«Lo contrario a pobreza es justicia e igualdad»

#MAKMAEntrevistas | Javier Fesser
‘El Monstruo Invisible’, de Javier y Guillermo Fesser
35′
Películas Pendelton y Acción Contra el Hambre, 2020
Jueves 21 de mayo de 2020

Refrendado por una singularísima filmografía que incluye cinco largometrajes y más de una decena de cortos –con los que ha cimentado una laureada trayectoria tan heteróclita como reconocible–, el cineasta Javier Fesser retorna a las pantallas (digitales) tras convulsionar la taquilla y engrosar con recompensas académicas su morral de caza mediante su hilarante y pedagógico filme ‘Campeones’ (2018).

De este modo, ‘El Monstruo Invisible’ –cortometraje estrenado en Movistar Plus el pasado 1 de mayo–, amén de atesorar, igualmente, la fraternal rúbrica (estilística y consanguínea) de los Fesser, ubica su acento proposicional sobre el objetivo de visibilizar (con voluntades emotivo-reflexivas y didácticas) la crónica e ignominiosa desnutrición infantil –que sitúa en el epicentro de la iniquidad a casi 200 millones de niños en todo el planeta– encarnada en un grupo de recolectores de basura, encabezados por el diestro y sagaz Aminodin, en el abyecto escenario de un desmesurado muladar de Marawi –ciudad al sur de Filipinas cuyo Gobierno se encuentra en pleno proceso de negociación con las guerrillas independentistas islámicas, quienes, en 2017, emprendieron el intento de consumación de un califato bajo el sanguinolento paraguas del ISIS–.

¿Qué razones habitan en la gestación de este proyecto conjunto, en colaboración con Acción contra el Hambre?

El proyecto nace del deseo de cerrar la trilogía iniciada con ‘Binta y la gran idea’ (2005) y ‘Bienvenidos’ (2014), poniendo en esta ocasión el hambre y la guerra como paisaje de fondo. El objetivo ha sido, una vez más, hacer cine para educar. Generar un contenido que sirva como herramienta para los maestros, un elemento atractivo que invite al debate.

¿Cuáles fueron las singularidades humanas y logísticas de rodar en la isla filipina de Mindano?

Marawi es un territorio en guerra. Hemos rodado la película en situación de toque de queda y con grandes medidas de seguridad, pero tengo que decir que Acción contra el Hambre gestionó todos los permisos y nos facilitó absolutamente la logística, de forma que el pequeño equipo técnico que hicimos la película nos pudimos concentrar al 100% en nuestro trabajo. Es una suerte moverte en lugares así en calidad de miembro de una ONG tan querida y respetada como Acción Contra el Hambre.

(De dcha. y izda.) Javier Fesser, Guillermo Fesser y el productor Luis Manso junto al grupo de niños que protagonizan ‘El Monstruo Invisible’. Fotografía cortesía de Acción Contra El Hambre.

La teoría del ‘círculo vicioso de la pobreza’, acuñada por el premio Nobel de economía sueco Gunna Myrdal, incide en la dificultad para ahorrar que experimentan los ciudadanos de los países pobres –una complejidad que atesora carácter inelubible y hereditario. ¿Es el hambre el más funesto de los círculos posibles? ¿Tiene el hambre una naturaleza hereditaria?

El hambre no es el problema, es solo una consecuencia de una circunstancia mucho más trágica llamada ‘injusticia’. Los protagonistas de ‘El Monstruo Invisible’ son personas sin oportunidad alguna de abandonar su situación de pobreza. Uno de los aspectos más terribles es el hecho de que la desnutrición en los primeros meses de vida provoca daños irreversibles en el desarrollo del cerebro. Es decir, las personas que lo sufren ven drásticamente limitadas sus capacidades cognitivas e intelectuales para labrarse un futuro mejor.

Transitar tras las pasos de Aminodin sobre el elefantiásico vertedero de Papandayan auxilia a fraguar una radiografía que se transforma en dinámico discurso frente a la carestía (en todas sus formas posibles). ¿Es la ficción cinematográfica más enérgica y empática que el simple documento audiovisual?

Guillermo y yo hemos apostado definitivamente por la ficción. Creemos en la inmensa capacidad de empatía que tiene una historia con nombre y apellidos. Nos parece que la película ha de mostrar la vida de un chaval alegre, divertido y juguetón, como cualquier niño del planeta, al que le pasan muchas cosas, entre otras, que no tiene qué comer y que no puede ni soñar con acudir a una escuela.

¿Qué papel concedes en este cortometraje al humor –en tanto que agudeza, ingenio y ocurrencia– y al entusiasmo –entendido como una forma de ilusión, aliento y optimismo–, tan presentes en tus películas anteriores?

El humor es un vehículo de expresión muy poderoso que, además, hace a los personajes muy atractivos. Esta es una película que deseamos sea vista por miles de niños de todo el mundo y que les haga sonreír, les entretenga y les interese. La reflexión vendrá después porque, detrás de ese envoltorio luminoso y desenfado se esconden mensajes profundamente humanos que habitarán sus conciencias por mucho tiempo. Es una película para que el espectador descubra y llegue a sus conclusiones. En ‘El Monstruo Invisible’ hay más preguntas que respuestas.

¿Caben razones para encontrar belleza y armonía entre la inmundicia? ¿Son los cometas manufacturados con deshechos vívido ejemplo de ello?

Donde hay seres humanos hay belleza y donde hay infancia esta belleza se multiplica por mil. Las cometas son una expresión externa de la dignidad y esperanza de estas personas tan injustamente maltratadas. No hay basurero en el mundo que pueda eclipsar la belleza en la sonrisa de un niño.

Afirmaba el filósofo y matemático escocés Thomas Carlyle que “la contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad”. ¿Confías en que ‘El Monstruo Invisible’ exhorte a la acción a quienes simplemente contemplamos?

Claro. En el momento en el que el cine nos da la oportunidad de ponernos en la piel de quienes sufren, en el momento en que uno entiende que lo contrario a pobreza no es riqueza, sino justicia e igualdad, en ese mismo instante, es casi imposible no menear el culo. ¿Se nota mucho que amo mi profesión?

Javier Fesser. Fotografía cortesía de la Academia de Cine.

Jose Ramón Alarcón

Arte es mujer

Cine y teatro
Colegio Mayor Rector Peset, Palau de Cerveró y Sala Ultramar, Valencia
Día Internacional de la Mujer Trabajadora
8 de marzo de 2015

La presencia de la mujer en el mundo del arte es cada vez más decisiva y numerosa, aunque en algunas de sus manifestaciones todavía subsisten sutiles formas de discriminación. Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el próximo 8 de marzo, las carteleras dedican una atención especial.

A lo largo de este mes el Aula de Cinema de la Universitat de València ofrece dos ciclos cinematográficos con perspectiva de género, con el apoyo de la Unitat d’Igualtat. ‘8 de marzo: imágenes por la igualdad’ es un conjunto de actividades que incluye proyecciones, charlas y exposiciones, organizadas por diversas entidades, como Fundación por la Justicia y La Filmoteca de Valencia (CulturArts). La entrada es libre, las películas se proyectan en versión original y todas las sesiones incluyen una presentación previa y un coloquio posterior.

Fotograma de 'La gran aventura de Silvia', de George Cukor. Imagen cortesía de la Universitat de Valéncia.

Fotograma de ‘La gran aventura de Silvia’, de George Cukor. Imagen cortesía de la Universitat de Valéncia.

El salón de actos del Colegio Mayor Rector Peset acoge los martes de marzo, a las 18 horas, ‘El género camuflado’, un ciclo compuesto por cuatro títulos protagonizados por mujeres que, en algún momento de sus vidas, se ven obligadas a adoptar un rol y una apariencia masculina para acceder a posiciones sociales reservadas socialmente a los hombres. El travestismo, la inversión de roles y la adopción de atributos socialmente asignados al sexo masculino se pueden visualizar en ‘La gran aventura de Silvia’ (Sylvia Scarlett, George Cukor, 1935), ‘Albert Nobbs’ (Rodrigo García, 2011) o ‘Elizabeth’ (Shekhar Kapur, 1998). En estos filmes sus protagonistas utilizan el disfraz como estratagema para superar los obstáculos sociales que les dificulta el acceso al espacio público.

Fotograma de 'Los chicos están bien' de Lisa Cholodenko. Imagen cortesía de la Universitat de València.

Annette Bening y Julianne Moore en un fotograma de ‘Los chicos están bien’, de Lisa Cholodenko. Imagen cortesía de la Universitat de València.

El ciclo ‘La maternidad a debate’ centra la programación del Aula de Cinema en el Palau de Cerveró, los jueves de marzo, también a las 18 horas. La  propuesta reflexiona sobre la idealización de la maternidad como destino supuestamente natural de toda mujer. Los títulos programados son: ‘En el umbral de la vida’ (Nära livet, Ingmar Bergman, 1958), ‘Casa de los Babys’ (John Sayles, 2003) y ‘Los chicos están bien’ (The Kids Are All Right, L. Cholodenko, 2010). Múltiples y diversas historias sobre las formas en que cada mujer experimenta esta realidad tan compleja. El ciclo, que trata de superar las visiones más edulcoradas de la maternidad, cuenta con la participación de María José Gámez, profesora de la Universitat Jaume I, y Montserrat Hormigos, doctora en Comunicación Audiovisual por la Universitat de València.

Cuatro autoras valencianas en 'Ven y Raja'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Cuatro autoras valencianas en ‘Ven y Raja’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

CREADORAS EN ULTRAMAR

La Sala Ultramar se suma al Día de la Mujer invitando a su escenario a cuatro de las creadoras de mayor recorrido del panorama valenciano. Patrícia Pardo, Begoña Tena, Eva Zapico y Mertxe Aguilar representan ‘Ven y raja. Tres retrospectivas y un estreno’,  un collage de piezas breves que tiene a la mujer como protagonista. “Todas las obras están escritas, dirigidas e interpretadas por mujeres, lo decidimos así, porque creemos que actualmente hay muchas y muy buenas creadoras, y nuestro papel como sala es potenciar sus trabajos”, señalan los responsables de la sala.

Escena de 'Gorgona', de Eva Zapico. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Escena de ‘Gorgona’, de Eva Zapico y Begoña Tena. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

‘El número de la pallassa que beu’ y ‘El número del bebé’, ‘Aquí no va a salir el sol’, ‘Hambre’ y  ‘Gorgona’ pueden verse del 5 al 7 de marzo, a las 20 horas. El 8 de marzo la función empezará a las 21.30 horas, y  la sala invitará a una copa de vino y un pequeño aperitivo antes de la función.

Las cuatro piezas indagan sobre el concepto de sororidad, especialmente, ‘Gorgona’ (5 de marzo), que combina los textos de Begoña Tena y la interpretación y dirección de Eva Zapico. Un trabajo de investigación más amplio cuyo resultado final todavía no tiene fecha de estreno. El resto de piezas,  ‘El número de la pallassa que beu’ y ‘El número del bebé’,  ‘Aquí no va a salir el sol’ y ‘Hambre’ han sido recuperadas y revisadas para las funciones de Ultramar.

Glenn Close en un fotograma de Albert Nobbs, de Rodrigo García.

Glenn Close en un fotograma de ‘Albert Nobbs’, de Rodrigo García. Universitat de València.

Bel Carrasco

Stanbrook, 1939: la memoria a flote

Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de Àfrica
EX.IL exiliados e ilustrados
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de noviembre

Hay maletas, objetos, documentos, mapas, fotografías y material audiovisual. “La mayor parte inédito y muy íntimo”, subrayó Ricard Camil, comisario de la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Maletas en las que apenas cabía lo imprescindible para sobrevivir e imprescindibles recuerdos. Objetos tan hacinados como los propios exiliados republicanos en el carguero británico ‘Stanbrook’, que a duras penas zarpó del puerto de Alicante salvando los proyectiles franquistas.

Fotografía de la exposición 'Stanbrook, 1939', en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Fotografía de la exposición ‘Stanbrook, 1939’, en la que se pueden ver las condiciones de los exiliados republicanos en los campos de trabajos forzados de Argelia, en la muestra de La Nau de la Universitat de València.

La dura travesía de las 2.638 personas que huían a bordo del ya mítico buque, sin reparar en el cruel destino que les aguardaba en Orán (Argelia), es recreada en La Nau de la Universitat de València con motivo del 75 aniversario del exilio republicano. “No es una conmemoración, sino la rememoración de un pasado que tratamos de rescatar de forma digna”, señaló Camil. Junto a él, haciendo de tripas corazón, estaba Laura Gassó, hija de Antoni Gassó Fuentes, internado en varios campos de trabajos forzados y de castigo en el desierto argelino.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau.

Instalación de las maletas usadas por los exiliados republicanos en su huida hacia Argelia en el carguero Stanbrook, en la exposición ‘Stanbrook, 1939’ de La Nau.

También estaba presente Rosa Brines, de la Plataforma Stanbrook. “Es de justicia”, aclaró, con respecto a la exposición rememorativa. “En este país no se está por la labor de reconciliación nacional. Y eso nos duele”. Como le dolía comprobar el apoyo de las instituciones argelinas, a la hora de acceder a los lugares de aquel exilio, mientras el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo “ni respondió a nuestras cartas”. Finalmente fue el embajador de Argelia en España quien facilitó los visados.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición 'Stanbrook, 1939' de La Nau de la Universitat de València.

Instalación imitativa de las traviesas de tren en las que trabajaron los exiliados republicanos para la construcción del Transahariano, en la exposición ‘Stanbrook, 1939’ de La Nau de la Universitat de València.

A pesar de los pesares, y de ese “velo para que no se conozca la República impuesto por la Transición”, según Camil, la memoria de aquella lamentable huida de los exiliados y posterior abandono en tierras argelinas sale a flote en La Nau. Como si fueran restos de un cruento naufragio, la Sala Estudi General recoge testimonios escritos de quienes vivieron aquella triste odisea, gracias a diarios como el de Antoni Gassó, pasajero 753 del Stanbrook. Fotografías de familiares ilustran las penosas condiciones de trabajo en los campos de concentración (centros de acogida, según las autoridades francesas).

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Manuel Azaña, del ilustrador Micharmut, con Francisco Ayala al fondo, obra de Juan Miguel Aguilera, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Traviesas ferroviarias, a modo de instalación, recuerdan la construcción del ferrocarril transahariano pactado entre Francia y Alemania. Allí se dejaron la piel, y en muchas ocasiones la vida, los exiliados republicanos forzados a un trabajo tan cruento como ignominioso. Algunas de las imágenes sepia lo rememoran. Como hay objetos que recuerdan el interior del Stanbrook. Camil destaca, procedente del Museo Histórico Militar de Cartagena, la cola del torpedo alemán que hundió el carguero británico, meses después de su odisea hacia Argelia.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

Max Aub, ilustrado por Ajubel, y Angelí Castanyer i Fons, obra de Txemacantropus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Paco Roca se suma a la rememoración con las viñetas de su cómic ‘Los surcos del azar’, que narra la odisea de la partida hacia Orán. Y, de la mano de Paco Roca, Mac Diego introdujo la particular visión que 36 ilustradores valencianos ofrecen de otras tantas figuras ilustres del exilio republicano en la muestra ‘EX.IL exiliados e ilustrados’, en la Sala Oberta de La Nau. La lista es larga, pero valgan a modo de ejemplo, los nombres de Max Aub, Josep Renau, Manuel Azaña, Clara Campoamor, Pedro Salinas, Dolores Ibarruri, Federica Montseny, Luis Buñuel o Amado Granell, ilustrados respectivamente por Ajubel, Rafa Fonteriz, Micharmut, Luis Demano, Carlos Ortín, María Herreros, Juan Almela, Mique Beltrán y el propio Paco Roca.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición 'EX.IL exiliados e ilustrados' de La Nau.

En primer plano, Castelao, del ilustrador Ortifus, en la exposición ‘EX.IL exiliados e ilustrados’ de La Nau.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición 'Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África'. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

Imagen del carguero británico Stanbrook en la exposición ‘Stanbrook, 1939. El exilio republicano hacia el norte de África’. Imagen cortesía de La Nau de la Universitat de València.

 

Salva Torres