Alô alô mundo! Cine marginal brasileño

Alô alô mundo! Cines de invención en la generación 68
Comisarios del ciclo: Marc Martínez y Paola Marugán
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 14 de abril al 14 de junio de 2015

Dice Marc Martínez, junto a Paola Marugán, comisario de ‘Alô alô mundo!’, que se trata de un ciclo de películas “nada cómodo”. Y lo remacha: “Es cine marginal”. Lo dijo en la presentación del ciclo que la Filmoteca de Valencia programa hasta el 14 de junio. Presentación que vino acompañada de los films ‘Zona zul’, (1972) de Henrique Faulhaber, y ‘A conexao brasileira, a luta pela democracia’ (1982-83), de Helena Solberg. Películas que, dadas las condiciones en que fueron rodadas (censura y momento de invención de nuevas formas), convierten el ciclo en una travesía llena de altibajos por el cine experimental brasileño.

Fotograma de 'Zona zul', de Henrique Faulhaber, en el ciclo 'Alô alô mundo!'. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Zona zul’, de Henrique Faulhaber, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

Cinemas de invençao na geraçao 68, tal es el subtítulo del ciclo, recoge películas realizadas durante los años en que Brasil, como España, se hallaba a merced de la dictadura y de los movimientos clandestinos que luchaban, con más o menos fortuna, por encontrar vías de escape al exigente yugo político. De hecho, tal y como recordó Marc Martínez, ‘Alô alô mundo!’ fue la proclama lanzada por el cineasta Glauber Rocha contra el imperialismo significado en torno al cine de Hollywood.

Fotograma de 'Copacabana, mon amour', de Rogério Sganzerla, en el ciclo 'Alô alô mundo!. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Copacabana, mon amour’, de Rogério Sganzerla, en el ciclo ‘Alô alô mundo!. Filmoteca de Valencia.

Martínez, siguiendo a Jairo Ferreira, prefiere la denominación Cinema de Invençao al de Cinema Marginal, por aquello de que el grupo de cineastas que recoge el ciclo “asumió el riesgo de la invención, pagando el precio de la censura y la marginación”. Invención y marginación parecen, pues, ir de la mano, de ahí la calificación de héroes para todos ellos atribuida por el comisario del ciclo: “Utilizaban esa precariedad como motivo a la hora de realizar sus películas”. Películas que, salvo ‘Copacabana, mon amour’, de Rogério Sganzerla (con todos los matices que se quiera) y las relacionadas con Glauber Rocha, el director más conocido, resultan desconocidas.

Fotograma de 'A idade da Terra', de Glauber Rocha, en el ciclo 'Alô alô mundo!'. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘A idade da Terra’, de Glauber Rocha, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

El listado lo dice todo. ‘Hitler terceiro mundo’ (1968), de José Agrippino de Paula. ‘Viagem ao fim do mundo’ (1968), de Fernando Cony. ‘Manha cinzenta’ (1969), de Olney Sao Paulo. ‘Sem essa, Aranha’ (1970), de Rogério Sganzerla. ‘Mangue-Bangue’ (1971), de Neville D’Almeida. Agripina é Roma-Manhattan (1972), de Hélio Oiticica. ‘A idade da Terra’ (1975), de Glauber Rocha. Entre otras.

De ahí el mérito de ‘Alô alô mundo!’: “Es el rescate de un material histórico”, subraya Martínez. El proyecto nace, según sus comisarios, “del interés en dar visibilidad a un conjunto de prácticas filmográficas, desarrolladas desde finales de los años sesenta hasta la década de los ochenta, para hacernos reflexionar sobre las formas en que ese legado extiende sus efectos y activa nuestro presente”. También nace con la pretensión de “revelar las tensiones, los contagios y los conflictos de una generación de artistas, que desarticuló las formas establecidas de pensar el lenguaje cinematográfico tradicional”.

Fotograma de 'Agripina e Roma-Manhattan'.

Fotograma de ‘Agripina é Roma-Manhattan’, de Hélio Oiticica, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

Salva Torres

Cambiando lo que se deba cambiar

Pia Camil. Cuadrado negro
Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Intervención en el espacio público
Desde el 2 de mayo de 2013

Cuadrado negro, es una intervención artística de la creadora mexicana Pia Camil para el programa Mutatis Mutandis. La pieza, un gran cubo de ocho metros de lado cubierto en una de sus caras con un tejido translúcido, ha sido construido de tal manera que queda atravesado por la pasarela azul, uno de los elementos arquitectónicos más destacados y reconocibles de la plaza interna del Centro-Museo. La obra modifica la percepción de la arquitectura del Museo y al mismo tiempo permite un cierto nivel de interactuación con el espectador. Pia Camil, junto con la comisaria de este proyecto, Luisa Fuentes Guaza, participa también en una edición de Conversaciones con…, donde va a hablar de la obra que presenta en Vitoria y de su proceso de trabajo. Mutatis Mutandis, comisariado por Blanca de la Torre, es un programa de pequeños proyectos artísticos para los espacios exteriores de Artium, destinado a reclamarlos como parte integrante de la especial arquitectura del edificio, derivada de su carácter de museo-bodega.

La propuesta de intervención de Pía Camil sobre el espacio público de Artium está caracterizada por la creación de un cubo transitable de gran escala que interfiere, modifica y fragmenta la percepción del paisaje arquitectónico del edificio y el entorno del Museo. La pieza está construida con materiales habituales en arquitectura y construcción: vigas de acero y lona translúcida utilizada en el recubrimiento de andamios, que cubre una de las caras del cubo.

La obra de Camil toma su título de una de las obras fundacionales del suprematismo, Cuadrado negro, de Kazimir Malevich (1915), para producir, en palabras de la comisaria Luisa Fuentes Guaza, “una fragmentación en el paisaje arquitectónico a través de la cancelación cromática”. La estructura geométrica creada por Camil para este proyecto es, sin embargo, transitable, por lo que, frente a la intención estática de los suprematistas, este Cuadrado negro remite también a los “penetrables”, obras como Penetrável Filtro, de Hélio Oiticica (1972), que requieren que el espectador entre en ellas. De esta manera, la obra de Pia Camil “tiene la intención de anular un fragmento del paisaje arquitectónico articulado por el Museo”, pero al mismo tiempo “la elección de un material cotidiano, utilizado para cubrir una de las caras de cubo, permite una relación interactiva con la pieza en función de la distancia en la que esté el público”.

Pia Camil. Cuadrado negro, 2013. Imagen cortesía de Artium

Pia Camil. Cuadrado negro, 2013. Imagen cortesía de Artium

 

 

 

 

 

 

Pía Camil (1980, Ciudad de México) investiga en su trabajo las nociones básicas de la arquitectura con el fin de desestabilizar las relaciones generalmente asociadas con la dialéctica entre lo privado y lo público. Su trabajo ha sido presentado en Bogotá Contemporary Art Fair, “23 de Janeiro» Ideal Demonstration Apartment en ART-RIO, MUSAC, Zona Maco Sur, Popo de París, Proyectos Ultravioleta, El 52 Gallery Space, Keith Talent Gallery y Slade School of Fine Art, entre otros. Recientemente ha presentado en La Casa Encendida de Madrid, dentro del programa En Casa, un proyecto conjunto con el artista madrileño Guillermo Mora, comisariado por Luisa Fuentes Guaza. Se trata de No a Trío A, una intervención entre la escultura y la performance que, como en Artium, se vale del soporte arquitectónico del centro cultural.

Mutatis Mutandis
Cuadrado negro, de Pia Camil es el segundo proyecto que Artium presenta dentro del programa Mutatis Mutandis, después de The Vulture Shadow del artista madrileño Juan Zamora. Mutatis Mutandis es un latinismo que significa ‘cambiando lo que se deba cambiar’. En el caso de Artium, la idea tras esta nueva iniciativa artística es activar los espacios exteriores del museo con una serie de microproyectos que se desarrollarán a lo largo de todo el año y que inundarán la plaza interna, la fachada, los espacios laterales, o cualquier espacio público vinculado al museo.

Juan Zamora. The Vulture Shadow, 2013. Imagen cortesía de Artium

Juan Zamora. The Vulture Shadow, 2013. Imagen cortesía de Artium

Juan Zamora. The Vulture Shadow, 2013. Imagen cortesía de Artium

Juan Zamora. The Vulture Shadow, 2013. Imagen cortesía de Artium

 

 

 

 

 

 

La finalidad de Mutatis Mutandis es mostrar cómo el contenido del arte y la cultura no tiene porque encontrarse solamente en el interior del edificio, sino que sus exteriores también forman parte del mismo. Esto resulta especialmente relevante en un museo como Artium, con una arquitectura especial, subterránea en su mayor parte y por tanto aparentemente invisible al observador, y concebido como un museo-bodega. De esta manera, paralelamente, se potencia la intención del arquitecto José Luis Catón de aprovechar las condiciones del solar que debía ocupar el museo para crear un amplio espacio de uso público.