Insondables raíces

‘Un inmeso baniano’, de Máximo González
Galería Aural
C / Labradores, 17. Alicante
Hasta 23 de septiembre de 2017

Máximo González se adentra en la Galería Aural dejando tras de si un rastro inconfundible de reflexión con el entorno, no en un sentido tan ecológico, como meditativo. El pretexto e hilo conductor de las dos instalaciones y el video presentados es, en este caso, casi un aplique literario, un símbolo: un inmenso baniano. El baniano, es un árbol ficus que llega a alcanzar grandes dimensiones y que en muchos lugares del mundo llega a tener un carácter sagrado. No es de extrañar, por tanto, que la hoja de sala de la exposición, empiece un fragmento de Salman Rushdie, sobre la vida de un pueblo, de las costumbres de sus gentes, entorno a un árbol como este. Todo un acierto que consigue predisponer al lector y observador ante la obra de Máximo González.

Tras este breve y necesaria lectura, nos hallamos ante la primera instalación que presenta el artista, participativa e ineludible. Se disponen tres grupos de mesas, con dos sillas cada una. Estas sillas y mesas están realizadas mediante patrones de una madera que suele usarse en la construcción sostenible. Estos moldes se pueden montar y desmontar, al igual que el puzzle sobre la mesa. Estas piezas no forman ninguna imagen, solo recuerdan acciones del ser humano, que construye nuevos entornos pero que, sobre todo, destruye y saquea a su paso.

González, en el coloquio previo a la inauguración comentaba que ‘El arte no tiene por qué cumplir una función (…) Es como el lenguaje, hacen falta dos y cabe tener en cuenta, que unos lo usan mejor que otros’. El instante comunicativo artístico deja paso al silencio, y a la concentración de construir una pieza de puzzle vacía de contenido, aunque no de significado.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

Instalación realizada en la Residencia de Lizières (Francia), 2015.

El Espacio 2 de la Galería Aural se ha transformado en un casual paisaje que, al igual que un árbol, enraiza con la tierra. Esta instalación fue concebida en 2015 durante la residencia del artista en el Centre de Cultures et de Ressources de Lizières (Francia), donde recopiló una serie de lienzos. Estas pinturas, no resultan aleatorias. Son paisajes elaborados por artistas decimonónicos poco conocidos, pero que representaron, como toda la corriente de la época, una serie de valores que oscilan entre representaciones pintorescas y otras, como las de Constable y Friedrich, sublimes. Ese interés por la naturaleza inundó el siglo XIX y Máximo González, casi en un viaje conceptual por el tiempo, pone en valor la naturaleza real con la pintada.

Un paisaje que se transforma bajo la acción humana continuamente y que no podemos ignorar, pues forma parte de nuestros orígenes y también de nuestro futuro. Puzzles, muebles, pinturas, objetos naturales encontrados y hasta una animación crean el discurso narrativo de Máximo González, su razón de crear, su baniano más personal.

María Ramis

Un palco en el teatro del mundo. Cueto Lominchar

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad. Cueto Lominchar
Centre Cultural La Nau de la Universitat de València
C/ Universitat, 2. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

La nueva exposición del conocido fotógrafo Cueto Lominchar, se ubica en La Nau, antigua Universidad de Valencia fundada en el siglo XV, que actualmente, además de constituirse como sede del rectorado, cumple la función de espacio cultural, sirviendo como punto de encuentro a través de una seleccionada programación de diversas expresiones artísticas, como ocurre en el caso de la exposición que nos ocupa: Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad, en cuyo caso, el trabajo del artista en este enclave resultará significativo ya que desde el año 2011, el trabajo de Cueto Lominchar no había sido expuesto en Valencia.

La muestra, comisariada por Ricardo Forriols, se compone de una limitada selección del proyecto cuya extensión alcanza las dos mil imágenes para ser exactos. Puede resultar una cantidad abrumadora, pero, si se considera que la producción del artista oscilará entorno a las ochocientas mil imágenes, se comprende que se trate de una concienzuda elección.

Un palco en el teatro del mundo. Colección Pura Formalidad se insinúa claramente en dos apartados. El primero presenta una selección de retratos tomados, aparentemente al azar, retratos en los que se aprecian gestos y movimientos de personas anónimas, mientras llevan a cabo su vida inconscientes de ser objeto del punto de mira de la cámara de Cueto. La genialidad de esta primera aproximación reside en la desinhibición de los modelos, y en la delicadeza de las tomas. No se puede olvidar, la tendencia voyeur del propio artista, cuyo obturador capta instantes tras el cristal del propio estudio.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen cortesía de la Universitat de València.

‘Un palco en el teatro del mundo’, de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía de la Universitat de València.

En la segunda sección, se establece un marcado paralelismo entre las propias fotografías del autor y obras fundamentales en la cultura visual, abarcando desde ‘Diana cazadora’ obra atribuida al siglo XVI, hasta ejemplos cinematográficos como la ‘Ventana indiscreta’ obra fílmica de Hitchcook. Esta amable coincidencia, pone en alerta al espectador, quien posiblemente llegue a la conclusión de que no somos tan distintos, que en ocasionas la belleza de los detalles traspasa las fronteras espacio-temporales.

A pesar de los diferentes discursos, de ambas salas, no podemos olvidar que se trata de una exposición conjunta, y no de trabajos independientes. Ya que no podríamos alcanzar el paso comparativo, sin conocer el trabajo previo del autor.

Si retomamos, el aspecto de ver sin ser visto, resulta casi automático referirnos a conductas vinculadas a las redes sociales, entre las cuales nos escabullimos silenciosamente para conocer un poco más de las personas, conocidas o no. Por tanto, no deja de recordarnos a la conducta voyeur ya mencionada, viendo sin ser vistos. Del mismo modo, ‘Un palco en el teatro del mundo’, cumple quizá el mismo papel, exponiendo la ajetreada y aburrida vida común, tras el filtro de una cámara.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen cortesía del autor.

Dueto de Cueto Lominchar. Imagen: cortesía del autor.

Victoria Herrera Lluch

La presencia esquiva de Helena Almeida

Helena Almeida. Corpus
IVAM
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de junio de 2017

“Mi obra es mi cuerpo, mi cuerpo es mi obra”, ha repetido en numerosas ocasiones Helena Almeida (Lisboa, 1934). Y ese cuerpo y esa obra no dejan de explorar sus respectivos límites: el primero, casi siempre a solas consigo mismo, en constante fuga o interrogación de una identidad esquiva, y la segunda, cuestionando igualmente los límites de la propia representación. Por eso las 52 obras que el IVAM acoge bajo el título de Helena Almeida. Corpus no dejan de multiplicarse en diferentes series, con la artista como protagonista absoluta de su propio trabajo, siempre vestida de negro y siempre huyendo del plácido acomodo.

Imagen del video que contiene la exposición 'Helena Almeida. Corpus' en el IVAM.

Imagen del video que contiene la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’ en el IVAM.

Como explica el director del IVAM, José Miguel Cortés, hablamos de “un cuerpo vulnerable y frágil que busca su lugar, se mueve y agita, salta y se enroca para hacer estallar las costuras de un espacio artístico y narrativo, a menudo, demasiado constreñido”. Joao Ribas, comisario de la exposición junto a Marta Moreira de Almeida, señaló que era “difícil” hablar de la fotografía y del trabajo del cuerpo femenino “sin hablar de Helena Almeida”. Su mezcla de fotografía, dibujo, pintura, performance y body art causó perplejidad en los años 60 y, aún hoy, sorprende.

“Helena es una artista que tiene un puesto singular en el mundo del arte”, destacó Suzanne Cotter, directora del Museo Serralves de Oporto, de donde procede la obra expuesta en el IVAM hasta el 18 de junio. Puesto singular que se ha ido ganando a pulso, después de que en aquellos primeros años de su trayectoria fuera incomprendida, hasta el punto de que la propia Almeida reconoció haber tirado buena parte de sus incipientes trabajos. Quizás sorprendió por utilizar el soporte fotográfico de una forma inusual; quizás por desbordar el medio de una manera excesiva.

Vista de la exposición 'Helena Almeida. Corpus'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’. Imagen cortesía del IVAM.

Como señala Almeida, en la entrevista que le hacen los comisarios, en el fondo era pintora, pero de pronto “me convertí en la pintura, me convertí en mi trabajo, me convertí en lo creado. Y, al mismo tiempo, soy la creadora”. Esa especie de bucle en torno al cuerpo y la representación, donde no se sabe bien dónde empieza lo uno y dónde acaba lo otro, sigue impactando al observador, que la ve en el interior de su obra tan pronto abriéndose paso entre azules como ocultándose entre bastidores o diversas prendas.

Vista de la exposición 'Helena Almeida. Corpus'. Imagen cortesía del IVAM.

Vista de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’. Imagen cortesía del IVAM.

Sus fotografías en blanco y negro, apenas salpicadas de algún que otro color (principalmente azul o rojo), parecen secuencias cinematográficas protagonizadas por un ser solitario al que la identidad le sobra. Al menos, la identidad del DNI, porque la otra, más compleja y lábil, se halla implícita en su obsesiva búsqueda del instante decisivo tan minuciosamente preparado. “Marco el suelo con cosas en el espacio. Los pasos, cada detalle pensado, los taburetes, las distancias…para que no haya errores…En general todo está pensado, o es parte de algo pensado”, explica Almeida en la citada entrevista.

Imagen de la exposición 'Helena Almeida. Corpus' del IVAM.

Imagen de la exposición ‘Helena Almeida. Corpus’ del IVAM.

Ayudada por su marido Artur Rosa, que es quien dispara la cámara y, en ocasiones, aparece junto a ella en algunas de las fotografías, Helena Almeida no ha dejado durante su ya larga trayectoria de explorar los límites, de exponerse a sí misma. “Es muy interesante tratar de ir más allá, llegar a un límite en el que nunca he estado”. Como nunca habían sido mostradas todas juntas, por razones de espacio, las 18 piezas de la serie Dentro de mí, que ahora es posible en el IVAM. Fotografías, una vez más, que despliegan en batería ese interior aludido a través de la coreografía del cuerpo.

Pintura habitada, su famosa serie intervenida con color azul (“lo utilizo para mostrar el espacio”), es un ejemplo revelador de su trabajo. Porque Almeida habita la pintura, la fotografía, las ocupa por completo, con el fin de mostrar el vacío que evoca su tarea obsesiva de capturar ese instante decisivo que, cuando llega, como subraya la artista, es como un milagro. El milagro del Corpus libre de ataduras, pero bien sujeto al acto creativo. Una obsesión que a sus 82 años persiste.

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'Helena Almedia. Corpus' en el IVAM.

‘Helena Almedia. Corpus’ en el IVAM.

Salva Torres

Retener la mirada

Retenir la mirada, de Maria González
Espai d’Art Colón
El Corte Inglés de Colón
C / Colón 27. Valencia
Hasta el 28 de mayo de 2017

Irregulares, imperfectas e inacabadas como pedacitos de naturaleza en miniatura, así se presentan las piezas que María González expone en el Espai d’Art Colón. La artista apuesta por un lenguaje plástico centrado en destacar la poética intrínseca de la materia con la que trabaja. Para ello, selecciona materiales que por sus características y posibilidades le resulten sugerentes para darles un especial protagonismo, sin tratamientos o procedimientos que oculten su naturaleza.

Sus obras son la exaltación de la esencia. Compone con elementos como la textura y el cromatismo del papel o la tela del soporte, la densidad del pigmento, la transparencia de la acuarela y las distintas cualidades del papel japonés. En sus piezas se manifiesta la imperfección y la asimetría, la aproximación a lo no elaborado. La búsqueda de un equilibrio entre lo opaco y lo transparente, lo tosco y lo sutil, el ocultamiento y el descubrimiento. Conceptos que tienen que ver también con su manera de entender la materia y la idea de imperfección.

María González.

María González en su exposición ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía de CDAVC.

“Podría decirse que en mi trabajo predomina la racionalidad adaptativa: no pretendo transformar los materiales en algo que no son, pues me parecen válidos y valiosos en su estado original. Partiendo de esto, trato de emplear procedimientos que los varíen mínimamente de manera que sigan conservando su esencia, intentando establecer un equilibrio compositivo entre los distintos elementos”. La artista marca el acento en los detalles no intencionados tanto en su proceso creativo como en el resultado. Lo orgánico enraíza con la sencillez y sutileza de una obra que aparenta estar en constante proceso, inacabada e imprecisa.

Las composiciones de la autora se basan en conceptos opuestos buscando el equilibrio entre luz y oscuridad o transparencia y opacidad. Sensaciones que consigue transmitir con pintura aguada que desdibuja la textura contrastando las zonas más rotundas y saturadas de algunos de sus cuadros. La materia es importante en la obra de esta joven artista que busca que el material transmita lo que le interesa sin tener que modificar su esencia. Juega con los distintos gramajes del papel buscando opacidades distintas que den la sensación de diferentes planos.

El material que utiliza le permite incidir de maneras distintas tanto en los teñidos previos como durante la elaboración de la composición. O en los cortes de la fibra en tiras que dejan entrever lo que hay debajo. Los equilibrios entre pesos visuales de la textura del papel o el soporte mismo compensan la sensación más tosca de la pintura negra con las sutilidades de algunas piezas, dando la sensación de impermanencia, con líneas abiertas que salen del límite del cuadro, casi como invitando a continuar con la mirada, como si en cualquier momento fueran a desplazarse hacia otro lugar. Sensación que provoca con esos cortes del papel que dejan que las fibras se relacionen entre ellas y se fusionen encajando de nuevo como si de otro papel se tratara integrando formas; incorporando la personalidad de cada uno de ellos para partir de esos detalles como eje de las composiciones. Digamos que a María le seducen los materiales y adecua sus ideas en un constante diálogo inducido por lo que descubre.

El proceso creativo es más intuitivo que planeado. Su trabajo se desarrolla en una casa donde los espacios quedan distribuidos por zonas. En la planta baja los materiales para hacer los bastidores y los marcos, es decir, los útiles de montaje y, en el patio interior, con una parte cubierta y otra al aire libre, pinturas, pigmentos y látex. María pinta en el patio. Le gusta estar en contacto con la luz natural del exterior y rodeada de sus materiales. Su obra es orgánica con referentes, tanto en las texturas como en el color, a la naturaleza pero también a otros artistas como Rafael Calduch o Pierre Soulages.

Un momento durante la inauguración de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Un momento de la inauguración de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

En coherencia con la filosofía de su trabajo y con el espacio en el que trabaja, los colores se los fabrica ella misma con pigmentos naturales. Mezcla el pigmento con el látex controlando las proporciones buscando una textura terrosa y mate. El pan de oro atenuado con el negro para aplacar los brillos. La gama de color siempre rondando los tonos tierras, rojo matizado con marrón, ocres y blancos rotos.

González no trata de representar nada concreto y esto le permite cierta libertad, en el sentido de dejarse llevar por la expresividad de los materiales. Despojada de la razón que intenta racionalizar para comprender, se aleja de lo narrativo, pues piensa que “compite en importancia con lo visual, dado que casi estamos más acostumbrados a razonar que a contemplar abierta y conscientemente”. De alguna manera al ser la protagonista la expresión, contemplar la obra de María requiere de ese tiempo necesario para observar los detalles, para paladear las texturas, para buscar y descubrir en cada recorrido visual un nuevo detalle que pasó inadvertido.

María es una joven tranquila y serena; sus composiciones combinan, sin ornamentos, diferentes elementos que la autora explica así: “Contrariamente a lo que advertimos en nuestra cultura, los orientales aceptan, incluso aprecian y encuentran belleza y serenidad en la fugacidad de la vida y la impermanencia de la existencia de todo cuanto habita nuestro mundo”. El XVII Premio Nacional de Pintura Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia ha supuesto un cambio en su vida, una proyección en su trabajo, la inyección de motivación y seguridad en sí misma para afrontar nuevos retos. Esta exposición acoge un proyecto preparado para la ocasión. El premio le permite formarse para quizás, en un futuro, dedicarse a la docencia pero sin dejar de pintar. De momento prefiere esperar, comprobar qué camino sigue su futuro profesional que, aunque repleto de incertidumbres, también está lleno de ilusión e inseguridades propias de la juventud.

Detalle de una las piezas de Retener la Mirada. Imagen cortesía CDAVC.

Detalle de una las piezas de ‘Retenir la mirada’. Imagen cortesía CDAVC.

Paloma Palau Pellicer

El reflejo acuoso de Mª Dolores Mulá

‘Tierra inundada’, Mª Dolores Mulá
Comisarios: Pepe Calvo y Juan Antonio Roche
Sala Juana Francés, Sede Universitaria Ciudad Alicante
Avd. Ramón y Cajal 4, Alicante.
Hasta el 2 de marzo de 2017

Una breve pero intensa porción del imaginario de la fotógrafa catalana Mª Dolores Mulá puede verse estos días en la Sala Juana Francés de la Sede Ciudad de Alicante perteneciente a la Universidad de Alicante. Esta artista, asentada en Elche desde hace tiempo, destaca por una larga trayectoria en el panorama artístico valenciano gracias, sobre todo, a sus pinturas y grabados los cuáles, por cierto, han tenido un merecido hueco en el Repertorio bibliográfico de artistas valencianos contemporáneos: 1950-2000, proyecto de investigación dirigido por el académico Román de la Calle. Es precisamente de la Calle el que regala la clave principal para entender la obra de Mulá:

“la mayoría de imágenes generadas por María Dolores Mulá en sus numerosas pinturas y grabados pueden ser asociadas – como efectos descriptivos de su recepción- a determinados términos lingüísticos, que conllevan quizás fuertes connotaciones poéticas. ¿Cómo no relacionar las imágenes con los términos expresivos que ellas mismas motivan? ¿Cómo no vincular las obras, de alguna manera, con los efectos de su recepción?”

A pesar de que Tierra inundada’ son fotografías, técnica no acostumbrada a exhibirse en la obra de la artista, las imágenes sirven de puente para observar claramente el regreso a esa motivación y recepción poéticas de las que nos habla Román de la Calle.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Sin título (2013). Una de las piezas que puede verse en la muestra. Imagen cortesía Sede Universitaria Alicante.

Agua, naturaleza, tierra y memoria. Mulá fue desterrada, despojada consecuentemente, de su lugar natal. El pequeño valle donde nació quedó sumergido por las reposadas y grises aguas de un pantano. Ese tono grisáceo parece dirigir todo el recorrido puesto que va saltando del agua, a la tierra y por último al cielo. La muestra se encuentra dividida en cuatro apartados Agua desbordada’, ‘Agua retenida’, ‘Agua rota’ y ‘El misterio del origen’. En ellos crea un nuevo ciclo imaginado: primero el agua desborda, no contiene su fuerza y fluye sin que la nimiedad del ser humano pueda hacer nada; luego, descansa y se detiene en charcas, lagunas e incluso cráteres de volcanes, para más tarde caer y romperse, con gran estruendo, no quiere pasar desapercibida por aquellos caminos que la naturaleza a dispuesto; por último, reaparece y germina de nuevo, sosegada, apacible…

Si la fotografía trata de captar el instante, el conjunto presentado en la semicircular Sala Juana Francés relata un continuum que conecta el agua y la tierra, la historia con los sucesos y un entorno que se mantiene cambiante pero impasible. Mª Dolores Mulá, y también los comisarios ideadores, han logrado mantener al espectador en vilo hasta el último momento, casi sin atender a la respiración como si nos estuviéramos ahogando inconscientemente, sumergiéndonos en tierras fangosas y aguas grisáceas.

María Ramis

Remains: restos que permanecen

Remains, de Rebeca Zurru
Espai d’Art de El Cortes Inglés de Colón. Valencia
Hasta el 26 de febrero de 2017

“En el espejo, me veo donde no estoy, en un espacio irreal que se abre virtualmente detrás de la superficie, estoy allá, allá donde no estoy, especie de sombra que me devuelve mi propia visibilidad, que me permite mirarme allá donde estoy ausente: utopía del espejo

Michel Foucault “Des espaces autres

Existe un ecosistema singular en el que los límites se diluyen de  forma arbitraria. Donde la reflexión y la práctica artística poseen la habilidad de hacer que lo estático se torne permeable, provocando que las realidades circulen en planos paralelos e incluso divergentes a lo que viene establecido como norma. A su vez, provoca que se difumine la estructura del sistema que lo sustenta, así como el poder de quienes dicen ser sus defensores, logrando invertir el orden de las cosas y transgrediendo las relaciones socialmente legitimadas.

A medida que las colectividades se desarrollan, el individuo se ve envuelto en diferentes estadios de comprensión en torno a lo que implica el ejercicio del poder y en consecuencia, a la dominación asumida como deducción lógica en la evolución de las sociedades según temporalidades y lugares. Las formas de disciplina instauradas en lo social, político y cultural se ven como algo endémico y propio de un sistema de órdenes que seduce por lo fácilmente que se asienta, por cómo domestica a las masas y por esa espontaneidad dócil de los que nos inscribimos en esas dinámicas. Modelos peculiares que instrumentalizan y operan a diferentes niveles y que nosotros, como ‘usuarios’, percibimos tan sólo cuando la configuración inocua de la vida presentada necesita de alternativas en ese momento en el que el mundo se acelera.

Contraponer dos conceptos tan antagónicos como son la práctica artística y su libertad de acción y la dominación enlazada a la subordinación, nos marca una interesante relación dicotómica que no hace sino reflejar la realidad que nos constriñe diariamente de manera continuada, un eterno escenario de limitaciones donde esa supuesta imposibilidad de plenitud nos hace reflexionar sobre aquellos conceptos ‘ideales-tipo’ que han tratado la sociología y la filosofía una y otra vez.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Pieza de la exposición Remains. Imagen cortesía Centre Documentación d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle”.

Si aquellas sociedades de control se caracterizaron por una gestión de la visibilidad sesgada, ahora nos encontramos con la posibilidad de entablar diálogos cruzados y mostrar multitud de perspectivas tanto de los tiempos, como de los espacios y sujetos que habitan en las diferentes capas de significado, otorgando visibilidad a esas otras formas de vida y de gestión dentro de una época  que nos aporta los instrumentos para desarticular miradas obsoletas, desgastadas por su rigidez.

El arte como herramienta contemporánea posibilita preguntarnos acerca de las contradicciones que nos rodean, nos interpela sobre otras formas de vida para cuestionarnos sobre lo que el mundo real nos enseña. Aquello que se esconde tras ese espejismo de realidad implica observar de otras maneras, que nos acerquemos o alejemos entendiendo que el escenario exige ser visto y pensado de forma diferente, y que la deconstrucción no es sino un paso más para la emancipación.

Cuando uno se acerca a los trabajos de Rebeca Zurru observa trazos que nos hablan de desaparición pero también de visibilidad, como cuando la lectura entre líneas nos desvela las múltiples posibilidades pictóricas del vacío para que la mirada se detenga en la dificultad y en la complejidad como punto de partida. ‘Remains’ es reflejo de un avance y de un proceso de cambio en el que la artista interroga, no sin extrañeza al medio sobre la objetividad impuesta como filosofía de vida, una metáfora de aquellos restos que la enfermedad nos deja expresados a modo de manchas, trazos y líneas transformados en cicatrices pictóricas.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d'Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Rebeca Zurru, con representantes del Espai d’Art de El Corte Inglés y de la Universitat de Valencia.

Durante el proceso busca transmutar el resultado final e interpela de manera estética a los elementos, dando lugar a una escena en la que las narraciones se suceden y los choques se dominan unos a otros en una colonización del espacio pictórico ajeno a la idea de sumisión.

Entendiendo la práctica artística y educativa como vehículo  que nos adentra en otras realidades, sus procesos se apoyan en un pensamiento disruptivo, crítico y transformador.

Como si de una partitura se tratase, los ritmos y lecturas se suceden generando una correspondencia entre espacio interior y subjetividad, donde lo personal entra a formar parte de lo que ella denomina metáfora de la descontextualización. Un lugar expositivo en el que  los discursos circulan en diversas direcciones y donde puede materializar los conceptos apropiándose del significado de las formas y colores para hacer suyas las superficies.

Por medio de su trabajo, Rebeca nos invita a mirar a través de otra lente, a reflexionar sobre diversos contextos para entender que el espejismo de realidad al que nos enfrentamos es sólo una apariencia, que el reto es otro. Ella nos demuestra que su escenario se independiza y que ahora por fin en este terreno, la dominación es algo ya del pasado.

Diana Guijarro

Omega TBS y su ¿horror? Vacui

Vacui, de OmegaTBS
Galería Plastic Murs
C/ Dènia, 45. Valencia
Inauguración: viernes 3 de febrero, a las 20.00h
Hasta el 10 de marzo de 2017

“Tienes que ver los trabajos de Omega, te gustarán…”. Si un camarada al que toleras por sus conocimientos, gusto gráfico y no dado a las recomendaciones te dice algo así, la visita al susodicho es inevitable.

¿Y a este loco por qué no lo he conocido antes? La expresión con reminiscencias ochentonas ¿estudias o ilustras? se ha hecho más actual que nunca. La cantidad de ilustradores y artistas por metro cuadrado afincado en Valencia es brutal. No recuerdo que en nuestra ciudad haya habido tanta gente dibujando tan mal y con tanto éxito. Soy consciente de que mis escasos conocimientos, más la envidia, la coca, las telenovelas y el chocolate avalan esta opinión.

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Omega es un artista paciente y repleto de ideas imaginativas. Igual se enfrenta al óleo, la acuarela, al guache o a la tinta china con total condescendencia, con riqueza y sin prisas. Sus habilidades técnicas son refinadas, expresivas y disfruta de un penetrante poder de percepción que me recuerda al tratamiento de los personajes enfermizos de Gerónimo El Bosco, o a la honestidad con la que refleja la vida cotidiana Pieter Brueghel el Viejo, y por qué no, al más disparatado Giraud y su estilo de dibujo sintético donde la línea pura define las figuras con una representación muy cercana a la caricatura. Escenas rutinarias de poca acción y mucho sentido sentido del humor.

Mario me ha pedido que escriba sobre la obra de su nueva exposición. Crear es un placer donde no cabe el equilibrio, pocas veces va acompañado de amor y coquetea con el reconocimiento, que es su perdición. Sabe bien de lo que hablo. Así que es una excusa perfecta para acercarme al estudio y disfrutar de sus novedades.

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Lo que encuentro es fresco, sorprendente, provocador, ¿psicodélico?, ¿lunático? Desde luego, desconocido en cuanto a mi prejuicio sobre su trabajo. Todo un pasmo. Intenta explicarme la técnica pero no entiendo nada. Sólo me quedo con la tinta, las capas, el papel higiénico y poco más. Bromeamos. Una vez más no ha conseguido evitar la esquizofrenia artística y, por lo tanto, ha ampliado el límite de las artes plásticas. Se encuentra en el reino viscoso que llama a la creación de imágenes para el enriquecimiento social. Y por eso le estamos agradecidos. ¿Y a este loco por qué no lo he conocido antes?

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

Obra de Omega TBS. Imagen cortesía de Plastic Murs.

MacDiego

La imagen digital en tela de juicio

File Genesis, de Solimán López
Sala Dormitori del Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de enero de 2017

Génesis u origen de archivos digitales. Así ha titulado Solimán López el conjunto de piezas multimedia que muestra en la Sala Dormitori del Centre del Carme. Es decir, File Genesis. Nada que ver con el génesis bíblico, pues allí donde primero fue el verbo, ahora el origen laico lo constituye la imagen. Origen sobre el que el propio artista ya nos advierte que hay que mantenerse alerta, por cuanto “en una sociedad tecnológico-dependiente, en la que se dan por sentadas las verdades emitidas por lo digital en la pantalla”, la verdad intrínseca a esa imagen pasa por su carácter representacional “y la mentira implícita en lo digital”.

Una de las piezas de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Una de las piezas de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

File Genesis viene a ser la puesta en escena del trampantojo al que finalmente nos abocan las imágenes desprovistas de relato. Solimán López, desmontando precisamente la supuesta verdad de esas imágenes acríticas, escora su discurso del lado de la sospecha diletante. De manera que la obra expuesta, centrada principalmente en las piezas File Genesis. Fisher Price y Red Cloth, interpela al espectador “estableciendo un vínculo confuso entre lo real y lo virtual”. Confusión que dificulta cualquier aproximación a la verdad, por cuanto esta aparece estrangulada entre la pura fisicidad y su traslación engañosa al código digital.

Por eso resulta pertinente la alusión que Solimán López hace al Mahabharata: “Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo…Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor…era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”. Esa especie de apocalipsis, destilando una imagen tan siniestra como cautivadora, diríase que atraviesa el conjunto expositivo.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Primero, capturando al espectador en la misma red donde aparecen atrapadas diversas pantallas con peces digitales (Fisher Price). Después, con el sonido machacón que va permitiendo la génesis de los archivos digitales a los que alude el título File Genesis, almacenados en seis esculturas de mármol “que funcionan como templos de la imagen digital”. Y, por último, desembocando en la pantalla donde una imponente arma parece abrirse paso entre burbujas. En medio, la pieza Red Cloth traza el horizonte de la visión conjunta: “Nos presenta la duda sobre la verdad de la representación digital a través de un video y un fragmento de tela roja”, señala el artista.

Esa mezcla de ficción cautivadora y fondo siniestro, de peces de colores atrapados en la red y armas que amenazan con destruir un mundo de burbujas, caracteriza el proyecto File Genesis. Proyecto que el propio Solimán López define así: “La construcción de la mirada a través de lo digital se convierte en arma de doble filo”. Por una parte, “la aceptación categórica de lo que vemos en la pantalla”. Y, por otro, la imposibilidad de “contemplar la posibilidad de una mentira absoluta derivada de la representación tecnológica”.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Representación, continúa subrayando el artista, “encargada en todo momento de representarnos una verdad inducida…suscitando una subjetividad extenuada que nos miente y convierte en individuos atrapados en la red digital”. File Genesis es la representación de esa vacuidad a la que convoca el trampantojo de la imagen. Engaño del ojo que fascina por su virtualidad al tiempo que angustia por la ausencia de sentido. File Genesis, que permanecerá en el Centre del Carme hasta el 19 de enero, ha sido producida por ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología) y Etopía (Centro de Arte y Tecnología), en colaboración con Gandía Blasco y ASUS y la asistencia técnica de Toni Vaca y José Luís Hidalgo.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Solimán López en su exposición 'File Genesis'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Solimán López en su exposición ‘File Genesis’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Entre entresijos y tejidos

Encreuat de Raquel Rodrigo Baviera
Espai d’Art Colón
C/ Colón 27. Valencia
Hasta el 15 de enero de 2016

Resulta realmente cautivador el proceso mediante el cual el artista, fundamentalmente urbano, reduce su espacio de actuación y presenta su trabajo en galerías, museos, o emplazamientos en los que no “debería” sentirse del todo cómodo. Pero Raquel Rodrigo vive por y para sus “arquicosturas”, piezas artísticas que forman parte de un proyecto que emprendió en 2011 y que le ha llevado a realizar diversas intervenciones por toda la ciudad.

Con Arquicostura la artista borda con punto de cruz las paredes de las calles, creando y reflexionando sobre la ciudad y su entramado urbano, dotando de significados a diversas arquitecturas que han dejado atrás su eficacia. Caminando entre el arte y el diseño, y poniendo en valor el contraste entre la tradición y lo contemporáneo, la artista ornamenta el espacio público con el sentimiento de aquello que nos es íntimo. Bordando a gran escala las fachadas, evoca la idea del hogar como un sitio cálido, tierno y privado, invitándonos a dotar de memoria los espacios públicos.

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

Cartel de la exposición. Imagen cortesía Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC).

No cabe duda que la obra de Raquel Rodrigo le es reconocible al público. Por ello quizá la artista comienza su nueva exposición ‘Encreuat’ con una barrera física, una cortina que se debe atravesar, que es al mismo tiempo una de las pieza clave de la muestra. La cortina actúa como catalizador y nos introduce en una serie de actuaciones que difieren, en ocasiones, de los motivos naturales que suelen estar presentes en su trabajo. Aún así, ‘Encreuat’ sirve a Raquel Rodrigo para explorar los diferentes caminos que rodean su cotidianidad y le sirven para enmarcar, con el tejido usado, sentimientos y emociones.

Esta nueva muestra de arte emergente que, como desde 2009, vienen realizando el Espai d’Art de El Corte Inglés junto con la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, y con la coordinación del Centre de Documentació d’Art Valencià Contemporani “Romà de la Calle” (CDAVC) se consolida con su traslado al accesible centro de Colón, en pleno foco de la ciudad Valencia. Para esta temporada todavía esperamos la muestra de otras tres artistas, Rebeca Zurru, Paula Prats y María González, ganadora del XVII Premio de Pintura de la Real Academia de Bellas Artes, que cerrará el ciclo. Una manera de observar como se van entretejiendo (nunca mejor dicho) puntos de inflexión y ciertos torcimientos que un futuro probablemente afectarán al panorama artístico de la ciudad.

María Ramis

Sento MM, a toda velocidad

Emociones fuertes, de Sento M M
El Sótano Coworking
Avenida Catedrático Soler, 14. Alicante
Hasta el 14 de enero de 2017

Reconozco que tenía cierta impaciencia con esta cita, viernes 23 de diciembre de 2016. La oportunidad de ver por primera vez y de manera individual las imágenes fotográficas de Sento M M en El Sótano Coworking. Un espacio de iniciativa privada, joven y moderno, que sigo con especial interés ante cualquier propuesta cultural que ofrece. No me cabe duda de que pronto desplegará todo su potencial como asociación cultural que desarrolla distintos proyectos artísticos, entre los que destacan las exposiciones fotográficas.

Sento M M, especializado en fotografía y en grabación y montaje de cortometrajes y videoclips, tiene ya varios reconocimientos y galardones en su incipiente trayectoria. Obtuvo, en 2013, el primer premio en el III Premio de Fotografía Centro 14 con la obra ‘Patinando en la Explanada’.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

En esta ocasión, la exposición ‘Emociones fuertes’ que puede visitarse hasta el 14 de enero de 2017, muestra 15 imágenes digitales de 30 x 40 cm. a través de las que su autor quiere captar el movimiento, la dificultad del instante de un salto, un giro o una acrobacia.

Inspiradas en la práctica de una serie de deportes urbanos: longboard, roller, parkour, bmx y slackline. Disciplinas no exentas de riesgos que se centran en la capacidad motriz y habilidad de cada participante e implican una adaptación al entorno para superar los diferentes obstáculos de la ciudad y que cada vez cuentan con mayor número de practicantes que ensayan y realizan trucos y maniobras al límite del equilibrio. Quienes los practican, presentan rasgos de identidad comunes: un lenguaje, códigos, vestimentas o actitud que los convierten en un fenómeno social y una filosofía de vida,  algo similar a las tribus urbanas.

Sento M M ha ejercitado alguna de estas actividades surgidas en las últimas décadas y que tienen como denominador común el ámbito ciudadano en el que tienen lugar. Cada vez es más frecuente contemplar a jóvenes en parques y jardines con sus patinetes, rollers, bmx o realizando saltos para lo que precisan de un riguroso entrenamiento físico y técnico que les lleva a la exploración y superación de límites y desafíos.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

Tarjeta de la exposición de Sento MM en El Sótano Coworking.

En Alicante podemos verlos en el Paseíto Ramiro, el castillo de San Fernando o en la playa. El longboard y el roller, se desarrollan sobre ruedas -tabla o patines-, el bmx con bicicleta que permite las acrobacias, en el parkour, sus practicantes o traceurs saltan y franquean obstáculos buscando la máxima efectividad y fluidez en sus desplazamientos y el slackline, quizá el más arriesgado, es un deporte en el que se usa una cinta plana y tensa enganchada en dos puntos fijos por la que camina el deportista, sin ningún tipo de ayuda para mantener el equilibrio.

A través de estas imágenes su autor nos sorprende. Consigue fotografías de gran plasticidad en las que su luz y encuadres denotan una enorme calidad técnica y profesionalidad, a pesar de la dificultad de captar el movimiento en prácticas que se realizan a enorme velocidad. Un segundo antes o después y el objetivo no se hubiera conseguido. Esperamos ya las próximas propuestas de Sento M M.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Fotografia de Sento MM. Imagen cortesía del autor.

Pilar Tébar
Vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Críticos de Arte