Vanidad e inteligencia en la pintura

Vanidades, intelecto y espiritualidad
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 25 de septiembre de 2016

El Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana presenta la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’ de la colección Ars Citerior, en el Centre del Carme de Valencia.

La exposición, que se podrá ver hasta el 25 de septiembre, fue presentada por el director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, y por el comisario de la muestra, el coleccionista, Javier Martín. Pérez Pont señaló que “esta exposición ofrece una relectura del arte español a través de 65 obras de 53 artistas desde mediados del siglo XX hasta nuestros días abordando tres aspectos que son universales e inherentes a la condición humana como son las vanidades, el intelecto y la espiritualidad”.

“Estos tres conceptos sirven para profundizar en la obra de destacados artistas españoles como Rafael Canogar, Josep Guinovart, José María Iglesias, Manuel Hernández Mompó, Guillermo Pérez Villalta, Gerardo Rueda, o Jordi Teixidor”, explicó el director del Consorci quien recordó que “la exposición es una producción del Consorci de Museus con la colaboración de la colección Ars Citerior”.

La exposición es asimismo una oportunidad para descubrir tanto a artistas recuperados recientemente como el alicantino, Ángel Luque (que huyó a Venezuela durante la dictadura franquista), o Elena Asins, como obra inédita de importantes pintores como Yturralde, Ana Peters, Salvador Victoria, Hugo Fontela o Darío Villalba, ya que la mitad de piezas que componen la exposición se exhiben aquí por primera vez.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

El recorrido por la muestra permite reconocer las corrientes artísticas y los movimientos que han destacado en la historia del arte español como el informalismo o la pintura geométrica frente al grupo de Cuenca formado en torno a Fernando Zobel y el Museo de Arte Abstracto Español (que precisamente ha reabierto sus puertas recientemente).

Según el comisario de la muestra, “este grupo era conocido como los ‘buscadores de la excelencia’ donde se encuentra obra más lírica de Mompó, Gerardo Rueda, Gustavo Torner, o José Guerrero y alrededor de ellos Salvador Victoria, Miura, Teixidor o Yturralde, interesante movimiento sobre el que no se han hecho muchas exposiciones en Valencia y que sirvió de contrapunto a la pintura negra de los años 60 y 70”.

En esta relectura del arte español tienen cabida asimismo artistas jóvenes (en torno a 15 artistas tienen menos de 40 años) con una cierta trayectoria como Hernández Domínguez Albano (premio BMV), Marlon de Azambuja, Maya Saravia o el valenciano Manuel Blázquez (uno de los artistas seleccionados en la próxima edición del Proyecto 3 CMCV del Consorci de Museus).

“Con un carácter divulgativo la exposición acerca la obra contemporánea al público, nos recuerda el peso que han tenido también los pintores valencianos para la historia del arte español con grupos como Estampa Popular o el Grupo Parpalló y nos ayuda a prolongar esta historia hasta llegar a los artistas más jóvenes, integrarlos en ella, y apreciar así la importancia de sus aportaciones. Todo ello gracias a la generosidad de coleccionistas como Javier Martín cuyo interés y amor por el arte contemporáneo permiten que los artistas puedan seguir desarrollándose”, concluyó Pérez Pont.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía de Centro del Carmen.

Discurso expositivo

El recorrido se ha dispuesto en tres secciones claramente diferenciadas. La primera es la del entorno del hombre, el paisaje, ya sea natural como en el árbol a gouache de Joan Hernández Pijuan, o el de la tierra trabajada y modificada de la Caja Rostroll de Josep Guinovart. Merece especial atención Fondo Mediterráneo VI, donde Vicente Vela muestra restos de culturas que conocieron pasados momentos de gloria y que ahora están olvidadas en el fondo de un mar que las creó y acarició.

Dentro de esta misma sección, las obras dedicadas a las vanidades, como el lienzo Casanova de Dis Berlin, o el cartón de Los coleccionistas de Víctor Cámara, o los esquemas trazados por Maya Saravia basándose en mapas de las guerras de Irak y Afganistán.

Si continuamos la exposición, llegamos a la manifestación más propia del hombre: la inteligencia. Y con ella la capacidad de crear arte, aspecto que tal vez no tenga una utilidad práctica en sí misma, pero que le sirve para intentar conocerse y le facilita el tránsito por esta vida. Aquí apreciamos las obras monocromas de Ana Peters y Salvador Victoria; piezas informalistas de Francisco Farreras y Darío Villalba; la Praescriptura de Gustavo Torner; o la abstracción poética de Águeda de la Pisa. Y las obras integradas en la corriente geométrica de Monika Buch, Elena Asins, Carlos Evangelista o Jaume Rocamora, y el cinetismo de Marlon de Azambuja.

El último trayecto finaliza como termina la vida del hombre: con la muerte y la esperanza. Estela de Rafael Canogar, el Tríptico de las almas de Javier Palacios y la lumínica obra de José María Yturralde, nos hablan de la muerte física, la persistencia del alma y de la unión con el Universo.

Vista de la exposición 'Vanidades, intelecto y espiritualidad'. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

Vista de la exposición ‘Vanidades, intelecto y espiritualidad’. Imagen cortesía del Centro del Carmen.

 

Consuelo Císcar, ¡queda usted auditada!

Informe provisional de control financiero realizado al IVAM
Intervención General de la Generalitat Valenciana
Ejercicios 2009 al 2014
Con fecha 21 de mayo de 2015

Tarde o temprano se iba a saber: era un secreto a voces. Consuelo Císcar, más que dirigir el IVAM durante diez largos años, lo ha digerido masticándolo a dentelladas, a base de despilfarrar el presupuesto público como si de una orgía privada se tratara. Un informe provisional de control financiero realizado al Instituto Valenciano de Arte Moderno por parte de Intervención de la Generalitat así lo demuestra. El cúmulo de irregularidades es tal, ya sea a la hora de adquirir obras por encima de su valor en el mercado, tramitar comisariados a dedo, hinchar gastos de viaje o camuflar otra serie de gastos, que daría para un tratado de psicopatología económica.

Manifestación frente al IVAM. Fotografía: Tania Castro.

Manifestación frente al IVAM. Fotografía: Tania Castro.

Los ejemplos son múltiples y apabullantes. Bastará decir que, en una muestra aleatoria de obras adquiridas, Intervención concluye que en los casos de Xiaochum Miao, Natividad Navalón, Julio Quaresma, Javier Arce y Juan Carlos Nadal, sus obras The Deluge, Tiempo de arroz y sal, Della Bestia Triunphante, Removal Assignments y Haboob, respectivamente, fueron compradas por un precio superior al 1.520% (caso de la obra de Quaresma) al estimado por una valoración externa.

Tierra de arroz y sal, de Natividad Navalón. IVAM.

Tiempo de arroz y sal, de Natividad Navalón. IVAM.

Así, el precio de adquisición de Della Bestia Triunphante por parte del IVAM fue de 32.400€, frente a los 2.000 estimados. Por Removal Assignments se pagó 11.800€, cuando lo normal hubiera sido 2.500, mientras que por Tiempo de arroz y sal el IVAM desembolsó 128.400€, de los 75.000 que dictaminaba el valor de mercado. The Deluge (18.000 por 8.000) y Haboob (14.520 por 10.000) son las diferencias económicas de los otros dos casos, siempre según el informe de Intervención de la Generalitat.

Gerardo Rueda.

La moneda, el tiempo y el laberinto. Homenaje a Borges I, de Gerardo Rueda. IVAM

El IVAM también compró la obra La moneda, el tiempo y el laberinto. Homenaje a Borges II, de Gerardo Rueda, facturada en 10.586€, dentro de un lote que comprendía a su vez la donación de otras 77 obras del autor, sin que hasta la fecha haya sido entregada al instituto valenciano, al igual que sucede con 32 de las donadas. El actual director del IVAM, José Miguel Cortés, en las alegaciones presentadas al informe, manifiesta haber solicitado a la Fundición CAPA, encargada de dicha obra, su entrega “a la mayor brevedad posible”, al igual que reclama a su propietario las 32 restantes.

Haboob, de Juan Carlos Nadal. IVAM.

Haboob, de Juan Carlos Nadal. IVAM.

Los gastos de viaje y alojamiento de Consuelo Císcar durante 2009-2013 ascendieron a 137.717,82€. Gastos entre los cuales el informe detecta tres facturas de alojamiento correspondientes a tres habitaciones distintas de un mismo hotel de Basilea (Suiza) por importe de 3.825,65€ cada una. “Se ha comprobado que una de ellas corresponde al alojamiento de una persona que no tiene relación laboral con el IVAM (Pilar Mundina Gómez)”, mientras que las dos restantes “figuran a nombre de la Directora Gerente, sin que se haya podido verificar si se alojó una tercera persona sin identificar o si la habitación quedó desocupada”.

Removal Assignments, de Javier Arce.

Removal Assignments, de Javier Arce.

Lo mismo sucede con los gastos de alojamiento por valor de 855€ debidos a “una estancia de hotel de dos noches de Boye Llorens en Barcelona sin que conste relación laboral o profesional con el IVAM durante dichas fechas”. O los 12.146,76 correspondientes a gastos de desplazamiento de miembros del Consejo Rector para acudir a las sesiones de dicho órgano. Y es que, como recoge el informe, “el IVAM no dispone de ninguna norma interna que regule [esos] gastos de desplazamiento”.

Del Catálogo Razonado de Julio González, cuya obra estaba previsto se articulara en cinco volúmenes, a día de hoy únicamente publicados los del I al III, el IVAM adquirió 2.750 ejemplares, de los que se han vendido 22, 161 se han entregado de forma gratuita como protocolo y, ¡atención!, 2.567 (93,35% de los adquiridos con un coste de producción de 297.233€), “están almacenados como stock en las dependencias del Instituto”.

Los ejemplos de las irregularidades cometidas es tan amplio y revelador que José Miguel Cortés, en sus alegaciones, firmadas junto al Administrador Joan A. Llinares Gómez, afirma que “suponen un grave quebranto para el erario público y, en particular, para el maltrecho presupuesto del IVAM”. De hecho, Cortés y Llinares añaden que todos estos hechos “podrían constituir además conductas tipificadas en el ordenamiento jurídico penal”, por lo que entienden “necesario dar traslado a la Abogacía de la Generalitat al objeto de que se interpongan cuantas acciones sean necesarias”.

Consuelo Císcar. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Consuelo Císcar. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Salva Torres

Serigrafías: un homenaje a Abel Martín

Abel Martín. Serígrafo.
Fundación Museo Salvador Victoria
C/ del Hospital, 13. Rubielos de Mora (Teruel)
Hasta el 14 de marzo del 2014

Coincidiendo con el 20 aniversario de la trágica muerte del pintor y serígrafo Abel Martín, el Museo Salvador Victoria dedica una muestra retrospectiva a esta figura clave en la introducción de la  serigrafía en España durante los años sesenta del siglo XX.

Abel Martín en su estudio

Abel Martín en su estudio

El artista, nacido en Mosqueruela (Teruel), aprende la técnica del serigrafiado en Francia,  donde colabora con autores tan importantes como Hans Arp o Victor Vasarely. Cuando regresa a España, junto a Eusebio Sempere - pintor más representativo del movimiento cinético en nuestro país – comienzan una estrecha colaboración, introduciendo y divulgando la técnica de grabado que habían estado aprendiendo en París en los años 50 del siglo pasado. Uno de los encargos más destacados de Abel Martín fue el de las primeras tiradas de obra gráfica para el Museo conquese de Arte Abstracto (1963-64).

La exposición consistirá en treinta obras de autores pertenecientes a diferentes tendencias artísticas y grupos. Dentro de la línea geométrica estarán representados Alfaro, Wilfredo Arcay (quien fue maestro de Martín en París), Balart, Barbadillo, Gómez Perales, Hinterreiter, Le Parc, Palazuelo, Sempere, y el propio Abel Martín. En la tendencia figurativa Barjola y Julio González. Del grupo El Paso: Francés, Millares y Saura. Del grupo de Cuenca o, en palabras de Alfonso de la Torre, adscritos a la denominada “poética conquense”, la exposición cuenta con  obras de Bonifacio, Guerrero, Lorenzo, Mompó, Adrián Moya, Paluzzi, Rueda, Torner y  Zóbel. En este homenaje al artista aragonés, también podrá verse la que se cree fue su última obra original, fechada en 1979.

Sin título. Litografía de Abel Martín 1971

Serigrafía de Abel Martín a partir de una pintura del propio grabador

Un adiós a Rinaldo Paluzzi

Rinaldo Paluzzi, el humanista constructivo.

Rinaldo Paluzzi en su estudio. Imagen cortesía de J. Martín

Rinaldo Paluzzi en su estudio. Imagen cortesía de J. Martín

Mi interés por la pintura geométrica y constructiva, me ha impulsado a visitar muchas exposiciones de esta tendencia artística, tan poco valorada por el gran público español. Una de estas ocasiones fue en diciembre de 2000, cuando conocí por azar la obra de un artista llamado Rinaldo Paluzzi. Al ver la muestra titulada Rinaldo Paluzzi. Pinturas 1988-2000, comprendí de inmediato que aquellos lienzos y tablas que observaba eran de una geometría limpia, sin adornos innecesarios, y que obligatoriamente su autor no podía ser una persona joven. Tras investigar sobre el pintor, me puse en contacto con él, y antes de una semana estábamos tomando un café después de visitar de nuevo su exposición. Descubrí que habíamos tenido amigos comunes, como Eusebio Sempere y Abel Martín. Me explicó cómo había llegado a España a mediados de los años sesenta desde Pennsylvania, donde había nacido en 1927; sus primeros contactos  con Fernando Zóbel o Gerardo Rueda y su relación con la galería Juana Mordó, donde realizaría su primera exposición individual en 1966. La tarde pasó rápida y quedé en visitarle en su estudio de Pozuelo de Alarcón.

Un mes más tarde me reencontraba con Paluzzi, en el estudio que tenía cerca de su casa. Lo primero que llamaba la atención era la pulcritud de la sala, el orden, y una mesa de trabajo forrada con papel marrón de embalar perfectamente ajustada en sus lados y esquinas, sin un pliegue del papel fuera de lugar. La mesa era de una altura mayor de lo corriente, pero siendo Paluzzi persona que fácilmente superaría el metro noventa estaba claro que era su lugar de trabajo habitual, donde trazaba aquellas figuras geométricas que ofrecían al espectador una sensación tridimensional. 

Rinaldo Paluzzi. S/T, 2000, acrílico sobre tabla, 60 x 45cm. Imagen cortesía de J. Martín

Rinaldo Paluzzi. S/T, 2000, acrílico sobre tabla, 60 x 45cm. Imagen cortesía de J. Martín

Deseoso de poder tener uno de aquellos cuadros, le pregunté su precio, a lo que recuerdo perfectamente me contesto: “vamos a comer y luego te haré una oferta que no podrás rechazar”.

Esa misma tarde visité su casa. De sus paredes colgaban obras de amigos, regalos o intercambios que los pintores solían hacerse cuando eran menos conocidos y el precio de las obras no era lo importante para ellos, pues todos formaban un grupo que intentaba hacer llegar la pintura contemporánea a un público anclado en una  figuración de otro siglo.

No volví a ver más a Paluzzi. Me llamó por teléfono en una ocasión para comunicarme que había trasladado su estudio a Madrid, cerca de la plaza de España y le prometí que iría cuando realizase su exposición programada en el Conde Duque, lo que con la crisis no llegó a buen fin.

Mi última conversación por correo electrónico fue en febrero de 2012, a propósito de que una de sus obras estaría presente en la exposición 30 pintores de una generación irrepetible, montada en el Museo Salvador Victoria de Rubielos de Mora, en la provincia de Teruel. Le prometí reproducir una de sus obras en el tríptico que se iba a hacer para la ocasión, y se lo hice llegar tras su edición,  ignorando que esa iba a ser una manera bonita de despedirnos.

Javier Martín