Isidro Ferrer y su poesía de lo banal

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer
Set Espai d’Art
Plaza Miracle del Mocadoret, 4. Valencia
Hasta el 12 de junio

‘Naturaleza Nómada’ es la primera exposición individual en Set Espai d’Art de Isidro Ferrer (Madrid, 1963). Ilustrador y diseñador por devoción, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.

Obra de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de su serie Cuaderno de Vacaciones, de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Isidro es un creador de poesía visual, en sus trabajos las imágenes juegan con distintos sentidos, plantea una mirada sorprendida hacia lo cotidiano para descubrirnos fragmentos de la realidad muy familiares y reconocibles para todos, al tiempo que intensamente extraños.
‘Naturaleza nómada’ es un juego, que partiendo de formas azarosas recuperadas de piezas creadas con un fin utilitario o decorativo, pero en cualquier caso inservibles, pretende a partir de la manipulación mínima antropomorfizar lo abstracto y dotar de carácter humano a lo banal.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d'Art.

Obra de Isidro Ferrer. Cortesía de Set Espai d’Art.

Junto a ‘Naturaleza nómada’ presentamos ‘Funny farm’ creada para Luzifer y que es una colección que nace del mismo juego de traslación de la forma abstracta a la concreta intentando usar el mínimo número de elementos posibles para que aparezca lo sugerido.
Isidro Ferrer es premio Nacional de Diseño (2002), Premio Nacional de ilustración (2006), y desde el año 2000 es miembro de la Alianza Gráfica Internacional (AGI).

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d'Art.

Naturaleza nómada, de Isidro Ferrer. Imagen cortesía de Set Espai d’Art.

Pablo Bellot: estudio de mancha negra

No sé qué pasa que lo veo todo negro, de Pablo Bellot
Casa Bardín
C / San Fernando, 44. Alicante
Hasta el 30 de junio
Actividades
27 de mayo: visita guiada
10 de junio: encuentro con el artista y la comisaria de la muestra
17 de junio: visita guiada

El Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, junto el programa Arte en la Casa Bardín, iniciativa que pretende conocer y acercar las artes visuales los martes en la ciudad de Alicante, presentan la obra de Pablo Bellot (Alicante, 1976), una exposición individual que reúne su serie de tránsito entre el Mini yo y los nuevos proyectos titulada ‘No sé que pasa que lo veo todo negro’, un estudio sobre la mancha negra, sus percepciones y sus descomposiciones que nos transportan a un mundo de reminiscencias barrocas y goyescas, donde lo gore es perceptible a través de unas manos y de unos ojos camuflados por la violencia gráfica de la escena.

El mundo mínimal de Pablo Bellot, mucho más minimalista que sus Mini-yo anteriores, se reduce a la expresión única del negro, color que representa lo antivisual (1). Pero no por ello este color deja de ser un color expresivo, porque gracias a lo que intuimos frente a las imágenes, vislumbramos un mundo que nos sitúa en un espacio determinado y ante una acción concreta que permite la posibilidad de reconocer un cuerpo.

Obras de Pablo Bellot, en la exposición 'No sé qué pasa que lo veo todo negro'. Imagen cortesía de la comisaria Irene Ballester.

Obras de Pablo Bellot, en la exposición ‘No sé qué pasa que lo veo todo negro’. Imagen cortesía de la comisaria Irene Ballester.

La negación nihilista, la cual reside en la base de su trabajo, nos adentra en un itinerario cuya línea de la vida es el vehículo expresivo a través del cual se representa el caos y con ello la complejidad, una línea de la vida que por otra parte alberga sus seres deformes insertos en una crisis global, negra, al igual que nuestro futuro.

Estas formas oscuras, por otra parte, nos acercan al concepto freudiano de lo siniestro como experiencia abrumadora de lo desproporcionado. Generan atracción y repulsión, a la vez que miedo y familiaridad, comodidad e incomodidad, porque lo monstruoso, como apunta Pablo Bellot, también es real, también nos es familiar, y por ello nos perturba y nos angustia.

Obra de Pablo Bellot, en la exposición 'No sé qué pasa que lo veo todo negro'. Imagen cortesía de la comisaria Irene Ballester.

Obra de Pablo Bellot, en la exposición ‘No sé qué pasa que lo veo todo negro’. Imagen cortesía de la comisaria Irene Ballester.

Sus manchas negras son historias que se están narrando dentro de un contexto complejo, pero no por ello dejando de ser chistoso, pues su guiño al metalenguaje yeyé de los años sesenta desdramatiza la realidad llena de violencias y de injusticias.

De ahí su objetivo de rodear con una línea negra el interior del espacio que sus trabajos habitan en la casa de arte Bardín, los cuales, a pesar de estar colocados en un orden cronológico, nos invitan a una reflexión dentro de una obra en la que el título ha desaparecido para dar paso sólo a las manchas numeradas, generando de esta manera un estudio más racional, donde la continuidad negra genere un proceso de creación pseudoanárquico cuyo resultado desemboque en un proyecto vivo y mutante.

(1) Hernández-Navarro, Miguel Á: “El arte contemporáneo entre la experiencia, lo antivisual y lo siniestro”, Observaciones filosóficas, nº 3, 2006 http://www.observacionesfilosoficas.net/elartecontemporaneo.html 16-4-2014

Obras de Pablo Bellot, en la exposición 'No sé qué pasa que lo veo todo negro' en Casa Bardín. Imagen cortesía de la comisaría Irene Ballester.

Obras de Pablo Bellot, en la exposición ‘No sé qué pasa que lo veo todo negro’ en Casa Bardín. Imagen cortesía de la comisaría Irene Ballester.

Irene Ballester Buigues

 

Iconos del destino de Luis Baylón y Judas Arrieta

Iconos del destino de Luis Baylón y Judas Arrieta
En el Octubre. Centre de Cultura Contemporánea
C/ Sant Ferran, 12. Valencia
Desde el 29 de Noviembre
Hasta el 4 de Enero.

El Instituto Confucio de la Universitat de València presenta desde el próximo viernes 29 de noviembre hasta el 4 de enero del 2014 en el Octubre Centre de Cultura Contemporánea, la exposición “Iconos del Destino. Luís Baylón y Judas Arrieta”. Una muestra que recoge dos visiones de la cultura China, desde la pintura, el dibujo y la fotografía.

Luís Baylón (Madrid, 1958) autor de referencia en el panorama fotográfico español, y reportero urbano por excelencia, presenta una serie de retratos de los habitantes de Pekín en blanco y negro, mostrando el carácter de una población que oscila entre la familiaridad y la modernización más extrema. “Mes pekinés” recoge la imagen de una población anónima, frente a una ciudad que emerge a las olimpiadas del 2008, inundada por grandes construcciones de Koolhaas, Herzogs y Fosteres, que invaden con su belleza y grandeza, la pequeña cotidianidad de sus habitantes.

Obra de Luis Baylón. Fotografía por cortesía de la galería.

Obra de Luis Baylón. Fotografía por cortesía de la galería.

El proyecto que se presenta está realizado en el año 2007. Imágenes de soldados, cocineros, ancianos, niños o barrenderos cuyas miradas atentas conviven entre el viejo adagio de la “esencia china” y la espectacularidad de la “técnica occidental”. Fotografías que nos muestra la hospitalidad, tranquilidad, adaptación y empatía de los habitantes ante un espectáculo al que parecen ser inmunes. Y es que los pekineses, a pesar de la gran fiebre del consumo que los contagia, mantienen en su memoria el humor y la sabiduría tradicional de una sociedad que sabe del misterio de estar vivo. Vanguardia y postmodernidad pudiente, que entraña éxodos y anuncia un mundo para el otro, un mundo para aquel que expande su ciudad. Las fotografías de Baylón nos descubren en las calles de Pekín, ese cuerpo a cuerpo, esa interrelación entre tradición y modernidad, de asimilación y convivencia. Imágenes que nos revelan a través de su objetivo, y con la más absoluta respetabilidad, la alegría, la belleza, soledad, amor y humor de una población que nos descubren a unos en los otros.

Obra de Luis Baylón. Fotografía por cortesía de la galería.

Obra de Luis Baylón. Fotografía por cortesía de la galería.

Luís Baylón ha realizado numerosas exposiciones individuales y en grupo, su obra forma parte de importantes colecciones públicas y privadas. A finales de los 80 monta estudio con Quico Rivas y García-Alix en Vallecas y en el 94 se produce su encuentro decisivo con Bernard Plossu, Cualladó y Javier Campano. En 1998 participó en la primera edición de PHotoEspaña, y entre sus exposiciones con libro más importantes destacan Guirigato, en el Canal de Isabel II, con motivo del Premio de Fotografía de la Comunidad de Madrid 2001 (en su primera edición); Benarés, en el Museo das Peregrinacións , en Santiago de Compostela , en 2005 , y Autogarabatos, en el Museo de Teruel(2009), tras la adjudicación de las Becas Endesa 2005. Baylón también destaca, por sus portadas para discográficas como Polygram, y de marcas como Swatch. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El País Semanal, El Europeo, El Mundo Magazine, o Tentaciones.

La obra del artista vasco Judas Arrieta (Hondarrabia, 1971), indaga a través de la fusión de la iconografía popular China y occidental por los diferentes elementos folclóricos y la idiosincrasia propia de ambas culturas. Convulsivo análisis de forma irónica a la comunicación de masas a través de una serie de agitadas imágenes, resultado de un compendio superpuesto de superhéroes del cine, del Kung Fu, héroes como Bruce Lee, compañías cinematográficas como la hongkonesa Shaw Brothers, personajes del cómic, pintura tradicional de paisaje, arquitecturas contemporáneas, caligrafía, o dragones, en una estética al más puro estilo cartoon.

Obra de Judas Arrieta. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Judas Arrieta. Imagen por cortesía de la galería.

La muestra compuesta por una serie de acrílicos y dibujos, está acompañada por el mural “Kung Fu Art”. En éste, encontramos una búsqueda personal a través del gesto pictórico frente al lienzo blanco y el arte marcial, como proceso de superación personal en la ejecución artística. El Kung Fu como elemento vertebrador cultural entre la china tradicional y moderna, conjugada con la influencia occidental y viceversa. Narración que transcurre de una imagen a otra superpuesta sin necesidad de dar cuenta alguna del proceso temporal. Gestos que el artista repite innumerables veces como un auténtico maestro wushu de la pintura, reapropiándose de signos e imágenes tomadas del Kung Fu, y que conllevaría a un diálogo entre el lenguaje del cuerpo y el dibujo, entre el modo de narrar y su secuencia temporal en la actual comunicación de masas, entre la pulsión personal al autor y el mundo que lo rodea.

El resultado, es una obra con un marcado carácter vitalista, rememoradora de una estética y temática fílmica que trasciende la historia, convirtiendo a sus héroes en personajes inolvidables para la memoria social, generando la sensación de tener el futuro en el pasado. En definitiva, el autor describe los pensamientos de la forma más rápida, volviendo al dibujo, y al cómic con intensidad, entendiéndolo no sólo como un lenguaje abstracto conformado por iconos populares, sino como una relectura de la vorágine cultural propia de nuestras sociedades.

Arrieta, ha sido primer premio de Generación 2006 de Caja Madrid. Ha expuesto en el Museo Guggenheim de Bilbao, el Instituto Cervantes de Pekin, la Sala BBK de Bilbao, la Korjaamo Gallery de Helsinki, la galería AJG de Sevilla, o ARCO en Madrid. Su obra se encuentra en colecciones tan importantes como la Institution of Chinart Museum de Pekín, el Guggenheim de Bilbao, la fundación Antonio Pérez de Cuenca, Casa Asía de Barcelona, o la embajada de España en Tokio.

Obra de Judas Arrieta. Imagen por cortesía de la galería.

Obra de Judas Arrieta. Imagen por cortesía de la galería.