Andreu Alfaro, como nunca

Alfaro. Laboratorio de forma escultóricas
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 3 de febrero de 2019

“Esta es la exposición más ambiciosa que se ha presentado nunca, para dar a conocer al público ese aspecto experimental e íntimo de Alfaro”, a quien Tomás Llorens, comisario de la muestra junto a Boye Llorens, calificó como “uno de los más importantes escultores del siglo XX”. Las 89 piezas de que consta la exposición Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas, que la Fundación Bancaja acoge hasta el 3 de febrero de 2019, ilustran su larga trayectoria comprendida entre los años 1958 y 2000. Una trayectoria marcada por “su apertura” a la hora de “inventar continuamente nuevas formas y de experimentar con materiales”, destacó Llorens, para quien Andreu Alfaro (1929-2012) era un escultor de una imaginación inagotable.

La fascinación que profesó por el novelista y dramaturgo alemán Goethe puede servir para dibujar el perfil del propio Alfaro, según explicó Llorens: “Vio en él esa combinación entre instinto y razón, esa dicotomía tan marcada y tan fascinante, que le permitió reconocer algo que estaba en su propia personalidad”. Esa “curiosidad infinita”, agregó el comisario, la percibió igualmente “en Joan Fuster como trasunto de Goethe”. El considerado padre del romanticismo acuñó esta frase también reveladora de la trayectoria de Alfaro: “La vida pertenece a los vivos y el que vive debe estar preparado para los cambios”.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Cambios que constituyen otro de los rasgos definitorios del escultor valenciano. “Es un artista difícil de categorizar, de etiquetar, y, como se sale de ellas, los críticos, que suelen ser muy rutinarios, no pueden seguirle. Todos los virajes y exceso de creatividad a lo largo de su trabajo son difíciles de asimilar por la crítica”. Y Tomás Llorens fue enumerando, de forma pausada y exhaustiva, cada uno de esos cambios o virajes. “En su primera etapa, que coincide con el ecuador del franquismo, practica una experimentación formal, sintáctica, que enlaza con la tradición constructivista”.

Luego, a comienzos de los 60, Andreu Alfaro, siempre según el comisario, “da un giro en el que a la dimensión formal añade un componente de compromiso con la comunidad”. Y eso se manifiesta en sus “emblemas”, sintetizados en sus famosas generatrices o “superficies regladas conocidas en el ámbito de la ingeniería” y a las que Alfaro les otorga de una “expresión más elegante”. A partir de los 70, sus esculturas públicas eran muy aceptadas, “pero su imaginación iba mucho más allá”. De ahí que pasara “de la tradición abstracta del siglo XX” a preocuparse “por los antecedentes de la escultura europea, sobre todo el barroco”.

Boye Llorens, hijos de Andreu Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Boye Llorens, Andrés y Anna Alfaro, Rafael Alcón y Tomás Llorens. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Es en ese momento cuando se interesa por el universo de Goethe, recogido en la exposición, al igual que su serie en torno al jazz y los ángeles, para concluir en el contra minimalismo de finales de los 80 y 90. ”Se hace escultor historicista”, ahondando en la “sencillez y simplicidad del arte moderno”, pero “recuperando la riqueza del pasado histórico”. Un nuevo viraje en su abracadabrante trayectoria que da lugar a otro estimulante cambio, el que va “del objeto contemplado a la escultura pensada para apoderarse del espectador, obligándole a participar de su propio juego mediante trucos de perspectiva”, explicó Llorens.

“Ahí llega la imaginación de Alfaro a su punto de máxima intensidad”, subrayó el comisario. Andrés Alfaro, hijo del escultor, reconoció haberse emocionado con el montaje de la exposición, porque sentía como si “estuviera controlada por mi padre, al haber captado su espíritu”. Espíritu cifrado en la disposición de las piezas, precisamente ubicadas “para ser visibles desde todos los ángulos”. Una visibilidad ampliada en la escultura Homenaje a Platón instalada frente a la fachada de la Fundación Bancaja, obra de gran formato que contrasta con las de menor tamaño del interior de la exposición, que completa el audiovisual Visión urbana de Alfaro, dirigido por Vicente Tamarit y producido por Mediterráneo Media Entertainment y Marben Media.

Esa dimensión mediana y pequeña de la muestra es la que evoca el Laboratorio de formas escultóricas del título. Una mirada íntima y cercana de la obra de Alfaro, que permite al espectador sumergirse en su taller, brevemente subrayado mediante una treintena de maquetas o bocetos experimentales realizados con materiales frágiles. Más de 40 años de trabajo caracterizados por esa imaginación desbordante de la que habló Llorens, causa de su necesidad perentoria de cambios. Cambios que responden “a una imperiosa creatividad, generosidad y entrega en su obra”, enfatizó el comisario.

Vista de la exposición 'Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas' en Fundación Bancaja.

Vista de la exposición ‘Alfaro. Laboratorio de formas escultóricas’ en Fundación Bancaja.

Salva Torres

Disyuntivas poéticas en la sala Glorieta de Sagunto

Disyuntivas poéticas para pensar el presente
Colección d’Art Contemporani de la Generalitat Valenciana
Sala de Exposiciones Glorieta de la Fundación Bancaja
Plaza Cronista Chabret, 6. Sagunto (Valencia)
Hasta el 17 de febrero de 2019

La sala de exposiciones Glorieta de la Fundación Bancaja en Sagunto acoge la exposición ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’ compuesta por obras de la colección d’Art Contemporani de la Generalitat Valenciana. Organizada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana en colaboración con el Ayuntamiento de Sagunto y la Fundación Bancaja, la muestra está compuesta por 11 obras de los artistas Mar Arza, Tania Blanco, Bleda i Rosa, Teresa Cebrián, Maribel Doménech, Damià Jordà, Teresa Lanceta, Xisco Mensua, Xavier Monsalvatje, Ana Teresa Ortega y Mery Sales.

La Generalitat Valenciana adquirió el pasado año un total de 33 obras de artistas valencianos, en una primera fase de adquisición de obra, sin pautas generacionales ni restricciones temáticas que reflexionan entorno a diferentes cuestiones de nuestra sociedad más cercana.

Vista de la exposición

Vista de la exposición ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

El Consorci de Museus ha puesto en marcha una serie de ciclos expositivos compuestos por algunas de las obras que forman parte de la colección y que están visitando distintas poblaciones de Castelló, València y Alacant. Sagunto y Potries son las primeras ciudades en recibir estas exposiciones por ser Capital Cultural Valenciana (CCV), un sello otorgado por la Generalitat anualmente y que reconoce la apuesta realizada por estas ciudades por la cultura así como por la participación ciudadana.

La colección se podrá ver en dos muestras. Además de la exposición ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’, el Centro Cívico del Puerto de Sagunto acogerá en enero otra muestra compuesta por las obras de otros seis artistas, Art al Quadrat, Ernesto Casero, Hugo Martínez-Tormo, Jesús Rivera, Agustín Serisuelo y Nelo Vinuesa.

Una reflexión en torno a una posible reescritura de la historia centra la exposición que se podrá ver hasta el próximo 17 de febrero en Sagunto, mientras que la muestra en el Puerto ofrecerá una crítica al paisaje contemporáneo, un guiño a su pasado industrial y al estado de las cosas.

Vista de la exposición 'Disyuntivas poéticas para pensar el presente'. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

Vista de la exposición ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’. Imagen cortesía del Consorci de Museus.

El director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, explicó que “esta colección constituye una herramienta para acercar los nuevos lenguajes contemporáneos a la ciudadanía al mismo tiempo que se genera un patrimonio que permitirá dejar un legado y una narración histórico artística de la creación actual para el futuro”.

Por su parte, el presidente de Fundación Bancaja, Rafael Alcón, destacó ‘’el atractivo contenido de la muestra y la importancia de colaborar con el Ayuntamiento y el Consorci en la promoción de la cultura como vía de desarrollo de nuestra sociedad y, en este caso, con el objetivo de proyectar todavía más la oferta y el atractivo cultural de Sagunto’’.

En ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’, el conjunto de obras que conforman la muestra de la sala de exposiciones Glorieta transciende su especificidad expresiva para golpear la esfera social en forma de tres grandes temáticas: reescrituras de la historia, redefiniciones de los códigos referenciales y nuevos canales de expresión. Un atrevimiento, que lejos de desequilibrar la contemporaneidad, pretende transformarla en encrucijada de reflexión necesaria.

Según la comisaria de la exposición, Aïda Antonino, “la exposición arranca a partir de la obra de Bleda i Rosa y su idea de revisitar lugares históricos a través de la mirada contemporánea y pensar en los diferentes relatos, rompiendo la dicotomía entre vencedores y vencidos, promoviendo una historia cultural de los hechos”.

Desde esta idea, la exposición va desgranando el resto de relatos que definen las obras de Tania Blanco, Mary Sales, Ana Teresa Ortega y Xisco Mensua vinculados a la memoria y a la reescritura de la historia; las piezas de Xavier Montsalvatje, Teresa Cebrián y Mar Arza en torno a los nuevos códigos del lenguaje y el empleo de nuevos canales de expresión en las obras de Damià Jordà, Maribel Doménech y Teresa Lanceta.

Vista de la exposición 'Disyuntivas poéticas para pensar el presente'. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

Vista de la exposición ‘Disyuntivas poéticas para pensar el presente’. Imagen cortesía del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana.

“El arte no se entiende, se goza”

‘El suicidio de la pintura’, de Uiso Alemany
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 24 de febrero de 1019

Fue lo primero que hicieron todos: recordar a la que fuera ministra de Cultura socialista Carmen Alborch, fallecida el pasado martes 23 de octubre. “Es un día de dolorosa despedida”, señaló visiblemente emocionado Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja, durante la presentación de la muestra El suicidio de la pintura, de Uiso Alemany. “Fue una persona de coraje y autenticidad en muchos aspectos: cultural, intelectual, feminista. Aunque seguro que hubiera preferido, de estar aquí, no regodearse en lo funerario y melancólico”, subrayó Fernando Castro, comisario de la exposición. Exposición de un “artista visceral, singular, pequeño demonio de Tasmania que a veces la lía parda”, apuntó Castro.

Y ese pequeño demonio dio enseguida su primera dentellada: “Ahora que están aquí los medios tengo que decir que se utiliza con banalidad espantosa lo que es el arte y los artistas”. De los 8.000 millones de personas, calibró que habría un artista por cada dos o tres millones, lo que daba una cifra de apenas 4.000 “como mucho” en todo el mundo. Del arte dijo que era “un misterio” y, como tal, “muy difícil de describir”. Y del artista, que es “un bicho raro”, que trabaja “con las emociones y los sentimientos” y que las formas empleadas en sus obras vienen dadas por esa “extraña rareza”. Y fue dando pinceladas, más bien brochazos enérgicos, de esa inquietante convulsión interior que lleva a un artista a crear.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una mujer ante una de las obras de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

“No se trabaja desde el intelecto”, dijo, para señalar a continuación: “Es terrible enfrentarse a una tela en blanco”. Alemany la aborda “como el músico de jazz que improvisa”. Y añadió: “Voy descubriendo lo que hago. Pinto con mi mano derecha, que hace lo que le da la gana. Y me gusta más lo que hace la mano, que lo que piensa el cerebro”. Por eso aludió a continuación al misterio de esa creación inconsciente, alejada de la mente más racional: “El arte no se entiende, al igual que no se entiende una sinfonía. El arte se goza. No sé qué es”, reconoció rodeado de las 23 pinturas de gran formato y 160 dibujos de pequeño formato que integran El suicidio de la pintura.

Del suicidio se hizo cargo Fernando Castro, refiriéndose a Joan Miró y su proclamación en 1931 a favor del asesinato de la pintura, con matices por parte del comisario: “Se suicida la concepción tradicional de la pintura, porque ésta nunca muere ya que siempre tiene detrás una pulsión de deseo”. Pulsión y deseo enfrentados en la obra de Uiso Alemany, puesto que la visceralidad se impone a la ley del deseo que debería mitigar y canalizar tan exacerbado torrente de formas y colores. “Es un canto a la pintura que incluso suicidándose sigue viva”, apostilló Castro.

Alcón citó a Picasso para referirse a Alemany, que ha producido toda la obra de la exposición durante este año en su estudio de Sao Paulo en Brasil: “Cualquiera que sea la fuente de emoción que me impulsa a crear, quiero darle una forma que tenga alguna conexión con el mundo visible, incluso si es solo para hacer la guerra en ese mundo”. De nuevo el artista valenciano caracterizado como pintor belicoso, visceral, entregado a su obra con indomable pasión. “El artista es un perro salvaje, un lobo rabioso. Un indeseable, loco que muere rabiando”, proclama del artista el comisario en su escrito sobre la muestra.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

De izda a dcha, Uiso Alemany, Rafael Alcón y Fernando Castro.

“Si la obra no sorprende al artista tampoco sorprenderá al espectador”, afirmó Alemany. Sorpresa que se radicaliza en la instalación alegórica sobre el mundo del arte que figura en la entrada misma de la exposición. “Es una pieza sobre superficie especular, con una serie de borregos que acompañan a tipos con sombrero”, que el comisario vinculó al esperpento de Valle Inclán, y en la que “te ves tú reflejado en el aborregamiento” que alude al “mundillo del arte”. El misterio de la obra de arte en este caso diluido por tan explícita referencia, contraria a la definición que luego ofreció el propio Castro: “El arte no es la ilustración de unos conceptos asimilados”. Y volvió a la pieza especular: “Crees que eres muy racional, pero en el fondo eres un borrego más”.

El suicidio de la pintura está atravesado de formas vinculadas con ese reino animal del que procedemos (“también el animal que somos”, puntualizó Castro), con presencia del cuerpo y del erotismo, de rostros, de muros y cerramientos carcelarios, en torno a una pintura “como juego lúdico, que va más allá del cubismo y de la pintura convencional”, y que incluso “te lleva a desbordar los conceptos asimilados”. Fernando Castro también alude al carácter “indisciplinado” del artista, que “desmantela la pintura, sin dejar nunca de lado su gran preocupación por las formas”.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Vista de la gran pieza que abre la exposición de Uiso Alemany. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

EL NEOPICTORIALISMO DE JOSÉ MANUEL BALLESTER

‘Bosques de luz’ de José Manuel Ballester
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán 23, Valencia
Hasta el 23 de septiembre de 2018

Hasta la segunda decena del mes la aclamada fotografía pictórica del apremiado José Ballester se hace hueco en la Fundación Bancaja con ‘Bosques de luz’, una exposición comisariada por María de Corral y Lorena Martínez de Corral que plasma por medio de 21 obras la última década del artista madrileño a través del estudio del tiempo, la luz y el espacio; y como estos, en palabras de las mismas comisarias, “son testigos para justificar, registrar, matizar e interrogar la actualidad y el progreso”.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista 'Valencia City'.

Fotografía del artista José Manuel Ballester, las comisarias María de Corral y Lorena Martínez de Corral, y el Presidente de la Fundación Bancaja Rafael Alcón. Imagen cedida por la revista ‘Valencia City’.

‘Bosques de luz’ se dispone a través de temas tan utilizados y demandados como son el paisaje y los museos, además de una singular sección llamada “Los espacios ocultos”, donde presenta una relectura, libre de personajes, de la obra maestra renacentista ‘La Anunciación’ de Fray Angelico. Tal como señala María de Corral, “Ballester toma el espacio del Renacimiento para enseñarlo junto con el espacio actual” y, de esta forma, el artista despoja a la pieza de su historia y la vuelve a imprimir sobre lienzo para darle a la espacialidad un nuevo carácter teórico.

'Lugares para una Anunciación' de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista 'Economía 3'.

‘Lugares para una Anunciación’ de José Manuel Ballester. Imagen cortesía de la revista ‘Economía 3′.

Las obras paisajísticas destacan por temas urbanísticos, así como por la naturaleza y lo industrial, que se combinan entre sí capturando la geografía desde el corazón edificado de Asia, la gran China, hasta el salvaje e inhóspito pulmón amazónico brasileño, pasando por la progresiva industrialización que separa ambos planos, donde el propio artista destaca la mirada dual, pasada y futura, desde la que poder contemplarlas. De esta forma Ballester plasma la relación encontrada entre lo natural y lo artificial, al igual que entre la fotografía y la pintura, para presentarnos el choque de la experiencia urbana que confronta al individuo junto con la globalización.

De igual modo, los museos, presentados por medio de una serie de complejas fotografías, sitúan el espacio y la luz como los grandes protagonistas de estas, invitándonos a vaciar nuestros museos reales y memorísticos para plantear nuevos enfoques que sean capaces de abordar nuestro pasado y futuro. Además, Ballester incide sobre la idea de que ningún espacio es capaz de contener la auténtica esencia de la cultura, pues solo simbolizan una selección fragmentada y descontextualizada de esta que necesariamente ha de ser revisada para el desarrollo de nuevos planteamientos acordes con el tipo de sociedad y tecnologías actuales.

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Museo Arqueológico Nacional 18. Fotografía realizada por el propio artista.

Al igual que en el anterior apartado, la totalidad de la exposición queda singularizada por los grandes formatos y la carente presencia humana. Pues el artista, al parecer, siente una gran predilección por esos lugares abandonados, ocultos o derruidos donde la presencia directa se hace a un lado para destacar esa progresiva y desapercibida belleza camuflada de devenir y marginalidad. Todo gracias a un laborioso proceso que abarca desde el previo y minucioso estudio de documentación, composición y captura de la imagen, hasta la modificación e impresión digital directa que refuerza las texturas y colores por medio de novedosos soportes como son las cajas de luz, el metacrilato o el dibond.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada 'París desde Garnier'. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Vista en altura desde la Ópera de Garnier. Obra llamada ‘París desde Garnier’. Fotografía capturada por José Manuel Ballester.

Los recursos visuales empleados por el artista en esta muestra cambian la posición del espectador frente al mundo exterior y frente a su propia memoria, lo confrontan metafóricamente frente a una realidad embellecida pero desolada, como espejo del recuerdo pasado y el momento venidero.

De la misma forma, el artista resume su obra en un intento de recoger todo lo que le ofrece la tecnología. Esta puesta en escena no trata solo de mostrarnos una estética directa, sino una representación de un nuevo arte que combina tradición y vanguardia por medio de fotografía digital y pintura. Tal como señala el propio Ballester: “Cuando comencé a estudiar el mundo de la fotografía digital descubrí el alejamiento que suponía la fotografía analógica respecto de la pintura. Con el nacimiento de la fotografía digital y sus posibilidades de manipulación, se producía un reencuentro con la forma de entender el proceso creativo muy afín a los procedimientos plásticos hasta ahora conocidos. Esta gran afinidad es la que ha creado un movimiento muy fuerte que me gusta nombrar “período neopictorialista”".

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración 'Bosques de luz'  en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Imagen de.José Manuel Ballester, Premio Nacional en Fotografía, en la inauguración ‘Bosques de luz’ en la Fundación Bancaja. Imagen de Irene Marsi.

Cristian Torada

Concluye la escuela de verano Aula de Artes

Aula de Artes
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán 23, Valencia
Julio de 2018

El pasado 27 de Julio de 2018 concluyó la escuela de verano Aula de Artes realizada en la Fundación Bancaja junto a Cruz Roja y el Espai Obert. Aula de Artes es un proyecto de integración social a través de la Terapia del Arte, con ella se ayuda a los pequeños a saber transmitir sus emociones y sentimientos.La escuela de verano es un espacio lúdico que permite a los niños evadirse y conocer nuevos entornos enfocados en el arte, fomentando el aprendizaje y la comunicación a través de las distintas disciplinas. El surrealismo, la abstracción, el arts&crafts y el arte povera son la vía que conecta la expresión de los pequeños con sus manos, creadoras de lo que sienten.

El estado de ánimo, sus vivencias, etc., quedan reflejados en su arte, siendo una vía de escape a través de la expresión artística. Esta liberación supone un soplo de aire fresco dentro de su día a día, comprendiendo, así, que existen otras formas de amar, sentir y compartir. La originalidad que demuestran los pequeños es desbordante y la forma con la que transmiten sus cavilaciones muestra que de niños todos somos artistas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

La vía que toma la escuela de verano para que comprendan el arte contemporáneo es la práctica y no la teoría. Los conceptos, aunque complejos, son aprendidos a partir de la técnica junto a la utilización materiales reciclados. La facilidad con la que asimilan estilos tan complejos como el surrealismo o la abstracción es impresionante, hecho que pude observar durante la sesión sobre el arte povera.

Dimitris Tzikopoulos fue el artista elegido para esta sesión. Natural de Grecia y afincado en la Comunidad Valenciana, practica la escultura y el land art, analizando, a partir de estas disciplinas, la estructura social y los individuos junto a nociones como el equilibrio-desequilibrio, fuerzas conflictivas, gestos-impresiones y espacio negativo-positivo. En esta ocasión, utilizó el arte povera, una disciplina que utiliza elementos reciclados y de fácil obtención, surgido a finales de la década de 1960.

Dimitris enfoca el arte povera en torno al tema de la escuela y cómo las niñas y los niños la perciben. El objetivo marcado era deconstruir la escuela, formando una nueva a través de la expresión artística, basándose en un concepto esencial: aprender es más importante que estudiar. Los pequeños realizaron desde futbolines, cohetes, coches e incluso una performance que trataba a la escuela como una cárcel, representada por un par de niñas, todo ello con objetos reciclados.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

La conclusión que quedó sobre la percepción que tienen sobre la escuela fue más que negativa. No existe ningún elemento positivo dentro de sus creaciones, sino frustración, tristeza y atadura, elementos que no compaginan con la infancia. Las aulas son una prisión más que un lugar de aprendizaje y convivencia y la presión de los deberes y notas no ayuda. En cambio, en la Aula de Artes se observa todo lo contrario, los niños pasan la mayoría de tiempo sonriendo, compartiendo y, sobre todo, divirtiéndose. Aula de Artes tiene como bandera las palabras libertad, límite y amor.

La ayuda que supone esta escuela de verano para los niños es crucial y, dicho por ellos mismos, les cambia vida. A título personal, creo que se debería de incentivar más este tipo de escuelas de verano donde se desarrolle la capacidad creativa de los niños. En cuanto al sistema escolar, creo que ha quedado demostrado que los deberes y las clases teóricas han quedado más que desfasadas y hay que promover un sistema más práctico donde se desarrollen todas las capacidades, incluidas las artes, que andan algo abandonadas.

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesia de la Fundación Bancaja

Fotografía tomada durante la sesión de Arte Povera junto a Dimitris Tzikopoulos. Imagen cortesía de la Fundación Bancaja

Cuerpos, paisajes, fluidos, de Miquel Navarro

Miquel Navarro. Fluidos
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 11 de noviembre de 2018

Fundación Bancaja presenta la exposición Miquel Navarro. Fluidos, que ofrece un recorrido por más de cuarenta años del trabajo del artista valenciano a través de un conjunto de obras (esculturas, pinturas, dibujos y fotografías) datadas entre 1976 y 2018. Comisariada por Lola Durán Úcar, la exposición se estructura en torno a dos de los elementos más representativos en la obra de Miquel Navarro: por un lado, la ciudad o, de modo más amplio, el paisaje, y por otro, el cuerpo humano.  Otras piezas sobre papel muestran los elementos más líricos, sensuales y sexuales: cuerpos predominantemente masculinos, aunque también femeninos, en los que se plasma el deseo, el ser interior del artista, tanto de forma metafórica como directa.

La muestra está integrada por 73 obras procedentes de las colecciones del artista, de la Fundación Bancaja y de la Fundación Caja Mediterráneo. Destacan cuatro instalaciones de sus ciudades o paisajes que se extienden de forma horizontal y en las que aparecen elementos verticales como símbolos de poder: La Ciutat (1984-1985), Espacio de batalla (2000-2001), Marjal (2017-2018) y Ciudad de las torres (2018). A modo de tótems se presentan sus Figuras para la batalla, esculturas -algunas de más de tres metros de altura- realizadas con aluminio marino macizo, poderosas, firmes, amenazadoras y al mismo tiempo protectoras, en esa dualidad que es propia de la obra del escultor. Junto a ellas, un conjunto de esculturas de menor formato ejecutadas en barro, cinc o aluminio, que se muestran como el laboratorio de creación y experimentación que es el estudio del pintor.

La obra bidimensional está representada por un importante conjunto de acuarelas, dibujos y fotografías. Las obras sobre papel permiten al artista la transcripción directa del pensamiento. Las acuarelas o los dibujos son creaciones inmediatas frente a la lentitud del proceso escultórico. En ellos manifiesta además su deseo y su sexualidad más abierta. Una serie de fotografías reproducen algunas de sus obras monumentales, esculturas ubicadas en el espacio público y que le procuran una gran dimensión social.La exposición incluye también la proyección de dos películas realizadas por Miquel Navarro: Mineral y Fuerte como el opio.

La exposición presenta al público obra inédita de Miquel Navarro, entre la que destacan, las instalaciones Ciudad de las torres (2018) y Marjal (2017-2018); las esculturas Casco de avispa (2012), o Campo rojo (2016); gran parte de las fotografías, una faceta del artista que se ha expuesto menos al público, tanto sus fotografías de esculturas realizadas en el espacio público, como las que pertenecen al mundo íntimo; y un conjunto de  serigrafías en las que el deseo y el sexo se muestra de forma real y tangible.

Miquel Navarro

Obra de Miquel Navarro. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

La fiesta del V Aniversario Makma, en imágenes

MAKMA V Aniversario
Fiesta de celebración en el MuVIM
Presentación de la revista en papel
Con las actuaciones de Lucía Peiró, Petit Mal y Dj Paco Plaza
Viernes 29 de junio de 2018

Desde MAKMA queremos dar las gracias a todos los que vinisteis a festejar con nosotros un día tan especial y que sirvió para recordarnos el cariño y la fe depositada en un proyecto cultural que, con vuestra presencia, demostró estar más que justificado. Ya lo hicimos durante el acto de celebración, pero reiteramos igualmente las gracias a cuantos habéis contribuido con vuestros textos e imágenes a dotar de enjundia a la revista en papel que por primera vez editamos y, quién sabe, pueda ser el embrión de futuros números. Gracias, pues, a Antonio Ariño, Aberto Adsuara, Marc Borràs, Juanjo Mestre, Pedro del Corral, Ximo Rochera, Marisa Giménez, Pepe Romero, Javier Valenzuela, Felicia Puerta, Juan Carlos Garés, Meritxell Barberá, Jesús García Cívico, Andrés Herraiz, Juan Uslé, Vicky Civera, Xisco Mensua, Nacho López, Garson, Estefanía Martín, Cristina Ramírez, Marta Beltrán, José Luis Cueto, Rosa Torres, Carlos Domingo, Pepe Morea, Paco Caparrós, Toni Cordero, Graham Bell, Familia Berlanga, Fernando Ruiz, Jose Cuéllar, Biel Aliño y Pedro Hernández.

Y al MuVIM que nos acogió, dándonos todo tipo de facilidades para que nos sintiéramos cómodos. Lo consiguieron sobradamente. También a todos cuantos durante estos cinco años han colaborado con nosotros y, muy especialmente, a quienes empezaron la andadura a nuestro lado como socios: José Luis Pérez Pont, ahora al frente de la dirección del Consorci de Museus de la Generalitat Valenciana, e Ismael Chappaz y Juanma Menero, responsables de la galería Espai Tactel. Igualmente a Miguel Gregori y Jose Antonio Campoy por su excelente trabajo en la edición web y gráfica. Y a Jorge Seguí, por ayudarnos a resolver todos los trámites administrativos que han ido surgiendo durante todo este tiempo.

Y, por supuesto, a las instituciones públicas y privadas que han hecho posible la revista en papel, en una coyuntura siempre difícil para la edición física. De manera que gracias al IVAM, al ECA de Riba-roja, a la Fundación Aisge, a Fundación Bancaja, Fundación Cañada Blanch, a la Mutant, de nuevo al MuVIM, al Palau de la Música, a la galería Shiras, a la Universitat Politècnica de Valencia y a la Universitat de València. También a la imprenta Imag por haber trabajado a contrarreloj para que la revista haya llegado a tiempo y, mención aparte, de nuevo a Ismael Chappaz y Juanma Menero (Espai Tactel) por el fabuloso diseño y la paciencia que han tenido a la hora de sortear los imponderables que han ido surgiendo.

Gracias a todos.

A continuación dejamos una galería de imágenes de la fiesta para que la sigáis disfrutando, mientras vamos trabajando para que el proyecto continúe con esta vitalidad, que nos la dais todos vosotros, al menos otros cinco años.

V Aniversario Makma

Medio centenar de obsesiones

Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja
Fundación Bancaja
Plaza de Tetúan, 23. Valencia
Hasta el 29 de septiembre de 2017

“Recuerdo una vez que Miró me dijo: ‘Mira, este cuadro se me ocurrió de noche. Y yo pensé: ‘Mira, otro que no duerme’. Es que es una obsesión”. Así entiende Manolo Valdés la pintura, tal y como se recoge en uno de los testimonios que viene a subrayar el denominador común de los 14 artistas reunidos en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja. Más de medio centenar de obras que, presentadas por Juan Manuel Bonet, asesor de la colección y actual director del Instituto Cervantes, refleja esa “capacidad que tiene la pintura para generar emociones”, a partir de esa obsesión de los que no duermen.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Miquel Navarro, que junto a Carmen Calvo, Soledad Sevilla y el propio Valdés, integra el cuarteto valenciano de la muestra, añade a esa obsesión el carácter de infinitud propio de los sueños y de la obra de arte: “Siempre quedan cosas por hacer. Los sueños son así, nunca se realizan del todo. Los propios sueños son fantasías inacabadas”.

Fantasías geométricas que la Fundación Bancaja acoge hasta el 29 de septiembre en una magna exposición que completan, además de los mencionados, Miquel Barceló, Juan Uslé, Juan Navarro Baldeweg (a partir de los cuales tejió Bonet ese intenso mapa geométrico), José Manuel Ballester, Helmut Federle, Günther Förg, Axel Hütte, Imi Knoebel, Sean Scully y Julian Opie, este último ocupando ahora mismo una de las salas de Bancaja mediante una extensa individual.

Obra de Soledad Sevilla en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Fundación Bancaja

Obra de Soledad Sevilla en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

Bonet fue desgranando las características de cada uno de los 14 artistas internacionales contemporáneos seleccionados para advertir que no se trataba de una “colección de cromos”, sino de una “lista corta [de los artistas de la colección Bancaja] para profundizar en su obra”, cuyo hilo conductor él resumió en dos palabras: “Geometría y profundidad”. Geometría con la que atrapar, a modo de malla, esa realidad que nos afecta y motiva, al tiempo que se cuelan por sus intersticios la energía pulsional que empuja con esa carga de profundidad aludida.

Axel Hütte lo viene a decir de esta otra forma: “La fotografía es como el lenguaje, hay muchísimas cosas que no se pueden decir pero está bien que sea así. Todos los intersticios son llenados por la imaginación”. Porque además de pintura, atravesada por esa geometría unas veces fría, otras explotada de color y siempre lumínicas, la exposición también se compone de imágenes fotográficas que, sin embargo, caminan de la mano de esa misma geometría que lo inunda todo.

Obra de Juan Uslé en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

Obra de Juan Uslé en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Colección Fundación Bancaja.

La cita de Juan Uslé ayuda a comprender tamaña abstracción: “En pintura, al menos como yo lo entiendo, no tratas de contar historias literales, ilustradas en forma narrativa, sino que mas bien intentas de acercarte a aquello que palpita entre tu mirada cargada de deseo y el destello de su reflejo en la tela”. Reflejos que van de la figuración que se va diluyendo absorbida por la materia, de Barceló, a esa tendencia lírica que adopta luego un enfoque más geométrico, de Uslé, pasando por ese dejar atrás el mundo expresionista para irse decantando por la abstracción, que caracteriza a Navarro Baldeweg, según palabras de Bonet.

Una joven junto a una obra de Axel Hütte en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una joven junto a una obra de Axel Hütte en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Todos ellos, como dejándose llevar por la deriva del sueño, reflejando la realidad que huye de la percepción amable. “Entro y salgo de mis cuadros, buscando algo que no siempre encuentro. Igual que en el mar, lo habitual es bajar y no encontrar nada. Pintar es, casi siempre, hacer cosas en vano”, afirma Barceló, uno de los 14 artistas que no duermen pensando en esa cosa vana que, en apariencia, es el arte. Y la metáfora del mar, de sus profundidades asociadas al propio inconsciente, sirve igualmente para caracterizar esa obsesión geométrica que los emparenta a todos ellos.

Medio centenar de piezas, “el 40% inéditas”, destacó Rafael Alcón, presidente de la Fundación Bancaja, puesto a disposición de un público al que se quiere ir mostrando poco a poco la extensa colección de más de 2000 obras con que cuenta la entidad bancaria. “Si trazas una línea desde Van Gogh, Mondrian, Rothko y Johns, hallas mi trabajo. Es muy simple”, dice Scully de su obra artística. La de arte contemporáneo internacional de Fundación Bancaja se empezó a construir en 2004 y va saliendo a la luz. Así de simple.

Un joven fotografiando junto a la obra de Günther Förg en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Un joven fotografiando junto a la obra de Günther Förg en la exposición Arte contemporáneo (1984-2010). Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Bacon o la apoteosis de la corrupción

Francis Bacon. La cuestión del dibujo
Fundación Bancaja
Plaza Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 15 de octubre de 2017

“Le gustaba el borde de la realidad, allí donde surge un deseo oscuro”, apunta Fernando Castro, comisario de Francis Bacon. La cuestión del dibujo. Eso, de puertas hacia fuera, porque tomado el propio cuerpo como referencia, nada mejor que la boca para expresar ese borde igualmente extraño por donde entra la salud y la enfermedad. “Para Bacon, las bocas son el pozo de la náusea”. Bocas que el comisario relaciona con esas otras de la ficción cinematográfica tipo Alien, de Ridley Scott, o las expresiones psicóticas reflejadas por David Lynch. Bocas, cuerpos y figuras, principalmente las del Papa Inocencio X que tanto impresionó al artista irlandés, mostrados en la exposición que Fundación Bancaja acoge hasta el 15 de octubre.

Se trata de 58 dibujos, polémicos dibujos por el cuestionamiento hasta hace bien poco de su autenticidad, que Bacon donó al periodista y amigo íntimo Cristiano Lovatelli Ravarino entre 1977 y 1992, y que ahora pertenecen a la Francis Bacon Collection. Fue su presidente Umberto Guerini quien resumió los 20 años de litigio judicial que han terminado por reconocer la originalidad de las piezas. Tema zanjado. “No es el debate de su autenticidad lo que ahora debe primar, sino la apreciación estética de una obra que aporta mucho al debate historiográfico”, subrayó Castro.

Obras de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Obras de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Debate que abrió una entrevista en el libro de conversaciones entre David Sylvester y el propio Bacon, en el que éste venía a decir que no hacía bocetos de sus trabajos. “Esto lo repetimos todos, creando el lugar común de que Bacon no dibujaba”. Y Castro, en un alarde de sinceridad, agregó: “Y estábamos diciendo una chorrada”, porque según el comisario una cosa es que no hiciera bocetos para sus cuadros y otra muy distinta que jamás dibujara. La prueba, dijo, “es esta exposición”.

Los dibujos, tan auténticos como auténtica era su obsesión por la deformidad corporal, recogen cuatro de sus temas preferidos: el Papa Inocencio X de Velázquez, las crucifixiones, los retratos y autorretratos, y las figuras sentadas. Del Papa, lejos de ahondar en su insigne porte eclesial, lo que hace es transformar el elemento sagrado que lo arropa, mostrando sin vergüenza alguna su carnalidad, mas carnalidad degradada. El manto, de colores sumamente vistosos, termina siendo mortaja de un cuerpo que simboliza la corrupción de todo lo humano, allí donde lo humano se halla despojado de carga simbólica.

“Estas celdas de cristal del Papa son las mismas que las de Eichmann en Jerusalén”, quien dijo limitarse a hacer su trabajo durante la Alemania nazi, lo cual da pie a Castro para hablar del “sujeto encerrado, del destino y de la reinvención de la tragedia griega” como trasfondo de todo ello. “Detrás de todo esto se halla Shakespeare”. Tragedia que llega a nuestros días en forma de corrupción de lo político que deriva en la corrupción del cuerpo y, con él, “la máquina de triturar carne en la que estamos y que tan bien representa el reality show”, sostiene Castro.

Vista de la exposición de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

Vista de la exposición de Francis Bacon en la Fundación Bancaja.

“Todos los discursos de la corrupción política podrían ser un Macbeth”, dice el comisario, tras constatar la “circularidad paranoide” de esos discursos basados en “cuanto peor para el enemigo, mejor para mí”.

Francis Bacon. La cuestión del dibujo es la misma exposición que hasta el mes pasado estuvo en el Círculo de Bellas de Madrid, “pero dispuesta de otra manera aquí”, señaló Castro. Tras Valencia, será el Centro Niemeyer de Avilés quien la acoja con otras 70 piezas más a partir de noviembre. Entrar en la muestra de Bacon es, como apunta Lovatelli en una entrevista en la web de la Francis Bacon Collection, “como entrar en una carnicería y cuando sales…como escuchar la música de Händel”. También recuerda el periodista y amigo íntimo de Bacon, que éste, en relación con las crucifixiones, le ponía el ejemplo de Jesucristo, “el padre de todos nosotros [como] también lo es de todos los insectos, un poco animal, entre una divinidad y un insecto”.

“Acentuó su condición de marginal”, señala Castro, en tanto “homosexual en tiempos en que serlo era delito”, para hacerse cargo de “la crucifixión que todos llevamos encima”. Crucifixión, sangre en los ojos y podredumbre en la boca (“Bacon se hizo con un manual de anomalías dentarias”), cuyo fondo dramático se halla trufado de comedia negra. “Figuras de la melancolía” como reflejo de la “angustia existencial” que, según el comisario, atraviesa su obra.

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Una joven observa algunas de las obras de la exposición de Francis Bacon. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Una joven observa algunas de las obras de la exposición de Francis Bacon. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Salva Torres

Retratos de fronteras

14, 24. The space between, de Juan Fabuel
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 21 de mayo de 2017

Vivimos una época en la que palabras y expresiones como: acogida, permiso de residencia, asilo político, refugiado o frontera son constantes en nuestra crónica diaria. Lo que parecía un vago recuerdo de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, vuelve a nuestros ojos en una sociedad tibia que se acostumbró demasiado pronto a ver tanta miseria. Sin embargo, algunos artistas han puesto su foco en esta situación y desarrollan un espacio de reflexión constante desde diferentes formatos.

En la actualidad, Juan Fabuel muestra un escenario de la migración en el Mediterráneo a través de una treintena de fotografías presentadas en la Fundación Bancaja. El proyecto 14,24. The space between toma su nombre de un número simbólico: la distancia más corta que separa África de Europa. Las imágenes evocan un escenario neutro de noche. El drama no aparece explícitamente en ellas, quizás porque el autor nos acerca a una serie de fotografías sin gente, donde el espacio tampoco permite reconocer ningún punto de la geografía.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Como resultado, un conjunto de paisajes extraños, bañados con la iluminación de la luna, dibujan territorios solitarios que, paradójicamente, revelan muchas historias de hombres y mujeres que buscaron sobrevivir. Según afirma la comisaria de la exposición, Tana Capó, la pregunta común que recorre estas imágenes sería: ¿qué perciben las personas cuando llegan a Europa, en la noche, a través del mar?

Otros artistas como Ignacio Evangelista o Taysir Batniji han trabajado el retrato de la frontera vacía como testimonio de un territorio olvidado, convertido en tierra de nadie. Mientras el primero fotografía los puestos fronterizos europeos convertidos en lugares fantasmagóricos, Batniji recoge en su serie Watchtowers las torres de vigilancia que el ejército israelí construyó en Cisjordania, para controlar la población palestina.

Portalet, de Ignacio Evangelista.

Portalet / España-Francia, 2013,  del proyecto After Schengen, de Ignacio Evangelista.

En los tres casos, el relato de las imágenes nos acerca a lugares siniestros donde las personas desaparecen de la escena. Como punto de conexión de estos artistas estará siempre el viaje, el tránsito y la esperanza, pero también el sentido de una línea que aparece y desaparece, en el mar o en la tierra, construyendo las coordenadas de una distancia que puede cambiar tu destino. La meta suele conducir a una zona imprecisa. En palabras del cineasta griego Theo Angelopoulos: “Hemos atravesado la frontera, y estamos aún allá. ¿Cuántas fronteras debe uno atravesar para llegar a su casa?”

La exposición de Fabuel, abierta hasta el próximo 21 de mayo, contiene una tercera parte dedicada al paisaje lunar. De esta forma, la estética de la naturaleza en la noche se complementa con un cielo abierto que, teóricamente, no conoce espacio político. Una imagen que supera cualquier frontera, tal y como reflejaron las siete jóvenes sirias que contaron su vida en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania. Cada una de ellas utilizó la cámara para grabar su entorno gracias al proyecto de la directora de cine Laura Doggett. Siete cortos donde un elemento se repetía con frecuencia: La cámara hacia arriba, enfocaba la luna.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Maite Ibáñez