«Ahora lo más sencillo es financiar comedias»

Fernando Bovaira, Premio Luna de Valencia
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Sábado 23 de junio de 2018

Fernando Bovaira, galardonado con el Premio Luna de València de Cinema Jove, aseguró que el motor de un buen productor de cine «es siempre la intuición». Lo dijo en el arranque del ciclo que el festival le dedica por el premio que viene a reconocer una trayectoria marcada por el apoyo decidido a nuevos talentos, como en su día fueron Alejandro Amenábar, Julio Medem o Juan Carlos Fresnadillo, y más recientemente Manuel Martín Cuenca o Salvador Mitre.

Bovaira definió esa intuición como “algo que te lleva a querer estar dos años de tu vida acompañando un proyecto que tiene un resultado incierto”. Y añadió: “Hay que tener mucha fe para embarcarse en eso”. A su juicio es fundamental en la figura del productor “la complicidad con el talento”, saber comprender al creador pero sin perder de vista si es factible o no lo que plantea.

Fernando Bovaira, en el momento en que le fue entregado el Premio Luna de Valencia en el Teatro Principal. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fernando Bovaira, en el momento en que le fue entregado el Premio Luna de Valencia en el Teatro Principal. Imagen cortesía de Cinema Jove.

“Tienes que tener un pie en el apoyo a ese talento, pero tienes que tener otro pie en el mercado y en la viabilidad económica del proyecto”, explicó el productor en el acto ante los medios, organizado por Cinema Jove con la colaboración del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana.

Bovaira explicó que apostar por un guión es siempre una incógnita y que en ocasiones se guía por factores a priori secundarios. “A veces me reúno con directores y, más que el proyecto, valoro cómo los veo en cuanto a estado anímico, a capacidad creativa”. “Al final lo que tienes es un guión que tienes que producir en las condiciones adecuadas y que tiene que encontrar el mercado suficiente para que los inversores puedan recuperar el dinero invertido”, aseguró.

Fernando Bovaira estudió en Valencia y Estados Unidos. Trabajó en Hollywood tres años y “aprendió muchísimo” hasta adquirir “un punto de vista totalmente distinto, más global”.“Desde niño me quería dedicar al cine, pero me di cuenta de que tenía una cabeza más apropiada para la decisión que para la creación”, dijo para explicar cómo se hizo productor, una decisión que a veces “no es fácil” de entender desde fuera.
En los 90 fundó MOD Producciones y a través de ella apoyó el trabajo de directores entonces emergentes. Algunos hitos en su carrera son el Oscar de Hollywood de ‘Mar Adentro’ (Amenábar, 2004), el Premio al Mejor Actor en Cannes de Javier Bardem y la nominación al Oscar de ‘Biutiful’(González Iñárritu, 2010), y la producción televisiva ‘Crematorio’, Premio Ondas 2011 a la Mejor Serie del Año e inspirada en la obra homónima del escritor valenciano Rafael Chirbes.

El director de Cinema Jove, Carlos Madrid, apuntó de Bovaira que ha conseguido “sin aspavientos” localizar y apoyar “a toda una hornada nueva de cineastas” que ha marcado el rumbo del cine español en las últimas décadas. El productor de Castellón se quejó de la falta de “compromiso” de las administraciones en un momento en que el cine está “muy amenazado”. Sin embargo, el reverso de la moneda es que, gracias a Internet y a las nuevas plataformas digitales, “la demanda de contenidos es cada vez mayor y eso es bueno para los creadores y para la producción audiovisual en general”.

En cuanto a qué tipo de contenidos fluye en el mercado actual y cuáles no lo hacen, Fernando Bovaira lo tiene claro: “En estos momentos parece que lo más sencillo es financiar comedias de un determinado presupuesto, de dos millones y medio, tres millones de euros. Sin embargo, financiar dramas o películas con una cierta complejidad narrativa es cada vez más complicado”.

Entre sus últimos proyectos destaca la producción de una película valenciana, rodada en València, ‘La banda’ (Roberto Bueso, 2018). Y también, por supuesto, la última película de Alejandro Amenábar, ‘Mientras dure la guerra’, actualmente en fase de rodaje, sobre la trayectoria vital y moral del escritor y filósofo Miguel de Unamuno durante la Guerra Civil.
En el ciclo de Fernando Bovaira se puede ver estos días en La Filmoteca ‘Los amantes del círculo polar’ (Julio Medem, 1998), ‘Intacto’ (Juan Carlos Fresnadillo, 2001), ‘Caníbal’ (Manuel Martín Cuenca, 2013) y ‘La cordillera’ (Santiago Mitre, 2017).

Fernando Bovaira. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Fernando Bovaira. Imagen cortesía de Cinema Jove.

‘La buena letra’ de Chirbes, ¿al cine?

Rafael Chirbes. Literatura y cine
Debats del Mediterrani
Mostra Viva del Mediterrani
Aula Magna de La Nau
Miércoles 14 de octubre, 2015

“Me estoy planteando comprar los derechos de La buena letra”. Lo dijo como que no quiere la cosa, en medio de la conversación que el propio Fernando Bovaira mantenía con la novelista Carmen Amoraga y los periodistas Maria Josep Poquet y Carlos Aimeur en torno a Crematorio, la obra de Rafael Chirbes que el mismo Bovaira produjo para la televisión y que protagonizó Pepe Sancho. Lo dijo en el encuentro que servía de pistoletazo de salida a Mostra Viva del Mediterrani, que hasta el 18 de octubre celebra su tercera edición. Y lo dijo como advirtiendo de la necesidad de la literatura, de la buena literatura, como sustento de un cine que ha perdido proteínas.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Pepe Sancho en una imagen de Crematorio, la novela de Rafael Chirbes llevada a la televisión.

Porque Fernando Bovaira, productor de la mayoría de las películas de Alejandro Amenábar, a quien ya apadrinó en su ópera prima Tesis, piensa que el cine actual carece de chicha. “Es un cine mimético al que le falta sustancia; antes los cineastas venían con un bagaje más literario, más denso”. Densidad y sustancia que tiene precisamente la obra de Rafael Chirbes, cuya figura literaria fue desgranada por los expertos en su obra reunidos en el Aula Magna de La Nau de la Universitat de València.

La buena letra, que la mayoría de los reunidos coincidió en calificar como la mejor novela para adentrarse en el universo de Chirbes, guarda en común con Crematorio esa manera que tenía el escritor valenciano de meter el bisturí a la realidad cotidiana para mostrar sus tripas. No ha sido finalista o premiada como lo han sido Mimoun (su primera novela), La larga marcha, En la orilla o la propia Crematorio, pero La buena letra posee todos los ingredientes del Chirbes que concibe la literatura como un ajuste de cuentas con la vida; con la mala vida.

“Estaba harto de que le dijeran que Crematorio era una novela sobre el boom inmobiliario”, señaló Bovaira. Cabreo difícil de rebajar en unos tiempos tan dados a despejar toda duda y toda reflexión a base de conceptos lapidarios envueltos en grosera ideología. Tiempos, como anunció Poquet con palabras del propio Rafael Chirbes, en que “los viejos dioses han muerto y los nuevos no han llegado”. Tiempos en los que la literatura “ya no es lo mismo desde que apareció el cine”, añadió Poquet, de nuevo con palabras del escritor fallecido hace ahora dos meses en Beniarbeig.

Y esa literatura, no la suya, ha cambiado con el cine porque las 20 páginas que se necesitan por ejemplo para describir San Petersburgo, “con la televisión y el cine se hace innecesario”. Aún así, o precisamente por eso, Rafael Chirbes no dejó de llenar páginas clamando contra ese cielo que parecía desplomarse, ya sea por la avaricia de unos cuantos, las traiciones de muchos o el silencio cómplice de una amplia mayoría. Como señaló Amoraga, Chirbes “ponía el espejo sobre lo que no le gustaba del mundo para devolvernos su reflejo”. La actriz Pilar Almeria cerró el encuentro poniéndole voz poética a uno de esos reflejos.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

El escritor Rafael Chirbes. Imagen cortesía de Mostra Viva del Mediterrani.

Salva Torres