¿Mira de nuevo Valencia al Mediterráneo?

En los últimos meses han coincidido en Valencia diferentes propuestas culturales que tienen al Mediterráneo como inspiración. ¿Quiere decir esto que despierta el interés de los valencianos por lo que sucede en torno a nuestro mar?

El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inauguró en febrero la exposición ‘Del mito al espanto’ dedicada al análisis de la realidad socio-cultural del Mediterráneo en dos etapas: la imagen idílica que construyeron de él los intelectuales del norte de Europa y la convulsa realidad actual. En marzo, el centro cultural la Beneficencia abrió las puertas de ‘Fronteres d’Europa’, una propuesta expositiva que recorre, de la mano de cinco fotógrafos y cinco periodistas, las fronteras blindadas de la Europa mediterránea que cierran el paso a los miles de refugiados huidos de la guerra o el hambre. Simultáneamente el centro cultural la Nau de la Universitat de València muestra ‘Ramon Llull i l’encontre entre tres cultures’, que toma el 700 aniversario de la muerte del pensador mallorquín como excusa para reflexionar sobre el contexto del Mediterráneo medieval poniendo especial atención en el diálogo entre religiones.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición 'Correspondencia amb Mediterrani'.

Fotografía de Xavier Mollà en la exposición ‘Correspondència amb Mediterrània’.

Hace unos meses, el MuVIM presentó la muestra del fotógrafo Xavier Mollà ‘Correspondència amb Mediterrània’ donde el autor sugería que “el Mediterráneo es la gran plaza del pueblo y las casas son los diferentes países”. En la pasada primavera, veía la luz la segunda edición de Espai Mediterrani con una oferta diversa y muy acertada de la música que se hace ahora en ambas riberas del mar. Por último, en el próximo octubre podremos asistir a la cuarta edición de una renovada Mostra Viva del Mediterrani, puesta en pie por una asociación de ciudadanos que trabaja por recuperar el espíritu original de la Mostra de Valencia de los años 80 a través del cine, la música, la escena, la literatura, las artes visuales y las actividades educativas.

Pero no solo Valencia demuestra un interés creciente por lo que se cuece en nuestro convulso mar. El cine árabe y mediterráneo tiene cita ineludible en el Festival de Cine Árabe (FCAT) que celebrará su decimotercera edición en Tarifa y Tánger entre mayo y junio. Además el festival cuenta con un fondo fílmico del mejor cine africano, que ofrece a festivales y filmotecas. La Casa Árabe, un consorcio público del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, programa regularmente en Córdoba y Madrid, ciclos de cine y música árabe.

La Fira Mediterrània de Manresa, que en octubre celebrará su decimonovena edición, es un mercado de espectáculos que, con la tradición mediterránea como eje, se mueve en dos ámbitos principales: la cultura popular (basada en elementos como el cruce entre creación contemporánea y raíz tradicional, la participación ciudadana y la ampliación de la base social de la cultura) y las músicas del mundo; tiene un carácter interdisciplinar y aglutina los diferentes lenguajes artísticos: artes visuales, circo, danza, exposiciones, música, narración oral y teatro. El Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), integrado por la Generalitat de Cataluña, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y el Ayuntamiento de Barcelona, es un think tank que lleva desde 1989 trabajando en la progresiva construcción en el Mediterráneo de una espacio de paz y estabilidad a través de estudios y publicaciones como los Quaderns de la Mediterrània  que reúne  las aportaciones de los más interesantes pensadores del momento.

'Mediterráneo', de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

‘Mediterráneo’, de Gabriele Salvatores, en Mostra Viva del Mediterrani.

Esta selección de ejemplos, propios y foráneos, de actividades y proyectos que tienen al Mediterráneo como marco, parece apuntar hacia un aumento del interés por la cultura y la realidad de nuestro entorno geográfico. Esta tendencia se da en un momento de transición sacudido por un profunda crisis cultural, social y política. Transición que, salvando las distancias, guarda cierto paralelismo con la vivida en nuestro país a finales de los años setenta del siglo pasado. Es cierto que no se puede equiparar la sangrienta dictadura con la anémica democracia actual. Pero también lo es, como demuestran los especialistas, que entre el clientelismo, la espectacularización, la censura y la asfixia económica, la cultura ha vivido dos auténticos decenios negros en el País Valencià.

Diversidad cultural y mundialización

Hubo un momento en que los dirigentes políticos apostaron con hacer de Valencia un lugar de referencia de las culturas mediterráneas. Pero ¿Que llevó a estos primeros gobiernos democráticos a mirar en esa dirección? Para entenderlo tenemos que situarnos en el centro del debate cultural que sacudía a intelectuales y artistas del momento. Aunque el impulso viene de lejos, tras la Segunda Guerra Mundial se dan las circunstancias idóneas para que los Estados Unidos impongan su hegemonía en las industrias culturales y especialmente en el cine y el audiovisual.

Los gobiernos de los Estados Unidos llevaban décadas destinando cuantiosos recursos a las industrias de la información y la cultura, legislando para proteger el mercado interior, romper las barreras de los ajenos e imponiendo su dominio en las instancias internacionales -la UNESCO nace en 1945 haciendo suya la tesis liberal del free flow of information- para que el modo de vida americano se perciba como el único modo moderno y desarrollado posible. Para que los deseos de consumo material o simbólico de los individuos se dirijan en una única dirección. La resistencia vendrá por un lado de los llamados Países No Alineados, con Francia y su política de excepción cultural como casi único aliado europeo. Lograrán reorientar a la UNESCO hacia un nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. EEUU y sus satélites respondieron con su salida del organismo.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Imagen promocional del grupo Al Tall.

Valencia, lugar de referencia del Mediterráneo

La izquierda, que conquista el Ayuntamiento de Valencia en 1979, participa en este debate intelectual sobre la mundialización de la cultura y la comunicación. Y tiene clara la estrategia a seguir: el fomento de la diversidad. Es decir la promoción de la cultura con raíces propias en los países periféricos del sistema. El alcalde Ricardo Pérez Casado, traslada la idea a Vicent Garcés, concejal de cultura, y lanzan en noviembre de 1980 la I Mostra Cinema Mediterrani i Països de Llengues Romàniques. Recudida a Mostra Cinema Mediterarni en la segunda edición, el festival recibe el aval del publico, que en número de 32.000 espectadores, acude masivamente a las sesiones. El mismo equipo municipal encomienda en 1981 al grupo Al Tall, la Trobada de Música del mediterrani y al año siguiente convoca un Encontre d’Escriptors del Mediterrani. En el ámbito político, estas iniciativas reciben críticas de la derecha que, cumpliendo a la perfección su papel en el debate, por fascinación, presión, fuerza o corrupción se convierte en promotora de los valores y las estructuras del centro dominante del sistema.

¿A que se debe la identificación del publico con el festival de cine y la buena respuesta obtenida por las otras iniciativas? El fenómeno solo se puede entender en el contexto de unos actores culturales que intentan encontrar su espacio en una época de transición entre el programa de aniquilación ejecutado por la dictadura franquista y los intentos de recuperación creativa y artística de los años sesenta y setenta. La efervescencia de esos años, las ansias por aprender y recuperar el tiempo perdido, un ejercicio de resistencia para romper las costuras del miedo, el silencio y la rancia realidad de una sociedad vigilada y castigada, encuentra su forma de expresión en los circuitos de cine-clubs, en las ferias del libro, en los recitales de nova cançó, en los primeros mítines políticos y cómo no, en las sesiones de la Mostra, los conciertos de la Trobada y los debates del Encontre d’Escriptors.

A partir de los 90, con la llegada del Partido Popular a los gobiernos municipal y autonómico se produce una doble deriva: hacia lo folclórico -la 11ª Trobada de Música del Mediterrani culmina con actuaciones de Dova, Juan Bau, Salomé y Francisco- y hacia un provincianismo de imitación del centro hegemónico -la Mostra de Valencia exhibe estrellas de Hollywood en el ocaso de su carrera-. La pugna entre mundialización y diversidad se inclina de nuevo a favor de la primera.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Sleepless Nights, de Eliane Raheb, en Mostra Viva del Mediterrani.

Similitudes y divergencias

Y con esto volvemos al presente para preguntarnos de nuevo ¿hay alguna similitud entre aquella Valencia que se abrió al Mediterráneo y la actual? Contemplamos al menos cuatro paralelismos: la sensación de salida del túnel tras veinte años de impotencia; la esperanza en que los nuevos gestores puedan realizar cambios sustanciales; y la efervescencia de la sociedad civil que ha ido creando multitud de espacios de expresión al margen del entramado administrativo. Pero también advertimos claras diferencias: una mayor y más diversa oferta; más contenedores culturales; estructuras administrativas culturales municipales y autonómicas; mayor complejidad y autonomía de los públicos; y una revolución digital que ha sacudido los sistemas de producción, distribución y consumo de las industrias culturales.

Es posible que los medios de información dejen de prestarle atención pero, por lo que sabemos, el conflicto que se vive en el Mediterráneo y por tanto el interés de la ciudadanía consciente, no dejará de crecer en los próximos años.

En este contexto, iniciativas como Mostra Viva del Mediterrani apuestan por que esta nueva mirada al Mediterráneo gane en extensión y profundidad. Para ello sus promotores trabajan para diseñar una oferta cultural multidisciplinar y diversa que transcienda las políticas de democratización cultural y camine hacia una concepción inclusiva de la cultura. Pero, conscientes de las ventajas del trabajo colaborativo, convocan a los agentes culturales, que han vuelto a sentir la mediterraneidad como elemento sustancial de nuestra identidad, a un debate abierto. Un debate que aporte coherencia y eficacia a las iniciativas que, con la cultura como vehículo privilegiado, persigan los objetivos de transformación que la sociedad demanda.

Sobra decir que la inspiración de nuestros creadores no entiende de geografía, pero este mar ha sido y seguirá siendo nuestro espacio natural de proyección internacional. Nada más sano que viajar por el mundo con los ojos bien abiertos, sin olvidar que nuestra casa está en esa plaza del pueblo que es el Mediterráneo.

Vicent Gregori

Coordinador de Mostra Viva del Mediterrani

 

Indignación y luto en el Museu d’Etnologia

Fronteres d’Europa
Hasta el 8 de mayo de 2016
Arribes o te’n vas? Emigració Valenciana a Europa (1950-1970)
Hasta el 30 de junio de 2016
Museu Valenciá d’Etnologia
C / Corona, 36. Valencia

“A España han llegado 18 refugiados; parece un insulto a la conciencia”. Con estas palabras del fotoperiodista Gervasio Sánchez quiso subrayar Francesc Tamarit, director del Museu Valencià d’Etonologia, la temática que atraviesa las dos exposiciones recién inauguradas en la Beneficencia. Hablan del fenómeno migratorio, tan de actualidad, motivando a “reflexionar sobre el pasado de manera que ilumine un futuro más solidario”, sostuvo Tamarit. En ese marco de reivindicación crítica se enmarcan las muestras ‘Arribes o te’n vas? Emigració valenciana a Europa (1950-1970)’ y ‘Fronteres d’Europa’.

Fronteres d'Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

Xavier Rius, diputado de Cultura, lanzó un “grito de indignación por esa insensibilidad hacia otros pueblos y seres humanos” que buscan una mejor vida fuera de sus países de origen y encuentran el rechazo. “Es deleznable lo que está pasando”, insistió. Las exposiciones pretenden, dijo, que fuera “un libro visual para reflexionar”. Un libro repleto de imágenes que, en el caso de ‘Arribes o te’n vas?’, se compone de 11 relatos, 11 historias de vida, de otros tantos valencianos que emigraron hacia Francia y Alemania, y que, en lo concerniente a ‘Fronteres d’Europa’, refleja la angustia de cuantos sufren por su condición de refugiados.

Como recordó Anna Surinyach, fotoperiodista de la revista 5W, que produce junto a PhotOn Festival y el Museu d’Etnologia esta última exposición, “no son cifras, son personas las que sufren”. Por todo ese sufrimiento, Tania Castro, directora de PhotOn y comisaria de ‘Fronteres d’Europa’, se sumó al grito de indignación del diputado para decir: “Estamos de luto, porque ahora cerramos y blindamos las fronteras; estamos de luto por los miles de niños desaparecidos; estamos de luto, porque no podemos creer que se olvide que un día fuimos nosotros”. Para remover esa memoria olvidadiza existe precisamente la fotografía.

Vista de la exposición Arribes o te'n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Vista de la exposición Arribes o te’n vas? Fotografía de Raquel Abulaila por cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

“La fotografía es memoria y lamentamos que la gente no la tenga”. Por eso Tania Castro señaló que quizás fuera bueno “enviar todas esas fotos a los eurodiputados”. Anna Surinyach abundó en esa idea de memoria: “Intentamos que estos fenómenos no se olviden”. Y fue más lejos: “Dentro de 50 años, cuando veamos estas imágenes, se nos caerá la cara de vergüenza”. Una cara, la de Europa, que a juicio de Agus Morales, también periodista de 5W, “está cambiando, incluso su anatomía”.

Esa Europa receptora de almas en peregrinación y esa misma Europa que vuelve a cerrar las fronteras, en su día abiertas por el Tratado Schengen, es el telón de fondo de ambas exposiciones. Sobre ese telón, decenas de rostros, de personas, de vidas, reflejan los claroscuros del fenómeno migratorio. Fenómeno, como subrayó Rius, no siempre relacionado con los conflictos bélicos, sino con la necesidad de encontrar espacios más favorables para sus vidas. “Esta es una exposición de coyunturas, porque en ellas están las personas”, razonó Raquel Ferrero, que junto a José Vicente Aguilar comisaría ‘Arribes o te’n vas?’ Personas recogidas en fotografías, acompañadas de objetos íntimos, a modo de recorrido vital.

Fronteres d'Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Imagen cortesía del Museu Valencià d’Etnologia.

En la muestra ‘Fronteres d’Europa’, cuyo patrocinador principal es la Fundación Cañada Blanch, participan cinco fotógrafos y cinco periodistas, entre los que se encuentran los propios Agus Morales y Anna Surinyach. Aunque “gráficamente no se complementan”, explicó Castro en relación con el diferente status de las imágenes de una y otra muestra, “sí lo hacen en el concepto: la necesidad de emigrar”. Necesidad que la exposición de PhotOn Festival muestra dividida en cinco apartados o coordenadas geográficas. Los mapas sitúan al espectador en el espacio donde tiene lugar el drama, para después reflejarlo con imágenes que van del mar a la tierra, y del estupor a la esperanza, el miedo y la solidaridad. Un centenar de fotografías con las que el Museu Valencià d’Etnologia grita de indignación, al tiempo que se ofrece como contenedor de pensamiento.

Fronteres d'Europa. Museu Valencià d'Etnologia.

Fronteres d’Europa. Museu Valencià d’Etnologia.

Salva Torres