Horror germánico para abrir el CIM

Festival de Cine Internacional de Mierda CIM-Sueca
Centre Municipal Bernat i Baldoví
C / Sant Josep, 32. Sueca (Valencia)
Del 19 al 25 de septiembre de 2016

El festival CIM-Sueca, también conocido como Festival de Cine Internacional de Mierda de Sueca, arranca el lunes 19 de septiembre para dar paso a siete días de serie B, trash, gore y otros formatos audiovisuales independientes. En su quinta edición el festival mantiene una extensa programación formada por un centenar de audiovisuales, repartidos entre una veintena de largometrajes y cerca de 80 cortometrajes. Todos los días, del 19 al 25 de septiembre, a partir de las 18.00h habrá proyecciones en el Centre Municipal Bernat i Baldoví de Sueca y el fin de semana (viernes y sábado) se proyectarán las esperadas sesiones ‘golfas’ a las 23.00h y las 00.30h.

Directores de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

Andreas Marschall, Jörg Buttgereit y Michal Kosakowski, directores de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

El festival ha ido ganando popularidad durante sus cinco años de trayectoria, consolidándose como uno de los más importantes dentro de su género, tanto por participación (con cerca de 3000 participantes internacionales) como por cantidad de programación. El CIM-Sueca está especializado en audiovisuales de bajo presupuesto, poniendo especial atención a la serie B, el trash, el gore, el underground y en general a películas de estricta filiación independiente donde priman la ilusión, el humor y la creatividad por encima de los medios técnicos.

El festival refuerza su vocación internacional proyectando filmes de más de 20 nacionalidades y provenientes de todos los continentes. De los largometrajes proyectados cinco serán estrenos en España y siete son estrenos absolutos en Europa. Se puede consultar la programación completa en la web del festival: www.cimsueca.com.

Las proyecciones del CIM-Sueca suelen convertirse en una fiesta en sí mismas, el público interactúa libremente con las películas gritando o aplaudiendo, normalmente coincidiendo con las salpicaduras de sangre, amputaciones de miembros o evisceraciones que se muestren en pantalla.

Fotograma de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

Fotograma de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

El ambiente es lúdico, humorístico y participativo pero a la vez cinéfilo y respetuoso. El público también es el absoluto protagonista a la hora de dar los premios, ya que todas las películas se someten a estricta votación popular para decidir los galardones tanto a las mejores como las peores producciones (sí, también las peores tiene premios!).

El festival de este año se abrirá con la esperadísima German Angst, una película que ya ha causado gran impacto en los festivales de Sitges y San Sebastian. «Tres cuentos alemanes de amor, sexo y muerte en Berlín», así se presenta un filme que reúne tres grandes nombres del horror germánico, donde destaca Jörg Buttgereit autor de Nekromantik, el referente del culto necrofílico de los ochenta, acompañado de Andreas Marschall y Michal Kosakowski, autores de las impactantes Tears of Kali y Zero Killed. Violencia extrema, sexo y transgresión para abrir el CIM-Sueca 2016 con un auténtico hit del gore europeo.

Fotograma de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

Fotograma de Angst. Imagen cortesía de CIM-Sueca.

Llorenç Barber: «Somos lo que sonamos»

Batallar/Batallem. So-Crit-Tro
Llorenç Barber, Rafael Tormo i Cuenca y Orxata Sound System
Comisarios: Marc Delcan y Àngel Gallego
La Gallera
C / Aluders, 7. Valencia
Hasta el 27 de septiembre de 2015

“Somos lo que sonamos”. Y lo que sonamos, para Llorenç Barber, está muy lejos de sonar como debiera en una tierra tan plagada de músicos como Valencia. “Siendo un país tan rico culturalmente, a los artistas nos tratan como residuos; se nos degrada”. En medio de un gran cono de madera invertido, en cuyo centro cuelga una de sus significativas campanas, Barber se hizo altisonante eco del proyecto que presentaba en La Gallera. El título ya es elocuente: Batallar / Batallem. So – Crit –Tro. Resitència i cultura comú. Y cual Quijote, el artista fue dando mandobles a diestro y siniestro, mientras explicaba su propuesta sonora.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

“La campana es la memoria de una comunidad”. Memoria que Barber pretende rescatar contra el viento y marea de la torpeza de los programadores culturales. “Valencia no puede ser tan dilapidadora de la creatividad”. Y puso el IVAM como ejemplo (“llevamos 20 años de retraso”), el Palau de la Música (“jamás han abierto sus puertas al arte sonoro”) o Les Arts. Instituciones públicas que a su juicio han vivido de espaldas a las prácticas artísticas novedosas. Por eso agradeció a Felipe Garín, director del Consorcio de Museos, la oportunidad de programar en La Gallera, antiguo espacio de “encuentros, apuestas y peleas”, describió Garín.

De manera que en lugar tan emblemático, Barber propone otro tipo de batalla en pro de la recuperación de la música y las prácticas colaborativas. “El artista sonoro se pregunta por lo que escucha la humanidad”. Interrogación que él despliega en La Gallera junto a Rafael Tormo i Cuenca y el grupo Orxata Sound System, bajo el comisariado de Marc Delcan y Àngel Gallego.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Mezclando las intervenciones de cada cual, a partir de elementos tradicionales de la cultura valenciana, van articulando campanas, música hablada, orquestas sonando a su manera, videoclips, disparos de cohetes y retazos de movimientos sociales como Salvem Catarroja, el Cabanyal o el 15M, con sus secuelas en forma de mascletà inactiva, que 100 niños de un colegio valenciano representará el jueves 18 en La Gallera con botellas de plástico.

“Se trata de repensar el acto de la creación”, señaló Tormo i Cuenca. “Las formas que no se dejan apropiar”, explicó Delcan en relación con la cultura popular, toman de esta forma La Gallera, contrariando así el espíritu público de exclusión de este tipo de prácticas. Sonidos, gritos y truenos, tales son los ejes expositivos, clamando por esa recuperación de la memoria que Barber inscribe en el interior de las campanas. “Es un caudal a preservar y del que gozar”, para que Valencia salga del “embobamiento” en el que se encuentra.

Instalación de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación de Llorenç Barber en La Gallera.

“Hemos perdido la batalla de la pedagogía”. Batalla que Llorenç Barber emprende mediante la “educación de puertas abiertas que durante tres meses” (los que dura la exposición) desea realizar al menos un día a la semana en La Gallera. “Ofrezco una universidad libre para explicar lo que los conservatorios no hacen”. El “silencio cultural en la escena valenciana” se transforma en ‘Batallar / Batallem’ en un conjunto de gestos rompedores. Gestos que amalgaman el silencio, la pausa, la sincronía y el ritmo, con la fiesta, el fuego, la implosión y el cuerpo, palabras igualmente utilizadas en el proyecto expositivo.

Por eso al final lo que cuenta es tener una “cabeza sinestésica”, tal y como se recoge en uno de los textos de la práctica colaborativa, que pueda dar cuenta de esa mezcla de sonidos y sensaciones que batallan entre sí en La Gallera. Sinestesia que vendría a desperezar a Valencia de tanta “banalidad artística”. Llorenç Barber lo hace a campanazo limpio, cuyos ecos se escucharán hasta el 27 de septiembre.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Instalación sonora de Llorenç Barber en La Gallera.

Salva Torres

 

Despertar al grito de Savannakhet

La nuit du bal. Amanda Moreno
Salón Rouge
Institut Français
C/ Moro Zeit, 6. Valencia
Hasta el 30 de mayo

La algarabía en el salón de baile, durante la recepción de los embajadores de Francia en Calcuta, solo puede compensarse con la melodía de India Song y el gran silencio que esta produce. Cada vez que suena se repite un instante congelado de aquella noche, de la gran pasión. “Que d’amour, ce ball… Que de désir…”(1).

En la noche del baile se mezclan las voces con los personajes, los gritos con los llantos, las narraciones con los destinos; todo para traer a la memoria lo que el olvido ha disipado con la luz de la aurora. La nuit du bal representa un espacio en el que el tiempo ha sido hechizado. En él Amanda Moreno consigue captar algunas de las imágenes de la obra de Marguerite Duras: aquellas que se repiten en el canto de su serie inspirada en la India y que Moreno exhibe de manera propia, haciéndola suya, fascinada por la complejidad narrativa de la francesa. Así, la densidad del tiempo, la laxitud de la acción nos introduce en la ficción, no tanto la literaria de Duras como aquella que hace de la memoria un lugar para confundir los recuerdos, dotar de existencia al amor y el deseo, dar voz a la locura y observar, de cerca, la muerte en vida.

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Por tanto, La nuit du bal es un “récit très lent, mélopée faite de débris de mémoire, et au cours de laquelle, parfois, une phrase émergera, intacte de l’oubli”(2). Entonces Amanda Moreno guarda los restos de memoria que las voces traen en su narración componiendo ese gran escenario que es La nuit du bal. En él se mezcla un jardín tropical de cocoteros y palmeras, de plantas verdes y adelfas trás las que se oculta la chica de S. Thala. Una selva misteriosa que esconde los secretos del tiempo más oscuro y en el que el Ganges mece cada una de esas vidas, donde el Vicecónsul embebido en su existencia fantasmagórica vagabundea; la mendiga exhala su canto de Savannakhet. “Elle se tient là avec les restes. Oublieuse. Déliée, c’est-à-dire absolue”(3). O los leprosos que se aproximan a la embajada y que son devorados por la hambruna.

También nos hallamos frente a una recepción envuelta en decadencia exuberante. De entre estas ruinas, Moreno hace emerger algunos instantes de esplendor. Los amantes hipnotizados por la asfixiante dulzor del vals atraviesan las estancias a pesar del rumor de los cuchicheos de los invitados. El pasado lujo se ha hecho añicos, polvo y piedras quemadas. La luz emana del monzón verde, de los rostros blancos de la locura, de las manchas de la luna y el negro de la noche.

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

La absoluta visualidad deviene una transición de paisajes de ausencias. Oscura es la noche, calurosa e inalcanzable. Las sombras hacen de ella su morada. El deseo avanza apresurado sobre la tormenta que se adentra en el Bengala. Así, el monzón con su lluvia impregna cada pincelada: el aceituna que aflora de la húmeda y espesa selva tropical, el amarillo de la faz perdida y su destilación en flores, y el azul del mar que ensordece el final de cada palabra. Las veladuras aumentan la atmósfera pesada y perfumada en incienso. Cada fragmento de papel pintado, arrancado y pegado por nuestra artista es la rotura de una escena, el hábito de los deseos más enloquecedores y la lepra del corazón.

Todo los elementos de las grandes estancias de la embajada, los personajes y la naturaleza parecen estar cubiertos por las piezas rotas de una historia imposible de ser compuesta, en la que el fin ya llegó y su escritura está por venir. Por eso, los fragmentos de collage-décollage pictórico, de las pinturas rotas y brillantes de Amanda Moreno son como la memoria residual de las voces que nos hablan de La nuit du bal.

(1) Duras, M., India Song. Paris, Gallimard, 1973, p. 16

(2) Íbid., p. 40

3) Certeau, M., La fable mystique, Paris, Gallimard, 1982, p. 48

Obra de Amanda Moreno en 'La nuit du bal'. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Obra de Amanda Moreno en ‘La nuit du bal’. Imagen cortesía de Institut Français de Valencia.

Johanna Caplliure