Patrícia Pardo y la fuga de ‘cerebros’ en arte

Companyia Patrícia Pardo – Drama i Circ
C / Alberic, 15 – 3. Valencia

La autora e intérprete Patrícia Pardo, en un artículo para la revista literaria L’Aiguadolç, analiza la programación de los últimos 10 años de festivales y salas públicas valencianas. Artículo en el que avanza que de las 171 obras de teatro y circo exhibidas en la Mostra de Teatre d’Alcoi a lo largo de estos diez últimos años, solo 11 obras las firman autoras valencianas o tienen autoría compartida con una mujer. En el caso de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante, en toda su historia (que se remonta a 1993), de las 547 obras seleccionadas solo 16 las firman autoras valencianas o tienen autoría compartida con una mujer.

Patrícia Pardo en un momento de su obra 'Comissura'. Fotografía: Jordi Pla. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de su obra ‘Comissura’. Fotografía: Jordi Pla. Companyia Patrícia Pardo.

En el comunicado emitido por la Companyia Patrícia Pardo, en relación con dicho artículo, se apunta cómo «la falta de apoyo a la nueva escena valenciana (donde la mujer se vincula exponencialmente) y la ausencia de un plan estratégico en cultura son origen de la emigración de compañías, autores y directores valencianos. No solo en ciencia, también en arte perdemos ‘cerebros’ los valencianos».

La otra opción -se agrega- «es resistir e intentar exportar las creaciones que se hacen desde la Comunidad. Aun así, las compañías que se lanzan en la internacionalización tienen que construir relaciones bilaterales desde cero por no contar con el apoyo institucional de su Comunidad como lo pueden tener a través de programas y convenios las Comunidades de Catalunya, Aragón o País Vasco».

Patrícia Pardo en un momento de 'El fandango de Marx'. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de ‘El fandango de Marx’. Companyia Patrícia Pardo.

Trabajando la internacionalización desde 2012, la compañía Patricia Pardo ha conseguido despertar un interés fuera de sus fronteras creando vínculos con ciertos países y ciudades. En los próximos meses, México, Islandia y Catalunya acogerán las dos obras de la compañía: ‘Comissura’ y ‘El fandango de Marx’, donde se  ofrecerán una visión del trabajo de esta creadora valenciana.

En mayo, la compañía pasará por México presentando ‘Comissura’ en el Centro Cultural de España del DF y en el Festival Cosmicómico de Teatro Alternativo Internacional de Zacatecas. En Junio, el Festival Inund’Art de Girona acogerá el domingo 5 la obra ‘El fandango de Marx’, la nueva creación de la compañía.

Patrícia Pardo en 'Comissura', en el Teatro Calderón de Zacatecas (México). Fotografía de Sergio Salinas cortesía de Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en ‘Comissura’, en el Teatro Calderón de Zacatecas (México). Fotografía de Sergio Salinas cortesía de Companyia Patrícia Pardo.

Y para terminar el verano, en agosto, se representarán las dos obras de la compañía en Islandia, primero en Reykiavik y días después en Rif. El prestigioso poeta gallego-islandés Elías Knörr es el encargado de la traducción de las obras de Pardo. Ya colaboraron cuando ‘Comissura’ visitó por primera vez Islandia, y ahora que ‘El fandango de Marx’ también se atreve con la isla de hielo, Knörr vuelve a formar parte del equipo de esta compañía.

Patrícia Pardo en un momento de su espectáculo 'Augusta'. Companyia Patrícia Pardo.

Patrícia Pardo en un momento de su espectáculo ‘Augusta’. Companyia Patrícia Pardo.

 

“Una comunidad sin apoyo a su cultura está muerta”

Una hora y media de retraso, de Gerald Sibleyras, bajo dirección de Rafael Calatayud
Intérpretes: Rafael Calatayud y Victoria Salvador
30 aniversario de la compañía La Pavana
Teatre Talia
C / Caballeros, 31. Valencia
Hasta el 25 de mayo

La compañía valenciana La Pavana cumple 30 años de intensa y fructífera actividad teatral. Y, al contrario de lo que le sucede al matrimonio de Una hora y media de retraso, obra que estrena en el Teatre Talia, no hay crisis que haya podido con ella. Aún así, duele comprobar que tamaño esfuerzo e indudable calidad de sus producciones, haya tenido por respuesta de las instituciones públicas el más notorio silencio. “Después de 30 años, es como volver a empezar”, señaló Rafael Calatayud, fundador de la compañía, durante la presentación de la obra del francés Gerald Sibleyras.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud en 'Una hora y media de retraso'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud en ‘Una hora y media de retraso’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Esa vuelta a la casilla de salida se refiere al trato por parte de la Generalitat Valenciana, porque La Pavana, pese a ello, ha disfrutado del reconocimiento del público y de la crítica. “Son incapaces [los poderes públicos] de reconocer cuál es nuestro trabajo y el compromiso con la Comunidad Valenciana. Produce desencanto, que duele a nivel institucional”. Y Calatayud se extendió un poco más: “Nunca ha habido apoyo, eso es lo reprochable. Y una comunidad sin apoyo a su cultura es una comunidad muerta”.

Eso sí, Calatayud quiso dejar claro que tamaña desidia “no se debe a color político alguno, sino que se trata de algo más estructural, porque no ha habido nadie capaz de realizar una labor estable y consistente a favor del teatro”. Lo cual le llevó a sentenciar: “La cultura no interesa para nada”. El interés está en otra parte: en lo que el propio Calatayud denominó “política escaparatista”. Por ejemplo, la del Palau de les Arts, espacio que “nunca nos ha dado una oportunidad, a pesar de que yo hago ópera, pero siempre han privilegiado producciones de fuera”.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud, en la presentación de 'Una hora y media de retraso' en el Teatre Talia.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud, en la presentación de ‘Una hora y media de retraso’ en el Teatre Talia.

José Alberto Fuentes, productor de La Pavana, aclaró que no se trata de dejar de traer producciones foráneas, porque después de todo ésa es la línea de la compañía valenciana, sino de la “mentalidad provinciana, que es aquella que piensa que lo mejor siempre es lo de fuera”. Y enfatizó lo de “siempre”. Enfrentarse a esa calamidad institucional, que la crisis no ha hecho más que subrayar, es de lo que en cierta forma trata Una hora y media de retraso, pero focalizada en el matrimonio.

Victoria Salvador, actriz que comparte escena con Rafael Calatayud, a su vez director de la obra, afirmó que el detonante del conflicto entre la pareja protagonista se produce por parte de la mujer, cuyas “expectativas de vida” se ven incumplidas “al quedarse en el ámbito familiar”. Se trata de una “crítica social, no sólo de la sociedad francesa, sino de la europea”, que la actriz extiende a su vez como “crítica de mayo del 68”. La “dialéctica inteligente” que, a juicio de Victoria Salvador se produce entre ambos cónyuges, “permite enfrentarse al conflicto y plantear cierta vuelta a la anarquía”.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud, en el exterior del Teatre Talia, poco antes de la presentación de 'Una hora y media de retraso'.

Victoria Salvador y Rafael Calatayud, en el exterior del Teatre Talia, poco antes de la presentación de ‘Una hora y media de retraso’.

– Entonces, ¿una crisis de pareja se puede resolver en hora y media?

– Victoria Salvador: “Realmente se aparca la crisis”.

– José Alberto Fuentes: “Renuncian a sus ideales, no sólo políticos, sino de vida, afrontando las consecuencias de esas renuncias”.

Una hora y media de retraso, escrita por Gerald Sibleyras, debe precisamente su título al tiempo que ese matrimonio en crisis se demora, cuando ambos cónyuges estaban a punto de salir a una cena. Demora que les llevará a exteriorizar los demonios interiores que cierta rutina había adormecido. La cercana jubilación, el paso del tiempo o la sexualidad son algunos de los temas tratados en esta “gran comedia, con mucho ritmo, divertida y profunda”, destacó Calatayud.

Rafael Calatayud y Victoria Salvador en una escena de 'Una hora y media de retraso'. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Rafael Calatayud y Victoria Salvador en una escena de ‘Una hora y media de retraso’. Imagen cortesía de Teatre Talia.

Salva Torres