El glamour punzante de Nadia Lee Cohen

Nadia Lee Cohen. Not a Retrospective
La Térmica
Avenida de los Guindos, 48. Málaga
Inauguración: viernes 22 de febrero, a las 20.00h
Del 22 de febrero al 12 de mayo de 2019

La Térmica y Contemporánea presentan la primera gran exposición individual que hasta la fecha se ha realizado de la fotógrafa Nadia Lee Cohen, aclamada por el público y la crítica internacional desde que con solo 22 años fuera incluida en el Premio de fotografía Taylor Wessing y expusiera su obra en la National Portrait Gallery de Londres.

Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Nadia Lee Cohen (Reino Unido, 1990) es una fotógrafa, cineasta y artista de autorretrato inglesa que reside en Los Angeles (EEUU). Es esta la ciudad que más le inspira desde su primer viaje a Estados Unidos en 2014, y consecuencia de su fascinación por la sociedad americana y el suburbio, y la conformista vida en esas zonas residenciales. Ambientes que transmiten la idea de la perfección y, por ello, idóneos para hacer una punción directa y transgredirla. Nadia cuenta historias que suceden tanto en el interior de esas casas en las que los protagonistas femeninos combaten ese sofocante conformismo con el escapismo sexual, como en los exteriores, donde los rótulos y luminosos de las grandes marcas de consumo que dominan las escenas junto a guiños al mundo pop alimentan las referencias culturales de la narración.

Pippa, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Pippa, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

A primera vista, las fotografías son llamativas, glamurosas y llenas de colores saturados, pero en una inspección más cercana se detecta un elemento melancólico. Es precisamente esta yuxtaposición la que le interesa a Nadia y nos da la clave de gran parte de su trabajo. Aunque se expresa sin tabúes, ella prefiere un enfoque más sutil en lugar de crear imágenes que tengan como objetivo sorprender al espectador. De esa manera, anima a la audiencia a absorber y contemplar la narrativa detrás de la imagen que aparece ante sus ojos.

Sus fotografías enturbian los límites entre la fantasía y la realidad, lo animado y lo inanimado, desafiando la lógica con un toque de ironía y humor. Nada es lo que parece. Nadia se esfuerza en construir contenidos reconocibles para el espectador a los que añade algo que interfiere dicha familiaridad sugiriendo que hay algo fuera de lugar. De este modo, modifica la atmósfera para que esta sea un poco más sombría y rara, y pone a prueba la sensación de seguridad del espectador.

Not a Retrospectiva, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Not a Retrospectiva, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

En dichas situaciones ficticias, y en el centro de todo, se hallan las mujeres, su sujeto favorito. En cada una de las imágenes sus modelos trascienden el papel de actrices y encarnan los caracteres del personaje asignado. Nadia prefiere fotografiar gente real a modelos profesionales: Rotundas, sensuales y surreales, lejos de la belleza convencional.

El elemento de la moda en su obra es también difícil de pasar por alto, tanto por su experiencia en el diseño, como por su educación en el London College of Fashion, aunque ella admite estar más atraída por el cine (Alfred Hitchcock, John Waters, Stanley Kubrick y los hermanos Cohen) y la fotografía cinematográfica (Willian Eggleston, Philip DiCorcia, Cindy Sherman, Larry Sultan…). La exposición incluye alrededor de medio centenar de fotografías de todas las series realizadas hasta la fecha y cuatro trabajos audiovisuales.

Sarah and Friends, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

Sarah and Friends, de Nadia Lee Cohen. Imagen cortesía de La Térmica.

‘Blackstar Proyect’: Reinventando a Bowie

Blackstar Proyect
Sala Russafa
C / Dénia, 55. Valencia
Viernes 3 de febrero de 2017, a las 22.30h

Tres músicos y un artista gráfico se han unido bajo el liderazgo de Remi Carreres para realizar un proyecto en el que llevan trabajando siete meses. Blackstar Proyect, una versión realizada por ellos mismos del último álbum del recientemente fallecido David Bowie, ‘Blackstar’, publicado apenas dos días antes de su muerte y que nunca se ha interpretado en directo.

Carreres, vinculado a Glamour, Comité Cisne, Jean Montag, y Coleccionistas, junto a Samuel Reina, Pablo ‘Andreas’ Pérez, Dani Cardona y Epi Neuraska mostrarán el viernes 3 de febrero el resultado de su iniciativa en la Sala Russafa, a las 22.30 horas. Los nostálgicos del Duque Blanco tienen una cita obligada con su postre legado musical.

«La idea surgió a raíz del homenaje que le dedicamos al poco de fallecer Bowie», recuerda Carreres. «Samuel Reina, Pablo Andreas Pérez y yo interpretamos la canción ‘Lazarus’, que acababa de salir al mercado como single de su último disco. A partir de esa experiencia se nos ocurrió afrontar el desafío de trabajar todo el álbum».

Blackstar Proyect. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Blackstar Proyect. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El bajista y compositor admite que lo fácil hubiera sido hacer un concierto tipo karaoke, con los grandes éxitos que todo el mundo conoce. Pero adentrarse en estas composiciones, que muestran una nueva faceta de Bowie, resultó mucho más complicado y apasionante, les hizo crecer como músicos.

«No quisimos copiar lo que habían hecho los intérpretes de avant-jazz que acompañaban a Bowie en el estudio, sino llevar las composiciones a nuestro terreno», explica. Un costoso proceso de investigación y creación que duró siete meses. A la voz y guitarra de Reina, el saxo de Pérez y el bajo de Carreres, se sumó la percusión y batería de Dani Cardona.

«Hemos ido explorando las canciones hasta descubrir su esencia para desnudarlas y comprenderlas, porque no eran composiciones sencillas. A partir de ahí, las hemos ido vistiendo otra vez, pero con nuestro estilo, con nuestros arreglos», comenta Carreres. Quitando algunas capas de sonido, adaptando ciertos ritmos, pero manteniendo los matices que transmiten la intención del autor. Así ha surgido este Proyecto Blackstar que Carreres se aventura a pensar que hubiera complacido a Bowie. «Sobre todo porque es fruto de la pasión por la exploración, el juego y el riesgo, algo que él imprimía a todos sus trabajos y que marcó su trayectoria».

El repertorio se completa con una introducción instrumental rescatada del disco del Duque Blanco, ‘Low’ y con una canción inédita realizada para la banda sonora del musical ‘Lazarus’, que ha aparecido recientemente.

Para la puesta en escena de esta peculiar propuesta el artista gráfico Epi Neuraska ha creado unas proyecciones que se desarrollan, crecen y entretejen al ritmo de las canciones, influidas por la intensidad de la interpretación en directo. Siguiendo el espíritu de la última portada de Bowie,  la única en su discografía que no lleva una fotografía suya, sino la imagen  una imponente estrella negra, los músicos se diluyen en el escenario para dar protagonismo a un universo vivo, envolvente, que referencia al contenido del disco.

Blackstar Proyect. Imagen cortesia de Sala Russafa.

Blackstar Proyect. Imagen cortesia de Sala Russafa.

«Blackstar es una obra maestra, uno de los cinco mejores trabajos de Bowie, y queríamos que  tuviera el protagonismo completo. Pretendemos que sean más importantes las canciones que la gran figura de su autor y, por supuesto, que nuestra reinterpretación», comenta Carreres.

Los cierto es que ha sido necesario mucho trabajo para poner en pie este homenaje. «Este espectáculo sólo tiene sentido si se interpreta en vivo y con unas buenas condiciones de acústica y proyección, en un contexto que permite al público meterse realmente en el ambiente del disco y disfrutar de la despedida de Bowie», concluye el artista.

Bel Carrasco

Lo bello y lo siniestro de Crajes

Crajes
Plastic Murs
C / Dénia, 45. Valencia
Hasta el 21 de octubre de 2016

‘Lo bello y lo siniestro’ es el título de un libro de Eugenio Trías que, para el caso que nos ocupa, viene que ni pintado. Arranca el texto con dos citas igualmente pertinentes. La primera, de Rilke, dice así: “Lo bello es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar”. La segunda, de Schelling, apunta: “Lo siniestro es aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Crajes, sabiéndolo o no, sigue el rastro dejado por ambas citas en su exposición de la galería Plastic Murs. Y lo hace añadiendo otro aspecto primordial: el humor.

Con el humor o ironía a veces tierna y otras macabra, presente en sus trabajos en forma de adorables dibujos animados o escatológicos instantes amorosos, Crajes logra amortiguar lo siniestro haciéndolo soportable. Trías viene a decir que la repulsión que provoca lo siniestro, encuentra en el humor su antídoto: “Contracarga de placer opuesta a la sobrecarga de violencia con la que el sujeto reacciona al objeto que suscita en él el sentimiento de lo siniestro”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Carla Rendón y Jessica Ruiz, es decir, Crajes, muestran lo femenino como objeto de esa doble experiencia en torno a su imagen: por un lado, la belleza que encandila, y que ambas artistas recrean de forma glamurosa, y, por otro, el cuerpo que asusta por su destilado de sangre y asociación letal con el esqueleto y la muerte. “Nos interesa la dualidad”, dicen. Romper con el estereotipo de la mujer bella de la que se nutre la publicidad, para que aflore su reverso oscuro como parte indisoluble de la propia mujer. “Lo femenino como concepto de belleza es algo muy vacío, por eso lo contraponemos con algo macabro”, explican estas jóvenes artistas.

De manera que el esqueleto, tan presente en su obra, les sirve para mostrar esa parte macabra de lo femenino, al tiempo que desembraga lo siniestro para que aparezca lo fantástico. “El esqueleto siempre lo asociamos con algo malo y es algo que tenemos dentro”, señalan, para remachar: “Lo bueno y lo malo están dentro de nosotros”. Crajes lo que hace es mantener “una conversación” entre ambos aspectos, sirviéndose en ocasiones de la imaginería religiosa cristiana. De ahí el ejemplo que ponen de María Magdalena y la Virgen María: “Socialmente siempre se entiende como la una o la otra”. Crajes ve ambos aspectos de lo femenino como partes indisociables de la mujer.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

El largo título de la exposición, ‘Accipite et manduca ex hoc omnes: hoc est enim corpus meum, quod pro vobis tradetur’, que remite a la eucaristía cristiana (Tomad y comed todos de él, este es mi cuerpo, que será entregado por todos vosotros), evoca también esa violencia que anida en lo humano desde tiempo inmemorial. Violencia sacralizada que, en el caso de Crajes, aflora desprovista de representación simbólica, para someterse a la pura ficción. “No queríamos sangre realista, sino artificial”, dicen con respecto a las lágrimas rojas de algunas de sus obras.

El rojo también lo asocian al universo del cineasta Stanley Kubrick, por el que sienten predilección. “Los óleos tienen composiciones de corte cinematográfico”, resaltan. Al igual que por Courbet, de quien hicieron una versión de su polémica obra ‘El origen del mundo’, y al igual que le sucedió al pintor también ellas sufrieron críticas ahora vía internet. “A raíz de aquello, ahora mostramos el sexo de forma más explícita”. Lo cual les lleva a manifestar cierta perplejidad: “Estamos insensibilizados ante imágenes hiperviolentas mostradas en los medios y luego ven sangre en una exposición y se escandalizan”. Como tampoco entienden el “tabú que todavía existe en torno a la sexualidad de la mujer”.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

La exposición también incluye algunos bordados (“es la primera vez”) y porcelanas con imágenes alusivas a esa sexualidad incomprendida. Crajes lo que hace es poner sobre el tapete esa incomprensión que, después de todo, remite al origen mismo de la vida. De manera que Carla Rendón y Jessica Ruiz utilizan el cuerpo femenino para rendir cuentas de esa dicotomía entre lo bello y lo siniestro, poniendo el acento en este último. “Es una exposición sobre la maldad humana”, concluyen. Una maldad diluida en ácido como agente provocador.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Crajes. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Salva Torres

Música en directo para el mejor cine mudo

Cine y Música (en vivo!)
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia
MKM Special Set y proyección de Nosferatu (viernes 15, a las 20.30h)
Raisa + proyección de El acorazado Potenkim (22 de enero, 20.30h)
La Muñeca de Sal + Fausto (29 de enero, 2016, 20.30h)

Sala Russafa arranca esta semana el ciclo ‘Cine y Música (en vivo!)’ en el que se proyectarán grandes clásicos del cine mudo a los que pondrán banda sonora en directo destacados intérpretes de la escena independiente. Una propuesta que mezcla el vanguardismo de películas que han marcado tanto el rumbo de la historia del cine como el desarrollo de la estética, acompañadas de bandas que representan los caminos más iconoclastas de la nueva escena musical española.

El grupo MKM. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El grupo MKM. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La primera propuesta viene de la mano la banda valenciana de electrónica experimental MKM, que visitará el escenario de Sala Russafa acompañada por los invitados especiales Remi Carreres, músico de las bandas Glamour y Cosmité Cisne, y Avelino Saavedra, artista plástico, músico y performer.

Fotograma de Nosferatu, de Murnau. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fotograma de Nosferatu, de Murnau. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Mediante el uso de sintetizadores e instrumentos compondrán una atmósfera onírica e inquietante, perfecta para ambientar la proyección cinematográfica de Nosferatu (15 enero), película muda de 1922 dirigida por Murnau y basada en la obra de Bram Stoker, Drácula. Con una estética tenebrosa y expresionista, el film encontrará un inusitado acompañamiento en el krautrock de MKM, con aura cósmica en loops que revitalizan el espíritu investigador, libre y melódico de los 70’.

El grupo Raisa. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El grupo Raisa. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La programación se completará en las dos semanas sucesivas. El 22 de enero será el turno de  la banda madrileña Raisa, amante de la psicodelia y el rock experimental de tintes industriales y oscuros.

Fotograma de El acorazado Potenkim. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Fotograma de El acorazado Potenkim. Imagen cortesía de Sala Russafa.

En la que será su primera actuación en Valencia, pondrán música en vivo a  El acorazado Potemkin,  film rodado en 1925 por S.M. Einsestein en homenaje al 20 aniversario de la revolución Bolchevique. Una sesión que ya tuvo la oportunidad de realizar con éxito en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid.

La Muñeca de Sal. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La Muñeca de Sal. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Y el cierre llegará el 29 de enero con la veterana banda valenciana La Muñeca de Sal, caracterizados por un sonido rock y shoegaze experimental. Serán los encargados de poner música en vivo a Fausto, otro inolvidable clásico de Murnau rodado en 1926 y que recoge con impactante estética expresionista una escalofriante bajada a los infiernos.

Fotograma de Fausto.

Fotograma de Fausto. Imagen cortesía de Sala Russafa.

La autenticidad siniestra de José Hernández

José Hernández
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 6 de septiembre, 2015

José Hernández, lo recordó Manuel Chirivella, era un pintor del “soñar despierto”. De manera que cabría entroncarlo con el movimiento romántico, allí donde éste se hace cargo de la irrupción de lo siniestro como fenómeno estético allá por el siglo XIX. Romanticismo que viene a su vez a dar voz a todo aquello que la Ilustración, en tanto discurso de la racionalidad científica, negaba. De ahí que José Hernández (Tánger, 1944, Málaga, 2013) pintara despierto los sueños que sin duda nos atemorizan. La objetividad exacerbada de la vigilia dándose paradójicamente la mano con la no menos intensa visión subterránea de los sueños. ¿O habría que decir, para ser más exactos, pesadillas?

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Obra de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Porque en José Hernández se aprecia el encuentro, después de todo, de ambas tendencias disociadas de la mente humana. Por un lado, cierto naturalismo extremo, que se puede ver en la proliferación de extraños bichos y monstruos tan propios de la literatura fantástica. Y, por otro, cierto desgarro existencial, sin duda proveniente de esa misma pasión por alcanzar las capas más profundas del inconsciente. No es extraño, por ello, que ‘La metamorfosis’ de Kafka sea uno de los libros ilustrados por Hernández y, sin duda, de los mejores.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Obras de José Hernández en el Centro del Carmen.

Los artistas como José Hernández no se encuentran cómodos en los juegos de seducción y comunicación que ahuyentan lo real de la experiencia humana, para ofrecernos a cambio una visión reconfortante de nuestro paso por la tierra. Frente a esos otros discursos más amables de la lógica comunicativa o el glamour publicitario, Hernández contrapone el áspero acercamiento a la vida corrupta que el tiempo inexorablemente impone. Lo auténtico, parece decirnos José Hernández con su obra, se encuentra próximo a lo siniestro, nunca cerca de la almibarada realidad.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Ópera veneciana, de José Hernández. Centro del Carmen y Fundación Chirivella Soriano.

Esta práctica artística, que sin duda entronca igualmente con la prolongación del romanticismo que supuso la emergencia de las vanguardias, tiene mucho que ver con ese soñar despierto antes aludido. José Hernández, del que su viuda Sharon Smith dijo que trabajaba diez horas diarias en su estudio, se limitaba a plasmar lo que su mente afloraba durante su apasionada vigilia. De manera que más que interpretar los sueños que cristalizan en su premiada obra, lo que Hernández hace es dejar que estos emerjan a borbotones para captarlos al vuelo en estado de hipnosis.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Memoria meteorológica, de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

El Centro del Carmen del Consorcio de Museos y el Palau de Valeriola de la Fundación Chirivella Soriano han tenido que sumar sus espacios para acoger tamaña cantidad de seres monstruosos, a mitad de camino entre el sueño de la razón y su pesadilla siniestra. Más de 150 obras, entre las de su primera etapa (acogidas en Valeriola) y las realizadas a partir de los 80 (en el Carmen), que dan cuenta del desgarro existencial que provoca el encuentro de ambas exacerbaciones: la realista científica y la surrealista romántica.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Privilegios deshidratados, de José Hernández. Centro del Carmen.

Pinturas, dibujos, ilustraciones, carteles, esculturas y diseños de escenografías teatrales (conoció a Bacon, Buñuel, Ginsberg, Kerouac y Orson Welles, entre otros), que dejan espléndida huella del quehacer artístico del que fuera, con todo merecimiento, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1981. Un quehacer basado en la autenticidad que, al estar ligada al horror, daría pie a otra historia no menos apasionada acerca de lo siniestro como destino del arte vaciado de dimensión simbólica. José Hernández la promueve con su obra inquietante y sin duda fantástica en todos los sentidos.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Detalle de una de las obras de José Hernández. Cortesía del Centro del Carmen.

Salva Torres

ESAT, LaChapelle y otros asuntos primerizos

Exposición colectiva: alumnos de ESAT
Nou Sabors (C/Cádiz), A rajatabla, ¡Madre mía!, Moss (C/Vivons)
Barrio de Ruzafa. Valencia
Inauguración simultánea: jueves 5 de marzo, a las 19.30h

Se nota, qué duda cabe, la mano de Alberto Adsuara, el fotógrafo, el maestro. Y el fotógrafo, ahora maestro en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, ha decidido que sus alumnos de primero de la asignatura ‘Fotografía de Estudio’ se inspiren en David LaChapelle. Inspiración que se verá en uno de los cuatro locales de Ruzafa que acogerán tan primerizos trabajos. En el resto, habrá imágenes relacionadas con el objeto de la asignatura, a rebufo de la inspiración del propio aliento creativo de Adsuara.

Fotografía de Lu de López para la serie LaChapelle en la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Fotografía de Lu de López para la serie de LaChapelle en la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Tras dos meses y medio de fotografía ‘full time’, a tiempo completo, cinco días a la semana, los alumnos de ESAT («están como locos, emocionados», dice Adsuara) expondrán las imágenes fruto de tan intensa enseñanza en cuatro espacios del barrio de Ruzafa: Nou Sabors (en Calle Cádiz), Moss, A rajatabla y ¡Madre mía! (los tres en calle Vivons). Una muestra múltiple que tendrá inauguración simultánea el día 5 de marzo, a las 19.30 horas.

Fotografía de Javier Cillero para la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Tecnología de Valencia.

Fotografía de Javier Cillero para la exposición de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de la Escuela Superior de Tecnología de Valencia.

En un radio menor de 100 metros, con vistas a ser incrementado en próximas ediciones, jóvenes estudiantes de fotografía vivirán la experiencia de ver expuesta su obra recién horneada, con lo que ello supone de intensa formación y posterior riesgo expositivo. Y puestos a correr riesgos, nada mejor que tomar como modelo a LaChapelle, fotógrafo del glamour bizarro, irreverente y creador de atmósferas inquietantes. Algunas de ellas, recreadas por los alumnos de Adsuara, ya sea tomándole a él como palmaria referencia o siguiendo los consejos del maestro, también él fotógrafo de turbadoras escenografías.

Fotografía de Miguel Ángel Boto para la exposición de alumnos de ESAT en locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

Fotografía de Miguel Ángel Boto para la exposición de alumnos de ESAT en locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

La iniciativa de trabajar en grupo una fotografía, para una vez definida su puesta en escena intervenir cada cual por separado hasta conformar una serie tan homogénea como diferente, hace de la serie LaChapelle una experiencia única. Y del mismo modo que David LaChapelle transforma a iconos tan de sobra conocidos como Michael Jackson o Lady Gaga en misteriosas figuras mutadas por efecto del retoque religioso, también los alumnos de ESAT tienen la posibilidad de crear su particular escenografía,  ligeramente modificada por los diferentes retoques individuales.

Fotografía de Reveca Gómez para la exposición de alumnos de ESAT en cuatro locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

Fotografía de Reveca Gómez para la exposición de alumnos de ESAT en cuatro locales de Ruzafa. Imagen cortesía de ESAT.

La experiencia de mostrar estos primerizos trabajos en una exposición simultánea, puede tener un eco mayor de prosperar el proyecto pensado para los alumnos de tercero de fotografía. En este caso, sería el Museo de Bellas Artes San Pío V el beneficiado, al mostrar una obra más elaborada de jóvenes estudiantes que toman cuadros del museo valenciano como inspiración. Sería una bocanada de aire fresco para una pinacoteca que lo necesita. El comité científico del Consorcio de Museos tiene la última palabra. Hasta entonces, Ruzafa abre de nuevo sus puertas al arte, con esta exposición de alumnos de ESAT que viven «como locos» su tierno debut.

Fotografía de Lu de López en la exposición de alumnos de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.

Fotografía de Lu de López en la exposición de alumnos de ESAT en Ruzafa. Imagen cortesía de Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia.