Tomorrowland: El lobo de la esperanza

Tomorrowland, de Brad Bird
Con George Clooney, Britt Robertson, Hugh Laurie, Raffey Cassidy
Estados Unidos, 2015

Si hay un rasgo excepcional y admirable de la especie humana es su capacidad de crear relatos. Relatos míticos, filosóficos, científicos, artísticos con los cuales configurar y legitimar las instituciones, los pensamientos y la ética. Relatos que narran nuestro modo de moldear, pensar y crear el presente y el futuro de la humanidad.

Y sobre esta idea se asienta la película de ciencia-ficción Tomorrowland: en la fuerza del relato como espacio para orientar el futuro de la humanidad. Si esa es la premisa, hay una cuestión sobre la que pivota la historia del film de Brad Bird: ¿qué palabras compondrán el contenido del relato que dé sentido a nuestro futuro?

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de 'Tomorrowland', con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Britt Robertson, George Clooney y Raffey Cassidy en un fotograma de ‘Tomorrowland’, con la Ciudad de las Artes de Valencia al fondo.

Para contestar esta pregunta la película narra la fábula indígena de los dos lobos: “En el mundo hay dos lobos: uno oscuro que habla de desastres y desesperación y otro luminoso que inspira optimismo y esperanza. ¿Cuál vivirá? El que tú alimentes.”

El lobo de la esperanza

Tomorrowland es una anomalía dentro de las películas de ciencia-ficción actuales. En las últimas décadas los filmes de este género se han caracterizado por contar historias apocalípticas. Películas catastrofistas, entrópicas, desesperanzadoras, donde la humanidad se extingue o el planeta tierra desaparece, sin ninguna posibilidad de resurgimiento. Una ciencia-ficción fruto del relato posmoderno que ha configurado el sentido del presente y el futuro de finales del siglo XX y principios del XXI. Sí, un relato posmoderno que ha alimentado durante muchos años al lobo “oscuro” con palabras como descreimiento, relativismo, sospecha, corrupción, avaricia, hasta moldear unos  individuos apáticos y dirigir a la sociedad a la anomia.

Britt Robertson en un fotograma de 'Tomorrowland', de Brad Bird.

Britt Robertson en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Tomorrowland critica el pensamiento de este relato posmoderno o, si seguimos con la fabula indígena, lucha contra el lobo “oscuro”. Tomorrowland alimenta al lobo “luminoso” con palabras como ilusión, optimismo, creación, invención, educación, orientadas a la emancipación de la humanidad. Una luminosidad que se refleja no sólo en el obvio mensaje,  sino también en la puesta en escena -iluminación, vestuario…-  que construye.

Tomorrowland no es una buena película, a nivel estético-narrativo. Ahora bien,  es interesante  por ese énfasis que pone en marcar la importancia  de las palabras, de los relatos para insuflar “valor e ilusión” o “cobardía y desesperanza” para  ver la realidad presente y crear nuestro futuro.

George Clooney en un fotograma de 'Tomorrowland', de Bard Bird.

George Clooney en un fotograma de ‘Tomorrowland’, de Brad Bird.

Begoña Siles

Cinema Jove, a toda prisa

Presentación de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 19 al 26 de junio de 2015

“Ha sido una edición complicada de elaborar”. Es más: “Con tiempos de organización a los que no estamos acostumbrados”. Aún así, Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, no perdió en ningún momento la sonrisa marca de la casa. Como tampoco perdió el pulso José Luis Moreno, director general de CulturArts, que, a su lado, reconocía los “problemas administrativos” que han provocado el retraso organizativo. “Hemos trabajado con mucha presión de tiempo”, abundó Maluenda, para rematar: “aparte de la presupuestaria”.

La entrada tardía del equipo organizativo (“hace apenas dos meses”) ha obligado, justo cuando el Festival Internacional de Cine de Valencia celebra su 30 cumpleaños, a su readaptación por falta de tiempo. Desaparecen las secciones Cuadernos de rodaje y Actores tras la cámara. Y aunque la programación no se resiente, porque la maquinaria pese a todo está suficientemente engrasada, alguna que otra oportunidad a la hora de visionar películas de otros festivales a buen seguro se ha perdido.

Fotograma de 'Fuerza mayor', de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Menos tiempo y prácticamente el mismo presupuesto (550.000€), para sacar adelante un festival que mantiene su “rigor y coherencia de la programación, a pesar de todo”, subrayó Maluenda. Y como muestra, el Premio Luna de Valencia Especial otorgado este año al director sueco Ruben Östlund. Director desconocido para muchos, pero que demuestra con su trayectoria el espíritu que precisamente anima Cinema Jove.

“Lo que vende es George Clooney, de ahí que se haga difícil comunicar gente menos sugestiva, pero este festival es uno de los más importantes precisamente por dar a conocer directores que luego van a Cannes o Berlín”, terció la actriz Ana Álvarez, encargada de la inauguración (19 de junio) y clausura (26) de Cinema Jove en el Teatro Principal. De hecho, el propio Maluenda destacó que el festival ha ido creciendo con los años “a la vez que la carrera de cineastas que han pasado por aquí”. Y citó los nombres de Álex de la Iglesia, Santiago Segura o Juanma Bajo Ulloa.

“Que un festival llegue a cumplir 30 años es complicado”, insistió su director. Y entre los numerosos obstáculos a sortear, Maluenda volvió a señalar el trabajo a contrarreloj: “Lo más difícil ha sido gestionar el tiempo”. Y el presupuesto. “La Diputación ha incrementado este año su aportación en 15.000€, a los 6.000 habituales”. 450.000€ corresponden a CulturArts; el resto, otras instituciones y patrocinadores. “Con este dinero no tenemos posibilidad de hacer campaña en los medios”, a los que se dirigió en busca de su “complicidad”.

Fotograma de 'Involuntary', de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Involuntary’, de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Además de Ruben Östlund, que ya estrenó en España su segundo largometraje ‘Involuntary’ a través de Cinema Jove, el festival premia igualmente a Vuk Jevremovic con el galardón Especial de Animación. El ‘Futuro de Cine’ recae este año en la actriz Irene Escolar, protagonista entre otras de ‘Las ovejas no pierden el tren’, de Álvaro Fernández Armero. Y se mantienen las secciones Panorama Valenciano, Encuentros Making Off y el Encuentro Audiovisual de Jóvenes, alma máter del festival desde sus comienzos.

Eso sí, entre las preocupaciones de Rafael Maluenda no figura su futuro al frente del festival, por mucho cambio de gobierno que haya en la Generalitat Valenciana. “El festival tiene una trayectoria de absoluta independencia”. Además, precisó que él no tenía vinculación política alguna. “Se me contrató por mi trayectoria profesional” y, en todo caso, recordó que la alternancia política en otros sitios no siempre han provocado cambios en ciertas direcciones, “lo cual me parece muy saludable”. “Yo sigo trabajando”, concluyó. Eso sí, a contrarreloj.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, José Luis Moreno y Ana Álvarez, en la presentación del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, José Luis Moreno y Ana Álvarez, en la presentación del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove. Fotografía: Roberto Fariña. 

Salva Torres

Chorizos ibéricos en viñetas

Chorizos. Atraco a la española, de Ricardo Vilbol
Grafito Editorial

¿Atracar el Casino de Montecarlo para hacerse con unos eurillos y escapar de la miseria? ¿A quién se le puede ocurrir tamaña proeza? Es el ambicioso objetivo de una banda muy peculiar formada por un cincuentón que acaba de perder su empleo por culpa de la crisis, un par de yayos obsesionados por la Guerra Civil, un actor progre de boquilla, una china y otros marginados sociales como científicos y profesores en paro. El problema es que el cerebro de la operación no es un apuesto George Clooney, sino Manolo Terroba, político tránsfuga y corrupto que acaba de pasar una temporada en la sombra por corrupción.

‘Chorizos. Atraco a la española’, el segundo título de la editorial valenciana Grafito,  de Ricardo Vilbor (seudónimo de Ricardo Vila Borja) y Ricar González, es un homenaje esperpéntico y gamberro a una tradición picaresca enraizada desde hace siglos en la mentalidad celtibérica.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

“El germen de la idea surgió en un viaje  a la Costa Azul”, dice Ricardo Vilbor. “Ante lo limpio y ordenado que estaba todo se me ocurrió que sería interesante fletar desde España un autobús lleno de quinquis, navajeros y demás fauna salvaje para que robaran a gente tan pulcra y tan de bien”.

Un tiempo después, Vilbor  sufrió en carne propia el flagelo del paro y nació en su cabeza el personaje matriz de la historia, Francisco Picazo, conductor de autobús al que echan a la calle, separado y con hipoteca, que vive con su madre que lo llama Paquito. “Por entonces coincidí con Ricar González con quien ya había colaborado en Valentia, le expliqué mi idea y él comenzó a visualizarla y mejorarla”.

Chorizos arranca en una comisaría monegasca, donde un poli que chapurrea español y muestra un sospechoso parecido con Sarkozy intenta desentrañar las claves del robo al Casino de Montecarlo interrogando a una serie de  sospechosos españoles. Su superior, una comisaria que recuerda a Merkel, le presiona para que resuelva el caso antes de que acudan los odiados franceses. No va a ser tarea fácil.

Viñeta del cómic 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñeta del cómic ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Manolo Terroba

Mediante una serie de flash back el lector conoce los preparativos del golpe, orquestado por el inefable Manolo Terroba, viejo amigo del conductor de autobús, tránsfuga oportunista del partido Sociata Pasota al Popó. “Es nuestro personaje preferido”, afirma Ricar González. “Representa no sólo la quintaesencia del político español actual, sino también al hombre español poderoso y adinerado de cualquier época. Podría ser un noble medieval, un terrateniente, un cacique, etcétera. Para nosotros es incluso más que un personaje; es tridimensional. Tiene vida propia, se escribe sus diálogos y se va a llevar el 30% de los beneficios de la venta de este cómic”, bromea González.

A lo largo de 134 páginas de viñetas a todo color la acción se acelera hasta la mascletà final. Como “Giorch Cluni en Oceans Desemen o Máikel Kein en The Italian Blowjob, ironizan los autores, aunque la historia bebe de raíces más cercanas, como ‘Atraco a las 3’ o ‘El oro de Moscú’ por poner dos ejemplos.

“No nos casamos con nadie”, afirman a dúo. “En año electoral hay que decir las verdades en voz alta y romper los estereotipos y las falsas ideologías”. Por ello han elaborado a su aire los programas de Popó y del Pasota, en un desplegable anexo al cómic que no tiene desperdicio ¡Terroba al poder!

Viñetas de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Viñetas de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Venta por internet

Grafito se estrenó con un magnífico cómic de Agustín Ferrer Casas, ‘Cazador de sonrisas’. Una recreación de la América de los años sesenta protagonizada por un odontólogo que experimenta con LSD y se ve atraído por una adolescente con aparatos dentales. La historia refleja el ambiente de prosperidad, las barbacoas de fin de semana, la inocencia y la confianza de la sociedad en un eterno progreso.

Su tercer título es de ciencia ficción, ‘Los mundos de Valken. Océanos en llamas’, de Nacho Fernández. Un vetusto imperio espacial conocido como la Gran Nación de Valken se extiende por decenas de planetas de un vasto sistema solar triple. En su colonia más alejada, el planeta oceánico Kasha Prime, ha nacido la semilla de una revolución. Invasiones alienígenas, gremios comerciales, razas esclavo, batallas espaciales, rebeliones submarinas. Y en medio de todo Andrea, exploradora y aventurera espacial, intenta conservar el pellejo.

Todos estas obras se pueden adquirir en papel y en digital en la propia editorial: www.grafitoediatorial.com

Portada de 'Chorizos. Atraco a la española', de Ricardo Vilbor y Ricar González. Editorial Grafito.

Portada de ‘Chorizos. Atraco a la española’, de Ricardo Vilbor y Ricar González. Grafito Editorial.

Bel Carrasco

Soñando con los Goya: «Saben que existes»

Desayunos Makma en Lotelito
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma (Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres) a Álex Montoya y Adriana Navarro, nominados a los Premios Goya por los cortometrajes ‘Lucas’ y ‘Vía Tango’
Gala de los Goya
Centro de Congresos Príncipe Felipe
Avda. Aragón, 400. Madrid
Domingo, a las 22.00 horas

Álex Montoya y Adriana Navarro están, contrariando al mismísimo Goya, rebosantes de ilusión, que no de monstruos, con los sueños de la razón que les producen sus respectivos trabajos. Lucas y Vía Tango figuran como películas nominadas en los apartados de Mejor Cortometraje de Ficción y Mejor Corto de Animación, respectivamente. Van a los Premios Goya nerviosos, pero exultantes. Saben que el triunfo es una puerta más que se les abre, sin duda mayor de las que ya han abierto con su talentosa trayectoria. Reunidos en torno al primero de los Desayunos Makma en Lotelito, Álex Montoya y Adriana Navarro desgranan sus obras nominadas y los claroscuros de la cultura a escasos cuatro días de su ansiado espaldarazo. Les sobran razones, que a continuación exponen, para soñar.

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya en los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo recibisteis la noticia de vuestra nominación a los Goya?

Adriana Navarro: Estaba en la universidad [UPV de Valencia], donde estoy de becaria en el Máster de Animación y realizando el doctorado, y lo vi en streaming. Y como las nominaciones de los cortos se van diciendo por orden alfabético, el mío salió el último por aquello de la v de Vía Tango, v de victoria (risas). Y me puse histérica.

Álex Montoya: Yo estaba en casa con Pablo Llorens. El año pasado fui candidato [con Maquillaje], lo vi en casa solo y la verdad es que fue bastante duro. Por eso este año le dije a Pablo que se viniera; se trajo uno de los Goya que ha ganado y lo tuve ahí delante, tocándole la cabeza. Y, aún así, se sufre.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de   los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

¿Habéis recibido ayudas por parte de alguna institución pública o privada?

Adriana Navarro: Los dos estamos seleccionados en el catálogo de distribución del IVAC-La Filmoteca de 2013, lo cual supone un impulso porque estamos en el recorrido por más de 300 festivales. Yo empecé a moverlo sola y el Máster de Animación de la UPV me ayudó luego económicamente. Ahora el corto está en manos de la productora extremeña Zagal Animación, porque necesito alguien que me ayude a gestionarlo.

Álex Montoya: Yo lo puse en Vimeo, donde ha tenido 50.000 visitas, para que cogiera ese prestigio online que yo quería. Hoy en día que el cortometraje esté online no le perjudica a nivel de festivales. Además, la única manera de ganar dinero con un corto es a través de festivales y con las ventas a televisión. Se vendió a Canal Plus y también a Canal 9, pero no sé cómo ha quedado eso, porque se cerró a la semana de presentar la factura.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro: Estoy de acuerdo con Álex. Yo a los pocos días de terminar el corto ya lo subí online. Ahora está en Filmin, y el que quiera verlo tendrá que pagar.

Álex Montoya: Es muy difícil realmente que la gente pague por un corto. Hacer dinero online con el cortometraje es complicado. Además, la gente tiene la percepción de que tiene que estar en abierto gratis.

A tenor de las últimas nominaciones y ganadores valencianos en lo Goya, ¿se puede hablar de una escuela valenciana tanto en animación como en el mundo del cortometraje?

Adriana Navarro: Yo vine a estudiar animación desde Salamanca a la Escuela de Bellas Artes de Valencia en 2004, y la verdad es que hay una gran cantera en 3D, Stop Motion y 2D.

Álex Montoya: Hay un pequeño tejido y mucha tradición de cómic e ilustración en Valencia desde los años 80. Lo que pasa es que luego mucha gente tiene que irse fuera.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Adriana Navarro y Álex Montoya en un momento de la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Entonces, ¿se está desperdiciando todo ese talento?

Álex Montoya: En ficción, se estaba haciendo una cantera, que se está desperdigando y cada cual ganándose la vida como puede. En ficción, al menos, no hay más remedio, y en animación parece que hay un poco más de caldo de cultivo con determinadas empresas. En ficción desde luego está fatal. El problema es el dinero. Una vez que desaparece Canal 9, que es la que compraba ficción y ahora ya no existe, y el IVAC, que sigue dando ayudas pero cada vez más mermadas, pues realmente la apuesta es muy fastidiada, porque es mucho trabajo (hacer un guión de largometraje te puede llevar un año o más) y al final lo haces en el vacío y sin expectativas de remuneración, lo cual complica mucho las cosas.

Contarnos un poco cómo habéis llevado a cabo vuestros trabajos nominados a los Goya.

Adriana Navarro: Mi proceso creativo tiene que ver mucho con el azar. En Fallas, un guiri ebrio se puso a bailar (la verdad que muy bien) en un vagón del metro con una señora de unos 60 años. La gente se divirtió mucho y yo eso lo vi como de guión cinematográfico total, porque es algo que no ocurre todos los días. Y, por otra parte, como yo ya tenía rondando una música de tango porque eso me permitía una duración de tres minutos para la animación, junto a la anécdota de metro, fue todo ello el germen del corto. Luego fui dándole forma, con un señor que se convertía en revisor, haciendo un trabajo monótono, y que el hecho de enamorarse de una pasajera le saca de su rutina. Finalmente, el tren se convierte en una pista de baile. El sueño que él está viviendo le devuelve luego a la realidad, aunque la pasajera deja un mensaje de esperanza que yo encontré, también por azar, en el sobre de un azucarillo. Lo cual es como si en Vía Tango me hubieran ido dando pequeñas pistas; como si el guión me lo hubiera ido encontrando.

Azar y mucho sacrificio, ¿no?

Adriana Navarro: Estuve dos años para hacer 2.400 dibujos, que luego coloreé en digital, lo cual me llevó tres meses, sólo colorear el corto, y eso que introduje únicamente la paleta de primarios. Y sin sombras, porque eso requería una nueva capa por encima y dos meses más de trabajo.

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Sorprende la sencillez y la economía de medios que supone volver al 2D.

Adriana Navarro: Antes el 2D era el canon, lo que había en la animación clásica. Y ahora es el 3D. Lo que yo quería era volver al origen, rescatar la animación con la que yo disfrutaba de pequeña.

Y en tu caso, Álex, ¿cómo ha sido ese proceso de trabajo?

Álex Montoya: Estábamos con el guión del largometraje, para el cual no terminábamos de encontrar financiación. De manera que preferimos centrarnos en el corto para ver si nos servía después como tarjeta de presentación para el largo.

¿Y cómo te dio por un tema como el de la pederastia?

Álex Montoya: Bueno, me pareció interesante un mecanismo como el de la pederastia, que un señor [Álvaro, encarnado por Luis Callejo] contrate a un chaval [Lucas-Javier Butler] para hacerle unas fotos totalmente inocentes y poder fingir en las redes sociales. Yo creo que el corto está muy bien, porque te revela el plan de este hombre muy pronto y el chaval lo acepta, de manera que no es una víctima inocente, sino que entra en ese rollo y te dispara las expectativas de lo que puede pasar. En el corto, el chaval tiene una mirada de Bambi, pero en el fondo hace la vista gorda acerca de esas fotos que le hacen para ser usadas en la red. Es una cosa que hacen los adolescentes, que no tienen todavía desarrollado el tema moral y son muy egoístas, más allá de si eso está bien o mal.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya durante la entrevista de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Miguel Lorenzo.

Es entonces una película sobre la pederastia…

Álex Navarro: No me interesa la visión maniquea de la pederastia, ni retratar al pederasta como si fuera un monstruo. Me interesa más la pederastia desde el punto de vista de la Lolita de Nabokov y no como habitualmente se hace tan en blanco y negro. Yo quería presentar un caso limítrofe de pederastia, de alguien que bordea la normalidad.

¿Os afectan las políticas culturales, no sólo el tema del IVA, sino ese discurso recurrente de insulto al mundo de la cultura?

Álex Montoya: Hombre, te hace pensar de que tal vez exista cierta manía hacia la cultura, sobre todo cuando oyes hablar a Montoro acerca del fraude que se produce en el mundo de los actores. Es muy perverso, porque ha salido una estadística reciente diciendo que el 70% de los actores no puede vivir de su trabajo, sino de otros empleos que nada tienen que ver con su profesión. La gran mayoría sobrevive como puede y lo que Montoro dice entiendo que se refiere a los que trabajan fuera, tipo Bardem. En cualquiera caso, declaraciones como éstas no ayudan al sector y crean una opinión pública adversa a la cultura.

Adriana Navarro: En mi caso, la universidad se ha dado cuenta de que los estudiantes necesitamos recursos para dar a conocer al mundo nuestra obra. Yo he tenido su apoyo y eso es bueno porque ahora los estudiantes perciben que se puede llegar, y eso les da esperanza. De hecho, el éxito de Vía Tango lo ven como propio. Es un premio para todos aquellos estudiantes a los que les gusta el dibujo y la animación.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo.

Álex Montoya: En el IVAC yo he percibido que tienen voluntad de ayudar, porque aunque se han bajado las ayudas y es verdad que tardan en pagar, el histórico de las ayudas no ha bajado tanto como a nivel nacional. Lo que ha sido un golpe gordo a nivel industrial ha sido el cierre de Canal 9. En Valencia ha cerrado el 80% de las empresas del sector, y eso resulta desolador.

Para el fútbol se hizo una ley de interés general, ¿cuándo se ha hecho algo así en el terreno de la cultura?

Adriana Navarro: Yo la verdad es que sin el apoyo de la universidad o del IVAC no hubiera podido estar en tantos festivales.

Álex Montoya: Las películas francesas venden la imagen de París y atraen turismo. Aquí eso no se entiende. Tiene que venir George Clooney para hacer más en Valencia que todas las campañas de publicidad juntas. No entienden que la cultura crea imagen y que detrás hay una industria muy potente. Más marca de España que Almodóvar no hay y, sin embargo, le dieron fuera un premio por toda su carrera y aquí apenas se hicieron eco de la noticia.

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

¿Cómo veis vuestras posibilidades en los Goya?

Álex Montoya: Este año está muy igualado. En la pasada edición había dos favoritos muy claros: Aquel no era yo, de Esteban Crespo, y Voice Over, de Martin Rosete. Este año todos los cortos tenemos idénticas posibilidades.

Adriana Navarro: Yo estoy nominada con gente a la que admiro y, en ese sentido, yo ya me siento premiadísima. Para mí son compañeros a los que he tenido como referentes desde hace años. Los abrazaría a todos (risas). En el caso de que ganara, el triunfo sería para todos los estudiantes que, como yo, empiezan.

Álex Montoya: Estar nominado revaloriza tu nombre y hace que te presten atención productores que normalmente no lo hacen. Saben que existes y, a partir de ahí, sirve de mucho para conseguir reuniones. Ganar el Goya es la mejor tarjeta de visita para que te hagan caso.

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Adriana Navarro y Álex Montoya, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Miguel Lorenzo

Rubén López y su ajedrez al cubo

Cubess, de Rubén López
Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT)
C / Viciana, 5. Valencia

“Desde siempre me ha gustado el mundo de la magia, echar cartas; tengo ojillo para eso”. Para eso y para transformar su ilusión en un sorprendente ajedrez, que viene a ser el compendio de todo lo aprendido en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia. Es su proyecto fin de carrera. Proyecto con el que Rubén López (Valencia, 1988) ha logrado construir un complicado y minucioso ajedrez de metacrilato, dentro de una no menos brillante caja de madera de teka. Cubess es el nombre de semejante conjunción de magia, juego y artesanía industrial puestos al servicio del diseño gráfico y la aplicación multimedia. Culminada tamaña proeza, Rubén López aguarda la oportunidad de presentarlo a algún premio de postín que ponga en valor tan lograda ejecución, fruto de varios meses de intenso trabajo.

Cubess, de Rubén López.

Cubess, de Rubén López.

“Al principio tenía pensado que fuera un cubo contenedor y expositor de varios juegos de mesa: damas, ajedrez, go, naipes… Pero luego vimos que meter tantos juegos en un solo cubo resultaba inviable”. Y se decidió por uno solo: el ajedrez. De ahí lo de Cubess, por cube (cubo) y chess (ajedrez), en inglés, para terminar formando una sola palabra que lo abarca todo. Porque su intención era ésa: abarcarlo todo. Así lo explica en la Memoria del proyecto: “Si tuviese que definir Cubess, diría que es un ajedrez cúbico, almacenado dentro de un cubo, el cual se mantiene suspendido dentro de otro cubo, y que se conserva resguardado en un cubo de madera”. Ajedrez, pues, al cubo.

Detalle del proyecto Cubess, de Rubén López.

Detalle del proyecto Cubess, de Rubén López.

Un ajedrez que, tirando del hilo de su pasión por la magia, parece salido de cierta chistera en la que Rubén López ha ido metiendo a partes iguales su ingenio, sus tres años de aprendizaje en ESAT, su voluntad cifrada en laboriosos meses de trabajo y un detallismo de orfebre o de abridor de cajas fuertes. No es por ello extraño que, al margen de Cubess, a Rubén López le haya dado por realizar la versión multimedia no oficial de la película Ocean´s eleven, otro portento de imaginación y sutileza que se puede ver en Vimeo. Y no es extraño porque, al igual que a los protagonistas de la película de Steven Soderbergh, encabezados por George Clooney, a Rubén López también le van los trucos que, salvando las distancias, hacen de la imaginación el mejor aliado para alcanzar los más insospechados objetivos.

Detalle de Cubess. Rubén López.

Detalle de Cubess. Rubén López.

Imaginación y racionalidad. Fantasía y lógica. La simbiosis de ambas facetas es lo que hace de Cubess un notable proyecto fin de carrera, que ESAT se ha encargado de distinguir como uno de los trabajos más brillantes de la escuela. “Las combinaciones, al igual que un rompecabezas, han sido siempre el aspecto más interesante del ajedrez. La razón se debe a que las combinaciones hacen posible que el ajedrez sea más que un ejercicio matemático con una carencia de vida. Ellas son la poesía, son del ajedrez lo que la melodía de la música. Ellas representan el triunfo de la mente sobre la materia”, apunta Rubén López en el índice del manual explicativo de su proyecto. Lo cual demuestra no sólo las aptitudes adquiridas durante los tres años de aprendizaje en ESAT, sino su creatividad en áreas propia del diseño gráfico, multimedia, ilustración y, sin duda, cierta vena literaria.

Cubess, de Rubén López.

Cubess, de Rubén López.

En el fondo, ha logrado condensar en el objeto producido la “ilusión, el efecto mágico, que hay detrás de todo truco, que es difícil de ver, pero que te afecta”. Y agrega Rubén: “Quería trasladar ese arte, el amor por el mundillo de la magia, a lo físico”. La apuesta resulta convincente, porque al ver Cubess, el despliegue completo del proyecto, a uno le asalta inmediatamente la pregunta que surge a la conclusión de un número de magia: ¿cómo lo habrá hecho? Y él lo explica, como lo explicaría un mago del tipo Juan Tamariz, aunque a Rubén López le falten lógicamente sus tablas: que la magia no es engañar, sino ilusionar. Su Representación física de un pensamiento mágico, que es el modo en que ha denominado su proyecto Cubess, se adapta como un guante a esa fuerza motriz que le ha llevado a Rubén a la culminación de tan feliz hallazgo.

Caja de madera de Cubess. Rubén López.

Caja de madera de Cubess. Rubén López.

Ahora está inmerso en un nuevo curso de diseño interactivo en la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia, con la que se muestra encantado, a la espera de encontrar trabajo. “Está difícil, pero soy de los que piensan que hay que echarle fuerza y ganas, no esperando cualquier cosa, rebajarse a cualquier empleo, sino aceptando aquello que más te convenza”. Sus proyectos para web, y su dedicación a la pintura, el dibujo y la ilustración, ocupan igualmente gran parte de su tiempo. También sigue buscando el concurso donde presentar Cubess. No vale cualquier premio, sino aquel que esté a la altura de la ilusión y el trabajo desarrollado en su ejecución. Como dirían en su citada Ocean’s eleven: “Lo haremos como si no tuviéramos nada que perder”. Lo ganado, que es su proyecto, ganado está. A Rubén López sólo le queda esperar su oportunidad.

http://www.cubess.es

Rubén López. Imagen cortesía del autor.

Rubén López. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

La muerte en el espacio

Gravity, de Alfonso Cuarón
Intérpretes: Sandra Bullock y George Clooney
Recién estrenada en cines de toda España

Un duelo entre el espacio y lo terrestre; una intrigante historia que descansa sobre los efectos especiales; un relato de fácil lectura, protagonizado por dos estrellas hollywoodienses y con todos los ingredientes audiovisuales necesarios para triunfar entre la masa en nuestra época más apocalíptica.

Sandra Bullock y George Clooney en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock y George Clooney en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Gravity, de Alfonso Cuarón, nos narra la agónica experiencia de Ryan Stone (Sandra Bullock) y Matt Kowalski (George Clooney). Una lucha de supervivencia en la que se enfrentan a una avalancha de inesperadas torturas cósmicas en su viaje de vuelta al planeta Tierra.

Fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Los astronautas se sujetan a sus objetos de deseo en la infinidad del espacio para combatir la experiencia real de la muerte. Lo vemos en la sumisión de Matt Kowalski a la belleza celeste; ese pacífico bienestar en el que se sumerge en su tránsito a la desaparición.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Ryan Stone toma el comodín de lo imaginario para seguir pasándose los imposibles niveles de este “videojuego espacial”. A través del inconsciente, la milagrosa aparición del ya muerto Matt, le impulsa a seguir luchando por regresar a la Tierra. Es en este preciso momento cuando Matt le recuerda a Ryan el motivo por el cual tiene que aferrarse a la vida: su hija, su arrebatado objeto de deseo más preciado al que no puede fallarle.

El éxito de Gravity se fundamenta en el suspense, su narrativa superficial y su pulida estética, construida por unos efectos especiales inmaculados que suplen por completo la falta de más personajes o la ausencia de escenarios reales. Cuarón seduce al espectador con un thriller angustioso, predecible para algunos, pero en definitiva, entretenido para todos los públicos.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Sandra Bullock en un fotograma de Gravity, película de Alfonso Cuarón.

Hermes Manyés