Cine polaco en todo su esplendor

Ciclo de cine polaco
Filmoteca de CulturArts
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Hasta el 27 de abril de 2016

La Filmoteca de CulturArts, en colaboración con el Instituto Polaco de Cultura, presenta una selección de películas recientes que certifican que la cinematografía polaca está viviendo un momento de esplendor, tras el éxito internacional de ‘Ida’ (2013) de Pawel Pawlikowski, que obtuvo el Oscar y el BAFTA a la Mejor Película de Habla No Inglesa, Cinco Premios del Cine Europeo y el Goya a la Mejor Película Europea.

El ciclo se inaugura el martes 5 de abril (18.00h) con la proyección en la sala Berlanga de ´Male stluczki’ (‘Pequeños choques’, 2014) de Aleksandra Gowin e Ireneusz Grzyb. La película cuenta la historia de dos amigas que se ganan la vida limpiando los pisos de gente fallecida recientemente y que establecen una extraña relación laboral y amorosa  con un hombre separado.

Fotograma de 'Coraje'. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Coraje’, de Greg Zglinski. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

El ciclo está conformado por ocho películas producidas en los últimos cuatro años, entre las que destacan ‘En cuerpo y alma’ (2015), de Malgorzata Szumowska, que fue galardonada con el Oso de Plata en la última edición del Festival de Berlín y ganadora del festival de Cine Polaco de Gdynia; ‘Casa del ángel poderoso’ (2014) de Wojciech Smarzowski, que es un estremecedor estudio sobre el alcoholismo basado en la novela en parte autobiográfica del reconocido escritor Jerzy Pilch; ‘Coraje’ (2011) de Greg Zglinski, uno de los últimos discípulos de Kieslowski que plantea una reflexión sobre el bien y el mal en una revisión moderna de la historia  de Caín y Abel; ‘Mów mi Marianna’ (‘Llámame Marianna’, 2014), de Karolina Bielwaska, un documental premiado en el Festival Internacional de Cine de Cracovia, sobre una transexual que decide someterse a una operación de reasignación de sexo a los 43 años; y el drama ‘Carte Blanche’ (2014) de Jacek Lusinski, sobre un profesor de historia que empieza a perder la vista.

Fotograma de 'La semilla de la verdad'. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Ziarno prawdy’, de Borys Lankosz. Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

Completan la programación el thriller ‘Ziarno prawdy’ (‘La semilla de la verdad’, 2014) de Borys Lankosz; y el cortometraje ‘Matka Ziemia’ (‘Tierra Madre’, 2014) de Piotr Zlotorowicz, que es un proyecto de fin de carrera premiado en el Festival de Cine de Gijón en 2014.

El ciclo, que podrá verse hasta el próximo 27 de abril, nos ofrece un recorrido por el cine polaco más reciente, desde el documental al cine de acción pasando por las producciones independientes de debutantes y las películas de  realizadores ya consagrados.

Fotograma de Mala Slutzcki. Imagen cortesía de La Filmoteca.

Fotograma de ‘Male Stluczki’, de Aleksandra Gowin e Ireneusz Grzyb.  Imagen cortesía de La Filmoteca de Valencia.

 

Cinema Jove, a toda prisa

Presentación de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 19 al 26 de junio de 2015

“Ha sido una edición complicada de elaborar”. Es más: “Con tiempos de organización a los que no estamos acostumbrados”. Aún así, Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, no perdió en ningún momento la sonrisa marca de la casa. Como tampoco perdió el pulso José Luis Moreno, director general de CulturArts, que, a su lado, reconocía los “problemas administrativos” que han provocado el retraso organizativo. “Hemos trabajado con mucha presión de tiempo”, abundó Maluenda, para rematar: “aparte de la presupuestaria”.

La entrada tardía del equipo organizativo (“hace apenas dos meses”) ha obligado, justo cuando el Festival Internacional de Cine de Valencia celebra su 30 cumpleaños, a su readaptación por falta de tiempo. Desaparecen las secciones Cuadernos de rodaje y Actores tras la cámara. Y aunque la programación no se resiente, porque la maquinaria pese a todo está suficientemente engrasada, alguna que otra oportunidad a la hora de visionar películas de otros festivales a buen seguro se ha perdido.

Fotograma de 'Fuerza mayor', de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Fuerza mayor’, de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Menos tiempo y prácticamente el mismo presupuesto (550.000€), para sacar adelante un festival que mantiene su “rigor y coherencia de la programación, a pesar de todo”, subrayó Maluenda. Y como muestra, el Premio Luna de Valencia Especial otorgado este año al director sueco Ruben Östlund. Director desconocido para muchos, pero que demuestra con su trayectoria el espíritu que precisamente anima Cinema Jove.

“Lo que vende es George Clooney, de ahí que se haga difícil comunicar gente menos sugestiva, pero este festival es uno de los más importantes precisamente por dar a conocer directores que luego van a Cannes o Berlín”, terció la actriz Ana Álvarez, encargada de la inauguración (19 de junio) y clausura (26) de Cinema Jove en el Teatro Principal. De hecho, el propio Maluenda destacó que el festival ha ido creciendo con los años “a la vez que la carrera de cineastas que han pasado por aquí”. Y citó los nombres de Álex de la Iglesia, Santiago Segura o Juanma Bajo Ulloa.

“Que un festival llegue a cumplir 30 años es complicado”, insistió su director. Y entre los numerosos obstáculos a sortear, Maluenda volvió a señalar el trabajo a contrarreloj: “Lo más difícil ha sido gestionar el tiempo”. Y el presupuesto. “La Diputación ha incrementado este año su aportación en 15.000€, a los 6.000 habituales”. 450.000€ corresponden a CulturArts; el resto, otras instituciones y patrocinadores. “Con este dinero no tenemos posibilidad de hacer campaña en los medios”, a los que se dirigió en busca de su “complicidad”.

Fotograma de 'Involuntary', de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Involuntary’, de Ruben Östlund, Premio Luna de Valencia Especial de Cinema Jove.

Además de Ruben Östlund, que ya estrenó en España su segundo largometraje ‘Involuntary’ a través de Cinema Jove, el festival premia igualmente a Vuk Jevremovic con el galardón Especial de Animación. El ‘Futuro de Cine’ recae este año en la actriz Irene Escolar, protagonista entre otras de ‘Las ovejas no pierden el tren’, de Álvaro Fernández Armero. Y se mantienen las secciones Panorama Valenciano, Encuentros Making Off y el Encuentro Audiovisual de Jóvenes, alma máter del festival desde sus comienzos.

Eso sí, entre las preocupaciones de Rafael Maluenda no figura su futuro al frente del festival, por mucho cambio de gobierno que haya en la Generalitat Valenciana. “El festival tiene una trayectoria de absoluta independencia”. Además, precisó que él no tenía vinculación política alguna. “Se me contrató por mi trayectoria profesional” y, en todo caso, recordó que la alternancia política en otros sitios no siempre han provocado cambios en ciertas direcciones, “lo cual me parece muy saludable”. “Yo sigo trabajando”, concluyó. Eso sí, a contrarreloj.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, José Luis Moreno y Ana Álvarez, en la presentación del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

De izquierda a derecha, Rafael Maluenda, José Luis Moreno y Ana Álvarez, en la presentación del 30 Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove. Fotografía: Roberto Fariña. 

Salva Torres

Manuel Portillo, maestro del ‘Fashion Film’

Manuel Portillo, premio en el Festival de Berlín
‘Fashion Film’
Para la marca alicantina Hispanitas

Equidistante entre el mundo de la ficción cinematográfica y la publicidad ha surgido un nuevo género: el fashion film. Se trata de contar una historia en la que la marca que produce la obra tiene una presencia en el argumento. Una forma sutil de promoción que da vía libre a la creatividad del director.

El joven valenciano Manuel Portillo se ha revelado como un maestro en este nuevo género fílmico. Su trilogía realizada para la marca alicantina Hispanitas, que fabrica calzado y bolsos, se ha alzado con numerosos premios internacionales. El último, el del prestigioso Festival de Berlín, fallado el 10 de julio. En total más de 30 nominaciones y tres premios en festivales de referencia como el International Fashion Film Awards de California y el Mercedes Benz Bokeh South African FFF. También ha sido seleccionado para los de Miami y Hollywood, este último considerado a la altura de los Oscar.

Una de las películas 'Fashion Film' del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Una de las películas ‘Fashion Film’ del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Las grandes marcas como Armani, Prada o H&M realizan los fashion film con el objetivo de distribuirlos por internet, festivales diversos o proyectarlos en sus propias tiendas. En suma, con una doble faceta publicitaria y artística. En el caso de Portillo ha sido la marca alicantina Hispanitas que fabrica calzado y bolsos la que hizo la apuesta.

La trilogía dirigida por Portillo en torno a la marca la conforman tres películas: El artesano, Pasos de Sirena y Un largo camino. Narran la historia de distintos personajes en diferentes  épocas con algo en común: la búsqueda de un imposible en la España de los siglos XVIII al XX. “El éxito que hemos obtenido se debe a que contamos una historia en lugar de limitarnos a hacer un videoarte o un ejercicio visual de estilo sin contenido”, dice Portillo.  “Lo hacemos con un estilo particular, dándole un toque muy personal, profundo y revisando nuestras raíces. Por otra parte, concebimos cada trabajo como si fuera un cortometraje de siete minutos de duración y mimamos hasta el último detalle”.

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

La obsesión de una joven por encontrar el tacto perfecto, la historia de amor entre dos almas que nunca llegaron a encontrarse o la soledad y el sacrificio en el camino de un oficio olvidado son los temas que trazan las distintas obras  de la trilogía.

La pujanza del nuevo género se refleja en la aparición de nuevos Festivales de Fashion Films (FFF), cuyo máximo referente es el International Fashion Film Awards de Hollywood.  Portillo obtuvo el Premio a Mejor Fotografía en la pasada edición de 2013 y en esta edición de 2014, que se celebra del 24 al 26 de julio, obtuvo cinco nominaciones por Un largo camino: Mejor Director, Mejor Película, Mejor Fotografía, Mejor Música y Mejor Actor.

“Al principio éramos los únicos españoles, pero ahora ya tenemos algunos colegas”, cuenta Portillo. “La ventaja de este formato es que te da libertad creativa y al mismo tiempo tienes al productor detrás”, concluye.

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ de Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Manuel Portillo tiene dos licenciaturas, en Comunicación Audiovisual y Publicidad y Relaciones Públicas. Empezó muy joven en el mundo del cortometraje, con sólo 20 años, por lo que abandonó Valencia en busca de oportunidades. “Soy un obseso de las sensaciones que pretendo evocar con cada historia y de su construcción bella y cuidadosamente imperfecta”, confiesa. “Intento llevar mi visión cinematográfica y mi pasión por la ficción al mundo del videoclip, el fashion film y la publicidad”.

Actualmente lleva a cabo diversos proyectos para marcas de primera línea, como Warner Music, Red Bull, Heineken, Revlon, Sony, Windows y Samsung entre otras. “Confío en que esto sirva para que otras marcas entiendan de una vez por todas, que tenemos que emocionar con nuestro trabajo, y que eso sólo es posible si nosotros mismos nos emocionamos haciéndolo”, concluye.

www.manuelportillo.tv

Fotograma de una de las películas 'Fashion Film' del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Fotograma de una de las películas ‘Fashion Film’ del director valenciano Manuel Portillo. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Mandariinid: de héroes y tumbas

Mandariinid, de Zaza Urushadze
Sección Oficial de Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Mandariinid (Mandarinas) es una película de Zaza Urushadze que habla de eso: de mandarinas. En un poblado en medio de las montañas caucásicas viven dos hombres sencillos, Ivo (Lembit Ulfsak) y Margus (Elmo Nüganen) que, en medio de la guerra entre estonios y georgianos, luchan por sacar adelante una cosecha de mandarinas. Lo hacen por sobrevivir pero, como subraya Margus, por que es una lástima que se pierda tan magnífica recolección. El dinero importa, pero menos.

Lembit Ulfsak (izquierda) y Elmo Nüganen en 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Lembit Ulfsak (izquierda) y Elmo Nüganen en ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Habla de mandarinas y del valor que hace falta tener para que dé sus frutos tan abnegada labor en medio de un clima de violencia. Cuando Ivo acoja en su casa a dos soldados heridos, el checheno Ahmed (Georgi Nakhashidze) y el georgiano Nika (Michael Meskhi), la violencia desatada entre ambos soldados enemigos, ahora bajo el mismo techo, se irá modulando gracias a la intermediación de los dos hombres sencillos, en mitad de un campo tan devastado por la guerra como floreciente de mandarinas.

Esa mezcla de violencia sin sentido, de enemistades patrias, y fructífera actitud de amor por la vida, por los frutos de la naturaleza que hay que preservar a toda costa, entre los que se encuentran la propia vida humana, sea del color que sea, y venga cargada de las sinrazones que sean, es lo que convierte Mandariinid en una notable película. Notable porque cuenta, sin caer en la tentación del mensaje fácil, lo complicado que resulta romper la coraza ideológica, cuando el odio al otro se vende como la única moneda de curso legal.

Lembit Ulfsak en un fotograma de 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Lembit Ulfsak en un fotograma de ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Ivo, que ya sabe lo que es perder un hijo en la guerra, mostrará su determinación a favor de la vida, teniéndose que enfrentar al odio mutuo de los soldados enemigos bajo el techo de su casa. Una casa que, a pesar de la violencia latente que la sacude, él se esfuerza por mantener a resguardo de tan destructiva ira bélica. Los soldados, ése es al pacto que llega, deberán recuperarse en el clima de paz que él les propone, dejando en suspenso el juramento de venganza lanzado por Ahmed contra Nika.

Mandariinid no debería verse como un simple alegato antibelicista, sino como una radiografía de la violencia, de lo real de la experiencia humana, allí donde ésta se descubre habitada por la sinrazón. Combatirla requiere la energía, que no la fuerza física, de Ivo, una persona mayor que, pese a la edad, conserva el vigor de quien funda su existencia en la transmisión simbólica de unos valores siempre amenazados, por la guerra, por las diferencias irreconciliables o, en suma, por el lado siniestro que nos habita.

Georgi Nakhashidze en un  fotograma de 'Mandariinid', de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Georgi Nakhashidze en un fotograma de ‘Mandariinid’, de Zaza Urushadze. Cinema Jove

Y la madre tierra, de la cual procede el fruto de las mandarinas, emerge como protagonista de una película igualmente reveladora del poder destructivo que puede albergar a su vez la madre patria. De nuevo la floreciente productividad y la destructiva violencia por hacerse con el dominio de esa tierra, estrechando temibles lazos. Bastará decir, sin descifrar el final, que las propias tumbas abiertas por los muertos de uno y otro bando, se harán cargo de esa amalgama de sentimientos encontrados.

Zaza Urushadze narra con certero pulso las contradicciones de la llamada guerra de los cítricos, según recuerda Margus, entre estonios y georgianos hace ya más de 20 años. Si aceptamos, como se dice en un momento de la película, que el cine es una mentira, convendría decir que esa mentira transformada en relato resulta una vía privilegiada para llegar al corazón de cierta verdad en tiempos de abulia existencial.

Ivo (Lembit Ulfsak) enfrentándose a un vendado Nika (Michael Meskhi) en un fotograma de Mandariinid, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Ivo (Lembit Ulfsak) enfrentándose a un vendado Nika (Michael Meskhi) en un fotograma de Mandariinid, de Zaza Urushadze. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres

“Tendremos carencias, pero la vocación es innegable”

Desayunos Makma en Lotelito
Con Rafael Maluenda, director de Cinema Jove
Entrevista realizada por el equipo de dirección de Makma: Vicente Chambó, José Luis Pérez Pont y Salva Torres

Rafael Maluenda jamás dirá una palabra más alta que otra. No, al menos, mientras asuma la dirección de Cinema Jove. Todo cuanto dice a micrófono abierto lo medita, lo rumia, lo valora concienzudamente. Sonríe a cada pregunta, tomándose el tiempo que haga falta antes de ser pasto de algún titular que afee el lugar que ocupa. Incluso cuando siente que alguna de esas palabras altisonantes ha podido salir de sus labios, la somete a deliberación delante del propio entrevistador.

-“¿Se conoce suficientemente el festival dentro de Valencia?”

-“Que pasen 24.000 espectadores por el festival me parece que está muy bien”.

-“Pero todavía hay gente que confunde la Mostra con Cinema Jove”.

-“Va por barrios, aunque efectivamente pienso que su difusión es mejorable”.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

“Cinema Jove está entre los cuatro primeros festivales españoles”

Dicho lo cual, Rafael Maluenda vuelve sobre sus pasos como queriendo borrar las huellas de ciertas pisadas. Lo suyo es el camino de baldosas amarillas que ha convertido el Festival Internacional de Cine de Valencia en un referente a nivel nacional y fuera de nuestras fronteras. “Cinema Jove está entre los cuatro primeros festivales especializados españoles”, afirma que reconoció públicamente Andrés Vicente Gómez, cuando estaba al frente del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA). Y para corroborarlo cuenta la anécdota de su viaje al Festival de Berlín, donde acudió al stand de Corea interesándose por una película del país asiático y la responsable, tras conocer su identidad, exclamó: “¿Cinema Jove? ¡We know!” (Lo conocemos).

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, junto a Eva Montesinos, responsable de comunicación del festival, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, junto a Eva Montesinos, responsable de comunicación del festival, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

La causa del éxito de Cinema Jove tal vez se deba a lo que el propio Rafael Maluenda señala: “Tendremos otras carencias, pero la vocación es innegable”. Gracias a esa vocación, a prueba de recortes, el certamen valenciano puede presumir de esa imagen nacional e internacional, con el presupuesto más bajo de los festivales de su condición: alrededor de tres millones los de Málaga y Sitges, y por encima de los 800.000€ los de Gijón y Huelva, al margen de los festivales generalistas de San Sebastián y Valladolid, por los 540.000 de Valencia.

“Cinema Jove pervive gracias al Ayuntamiento”

Pero el presupuesto no lo es todo, aunque condiciona. Más importante resulta la capacidad de difusión. “Hay muchos factores que influyen a la hora de la divulgación: la disponibilidad de salas y, en una gran ciudad como Valencia, los numerosos eventos culturales que compiten con el festival”. Y cita los casos de Valladolid o San Sebastián donde la semana del festival “se vuelcan con él; es su semana”. También apunta la importancia de “generar eventos que te lleven gente, como pueden ser los conciertos de rock” insertos en la programación de Cinema Jove.

Rafael Maluenda, pensativo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Rafael Maluenda, pensativo, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

A Rafael Maluenda, es asunto recurrente, se le ha preguntado por la posibilidad de incorporar secciones de la finiquitada Mostra a la programación del festival. ¿Por qué no la incorporación de parte del 1.700.000 euros que se ahorró el Ayuntamiento al clausurarla? “Cinema Jove, lo digo con sinceridad, pervive gracias al apoyo del Ayuntamiento, que se hace cargo de las proyecciones de Viveros, de gran popularidad, dando visibilidad al festival atrayendo numeroso público”. El Ayuntamiento de Valencia asume los gastos del montaje (cabina de proyección, sillas, seguridad y cesión del espacio), lo que supone un montante de 27.500€. “Además del alquiler del edificio de la Almoina, sede del festival, más los gastos de luz y agua”, agrega Maluenda.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Rafael Maluenda y José Luis Pérez Pont, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

De izquierda a derecha, Salva Torres, Vicente Chambó, Rafael Maluenda y José Luis Pérez Pont, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Foto: Gala Font de Mora.

“El ICAA paralizó su ayuda por que la Comunidad no tenía sus cuentas saneadas”

Sólo 81.000 de los 540.000€ del presupuesto es dinero privado, “del cual 35.000 viene de Europa Creativa de la Unión Europea”. Y hasta que el ICAA resuelva este mes la ayuda solicitada, en torno a los 20.000€, no hay más dinero que rascar. El pasado año se concedió esa misma ayuda, pero Hacienda paralizó el destino de esa cuantía porque la Comunidad Valenciana no tenía sus cuentas saneadas.

Rafael Maluenda, haciendo equilibrios para sacar adelante el festival, delante del cartel de Cinema Jove en el Teatro Principal. Foto: Gala Font de Mora.

Rafael Maluenda, haciendo equilibrios para sacar adelante el festival, delante del cartel de Cinema Jove en el Teatro Principal. Foto: Gala Font de Mora.

Todo lo contrario de Cinema Jove, que goza de excelente salud, a raíz sobre todo de convertirse en festival que presenta películas de riguroso estreno en España (2002) y tras haber incorporado las nuevas tecnologías en su comunicación (2007): “Fuimos pioneros a nivel estatal”, subraya Maluenda. Global Player, del alemán Hannes Stöhr, será la película que clausure Cinema Jove el viernes 27. Antes ya se sabrá la película ganadora de la Luna de Valencia. Rafael Maluenda apunta que será…

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, en un momento de los Desayunos Makma en Lotelito. Fotografía: Gala Font de Mora.

Salva Torres

El gran hotel Budapest, entre dos Europas

El gran hotel Budapest, de Wes Anderson
Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín 2014

La película “El gran hotel Budapest”, además de la hermosa historia de amistad y amor que se narra, es un homenaje a un acto esencial y diferenciador de la especie humana: el hecho de contar y de escuchar historias como experiencia trascendental del ser humano. Esta es la esencia de la película de Anderson, basada en un cuento de Stefan Zweig, cuya obra de ficción o biográfica, de este autor, es ante todo una reflexión sobre la importancia de ese acto, de contar y de escuchar historias, como vehículo para comprender la esencia del sujeto.

La historia de ‘El gran hotel Budapest’, reciente Premio del Jurado en el Festival de Berlín, empieza como todas las historias: con una interrogación existencial provocada por cierta sorpresa que viene a quebrar el orden de la anodina realidad cotidiana. En la película de Anderson todo se inicia cuando un joven escritor, interpretado por Jude Law, huésped del decrépito Hotel Budapest, se queda fascinado por la presencia de otro huésped: ¿Quién es ese hombre mayor, de mirada melancólica, sentado en el hall?, pregunta al botones.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Ese hombre (Mr. Moustafa / Murray Abraham) es el actual dueño del hotel, cuya historia dará a conocer el pasado tanto del propio hotel como del singular director que lo precedió. Será la figura de éste, Gustave (Ralph Fiennes), el centro de una narración que desvelará cierto acto heroico fundador del relato moderno. Esto es, el relato de valores tales como la racionalidad y el impulso artístico, base de la civilización europea, que tendrá su correlato siniestro en forma de totalitarismo.

Gustave representa la figura del hombre que, en medio de la barbarie, logrará con sus actos preservar la vida del emigrante Moustafa, botones del hotel, posibilitando que éste continúe su digna labor al frente del Gran Hotel Budapest junto a su esposa Agatha (Saoirse Ronan). He ahí la importancia del relato, en tanto espacio de transmisión de experiencias que merecen la pena ser vividas.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Contada en tono de comedia esperpéntica, muy del gusto de Anderson, tal y como ya demostrara en ‘El viaje a Darjeeling’, ‘El gran hotel Budapest’ sigue las peripecias de Gustave y su botones Moustafa, en medio de la guerra europea, para reflejar lo que cuesta mantener la dignidad humana cuando se desata la pasión bélica. Gracias al coraje, tan ingenuo como genuino, de Gustave, el emigrante Moustafa logrará salvar la vida.

Y como corresponde a la cadena de tareas que envuelve al relato, Moustafa corresponderá a tamaña actitud heroica de su jefe, continuando su labor al frente del Hotel Budapest, por el que dará la fortuna heredada con el fin de mantener en pie un hotel amenazado por la voracidad destructora del comunismo radical. La amistad, una vez más, privilegiando el recuerdo del amigo muerto y de la mujer amada, por encima de consideraciones crematísticas hoy tan en boga. La Europa ilustrada, entonces, como ahora, amenazada por intereses espurios: del totalitarismo bélico al económico. Siempre nos quedarán los relatos como antídoto frente a la devastación.

Fotograma de 'El gran hotel Budapest', de Wes Anderson.

Fotograma de ‘El gran hotel Budapest’, de Wes Anderson.

Begoña Siles