La israelí Valley gana Cinema Jove

Valley, de Sophie Artus, Premio Luna de Valencia de Largometrajes
Discipline, de Christophe M. Saber, Premio Luna de Valencia de Cortometrajes
30 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

Valley, de la directora francesa Sophie Artus, ha logrado el Premio Luna de Valencia de Cinema Jove en su Sección de Largometrajes. Según el jurado integrado por Lolita Chammah, Olimpia Melinte y Jorge Roelas, la película impacta “porque aunque tenga violencia está llena de sentimientos”. Violencia a la que se ven “abocados” los protagonistas “porque su forma de vida no les ofrece salidas”. Valley se merece sin duda el premio, pero se merecía también una valoración más rica en matices, por mucho que el jurado no tuviera obligación una vez anunciado el premio.

Sophie Artus, directora de Valley. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Sophie Artus, directora de Valley. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Situada la acción en un pueblo al norte de Israel, Valley va más allá del conflicto palestino israelí, para centrarse en la vida de unos jóvenes de instituto habitados por la tensión de cierta violencia. Violencia que tiene su origen en el desestructurado núcleo familiar y que dará pie a consecuencias imprevistas. Sophie Artus, al estilo del cineasta Gus Van Sant, radiografía esa impotencia juvenil, cuyo contrapunto siempre es la prepotencia desafiante, arrojando una luz dura, áspera y sin concesiones de tanto desamparo disfrazado en unos casos de torpe arrojo y en otros de melancólica existencia.

Roy Nik en un fotograma de 'Valley, de Sophie Artus, Premio Luna de Valencia de Largometrajes. Cortesía de Cinema Jove.

Roy Nik en un fotograma de ‘Valley, de Sophie Artus, Premio Luna de Valencia de Largometrajes. Cortesía de Cinema Jove.

Arrojo del joven Josh (Naveh Tsur), acostumbrado a defenderse de su violento hermano, y melancolía de David (Roy Nik), un recién incorporado al instituto que llega arrastrando en soledad la muerte por suicidio de su madre. Ambos, junto a la soñadora Linoy (Joy Rieger), sobreviven como pueden a ese mundo inhóspito, donde la violencia es el pan de cada día y el anuncio, por falta de otras referencias, de un fatal desenlace. Artus da cuenta de todo ello encauzando la violencia por derroteros insospechados.

Alba Rochrwacher, en un fotograma de Sworn virgin, de Laura Bispuri. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Alba Rochrwacher, en un fotograma de Sworn virgin, de Laura Bispuri. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Sworn virgin, de Laura Bispuri, ha recibido una mención especial por parte del jurado, y el premio CIMA a la mejor película dirigida por una mujer. Premio excesivo para la confusa diatriba en torno a la identidad corporal y la demanda de libertad más allá de las supuestas ataduras que conlleva la ligazón a un sexo. Hana Doda (Alba Rohrwacher) será primero mujer, después hombre, para poder usar un rifle en el contexto viril de las cerradas costumbres en una aldea de Albania, hasta que el viaje a Italia en busca de su hermana permita articular tan fragmentada identidad.

El confuso trayecto genera al principio cierta intriga que, una vez resuelta, desinfla la trama, porque la supuesta libertad reivindicada por parte de Hana parece volverse en su contra cuando toca asumir responsabilidades por las decisiones tomadas. Interesante sin duda la temática, por que la identidad no es cosa que se construya de manera fácil, sobre todo en tiempos de férreas pertenencias ideológicas, que Bispuri resuelve de forma entrañable vaciando de calado la propuesta.

Fotograma de Discipline, de Christophe M. Saber, Premio Luna de Valencia de Cortometrajes. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fotograma de Discipline, de Christophe M. Saber, Premio Luna de Valencia de Cortometrajes. Imagen cortesía de Cinema Jove.

En cuanto a la Sección de Cortometrajes, el jurado formado por Pau Durà, Anna Kazejak y Diego Sabanés otorgó el premio a Discipline, del director suizo Christophe M. Saber, “por mostrar con sentido del humor la compleja realidad de la Europa que ahora conocemos”. La acción se desarrolla en una tienda de alimentación de Lausana (Suiza), regentada por egipcios, donde tiene lugar un incidente que desata imprevistas reacciones.

CIMA también concedió una mención especial al corto The Chicken, de la bosnia Una Gunjak, que se sumaba a las otras menciones especiales del jurado, que fueron a parar a Esel, del austriaco Rafael Haider, Le mal du citron, de los suizos Jeremy Rosenstein y Kaspar Schiltknecht y la propia The Chicken. Dissonance, del alemán Till Nowak, se llevó el Premio Canal+; 6Lola6, del español Tomás Peña, logró el Premio Pecera Estudio, mientras que Decorado, de la productora Uniko, que será dirigido por Alberto Vázquez, se hizo con el Premio Proyecto Corto Canal+ Pecera Estudio.

Naveh Tsur en un fotograma de Valley, de Sophie Artus, Premio Luna de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Naveh Tsur en un fotograma de Valley, de Sophie Artus, Premio Luna de Valencia de Largometrajes. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Salva Torres

Juventud, maldito tesoro

‘Artico’, de Gabri Velázquez, y ‘Safari’, de Gerardo Herrero
Inauguración del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Teatro Principal
C / Barcas, 2. Valencia
Viernes 20 de junio, a las 22.00 horas
Hasta el 27 de junio

La vida, y cuanto más larga mejor, por encima de todo. De manera que la juventud, símbolo de energía y vigor, es la estación de la vida por antonomasia, superando en puntuación a la infancia, la edad adulta y no digamos la vejez. Pero resulta que ese divino tesoro poetizado por Rubén Darío tiene su lado oscuro, menos glamuroso y, en ocasiones, detestable y detestado. Como sucede en las dos películas que sirven para inaugurar la 29ª edición de Cinema Jove: el largometraje Ártico, de Gabriel Velázquez, y el corto Safari, de Gerardo Herrero.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de 'Ártico', de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Ninguno de los dos directores acertó a explicar qué les pasa a los jóvenes de sus películas para estar tan crispados. Velázquez apeló a su inclinación por los quinquis, aquellos jóvenes de los 80 retratados por Eloy de la Iglesia (Navajeros, El Pico) o José Antonio de la Loma (Perros callejeros, Yo el Vaquilla). Y Herrero explicó que le atraía la violencia (“me fascinan las situaciones extremas”), y que no le interesaba el análisis de la violencia en la juventud, sino “la violencia en sí”.

De manera que ahí están, campando a sus anchas, los quinquis del siglo XXI de Ártico y el joven asesino de Safari, recreando la masacre de la escuela secundaria de Columbine. Todos ellos crispados, incapaces de hacer otra cosa que trapichear en la vida o planear una estruendosa venganza por acoso escolar, en un contexto social de familias desarticuladas o ignorantes de la impotencia de sus vástagos; impotencia que suele llevar aparejada una desproporcionada descarga pulsional.

Secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Gabriel Velázquez narra la situación de sus jóvenes y crispados protagonistas sin mostrar directamente su violencia. Prefiere hacerlo de forma indirecta, mediante planos de una naturaleza tan bella como hiriente por el vacío al que convoca. También las fábricas, por oposición, revelan esa prisión en la que están encerrados Jota, Debi, Simón, Lucía y Alba. Jóvenes que se debaten entre dos de los postulados que aparecen en pantalla, a modo de citas de sus personajes: “Sin familia no eres nadie” y “Tener un hijo a los 16 años fue una ruina”. Esa búsqueda de una familia distinta a la que cada cual posee resultará trágica.

Gerardo Herrero reconoció la dificultad de mostrar en 15 minutos “algo tan complejo como la posesión de armas y el bullying”. Y más que hacerlo siguiendo los pasos de Gus Van Sant en Elephant,  dijo haberse fijado más en el cine de Michael Haneke. Sea como fuere, lo cierto es que Herrero logra transmitir esa desazón del adolescente que decide vengarse del acoso escolar tirando por la calle del medio, y tirando de verdad: escopeta en mano y a las bravas. Eso sí, lo hace desconcertando al espectador acerca de quién es el verdugo y quién la víctima.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Ártico, por aquello de la frialdad y la distancia con la que se cuenta la historia, y Safari, por aquello de narrar una cacería en la que se confunden los papeles del agresor y del agredido, abren el Festival Internacional de Cine de Valencia mostrando las contradicciones de una juventud asfixiada. Una juventud a la que le falta el aire que ni la familia, desestructurada, ni la educación, incapaz de discernir entre el autoritarismo y la autoridad, se muestran capaces de insuflar.

Así arranca Cinema Jove, a golpe de violencia juvenil, proyectando en la gala inaugural del Teatro Principal ambas películas, después de que se entreguen los Premios Luna de Valencia a Joachim Lafosse y Ferenc Cakó. Enrique Urbizu, Rodrigo Sorogoyen, Paco Plaza, Rosana Pastor y Gonzalo Suárez, entre otros, figuran entre los invitados a una gala que será presentada de nuevo por la actriz Ana Álvarez. La cita, un año más, promete buen cine y acalorados debates.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de 'Ártico', de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

Imágenes para la eternidad

Cine XXI. Directores y direcciones

Hilario J. Rodríguez y Carlos Tejeda

Colección Signo e Imagen. Editorial Cátedra

No hace falta ser crítico de cine para elaborar el top ten de las películas que más te han impresionado, conmovido o divertido a lo largo de la vida, dejando en la memoria una huella imborrable. Una lista cuyo orden y contenido cambia según épocas y estados de ánimo. Desbrozar el inmenso campo audiovisual y rotular las plantas que han dado los mejores y más persistentes frutos es harina de otro costal. Una  labor maratoniana es la que a lo largo de varios años ha realizado una treintena de expertos en el séptimo arte, coordinados por Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda.

El resultado es CINE XXI. Directores y direcciones, más de 600 páginas que incluyen por riguroso orden alfabético a los cineastas  más destacados de nuestro tiempo, además de algunos recientemente fallecidos o inactivos cuyas obras ofrezcan interés. Cada entrada reúne una serie de reflexiones sobre el autor en cuestión, su filmografía escogida y un enlace web para ampliar información. En suma, una pieza indispensable en la biblioteca de todo cinéfilo que se precie, presentada la pasada semana en la librería Railowsky.

Origen, de Christopher Nolan, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

Origen, de Christopher Nolan, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

El proyecto arrancó tras la primera década del  nuevo siglo, “un periodo de tiempo que nos permitía la posibilidad de esbozar una radiografía sobre el cine actual, de dónde venía y hacia dónde va”, dice Tejeda. “En este punto se cruzan grandes maestros como Jean–Luc Godard o Shohei Imamura, cineastas ya consagrados como Tim Burton o David Cronenberg, y se consolidan otros como Wong Kar–Wai o Richard Linklater, y empiezan a despuntar nuevos nombres, como Lisandro Alonso o Rodrigo García por citar algunos.  Toda una confluencia de modos de entender y hacer cine, de tendencias, influencias y búsquedas, y no sólo en los cinco continentes, sino también en todos los géneros, desde la ficción misma hasta el cine documental, el cine experimental, el cine de animación, el videoarte, etcétera”.

La selección del material no fue cosa fácil. Respecto a algunos nombres la unanimidad era total, otros “crearon bastantes dudas”, indica Rodríguez. “Se partió de una lista inicial que se fue perfilando, poco a poco, y con las aportaciones de los colaboradores. Uno de los criterios fue que debían ser cineastas que tuviesen, al menos, un título relevante, sea por su influencia, su repercusión, su impacto comercial y su estética”. 

De la experiencia compartida en la oscuridad de la sala a la interacción solitaria con múltiples y omnipresentes pantallas, el consumo de imágenes ha dado un giro radical en los últimos años. ¿Hacia dónde nos encaminamos? ¿Cuál es el futuro del séptimo arte?

“Antes el cine era una experiencia aparte, maravillosa, mágica”, comentan Rodríguez y Tejeda. “Hoy día está tan presente en la realidad que casi se confunde con ella. Eso hace más accesible el medio, de modo que hay más gente que rueda sus propias películas, pero todo esto también lo convierte en una experiencia menos determinante en la vida de las personas. Lo que está claro es que el mapa del mundo es más preciso que nunca gracias al cine y además hay cada vez una mayor interacción entre cineastas y países, algo que promoverá nuevas fusiones y con ellas nuevas formas”.

Elephant, de Gus Van Sant, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

Elephant, de Gus Van Sant, en Cine XXI. Directores y direcciones, de Hilario Rodríguez y Carlos Tejeda

 Bel Carrasco