“Soy un consentido del poder y eso es triste”

Yo, Quevedo, de Moncho Borrajo
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 7 de diciembre

Dice de su último espectáculo ‘Yo, Quevedo’ que es una crítica “muy voraz” contra la monarquía, personificada en el anterior Rey Juan Carlos. Pero, por muy voraz que sea, parece que la provocación ya no es motivo de escándalo. “Es muy difícil provocar ahora”, asume con resignación Moncho Borrajo. “La gente está más acostumbrada, ya no se sorprende tan fácilmente”. Diríase que la provocación, más que en la ficción, está del lado de la realidad, nutrida de continuos casos de corrupción. “Yo soy un consentido del poder y eso es muy triste porque significa que estás en sus manos”. De manera que Moncho Borrajo se limita a actuar en salas pequeñas, “porque ya no te dejan estar en los grandes medios”.

‘Yo, Quevedo’, que se presenta en el Teatro Talia, sigue en la línea de lo que más le motiva al humorista gallego: “Me gusta la provocación y la escatología”. La primera, queda dicho, forma parte ya de la propia sociedad, de forma que el recurso a la sorpresa quedaría en manos de la segunda. Si no fuera porque la escatología se relaciona con lo inmundo tanto con la predicción del apocalipsis, también de moda. Así las cosas, a Moncho Borrajo no le queda otra que meterse en la piel de Quevedo y, como el ilustre provocador del Siglo de Oro, “atacar dando la cara, cosa que no hizo el ladino Góngora”.

Moncho Borrajo en 'Yo, Quevedo'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Moncho Borrajo en ‘Yo, Quevedo’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Para ello, Borrajo hace uso de un 70% de guión escrito y un 30% de improvisación, para lo cual Quevedo le viene de perilla. “Me identifico con él; creo que somos personas necesarias”. Necesarias en tiempos de gruesos debates, donde predomina lo gordo del lenguaje, su grasa, frente a las magras palabras. “Mis tacos siempre han sido para molestar, pero a mí me educaron sin odio”. Por eso apela, más allá del grueso espectáculo, a la inteligencia. “Entonces molestaba que el maricón fuera inteligente”. Y lanza uno de sus tantos titulares: “A la gente hay que juzgarla de cintura para arriba, que es donde está el corazón y la cabeza”.

La trama de ‘Yo, Quevedo’ se ubica en una clínica para artistas descarriados, lo que permite a Borrajo desdoblarse en el hiperbólico literato del Siglo de Oro y en el irreverente humorista actual. “Es una crítica directa con nombres y apellidos, porque si antes estaban los brotes verdes de Zapatero, ahora está quien se los ha fumado”. Y arroja otro de sus titulares: “Ahora tenemos Rinconete, Cortadillo y Nicolás”. Toda esa crítica voraz forma parte de su manera de entender el teatro o el cabaret por el que siente más inclinación: “La mejor forma de decir verdades es con pomada, con humor”. Aunque enseguida suelte un exabrupto: “Este país está llenos de tontos”.

El espectáculo del Talia, que permanecerá en cartel hasta el 7 de diciembre, cuenta con la participación de Lucía Bravo, en el papel de una “enfermera tipo Alguien voló sobre el nido del cuco”, y Carlos Latre, poniéndole voz al Rey Juan Carlos y al presidente Rajoy. Borrajo, que anunció su retirada cuando cumpla 70 años (ahora está punto de los 65, edad en la que murió Quevedo), piensa cerrar con ‘Moncho Panza’ la trilogía que inició con ‘Golfus Hispánicus’. Como recuerda en un soneto Moncho Borrajo, haciendo de Quevedo: “Tan solo soy, cual cómico pretendo, utilizando mi humilde destreza, sacaros del umbral de la tristeza, donde nos tienen ladrones de abolengo”.

Escena de 'Yo, Quevedo', de Moncho Borrajo. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Escena de ‘Yo, Quevedo’, de Moncho Borrajo. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Salva Torres

Travesías

Travesías
Reales Atarazanas de Valencia
Del 23 de octubre 2014 al 6 de enero 2015

En este año 2014 se cumplen dos décadas de la celebración de la exposición Muelle de Levante (Club Diario Levante, Valencia 1994), una referencia representativa de la nueva pintura figurativa española, cuyo núcleo levantino fue denominado “neometafísico” para distinguirlo de otras fenómenos artísticos como La Nueva Figuración Madrileña o la pintura sevillana de los ochenta.

Fue en la década de los años 90 cuando, desde posicionamientos individuales y unas claves comunes, un grupo de artistas manifestó un modo de entender la pintura basada en la tradición y las aportaciones de la vanguardia. En el eje mediterráneo, y especialmente en la Comunidad Valenciana, fue donde se localizó su epicentro más activo. Esta original propuesta se nutre de influencias tan variadas como el cómic, el cine, la literatura, la arquitectura o la propia pintura.

Dis Berlin. Cantos, Arquitectura moderna. 2012. Acrílico, vinílico y óleo/lino. 195 x 195 cm.

Dis Berlin. Cantos, Arquitectura moderna. 2012. Acrílico, vinílico y óleo/lino. 195 x 195 cm.

Gran parte de los artistas que hace veinte años formaron parte de Muelle de Levante, y algunos más que podrían haber participado, se reagrupan dos décadas después en la exposición Travesías. Una muestra que quiere ser, ante todo, una celebración de aquel acontecimiento analizando el estado actual de dicho fenómeno artístico y de la sólida trayectoria de los artistas que, de un modo u otro, han participado en su desarrollo.

Joël Mestre. Pecio nacionalista. 2012. Pigmento y látex sobre loneta. 195 x 150 cm.

Joël Mestre. Pecio nacionalista. 2012. Pigmento y látex sobre loneta. 195 x 150 cm.

Sus múltiples referentes culturales abarcan desde Tintín a Micky Mouse, de Moby Dick al western, del racionalismo o el cubismo arquitectónico al surrealismo, de Modiano a Góngora, pasando por un conocimiento exhaustivo de la historia del arte y el influjo de poéticas de pintores orillados por las vanguardias conceptuales como Hopper, Morandi, Deineka, De Chirico o Balthus.

Teresa Tomás. Terciopelo azul. 2014. Óleo/lienzo. 195 x 130 cm.

Teresa Tomás. Terciopelo azul. 2014. Óleo/lienzo. 195 x 130 cm.

Travesías muestra una representativa variedad de poéticas, donde se incluyen desde concepciones próximas al realismo como las de García-Alix, Flores y Carratalá, a las abstracciones de Dis Berlin, Cordón, Domènech y Mollá. Entre los dos extremos podemos encontrar las complicidades con la imagen fotográfica, el cine y los media, presente en la obra de Sicre, Charris, Villalba, Rubert, La Mutua Artística y Tena. La figuración esencial de Balanzà, Mendoza, Bloise, Esteban, Gálvez y Tarazona. Los espacios híbridos de Rojas y De la Torre. Para concluir con las imágenes sintéticas de Mestre, Cuéllar, Ribes y Teresa Tomás.

Ángel Mateo Charris. Euronómadas. 2011. Óleo/lienzo. 200 x 200 cm.

Ángel Mateo Charris. Euronómadas. 2011. Óleo/lienzo. 200 x 200 cm.

La exposición está patrocinada por Heineken y cuenta con la colaboración de Mapfre, ABBA Acteón, Arte10.com, OFP Observatorio de la Figuración Postconceptual, L3C Multimedia y el Departamento de Pintura de UPV. En ella, podrá verse obra de los ya citados Enric Balanzà, Andrea Bloise, Calo Carratalá, Fernando Cordón, Juan Cuéllar, Ángel Mateo Charris, Paco De la Torre, Dis Berlin, Antoni Domènech, Pedro Esteban, Damián Flores, Alberto Gálvez, Carlos García-Alix, La Mutua Artística (José V. Martín e Iván Albalate), Joël Mestre, Tomás Mendoza, Roberto Mollá, Jordi Ribes, Antonio Rojas, Gino Rubert, Gonzalo Sicre, Jorge Tarazona, Santi Tena, Teresa Tomás y Aurelia Villalba.

Más información en http://www.figuracionpostconceptual.com