Los ¿falsos? debates televisivos

Debate, de Toni Cantó
Teatre Talia
C / Caballeros, 24. Valencia
Del 28 de septiembre al 2 de octubre de 2016

Debate, en cartel en el Teatre Talia de Valencia del 28 de septiembre al 2 de octubre, constituye la realización de la promesa que el actor y director Toni Cantó se hizo tras firmar su acta de diputado: regresar al teatro, en una perfecta transición entre ambas actividades –la artística y la política– compartiendo con el público la privilegiada mirilla desde la que él como ciudadano de a pie ha descubierto las entrañas del juego político y para cuya escritura se ha documentado entrevistando a periodistas, políticos y realizadores de televisión que formaron parte de los debates más importantes de la historia de la política.

Escena de 'Debate', de Toni Cantó. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Escena de ‘Debate’, de Toni Cantó. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Para esta transición, ha querido contar con los actores Pepe Ocio, Philip Rogers y Marta Flich, los tres personajes de esta función que encarnan a dos políticos y a una periodista, respectivamente, encargados de gestionar dos debates electorales televisados en prime time.

Tras más de un lustro ejerciendo la política, Toni Cantó ha escrito su primera obra teatral sobre algo que se lleva afrontando fuera de nuestro país con absoluta normalidad -el debate electoral televisado- pero que en cambio en España no se trata con la importancia que requiere, pues no se celebran siempre y cuando se hace lo aceptan a regañadientes, limitando los participantes y dotándolos de un formato tan rígido que nunca logra cumplir su función: exponer de forma transparente las fortalezas –e indirectamente las carencias- de cada candidato.

O como dice el propio Cantó: “El debate electoral sigue siendo en este país ‘cosa de dos’. Quizá por eso en España ningún presidente ha logrado ganar unas elecciones; siempre las perdió el anterior”.

En Debate, los jefes de gabinete de los dos partidos mayoritarios (Pepe Ocio y  Philip Rogers) negocian los dos debates electorales que serán televisados en prime time, moderados por una periodista (Marta Flich) no demasiado escrupulosa.

Toni Cantó, en el centro, junto a los actores de 'Debate'.

Toni Cantó, en el centro, junto a los actores de ‘Debate’.

 

Los ‘huesos’ del teatro…Escalante

30 anys de l’Escalante
MuVIM
C / Quevedo, 2. Valencia
Hasta marzo de 2015

Igual que el cuerpo humano, el hecho teatral se compone de carne y huesos. La carne es la interpretación de los actores que se renueva en cada función para hacer realidad los pensamientos y emociones creados por el dramaturgo. Los huesos son el armazón, el artefacto, el andamio y carpintería que soportan esa magia y la hace posible. Escenógrafos, diseñadores de vestuario, cartelistas, músicos, maquilladores y otros técnicos que arropan con su trabajo a los actores. Esa faceta, el teatro entre bambalinas y en versión infantil,  se muestra en la exposición ’30 anys de l’Escalante’, comisariada por Paula Salinas, que se puede visitar en el MuVIM hasta el mes de marzo. «El objetivo de la muestra es acercar el teatro al público desde otro punto de vista, dando a una visión más completa de la puesta en escena de un espectáculo teatral», dice  Vicent Vila,  director del teatro de la Diputación.

Imagen de la exposición 30 anys de l'Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de València.

Imagen de la exposición 30 anys de l’Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de València.

Teatro desde dentro

Vestuarios, escenografías, carteles originales, diseños de figurines, fotografías, etcétera. La exposición realiza un recorrido por las últimas décadas de la escena valenciana, mostrando el trabajo del teatro desde un punto de vista global. Se estructura en tres apartados: la producción y exhibición de espectáculos para niños, la formación de profesionales de las artes escénicas y la didáctica para acercar el teatro a los pequeños.    Entre más de un centenar de imágenes y objetos que componen la  exposición, se exhibe el traje que llevaba El Gran Kahan en Els viatjes de Marco Polo, la escenografía que ambientó Amada Candela o Pinotxo, marionetas que aparecieron en Tirant Lo Blanc, fotos de La Guerra dels Mons, o el cartel original de una pieza de la cultura valenciana El llibre de la selva del artista Sento.

Una sección de la muestra está dedicada al trabajo que desde hace 10 años realiza L’Espai d’Exposicions, dedicado a acercar las artes escénicas a los niños mediante talleres, actividades y exposiciones. Una de las piezas más destacadas es la de Miquel Calatayud que representa el Globe Theatre, donde Shakespeare representaba sus obras, o maquetas de escenografías creadas por artistas como Miró, Popova y Tatlin.

Imagen de la exposición 30 anys de l'Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de València.

Imagen de la exposición 30 anys de l’Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de València.

Producción y exhibición de espectáculos, formación para profesionales y didáctica para espectadores. La combinación de estas tres líneas de trabajo, así como su especialización en el público infantil, hacen del Escalante una experiencia única en el panorama nacional. «Cuando empezamos nadie había probado a poner en marcha un teatro público solo para niños», recuerda Vila. «Con el apoyo de la Diputación, tres décadas después seguimos siendo los únicos que trabajamos todas estas áreas, centrándonos siempre en el público infantil».

Además del reconocimiento de la crítica, una muestra del éxito del Escalante son los más de dos millones y medio de espectadores que han pasado por su patio de butacas,  una media del 90% de ocupación en todas sus funciones, convirtiéndose en uno de los excepcionales casos de teatro público rentable. Los fines de semana el 60% del público son mayores de 18 años.

La muestra del MuVIM, además de brindar homenaje a este proyecto teatral, ofrece la oportunidad de hacer un viaje en el tiempo a todos los que alguna vez, cuando eran niños, se dejaron atrapar por la magia del teatro en una de las butacas del Escalante.

Imagen de la exposición 30 anys de l'Escalante en el MuVIM. Foto: Raquel Abulaila.

Imagen de la exposición 30 anys de l’Escalante en el MuVIM. Foto: Raquel Abulaila.

Memoria de tres décadas

El balance de estas tres décadas en cifras habla por sí mismo: 41 espectáculos,  8.200 representaciones, 2.500.000 espectadores y  40 premios. Cifras orientadas a un solo un objetiv: potenciar el amor por el teatro y la opinión crítica entre los pequeños.

En 1985 nace un proyecto pionero en España, un centro teatral público dedicado exclusivamente a la producción y exhibición de teatro para niños en un emplazamiento también único. Un palacete tardo renacentista en pleno casco antiguo de Valencia. Con la llegada de Vicent Vila a la dirección, en 1989, el Escalante define su sello, con producciones de gran envergadura, que aportan una alta calidad artística y apuestan por los profesionales de la escena valenciana. Además, se abre la programación a compañías nacionales, internacionales, incluyendo  espectáculos de todo tipo de géneros dirigidos al público infantil. Para profundizar en la formación y completar el modelo de centro teatral, en 1995, se crea una escuela de teatro que trabaja cinco áreas: la profesional, las especializaciones, la Escoleta, el teatro para adultos y el Aula de Teatre. En 2005, nace L’Espai d’Exposicions, dedicado a la creación de actividades como visitas guiadas, talleres para niños y comisariado de exposiciones temporales, siempre relacionadas con las artes escénicas, que giran por España.

Otra área dentro del Escalante que funciona desde sus inicios es la de publicaciones. Con la colaboración de editoriales como Bromera, Universitat de Valencia o Kalandraka, se imprimen los textos teatrales y músicas creadas para sus espectáculos. Con un equipo de 18 profesionales, el Escalante es un modelo de teatro público sostenible: con un 90% de ocupación en sus representaciones. Una labor reconocida con la Medalla de Plata de las Bellas Artes concedida por el Ministerio y otros 39 galardones otorgados por las asociaciones de críticos y profesionales de las artes escénicas.

Exposición 30 anys a l'Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de Valencia.

Exposición 30 anys a l’Escalante en el MuVIM. Cortesía del Centre Teatral de la Diputación de Valencia.

Bel Carrasco

“Es una comedia feroz sobre el amor y la vida”

El crimen de la hermana Bel, de Frank Marcus
Dirección: Rafael Calatayud
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 2. Valencia
Hasta el 17 de octubre

En la película ‘Tootsie’ (1982) de Sydney Pollack, la enfermera jefe de la famosa serie televisiva (Dustin Hoffman) llevaba algo colgado entre las piernas. En ‘El crimen de la Hermana Bel’ una dulce monjita televisiva en la vida real es una mujer airada e iracunda, algo dipsómana y lesbiana. Esta historia fuerte y transgresora, coproducción de CulturArts y La Pavana, estará en el teatro Rialto hasta el 17 de octubre.

‘El crimen de la Hermana Bel’ es un texto de Frank Marcus, dirigido por Rafael Calatayud e interpretado por las actrices Teresa Vallicrosa, Anna Casas, Maria José Peris y Amparo Fernández.  El montaje se inspira en ‘The killing of Sister George’, publicada en Reino Unido en 1964, y llevada más tarde al cine por Robert Aldrich.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

La protagonista, Julia, es una actriz madura que lleva diez años interpretando a la bondadosa Hermana Isabel en una serie televisiva de gran éxito. El personaje se ha convertido en un icono nacional en una sociedad conservadora. A diferencia del personaje que interpreta, Julia es una mujer ruda, iracunda y aficionada al alcohol, que mantiene una turbulenta relación con una mujer bastante más joven.

“Una comedia feroz que nos habla del amor, de la vida, de los difusos límites entre lo real y lo ficticio”. Así define Rafa Calatayud esta pieza con la que supera los 30 años en la profesión. “Se mueve entre el humor y la emoción y nos muestra sin tapujos las perversiones del ejercicio del poder y la manipulación de las vidas ajenas”. La música y las canciones tienen presencia, pero “no es una comedia musical, es un drama con canciones, las canciones están integradas en esa continuidad dramática que cuenta la historia”.

¿Qué más  descubrirán los que vayan a ver la obra? 

Verán  una comedia dramática donde contamos la relación entre dos personajes que viven la vida tal cual es. No les importa lo material. Están refugiadas en el sentimiento, en el sentido, en la emoción, en el querer, en el amor. Conviven tormentosamente, felizmente. Como es la vida. La vida es tormentosa, es feliz, alegre, divertida, tremenda, celosa. La protagonista es Julia Márquez, que interpreta a una monja que hace milagros en una serie convencional, y que en su vida real no tiene nada que ver con el personaje que interpreta. Su vida profesional se ve afectada por causa de su vida personal y a partir de ahí vienen todos los conflictos.

'El crimen de la hermana Bel', de Frank Marcus, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

‘El crimen de la hermana Bel’, de Frank Marcus, dirigida por Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

¿Cómo llegó el texto a sus manos y qué le interesó de él?

Es un texto que me interesó desde que vi la película de Robert Aldrich, ‘El asesinato de la hermana George’. Me informé sobre el autor, Frank Marcus, y conseguí el texto teatral. Me interesó el texto por el mundo, submundo que plantea. El poder, la interpretación, el teatro dentro del teatro, lo que es ficción, lo que es realidad. Ese mundo en el que se confunde que un actor protagonista puede convertirse en un icono porque lleva mucho tiempo interpretando a un personaje. Entonces la gente confunde, incluso no reconoce al actor, sino que reconoce al personaje. También toda la parte emocional, su recorrido a través de los cuatro personajes. Cuatro mujeres llenas de sentimientos, de sensaciones, de dependencia, de amor. Por otra parte, no me apetecía hacer un montaje convencional. Imaginé que todo transcurría en una sala de ensayos, en un plató cinematográfico, lugar de encuentro. Algo que me interesaba mucho. Mezclar ficción y realidad. También en la puesta en escena. En definitiva, el texto me interesó porque habla de sentimientos, de emociones.

¿Cómo se desarrolló el proceso de dirigir a cuatro magníficas actrices? 

Cada una es un mundo. Son personajes muy contrastados. Ir más allá del texto es muy importante. Las actrices no se tienen que quedar con la capa externa del personaje, porque si no estamos contando nada. Toda esa parte visceral que los personajes tienen que encontrar a partir de los ensayos y la dirección. Cuento con cuatro actrices extraordinarias.  Hemos trabajado y disfrutado del trabajo, con nuestros momentos de crisis. Pero siempre con buen hacer, con esfuerzo, vamos encontrando ese camino, ese recorrido emocional, que les pide esta función.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Después de 30 años, ¿todavía sigue disfrutando de su trabajo?

Sigo disfrutando como el primer día, como el primer montaje. Cuando comienzo un montaje es como si fuera el primero que hago. El descubrirlo, dialogar con los personajes, desentrañar el texto, significar cada momento, que las actrices busquen la mirada, que exista el diálogo, la comprensión por parte del público, que las actrices tengan la capacidad de comunicar y comuniquen. Es lo más bonito. Es el trabajo y disfruto el proceso de ensayos. Las representaciones es como el día a día, ver cómo evoluciona un espectáculo. Buscar su buena evolución. El actor no tiene que quedarse con lo que tiene. Ese punto de estar como al borde del precipicio. En cada representación, después de un estreno, debe sentir que es el primer día que representa esa función. Como yo cuando dirijo siento que es el primer día que dirijo esa función. Con ese nervio, esa inseguridad, ese punto que tiene que tener un actor de no tenerlo claro. Me gusta que el actor tenga ese punto de vértigo. Eso da vida. Da verdad, produce como cierta inquietud en el espectador. Hace que el espectador esté más atento a lo que ocurre en el escenario. Y para eso el actor tiene que sorprenderse cada día.

Una escena de 'El crimen de la hermana Bel', de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Una escena de ‘El crimen de la hermana Bel’, de Rafael Calatayud. Imagen cortesía de Teatro Rialto.

Bel Carrasco

‘Da capo’ de Vol-Ras o volver a empezar…en todo

Da capo, de Vol-Ras
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Del 28 de mayo al 8 de junio

Da capo significa, literalmente, desde la cabeza. Es un signo utilizado en las partituras para que el intérprete repita la música que antecede a dicha marcación. Es un volver a empezar. La compañía catalana de humor gestual Vol-Ras, formada por Joan Segalés y Joan Faneca, lo utiliza como metáfora de su último espectáculo, precisamente titulado Da capo. Lo hace para advertirnos de las dificultades existentes en el teatro cada vez que se monta una función. Poniéndose en la piel de dos técnicos de escena, Segalés y Faneca van narrando a base de gags, silencios, gestos y una expresividad desbordante, lo que cuesta levantar un mismo espectáculo cada día y que ese mismo espectáculo resulte, después de todo, diferente.

Vol-Ras en una escena de su espectáculo 'Da capo'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Vol-Ras en una escena de su espectáculo ‘Da capo’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Ese volver a empezar en cada función no sólo es la metáfora que contiene Da capo, sino representación de la propia vida. “Hoy en día la metáfora es doble, pues ahora es necesario que todos empecemos de nuevo para hacer frente a la realidad social y económica”, explican los actores de Vol-Ras. Un ciclo que tiene su punto de crueldad por ese retorno al mismo lugar, después de años de crecimiento económico tirados por la borda a base de despilfarro. “Las compañías de teatro también [han de volver a comenzar], con menos medios, más dificultades, pero tercamente empezando ‘Da capo’, demostrando en cada nuevo espectáculo, cada nueva función, el valor labrado a lo largo de cinco, de 20 o más de 30 años”.

Así de triste, salvo que de tamaño despropósito se haga cargo Vol-Ras. Entonces, allí donde emerge la calamidad, brota la risa. Todo cuanto sucede de espaldas al escenario, imprevistos, inquietudes, conflictos y objetos que se rebelan para dificultar el montaje diario, Segalés y Faneca lo ponen delante del público para que éste vea el continuo vaivén y vuelta a empezar de cada función, a partir de un mismo espectáculo.

Joan Faneca (izquierda) y Joan Segalés en una escena de 'Da capo'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Joan Faneca (izquierda) y Joan Segalés en una escena de ‘Da capo’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Inspirados en el grupo alemán Familie Flöz, el director de cine Federico Fellini o el músico John Cage, Vol-Ras plantea con Da capo “un recorrido por un mundo sonoro desde el silencio a la música, sin palabras y con humor”. Y puestos a citar a John Cage, bien valdría esta frase suya para explicar lo que hacen Segalés y Faneca: “No tengo nada que decir, y lo estoy diciendo: esto es poesía”. Porque Vol-Ras decir no dice mucho, en tanto su humor gestual descarta las palabras, pero la sola expresividad de sus rostros y cuerpos sobre el escenario alcanzan a decir mucho más de lo que muestran a veces las palabras vacías de sentido.

Por eso Da capo vuelve una y otra vez al principio de una misma representación: la del ser humano aquejado de la incertidumbre y del azar, pero siempre dispuesto a levantar “tercamente” la función: cada tarde y noche la misma, pero siempre diferente. La demostración: en el Teatre Talia, donde Vol-Ras tocará tan singular partitura una y otra vez, una y otra vez…

Joan Segalés (abajo) y Joan Faneca, componentes de Vol-Ras, en el cartel del espectáculo 'Da capo'.

Joan Segalés (abajo) y Joan Faneca, componentes de Vol-Ras, en el cartel del espectáculo ‘Da capo’.

Salva Torres