Música en directo para el mejor cine mudo

Cine y Música (en vivo!)
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
MKM Special Set y proyección de Nosferatu (viernes 15, a las 20.30h)
Raisa + proyección de El acorazado Potenkim (22 de enero, 20.30h)
La Muñeca de Sal + Fausto (29 de enero, 2016, 20.30h)

Sala Russafa arranca esta semana el ciclo ‘Cine y Música (en vivo!)’ en el que se proyectarán grandes clásicos del cine mudo a los que pondrán banda sonora en directo destacados intérpretes de la escena independiente. Una propuesta que mezcla el vanguardismo de películas que han marcado tanto el rumbo de la historia del cine como el desarrollo de la estética, acompañadas de bandas que representan los caminos más iconoclastas de la nueva escena musical española.

El grupo MKM. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El grupo MKM. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La primera propuesta viene de la mano la banda valenciana de electrónica experimental MKM, que visitará el escenario de Sala Russafa acompañada por los invitados especiales Remi Carreres, músico de las bandas Glamour y Cosmité Cisne, y Avelino Saavedra, artista plástico, músico y performer.

Fotograma de Nosferatu, de Murnau. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fotograma de Nosferatu, de Murnau. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mediante el uso de sintetizadores e instrumentos compondrán una atmósfera onírica e inquietante, perfecta para ambientar la proyección cinematográfica de Nosferatu (15 enero), película muda de 1922 dirigida por Murnau y basada en la obra de Bram Stoker, Drácula. Con una estética tenebrosa y expresionista, el film encontrará un inusitado acompañamiento en el krautrock de MKM, con aura cósmica en loops que revitalizan el espíritu investigador, libre y melódico de los 70’.

El grupo Raisa. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El grupo Raisa. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La programación se completará en las dos semanas sucesivas. El 22 de enero será el turno de  la banda madrileña Raisa, amante de la psicodelia y el rock experimental de tintes industriales y oscuros.

Fotograma de El acorazado Potenkim. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fotograma de El acorazado Potenkim. Imagen cortesía de Sala Russafa.

En la que será su primera actuación en Valencia, pondrán música en vivo a  El acorazado Potemkin,  film rodado en 1925 por S.M. Einsestein en homenaje al 20 aniversario de la revolución Bolchevique. Una sesión que ya tuvo la oportunidad de realizar con éxito en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

La Muñeca de Sal. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La Muñeca de Sal. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Y el cierre llegará el 29 de enero con la veterana banda valenciana La Muñeca de Sal, caracterizados por un sonido rock y shoegaze experimental. Serán los encargados de poner música en vivo a Fausto, otro inolvidable clásico de Murnau rodado en 1926 y que recoge con impactante estética expresionista una escalofriante bajada a los infiernos.

Fotograma de Fausto.

Fotograma de Fausto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Valencia ya tiene su CIMA

CIMA, Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales
Presentación de su delegación en la Comunidad Valenciana
Sala Berlanga
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Martes 10 de marzo, a las 11.00h

La Consellera de Educació, Cultura i Esport, María José Català, acompañará a la Presidenta de CIMA, Virginia Yagüe y a la Delegada para la Comunidad Valenciana, Rosana  Pastor, en la presentación de CIMA en la Filmoteca Valenciana el próximo 10 de marzo.

Tras la presentación tendrá lugar una mesa redonda, a cargo de Áurea Ortiz, profesora  de Historia del Cine en la Universitat  de València, José Luis Moreno, director general de CulturArts y Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, en la  que se analizará la situación de la mujer en la industria audiovisual y la repercusión de las políticas audiovisuales de género.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Áurea Ortiz hablará en su intervención de las mujeres en la pantalla. José Luis Moreno analizará la repercusión de las medidas de fomento de igualdad en el audiovisual valenciano. Y Virginia Yagüe, del camino todavía por recorrer en las políticas audiovisuales relacionadas con el género.

La jornada finalizará con un encuentro entre medios de comunicación y público asistente con la Presidenta de CIMA, Virginia Yagüe, y la Delegada en la Comunidad Valenciana, Rosana Pastor,  donde se atenderá a todas las preguntas  relacionadas con la asociación, su funcionamiento y los objetivos de la recién creada Delegación en la Comunidad Valenciana.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Tal y como recoge en su web, CIMA tiene entre sus objetivos «defender la igualdad de oportunidades en el acceso a los puestos de dirección y decisión de los medios audiovisuales y cinematográficos, incrementando en ellos el protagonismo y la influencia de las mujeres y promoviendo, en general, el acceso de mujeres a la esfera audiovisual».

Asimismo, «promover una imagen no sesgada y más real de la mujer en los medios audiovisuales que ayude a dignificar la imagen pública de la mujer y ayude a crear imágenes de referencia a las nuevas generaciones de mujeres», al igual que «promover la presencia paritaria de mujeres en todas las áreas públicas relacionadas con los medios audiovisuales».

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio, de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

CIMA, a la pregunta del por qué de su existencia, responde con una nueva interrogación: «¿Sabías que apenas un 8% de las películas que se producen en nuestro país son dirigidas por una mujer? En guión y producción las películas con participación femenina no alcanzan el 20%; y no importa si hablamos de cine, televisión o documentales: la creación audiovisual en nuestro país está casi absolutamente en manos masculinas».

Imagen del video de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Imagen del video, coordinado por Inés París e Isabel de Ocampo y montado por Irlanda Trambascio,  de la primera entrega de los Premios Esquenohay, organizados por CIMA.

Buñuel, la imposible relación sexual

Él, de Luis Buñuel
Básicos de la Filmoteca
Filmoteca de CulturArts IVAC
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Jueves 19 de febrero, a las 19.00h

Luis Buñuel dirige en 1929 con Salvador Dalí su primera película, ‘Un perro andaluz’ que, junto a ‘La edad de Oro’ (1932), representa al movimiento vanguardista surrealista. En ‘Un perro andaluz’ está recogido uno de los planos más estremecedores de la historia del cine: aquél en el que una mano de hombre corta con una navaja de afeitar un ojo femenino.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

En 1977, Luis Buñuel rueda su última película, ‘Ese oscuro objeto del deseo’. Un film que termina con otro potente primer plano de una mano de mujer zurciendo el desgarro de un encaje ensangrentado, un instante antes de que la explosión de una bomba ponga fin a la historia. “Es el último plano que yo he rodado, me conmueve (…)”, declaró Buñuel.

Fotograma de 'Ese oscuro objeto del deseo', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Ese oscuro objeto del deseo’, de Luis Buñuel.

Estos dos planos condensan y connotan la filmografía de Luis Buñuel. El primero nos remite al ‘cine-navaja’, que desgarra la mirada del espectador a través de la escritura surrealista que atraviesa la obra del realizador de Calanda. Y el segundo hilvana metafóricamente ese oscuro objeto femenino de deseo que arrebata el universo fílmico del director.

Surrealismo y pulsión

Luis Buñuel quedó fascinado con el movimiento surrealista desde que lo descubre en su primer viaje a París (1929-31). “Por primera vez en mi vida, había encontrado una moral coherente y estricta, sin una falla. Por supuesto, aquella moral surrealista, agresiva y clarividente solía ser contraria a la moral corriente, que nos parecía abominable, pues nosotros rechazábamos en bloque los valores convencionales. Nuestra moral se apoyaba en otros criterios, exaltaba la pasión, la mixtificación, el insulto, la risa malévola, la atracción de las simas”.

Si las proclamas del surrealismo en torno a esa total libertad, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, prendaron a Buñuel, su cine cautivó igualmente al líder y pensador del movimiento surrealista, André Breton: “El genio de Buñuel siempre me ha parecido que radicaba en lo que exaltado y exasperado hasta el límite tiene en él el conflicto entre el instinto sexual y el instinto de muerte”.

Fotograma de 'Un perro andaluz', de Luis Buñuel.

Fotograma de ‘Un perro andaluz’, de Luis Buñuel.

El cine de Luis Buñuel está, de hecho, surcado por esa mirada surrealista y atravesado por cierta pulsión. Una pulsión que proviene de esa visión surrealista que está más allá de cualquier límite. Y, como señala el catedrático Jesús González Requena, un surrealismo abocado a la representación favorable “de toda manifestación pulsional, primaria, violenta y destructiva”. Representación pulsional que sólo puede conducir “a la aniquilación inevitable, en un solo y único movimiento, de la cultura, del sujeto y del deseo”. Porque la pulsión refleja la violencia que nos habita como sujetos, al no querer saber nada del límite de la represión.

Para corroborar esta idea sólo hay que leer las palabras de André Bretón y Luis Buñuel recogidas en la biografía del director, ‘Mi último suspiro’: «Decía Breton, por ejemplo, que el gesto surrealista más simple consiste en salir a la calle revólver en mano y disparar al azar a la gente. Por lo que a mí respecta, no olvido haber escrito que ‘Un chien andalou’ no era si no un llamamiento al asesinato”.  Y Buñuel agrega: “El símbolo del terrorismo, inevitable en nuestro siglo, siempre me ha atraído; pero del terrorismo total cuyo objetivo es la destrucción de toda sociedad, es decir, de toda especie humana”.

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Así pues, el cine de Luis Buñuel, influenciado por el pensamiento surrealista, como señala González Requena, “no ve en la civilización otra cosa que el sistema de mascaras hipócritas con las que se reprime y somete el deseo del individuo hasta la aniquilación total de su libertad. Y, por eso, en la medida en que hace de la liberación absoluta de su deseo su bandera, proclama su rechazo a toda restricción, a toda represión”.

Por tanto, podríamos pensar que en el cine de Luis Buñuel no hay límite a la satisfacción de los deseos de los personajes. En cambio, como comenta el propio director, la estructura de su cine conlleva “la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo. En ‘La edad de oro’, una pareja quiere unirse sin conseguirlo. En ‘Ese oscuro objeto de deseo’, se trata del deseo sexual de un hombre en trance de envejecimiento, que nunca se satisface”. A estas dos películas que cita el director podemos añadir ‘Un perro andaluz’ (1929), ‘Susana’ (1950), “Él” (1952) –la película que se presenta este jueves en Básicos de la Filmoteca- y ‘Ensayo de un crimen’ (1955).

Fotograma de 'El', de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Fotograma de ‘El’, de Luis Buñuel. Básicos de La Filmoteca.

Las palabras de Luis Buñuel reflejan una curiosa paradoja y abren una inquietante pregunta: ¿Cómo es posible que un universo narrativo cuyo sentido tutor está habitado por las premisas surrealistas de libertad total, de rechazo a cualquier norma y sistema represivo, los personajes se hallen ante la imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo, como que una pareja pueda consumar la relación sexual?

¿No será porque en el cine de Luis Buñuel el deseo no moviliza a los sujetos, sino la pulsión, como muy bien alabó André Breton cuando habló del genio de Buñuel?

Como subraya González Requena: “Si la represión de la pulsión es la condición de la civilización, no por ello el concepto de represión debe ser concebido como antagónico con el deseo. Por lo contrario: la represión no es lo opuesto al deseo, sino su condición; es la represión de la pulsión lo que determina la configuración del deseo, no menos que del inconsciente”.

Razón por la cual, la cámara de Luis Buñuel, que graba a nivel del inconsciente surrealista, sin represiones, ni límites, termina finalmente narrando historias donde el encuentro sexual se torna imposible.

Fotograma de la película 'Él', de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Fotograma de la película ‘Él’, de Luis Buñuel. Básicos de la Filmoteca. CulturArts IVAC.

Begoña Siles

NEBRASKA: retrato en blanco y negro

NEBRASKA

Convencido de haber ganado un millón de dólares, el anciano Woody Grant (Bruce Dern) emprende un curioso viaje dispuesto a cobrar el hipotético premio. Su hijo menor (Will Forte) le acompaña en esta odisea familiar e híbrida –drama y comedia se dan la mano−, donde la recompensa final en absoluto poseerá valor económico.

Adoptando los modos de esas pequeñas –sólo en apariencia− películas americanas de los últimos años −a saber, Buffalo ’66 (Vincent Gallo, 1998), Transamérica (Duncan Tucker, 2005) o Pequeña Miss Sunshine (J. Dayton, V. Faris, 2006)−, Nebraska ofrece una visión diferente de la familia de clase media estadounidense, sinécdoque de la cultura norteamericana de provincias cimentada en el patriotismo barato, el capitalismo y el falso sueño americano televisivo. La última película de Alexander Payne revela, de manera perspicaz, la auténtica y miserable personalidad de los codiciosos, ofreciendo un retrato extremadamente incisivo sobre la avaricia, el engaño y el abuso. Sin embargo, la mirada de David, el hijo de Woody, ofrece el antídoto a esta ruindad. Con el permiso de Charlot, ambos protagonistas bien podrían engrosar la nómina de personajes más tiernos de la historia del cine.

Un plano de vacíos en el ficticio pueblo de Hawthorne.

Un plano de vacíos en el ficticio pueblo de Hawthorne.

Un elemento a destacar: el reproche a ciertos aspectos de la cultura estadounidense. Al menos en dos ocasiones, Nebraska coloca en solfa el sistema sanitario, evidenciando carencias que debieran resultar inconcebibles en una nación democrática. Asimismo, no resulta banal que el personaje de Woody Grant critique los altos relieves del Monte Rushmore o que su hijo declare, ante el estupor de sus abúlicos primos, no poseer un coche norteamericano. Ello no es un síntoma de antipatriotismo –más si cabe, cuando el personaje principal estuvo en la guerra de Corea−, sino una crítica a quienes aceptan, sin razonamiento previo, las acciones que lleva a cabo el gobierno de su país. Rodada en blanco y negro como otras de las producciones estrenadas este año –Mucho ruido y pocas nueces (Much ado about nothing, Joss Whedon, 2012), Oh Boy (Jan Ole Gerster, 2012) o Ida (Pawel Pawlikowski, 2013)−, cabría preguntarse si no es el deseo de Payne el retrato fotográfico al estilo de Robert Frank y su obra The Americans.

En definitiva, Nebraska resulta una película sobre la familia, la falsedad y la pérdida de valores por un puñado de papeles con número de serie. Un relato en donde el viaje es la excusa para el crecimiento personal, en especial para David, quien descubre a un padre que hasta ahora le era completamente desconocido. He aquí el premio. Nebraska es la historia de un hombre sin maldad, inadaptado y confundido por tomar como cierto aquello que otros le refieren. Su tierna aventura bien vale un millón de dólares.

Tere Cabello

La familia abducida por la televisión en Nebraska (Alexander Payne, 2013).

La familia abducida por la televisión en Nebraska (Alexander Payne, 2013).