MONICA DIXON, PRIMER PREMIO “CIUTAT D’ALGEMESÍ” 2016

Monica Dixon, primer premio Ciutat d’Algemesí.

Algemesí ha celebrado el fallo de la XXI edición del Premio Nacional de Pintura “Ciutat d’Algemesí”. Más de 125 artistas de distintos puntos de España han concurrido a esta convocatoria en la que 30 obras han sido las finalistas y examinadas físicamente por el jurado. Este año, la diversidad en los perfiles del jurado ha derivado en el debate y la grata experiencia de compartir puntos de vista estéticos entre Ouka Leele, premio Nacional de fotografía, los pintores  Javier Chapa, Calo Carratalá y Esteve Adam, la presidenta de AVCA, Ángela Montesinos, y el equipo de cultura presidido por Pere Blanco, que han confiado plenamente en la objetividad del jurado para la ardua selección de las 20 obras para la exposición y en el fallo de los ganadores.

Interior geométrico, de Mónica Dixon. Imagen cortesía de la organización.

Obra de Mónica Dixon. Imagen cortesía de la organización.

El fallo se celebró el pasado sábado, y la artista onubense, -aunque nacida en New Jersey-, Mónica Dixon se alzada con el primer premio, con “Interior Geométrico”, una muestra de su habitual inspección lumínica a través de sus interiores en blanco y negro. El primer accésit ha sido para el artista valenciano Keke Villabelda que ha sorprendido con un potente cuadro “Glassflow” en el que texturas y materiales juegan con la mirada en una revisión eficiente del Opart. El segundo accésit “Joven, Libre y Salvaje” de Ana Barriga con una maravillosa y fresca composición que integra óleo y spray sobre una figuración vigorosa.

Glassflow, de Keke Vilabelda.

Glassflow, de Keke Vilabelda. Imagen cortesía de la organización.

Junto a esta tres obras premiadas, completan la selección de las 20 obras para la exposición Juan Carlos Forner, Emilio Cárdenas, Cristina Megías, Lorena García, Alberto Biesok, José Saborit, Teruhiro Ando, Arminda Lafuente, Daniel Galván, Juan Olivares, Señor Cifrián, Asensio Martinez, María González, Paco Carpena, Javier Palacios, Francisco Segovia y Karina Vagradova.

70, de Ana Barriga. Imagen cortesía de la organización.

Jóven, libre y salvajes, de Ana Barriga. Imagen cortesía de la organización.

La entrega del premio se realizará la próxima semana en el transcurso de la inauguración de la exposición de un certamen que se confirma como una cita ineludible  del arte contemporáneo en España y que confirma a la ciudad de Algemesí como ejemplo de apoyo al arte actual.

ESTEVE ADAM. EL COLOR DEL TIEMPO.

El color del tiempo. Esteve Adam.
Casino Liberal. Algemesí. (Valencia)
Prorrogada hasta el  3 de abril

La naturaleza está en la esencia misma de la condición de pintor de Esteve Adam. De su contemplación directa aprendió la geometría perfecta e irregular creada por la tensión de los elementos, la riqueza orográfica de sus colores que explotan como sonidos secos del campo en amarillos y verdes matizados por la tenacidad de una atmósfera cambiante. Es un paisaje físico que se aferra a la tierra, al agua y al aire rasgado por un horizonte que delimita mediante líneas y manchas unas composiciones rigurosas, a veces cartesianas, donde la compensación del color y los gestos son medidos y conscientes.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

La pintura al aire libre dotó a los artistas de vigor y espontaneidad, de impresiones plasmadas a base de toques de color  y trazos inmediatos que inyectan de modernidad a la escuela valenciana a través del pensat i fet de Pinazo.  Ese es el punto de partida de la configuración del paisaje en la obra de Esteve Adam, al que debemos sumar la tradición de paisajes pensados que toman la herencia de Cézanne, Picasso o Juan Gris, la cartografía plástica de Díaz Caneja y la visión nueva del mediterráneo de Francisco Lozano. E incluso sentimos la profundidad metafísica de Hoper o Morandi. Un compendio de referencias o coincidencias que nos ayudan a entender la aportación de Esteve Adam que conjuga este género en el discurso del arte contemporáneo a través de lo que hemos llamado “Paisaje elaborado” al que llega incorporando, a la observación de la naturaleza, los recursos constructivos de la abstracción de los ochenta, explorados en sus premiados “Bodegones”

El color del tiempo. Esteve    Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Con esta exposición, compuesta de pequeñas tablas, apuntes y dibujos tomados en las salidas pictóricas, Esteve Adam fusiona la tendencia inmediata, física y sonora de la pintura plenairista con la estructura meditada del paisaje. El cultivo del arroz en los marjales es el tema central de estas tablas en las que registra rigurosamente los cambios de color, luz y en distintos momentos del año y a distintas horas del día. Retoma el afán de los impresionistas al que le incorpora una mayor dosis de experimentación científica, en justo equilibrio con los valores poéticos y musicales de las variaciones. Esteve Adam se decanta más por desgranar matices sobre una esencialidad de color que predomina  en función del proceso de cultivo del arroz, aliándose con los cambios de luz y la atmósfera a lo largo de las estaciones. El verde de la floración del verano, jugoso y rutilante, da paso en septiembre a la explosión de amarillo de la espiga ”ventrellada”. Tras la siega de setiembre, el azul inunda las parcelas en un invierno que se prolonga hasta la “aixugà” de febrero que imprime de tierras y ocres el paisaje.

El color del tiempo. Esteve Adam.

El color del tiempo. Esteve Adam.

Hasta el próximo 3 de abril podemos ver en Algemesí ese ciclo que  repite metódico su variación a través del tiempo, en el cual se sumerge el pintor para incorporar el momento y su color en la noción del “Paisaje elaborado”.

Alejandro Villar

Fotografía de portada, Oscar Vázquez Chambó.