“Mi mami es 2.0”

¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí
Grafito Editorial
Splash Sagunt Comic Festival
Jueves 11, viernes 12 y sábado 13 de febrero de 2016

Las redes sociales no sólo han atrapado a los jóvenes. Los mayores también se han enganchado lo que tiene inesperadas consecuencias en el ámbito familiar. ¿Qué es lo peor que te puede pasar si tu madre tiene Facebook?

“Que se pase el día comentando asuntos privados en el muro público”, responde Carles Ponsí, autor de un desternillante cómic sobre el tema que acaba de publicar el sello valenciano valenciano Grafito Editorial. “Muchas madres de amigos lo hacen, y es desternillante. Una vez leí un comentario de una que decía ‘Te dejaste el Hemoal en casa’. Glorioso”.

Viñeta de ¡Socorro! Mi madre tiene facebook', de Carles Ponsí. Imagen cortesía del autor.

Viñeta de ¡Socorro! Mi madre tiene facebook’, de Carles Ponsí. Imagen cortesía del autor.

Del clásico mamporro de zapatilla al golpe de ratón. Tu peor pesadilla se hace realidad. Has recibido una solicitud de amistad de tu madre en Facebook. Algo terrible, pero sólo el principio.

Este cómic de 96 páginas ayuda a sobrevivir al nuevo tipo de madre 2.0. Gran experto en el tema, Ponsí aconseja que nunca enseñes a tu progenitora “que existe un botón con el cual puedes ocultar las cosas que no quieres que vea tu familia”, indica.  “En general, mejor dejarles que lo descubran solas. Mi madre hace unos descubrimientos alucinantes. Lo último una web que te selecciona vistas random de Google Street View que es genial”.

¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí. Imagen cortesía del autor.

¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí. Imagen cortesía del autor.

Carles Ponsí adelanta un futuro muy real en el cual el protagonista vive rodeado de familiares que se inician en las nuevas tecnologías y convirtiéndole en un cómodo servicio de asistencia técnica.

“A los mayores les cuesta mucho aprender que Twitter es una red social muy loca repleta de sarcasmos y trolls provocadores”, comenta. “Lo que más disfrutan  es  poner un álbum con 300 fotos de sus hijos y nietos para que lo vea todo el mundo. Un sueño hecho realidad”.

Como antídoto a un posible enganche a las redes, Ponsí recomienda leer cómics. “La adicción se debe en parte en basar nuestro ocio y nuestro contacto social en lo que podemos hacer por la pantalla. ¡Pero eso lo podemos disfrutar más allá! El ocio está por todas partes, las personas con las que hablamos son de carne y hueso ¡Vayamos a encontrarlas! Hay que ver este medio como un complemento, no una parte de nuestra vida”.

Portada de ¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí. Grafito Editorial.

Portada de ¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí. Grafito Editorial.

¡Socorro! Mi madre tiene Facebook es el quinto título que publica el sello valenciano Grafito Editorial. El álbum sale a la venta este mes y se puede comprar en la tienda on-line de la editorial y en las librerías que lo soliciten. El primer comprador se ahorrará gastos de envío y recibirá tres regalos. Una guía indispensable para sobrevivir a los ataques geeks de cualquier miembro de su familia, un póster a todo color,  y una ilustración con su madre en modo hacker. Los que compren el cómic antes del 29 de febrero entrarán en el sorteo de una página original firmada por Carles Ponsí.

La gira de presentaciones y sesiones de firmas  comenzará los días 12, 13 y 14 de febrero, en el stand de Grafito Editorial, durante la celebración de las jornadas de cómic Splash Sagunt Comic Festival.

Mami 2.0.

¡Socorro! Mi madre tiene facebook, de Carles Ponsí. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Google Maps, el desenfoque necesario

Yasmina Morán / Sergio Luna, Out of focus
Centro del Carmen
C/ Museo, 2. Valencia
Hasta el 8 de febrero de 2015

Marshall McLuhan, allá por 1964, hacía referencia a una observación de Howard K. Smith acerca de la televisión: “Las cadenas se alegran si levantas una polémica en un país a veinte mil kilómetros de aquí. No quieren controversia, ni verdadera disidencia en casa”.

Si bien actualmente se mantienen las presiones sobre los medios que informan acerca de asuntos incómodos a las estructuras de poder, lo cierto es que las cosas han cambiado con el tiempo y con el desarrollo de nuevas tecnologías de la comunicación, así como con su aplicación en herramientas dispuestas a la interacción de los usuarios. La energía eléctrica fue el principio de estos cambios, no solo por su aplicación práctica a la vida de las personas sino por los cambios de comportamiento social que ha llevado consigo. McLuhan1 indicaba que “puesto que la energía eléctrica es independiente del lugar o de la operación productiva, crea patrones de descentralización y de diversidad (…). Las personas apiñadas alrededor de un fuego o de una vela por la luz o el calor tienen menos oportunidad para dedicarse a pensamientos o actividades independientes, que las personas que disponen de luz eléctrica”. Es largo el proceso de aprendizaje humano para otorgar al individuo la autonomía necesaria, para lograr la libertad suficiente que rompa con los comportamientos gregarios, pues una cosa son las proclamas de libertad e igualdad de las cartas magnas y otra bien distinta son los límites establecidos por el pensamiento convencional. Nuestros usos y costumbres a lo largo del tiempo nos han definido como una sociedad conformista, poco dada a elevar su queja más allá de la barra de un bar.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

El proyecto de Sergio Luna y Yasmina Morán, Out of focus, viene a contradecir esta última afirmación, como parte de un proceso de reconquista simbólica de la autonomía personal, que casa con la recientemente recuperada capacidad de respuesta ciudadana ante los abusos de las élites. El proyecto Out of focus establece su eje de acción en la plataforma de realidad virtual Google Street View, que se ocupa de realizar una cartografía global en continuo crecimiento, mediante imágenes tomadas periódicamente en los espacios públicos de las urbes. Un propósito que en ocasiones violenta los límites de la privacidad y redefine el sentido del espacio público propiciando una representación ficcional, hiperrealista, que transforma los lugares en escenografías y los sujetos pasan a ser interpretados objetualmente.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

En la página web de Google Street View se menciona que “el nuevo Google Maps recoge todas las imágenes de cualquier ubicación, desde el espacio hasta a pie de calle, en un único sitio, lo que te permite explorar el mundo desde cualquier ángulo”. El problema es que esa “exploración” topa en ocasiones con límites legales o, cuanto menos, puede generar situaciones incómodas que la compañía ha ido abordando, desde el difuminado de rostros a las matrículas de coches para preservar la privacidad. De entre esas mejoras, se da la opción a los usuarios de solicitar el difuminado de sí mismos, de sus familiares, su automóvil o su casa.  Una medida que desea transmitir la idea de libertad y potestad individual, al abrigo del espejismo de la participación2.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

La acción de Sergio Luna y Yasmina Morán a través de este proyecto consiste en adoptar diferentes personalidades para comunicarse con Google y lograr modificar el gran tapiz de Street View, desenfocando rostros, vehículos y viviendas, provocando “accidentes” en la metarrealidad representada. Ese es el derecho que asiste a los ciudadanos en el escenario comunicacional como miembros de comunidades identificables, cuyas relaciones en público “hace del anonimato una auténtica institución social (…) Permanecer en el anonimato quiere decir reclamar no ser evaluado por nada que no sea la habilidad para reconocer cuál es el lenguaje de cada situación y adaptarse a él”3. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha reconocido recientemente el “derecho al olvido”, que supone la defensa de la protección de datos frente a principios como la libertad de expresión, y obliga a buscadores como Google a suprimir información relativa a terceras personas que así lo soliciten. En el caso de Street View, el remapeo se repite cada cierto tiempo y condiciona en todo caso al usuario a repetir la gestión de “desenfoque”, pues nos encontramos con una máquina del tiempo que no solo nos permite el desplazamiento geográfico, sino también temporal.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

En 1984 William Gibson acuñó el término ciberespacio en su novela Neuromante, considerando la ciberciudad como una “alucinación consensual”. “El concepto de ciberciudad propone la imbricación y convergencia de dos relaciones en (y entre) los lugares urbanos: las mediadas por las nuevas tecnologías y las articuladas a través de la presencia humana y el movimiento (…) Podemos considerar la ciberciudad, desde ese enfoque, como una ciudad metáfora en la cual las dimensiones de tiempo y espacio de la ciudad tradicional están siendo modificadas y reconstruidas por el impacto de las nuevas tecnologías, particularmente por Internet”4. De este modo el territorio se convierte en un “fluido de imágenes sin relación espacial y temporal entre ellas, ya que se emiten todas al mismo tiempo. En la ciberciudad los límites desaparecen y los espacios urbanos se sumergen en un continuo, mientras el tiempo se reduce a repeticiones compulsivas”5.

Out of focus interviene en la representación de lo real con el propósito de introducir elementos de subjetividad que alteren el patchwork visual creado por Google. Esa imagen totalizadora y su empeño por convertirse en una realidad absoluta se ve interpelada por la creación de historias ficticias que Luna y Morán logran insertar en esa construcción artificial, cuestionando los límites de la percepción, la vulneración de la privacidad y la ineludible estructura de vigilancia en la que los individuos se ven envueltos. La capacidad de intervención se encuentra limitada, por lo que no es fácil ir más allá de los gestos que, aunque no logran cambiar el estado de las cosas, sí nos ofrecen estímulos para la reflexión acerca del funcionamiento del mundo que nos rodea.

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

Yasmina Morán / Sergio Luna. Out of focus. Cortesía de los artistas

José Luis Pérez Pont


1 McLUHAN, Marshall. Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano. Paidós Ibérica, Barcelona, 2009.
2 MIESSEN, Markus. La pesadilla de la participación. Dpr, Barcelona, 2014.
3 DELGADO, Manuel. El espacio público como ideología. Los libros de la catarata, Madrid, 2011.
4 VV.AA. Paseando por la ciberciudad: tecnología y nuevos espacios urbanos. UOC, Barcelona, 2006.
5 GARCÍA VÁZQUEZ, Carlos. Ciudad hojaldre. Visiones urbanas del siglo XXI. Gustavo Gili, Barcelona, 2004.