Una idiotez no verla

El sopar dels idiotes, de Carles Sanjaime
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 27 de abril al 29 de mayo, en valenciano
A partir del 1 de junio de 2016, en castellano

En 1993 se estrenó la obra de teatro ‘La Cena de los Idiotas’ del dramaturgo francés Francis Veber. Aquella obra fue un éxito, hizo llorar de risa al más pintado, y no es para menos ya que el libreto está lleno de gags donde se descubre la miseria humana, el amor y la inocencia. Pronto se realizó la versión cinematográfica, está claro que el traslado al celuloide de la historia no afectó en absoluto a su capacidad de congregar las risas y el buen humor. Ambos fueron unos soberanos éxitos, de esos recordados dentro y fuera del país galo.

Tanto es así que en 2010 los americanos produjeron su propio remake del ya clásico título. El encargado de realizarlo fue Jay Roach, y en España se tituló ‘La Cena’. Ahora llega a Valencia la obra pero en versión nuestra. Y con ello no quiero decir que se haya trastocado el guión o nos lo hayamos pasado por el arco… por la Puerta del Mar, sino que hemos logrado que los puntos localistas de la obra francesa se adaptaran a ciudad del Túria.

Escena de El sopar dels idiotes en el Teatre Talia. Fotografía: Lorena Riestra.

Escena de El sopar dels idiotes en el Teatre Talia. Fotografía: Lorena Riestra.

Todos los miércoles Carles queda con unos amigos elitistas y desconsiderados para cenar, a dicha cena cada uno de los comensales tiene que llevar a un acompañante del que se podrán reír todos. El que lleve al más idiota, bizarro y extraño, ganará el beneplácito del resto. Carles, un fantástico Josep Manel Casany, a quien te crees en todo rato que sea un señorito de la Valencia carca y endiosada, ese miércoles no puede acudir a la cena debido a una lumbalgia, lo cual le produce una especial pena porque había encontrado a un idiota de órdago.

Vicent Pinyol es un hombre que ama las maquetas, y además trabaja en Hacienda, y eso le transforma en el hombre perfecto para convertirse en la diana simplona de los ataques de esa panda de buitres. Vicent entra en casa de Carles en el momento justo, con lumbalgia, descorazonado por el abandono dotmail.com/e su mujer, y juntos emprenden un camino, lleno de risas, estupideces y confesiones descarnadas, hacia conocer el paradero de Cristina, la esposa de Carles. A la fiesta se une Ventura, el antiguo novio de Cristina…

La comedía acierta en tantas cosas que sería difícil mencionarlas sin destripar los gags. Es cierto que no añade nada nuevo al original, ni falta que le hace, pero sí demuestra que el humor, cuanto más cercano, mejor. Ferran Gadea en el papel del pesado y gaznápiro Vicent Pinyol (muy bueno haber valencianizado el apellido del protagonista François Pignon) llena el escenario en cuanto sale. Consigue transmitir con su gestualidad, su ropa y su andar patoso que estamos ante un personaje tonto en su ejecución social, pero delicado en su transfondo emocional.

Escena de El sopar dels idiotes, en el Teatre Talia de Valencia. Fotografía: Lorena Riestra.

Escena de El sopar dels idiotes, en el Teatre Talia de Valencia. Fotografía: Lorena Riestra.

Josep Manel Casany se mete en la piel de un repipi marchante de arte que no duda en utilizar su poder para seducir mujeres, estafar a Hacienda y reírse de miserables. Los dos personajes, convertidos en habitantes de nuestra Valencia, hacen referencia a cuestiones locales, como el partido del Valencia CF contra el Real Madrid que se juega la noche de autos. Ventura (Alfred Picó), el que fuera novio de Cristina, está presente en la desintegración del matrimonio de Carles, y alucina con cómo el idiota del que planteaba Carles burlarse se está vengando de todo el sufrimiento y humillación que han padecido sus congéneres idiotilines.

Una vendetta circunstancial que pone de relieve el refrán: a todo cerdo le llega su San Martín. El Talia no decepcionó y sus butacas estuvieron a punto de llenarse por completo, la obra se representará a partir del 1 de Junio en castellano, aunque dudo que sea más divertida, porque tanto Ferran como Alfred y Josep Manel parecen moverse mejor en la lengua de Ferran Torrent.

Una obra que nos habla, como ya hemos comentado, de las miserias del ser humano y de la altivez de los hombres que se creen por encima del resto, pero como la obra está escrita con maestría e inteligencia, asistimos a una evolución a medida que los personajes van creciendo y así el que era tonto e inseguro, se transforma en alguien resolutivo y valiente, y el que era seguro y tenía la vida resuelta, parece estar perdido en su propia maraña de confusión. Una obra para reírse y para reflexionar sobre lo mal que nos comportamos con quien creemos que podemos hacerlo sin salir dañados.

El sopar dels idiotes, en el Teatre Talia. Fotografía: Lorena Riestra.

El sopar dels idiotes, en el Teatre Talia. Fotografía: Lorena Riestra.

Javier Caro

«Lo de Valencia no es enfermedad, es pandemia»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista a Joaquín Leguina, por el equipo de dirección de Makma (José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres)
Presentación en Valencia de su libro ‘Historia de un despropósito’
Editorial Temas de Hoy

A Joaquín Leguina, un molesto Zapatero, le llegó a decir: “Leguina escribe muy buenas novelas…pero, la verdad, últimamente en política no atina demasiado”. ¿Y quién lo hace? A tenor de lo ocurrido en los últimos años, diríase que la sentencia de Zapatero bien pudiera ser el reflejo, no de Leguina, sino de los sucesivos gobiernos que han creado la burbuja económica, la han explotado y siguen, erre que erre, traspasándose las culpas. Para dar cuenta de tamaño agujero político, Joaquín Leguina ha escrito Historia de un despropósito, cuyo subtítulo ofrece elocuentes pistas de por dónde van los tiros: Zapatero, el gran organizador de derrotas.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Entre bocado y bocado de una tostada de pan con tomate y sorbos de caña, Leguina va tejiendo con sus palabras el descosido producido por las políticas de Zapatero. Bueno, más que políticas…”A Zapatero le gustaba levantarse por la mañana y tener una ocurrencia, para salir luego en los periódicos”. Porque, como dice el que fuera durante doce años presidente de la Comunidad de Madrid, la “trivialidad ideológica” de Zapatero consiste precisamente en eso, en la “falta de sustancia, de basamento”. Para que semejante insustancialidad haya calado dentro del PSOE, ha sido necesario pasar “de la confrontación de ideas, al comentario”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma'. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“ES NECESARIA UNA LIMPIEZA DEMOCRÁTICA”

“En los orígenes del partido se discutía y no pasaba nada, pero ahora sólo hay comentarios elogiosos hacia los mandos”. En Historia de un despropósito va incluso más lejos: “La prensa ha ayudado mucho”, confundiendo “interesadamente la confrontación de ideas con la división interna”. De ahí la “obsesión por la imagen” de Zapatero, que redujo el debate al lema: “Vale más un gramo de imagen que un kilo de acciones”. Concepción que muestra, en opinión de Leguina, el “camino hacia ninguna parte” de la sociedad reflejo de esa política descafeinada.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño.

Leguina, que arrastra las frases empujadas por un deje socarrón, se enerva cuando piensa en la solución a tamaño despropósito. “Es necesario hacer una limpieza democrática, que pierda el PP, y me da igual quién gane, porque esto está lleno de mierda”. Y como está al tanto de lo que sucede en Valencia, no duda en hacer extensible ese tufo maloliente. “Esto de Valencia no es una enfermedad, sino una pandemia, porque lo de aquí ocurre en muchos otros sitios”. Recuerda, sin ir más lejos, que él estuvo en la inauguración del IVAM hace 25 años (“aquél era un proyecto hermoso”), pero desde que “esta señora [Consuelo Císcar] se casó con quien se casó, se ha ido llenando de mierda”. Y apela, de nuevo, a la limpieza democrática.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño.

“ESTAMOS EN UN CAPITALISMO SIN CAPITALISTAS”

Limpieza para sanear la economía. “Estamos en un capitalismo sin capitalistas”, porque quienes manejan la Bolsa “son tiburones”, cuya fuerza consiste en “poder largarse en cualquier momento”. En su blog, Leguina pone el caso de César Alierta, presidente de Telefónica con un sueldo anual de 14 millones, que se llevará otros 6,2 en acciones por sus desvelos a favor de la empresa. Es decir, lo que ganará un funcionario de grado alto en 400 años de trabajo. ¿Cómo se corrige esto? “Con medidas políticas que nadie termina de tomar”. Un despropósito más. Suma y sigue.

De Elena Salgado, única ministra que estuvo durante todos los años de gobierno Zapatero, dice, a rebufo de lo apuntado, que “trató bien a los de arriba y mal a los de abajo”. En el contexto valenciano, cita a Ciprià Císcar, hermano de la directora del IVAM, “uno de los tíos más cultos que conozco, aunque no le sirva de nada”, para dejar constancia del cúmulo de despropósitos que va desgranando en las 280 páginas del libro. Entre ellos ( y van…), el reparto del pastel de las televisiones privadas. Eso sí, Leguina subraya el acierto de Zapatero a la hora de despolitizar Televisión Española. “Pero, ¿por qué no despolitizó todas las televisiones, incluidas las autonómicas? Pues porque no se atrevió con los nacionalistas”.

Joaquín Leguina, en un momento de los 'Desayunos Makma' en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina, en un momento de los ‘Desayunos Makma’ en Lotelito. Fotografía: Biel Aliño

“TÚ DICES LEY DE MECENAZGO EN HACIENDA Y TE SACAN EL REVÓLVER”

Y aquí Leguina coge aire. “¡Qué necesidad tenía Zapatero de meterse en el juego perligrosísimo que le propuso Maragall! Además, ¿qué quiere decir una España plural? Porque si es plural, entonces Cataluña también debe ser plural. Zapatero abrió un melón que llevó a la frustración y a una reforma estatutaria que, como en el camarote de los Hermanos Marx, termina siempre con la frase ‘y además dos huevos duros’. Eso fue un desastre, que llevó a la ruina al PSC [Partido Socialista de Catalunya] y a despertar los instintos de los separatistas”.

Y la cultura, ¡ay, la cultura! “La concepción de [Cristóbal] Montoro y sus muchachos es que la cultura es entretenimiento y si lo es, pues toma 21%”. Y si al dinero público no se le espera, tampoco caben muchas esperanzas con la entrada de ingresos por la vía privada. “Tú dices Ley de Mecenazgo en Hacienda y te sacan el revólver”. Total, que el despropósito continúa, a falta de esa limpieza democrática que el autor de Tu nombre envenena mis sueños estima de rigurosa necesidad. Porque “apretarse el cinturón puede ser bueno, pero es incompatible con –a la vez- bajarse los pantalones”. Y de eso nada. Palabra de Joaquín Leguina.

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Joaquín Leguina. Fotografía: Biel Aliño

Salva Torres