicionalmente llamamos Barroco y en el que tanta y dispar influencia ejercieron las ideas y realizaciones de Miguel Ángel”.

Joaquín Bérchez. Retablo de la Capilla Ovalle, Toledo. Imagen cortesía del autor.

El marco y su violenta poética de las sombras
En EL GRECO ARCHITETO, ALGO MÁS QUE RETABLOS (fotografías y vídeo-instalación),  Joaquín Bérchez indaga -desde una personal estrategia fotográfica y desde el vídeo, a cargo de Juan Peiró- la dimensión creativa del rico y plural diálogo entre el marco y la pintura del Greco.  A través de ellas nos hacen leer y vivir la concepción global con que el Greco meditó el marco de sus pinturas y su eco en la arquitectura y ambientes eclesiásticos que las acogían.

Sus imágenes focalizan el modelo de pala italiana, con lienzos de gran tamaño, desconocido en España; el inventivo consumo del motivo palladiano procedente de  la famosa Basílica de Vicenza; su reelaboración del capitel jónico de volutas angulares (“alla michelangiolesca”); las madrugadoras miradas  al proyecto de Miguel Ángel para la basílica de San Pedro; los insólitos perfiles de sus marcos sobrepujando capiteles y frisos; o el vigor plástico de sus fustes columnarios soldados entre sí, desfibrados en estrías.

Joaquín Bérchez. Capilla y retablos del Hospital Tavera. Imagen cortesía del autor.

Las fotografías captan estos registros en un deliberado deseo de prescindir de la palabra y de adormecedoras ficciones académicas. Buscan ahondar en el misterio de la mirada ante la vehemente poética de la sombra que inunda sus retablos,  con sus violentos retranqueos y fragmentación de las formas clásicas.

Antonio Bonet Correa, director de la Real Academia de San Fernando, en el catálogo de la exposición ha afirmado de estas imágenes: “Las fotografías que Joaquín Bérchez ha realizado de las obras pictóricas de El Greco las sitúan dentro de su original marco arquitectónico. El resultado de sus imágenes es nuevo y sorprendente. Bérchez ha hecho unas fotografías de una nítida e impecable conclusión, muy diferentes a las que habitualmente se han divulgado, especialmente en los libros de historia del arte que no son más que una sucesión de láminas de sus pinturas sangradas y fuera del contexto arquitectónico en el que se encuentran o se encontraban originariamente”.

Joaquín Bérchez. Retablo Capilla Colegio de San Bernardino. Imagen cortesía del autor.