La metafísica del objeto de Iván Araujo

‘Todas las mañanas del mundo’, de Iván Araujo
APPA art gallery
Concepción Jerónima 21, Madrid
Hasta el 21 de enero de 2018

La galería madrileña APPA art gallery acoge la exposición ‘Todas las mañanas del mundo’, una selección de más de una treinta de obras del artista Iván Araujo (Madrid, 1971) -cuyos fundamentos técnicos transitan la pintura, el grabado, el libro de artista y la escultura-, que podrá visitarse hasta el próximo 21 de enero de 2018.

Sin duda, adentrarse en el horizonte de ‘Todas las mañanas del mundo’ supone inmiscuirse en el acervo simbólico de un artista exigente para con el espectador, manejando una fértil acepción o requerimiento de esta rigurosidad que conmina al observador a ser partícipe último de cuantos elementos se concitan en su propuesta.

Para ello se requiere desperezar la energía primera, adoptar la porosidad de ideas como fundamento de partida, permitir que eclosione, vigorosa, la intelección para dejarse conducir “por ese paisaje que se vislumbra tras la mirada atenta de las cosas y que se impresiona como un sedimento en la memoria”, tal y como sugiere y manuscribe el artista a propósito de la denominación de su propuesta expositiva.

Imagen de la obra 'Bodegón Infinito XIX', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Bodegón Infinito XIX’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Gravita ‘Todas las mañanas del mundo’ en rededor del objeto, erigido en raquis y símbolo, en elemento vertebrador y semiótico, en pieza elemental y última; “un objeto que siempre tiene que ver con el autor” y su entorno, con el espacio que ocupa y que lo rodea. Araujo implementa, de este modo, un guiño a la naturaleza muerta como género pictórico, “como fuente de sinergias entre los distintos objetos que presenta, silenciosa pero siempre vibrante, y con una historia contada a medias entre mi descripción de un escenario y el espectador que le da vida en su imaginación”.

Y vibrante debe ser su homenaje a la propia pintura en tanto que avezado y erudito espectador de cuantas referencias conscientes y explícitas se dan cita en la inquietante nómina de lienzos que conforman una de la extremidades de la muestra. Se asilan, afianzados en sus bodegones –formulados como espacios cronológicamente suspendidos, en los que palpita la premeditada ausencia del personaje– la memoria límbica de la pintura metafísica –escenografía cuasiteatral de Giorgio de Chirico o Carlo Carrá–, el eclecticismo de la Transvanguardia italiana –y la alegoría de la figura humana que postula Domenico “Mimmo” Paladino–, el objeto imposible y teselado de Maruits Cornelis Escher o las arquitecturas citadinas y límpidas de Aldo Rossi. Incluso abandonan la bidimensionalidad del cuadro y se transmutan en apuestas escultóricas de colores patinados “que hablan de una manera silenciosa”; maderas encontradas y ensambladas en búsqueda de un equilibrio de formas, que cortan el plano con una singular combinación de sutileza y descarnamiento que se aleja del bulto redondo de la tridimensionalidad convencional, a modo de ejercicio de eclosión desde la superficie pictórica.

Imagen de la obra 'Frutero', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Frutero’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Deambulan por su pintura, como si de una trepidación epidérmica se tratase, los elementos primigenios, el germen de la idea (dibujo), la recurrente y obsesiva fascinación de los símbolos revelados en fetiche (el agua, los fluidos corporales, los canales neuronales, las herramientas del artista): “Se convierte entonces la pintura, el mismo hecho de pintar, en la re-presentación (en el sentido de volver hacer presente) de lo que yo llamo el universo de imágenes interiores. Este universo está poblado de símbolos que flotan en el cuadro y que a modo de satélites gravitan describiendo elipses imaginarias y solapándose entre planos de pura pintura. Pintar no es un hecho aislado, marginal o referenciable a determinadas situaciones o estados de ánimo, sino es la consecuencia última y final de mirar hacia dentro, de la búsqueda del autoconocimiento”.

Y de entre cuantos objetos de culto se congregran, ineludible resulta ser la omnipresencia del libro, no solo demandado por Araujo como fuente de inspiración, sino pretendido como hontanar de creación y “contenedor de las imágenes y de la poesía”, apuesta morfológica y lírica sobre la que el autor deposita su oficio en la especialidad en la edición gráfica, mediante la técnica del grabado calcográfico, y la edición contemperonáea o de libro de artista.

Se asite, por tanto, a un espacio en el confluyen factores como el trabajo volumétrico y de sedimento, los aguafurtes a linea directa y las aguatintas, fondinos, las posibilidades expresivas de las matrices reiteradas y planchas, de la estampación y el collage; rudimentos que axulian a reflexionar sobre la resolución y el tiempo, sobre la serenidad y la incertidumbre “de lo que está por venir (…) el libro de artista es la proyección de muchas de las ideas que están ahí, vibrando, pero no se sabe cómo van a germinar”.

Imagen de la obra 'Casa de la lluvia', de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Imagen de la obra ‘Casa de la lluvia’, de Iván Araujo. Fotografía cortesía de APPA art gallery.

Si ‘Todas las mañanas del mundo’, además, principia una dialéctica sobre el objeto en el espacio interior-exterior, en ‘Todas las casas que hay en mí’ – instalación de doce arquitecturas que completa el recorrido– Iván Araujo materializa la casa/símbolo que tan presente parece haberse aferrado a su trayectoria e imaginario estético, componiendo una polisémica fábula de introspección arquitectónica acerca del lar como útero materno; casas prácticamente ciegas que exhortan al abismo de ausencias y a un lirismo punzante que proviene de ciertas sugestiones: ‘Casa de la lluvia’, ‘Casa para los días lentos’, ‘Casa de las lágrimas perdidas’, casas en las que confinar los turbios enveses de la imaginación y el crudo misterio de las “pequeñas historias contenidas” en cada una de ellas.

Ensueños y enigmas que nosotros, espectadores, debemos aportar como rúbrica definitiva de ‘Todas las mañanas del mundo’, permeable cosmogonía antihermética que “invita a ser interpretada, a ser recorrida por dentro”. Porque, según sentencia el propio Araujo, “cada uno ve en la obra lo que necesita y quiere ver, pero siempre hay unas claves que están inmersas en la obra y que exigen al espectador una cierta lucha con el cuadro. Desde luego, en mi trabajo pretendo que sea así”.

El artista Iván Araujo posa frente a la obra 'Bodegón Infinito XVI', presente en 'Todas las mañanas del mundo'. Fotografía: Merche Medina.

El artista Iván Araujo posa frente a la obra ‘Bodegón Infinito XVI’, presente en ‘Todas las mañanas del mundo’. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Carmen Calvo o la metafísica de lo cotidiano

‘Peces de colores en la azotea’, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, Valencia
Inauguración: miércoles 29 de noviembre de 2017
Hasta el 28 de febrero de 2018

La galería Ana Serratosa inaugura el próximo miércoles 29 de noviembre su próxima exposición, protagonizada por la artista Carmen Calvo (Valencia, 1950).

Bajo el título ‘Peces de colores en la azotea’, la muestra reúne obra de nueva producción completamente inédita de la reconocida autora. Piezas creadas a partir de disciplinas que viajan desde la escultura, el grabado y la fotografía, hasta la video-proyección y el collage. Este último, intrínseco a la obra de la valenciana desde el inicio de su trayectoria como artista en 1969.

Comisariada por el Catedrático de Historia del Arte Rafael Gil Salinas, la exposición es un claro reflejo del particular universo personal de Carmen Calvo que, en palabras de Gil Salinas, se hace presente “tanto a partir del lenguaje que utiliza como de sus constantes fantasías, preocupaciones, sueños y desvelos”.

Imagen de la obra 'Golfos sombríos', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Golfos sombríos’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Entre los temas tratados, se encuentran metáforas hacia la educación, la familia, el sexo, la religión, el amor y la reminiscencia a la infancia. Temas que tratan de ser biografías de aquello que los elementos que componen las obras han vivido.

Por otro lado, entre los procesos artísticos empleados por la autora, destaca la búsqueda de la tridimensionalidad a través del uso de objetos “que no han sido diseñados con fines artísticos, sino que han sido redescubiertos por la artista […] trazando un diario de preocupaciones, alegrías, ilusiones, tristezas, sueños, pérdidas y encuentros”.

La obra de Carmen Calvo es una obra cargada de matices -y en el caso de esta exposición, de mucho color-, cuya complejidad radica “no tanto en hallar su correcto significado, como en dejarse seducir por el juego de sus imágenes”. Así pues, Calvo muestra las imágenes que inundan su presente para hallar respuesta a cuestiones pasadas, aspirando mostrar un arte que tiende a lo surreal.

Entre el vasto currículum de la artista destaca su presencia en la 47ª Bienal de Venecia (1997), junto a Joan Brossa; y distinciones como el Premio Nacional de las Artes Plásticas (2013) o la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Su obra figura en colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM, la Fundación Bancaja o el MACBA, entre otras.

Imagen de la obra 'Soñando con vistas al invierno', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

 

La razón cromática de Joaquín Capa en Galería 9

‘Colores abiertos’, de Joaquín Capa
Galería 9
Conde de Salvatierra 9, Valencia
Hasta el 16 de junio de 2017

Galería 9 acoge, hasta el 16 de junio de 2016, la exposición ‘Colores abiertos’, del artista santanderino Joaquín Capa, una selección de lienzos y obra gráfica enmarcada por la propia galería, reportadora de un lúcido testimonio conceptual que perfila, perseverantemente, la idiosincrasia del trabajo de uno de los excelsos e imprescindibles artistas y grabadores españoles del último medio siglo, autor de más de ochocientas ediciones de grabado a lo largo de su extensa trayectoria.

‘Colores abiertos’ supone un ejercicio reiterativo de las claves que vienen particularizando el devenir de sus inquietudes, asentando un mapa testimonial que huye, premeditadamente, de los microcosmos de la realidad no pictórica, solidifando un sostenido ejercicio de reflexión acerca los elementos y componentes esenciales de la pintura, polarizados en torno de motivos cromáticos que gozan ya de preeminencia desde la nominación de cada una de las obras, abogando por la centralidad del color que habita, verbigracia, en ‘Círculos azules color’, ‘Gris amarillo’, ‘Yellow yellow color’ o ‘Azul oro color’.

Imagen de la obra 'Seaside', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Imagen de la obra ‘Seaside’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería 9.

Concebidas como un encuentro molecular con los límites de la materia, las manchas de color formulan espacios abstractos, se erigen en filtros imperfilados de la realidad, en la que habitan las geometrías euclídeas, las circunferencias que moran, como una constante, en casi toda su obra gráfica y pictórica, a la que incorpora, como una dilatada novedad, el empleo de tonos fluorescentes que, combinados con el empleo de tonos unificados del collage, posibilitan piezas como las que pertecen a la serie ‘Variante’ -’Variante Amarilla (Frankfurter Allgemeine)’, ‘Variante Amarilla (The Times)’ y ‘Variante Dos Flo (Il Messaggeri)’, a la que debe sumarse la ‘Variante’ del periódico ABC, no presente en la exposición-.

La obra, la existencia y el oficio de Joaquín Capa debe entenderse mediante un planteamiento de equilibrios entre los céfiros informalistas que rubrican sus influjos y la evolución heterodoxa de su dominio con el grabado, técnica con la que su punta seca sobre el zinc ha propiciado sus definitivos surcos como referencia incuestionable en este universal territorio de la impresión y cuyos fundamentos -en sempiterna huida de los plúmbeos academicismos- se han transformado en sostenido magisterio internacional, de América Central a la cosmpolita ciudad de Bhopal -en el centro de la India- en la que le fue premiado en su I Bienal Internacional, o sus sucesivas visitas a la Universidad de Baroda -en el centro oeste del vastísimo país asiático-, desde los albores de los años ochenta.

La relación de Capa con el grabado se gesta desde la estocástica, desde su primigenio manejo con el dibujo a plumilla en tinta china, recién cumplida su formación pictórica en la Escuela de Bellas de San Fernando -en la que sería alumno de primer curso de Antoñito López (cálido diminutivo con el que el artista se refiere al ínclito pintor de Tomelloso)-, en pleno distanciamiento de los postulados realistas que se manejaban por la gélida Meseta Central, trufada de vetustos radiodores y otros motivos de lo consuetudinario que alimentaban el manejo con los óleos.

Imagen de detalle de la obra 'Variante Amarilla (The Times)', de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Imagen de detalle de la obra ‘Variante Amarilla (The Times)’, de Joaquín Capa, presente en la exposición. Fotografía: Merche Medina.

Se revelan, entonces, la figuras del grabador de orgien griego Dimitri Papagueorguiu -erigido en referencia de la técnica y sus enseñanzas desde el madrileño Estudio Boj, por el que han transitado los más ínclitos grabadores del horizonte artístico español desde 1958, Joaquín Capa entre ellos- y el artista británico Stanley William Hayter, uno de los grabadores más relevantes del siglo XX, en cuyo taller parisino -compartiendo vecindad con el conspicuo escultor suizo Alberto Giacometti- Capa, becado por la Fundación Juan March, incursiona, a mediados de los años setenta, en los territorios del empleo del color a través del aprendizaje de la técnica que porta, homónima, el también químico y geólogo londinense.

Ambas formaciones magistrales alimentan la focalización y predilección del artista santaderino durante más de tres lustros de dedicación exclusiva con las prensas, el entintado de láminas y las suaves crestas de metal que rebaban la superficie de la obra, y no sería hasta mediados de los años ochenta cuando se reconcilia con la pintura, sobre la que vuelca toda su experiencia con el grabado y a la que nutre con la interacción de texturas y el raspado como fuente de visualización de la tela, con el fin de controlar cuanto de indómito y mórbido habita en el lienzo como soporte. Existe en Capa, en consecuencia, una estrecha consanguinidad entre el grabado y la pintura, mediante una constante metodológica que impide el simultaneismo, en tanto que el artista concibe ambos territorios como oficios distintos que requieren de postulados formales antagónicos.

‘Colores abiertos’ permite, de este modo, aproximarse al oficio del sobresaliente acerbo técnico y creativo de un artista cuya perseverante inquietud por la síntesis aditiva del color ha posibilitado la génesis de un surco de abstracción que porta consigo la firma inconfundible y estilística de Joaquín Capa.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición 'Colores abiertos', en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

El artista Joaquín Capa delante de una de las obras pertenecientes a la exposición ‘Colores abiertos’, en Galería 9. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

 

Iconografía de mujer en el Ayuntamiento

Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936). Construyendo géneros   Comisariada por Mireia Ferrer Álvarez
Sala de Exposiciones del Ayuntamiento
C / Arzobispo Mayoral s/n. Valencia
Hasta el 10 de julio de 2016

La exposición ’Imágenes de la mujer en el arte moderno valenciano (1880-1936). Construyendo géneros’,  plantea una aproximación desde la perspectiva de género a los modelos representacionales mediante los cuales se ha construido la imagen de la mujer en la modernidad y cómo esta ha jugado un papel determinante en la conformación de las prácticas sociales y de nuestro imaginario colectivo. La muestra ha sido comisariada por Mireia Ferrer Álvarez, profesora del Departament de Història de l’Art de la Facultat de Geografia i Història de la Universidad de Valencia.

La exposición se estructura en cuatro temas: Mujer, muerte y enfermedad; Femme Fatale; el ángel del hogar y la New Woman. En ellos se abordan tipologías iconográficas como la Ofelia moderna, la tísica sublime, el dolce far niente, las vírgenes a medias, la animalidad, la mujer diablo, Eros y Tanathos, la prostitución, o la Nueva mujer.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la comisaría.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la comisaria.

Componen la muestra más de medio centenar de pinturas, grabados y dibujos, de artistas valencianos, entre los que se cuentan Joaquín Sorolla, Cecilio Pla, Manuel Benedito, José Benlliure, José Mongrell, José Manaut, Antonio Fillol, Arturo Ballester, Peppino Benlliure, Fernado Cabrera Cantó o Alfred Claros, entre otros.

Una propuesta para meditar sobre el papel del arte como reflejo de la mentalidad de una época y al mismo tiempo como elemento activo en la construcción del imaginario colectivo femenino.

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

La cara oculta de la fuerza femenina

Y llegas a perforarme en el blanco de mi sed, de Paula Bonet
Galería Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 4 de junio de 2016

Paula Bonet (Villa-Real, 1980) ha alcanzado la meta con la que sueña todo joven artista. Un objetivo que va más allá del triunfo y la fama. Acuñar un estilo propio que la define y la  identifica en medio de la vorágine que es hoy el arte y que, además, conecta con la sensibilidad artística imperante. Afincada en Barcelona desde hace un par de años, la artista pasó por Valencia para presentar en la Galería Pepita Lumier una exposición muy especial. ‘Y llegas a perforarme en el blanco de mi sed’ es el título poético y excesivo de esta muestra que reúne 11 óleos, 24 grabados y 30 dibujos que se podrán ver hasta el 4 de junio. Se trata de un adelanto del próximo proyecto de Bonet, el libro ilustrado La Sed, que publicará Lunwerg en octubre 2016. El texto reúne un coro de  voces de varias poetas y escritoras presididas por la dramática figura de Anne Sexton que se suicidó en 1974.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

“Lo que más me fascinó de ella es el hecho de que tratara con tanta crudeza y sin ningún tipo de censura temas dolorosos de la experiencia de ser mujer que siempre habían sido considerados tabú”, dice Bonet. “También que utilizara la autobiografía para este fin, con total libertad, sin tapujos. Me fascinó el uso que hace de la literatura para entenderse a sí misma, cómo a través de ésta conseguía encontrar cierta serenidad y alivio en el drama en el que le tocó vivir”.

Poeta suicida

Junto a su amiga Sylvia Plath, Clarice Lispector o Virginia Woolf, Sexton pertenece a la estirpe de las autoras marcadas por un sino fatal y tendencias autodestructivas. Lo tenía aparentemente todo. Belleza, talento, éxito, dos hijas, pero algo  en su interior le impedía disfrutarlo felizmente. El 4 de octubre de 1974 se puso un abrigo de pieles que heredó de su madre y, después de beberse un par de vodkas, se encerró en su garaje y puso en marcha el motor de su Cougar rojo.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

“Sexton es una de las autoras que siento como refugio, que me ayudan a entenderme y a aceptarme”, añade Bonet. “Y es una de las voces que intenta contener el personaje principal del proyecto editorial en el que estoy trabajando, La Sed. Para reflejar su angustioso universo lo que he hecho es buscar los lugares comunes, aquellos en los que me siento retratada a través de su trabajo. Una vez localizados he intentado ser tan sincera en mis imágenes como lo fue ella en sus textos”.

‘El problema está/ en que dejé helarse a mis gestos./ El problema no estaba/ en la cocina o en los tulipanes/ sino sólo en mi cabeza/ mi cabeza.’ Es uno de los poemas de Sexton que aparecen en la exposición orlado de dibujos de pájaros muertos o agonizantes, almejas fuera de temporada, lenguas humanas. “Las que presento son imágenes dibujadas con puntas de acero”, escribe la artista. “Grabadas a golpe de baño de ácido. Estampadas sobre el papel a fuerza de ser reventadas contra el tórculo”.

Domina lo sombrío, tétrico y oscuro, apenas unas cuantas pinceladas de color, ella que era tan amante del rojo. Pero asegura que no refleja un estado de ánimo depresivo, ni se trata de un punto de inflexión en su obra. “Siento una armonía y una plenitud que nunca había experimentado hasta ahora”, afirma rotunda.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Obra de Paula Bonet. Imagen cortesía de Galería Pepita Lumier.

Tiene motivos sobrados para sentirse satisfecha. Y uno de ellos es su estancia en Barcelona. “Allí  he encontrado una serenidad y calma que no había disfrutado antes. Es un lugar perfecto para la creación. Desde que llegué me vi participando de un clima sano en el que el respeto por el trabajo ajeno, la suma de fuerzas entre creativos de distintos ámbitos y las ganas por seguir y por construir me hicieron sentir muy cómoda. Es un lugar perfecto desde el que continuar cuestionándose y continuar trabajando”.

Licenciada en Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, Bonet amplió su formación en Santiago de Chile, Nueva York y  Urbino. Comenzó su carrera centrándose en el óleo y el grabado y, a partir de 2009, decidió dedicarse a la ilustración. Sus retratos de mujeres, de los que ella misma ha sido modelo algunas veces, expresan una atinada combinación de fragilidad y fortaleza femenina que conecta con el sentir de las jóvenes de hoy. Practica un tipo de ilustración aparentemente sencilla de líneas limpias y tintas de color sólo en algunos puntos de la imagen en blanco y negro. Como ella mismo ha dicho en varias entrevistas, es un concepto de dibujo “muy íntimo”.

Su primer trabajo como autora, ‘Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End’ es un libro muy personal acerca de las cosas o situaciones que se acaban en el momento que menos se espera  destrozando los planes presentes y futuros. El duelo y el dolor por esa situación ilustrado con delicadeza y realismo en la misma proporción. También ilustró ‘La petita Amèlia es fa gran’ (La pequeña Amelia se hace mayor), un relato infantil de Elisenda Roca.

Paula Bonet. Fotografía de Noemí Elías.

Paula Bonet. Fotografía de Noemí Elías.

Bel Carrasco

V Bienal Internacional de Grabado Aguafuerte 2016

Convocante: Asociación Cultura para las Artes de Valladolid
Dotación: 11.500 euros
Modo de presentación: preselección vía e-mail
Plazo de admisión: hasta el 15 de abril de 2016

BASES V BIENAL INTERNACIONAL DE GRABADO AGUAFUERTE 2016

1 – La Asociación Cultura para las Artes de Valladolid, Grupo Aguafuerte, en colaboración con la Excelentísima Diputación de Valladolid y el Excmo. Ayuntamiento de Valladolid convoca la V Bienal Internacional de Grabado Aguafuerte de Valladolid a la que podrá concurrir cualquier artista nacional e internacional.

2 – PRESENTACIÓN Y PLAZOS

Cada artista podrá presentar un máximo de dos obras originales realizadas obligatoriamente en el sistema de grabado calcográfico (buril, punta seca, aguatinta, aguafuerte, aguada, manera negra, barniz blando, etc.) que se podrán combinar con técnicas complementarias que el artista considere oportunas, incluidos los procedimientos digitales. No se admitirán obras que hayan sido presentadas y premiadas con anterioridad. Las obras deberán estar realizadas durante los años 2015 o 2016. No podrá concurrir al premio el ganador de la convocatoria anterior. La medida de cada estampa sobre papel no excederá de 112 x 76 cm, y la estampa tendrá un mínimo de 55 x 40 cm.

3 – PRESELECCIÓN

Los candidatos enviaran por e-mail, a partir del 1 de febrero y hasta el 15 de abril de 2016:

Fotografías de la obra. Formato jpg. el peso de la imagen oscilará obligatoriamente entre 500 KB y 1 MB. En los pies de foto se indicará apellidos y nombre.
Un currículum resumido
Técnica y dimensiones de la obra.

Toda la documentación habrá de ser enviada a la siguiente dirección de e- mail: aguafuerte@grupoaguafuerte.org

La decisión se comunicará por e- mail a todos los candidatos, antes del 30 de abril 2016.

4 – ENVÍO DE LAS OBRAS PRESELECCIONADAS

Las obras preseleccionadas se podrán enviar ya enmarcadas y protegidas con metacrilato.

Al dorso de las obras se indicará claramente:
Apellidos y nombre
Título de la obra.
Técnicas
No se admitirá las obras que no vengan con los datos anteriores.
Indicar correo electrónico – e-mail.

Las obras seleccionadas convenientemente embaladas y protegidas deberán ser enviadas, por cuenta del autor, a la dirección de:

Transportes Cuellar
Avda. del Norte de Castilla, n.o 30. Polígono de Argales. 47008 Valladolid- Spain
Antes del 15 de Mayo 2016.

El envío y retirada de las obras serán por cuenta del artista, sin que corresponda reclamación alguna por posibles extravíos o desperfectos que se puedan producir en el transporte. La Asociación Cultura para las Artes pondrá el máximo cuidado en la manipulación de las obras enviadas, pero no responderá de desperfectos, robos o extravíos que pudieran derivarse del trasporte o accidentes imprevisibles.

5 – SELECCIÓN DE LAS OBRAS PREMIADAS

Un jurado que estará compuesto por distintas personalidades del mundo de las artes designará los premios, y cuya composición se dará a conocer con el acta de fallo del mismo, Todas las obras seleccionadas formaran parte de la exposición que se realizará en la sala de exposiciones del Palacio Pimentel de la Diputación de Valladolid en el mes de Junio de 2016. El fallo del jurado se hará público antes de la realización de la exposición, comunicándose por mail a los participantes y por teléfono a los premiados. Se editará un catálogo con las obras seleccionadas. Los participantes
autorizarán a la organización para poder fotografiar las obras y reproducirlas en el catálogo con fines promocionales. Cada participante recibirá un catálogo. Las decisiones del jurado son inapelables.

6 – PREMIOS

1.er Premio dotado con 5000 € que concede el Excmo. Ayto. de Valladolid

2º Premio Aguafuerte dotado con 4000 €

3er. Premio dotado con 1.500 € Concedido por Excma. Diputación de Valladolid

4.o Premio dotado con 1.000 € Concedido por Cárnicas Poniente.

Estos premios estarán sujetos al impuesto sobre la renta de las personas físicas, de acuerdo con la legislación vigente.

El ganador del primer premio enviará una edición de quince grabados firmados y numerados por el artista.

El ejemplar presentado al concurso pasará a formar parte de los fondos del Ayto. de Valladolid.

El segundo premio quedará en propiedad del Fondo de la Asociación Cultura para las Artes, el ejemplar presentado más una edición de cinco ejemplares firmados y númerados por el artista.

El tercer y cuarto premio el ejemplar presentado quedara en propiedad del Fondo de la Asociación Cultura para las Artes, y uno más que enviará el artista para los patrocinadores del premio.

7 – DEVOLUCIÓN

Las obras seleccionadas y no premiadas serán reexpedidas a portes debidos a los participantes, por Mail Boxes, en el plazo de 30 días una vez finalizada la exposición. Los envíos procedentes del extranjero deberán venir acompañados de “cupones” respuesta internacional de correos» que cubran la totalidad de los gastos de envío en su envoltorio original. En caso de que las obras no estén acompañadas de cupones, los autores deberán gestionar la recogida de la obra por la compañía que deseen.

8- La presentación de las obras a concurso implica la aceptación total de las presentes bases.

Bases completas
Imagen: obra de Fátima Conesa, artista ganadora en la pasada edición.

Surcando L’Horta valenciana

‘Solcades’ de María José Planells
Galería 9
C / Conde Salvatierra, 9. Valencia
Hasta el 15 de abril de 2016

‘Solcades’ es un conjunto dinamizador de varias disciplinas que giran entorno a una misma idea. Obra gráfica, instalación, libro de artista e incluso una acción performática, son los enclaves que la artista utiliza para poner en valor a la mujer desde una perspectiva que podría resultarnos muy cercana. Mezclando técnicas de grabado como el grabado calcográfico, la litografía, el linograbado o la xilografía, Planells consigue crear texturas que hacen de su estética algo reconocible.

Tomando la premisa de que las mujeres han sido, desde siempre, las responsables de aportar alimentos y cuidados a los hijos, María José Planells forma un discurso de visibilización de este papel. Una verdad que ha sido, en muchas ocasiones, olvidada y menospreciada. De este modo, tomando como referencia próxima a las mujeres de L’Horta de Valencia plantea un recorrido expositivo en el que desea crear una dualidad continua entre el cuerpo humano y la naturaleza. De ahí que prácticamente todas sus piezas posean ese carácter natural que se ve claramente reflejado en obras como ‘Celular I’ (2016) o ‘Petjada arrel’ (2014).

'Celular I' (2016) Litografía. Imagen cortesía de la galería.

‘Celular I’ (2016) Litografía. Imagen cortesía de la galería.

El título de la exposición se toma de una de las piezas centrales, ‘Solcades’ (2016), que podría resumir perfectamente el doble significado de toda la exposición. Dicha pieza se compone de una litografía y fotolitografía que se expande por el suelo, escribiendo con tierra oscura la palabra que parece repetirse: solcades. Esta obra parece haber sido elegida para explicar el conjunto de la exposición.

Se recoge de ella un un doble significado relacionado con la palabra. El grabado, como técnica principal, lleva implícito una hendidura en el papel, un surco que, al finalizar, acabará conformando la obra. Al mismo tiempo, a raíz del sugerimiento continuo de lo agrícola que la artista no olvida en ningún momento, se forma la imagen mental de un surco de tierra que va tomando forma conforme observamos la exposición. Desde luego, la artista Maria José Planells ha conseguido dejar huella con sus leves y etéreos grabados.

'Solcades' (2016) Litografía y fotolitografía. Imagen cortesía de la galería.

‘Solcades’ (2016) Litografía y fotolitografía. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

VII PREMIO ATLANTE DEL MUSEO DEL GRABADO DE ARTES

Convocante: Museo del Grabado a la Estampa Digital de Artes
Dotación: 13.900 euros
Modo de presentación: envío de la obra
Plazo de admisión: hasta el 30 de abril de 2016

VII PREMIO ATLANTE DEL MUSEO DEL GRABADO A LA ESTAMPA DIGITAL DE ARTES:
1- Podrán participar todos los artistas nacionales y extranjeros que lo deseen. Las obras deberán estar ejecutadas necesariamente en cualquiera de los sistemas y técnicas del arte gráfico, incluidos los procedimientos digitales y electrográficos, que considere conveniente el artista.

2- Se admitirán como máximo dos obras por autor. El tamaño del papel será de 38 cm x 28 cm. El artista podrá utilizar las tintas y matrices que estime conveniente para la estampación de los originales.

3- Los grabados serán inéditos y no haber sido editados ni numerados. Los premios otorgados conllevan la edición de las obras premiadas en 25 ejemplares y su entrega a la Fundación Museo de Artes.

4- Se establecen: Premio Ramiro Carregal de grabado de 5.000€, 1 Premio María del Rosario Martín de 2500€, 2 premios dotados con 2.500 € cada uno y un premio especial de 1.400 €, para un artista nacido o residente en la Península del Barbanza y Ría de Arousa. Estos premios estarán sujetos a las retenciones marcadas por la ley.

5- Junto con la obra se adjuntará la siguiente documentación: Datos del autor: nombre y apellidos. / Técnica utilizada. Medida de la plancha/ Breve currículo artístico/ Fotocopia del DNI o pasaporte. / Dirección, número de teléfono y correo electrónico.

6- Los grabados se enviarán sin enmarcar, convenientemente protegidos a la Fundación Museo de las Artes del Grabado. Lugar de Outeiro. Artes – Riveira. 15969 (A Coruña) España, del 1 de octubre de 2015 al 30 de abril de 2016.

7- La Fundación Museo de Artes, se compromete a editar una carpeta con los 5 grabados premiados. Los ganadores, se responsabilizan de estampar, numerar y firmar los 25 ejemplares, más las 2 pruebas de artista; deberán entregar la/s matriz/ces junto a las 25 estampas a la Fundación Museo de Artes. Los 5 artistas galardonados recibirán de la Fundación una carpeta completa con los cinco grabados premiados.

8- Los trabajos seleccionados se expondrán en una de las Salas del Museo de Artes.

9- El jurado estará formado por 5 personalidades del mundo del Arte, y su decisión será inapelable. El fallo se emitirá en el plazo máximo de dos meses desde la finalización del plazo de entrega de las obras.

10- La Fundación, velará por la buena conservación de los trabajos recibidos, pero no se responsabiliza por los daños causados durante el envío y devolución de las obras. Los gastos de envío y retorno correrán por cuenta del artista. Si son envíos desde España se podrán enviar los sellos para su devolución.

11- Las obras no retiradas, ni reclamadas en el plazo de 2 meses desde la entrega de premios, pasarán a engrosar la colección de Arte Gráfico de la Fundación.

12- Las obras seleccionadas podrán ser vendidas en el transcurso de la exposición, si previamente ha sido indicado por el autor, que percibirá el importe íntegro de la venta, contactando al artista con el comprador.

13- Protección de Datos. De acuerdo a la LOPD le informamos de que sus datos personales, indicados en el punto 5, serán registrados en los ficheros automatizados o no de Fundartes con la finalidad de gestionar su participación en el concurso. Le informamos que los mismos podrán ser publicados en medios de comunicación escrito y/o digital con la finalidad de dar a conocer a los premiados, en el caso de negarse a dicho tratamiento háganoslo saber. De acuerdo a la LSSI le informamos que podrá recibir información sobre nuestra actividad, eventos y otros a través de medios electrónicos. Vd. podrá ejercer los derechos de acceso, cancelación, rectificación, oposición mediante un escrito adjuntando una copia del DNI a Fundación Museo de Artes del Grabado a la Estampa Digital, en Artes Lugar de Outeiro s/n 15969, Riveira (A Coruña). En el caso de producirse alguna modificación de sus datos, rogamos nos lo comunique con la finalidad de mantener sus datos actualizados.

14- El hecho de participar en este concurso implica que el artista acepta las bases y renuncia a cualquier tipo de reclamación.

Para más información:
Tlf: 981 871 342
Mail: fundartes@gmail.com

Imagen de portada: Discours sur les ombres (Aguafuerte / etching) 2014, de Shirin Salehi, premiada en la pasada edición

Cohen: Al(gu)ien en tierra de nadie

Lynne Cohen, restrospectiva
Comisaria: Nuria Enguita Mayo
Sala Rekalde*
Alameda de Recalde 30. Bilbao.
Hasta el 25 de enero de 2015

Lynne Cohen (1944–2014) empezó a fotografiar a comienzos de los setenta –provenía de la escultura y el grabado– los salones de sus vecinos y otros espacios íntimos que le parecieron dignos de ser retratados para “plasmar las realidades sociológicas de un mundo cambiante”, según sus palabras. Hay una curiosidad etnográfica en esa intimidad circundante pero sin ánimo científico; no data su fotos, ni revela su exacta ubicación (con la salvedad de unas pocas al comienzo) en un intento de que el relato no se someta a prejuicios geográficos, se someta a clichés culturales, o pruebas de cargo sociológicas. Es su manera de superar la anécdota visual y dotar de entidad a la fotografía al aislarla del intrusismo controlador (que las pequeñas comunidades consideran normal en el intercambio de información local).

En estas primeras fotografías hay un cierto pasmo ante la profusión de objetos, algunos curiosos, bizarros, en ese espacio de exposición que es el salón de la casa. Un espacio teatral por excelencia donde la familia representaba –simulándolas– su buena cuna y sus posibles; un lugar donde lucía la memoria familiar. Pero el moderno living tiene una incoherencia plástica que se impone sobre los objetos cuajados de recuerdos, la limpieza: el rechazo de lo deteriorado, de las manchas, de las cicatrices del tiempo.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Las primeras fotos de Lynne Cohen son casi coetáneas de aquel viejo anuncio del sacabrillos cuyo slogan gritaba “cambie el polvo por brillo natural”. Así frente el deterioro (que sí es lo “natural”), el brillo oculta el paso del tiempo y hace que la memoria familiar sea sometida también a una limpieza, a un expurgo, y a un brillar y deslumbrar en su exhibición.

La fotógrafa también nos muestra salas de clubs masculinos donde la representación se ensimisma y la intimidad grupal se sobredimensiona hasta lo kitsch: hombres tocados de sombreros turcos con inscripciones, sillones con astas de alce, una galería de notables custodiada por un ciervo disecado. Ahí parece nacer lo que será el leit motiv de su fotografía: mostrar interiores que por diferentes razones no son accesibles.

En los comienzos son fotografías de pequeño formato con una invisible —pero perceptible— mano que gira palma arriba para mostrar las salas. Es la única presencia humana, sobreentendida: Lynne fotografía los interiores sin persona alguna (“no sabría dónde ponerlas”) aunque se puede percibir la presencia fuera de cuadro, contemplando –ufanas– su escenario favorito.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Cohen se vale de composiciones equilibradas, una iluminación bien compensada (con una exposición larga) que permita detallar todo el espacio; un punto de vista natural en altura y una acusada simetría compositiva. Así consigue distanciarse y ofrecer una mirada neutra; de modo espontáneo brota la curiosidad objetiva que desea escudriñar. Este ofrecimiento a mirar se troca en “invitación a entrar” cuando sus fotos pasan a formato más grande al inicio de los 80. La ausencia de personas, la desaparición de la autora y el tamaño grande hacen que la retrospectiva de la Sala Rekalde sean más de sesenta ventanas a las que asomarse.

Agotado el tema de los livingroom y los clubs masculinos, Cohen da rienda suelta a esa necesidad de mostrar lugares poco accesibles e incluso lugares que están a dos pasos en un instante inédito. Durante el resto de su producción surgen sus series de fotografías agrupadas bajo colecciones genéricas: aulas (classroom), spas, laboratorios, warehouse, escuelas de vuelo, fábricas, instalaciones militares. Son espacios muy distintos a los salones “de exhibición” anteriores: la mano alegre que mostraba pasa a ser una mano que abre una cortina donde está lo que no se enseña (muchos a regañadientes, según comentó). Queda atrás el espejo que se mira la cara maquillada, el ornamento y la ostentación.

Cohen fotografía los órganos del sistema, donde los procesos ocultos: ahí donde se experimenta, se aprende, se descansa, se ensaya, se fabrica, se relaja, se prueba, se sanea, se almacena, se adiestra… a disparar. Pasa de una fotografía que no estaría lejos del cuché (salones y clubs en modo show), a otra mucho más distante, más cercana a la ecografía de los interiores del sistema (donde el control).

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

En la retrospectiva, la serie de Aulas es notable y se funde con la de otros espacios de entrenamiento y aprendizaje como las galerías de tiro, los simuladores o incluso las salas de baile. Son todas fotografías de gran formato lo que dota al observador de detalles e imperfecciones como abolladuras, muescas, arreglos que enriquecen el genérico título de la foto con el espacio retratado. En algunos casos muy evidente y en bastantes asalta el extrañamiento visual.

La mirada pasmada suele encontrar en el humor una manera rápida de salir de ese estado oleaginoso: buscar una ganzúa en los varios significados que la ambigüedad ofrece con la esperanza de que una de las puertas ofrezca el escape. En algunas fotografías no queda muy claro qué son, qué se hace (ni, por supuesto, quién lo hace). Los objetos no destacan en forma, ni en ubicación. Salas y estancias carentes de un punto central funcional que dé significado y ofrezca líneas de fuga hacia los matices. No, todo conjuntado y cerrado en sí mismo.

Objetos y muebles, suelos y techos, paredes, todo queda a merced de un diseño monótono de motivos geométricos o vegetales como si fuera un tejido de camuflaje (especialmente en blanco y negro). Puede ser un recibidor de un hotel pretencioso, o un espacio mixto frente una oficina industrial, o una antesala donde entregar paquetería. Mediante patrones llamativos y chillones se configura el equívoco, el pasmo, un paréntesis a nuestro mirar etiquetador. Sin buscar la sobreinterpretación que es el peligro de esta obra, ya que cualquiera de sus fotografías con maniquíes se impone casi; en una segunda observación aparece más abstracto que hay engaño, artificio y ese debate entre lo absurdo (de mirar para clasificar) y lo serio.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

De la fotografía de Cohen suele destacarse que causa inquietud por carecer de personas e inspira a percibir presencias, ausencias, incluso ver fantasmas en sus instantáneas. La habitación deshabitada se utiliza contra el que mira: anula el mirar forense, produce apariciones, la fantasía encuentra interrogantes que habitar. La perturbación no nace de ninguno de los objetos que Cohen fotografía, sino de la pérdida de éstos (de escala humana en las primeras fotografías hacia estructuras y aparatos sobrehumanos) y en consecuencia da paso a el aire; un aire vaciado que permite a la imaginación entrar y, claro, obligarla a husmear por marcas, aparatos, reflejos, ventanales y romper los confines de cada imagen.

En algunas fotografías los maniquíes, los muñecos, las siluetas de figura humana invocan la presencia humana abstracta y cosificada de las víctimas del ensayo: estar ahí para ser tiroteadas, golpeadas, vestidas. En otras hay mirillas y troneras, cabinas de observación, barricadas que materializan la presencia no visible de personas que observan y controlan; al igual que al otro lado de micrófonos y tuberías, en el origen de cableados, leyendo indicadores, medidas, ajustando parámetros. Y por último, la simple orfandad del mobiliario vacío, de las salas despobladas de baile o las aguas quietas de las piscinas acaban por imponer una nostalgia de cuerpos. No en vano Lynne Cohen tituló a sus exposiciones más famosas “Camouflage”, “Occupied territory” (Territorio ocupado) y “No Man’s Land” (Tierra de nadie). Quizá dando a entender que si bien ella no sabía dónde poner las personas, los espectadores podrían.

La última imagen de Cohen es la pared lateral de un frontón de la serie llamada classroom (algunas fotografías fueron tomadas en España en los 90). Un frontón sin números, ni los pasa y falta: las rayas pintadas revelan que no es el largo frontón clásico de pelota. Un guiño local, una manera de mirar a uno de esos espacios comunes con otro ángulo, una invitación a reposar la mirada y apreciarlo con la misma luz, sin nadie, con otra velocidad.

¿Y si se revisaran todas estas fotografías como la persona encargada de limpiar y ordenar el lugar? Como si se acabara de evaporar la última marca de agua jabonosa en el suelo y, acodado sobre un carrito de baldes y escobones, se contemplaran los espacios que otros usarán justo antes de volverse para apagar la luz. Espacios donde poder descansar nuestra mirada mientras ellos descansan a su vez de nosotros.

* La retrospectiva de la Sala Rekalde consta de 78 fotografías. Se inició en la Fundación Mapfre en Madrid en febrero de 2014. La autora se ausentó de la inauguración por problemas de salud que no pudo superar y falleció en mayo. Afortunadamente para los lectores de Makma, se puede visitar la exposición madrileña mediante una visita virtual con apoyo gráfico y auditivo en la dirección:

http://www.exposicionesmapfrearte.com/lynnecohen/visita_virtual/visita_virtual.html

Esta retrospectiva también estuvo expuesta en la Sala Vimcorsa en Córdoba. La obra completa en la web de la autora también merece una visita aunque las imágenes son de resolución media-baja: http://www.lynne-cohen.com

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Lynne Cohen. Exposición organizada por Fundación Mapfre y Sala Rekalde.

Jorge Laespada

Tiepolo y sus retratos de fantasía

Giandomenico Tiepolo
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 20 de abril, 2015

¿Pueden convivir las obras de arte sean de la época que sean? ¿El mural más reciente de Banksy o la última ilustración de Pawel Kuczynski por ejemplo con un grabado de Goya? Las afinidades y divergencias entre las obras podrían tener que ver, más que con el tiempo, con la manera de ver el mundo de los artistas. Miró puede ser más afín a un artista pictográfico de hace doce mil años que a cualquier expresionista de su época.

Los que se interesan sólo por lo último de lo último, o los que consideran que arte es sólo lo que hicieron los clásicos, o sea, que murió antes del impresionismo, creen en la idea de la evolución (o involución) del arte. Pero puede ser que no tenga nada que ver con eso. Que las obras simplemente coexistan.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Al fin y al cabo, la evolución es una idea que afirma la existencia de un punto fijo desde el cual arranca todo el proceso. Pero el caso es que aquí no hay ningún punto fijo, ningún centro sobre el que gire nada. Por tanto, no hay proceso lineal. Parece más bien que en el arte el punto es móvil y se desplaza con cada obra que se crea. Como si no pudiera parar quieto. Los estilos se suceden recogiendo elementos de los otros estilos, modificándose y envolviéndose continuamente. Es como un ADN en el que todo está en todo.

Por esas afinidades y divergencias, el tiempo, en el arte, se esfuma, y en su lugar aparece la simple comunicación entre las obras, que parecen hacerse confidencias, como invitados en una fiesta con ganas de conocerse, o que discuten y, al hacerlo, se revelan sus tensiones íntimas, como en una cena de navidad −aquello que más les preocupa o que precisamente mejor (o más dolorosamente) las define.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Bingyi, por ejemplo, con su pandemonium de luces y sombras, tendría mucho de qué hablar con Turner, pero también, por contraste, con su actual coetánea He Zhihong. Los poéticos paisajes de esta, a su vez, convivirían perfectamente con los de Constable, Friedrich o incluso Cézanne, pero se destacarían sobre todo si se encontraran con los de Van Gogh. O en fin, si los retratos en lejía de Barceló tuvieran delante los de Giandomenico Tiepolo que el Museo de Bellas Artes de Bilbao acaba de presentar en su nueva exposición, en colaboración con BancaMarch y Consulnor.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Cortesía de Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de Giandomenico Tiepolo. Cortesía de Museo de Bellas Artes de Bilbao.

No son retratos de personas concretas, sino de fantasía, es decir, son inventados. Y lo que Tiepolo ha inventado son tipos genéricos –tres hombres maduros con toque oriental y ocho mujeres jóvenes pintados con un estilo que recuerda a Rembrandt-. Están fechados alrededor de 1768 cuando aprovechó su estancia en Madrid, a donde había ido con su padre y su hermano para pintar al fresco varios techos del Palacio Real.

Al no representar a nadie en concreto, este artista se decide por pintar tipos, como si dijéramos a la manera de Jung, es decir, arquetipos. Su preferencia son los filósofos de la antigüedad, en cuanto a los hombres, y su ideal de belleza femenina en el caso de las mujeres (inocencia, austeridad, personalidad, decisión, bondad). Temas estos que, por sí solos, abren un sin fin de interrogantes.

Completa la exposición doce aguafuertes cedidas por la Biblioteca Nacional de España.

Retrato de mujer de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Retrato de mujer de Giandomenico Tiepolo. Imagen cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres