Los espacios espectrales de Martínez Bellido

‘Sam Wright’, de Martínez Bellido
Comisariado: Patricia Bueno del Río
Galería JM
Duquesa de Parcent 12, Málaga
Del 24 de septiembre al 26 de noviembre de 2016
Inauguración: Viernes 23 de septiembre, a las 20:30

Correspondencias verticales

Llevo toda la vida buscando realidades que me abrieran posibilidades de desplegar mis recursos para construir una historia y sé, desde hace tiempo, que sólo a través del arte actual podemos llegar a reflexionar sobre una propuesta acotada, poniendo en ella todo aquello que en ese momento somos, los recursos que tenemos en la mochila, y expandirnos para discernir aquello que deseamos o de lo que nos vemos capaces, obligándonos, incluso, a poner a prueba nuestro propio ingenio para resolver el asunto que tenemos en frente de nosotros mismos.

La exactitud que permite la fotografía vincula a su contenido con conceptos como descripción, narración o representación, y eso es una realidad incuestionable, más aún cuando las instantáneas de las que hablamos datan del primer cuarto del siglo XX, valor que la aleja de cualquier programa informático de edición, pero, no en esencia, del manejo humano. Martínez Bellido (Cádiz, 1992) manipula las imágenes que constituyen esta exposición para abrir un campo al imaginario desprovisto de la identidad del protagonista y del artífice para mostrarnos un espacio espectral y virgen que espera, más que la lectura del espectador, su propia reescritura.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Esta es – o, mejor dicho, fue- la historia de Sam Wright, el álbum de un individuo que existió y cuya presencia ha quedado subrogada por el artista a sus propios momentos, actuando éste como un mago capaz de construir con su propia sensibilidad una realidad paralela. En las imágenes, existen analogías que son más elocuentes como significantes que por sus propios significados, pero, en cualquier caso, establecen principios de esquemas socialmente construidos que funcionan limpiamente como productos mentales.

Corresponder(se) es el acto de relacionar, de buscar sentidos equivalentes. La verticalidad alude a la firmeza y convicción férrea acerca de lo que visiblemente nos rodea, hablamos de realidades e identidades que son descartadas en favor de los estímulos. Una forma de revisar las propias circunstancias del hombre.

El artista actúa como intermediario entre la naturaleza y el hombre ofreciendo una visión idealista del mundo. Lo natural y lo supra-real como un oxímoron personal creado para obligarnos a descifrar los signos de una representación oculta de los conceptos vinculados a las circunstancias. Aquí se pierde el elemento principal, el elemento clave, dando a la imagen un sentido totalmente diferente, casi fantasmagórico, que invita a profundizar más si cabe en su propia idea.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Vemos en la fotografía lo que realmente somos a partir de la ausencia del hombre y, con ello, una especie de apertura al delirio que encuentra vínculo y apoyo entre sí por la presencia de un elemento omnipresente: el agua. Tenemos el tiempo y el lugar para construir nuestro propio mundo a través del de las experiencias ajenas.

Cuando lo espiritual permanece en una realidad misteriosa, global, fugaz e indistinta, la imagen gana en proximidad, intimidad y elocuencia, se desmontan las previas historias sobre las que habían sido creadas y se le da solidez al tiempo por excelencia de la imagen líquida. Se abre el campo de la función existencial que encierra al hombre en sus límites tangibles y revisados. Hemos iniciado un viaje atemporal. Al fin y al cabo, se trata de eso: reinterpretar la memoria.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Una de las obras de óleo sobre fotografía presentes en la exposición. Imagen cortesía de la galería.

Patricia Bueno del Río*

* Texto cortesía de Galería JM

 

Javier Map y Cristina Ramírez en la Galería JM

Javier Map y Cristina Ramírez, FIN
Galería JM
C/Duquesa de Parcent, 12, Málaga
Hasta el 7 de febrero de 2016

Frente a la distopía que nos advierte sobre los peligros potenciales de las ideologías, prácticas y conductas sobre las cuales se erigen nuestra sociedad actual, no hay posibilidad de redención.  Somos conocedores del mundo geopolítico que tenemos, y ante el abismo que se nos abre, nos encontramos con “un-mundo-en-sí” –una naturaleza a la que somos indiferentes- y presentimos “un-mundo-sin-nosotros”  un lugar que avanza a la deriva, de donde seremos sustraído–-.

La consecuencia sólo puede ser el horror y en definitiva la constatación de que vivimos en un mundo que no sólo es un mundo, ni tampoco la tierra

Pese que la exposición sea conjunta, no encontraremos un “nosotros”. Por una parte, tenemos a Cristina Ramírez que nos muestra paisajes narrativo, y por la otra tenemos a Javier Map con lugares para desaparecer; en ambos casos encontramos la figura humana en clave de huída.

Javier, ofrecerá una visión poliédrica y versátil de lenguaje y técnica, tejiendo una interesante urdimbre de video, escultura y dibujo. La ausencia de figurantes, rota solamente en el doble video de Javier –“señuelos”–, nos pone en contexto. A veces se advierte una fuerza invisible capaz de arrollar ágaves, crasuláceas y árboles, y con poder suficiente para perturbar toda esa naturaleza idílica en una gigantesca trampa.

Señuelos IV. Javier Map, 2015.

Señuelos IV. Javier Map, 2015.

Y frente a esto, podemos advertir cierto equilibrio cósmico, planteado por la artista Cristina Ramírez, la artista ha intervenido el espacio físico de la sala mediante una intervención mural en sintonía con su habitual línea de trabajo en dibujo. Es un paisaje al que ya no pertenecemos, que nos genera la duda respecto a algo que acaba de suceder o está a punto de suceder. A diferencia de ella, Javier Map construye la idea de una naturaleza a la que queremos huir, para refugiarnos y desprendernos de la cultura. Cabe destacar que en ambos hay una persistencia del miedo al fin de los días.

Los de fuera. Cristina Ramírez, 2013.

Los de fuera. Cristina Ramírez, 2013.

Algunas obras –muy singularmente las esculturas y el video de Javier Map– generan en nosotros una tensión. Estos objetos artísticos nos advierten de un peligro simbólico en este preciso instante. Justo ahora, “siendo” en tiempo presente.

Javier Map, es un un artista multidisciplinar actualmente afincado en Huelva. Estudia Bellas Artes en Granada y Florencia, y tras licenciarse, realiza un Postgrado en Bellas Artes en la prestigiosa Saint Martins College de Londres. Su obra ha sido seleccionada y premiada en numerosos concursos y festivales internacionales.

Cristina Ramírez, es una artista Licenciada en Historia del Arte y Bellas Artes; actualmente se encuentra afincada en Granada, donde trabaja desde hace más de diez años. Posee obra premiada y becada en diferentes ocasiones.

Interior Europeo

Interior Europeo
Iván Pérez

Galería JM
C/ Duquesa de Parcent 12, Málaga
Hasta el 14 de septiembre de 2013

Son más de 3.000 imágenes. 3.000 imágenes que nos acechan y avasallan. Un conjunto desordenado de fotografías que empapela las paredes desde el suelo hasta el techo. Para tratar de evadirse de esta horrísona sinfonía de la confusión visual, el espectador centra su atención en una imagen cualquiera. Pasa a otra. Luego a la siguiente, que no es la que está al lado o debajo de la última que ha visto ni de la anterior. En un cierto punto de este deambular de la mirada, el viaje emprendido toma un sentido nuevo y comienza a establecer relaciones entre lo visto. Todas las imágenes comparten unos mismos referentes, son interiores domésticos desnudos, desamparados. Habitaciones, salones, cocinas, desprovistos de mobiliario, necesitados de rehabilitación, cercados por el paso de los días, los meses, tal vez de los años. Todas las imágenes proyectan un cromatismo velado, descolorido, degradado, de enfoques rápidos, improvisados, y de encuadres angulados que descubren la desgana de quien las tomó. Todas las imágenes parecen revelar unos mundos vacíos y desolados, descubriendo, casi sin querer, las muescas de una cotidianidad ya olvidada, rastros del tiempo vivido por aquellos a quienes no conocemos.

La propuesta Interior europeo (2013), del artista asturiano Iván Pérez (Tineo, 1973), opera en varios sentidos de significado, lo que la transforma en una propuesta multidireccional que abarca, en un primer nivel, un compromiso crítico que afronta diversos aspectos de la actual crisis económica que sufre la sociedad europea; que transita, seguidamente, por temáticas artísticas universales; y que aborda, finalmente, problemáticas procesuales y contextuales que atañen a la profesión creativa, a su filosofía y a su ética.

Pérez, buceando por el mar insondable que proporciona Internet, vino a descubrir distintas páginas inmobiliarias que ofertaban pisos y locales en venta o alquiler. El número de inmobiliarias cuya visibilidad física ha desaparecido y su campo de expresión ha quedado circunscrito a la red, así como el número de inmuebles ofertados y su diversidad, ha crecido exponencialmente a partir de 2008 como uno de los reflejos más nítidos de la explosión de la burbuja inmobiliaria, causa principal de la crisis financiera, laboral y social que asola Europa. Muchas de esas imágenes de referencia, complemento visual que explicitaba las características de los inmuebles en cuestión, compartían un aire de familia. Parafraseando las palabras del propio artista, eran fotografías sacadas con cámaras automáticas que parecían ejemplificar un catálogo de errores/horrores fotográficos desde el punto de vista de la fotografía ortodoxa y clásica, y que, sin embargo, contaban con cierta capacidad de atracción. Aquello supuso una revelación. Seleccionado muchas y descartando algunas más, Iván Pérez ha terminado conformando un conjunto de tres millares de imágenes en formato 10 x 15 que estructuran esta instalación.

Pero Interior europeo es, además, una propuesta que recorre varios argumentos que se han transformado en obsesión recurrente para el arte contemporáneo a nivel global, puesto que a partir de los espacios vacíos que se despliegan ante nosotros, se hace preciso reflexionar sobre la soledad a la que se ve abocado el individuo en las sociedades actuales a pesar de apoyarse éstas, contradictoriamente, en la multitud como objetivo de acción y en lo multitudinario como factor de éxito. También permite recapacitar sobre la domesticidad como espacio de revelación de lo vivido y de sus fracturas íntimas, cotidianas, acumuladas día a día, impresas en las paredes, arrastradas por los quicios de las puertas. Incluso es posible…

Incluso es posible evaluar el doble sentido que adopta el cometido de la imagen, ya que si en el planteamiento original la fotografía quedaba instituida como documento mercantil, dirigido a posibles compradores y alquiladores cuyos pensamientos se proyectarían hacia el futuro, esos mismos parámetros quedaron transformados tras la intervención creativa, estableciéndose un recorrido inverso que nos retrotrae –casi nos arroja- hacia el pasado y hacia quienes las habitaron, en un inesperado giro evocativo. Pérez aborda en este nivel último de lectura cuestiones propias del contexto y proceso artísticos. La principal sería la creación diferida y sus consecuencias, en cuanto que el artista selecciona material de autores anónimos y se plantea el uso de una herramienta de creación (una cámara fotográfica digital), y objeto de consumo tan masivamente popular, en manos inexpertas y se pregunta (o constata) si los resultados podrían ser considerados como productos artísticos. Ello nos plantea, por un lado, la posibilidad o imposibilidad de atrofiamiento –tomando el término benjaminiano- del aura de la obra de arte en cuanto a su autenticidad, en función de sus infinitas posibilidades de reproductibilidad. Por otro, Pérez parece indagar sobre los planteamientos avanzados por Vilém Flusser en su obra Hacia una filosofía de la fotografía, partiendo de la premisa de éste de que todo fotógrafo no juega con la cámara sino contra las posibilidades técnicas de ésta (que en sus parámetros homogeneizados sólo permite obtener imágenes redundantes), preguntándose sí la labor de éstos fotógrafos aficionados no será un modo válido de subversión e investigación, basado en la ingenuidad y el desconocimiento, cuya consecuencia detonaría la producción de imágenes aparentemente desconceptualizadas.

No sólo Interior europeo conforma la totalidad del proyecto. Miremos a nuestro alrededor y reflexionemos sobre algunas de las conclusiones que, a estas alturas, ya deberíamos haber asumido. Todo ‘arte concienciado’ puede quedar situado en un doble espacio temporal en función de su relación con la realidad: si, como sucede con mayor frecuencia, adopta una postura denunciativa, esta actitud queda enmarcada en un espacio temporal presente o pasado; si, como es menos habitual, revela un carácter predictivo, prefigura –bajo un lenguaje ácido o irónico- el tiempo que ha de venir. Es lo que sucede con Garantía social, una casa de perro construida con viejo material colegial intervenido en cuya puerta de acceso se recorta el perfil geográfico de la península ibérica, puesto que la alusión directa a la dramática situación de la educación en España no es una creación coyuntural, sino que ha venido gestándose desde hace años. Los restos escolares –pupitres, sillas…- han sido grabados con lemas o frases (en ocasiones repetidas hasta el infinito, como una letanía o un castigo) como “Just do it”, “Mañana”, “Class”, “Se prolonga al infinito en ambos sentidos” (La línea recta), con dibujos de referencias bélicas (Soldier, Apache), artísticas (El origen del mundo), naturales (Mala Hierba) o bien ha sido utilizados como material de una construcción instalativa, como sucede en Máquina de pedir / Panhandler machine (2008), de contundente título, o en Árbol (2009), una estructura construida con la materia prima aludida y coronada con latas de cerveza vacías.

La serie Garantía social revela varios aspectos de la personalidad creativa de Iván Pérez, además de su capacidad para transitar con solvencia por diversos medios y bajo distintas técnicas, hasta ahora sólo intuidos: la presencia del factor irónico y la gestión intensiva de los procesos de reciclaje. Pero estas posturas sensibles, adoptadas igualmente ante el devenir vital y frente al compromiso artístico, han venido siendo aprovechadas como recurso y desarrolladas plásticamente desde años atrás. En ocasiones esa sensibilidad se reveló en el desgarro artificioso que expele el intento del ser humano por recrear hábitats por él mismo aniquilados, como sucede en la serie Paisajes para un animal muerto (2005); en otras ocasiones primó el contraste cómico como sucedía en una de sus videocreaciones primeras, El gato de Shödy (2001), en las paradójicas construcciones de Atracciones postindustriales (2009) o en sus últimas pinturas realizadas en base a collages de papeles de regalo, que parodian algunos interiores desplegados en las imágenes de Interior europeo.

Interior Europeo, Iván Pérez. Imagen cortesía de Galería JM.

Interior Europeo, Iván Pérez. Imagen cortesía de Galería JM.

Canto al espíritu alemán

Made in Germany. Francisco Peinado
Galería JM
Duquesa de Parcent 12, Málaga
Inauguración: viernes, 5 de abril a las 21,00 h.
Hasta el 25 de Mayo de 2013

 

El capitán. 2013 óleo sobre madera. 20 x 20 cm. Imagen cortesía de Galería JM.

Francisco Peinado, El capitán. 2013 óleo sobre madera. 20 x 20 cm. Imagen cortesía de Galería JM.

 

Un gran cementerio de reliquias desgastadas, vulgares, terriblemente frecuentes y ensalzadas como signo heráldico. Estas son las premisas con las que el pintor malagueño Francisco Peinado construye “Made in Germany”, un canto a la decrepitud del espíritu hegemónico alemán y un grito de socorro sarcástico ante el fracaso del Gigante europeo.

La mirada punzante e irónica de Peinado ha  buscado y encontrado en diversos tópicos alemanes el leitmotiv de esta nueva serie, emblemas a los que regresa una y otra vez, reiterando precisamente su carácter tópico. El automóvil, protagonista estelar de la industria alemana desde 1950, transita las calles de la urbe como único habitante de la misma. La presencia humana queda empequeñecida ante la preeminencia de la maquinaria automovilística, la cual acaba adquiriendo personalidad individual. Estrechamente vinculado a éste, el otro gran protagonista de la iconografía alemana: la salchicha, elemento cargado de una potente simbología sexual (la penetración y los “penetrados”) que acaba erigiéndose como blasón familiar o símbolo de estirpe. Con grandes dosis de fábula, Peinado otorga a los objetos y animales cierto carácter humano o metafórico: el toro español que se orina sobre una silueta de automóvil; la araña y la cucaracha, símbolos de miedos, fobias o inseguridades, aunque sin duda, son los naufragios el conjunto pictórico de mayor calado alegórico, estéticamente cercanos a las tormentas de Turner y guiñando un ojo al movimiento literario germano “Sturm und Drang”,  representan  el siniestro y fracaso del mercado euro.

No podemos perder de vista, que su obra más que un repertorio simbólico de imágenes, pretende reflejar el desasosiego de la situación a la que nos enfrentamos actualmente, y lo hace a través de una veintena de pinturas, en su mayoría tablas de muy pequeño formato, ventanas que permiten generar esa atmósfera, donde la carga existencialista propia de los grandes lienzos es prácticamente inexistente. Un formato y unos soportes adecuados al lenguaje pictórico de Francisco Peinado, quien ejecuta la obra in situ, sin boceto previo, enfrentándose directamente a la base de modo insistente, construyendo cuadros densos y cargados. Los empastes oleosos y engrosados contrastan con la sutileza y plenitud de algunas imágenes o detalles.

La clasificación de su trabajo dentro de un cajón histórico estanco se convierte en una labor prácticamente imposible, ya que las referencias estéticas son diversas. Su pintura es de naturaleza expresionista, porque busca con ahínco traducir una pasión, aunque la forma adoptada sea surrealista, herencia de su prolongada estancia en Brasil donde aprendió a fabricar “lo inusitado” a través de extraños personajes y situaciones caprichosas. Expresionismo y Surrealismo han sido constantes en su producción. Qué duda cabe que este trabajo es también un homenaje al Expresionismo alemán, no ya por los planteamientos estéticos que plantea, sino por la revitalización de sus principios teóricos: el conocimiento emocional como auténtica fuente de certeza.

Francisco Peinado, el pintor estigmatizado por la soledad, cuya obra emana de la pura necesidad creativa, quedando ésta estrechamente ligada a su vida, ahora nos habla de un malestar colectivo, simpatizando con el espíritu lacerante, burlón y asfixiante que ha germinado en una España arrastrada por la enérgica “Locomotora germana”. La actualidad de su pintura y su compromiso con la realidad del momento no le hacen olvidar la pureza de un lenguaje pictórico que lleva macerando décadas, por eso confluyen en Peinado la rebeldía del emergente y la madurez del consagrado.

Francisco Peinado, Alunizaje. 2011 oleo sobre lienzo. 130 x 195 cm. Imagen cortesía de Galería JM.

Francisco Peinado, Alunizaje. 2011 oleo sobre lienzo. 130 x 195 cm. Imagen cortesía de Galería JM.